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DESARROLLO HUMANO. (2/6) SEGUNDA INFANCIA.

Paco Flores10:42

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Vamos a estudiar las características de desarrollo en la segunda infancia. El desarrollo físico de los niños en la segunda infancia es rápido, pues crecen siete centímetros por año y aumentan su fuerza corporal. A esta edad son más altos, delgados, atléticos y su abdomen comienza a tener firmeza. En esta etapa deja de ser un bebé para ser un niño que explora el mundo y que está desarrollando su cuerpo y su mente.

Empecemos con los cambios relacionados con los patrones de crecimiento de la segunda infancia.

Control de esfínteres. Es normal que los niños, en su mayoría varones, tengan micciones involuntarias durante el periodo de sueño profundo conocido como enuresis, porque la conciencia del llenado de la vejiga se comienza a desarrollar en esta etapa. La enuresis normalmente se supera sola, sin necesidad de ayuda profesional. Es muy bajo el porcentaje de niños en los que la enuresis es un problema físico. Sin embargo, muchos de ellos no terminan de ser conscientes de su vejiga, ya por trastornos psicológicos o por problemas en la familia nuclear.

Cambios en la predilección de la comida. En esta etapa comienzan las predilecciones en la comida. Por ejemplo, elegir un determinado alimento y negarse a comer otras opciones. Dicha elección se ve influenciada por el entorno, incluyendo los estímulos mediáticos a los que está expuesto el niño.

Cambios en el patrón de sueño. Normalmente, en esta etapa el niño comienza a dormir en su propia cama, lejos de sus padres, lo cual puede generarle problemas de sueño como insomnio o ansiedad por la separación, o bien puede llevarlo a desarrollar patrones de sueño extraños como dormir únicamente en la tarde o hasta que su madre se acueste con él en su cama.

¿Qué cuidados físicos se recomienda seguir en la segunda infancia? Entre los 5 y 7 años, los dientes permanentes ya deben estar presentes y, como los sistemas internos necesitan estar maduros, es por ello que una visita al dentista es pertinente y así verificar que todo marche bien. La alimentación nuevamente juega un papel importante en esta etapa. Se recomienda poner en práctica El plato del buen comer para que tenga un desarrollo físico saludable a través de la nutrición. Es conveniente que el niño cuente con juegos didácticos, mismos que suponen retos propios de la edad, pues en la segunda infancia la parte del cuerpo que más se desarrolla es el cerebro, por lo que hay una mayor maduración en el sistema nervioso central, lo cual lleva un mayor desarrollo en sus hemisferios y su capacidad motora.

Hablemos ahora de las habilidades motoras en la segunda infancia. Al igual que en la primera infancia, estas habilidades se dividen en dos tipos: las gruesas y las motoras finas. Veamos el alcance en el desarrollo de estas habilidades durante esta etapa de la segunda infancia.

Abordemos primero las habilidades motoras gruesas. En esta etapa, las habilidades motoras gruesas son la base para que los niños y niñas se desenvuelvan en deportes y en otras actividades físicas como el juego. A continuación, revisaremos algunas de las habilidades que se desarrollan al crecimiento. A los tres años, el niño y la niña son capaces de saltar más de 30 centímetros, balancearse sobre un pie y pedalear un triciclo. A los cuatro años, su salto incrementa hasta los 60 centímetros y pueden saltar hasta seis veces sobre un mismo pie. También a esta edad pueden atrapar una pelota que rebota. A los cinco años, son capaces de mantener el equilibrio sobre una viga, bajar las escaleras sin ayuda y con más seguridad, y su salto ya va más allá de los 60 centímetros. Y a los 6 años, ya pueden tener la habilidad y coordinación para encestar una pelota. Su salto ya es de hasta un metro.

Dentro de las habilidades motoras finas se encuentran las capacidades que permiten llevar a cabo actividades como cortar con tijeras, dibujar o amarrarse las agujetas, logrando que los infantes se sientan más seguros y sean más responsables. Veamos el desarrollo de estas a través de las distintas edades de crecimiento. A los tres años, ya desarrollaron habilidades como pintar con los dedos, copiar un círculo y agarrar una cuchara para comer. A los 4 años, pueden dibujar figuras simples, hacer letras simples, cortar con tijeras y dibujar una figura humana en tres partes. A los cinco, el desarrollo motriz fino le permite ensartar cuentas en un hilo, copiar cuadros y atar sus agujetas. Y a los 6 años, ya pueden colorear sin salirse de la raya y cortar a lo largo de líneas punteadas con más precisión.

Es momento de ver qué pasa con el desarrollo cognitivo en la segunda infancia. En esta etapa, los niños aún utilizan la lógica sin poder manejar la información de forma abstracta. De hecho, empiezan a preguntarse por todo lo que ven, lo que escuchan y perciben en su ambiente, dándose la famosa etapa de los "por qué". Durante esta fase, los niños necesitan diferenciar lo que están viviendo y sintiendo, así como comprender sus ambientes y contextos. Asimismo, los niños utilizan el juego simbólico y tienden al animismo, que es dar vida a objetos inanimados como sus juguetes.

En cuanto a su razonamiento, los niños comienzan a realizar clasificaciones sobre distintos criterios como colores o formas, o bien empiezan a ordenar elementos con características similares. A continuación, vamos a revisar los avances cognitivos del niño durante la segunda infancia, de acuerdo con la información de la siguiente tabla descrita por Papalia, Wenckos y Dustin en la página 228 del libro de Desarrollo Humano:

Utilizar símbolos, lo que implica que el niño no requiere del contacto físico con un objeto o persona para pensar en él. También se refiere a cuando el niño imagina que el objeto tiene otras propiedades que las que en verdad posee.

Comprender identidades, lo que significa que el niño entiende que los pequeños cambios no modifican las cosas en sí.

Comprender causa y efecto, es decir, el niño se da cuenta de que todo lo que pasa tiene causas.

Clasificar, lo que significa que el niño organiza objetos en categorías.

Enumerar, es decir, pueden contar.

Identificar sus razonamientos, lo que implica que el niño adquiere conciencia de su mente.

¿Qué pasa con las habilidades de pensamiento en la segunda infancia? Es en esta etapa cuando aparece el pensamiento representacional o semiótico, el cual consiste en la capacidad para simbolizar un objeto que no está presente o bien fenómenos no experimentados directamente. Este tipo de pensamiento tiene como función permitir a los niños la adquisición del lenguaje. Por otra parte, aparece la imitación diferida, es decir, la capacidad de repetir una secuencia de acciones o de sonidos después de horas o días de ser emitidos. Un ejemplo de esto es el ladrido de un perro. Al conjuntar el pensamiento representacional y la imitación diferida, el niño puede, por ejemplo, imitar a un adulto manejando o cantando. Otra situación del mismo tipo sería también es capaz de imitar a una mascota como un perro, imitando hasta el sonido.

Finalmente, vamos a revisar el desarrollo psicosocial y afectivo en la segunda infancia, de acuerdo a León en "El desarrollo de los niños de los dos a los 6 años". En esta etapa se van desarrollando habilidades físicas, motoras, cognitivas y sociales. Los niños y niñas deben aprender a controlar sus emociones, lo cual supone un proceso integral de socialización en el cual participan los padres, pero a partir de los dos años comienzan a recibir la influencia de otros como sus pares, la televisión, las amistades cercanas, la familia, entre otras influencias. El desarrollo emocional va ligado con el desarrollo social. Cabe mencionar que en la etapa de los 0 a 2 años, el principal factor de desarrollo social se encuentra en la relación madre e hija o hijo. Pasando esta etapa, sigue siendo importante esta relación, pero ahora se empieza a expandir el desarrollo social de los niños y niñas, pues cuando ingresan al preescolar, sus padres influyen de alguna manera en el comportamiento. Incluso las influencias pueden comenzar una vez que entran a guardería o maternal.

Las expresiones emocionales que se presentan en la segunda infancia son las siguientes: las expresiones primarias como son el amor, la risa, el miedo y el duelo. Las expresiones secundarias son de carácter social y aparecen de manera tardía, a diferencia de las primarias, por ejemplo, cuando un niño siente culpa o vergüenza, entre algunas otras manifestaciones. Externas encontramos que el lenguaje favorece la expresión y comunicación de las emociones. Se presentan las emociones denominadas cólera y el miedo. En esta edad, los niños o niñas son capaces de manipular a los demás. Saben consolar y reír a aquellos que hicieron enojar. Se dan cuenta de que algunos actos producen enojo o complacencia en los demás. También se presenta la comprensión y control de las propias emociones, es decir, existe un control de las emociones, lo que significa que los niños y niñas aprenden a ocultar las emociones, actúan de manera transparente y conforme a los aprendizajes recibidos por parte de sus padres.

¿Cómo influye la escuela en la socialización? La escuela es una institución a la que los niños y niñas acuden para adquirir aprendizajes formales y sistemáticos. A partir de la interacción con sus maestros y compañeros de clase es que asumen roles, adoptan diversas perspectivas y son capaces de considerar el punto de vista de los demás. También aprenden que la autoridad es un agente de socialización. Existen reglas de conducta en las instituciones en las que asiste que median para aprender estrategias de interacción que lo habilitan para interactuar en su contexto. El desarrollo cognitivo es fundamental, pues el infante adquiere un mayor control de los impulsos. Finalmente, cuando llega a los 6 años, ha desarrollado varias capacidades como la de colaboración y competencia. Respecto a la empatía, todavía desarrolla dicha habilidad, pero sí es capaz de percibir los sentimientos del otro y de responder con simpatía y preocupación. En esta etapa se presentan cambios importantes en la capacidad de relacionarse, mismos que contribuyen a relaciones más fluidas y enriquecedoras para sí mismo.

Como has podido revisar a través de esta lección, un correcto desarrollo físico, cognitivo, psicosocial y afectivo propios de esta etapa son fundamentales para brindar a los niños y las niñas las herramientas necesarias para interactuar y desenvolverse en su contexto.