Transcription
Conocemos como feudalismo al sistema de organización política, económica y social característico de la Edad Media europea. Es un concepto complejo, lleno de matices y que tiene consecuencias a todos los niveles de la vida humana.
Se caracteriza por tener una economía de base rural, con el feudo como unidad básica de producción. Es decir, el feudo era el lugar básico en el cual se producían recursos y estaba mandado por el señor feudal, a quien el rey le había dado la posesión de la tierra.
La sociedad era estamental, es decir, existían diferentes niveles y escalones con más y menos derechos, teniendo la mayor parte de la población muy pocos derechos y una parte muy pequeña un montón de ellos. La sociedad funcionaba mediante la fidelidad, basada en pactos o contratos feudales, un conjunto de obligaciones y servicios por parte de un hombre libre llamado vasallo hacia otro hombre libre, el señor, que creaban obligaciones de protección y sostenimiento por el señor hacia el vasallo y de auxilio y consejo hacia el señor. Por ejemplo, a cambio de jurar fidelidad al rey, los señores feudales obtenían como recompensa un feudo, y los campesinos, a cambio de ser fieles a su señor feudal, tenían derecho a obtener justicia y producción, y todos ellos le debían auxilio y consejo a su señor feudal.
El feudalismo se diferencia enormemente de nuestra sociedad contemporánea. Hoy en día, la economía no está basada en la agricultura y no existen los feudos. Tampoco vivimos en una sociedad estamental; todos tenemos los mismos derechos y obligaciones, bueno, casi todos, y tampoco hacemos pactos de fidelidad con nadie para obtener empleo, protección o justicia. Uno puede trabajar, mudarse o hacer lo que le dé la gana.
Pero para entender cómo en Europa se gestó el feudalismo, debemos viajar hasta el comienzo de la Edad Media. Te invito a retroceder más de mil años en el tiempo y a descubrir el feudalismo. Bienvenidos a Daniela al aparato.
[Música]
Tras la caída del Imperio Romano de Occidente y la aparición de los primeros reinos francos, el antiguo mundo romano entra en decadencia. La economía se empobrece y las ciudades pierden población. La gente vuelve a vivir al campo y el comercio se reduce. Las prósperas ciudades romanas agonizan, los caminos están salpicados de bandidos y ya apenas hay funcionarios que garanticen el orden y el funcionamiento de los reinos.
Tras un periodo de crisis agraria y de despoblación de las ciudades, que cubre desde el Bajo Imperio Romano hasta el año 900, comienza a haber cambios importantes que sentarán las bases del feudalismo. Durante esta época, la sociedad rural se caracteriza por el poblamiento disperso, así como por la baja productividad de la tierra y la existencia de una gran población seminómada. No obstante, la población rural goza en general de una gran libertad y la mayor parte de ellos posee la tierra en propiedad.
Tradicionalmente, se consideró que el feudalismo comenzó por la revolución militar de la caballería en el ejército franco. Se atribuye su creación a Carlomagno y, según este punto de vista, lo costoso del mantenimiento de la caballería obligó a los reyes francos a conceder beneficios a los caballeros con el fin de que de esta forma pudieran sufragar los costes de mantener la caballería. Cada caballero estaba obligado a servir en el ejército a caballo, lo que les generaba grandes costes, ya que necesitaban tener una granja, alimentarla y tener trabajadores y ayudantes que se encargaran de los caballos. Mantener a la caballería costaba dinero, mucho dinero.
Este beneficio cedido por Carlomagno sería el feudo, una gran porción de tierra que el caballero, también llamado señor feudal, se encargaría de administrar. Podría organizar qué cultivar, qué animales criar y cómo extraer y vender materias primas como metales, roca o madera, y con todo este dinero podría mantener la caballería que necesitaba el rey y darse una buena vida.
Pero hoy en día, muchos piensan que su origen no es más que asignar el origen del feudalismo a una única persona, Carlomagno. Hay quien tiende a considerarlo más como el producto de la delegación de responsabilidades en un periodo de crecimiento económico y escaso un poder efectivo de los monarcas. Es decir, los reyes vieron que la economía estaba creciendo, pero eran incapaces de recaudar impuestos, ya que no tenían especialistas como contables o abogados que pudieran calcular y recoger el dinero por todo el reino. Así que la manera más fácil de hacerlo era obtener un pago en especie.
Los reyes hacían jurar fidelidad a los nobles y comenzaban a darles feudos, y ellos ya se buscarían la vida para hacerlos rentables y de recaudar los impuestos cada uno dentro de su feudo. Y a cambio, los reyes, en lugar de dinero, obtenían directamente soldados. Todo esto se basaba, como he dicho antes, en un pacto de fidelidad que creaba obligaciones y servicios por parte de un hombre libre, en este caso el noble, hacia otro hombre libre. Es decir, el noble estaba obligado a ser fiel y auxiliar al rey cuando se lo pidiera, y a cambio obtenía de él sustento económico y ayuda si era atacado por otro noble.
El homenaje feudal consta de cuatro ceremonias con pequeñas variaciones según las zonas. Primero, el vasallo juntaba sus manos y el señor las recogía en un acto que recordaba la mezcla de sangre de los germanos. Después, se juraba fidelidad sobre la Biblia o las reliquias de algún santo. A continuación, venía el beso; se sellaba el pacto con un beso que podía ser en la mano o en la boca.
[Música]
Y por último, se escribía una carta en la que se notificaba la entrega del feudo. Esto hizo que los reyes pudieran contar con un gran ejército sin necesidad de tener que recoger y controlar los impuestos. Una vez que el rey necesitaba soldados, notificaba a los nobles cuántos guerreros debían mandarle y en poco tiempo estaban a su servicio.
Los reyes alentaron a los vasallos a que hicieran entrar a sus subordinados en el mismo tipo de relación de vasallaje. El pueblo ya no era vasallo de la baja nobleza, que a su vez era vasalla de la alta nobleza, que nuevamente era vasalla del rey. Y de esta manera, la sociedad acabó entrando en una cadena piramidal de vasallaje, en cuya cúspide estaba el monarca. Pero al final, como hemos visto, el rey solo tenía poder si los señores feudales decidían apoyarle. En el fondo, los grandes beneficiados eran ellos, los nobles.
El señorío o feudo se organizaba de una forma prácticamente autosuficiente. La base de la producción era agraria y las tierras se dividían en tres: la tierra dominica, cuya explotación correspondía al señor, que normalmente no se ponía con la azada, cavaba menos, claro está, sino que tenía trabajadores a su cargo; la tierra en mansos, que eran trabajados por los siervos; y las tierras comunales, que eran los lugares de uso común y que podían incluir zonas como pastos para ganado o bosques.
Los señores ejercían su poder sobre sus súbditos, que eran los campesinos libres, los siervos y los esclavos, con una autoridad que llegaba a ser casi absoluta y sin ningún tipo de control, ya que apenas había frenos legales que pudieran limitarlos. Los habitantes podían acudir a pedir justicia al rey, pero para eso había que tener dinero y conocimiento para poder desplazarse hasta la corte. Y como os podéis imaginar, el rey no se iba a enemistar con un noble que tenía a cientos de soldados bajo su mando porque un campesino denunciara una injusticia. Así que, como siempre, los débiles.
En el siglo X se produce la llamada revolución agraria. Se habían llevado a cabo innovaciones tecnológicas tales como la collera rígida, el yugo de madera, el arado pesado, la rotación trienal y el molino hidráulico, que permitieron que aumentaran las cosechas. Esto propició que los señores feudales empujaran para hacerse con la atractiva producción agraria que empezaba a dar dinero, mucho dinero, porque si algo le gustaba a los señores feudales era el dinero.
Los señores feudales, en su intento de ganar más dinero, no solo se aprovecharon de la agricultura, sino que también la relanzaron mediante inversiones como roturaciones de nuevas tierras, puentes para cruzar los ríos, patrullas para evitar que hubiera bandidos y aumentar así la seguridad, y demás. Todo esto, sumado a la moderación de las temperaturas, el llamado óptimo climático medieval, sentó las bases para un incremento de población.
Tradicionalmente, la población del norte de Europa había sido escasa y el cereal no era el alimento básico, sino la carne y el agua miel. Los señores feudales se encargaron de extender los cultivos de cereal, que era duradero y fácilmente transportable, lo que permitió el auge urbano, llevando al crecimiento de grandes ciudades como las de la Liga Hanseática. Fue la época del surgimiento de las grandes ciudades, los burgos, un renacimiento urbano que afectó especialmente al norte de Europa, una zona mucho menos intensamente poblada que la mediterránea.
Este auge urbano, así como el incremento del comercio, permitió la monetarización de la sociedad, es decir, aumentó la cantidad de oro y plata en circulación. Se produjo igualmente una expansión hacia el interior: se roturaron tierras que antes no se cultivaban, se desecaron marismas y se talaron bosques, aumentando la superficie cultivada, logrando también un crecimiento poblacional en el Mediterráneo.
Pero este plan que parecía perfecto, en realidad no lo era. Tradicionalmente se ha considerado que el feudalismo surgió como un instrumento para apuntalar el control real y que éste acabó debilitándolo aún más, porque como los reyes solo recaudaban una parte muy pequeña de los impuestos, el ejército real era muy pequeño y los nobles no siempre estaban dispuestos a colaborar. ¿Qué pasaba si un noble no quería ayudar al rey? Pues que el rey se veía con un rebelde que tenía a cientos de soldados bajo su mando. Pero podía ser aún peor: ¿qué pasaba si nadie quería ayudar al rey, o si dos señores feudales empezaban a pelearse pero ninguno de los demás quería pararlos para no enemistarse con ellos, o si gran parte de la nobleza decidía rebelarse contra el rey? Pues, como está claro, esta situación acabó generando multitud de guerras internas en la Europa medieval.
Los reyes, sin apenas ejército, estaban sometidos a la voluntad de la nobleza. Pero la Baja Edad Media también fue una época de importante consolidación del conocimiento. Las universidades florecieron por toda Europa y comenzó a formarse un nutrido cuerpo de abogados que sentaron las bases del Estado moderno. A partir de finales del siglo XIV y especialmente del XV, las universidades habían formado a miles de juristas y las monarquías contaban por primera vez desde la Antigüedad con un número importante de personas preparadas para la administración del reino.
Los reyes ya contaban con gente preparada a su alrededor e iban a comenzar a recaudar impuestos por sí mismos, acabando con el problemático sistema del feudalismo, recuperando su poder. La estrategia de los reyes fue muy inteligente: crearon ciudades bajo control real en las que se tenía que pagar menos impuestos que en las de los nobles. De esta manera, consiguieron que mucha gente emigrara a ellas, logrando que, aunque pagaran menos dinero, al tener muchas ciudades con una población mayor, su recaudación creciera. Así lograron tener un gran ejército con el que imponerse a la nobleza y para finales del siglo XV ya contaban con grandes ejércitos reales.
Los señores feudales ya no podían rebelarse contra los monarcas, que cada vez iban quitándoles más poder y concentrándolo en sus manos. Nacieron así los Estados modernos, caracterizados por la monarquía absoluta.
Si quieres saber cómo se vivía en la Edad Media, no te puedes perder el vídeo que haré muy pronto. Y si te ha sido útil, déjame unas espadas en un comentario para que vea que os ha gustado. No te olvides de darle un buen like y muchas gracias.