📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

Homilía 9.5.2026 / Sábado de la 5ª semana de Pascua

En ti confío3:31

Transcription

Sábado de la quinta semana de Pascua. El evangelio es Juan 15:21.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya. Pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia. Recordad lo que os dije. No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán. Si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Y todo esto lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió."

En el contexto de este evangelio de despedida de San Juan, el Señor da estas estas advertencias. Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que vosotros. Primero, una aclaración. La palabra mundo no significa es la creación material ni la humanidad en cuanto tal. La palabra mundo, especialmente en este contexto del Evangelio de San Juan, significa eh la resistencia frente a Dios, la sociedad organizada contra Dios, dominada por el amor propio frente al amor a Dios.

No, aclarado esto, el odio del mundo no es señal de fracaso, sino que es una señal de pertenencia a Cristo. Más aún, si el mundo nos halagase excesivamente, debiéramos de estar preocupados, porque quizás sería un signo de que estamos acomodados al mundo.

Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo. Escuchamos en el evangelio de hoy, ¿no? Es decir, que el mundo ama a quienes participan de sus deseos, ambiciones, vanidades, pero el discípulo ha sido escogido de Cristo. Dice, "Sacándoos del mundo, liberándonos de la mundanidad, ¿no? Dejando de pertenecer a esa lógica." Y entonces, claro, si eso es así, si uno deja de pertenecer a la lógica del mundo, el conflicto es inevitable, porque la luz incomoda a las tinieblas, la verdad incomoda al error, la santidad incomoda al pecado.

Entonces, el cristiano auténtico no es que busque el conflicto en sí mismo, no, no es eso, pero tampoco se aleja de la verdad por evitar el conflicto, ni busca el conflicto en sí mismo, ni abandona la verdad para evitarse problemas. Eh, en definitiva, la persecución es casi una señal de autenticidad evangélica, aunque siempre hemos de estar vigilantes y prontos a la autocrítica, porque también cabe que podamos ser criticados por imprudencia, por orgullo u otras cosas. Y por lo tanto, también siempre la prontitud a la autocrítica y a recibir correcciones nos nos ha de ayudar.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.