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El mundo, estaciones, luz. Abrimos los ojos y hay formas, colores, trazos, sombras. Y a partir de esta maraña, desde niños, humanos capaces de extraer en una pequeñísima fracción de segundo una historia. Por ejemplo, podemos mirar a alguien y casi de manera inmediata y sin esfuerzo entender sus emociones, comprender qué es lo que le sucede. Es así, a través de la mirada. El cerebro humano obstruye la realidad. [Música]
Es natural pensar que el ojo es como una cámara de vídeo que retrata la realidad. Sin embargo, cuando miramos algo, el ojo y el cerebro no nos dan una simple imagen de lo que vemos, sino que interpretan esa visión para que podamos percibir al mundo. De hecho, una de las soluciones más frecuentes y comunes, tan común que ni siquiera nos damos cuenta de que sucede, es pensar que estamos viendo la imagen como si hubiese toda en alta resolución. Pero lo que realmente vemos es así: la parte central de la imagen corresponde a la córnea, la zona de la retina con mayor resolución; la parte que vemos con nitidez es el equivalente al tamaño de una uña a más o menos un metro de distancia. Pero nosotros no vamos por el mundo viendo las cosas así, sino así.
Entonces, ¿cómo hace el cerebro para darnos una imagen llena de colores y de detalles? El secreto tiene que ver con cómo movemos los ojos y cómo nuestro cerebro va conformando el mapa visual. Para poder percibir una escena con nitidez, necesitamos que cada una de las partes que estamos observando sean recibidas por la fóvea. Para ello, vamos moviendo los ojos, enfocando al mundo de a pedacitos. Esto es equivalente a un minero que está en una cueva oscura como esta y solamente puede ver iluminando con la linterna. Para hacerse una imagen del mundo que lo rodea, va a tener que ir moviendo la linterna hasta poder componerla. Pero esta imagen tarda mucho más de lo que tarda en nuestros ojos en hacerla. Esto es porque el movimiento de la linterna, el movimiento de la cabeza con el casco, es mucho más lento que el de nuestros ojos.
Los movimientos oculares se denominan movimientos sacádicos o sacadas, y tardan entre 30 y 200 milisegundos. Son tan rápidos que ni siquiera nos damos cuenta de que los estamos haciendo. Los ojos están moviendo todo el tiempo, y si movemos la cámara abruptamente, como si fuesen los ojos, pasa esto: en el momento que la cámara se mueve, la imagen parece borrosa. Sin embargo, yo miro de un lado a otro, muevo los ojos y no veo nada borroso. Es como que se pasa de una imagen fija a la otra. Eso es porque el cerebro tiene un truco, un truco. Eso me interesa. Si se llama enmascaramiento sacádico. En el momento en el cual empezamos una sacada, en los ojos se mueven, el cerebro deja de registrar la imagen y recién empieza a volver a registrarla cuando llegamos a la nueva imagen. Eso quiere decir que los ojos ven algo que el cerebro no nos muestra. Si quizás lo más sorprendente es que no tenemos ningún registro de que esto suceda. ¿Cómo lo vamos a demostrar? Cuando los ojos se mueven muy rápido, eso se llama, más movimientos sacádicos o sacadas, duran muy poquito, de 20 a 200 milisegundos, a milésimas de segundo, y vamos a ver que realmente nosotros no lo percibimos.
Voy a pedir que mires al espejo. Si esto es un espejo, básicamente, y simplemente que mirando el espejo muevas rápido los ojos hacia un lado y hacia el otro. Puedes acercarte un poquito más arriba, y ahora mira a tu ojo derecho y tu ojo izquierdo varias veces. ¿Todos ven que están moviendo los ojos? O se están moviendo los ojos en el espejo. [Risas] ¿Será casualidad? Vamos a probar con otra persona. Plane, conecta con el medio y lo mismo. Acércate un poquito al espejo y simplemente con tus ojos mira el reflejo de tu ojo izquierdo y luego derecho varias veces. No nos dejen mentir, se mueven, se mueven los ojos, y se mueven tus ojos. No probamos con alguno más. 11, no más adelante, el nuevo. Acércate un poquito, muy sencillo, mira tú el izquierdo de tu ojo derecho varias veces. Con también se están moviendo en el espejo. Eso es lo que pasa si se mueven: en el cerebro lo borra. Con esto creo, con tres casos, queda demostrado, lo hemos demostrado. Este, el cerebro no sólo registra la imagen, sino que más la edita, la monta, para de alguna manera convertirse en el director de la trama que construimos. Teniendo que pasar. [Música]
Vamos a investigar cómo hace el cerebro para generar la ilusión de que todo lo que vemos está nítido y colorido. Para esto utilizaremos una interacción, un dispositivo que registra hacia dónde miran los ojos. Os vamos a ver acá una imagen muy sencilla, una imagen de unos conejitos en el campo. Y después eso tenemos unas pequeñísimas preguntas de qué es lo que viste, y eso también arrancamos. Entonces, vamos, mírala tranquilamente un ratito, unos segundos viendo los conejitos. ¿Cómo? Bueno, muy bien, ahí estamos. Contame qué viste de los conejos. Si están como una especie de canasta de mimbre, notas que algo extraño. Ok, en realidad que había un juego, o sea, un juego que es imperceptible. En realidad, la imagen era en blanco y negro, y era en color solo en el lugar en cual vos estás mirando. Nosotros con esta cámara sabemos dónde está el ojo; lo que hacemos es una pequeña ventana donde los está mirando, la mantenemos igual, y el resto, toda la nube de la periferia está alrededor, cambia a blanco y negro. Y la razón por la que vos no te diste cuenta de eso, nadie se cuenta de eso, es que somos sensibles al color solo en una pequeña, una ventana muy pequeña, a grado del punto donde miramos. Entonces, ¿qué vamos a hacer ahora? Es exagerar aún más este efecto de manera tal de que la ventana que vos pintas de color con tus ojos sea todavía más pequeña. [Música] ¿Qué pasa? Lo que dice cuenta, y acá te das cuenta que en realidad cambiando de color es alguien que está viendo hacia fuera, lo ve así como una especie de linterna de color que va pasando por distintos puntos. Lo que vos ves, deja su reconstrucción subjetiva, es que todo el tiempo tiene un poco los bueno, hasta bueno. [Música]
El cerebro no se limita simplemente a tomar los estímulos que recibe del ojo y proyectar una imagen, sino que realiza una compleja interpretación para que verdaderamente podamos percibir al mundo. Estas son imágenes que están hechas y están diseñadas para ver hasta qué punto nuestro cerebro agrega condimentos extra a lo que ven nuestros ojos. Te voy a mostrar tres imágenes de cine. Sin pensar demasiado, ¿qué ves en cada una de las imágenes? Saca un sol parecido a una mina submarina, circular con puntas bajas, un círculo como una pelota, una pelota con pinches. Este, para mí es una platita con variados triangulitos, la pelota, una pelota con triangulitos, una pelota con pinches, como una mina submarina. ¿Qué puedes hacer de nuevo el gesto de la mina? Como una mina, accesorio que pues acá si hay. Tenemos los bordes, fenómenos seguimos que de saca un triángulo, ¿dónde está ese título? En el centro y pasa por arriba de los círculos negros, el triángulo y las pelotas, unidades pelotas son como así que están pinchados en el avión, colocadas tres circuitos y nada más, y un triángulo y tres círculos. Y acá, ¿qué ves? Pero leonés, para mí es una vigor y está un gusanito que sale del agua, y ¿dónde está el agua? Acá, como una serpiente que entra y sale del agua, y ¿dónde está el agua? Sí, bueno, estaría si no está el agua, y eso es como un monstruo del lago Ness saliendo de él, saliendo del que del océano, y la parte de adentro del océano, ¿dónde está? Acá, por lo dijiste, ese acá es éste, porque acá no hay nada. Pero si yo te dijera que todo eso que me dijiste no existe, acá hay tres racistas, vos me dijiste seguían por ahí abajo que vamos, viste algo que no era nada, y te das cuenta de que no hay triángulo y esto tampoco es una pelota con pinches. Todo eso alimentó su cerebro. [Música]
A todos nos pasó, el caminar por la calle, tener una suerte de sensación extraña que nos hace mirar para el costado y darnos cuenta que había alguien que nos estaba mirando. Y eso parece extraño, porque si yo estaba mirando para adelante, ¿cómo hago para saber que la persona que está del otro lado me estaba mirando? Y eso es porque en realidad, cuando yo miro un punto, lo que estamos viendo es toda la imagen, es muy baja resolución, muy borrosa, muy granulada, muy pixelada, pero con suficiente información como para poder detectar algunas pocas cosas que son importantes. Una de las cosas más importantes que detecta el sistema visual del cerebro humano son los ojos, son pares de puntos a una distancia precisa, y esto tiene que ver con porque históricamente nuestra historia evolutiva, detectar la mirada del otro era algo que era importante para nuestro comportamiento. Hay más cosas que son atractores de la mirada, como por ejemplo cosas que tienen mucho color, cosas que tienen mucho brillo, cosas que tienen ángulos fuertes, cosas que se están moviendo muy rápido, algunas cosas como por ejemplo las caras. Cuando hay una persona, tenemos muy rápidamente observar las caras. Y lo que resume todas estas cosas que son atractores de la mirada: que tienen movimiento, que tiene color, que tienen caras, que tienen texto, que tienen ángulos, que tienen cosas que están cambiando en la pantalla de televisión. Y por eso todos sabemos que cuando estamos en una situación como esta, en un café donde lo que queremos es charlar con otra persona, si hay una pantalla de televisión en ese lugar, es muy difícil no mirarla. Es casi imposible, que hace un esfuerzo contra manera, porque el sistema visual está alertando, nos lo que está pasando en ese lugar es importante. Nosotros podemos, tenemos que hacer un esfuerzo deliberado para poder mantener la mirada donde queremos, que es con la otra persona con la que estamos charlando.
¿Qué ves cuando me ves? ¿Qué miramos en una escena, en un paisaje? Bueno, un cuadro donde se detienen nuestros ojos, ¿vemos la escena completa o nos detenemos en los detalles? Estas son las preguntas que tenía un científico ruso, y para responderlas utilizó este cuadro, Un visitante inesperado de Ilias Repin, y muchos pares de ojos. El experimento que realizó Ya Arbus consistió en pedirle a la gente que mirar el cuadro con determinadas consignas, todo esto mientras registraba la posición y dirección de la mirada. Con lo cual, lo que vemos sobre los cuadros es justamente ese movimiento de los ojos del observador. Una de las preguntas que realizó Ya Arbus consistía en estimar la edad de los personajes del cuadro. Fíjense dónde se posaron las miradas de los sujetos: están en los rostros de los personajes, y se quedaron en los rostros porque la cara es un muy buen predictor de la edad de las personas. Luego les pidió a los sujetos que pensaran cuál era la condición socioeconómica de esta familia. Miremos las rayas y los puntos blancos que denotan que la mirada de los observadores centro en las ropas de los personajes y un poco también en el mueble. Eso es lo que nos da una idea del pasar económico de esta familia. Y fíjense qué interesante la tercera de las preguntas quizás de Arbus consistía en adivinar hace cuánto se había ido el visitante inesperado que ahora regresaba a este hogar. ¿Dónde se posan los ojos? En los rostros, sí, pero sobre todo en la dirección de la mirada entre la familia y el visitante inesperado. ¿Cómo van y vienen esas miradas? Claro, ese movimiento, ese mirarse, es reconocerse, denota la sorpresa de esta gente al recibir al visitante inesperado y también cómo rememora el visitante inesperado el volver a estar en ese cuarto. De esta manera, seguir la mirada del observador nos permite interpretar de dónde sacamos información visual para interpretar el mundo, como a través del movimiento de los ojos, la naturaleza y el mundo se abren para nuestro cerebro.
Anna, yo te voy a mostrar dos fotos de una persona y vos me tenés que decir si son iguales o si ves alguna diferencia entre las dos listas, vean. [Música] Voy a diferenciar los muy leves, en qué, en los ojos, para algo más en la parte de abajo de los ojos. Parecen iguales, parecen iguales, sí, a simple vista así, siento que con la barba hay algo, pero no termine de identificar que digamos, ¿qué sensación te da? Que son rostros humanos parecidos, sanz, se ve como que es la misma persona. Pues parece raro que haya un pollo libre, pero es raro, no me choca. Vamos a ver qué pasa si la pongo al derecho. [Música] El éxito y que tiene como la escribís, y tiene la boca al revés, pero los ojos también es monstruosa, no remite a un rostro humano, como enferma, parece de forma así, es horrible la gala, y cuando lo vi yo es así, era una cara humana, nadie así parece normal si no se notan los ojos que están al revés, así, y ahora sí, muy distinta. Acá puedes identificar que eso no es una cara normal, por el área del cerebro se está activando ese mágico fusiforme, ese área allí está inactiva, está apagada, no puedes darte cuenta de que no puede ser un rostro humano. Eso ya cátedra primo me apagó y lo frente a su exequipo fusiforme, puedes identificar caras, sonrisas, ojos, cuando las cosas están bien, pero no ves este monstruo esta noche. [Música]
Vemos líneas, formas, colores, y nuestro cerebro interpreta un rostro humano, un cuerpo, una silueta. Pero podemos ir un poco más allá y vislumbrar qué está pensando en ese rostro humano, qué emociones tiene ese cuerpo. Sin embargo, somos capaces de determinar si esa figura corresponde a algo real o es simplemente una representación. Hay todo tipo de representaciones de la figura humana en el arte, en cuadros o esculturas, en una vidriera con los maniquíes, incluso en una juguetería con los muñecos, tipos bebés o bebotes. Cuanto más realistas sean las figuras humanas representadas, mayor es la familiaridad que nos provocan, nos generan empatía. Sin embargo, se da un fenómeno muy curioso: cuando las representaciones se vuelven muy realistas, el resultado es un poco espeluznante. Los bebés de juguete demasiado reales no son los preferidos de los niños, e incluso a los adultos nos genera bastante rechazo. Esta es una de las razones por las cuales los maniquíes que se usan en las vidrieras tienen un aspecto no realista y no tienen rostro. La idea es atraer a los clientes, no hacerlos salir corriendo de miedo. A esta sensación escalofriante se la conoce como valle inquietante. ¿Y de dónde viene el nombre valle inquietante? Esto lo entendemos cuando representamos gráficamente cuán fácil aceptamos un objeto, cuánto empatizamos con ese objeto en función de su similitud con el cuerpo humano. Con un objeto que no se parece para nada al cuerpo humano, es muy difícil familiarizarse con el ambiente. Se vuelve más parecido, como sucede con los peluches, como sucede con los robots que son humanoides, es mucho más fácil empatizar con ese objeto, y eso continúa y continúa como subiendo esta montaña de aceptación hasta que los objetos llegaron a un rango en el cual se parecen mucho a nuestro cuerpo, pero nos damos cuenta que no son nosotros, y entonces la aceptación cae abruptamente, enormemente. Los objetos se huelen como si uno los rechaza, se vuelven muy inaceptables. Esto corresponde al dominio de las cosas que uno reconoce como zombies, como cadáveres, como muertos vivientes. Son cosas que se parecen mucho a nosotros pero que no son nosotros. A medida que los objetos empiezan a parecerse mucho más, ya se confunden con nosotros mismos, son simuladores, indicadores y eventualmente personas normales y sanas, y entonces se vuelven fuertemente aceptables. Este rango en el cual los objetos están muy cerca perceptualmente de ser nosotros, pero no tan cerca como para que nos demos cuenta que no somos nosotros, según un rango de gran rechazo que definimos y se llama el valle inquietante.
¿Qué pasa con el concepto del valle inquietante en el mundo de la ilustración, de la animación, de los dibujantes? Ahora que se pueden crear personajes perfectos, casi humanos, ¿son conscientes los ilustradores de que pueden lograr el efecto contrario, que a la gente no le guste? Estamos con Mariano Spellbound, dibujante, ilustrador, que hace poco participó en una película como director de arte y como diseñador de los personajes, ¿qué película? Nada menos que Metegol. -Mariano, vos tenés ese límite: hasta acá puedo humanizar un personaje, pero si voy más allá ya la gente va a decir: “un mes” o “no me gusta tanto”. Si siempre cuando uno charla con el director al dibujar los personajes tienes como ciertas variantes que tienes que manejar porque claro, tener los protagonistas, tenemos villanos, tener los personajes secundarios, planos, los protagonistas en general son, tienen que ser más agradables, donde las proporciones sean más amables. Acá me estás dibujando un tipo que parece un personaje simpático, ¿qué elementos de CNN son los que le agregan simpatía o que hacen que a la gente le guste? En las formas geométricas simples, como en los personajes clásicos de animación, o la repetición de la cantidad de cabezas que podría entrar en un cuerpo. Por ejemplo, acá tenemos son casi tres cabezas, entonces hace que tenga la proporción que parezca de un nene chiquito, de un bebé, con la expresión simple, los ojos también son como círculos. Entonces esas cuestiones hacen que sea como más agradable. Esos son los conceptos que el cerebro interpreta como rasgos jóvenes: ojos grandes, una cara que ocupa casi toda la cabeza. Lo que me decías de las proporciones de tantas cabezas por cuerpo, evolutivamente nos gustan los nenitos, los gatitos, los perritos, tal vez porque hay que cuidarlos más, porque ahí está puesta nuestra fuerza evolutiva justamente. Pero el desafío que vos tuviste es otro, tuviste de lidiar con personajes muy diversos para Metegol, tenías chicos, tenías adultos, tenías ancianos, tenías algunos que eran los lindos, otros que eran los no tan lindos, algunos que eran los buenos, ciertos dos malos, y todo aún tenías muñecos y personajes, sino permitir de carne y hueso. ¿Cómo hicieron para ir creando la diferencia de cada uno de esos personajes? Diferencia amplia entre humanos y jugadores de Metegol. Los jugadores eran muy chiquitos, eran macizos, y una búsqueda con el tema de los ojos, puntualmente, buscar que la mirada sea más humana. Al principio los habían hecho más separados, fuimos cambiando esas formas, esas proporciones, acercando un poco más los ojos, dándole un toque más cálido, más humano, y finalmente convención. Pero vos tenés otra vida donde también dibujas monstruos y buscas zombies, ¿qué pensás cuando tenés que dibujar esto para que la gente lo vea y diga: “todo esto es desagradable, esto me da miedo”? ¿Qué elementos le das para que un cerebro vea eso y diga: “esto no es de este mundo, esto es zombie”? Ahí sí es uno se basa en lo realista en cuanto a ciertas proporciones, tal vez algo más cadavérico, esa casi idea de acercarlo hacia un esqueleto o ir rompiendo ciertas estructuras sobre la figura humana, hace que se vuelva algo más decrépito.
Ahora bien, ¿por qué nos producen rechazo las figuras humanas demasiado realistas? Si bien son muy parecidas a un humano real, no lo son exactamente, tienen ciertos rasgos diferentes. El cerebro de algo que parece humano pero que es extraño imita, aunque no copia la perfección. Esto delata que algo no está bien. Este conflicto en el cerebro nos genera una sensación extraña que provoca rechazo. Esto es particularmente notable en las figuras humanas que no se mueven, como las estatuas de cera o estas figuras de silicona de Ron Mueck. Un cuerpo humano que no se mueve nos genera una sensación de enfermedad, casi de morbidez. Especialmente ocurre con la mirada: una mirada plana, vacía, unos ojos que no ven nos generan una inquietud cercana al miedo. [Música]
Cuando vimos los ojos, vemos, nos hacemos una representación de dónde están las cosas, de si se mueven, necesitan acercando hacia nosotros, de si son grandes, son pequeñas y tienen color, si son amenazantes, si no lo son. Eso a nosotros nos parece muy sencillo, porque abrimos los ojos y parece como que no hacemos nada, pero es un cómputo tremendamente difícil. De hecho, cuando no hay luz, en la noche, estamos perdidos esencialmente, podemos quizá tantear con los brazos y tocar, pero si yo tengo un objetivo lejano, tengo que ir hacia algún lugar y necesito un mapa, una representación de eso, no tengo, mi cerebro no puede computar eso, no tengo órganos para representar eso. Si tuviésemos, de hecho, algún otro recurso, como por ejemplo pelotas de tenis, podremos resolver eso: poner una pelota y tirarla y ver si rebota, y viendo el rebote puedo ver cuánto tiempo tarda en volver, si tardo mucho que sea algo estaba muy lejos. También para ver si está moviendo, porque por ejemplo si la tiro y vuelve con más velocidad es que ese objeto se estaba moviendo hacia mí. Puedo ver si es grande, porque la tiró para un lado para el otro y si rebota para todos lados es que es un objeto grande, y si puede ser una suerte de mapa del mundo tirando cosas y viendo cómo rebotan. Ese cómputo lo hace el cerebro del murciélago, pero obviamente no tirando pelotas, sino tirando sonido, tirando sonido, y esto cómo vuelve, estudiando el eco de ese sonido, y eso lo hace el cerebro del murciélago en una pequeñísima fracción de segundo. Todo ese cómputo tan complejo, todo ese convertir sonido en un mapa, es algo que el cerebro del murciélago es capaz de hacer y tiene que hacerlo en una pequeñísima fracción de segundo, porque el murciélago tiene que tomar la decisión de si moverse, de alejarse, de acercarse, de cazar, de sí quizás alejarse de algo que está tratando de cazarlo, en una pequeñísima fracción de segundo. Nosotros utilizamos la luz para hacernos un mapa del mundo, es decir, los los fotones, la luz que llega rebotada con distintos colores, de distintas distancias, con distintos reflejos, eso llega a los ojos y eso es solo el principio. A partir de ahí hay toda una cantidad de cálculos que el cerebro hace de manera tremendamente rápida y tremendamente precisa para convertir esa maraña de luz en cosas que tengan significado. Y tan sofisticado es nuestro sistema visual que hoy somos incapaces de construir máquinas que vean. Nosotros podemos hacer cámaras de fotos, cámaras de vídeo, pero no tenemos una cámara inteligente que pueda a partir de esa imagen decir: “Jorge, estás triste”, reconocer a alguien, que puedan reconocer una intención de otra persona, que puedan reconocer que una persona se está acercando, que puede reconocer que alguien está quedando dormido. Eso es lo que el cerebro humano hace tan rápido y de manera tan efectiva y tan precisa, es algo que no hemos podido replicar, y que el cerebro humano sigue siendo la máquina más efectiva para armar mapas inteligentes del mundo a partir de una imagen visual. Evolucionamos como seres visuales, mucho, casi todo lo que hacemos depende de la visión, de hecho, la mayor parte del cerebro sensorial está dedicado a la visión, y esto hace que el sistema visual sea tan potente que puede reconocer los elementos más importantes de una imagen en apenas una fracción de segundo. Y esto sucede porque el sistema visual no funciona simplemente retratando la realidad, sino interpretando la. En otras palabras, vemos con el cerebro. [Música]