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Me encanta Pablo. Cuando Pablo ve a Timoteo, le dice, "Te aconsejo que avive el don que hay en ti. Que avive el fuego del don que hay en ti." Él no dijo, "Espera un profeta que te avive. Yo sé que todos pasamos por afrentas. Yo sé que todos pasamos desánimo en algún momento y en esos momentos no espere la mano de nadie. Ponte la mano tú mismo. Mírate en el espejo y dígale, "Moisés, pero avívate. Tú no eres así. Tú no eres cobarde. El problema es que escuchaste un montón de chismosos y te apagaron. Te uniste un montón de bomberos espirituales y te apagaron. Es tiempo de volver a encender. La gente no va a formar fila para escuchar un hombre seco, frío y apático. Con más Biblia que tenga, la gente va a formar fila para escuchar un hombre encendido en el fuego.
Los concilios habían mandado cartas para cerrarle la puerta a John Wesley y dijeron, "No lo inviten a predicar." prohibieron a los pastores que le abrieran las iglesias. Joel dice, "Ustedes cierran una puerta, pero Dios abre una que nadie encierra." Y el tipo se metió en tres días de ayuno y se fue al sepulcro. Se paró en la lápida de un muerto y empezó a predicarle a tres gente. A la 1 de la tarde había tres gente. A las 2 de la tarde había 20 gente. A las minutos siguientes habían más de 2000. Siguió añudiando los números. ¿Sabe con cuánto terminó ese sábado? Terminó con 90,000 personas escuchando a Wegley en el sepulcro. Alguien le digo, "¿Qué haces para que la gente venga a oírte?" Él dijo, "Yo no hago nada. Yo solo ardo y dejo que la gente venga a ver el fuego."
En Jeremías capítulo 20 verso 7 al 9. Jeremías capítulo 20 verso 7 al 9. Hay algo muy profundo aquí que el Señor ministró a mi corazón, incluso de manera personal. Hoy sentí al Espíritu Santo eh hacer arder mi corazón y y me dijo algo hoy cuando yo le dije, "Háblame todo el día." ¿Sabes qué me dijo el Espíritu Santo? "Búscame más." Yo dije, "Señor, más. 37 añitos, tres iglesias, tengo que viajar toda la semana, vivo orando toda la semana. Preparando mensaje, predicando los martes, los jueves, los los domingos, los sábados. Misericordia, Señor. Pero la palabra dice que el que tiene más se le demandará más. El deseo, mire alguien cerca, dígale, "Dios quiere que lo busques más." Dígale eso. Dios quiere que lo busques más. ¿Cuántos quieren buscar a Dios? A ver. Mire lo que dice Jeremías. Puede tocarlo pausado nada más, nada más que no muy rápido todavía, a un tiempo bien slow. Mire lo que dice Jeremías, capítulo 20, verso 7 al 9. "Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido. Más fuerte fuiste que yo y me venciste. Cada día he sido encarnecido. Cada cual se burla de mí. Porque cuántas veces hablo, doy voces, gritos, violencias y destrucción, porque la palabra de Jehová me ha sido para frenta y escarnio cada día." Verso 9 dice, "Y dije, no me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre. No obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos, traté de sufrirlo y no pude." Léalo en inglés ahí. "You deceived me, Lord, and I was deceived. You overpowered me and prevailed. I ridiculed all day long. Everyone mocks me. Whenever I speak, I cry out, proclaiming violence and destruction. So, the word of the Lord has brought me insult and reproach all day long. But if I say, I will not mention his word or speak anymore in his name, his word is in my heart like a fire. A fire shut up in my bones. I am we of withholding it in. Indeed, I cannot."
Ese aplauso al Señor y tome su asiento en minutías. Mire, cuando leo de Jeremías, no sé qué concluir en las dos versión de este hombre. No sé si profetizar, si llorar, si gritar o estar triste. De hecho, se le atribuye como el profeta llorón a Jeremías, el piano es lópero que se siente. Se le atribuye como el profeta llorón a Jeremías. Y todo es por la frinta que tuvo que tener por el llamado, el ministerio que Dios le había dado. Es decir, el depósito que tenía Jeremías no era como los profetas de hoy. Le tocó una función o le tocó un aporte muy duro a Jeremías. ¿Por qué? Porque Jeremías le tocó tener que confrontar con profecías, dar profecías difíciles. Ayer hablamos de la atmósfera y cómo puede comprometer una atmósfera el fluir del espíritu y más a los profetas. Los profetas somos atmosféricos, ¿entiendes? Trabajamos con el ambiente y la atmósfera. Eso es. Cada uno tiene el llamado de Dios por la gracia. La cosa es que quiero hablar de cuando la pasión de Dios vuelve a nuestro corazón y quiero empezar de menos a más. Téngame paciencia.
Entonces, Jeremías le toca de una u otra manera tener que profetizarle a los reyes y a los príncipes. Pero cuando Jeremías tenía que abrir su boca no era fácil porque tenía que dar palabras fuertes, tenía que hablar palabras de destrucción. Los reyes esperaban que él viniera y le dijera, "Vas a ganar." Yeremías escuchaba a Dios. Sus oídos estaban afinados para oír a Dios y todo lo que escuchaba de Dios lo transmitía al pueblo. Póngame atención a esto. Todo lo que Jeremías escuchaba de Dios se lo transmitía al pueblo. Así que Dios le hablaba palabras confrontativas. El Señor le hablaba palabras difíciles y él mismo está diciendo que la palabra le eran por afrintas. Así que a los reyes no le gustaba la palabra que le daba. Cuando usted observa este capítulo 20, iniciando el primer verso, él está de una otra manera, él está confrontando al rey Pesur. Y dice la palabra de Dios que cuando él dio la profecía, cuando él dio la palabra que no era fácil, el hombre lo ató con las cuerdas y lo metió en la cárcel. Dice que pasando las horas, él fue a sacar a Jeremías. Y cuando saca Jeremías, Jeremías le da una palabra más dura que la primera que le dio. O sea, esto es impresionante. Y permítame hablar a su corazón de verdad con todo la humildad. Quiero que escuche este mensaje.
Cuando Dios tiene un llamado sobre ti, el llamado que Dios te da está por encima de todas las circunstancias que te rodeen y las realidades. Yo quiero que usted mire a alguien cerca y dígale lo que tú cargas. Ayúdeme. Dígale lo que tú cargas. El manto que tú tienes es más valioso que tu propia vida, que la gente que te rodea. Permíteme eh tal vez dejarlo un poquito atónito. Es más importante que tu esposo y tu esposa, porque tu esposa es la ayuda a eso que Dios te dio y tu esposo es tu ayuda a ese depósito que Dios te dio. Antes de Dios darte un matrimonio, te dio un propósito. Antes de Dios darte dinero, trabajo, empresa, te dio un depósito. Mire alguien, dígale, "Dios te dio un llamado y tienes que atender a ese llamado." Así que Jeremías es el ejemplo más grande de un hombre que tiene que sufrir por lo que porta, que no puede negociar lo que estaba en su boca por lo que él podía vivir en la realidad o lo que estaba pasando por fuera. Usted tiene que entender que siempre será más importante lo que cargas adentro que lo que te está rodeando por fuera. Nunca descalifiques lo que tú cargas adentro por algo que está pasando afuera. Señores, lo que está pasando afuera es temporal. Lo que está pasando afuera es pasajero. Todo lo que tú estás enfrentando es una leve tribulación momentánea que está produciendo cada día más un peso de la gloria de Dios. Tú tienes todo lo que tú quieres por dentro de ti, pero en ocasiones empezamos a distraernos por las cosas externas, porque nos abrazamos de lo temporal cuando tenemos que abrazarnos de lo eterno.
Dice la palabra que Jeremías siguió hablando lo que Dios le dijo. ¿Cuántos de ustedes estarían preparados? ¿Estarían listos para hablar lo que Dios le ponga en su boca? Pese a que su propia familia no esté de acuerdo con lo que tú estás hablando. El Señor me dijo, "Enseña porque hoy voy a encender corazones. Voy a volver a levantar a los profetas que estaban dormidos, estaban muertos. Bueno, parece que no hay. Voy a volver a levantar a las mujeres que abrían la boca." Y por alguna razón en las iglesias que estabas o estás congregándote, algunos hermanos te tienen por loco y por loca. Te están azotando con críticas, con múrmuras, porque creen que lo que tú tienes es una locura sin saber que es un trato de Dios. Yo vine a hablarle a hombres y mujeres que Dios va a tocar su boca y le va a poner fuego y que van a volver a ese avivamiento que estaban en la primera temporada de su vida. Por alguna razón Jeremías se empezó a enfriar. Hay una parte que nosotros a veces no queremos mencionar de los hombres de Dios y se lo quiero mencionar hoy. Se le conoce el el varón o el profeta llorón porque las afrintas que tenía que hacer de una u otra manera les entristecía. Se le olvidó a Jeremías en muchos de los capítulos que antes que esos capítulos vinieran ya había un inicio con Dios. Yo siempre he creído que la visión que se te revela a ti al principio es la que te va a sostener hasta el final. A veces hay gente que no están ahí cuando Dios te habló, entonces quieren opinar cuando ya está el camino de las palabras que Dios te dio. No le permitas, no le permitas a ningún carnal que distorsionen las revelaciones que Dios te dio en el capítulo uno. No importa cuántos amigos se unan en el capítulo 20, en el capítulo 1, todo comenzó contigo solo. Lo que estoy tratando de decirte es que cuando ya hay personas que dejaron de creer en tu depósito, tú eres el último que puede desistir de lo que Dios te habló. Nadie puede creer en la visión que Dios te mostró como aquel que Dios se la reveló. Vamos, yo necesito alguien acá hoy. Nadie puede creer más en la visión que Dios te dio que tú mismo.
Cuando usted ve la visión que Dios le dio a Daniel, Daniel dice, "Yo, Daniel, yo solo pude quedar en pie para ver lo que estaba pasando. Y yo, Daniel, escuché la voz, los que estaban conmigo no podían oír lo que se me estaba revelando." Hay gente que trabamos a veces de convencer los pastores, pero hay gente que hay que soltarlo en banda, como dicen los dominicanos. Deja de estar convenciendo a la gente que no estaba ahí cuando el ángel se te reveló a ti. Yo no sé si le vine a hablar a un pueblo. Deja de estar tratando de buscar amiguitos. Te llamaron a ti solo. Camina envuelto en el manto que Dios te dio. Le guste a los hombres o no. Esto me quebrantó esta tarde mi corazón porque cuando Dios me está diciendo, "Búscame más", él está diciendo, "Yo quiero ese, el de la soledad. Yo quiero ese, el que estaba solo." No te importe lo que opinan la gente. Y sabes lo que pasa, a veces nuestras emociones son afectadas por la falta de aceptación de ciertos grupos que nos rodean. Dios no te ungió para sacar aplauso de la gente. Dios no te ungió para sacar aprobación de la gente. Si en la tierra te desaprobaron, pero el cielo te aprobó, mira, duerme tranquilo. Dígale a la gente, "Ustedes no me aprueban, pero el cielo a mí me aprobó."
Yo vine a profetizar que se van a levantar una serie de profetas raros que la gente va a preguntarse, "¿De dónde viene? ¿Cuáles son tus credenciales? ¿Cuáles son tus concilios?" Son uno tipo Juan Bautista, hombres que van a cargar fuego en la boca, que se visten raros, que caminan raros, que su comida es rara, pero dicen, "Yo no vengo de una universidad, yo vengo del desierto. Una voz que clama en el desierto." Yo vine a profetizarle a alguien. Yo no voy yo no voy a animarte a levantar la mano. Si usted quiere, quédese muerto ahí. Yo vine a profetizar lo que Jehová habló a mi corazón, que tú no vas a ser un eco para esta nación, tú vas a ser una voz. Dios va a levantar el depósito que otros están menospreciando en ti. Dios te va a unir a gente que va a hablar el lenguaje que tú estás hablando, que van a ver la visión que tú estás viendo. Alguien levante su mano y alabe a Dios.
Jeremías por alguna razón comenzó a afectarse y comenzó a desanimarse. Tantas afrentas que tuvo lo hizo vivir en una depresión. Los hombres de Dios también se se desaniman. No todo el tiempo los pastores suben con un ánimo para predicarle a ustedes y no significa que están en la carne o están endemoniados, son seres humanos. Y resulta que el día que menos tú quieres, donde más prendido está el culto, donde tú dices, "Señor, yo no tengo ni ganas de predicar." Es donde Jehová agarró el culto y lo puso pata para arriba. ¿Alguien está entendiendo lo que el espíritu está hablando? El Señor me dijo, "Háblale a los Jeremías que van a venir hoy, sábado arde y dile que no se desanimen por lo que esté hablando el pueblo. Dile que no se pongan depresivos por lo que la gente esté hablando. Escucha la voz de Dios que te está hablando. El tiempo del desánimo en tu vida se acaba. Yo quiero que sacudes a alguien y dígale, "No hay tiempo de desánimo. Se acabó el tiempo de la depresión. Es tiempo de profetizar, es tiempo de pelear la batalla, es tiempo de avivamiento, iglesia. Jeremías vuelve a ascender el fuego, vuelve a encender la pasión. Escúcheme, déjeme ir avanzando. Siéntese.
Así que Jeremías está afectado por lo que está hablando el pueblo. Se le olvidó el capítulo uno. En el capítulo uno, Dios le dice, a Jeremías, "He aquí, yo he puesto mis palabras en tu boca, pero cuando tú empieces a hablar, ellos se te van a levantar. Se van a levantar hombres inecrutulosos, se van a levantar hermanos en tu propia iglesia con espíritu de envidia y de celo ministerial. Mira, ese es uno de los espíritus que ha detenido tantos ministerios en la iglesia, porque por un celo quisiste poner o te quisieron poner mal delante del pastor para que te apagaran el micrófono o te sentaran. Bueno, eso no es con ustedes, eso es allá en Panamá y en otros países que me están viendo en YouTube. A esa gente yo vine a hablarle hoy, a esos que le quieren esconder el depósito de Dios, a esos que no quieren que hablen porque sabe que cuando hablan lo que hablan se cumple. Jeremía, yo he puesto mi palabra en tu boca. Mira, Dios va a levantar un remanente aquí hoy que se va a levantar en New York y en los Estados Unidos, hablar todo lo que Dios ponga en la boca, le guste a los concilios o no, le guste a los apóstoles o no, le guste a los pastores o no, tú no vas a comprometer la palabra que Dios ha puesto en tu boca. Tu llamado no es con los hombres, con Dios. Que Dios te va a pedir cuenta. Es tiempo que te sacudas, es tiempo que te levantes. Jeremías, yo he puesto mi palabra en tu boca. Ellos se te van a levantar. Personas que están desanimadas porque se le han levantado y escondieron el manto porque se le han levantado y se metieron en una cueva porque se levantaron chismosos a tratar de atacar lo que tú haces. Deja de escucharlo a ellos. Yo le digo, "Eías, no lo escuches a ello, escúchame a mí." Y el error del profeta se volvió llorón emocional porque empezó a escuchar al pueblo. Cuando Dios te da una palabra, no es para que tú seas arraigado por las opiniones de la gente. Tú no puedes definir tu llamado por la opinión de los hombres y nos pasas a todo. A veces por querer ser humano nos mezclamos con cierta gente que no están listos para caminar en la dimensión que Dios nos ha dado. Así que Jeremías se entristece, no me suelta el tañedor ahí. Jeremías se entristece. Jeremías se aflige. Comenzó a ver lo que no tenía que ver. En los capítulos más adelante usted lo ve diciendo, "Yo no quiero predicar más." Tratando de renunciar al llamado, tratando de renunciar al depósito de Dios. Yo quiero hablarle a esa profeta que está aquí hoy, que se ha metido de la cueva, en la cueva, esos que están rehusándose al llamado pastoral, el Señor te dice, "Sal de la cueva, no escondas lo que yo te di." Personas que se están escondiendo porque no quieren entristecer al líder que le preside aquí. Personas que se están escondiendo porque saben que cuando saquen lo que Dios le dio, se le va a levantar cuatro chimos en el pueblo para ponerlo en contra y dañarle la vida. El Señor te dice algo. En el capítulo un Dios le dice, "Eías, he puesto mi palabra en tu boca. He puesto mi palabra en tu boca. Agarre a alguien y dígale, "Dios ha puesto palabra en tu boca y vas a salir de aquí con una palabra en tu boca. Vas a salir de aquí con profecía en tu boca. Vas a salir de aquí a decirle a los brujos que se acabó la brujería en tu barrio. Se acabó la brujería en tu área. Los profetas tienen que abrir la boca. Si los profetas hablan, se callan los brujos. Los brujos se callan. Los profetas, es tiempo de hablar, vas a tener afrenta, quizás te va a costar mucho. A todo, mi amado, a mí no me atacan porque yo me llamo Moisés. No atacan el día que me cayó la unción, porque le aseguro que si fuera el mismo muchacho de calle tres caminando descalso por las calles y en chancleta, nadie se levantaría. Cuando tú te levantas, el infierno se levanta también. Pero no tengas miedo. Dije, "No tengas miedo." ¿Sabes que el Señor le dijo a Jeremías en el capítulo 1? No solo le garantizó que la palabra iba a estar en su boca, sino que también le dijo, "Y pelearán contra ti, se levantarán contra ti." No te dendo, se levantarán contra ti, pelearán contra ti, pero no te vencerán. Se van a levantar diablos, locos, hechiceros, pero no te vencerán. Vamos, profeta. Intercesores, evangelistas, saca el manto, dice Dios. Envuélvete en el manto, dice Dios, que se levante el que quiera, no vencer. A mí me dan una palabra así, yo quiero caerme. Dios te está diciendo que no te van a vencer. Se van a levantar murmuradores que digan lo que quieran. Devuélvete lo que Dios te dio. Háblen lo que quieran. Más bien yo soy usted, me sacudo y diga, "¿Sabes qué? ¿Sabes qué? Voy a salir de aquí empoderado. Si el se me para, le digo, "Quítate o te paso." No me voy a detener más. Voy a provocar avivamiento. Me voy a volver loco. Que digan lo que quieran. Si porque no se puede levantar nadie en hacer milagros porque ya hay una comunidad con vide reacción. No se puede levantar nadie a profetizar porque ya hay una comunidad reaccionando, buscándole la patita flaca que busque lo que quiera. Profesa, envuélvete, sacúdete, que venga el como quiera. El enemigo viene como un río. Jehová, Jehová, Jehová levantar la bandera. Alguien grite, alguien grite. Se acabó el desánimo, se acabó la depresión, se acabó el relajo del Yo me levanto, yo me levanto, yo me levanto. Hoy empuja a alguien. Dígale, "Prohibido estar quieto hoy. Sacúdete o te sacudo. Dígale, sacude el miedo. Sacude la pereza. Que digan lo que quieran. Voy a profetizar, voy a adorar, voy a cantar, voy a danzar, voy a fluir, voy a echar demonio afuera. Vamos a levantar paralíticos, vamos a ponerle la mano a los ciegos. Que critiquen los críticos. Jeremías pelearán contra ti, pero no te vencerán. No te vencerán. Dale la mano a alguien, dile, "No te vencerán. No te vencerán." Se van a levantar gente creyendo que tienen verdad tuyas. No te vencerán. Dígale, "No te van a vencer. Tú tienes algo más que huesos y esqueletos. Los hombres que Dios llama no solo tienen huesos, no solo tienen tejidos, no solo tienen piel y carne, somos diferentes porque adentro del hueso que tenemos, igual que cualquier humano, tenemos algo que nos distingue y se llama fuego. Fuego. Diga conmigo, fuego. Que vuelva el fuego. Que vuelva el fuego. Vívate, vine a vivarte, profeta. Vuelve el fuego. Pastor, que vuelva el fuego. Ministros, que vuelva el fuego. Que vuelva al fuego. Mi Dios.
Oye, el infierno tiene que saber que estamos reunidos, que el se lo lleve. El Se acabó. A ti te llamó Jehová, a ti te respalda Dios. El fuego está conmigo. Grítelo. El fuego está conmigo. Que se levanten los bomberos espirituales que quieran. El fuego está conmigo. Dígalo. El fuego está conmigo. El fuego. Yo siento fuego de Dios. Allí arriba. fuego, fuego. El te quiere ver apagado, no le dé el gusto. Se fue el marido, que se vaya. Lo que no se puede ir es el fuego. Échale leña al fuego. Aviva el don que hay en ti. Sacúdete y abre la sala. Dile, "Diablo, ese ataque que me hiciste va a provocar que yo camine en el poder de Dios. Voy a volar en el poder de Dios. Aleluya. Pelearán, pero no te van a vencer. Es que a veces se nos olvida y nos empieza a atemorizar las opiniones de los hombres y no empieza a atemorizar tres hermanitos que se levantan. A ti Dios te llamó antes que ellos te conocieran y te metieron fuego y palabra. Ellos están bravos porque cuando tú abres la boca hay palabra. Alguien grite amén. He puesto mi palabra en tu boca. Así que Dios le garantiza Jeremías, tranquilo, a ti no te van a detener. Tú vas a ser imparable porque no van a pelear contra ti, van a pelear contra mí. Es que, pastor, desde que me metí a buscar a Dios, como que se me apretó el asunto y yo siento que todo se me puso gris. Esa es la señal de que los brujos se turbaron, de que estás atormentando a los hechiceros, que desde que tú te levantaste las velas se están apagando, cadenas se están rompiendo, altares se están derribando. Yo necesito a los ministros de fuego. Él hace a su ministro como llama de fuego. Yo no te quiero apagado esta noche. tiene que avivarse.
Me encanta Pablo. Cuando Pablo ve a Timoteo, le dice, "Te aconsejo que avive el don que hay en ti, que avive el fuego del don que hay en ti." Él no dijo, "Espera un profeta que te avive. Yo sé que todos pasamos por afrentas. Yo sé que todos pasamos desánimo en algún momento y en esos momentos no espere la mano de nadie, ponte la mano tú mismo. Mírate en el espejo y dígale, "Moisés, pero avívate. Tú no eres así. Tú no eres cobarde. El problema es que escuchaste un montón de chismosos y te apagaron. Te uniste un montón de bomberos espirituales y te apagaron. Es tiempo de volver a encender. Venga, la gente no va a formar fila para escuchar un hombre seco, frío y apático. Con más Biblia que tenga, la gente va a formar fila para escuchar un hombre encendido en el fuego.
Los concilios habían mandado cartas para cerrarle la puerta a John Wesley y dijeron, "No lo inviten a predicar." Prohibieron a los pastores que le abrieran las iglesias. Joel dice, "Ustedes cierran una puerta, pero Dios abre una que nadie encierra." Y el tipo se metió en tres días de ayuno y se fue al sepulcro. Se paró en la lápida de un muerto y empezó a predicarle a tres gente. A la 1 de la tarde había tres gente. A las 2 de la tarde había 20 gente. A la a las minutos siguientes habían más de 2000. Siguió añudiando los números. ¿Sabe con cuánto terminó ese sábado? Terminó con 90,000 personas escuchando a Wegley en el sepulcro. Alguien le digo, "¿Qué haces para que la gente venga a oírte?" Él dijo, "Yo no hago nada. Yo solo ardo y dejo que la gente venga a ver el fuego.
Un pastor, el Espíritu Santo le dijo, "Te voy a dar una estrategia. Este tipo compró un templo y no había gente. Pastores, no se preocupe por la gente. Compren el templo, que la gente la trae Dios." Señores, el pastor le predicaba todos los días a la banca. A la banca literal no había gente y el Señor le dijo, "Predica encendido como si hubiera un estadio." Ya usted sabe que la gente pasaban afuera burlándose, la gente pasaban burlándose y un día un líder de la comunidad dijo, "Vamos a pararnos afuera a reírnos del pastor. Ese pastor que que predica sin gente y en la curiosidad se pararon más de 5000 personas. Cuando el pastor empezó a predicar, una tipa botó el cáncer afuera. Así que la gente dijo, "No, hay que entrar, hay que entrar." Dios se lo reunió todo un solo día. Tú no tienes que motivar a la gente. Donde hay gente no hay visión, pero donde hay visión hay gente. No busque a la gente. No busque amigismo. Busca lo que Dios te dio. Saca lo que Dios te dio. Dale la mano a alguien. Dile, "Saca lo que Dios te dio. Aviva lo que Dios te dio y vas a ser indetenible. No hay que te va a hacer que te va a detener." Siéntese un momentito más.
Así que me llama la atención. Jeremías, aunque estaba emocionalmente golpeado, perseguido, calumniado, azotado, dice la palabra que el rey Pesur lo azotó. A pesar de todo ese escarnio que estaba viviendo, Dios estaba con él. El detalle es que en un momento se le estaba olvidando que el Señor le dijo, "Cuando yo ponga esa palabra, ellos van a pelear, pero yo estaré contigo." Y pelearán contra ti, pero no te vencerán porque yo estaré contigo. Mire a alguien, dígale, "Tú no estás solo." El que camina contigo le llaman Jehová varón de guerra. Gedeón, yo no necesito 32,000 hombres. Pruébalo y y sácame hombre. ¿Tú crees que la gloria que Dios va a hacer contigo, ¿usted cree que lo que Dios va a hacer contigo depende de una cantidad de gente? Depende de cuánta cantidad te aprueben y cuántos no. Tú no puedes buscar aprobación de los hombres. Tú no puedes buscar el estándar de tu ministerio por lo que opine la gente. Y eso es lo que Dios quería que Jeremías entendiera. Pero el hombre de Dios se le olvidó en algún momento, como a todos nos pasa, y comenzó a escuchar más la opinión, comenzó a escuchar más el rechazo. Su corazón comenzó a herirse porque comenzó a ser odiado por la profecía. perseguido por la profecía, angustiado, desanimado. Y cuando uno tiene el corazón lleno de de de boberías, uno comienza a hablar con la boca lo que Dios no quiere que hables. El es experto en hacer cambiar lo que pusieron en tu boca. Aunque tú veas a tu hijo venir borracho, sigue diciendo el profeta de Dios. Aunque tú veas a tu marido venir rogado, dígalo que Dios a mí me dijo algo y no voy a permitir que el afecte mis emociones para cambiar las palabras que pusieron en mi boca. Entonces, tú te das cuenta cuando el profeta deja de hablarlo de Dios y comenzó a hablarlo de su emoción, Jeremías en un periodo dejó de hablar la palabra del capítulo uno y comenzó a hablar el dolor que estaba en su corazón. Si te enfocas de la opinión de la gente, te vas a herir. Si te enfoca, ¿qué piensa la gente? Tengo que decirte algo, diga, "No quiero oír nada. Es que me dijeron algo de ti. No quiero saberlo. Ya el cielo habló quién yo soy. Ya el cielo determinó hacia dónde yo voy. Yo voy a cruzar al otro lado. Aunque se levanten vientos impetuosos, aunque vengan tormentas, yo voy al otro lado. El que me dijo que vamos a cruzar se llama Jehová al que nadie lo para. Sus palabras no regresan vacías. Enfócate en lo que Dios te habló. Dile a alguien, "Enfócate en lo que Dios te habló." Déjale está escuchando esos chismosos. Déjale está escuchando esas chismosas. Déj escuchando un pueblo carnal. Enfócate Jeremías. Enfócate Isaías. Enfócate Elías. Alguien que alabe a Dios aquí hoy. Vamos. Alguien que grite y diga, "Voy a hablar. Lo que Dios ponga en mi boca, no voy a hablar según mi entorno. Voy a hablar lo que escuché. Los profetas de Dios, las mujeres de Dios, los hombres de oración, son hombres que tienen el oído en el cielo y la boca en la tierra. La gente va a decir, "La crisis, ¿viste la crisis que viene, dígale, yo no tuve tiempo para ver noticias. Tenía dos horas leyendo la palabra de Dios. Y cuando leí la palabra, un fuego se me metió en y me dijo Jehová que en la crisis yo voy a prosperar. Entonces cuando otro diga las cosas está duras diga para mí van suave. Habla palabra de bien y no de mal, de bendición y no de maldición. El te quiere afectar la boca, mujer. Deja de hablar necedad, deja de hablar emociones. ¿Sabes por qué hay ministros? pastores y líderes cometiendo errores desde el altar y hablando cosas que tal vez no no quieren hablar. Es porque las heridas de los ataques, cuando el líder, el pastor, el ministro sube herido, lo que va a hablar es heridas. Yo he visto pastores tomando el púlpito para atacar un miembro. Ese pastor es un irresponsable, con todo el respeto, si es así, el pastor que haga eso es un irresponsable, porque tú tienes más de 500 gente que se tomaron su carro, se bañaron dos horas antes para venir a salir a tu culto, a sentarse, a oír una palabra de Dios. Nadie quiere oír tu problema en el altar. Nadie quiere oír tu déficis en el altar. El altar está diseñado para hablar palabra. Jeremías, yo he puesto mi palabra. Pastor, yo he puesto mi palabra. Profeta, dice Dios, yo he puesto mi palabra. Hable la palabra, predique la palabra, la palabra, reprende con palabra, regaña con palabra, exhorta con palabra, restaura con palabra. Tócale la boca a alguien. Dile, "Hoy un ángel va a visitar este lugar." Como visitó a Isaías, ¿se acuerdan Isaías? Él dijo, "Ay de mí que soy un hombre de labio inmundo, porque el gran hombre de Dios se mezcló con el pueblo. Hoy Dios me habló, me dijo, Moisés, yo le di depósito para que prediquen. Dejen de mezclarse con chismosos. Tú eres un profeta. El profeta no come lo que la multitud come. Lo que es muerte en la olla para el público era potaje para los profetas. Cuida la boca de Dios. Tú eres la boca de Dios. ¿No me crees? Tú eres la boca de Dios. El la quiere contaminar. Pero ese mismo ángel que visitó a Isaías y dice, "Le puso un fuego, una tenaza de fuego y le santificó la boca. Eso Dios me habló hoy. Hay gente que no se va a ir igual de como vino. Tu esposo se va a extrañar. Ay, padre. Porque cuando él espere que tú lo insultes, tú le vas a decir, "Te bendigo, mi amor. Oh, te lavaron el cerebro." No, no, no. El ángel me tocó la boca y sentí que me dieron un en la boca. He puesto mi palabra. He puesto mi palabra, señores. Vamos a hablar la palabra. Vamos a hablar lo que dice Dios. No sea un canal del infierno. Jeremías se llenó de odio, de molestia o enojo, no sé cómo llamarle. No quiero sacar de contexto el estudio, pero a veces eso le pasa a todo. A todos nos ha pasado. Y yo aprendí esto. Una vez el Señor me dijo, "Cuando te ataquen en una línea, si te atacaron el viernes y el sábado, el domingo, habla algo que no se parezca a lo que los críticos están diciendo. No le salga con lo mismo. Ellos están esperando que tú vengas a responder y tú dices, "Abran su Biblia. Hoy voy a predicar de Primera de Corintios, capítulo 3. El amor todo lo sufre, todo lo soporta, todo lo espera, no es tan ansioso, no se envanece, no deja de ser. Dios es amor. Mándale besitos y dile, "Les amo." Porque el amor va a vencer. Hay alguien que grite, "No voy a contaminar el depósito de Dios en mi vida." Grítelo, "No voy a contaminar." Vamos, abre la boca. Grítelo. No voy a contaminar el depósito de Dios en mi vida. Hay cosas que te pueden doler. Tú eres humano aunque sea hombre de Dios. Lloren en secreto. Muerdan la almohada. Golpea la pared, pero sal vivificado. Que tus enemigos te vean llenos de gloria y poder. No le dé el gusto. Mujeres, ustedes no van a salir en un video volando peluca, peleando marido. No. Dígale, "Te pongo un lazo y te lo envío si quieres. Lo que yo porto, lo que yo porto. ¿Dónde están las mujeres aquí? Lo que yo porto es más importante que un hombre. Está bien, lo amo, me duele, pero lo que yo cargo, lo que yo cargo encima es eterno. Él es temporal. Una mujer es temporal. El manto es eterno. Tú eres invencible cuando caminas con tu manto, cuando caminas con el fuego, cuando caminas con la presencia. Los diablos se caen, los brujos se turban, los Herodes le da migraña, siguen vuelto y predicando.
Alguien grite amén. Alguien tiene que dar una danza. Dale una danza. Dígale, estoy danzando a mi mejor tempo. Esta leve tribulación momentánea produce gloria. Atáqueme que eso produce gloria. Critíqueme que eso produce Jesus, Jesus, Jesus.
Súbelo, súbelo, súbelo. Subiré a las montañas, gritaré a las naciones que el reino de la tiniebla. Se están cayendo los brujos de New Jersey. Se están cayendo los brujos de Nueva York. Se cae, se cae, se caen hoy en el nombre de Jesús. Llama. Ay, Dios mío. Dígale a alguien, "¿Qué quiere que haga si esto está encendido?" Ay, padre. El mundo tiene que saber que New Jersey está ardiendo hoy. Por ahí debe estar los espiritistas sonando campana y no le sale nada. ¿Qué está pasando? Un espíritu le va a decir, "Hay un par de locos reunidos allá. Hay un par de gente que ora reunida en el nombre de Jesús y donde hay dos o tres reunidos en su nombre, ahí está el león de la tribu de Judá, el que nunca ha perdido una batalla y la va a permeter. Él es el león de la tribu de alabanza. Alguien suelte tres lenguas. Suelte tres lenguas. El hombre natural no percibe las cosas del espíritu porque le son locuras, locura para usted. Más loco y fanático es beber droga y está drogado en la calle que está alabando a Dios en el templo. Eso es lo que quiere el mundo, que a ti te avergüence predicar la palabra. Yo no me avergüenzo de este evangelio, pastor, porque es poder de Dios. Yo tenía que estar muerto, pero él vino a mí, me dio vida y esperanza cuando nadie andaba un real por mí. Yo no me avergüenzo. Si tengo que gritar, voy a gritar. Si tengo que alabar, voy a alabar. Si tengo que correr, voy a Vamos, vamos, vamos. Dame un salto de victoria. Jesus, Jesus, Jesus. Los cielo se abre. Vamos, joven. El te quería ver a discoteca absorbiendo perico, pero Dios te tiene aquí. El accidente que te quería matar no te mató porque el llamado fue más grande que la muerte. Mujer, tú tenías que estar muerte de cáncer. Pero la mano de Jehová te aparó. Vuelve al fuego, vuelve a la pasión, vuelve a buscar a Dios, envuélvete, amárrate de un palo de mango y dile a Dios, "Úsame o mátame, pero me rehúa a ser cualquiera." Un día fui al monte y le dije, "Señor, úsame o mátame, pero yo no quiero ser normal. Yo no dejé el mundo para pasar un tiempo en la silla de las iglesias. Haz algo conmigo. Haz algo conmigo. Tienes que provocarlo. Salte de la casa, móntate en el carro. Ponte el yqui busca a Dios, búscate un monte. Búscate una esquina, algo. Busca a Dios hasta que se revele. Él se te va a revelar. El que lo busca lo va a encontrar.
Oh my God. Se está yendo el desánimo. Sacúdase así. Diga, "Desánimo, suéltame. Pereza del Fuera. Apatía. Desánimo para orar. fuera de mi vida. Sacúdete la serpiente, la víbora hoy. Hoy mi vida no va a ser igual. Mi vida no va a ser igual después de hoy. Mi vida no va a ser igual después de hoy.
Yo siento que este lugar está ardiendo. Arde. Está ardiendo. Arde. Está ardiendo. Arde está ardiendo. Y nos ardía el corazón. nos hablaba las escrituras. Ya no hay tiempo para desánimo, es tiempo de levantarse. Cuando esta palabra vino a mí en habitación, me paré del piso porque estaba con la frente del piso y comencé a correr solo y a hablar en lengua. Tenemos algo poderoso, amados. La palabra de Dios dice que este este tesoro lo depositó en vaso de barro para que la excelencia del poder no sea de los hombres. No permitas que tu debilidad te nuble el depósito de Dios. Tu depósito es más grande que tu vaso. No, escúchame. Lo que está dentro del vaso es más importante que la vacía. Aquí lo importante no es el envase, es el agua que te tomas. Tú tienes la liberación de una mujer adentro, deja de desanimarte. Hay un cojo que va a caminar cuando tú te levantes. Hay un ciego que va a ver cuando tú te levantes. Hay una bruja que va a ser profeta cuando tú te levantes. Levántate, levántate, levántate. Dale la mano a tres gente. Dile, "Levántate. Es tiempo. Levántate. Levántate. Olvídate de lo que te hicieron. Levántate. Levántate. Levántate. Profetiza. Predica, canta. Sí. Hay gente que drenan. El pueblo drenó a Jeremías. Los drenó porque empezaron a perseguir al hombre de Dios. Empezaron a azotar al hombre de Dios y hablar comentarios. Y cuando tú dejas de oír lo de Dios y empiezas a oír a la gente, hay gente raras a veces que vienen a tu vida, vienen a ser a drenarte, vienen a creer que porque tú le gritaste, tú perdiste el manto. Y entonces dice, "Mírala, ella me gritó, ella no es sierva nada. Y tú te comes eso y te lo metes aquí." Dígale a mí, "Tú no me conoces. Ahorita tú estás viendo el vaso, pero cuando me provoquen va a salir algo poderoso. Estoy lleno del aceite, de la gracia, del poder. Estoy lleno del fuego y la presencia. No te unas. Agárrale y dígale, "Cuídate de la gente que te drena, de los bomberos espirituales. Sacúdete de ellos que vienen a tu vida solo a ver tus defectos, que se van por ahí en silla de encarnecedores a compartir tus defectos. El lo está usando para desanimarte. El lo está usando. Tú no eres tu mejor versión porque te uniste a gente que te bajó la perspectiva, que dejaron de celebrarte, que dejaron de compartir y cooperar a la atmósfera tuya. Cuando eso sucede en tu vida, es el indicativo que es tiempo de despedirte de ese grupo. Hay grupos que van a perder tu presencia. Porque donde tu presencia pierde valor, te tiene que perder a ti. Jesús no peleó con Gadara. Gadara le dijo, "Vete." Y él dijo, "Yo me voy." El maestro no andaba mendingándole nada a nadie. Si una iglesia no me quiere, me voy a
Donde me quieran. Si él, eh, eh, cree que te va a detener por lo que él está diciendo, sacúdete.
Cuando Jesús se fue de Gadara, cogió el el kayuco, el bote, y cuando remó a la otra ciudad, la otra ciudad se llamaba Capernaú. Y en Capernaú lo estaban esperando, diciendo: "Ahí viene el Hijo de David. Ahí viene la Raíz de David. Ahí viene la Estrella de la Mañana. Allí viene el Lirio de los Valles, ahí viene la Rosa del Sarón, ahí viene el Alfa y el Omega." Cuando lo identificaron, el depósito de él fluyó. Tú solo puedes fluir en un grupo de gente que reconoce lo que tú tienes, que respeta lo que tú cargas.
[Música]
Date a respetar. Date a respetar. Valora tu depósito. No pierdas tiempo con cerdos. Jesús dijo a su discípulo: "No desperdicien las perlas con los cerdos." Dile a alguien: "Si Galara no te quiere, Capernaú te está esperando."
Pastor, yo no fluyo en el don profético. ¿Cómo va a fluir? Como con un pastor que te está diciendo que Dios no habla. El que te está pastoreando a ti te está cerrando el oído. Suelta ese lugar con todo el respeto que se merece. Porque a veces salen unos pastores diciendo que el evangelio completo. El evangelio es completo porque tú no crees en los milagros. Entonces tú estamochado, te faltan dos dedos.
Creen en el apóstol. Este dedo representa al apóstol porque es el dedo que afirma. Tú no puedes recoger un papel si tú no tienes este dedo. Quítaselo para que vea y pruébelo. No puedes. Con esto no se puede recoger. Es dificultoso. Necesitas el dedo este que está el dedo que cubre, que que da fuerza. Ese es el apóstol.
Este dedo representa el profeta. Si yo le pregunto, ¿dónde queda un un high hope? Usted va a decir: "Allá o acá." Es el profeta. El profeta siempre está dando dirección, está direccionando.
Luego viene el evangelista, porque este dedo representa el corazón. El evangelista, el corazón de la iglesia, el que trae las almas al corazón de Dios, el que trae arrepentimiento.
Este dedo representa el pastor. Porque cuando usted se casa, usted pone el anillo en este dedo, míralo aquí. Este, el pastor se casa con la iglesia, hace pacto con la iglesia. Los evangelistas predican y se van. Los pastores quedan ahí en los problemas, llevando los problemas, los matrimonios, todo.
Este dedo representa al maestro porque es el dedo de la afirmación. Este dedo da afirmación a la a todas las manos y eso es lo que hace el el maestro. Afirma.
Entonces, Jesús constituyó cinco, y hay pastores diciendo que no creen en profeta. Y los que no creen en apóstol. Ay, se me fueron algunos aquí. Tan mocho, alguno, ¿verdad? Tan mocho. Él constituyó cinco, ¿no? Que el último profeta fue Juan. En el norte también. Ay, qué cosa tan... Yo oigo eso en un video. Yo digo: "Esta gente, ¿qué Biblia lee?" No me vayas a Hechos 13. Felipe era profeta. Las hijas de Felipe eran profetisas. La Biblia dice que cuando entraban a la casa de Felipe, las hijas de una vez decía: "Así dice el Señor, acabas de venir de comprar cinco huevos, una harina, tres..." Te rayaban la vida. La lleva una gente turbándose de que Juan fue el último.
[Ovación]
Salgan. ¿Qué va a salir uno? Si lo si le salgo le voy a sacar siete versículos. Lo va a desaparecer. Bien, lea su Biblia. Ese el antiguo, el nuevo. Lo voy a preguntar el nuevo. Bien, léalo. El nuevo. Y los profetas andaban con abundancia de... Ya está en Hechos. Hechos fue después de Juan.
[Música]
Me fueron. Me fueron. No, pero usted le gusta un montón de babosos hablando babosada. Ya está escuchando, hombre. Escucha a Dios. No contamines el depósito.
[Música]
Pon tu oído al cielo.
[Grito]
[Ovación]
[Aplausos]
He puesto mi palabra en tu boca. Deja de escuchar gente hablando cosas sin sentido. Deja de escuchar. Mira, Elías, un profeta extraordinario. Siéntese un minutito más, un profeta. ¡Uf! Una locura Elías, pero una locura Elías. ¿Y sabe qué pasó con Elías en una? El hombre del avivamiento y del fuego escuchó a Jezabel y cuando escuchó a Jezabel le entró un desánimo. El desánimo se le gravitó a una depresión. No me crean a mí, lean su Biblia. Dice la Biblia allí que él se metió debajo de un enebro triste, afligido. Miren lo que empezó a hablar Elías. Escuche bien, un en vivo para yo verlo aquí, que aquí se me apagó la tablet. Tuve que poner la el mensaje en el celular. El me quería. El quería pagar la prédica. No, ven, ven. Sí. No, esto no. La tablet es la que está descargando.
[Música]
Escúcheme. Entienda lo que estoy hablando. He puesto mi palabra en tu boca, ¿verdad? ¿Qué hace Satanás? Te ataca, te aflige, te hace que tú te reduzcas tanto y tú empiezas a entrar en una depresión. Elías se metió enro porque le mandó una carta diciendo que vivan t los dioses si mañana a esta hora tu cuerpo no estará como uno de los profetas que él había matado. Claro, eso lo vemos después porque hay cosas que uno no ve y es fácil leerlo en la Biblia y decir que cobarde Elías. No, yo no estoy aquí condenando Elías, yo estoy narrando lo que dice la palabra. Yo tuviera peor quizás. Que si Elías estaba así con el nivel de unción. Imagínese alguno de ustedes que oran a veces. Imagínese.
Así que escúcheme. Él escuchó la carta. Él leyó la carta de Jezabel y la palabra de Jezabel lo entristecieron. Ojo, cuidado a quién lees, cuidado a quién escuchas. Es determinante en estos tiempos de la vida, en todas las áreas, como ministro, pastor, empresario, eh trabajador, profesional, a quién tú te conviertes, a quién en quien tú estás escuchando, a quién tú le estás prestando tu oído. No le prestes tu oído a todo el mundo. No, yo quiero hablar algo contigo. Revísale la vida. Dígale: "Estoy ocupado." Porque seguro se le va a escapar una bala de de un fusil al pecho y te van a matar. Te van a matar los sueños y los proyectos.
Así que Elías se acostó, dice, y se durmió en el enebro. Estaba tan triste que empezó a hablar cosas. Mira lo que empezó a hablar: "Señor, mátame. Mejor mátame." Todo lo hacían. Moisés lo hizo porque es lo tipo llega un punto donde nosotros se nos olvida lo que Dios nos dijo. Entonces, Dios nos habló algo y empezamos a hablar a a ver los vientos. Dios me dijo que me iba a llevar a New York y yo veo las cosas apretadas y ahora empieza a cambiar. Ah, ¿por qué va a cambiar? Y precisamente eso, cuando Dios te va a llevar a una tierra prometida, te va a sacar de una tierra conocida. Tú tienes que soltar lo estable caminar a otra dimensión. La fe no es para gente que le gusta estar estable. Ay.
Y el profeta de Dios se acostó y le dio sueño de hablar tanta tontería. Usted no está en un nivel de tristeza que habla tanta basura que queda dormido. Pero así le pasó a Elías y abra bla bla bla bla bla. Cuando tú no sabes qué decir, no digas nada. Comenzó a decir: "Mátame." Moisés dijo: "Si hallado gracia delante de ti, llévame." Y yo digo: "¿Por qué?" "Porque que lo que tú dijiste, yo no lo estoy viendo, cabezón, agárrame nada más 70 varones. Yo voy a tomar de tu espíritu y lo voy a depositar sobre ellos y tú vas a ver si tú estás solo." Lo que quiero que entiendas, Moisés, que lo que tú tienes está dentro de ti, no en la gente. Elías hace lo mismo. Escuchó a Isabel. Yo sé que aquí hay bastante Elías que están escuchando brujos, escuchando cosas negativas y el te pone a temblar y no pueden decir los presidentes, vamos a sacar los inmigrantes que de una vez empieza a temblar. ¿Qué fue lo que te dijo Dios? La visión que se te reveló al principio es la que te sostiene al final. Gente no trae visión, pero visión trae gente. Por eso, pastores, cuando alguien se quiere ir a su iglesia, que vaya con Dios. De maldecir la gente porque se va, mándelo. A ti no te revelaron una gente, a ti te revelaron una visión y a veces nos mezclamos con gente, que se va quién es. Nadie es más importante que lo que Dios te reveló a ti. Tenemos que retomar eso que nos dijo Dios. Pero aunque estés así, el llamado es más grande que tu desánimo.
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¿Dónde están los que tienen un llamado de Dios? Mira, yo prefiero no tener dinero, pero tener un llamado, que tener dinero sin conocer el propósito. Alguien que tiene un llamado le vine a hablar hoy a ustedes porque aunque la depresión esté, aunque la debilidad esté, aunque el desánimo esté, cuando Dios llama a un hombre y el llamado está latente, el llamado es más fuerte que su emoción.
Así que Elías se durmió y Dios está viendo que ya no hay profecía, que no hay fuego en ocultos, que el profeta se apagó, que la intercesora se apagó porque la están criticando, que el pastor se desanimó porque los miembros se están levantando contra él. Dios tiene un ángel diseñado para los hombres que tienen manto y llamado. Y dice la palabra de Jehová que vino el ángel de Jehová por segunda vez y levántate, bebe y come porque largo camino te restan. Tú no te vas a morir de esa enfermedad. Tú no te mueres del cáncer
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ni la diabetes hasta que Jehová no cumpla lo que él dijo. Dice la Biblia que Elías se levantó. Yo profetizo esta
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noche que ese mismo ángel que tocó Elías te va a tocar, mujer,
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te va a tocar, varón, te va a tocar, hermana. Hay alguien que quiere un toque de Dios allá arriba. El ángel te va a tocar. El ángel te va a tocar. El ángel, mi Dios, el ángel te va a tocar. Cuando dije eso, vi Carmen allá arriba. Ahora vi Carmen. El ángel te va a tocar. Dígale a alguien. Dígale a alguien: "El ángel te va a tocar." Viene un toque del ángel de Dios. Sígue. Un toque que se lleva el desánimo, un toque que se lleva el la depresión, un toque que se va a llevar la enfermedad. Yo siento que los ángeles van a tocar gente hoy, que el cáncer se va a ir, la diabetes se va a ir, la presión alta se va a ir, los problemas en los huesos se van a ir. Alguien quiere un toque de Dios. Alguien quiere un toque de Dios. ¿Alguien está listo para un toque?
Cuando el ángel lo tocó, dice: "Y levantándose Elías, caminó 40 días y 40 noches hacia el monte de Dios." Y oí la voz de Dios que me habló en el hotel y me digo: "Dile a ellos que el toque que le voy a dar lo va a hacer volver a caminar a buscarme a mí." Él no se levantó para ir a su casa. Él no se levantó para ir al mall. Él se levantó y dice que se dirigía hacia el monte Horeb, el monte de Dios, el monte donde Dios se le reveló a Moisés. Tú tienes que aprender a caminar a lugares a donde hombre ha tenido encuentro con Dios. Te vas a levantar y vas a ser fortalecido. Dice la palabra de Dios. Y fortalecido. Elías con aquella comida caminó. Siento que mientras predico gente está recibiendo fuerzas. Personas no están igual como llegaron aquí. Usted no siente que se le fue una maleta de encima. Usted no siente como que algo se está deprendiendo. Te están quitando el peso. Los pensamientos negativos se te van a ir. Todo lo que no es de Dios se va y va a venir una fuerza, una pasión para buscar a
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Dios, una oración para caminar a orar, una pasión
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para ayunar, una pasión para leer la Biblia. Dile a alguien: "Camina, camina que Dios te está esperando. Camina hacia el monte. Camina hacia Dios. Búscalo."
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Hoy yo siento un peso. Yo siento la gloria de Dios. Mira, puedo ver una nube que se mueve ahí en el medio. Hay mujeres guerreras que van a volver a la guerra. Sácala, sácala de la banca. Mira el poder cayendo. Qué lindo. Veo una nube pesada tomando a la intercesora que van a volver a pelear en madrugadas. El te quiso desanimar para que no te parara a las 3 de la mañana. Tú eras de la que Dios mismo te levantaba a las 3 y de repente empezó a menguar eso. Dice Dios: "Viene la fuerza otra vez, viene el ánimo otra vez, viene el beso y la gloria." Hablen lengua, hablen lengua. Yo siento un peso. Yo siento un peso. Cuiden a la gente que van a caer bajo la gloria. Hay gente que va a caer bajo el peso de la gloria. Ahí en la banca está cayendo un peso. Se está moviendo la doxa de Dios. Se está moviendo la nube de Dios. El peso de la gloria. El peso de la glor. Habla en lenguas. El espíritu de Dios acabó de interrumpir el mensaje. Se metió el poder, se metió la gloria. Recibe el fuego.
Jeremías también estaba desanimado. Él dijo: "Yo no quise predicar más en tu nombre. Yo dije: 'No me acordaré más de él.' Es difícil lo que yo pasé. Parece que Dios me dejó sola. Sentí que Dios me dejó solo.'" Y Dios se le apareció a Jeremías. Jeremías digo: "Me sedujo. Él me sedujo y yo me dejé seducir. Y no obstante, fue como un fuego a mi interior y me quemaba. Yo no lo pude soportar. Tuve que sufrirlo." Siente el fuego, viene la pasión. Vuelve la pasión. Vuelve la pasión. Vuelve la pasión por Dios. Agárreme esa señora ahí. Mire, los que están conmigo, ayúdenme. Más ojo que servicio. Sáquela. Fluyan, fluyan, fluyan. Sanda de bosanda. Cayó la gloria, cayó el peso, cayó la unción, cayó el fuego. Mire, mire, mire, mire, mire. Ya atrás, atrás la del negro. Sáquela, sáquela. Le está cayendo, pero corre, corra. Está cayendo fuego allá arriba. Está cayendo fuego en la banca. Está cayendo el fuego. Se levantan las profetas, se levantan las videntes, se levantan los profetas. Los hombres reciban fuego. Fuego, fuego, fuego. Fuego de Dios. Está cayendo el fuego. Ore, ore, ore, ore, ore, ore. Mire esa mujer allá. Sáquela. Sáquela. Oiga, pero muévanse entre las bancas. Sáquela. Está cayendo el fuego. Están poniendo fuego en tu boca. Están poniendo palabra en tu boca. Tú no vas a hablar muerte. Tú no vas a hablar desánimo. Tú no vas a hablar miseria. Las palabras que van a salir después de hoy son palabras de vida. Aquí hay gente que Dios la está tocando porque le van a hablar al marido en la casa hoy, le van a hablar al hijo con fuego, van a ir al hospital y esos familiares enfermos se van a levantar. My God, Padre,
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¿dónde está la iglesia que ora? Habla lengua, abra la boca. Comunión. Entre comunión. Entre en comunión. Cambio en el poder. La cámara
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fuego. Recibe fuego. Recibe fuego. Siente
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el fuego. Tráigala ella. Ella la señora bajita. Ya le está cayendo el fuego a esas dos. Veo chispas de fuego en la cabeza.
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fuego. Mire, mire, mire, mire, mire, mire. Qué lindo, qué lindo, qué lindo, qué lindo es el Espíritu Santo. Él está avivando el fuego. Vuelve la pasión por Dios. Vuelve el deseo por orar. Vas a caminar en el monte de Dios. Y
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cuando tu gloria descienda todas las fueguegoos fuego, fuego, fuego, fuego. Recibe lenguas de fuego. Recibe lenguas de fuego. Recibe lenguas de fuego. Recibe lenguas de fuego. Recibe lenguas de fuego. Ahí está el fuego.
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Ahí está el fuego. Ahí está el fuego. Mi Dios.
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Dame el piano ahí. El Señor me dijo: "Nersy, hay gente que me ama y
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yo la voy a visitar." Personas que tenían rato de no tener un encuentro con el fuego de Dios. El fuego está encendiendo. Mire qué lindo es el Espíritu Santo. Mire qué lindo es el Espíritu Santo. Muévete con libertad. Espíritu Santo de Dios, Espíritu Espíritu Espíritu y Espíritu Espíritu. Fluye. Espíritu fluye. Espíritu fluye. La unción está aquí. La unción está aquí.
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La unción está aquí. La unción está aquí. La unción está aquí. Mire qué linda la presencia de Dios. Qué linda es la presencia de Dios. Qué linda es la presencia de Dios. Siga orando. Siga orando. Siga orando. Siga orando. Te va a visitar. Te va a dar fuerza para caminar 40 años más. Mujer, te está dando fuerza para caminar 40 años más. Pastor, le está dando fuerza para caminar 40 años más. Tú no vas a vivir derrota. Pelearán contra ti, pero no se vencerán. Se están cayendo los brujos de tu familia, los que levantaron
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contra tu apellido, los que levantaron contra tu sangre, los que levantaron contra tu casa, se cae la brujería, se derriba la brujería. Esos demonios que tienen a tu hijo, a tu esposo atado, ahora en el nombre de Jesús, se rompen las cadenas. Se rompen las cadenas. Yo veo un demonio de enfermedad saliendo de los cuerpos de alguna mujer. El cáncer te va a soltar ahora. Ahora. Libre de esa enfermedad. Libre de esa enfermedad. Demonios, se acabó el poder. Suelta los huesos, suelta los órganos, suelta las vidas, suelta los senos, suelta esa mujer, suelta ese hombre, espíritu
[Música]
de enfermedad, te ato en el nombre de Jesús de Nazaret. Fuera. Personas que visitaron brujos y bebieron resguardo, expulsa la brujería ahora. Ahora, ahora, ahora, ahora.
[Gemido]
Ahora. En el nombre de Jesús de Nazaret. En el nombre de Jesús de Nazaret. Quiero la iglesia orando. Quiero la iglesia orando. Espíritus. El Señor me está mostrando espíritus inmundos que van a salir por gritos, que van a salir por un vómito. Ahora salgan ahora.
[Grito]
Ahora, ahora, ahora, ahora. Poder, poder. El poder de Dios rompe las cadenas. Rompe la cadena. Tráigala, tráigala. Tráigamela. Esa manda. Dios tiene planes con esa muchacha. Tráigamela. Tráigamela. Súbala aquí. Súbala aquí. Ella es una profeta. Mentiroso. Se acabó. Se acabó. Se acabó. Cárguenla. Tráigala. Se acabó. Se acabó. Se acabó. Se acabó. Se acabó, espíritu inmundo. Se acabó. Suéltala. Suéltala. Suéltala. Suéltala. En el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús. Cuando yo diga tres, salen por gritos y se van a los lugares secos de donde vinieron. Ella es propiedad de Dios. El Señor tiene planes grandes con ella. Ese espíritu que la atormentaba en la noche se va. Espíritu de tormento. Suéltala. Uno, dos, tres. Libre. Es libre. Es libre por el poder. Siga orando. Sigan orando. Sigan orando. Que el poder está aquí. Jesús está aquí. Jesús de Nazaret está aquí. Sus faldas están cubriendo el templo y este lugar está siendo lleno de su gloria. Oh, yo siento rayos saliendo de mi cuerpo. Siento un poder que no se toca ni se ve, pero se siente. Es el poder de Dios. Es el poder de Dios. Es el poder de Dios. Es el poder de Dios. Serpientes, suelten suelta esa vida. Suelta su vientre. Ahora, en el nombre de Jesús, veo demonios alojados en áreas de los cuerpos, escondidos, espíritu inmundo. No estoy negociando. Ustedes conocen mi voz y conocen a mi jefe, conocen a mi maestro Jesús de Nazaret. Ahora te ordeno, suéltala. Tú creías que ella iba a ser una sacerdotisa. Ella será la profeta. Dios le tiene un llamado. Suéltala. Suéltala ahora. Ora por ella.
[Música]
Ora por ella, hijo. En el nombre de Jesús. Es libre. Es libre. Tráigala. Tráigala. Demonios. Escúchenme. Salgan, salgan, salgan, salgan, salgan. No lo estoy negociando ahora. Suéltalos. Suéltalos. Salgan. No se escondan. Salgan por vómitos, por gritos. En el nombre de Jesús de Nazaret, en el nombre de Jesús de Nazaret, en el nombre de Jesús de Nazaret. En el nombre de Jesús de Nazaret, en el nombre de Jesús de Nazaret, las cámaras, en el nombre de Jesús, en el nombre de Jesús, el poder, el poder, el poder, el poder de Dios.
[Música]
En el nombre de Jesús, un poder, un poder ahora, ahora, ahora, en el nombre de Jesús, se intensifica el poder sobre ti. Power intensified over
[Música]