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El TOTALITARISMO - Resumen | El Tercer Reich Alemán, La Italia Fascista y La Unión Soviética

Cuaderno de Historia15:38

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En las primeras décadas del siglo 20, en diferentes partes de Europa, se formaron gobiernos que implementaron políticas radicales, represivas y autoritarias. Estos gobiernos serán conocidos con el nombre del totalitarismo, ya que ellos se convirtieron en regímenes totalitarios en los que se restringieron las libertades individuales y se extendieron las funciones y el poder del estado.

Los ejemplos más importantes del totalitarismo europeo fueron el Tercer Reich alemán, el régimen fascista de Italia y el régimen comunista de la Unión Soviética. Aunque estos tres regímenes contaban con grandes diferencias ideológicas, al mismo tiempo tenían una serie de características que los hacían similares. Por ejemplo, estos regímenes fueron dirigidos por un líder fuerte y carismático. Además, dentro de ellos, el poder político, en la práctica, se concentraba en un solo partido.

También, este tipo de regímenes rechazaban y restringían las libertades individuales, pues ellos consideraban que la libertad individual debía estar subordinada a la voluntad colectiva. Y es que, para el totalitarismo, lo más importante era lo colectivo, es decir, la clase, la nación, la raza, el partido y el estado.

Otra característica de los estados totalitarios fue el uso de técnicas modernas de propaganda masiva para conquistar la mente y el corazón de su pueblo, pues los estados totalitarios no solo deseaban controlar los aspectos económicos, políticos y sociales de la vida, sino también los aspectos intelectuales y culturales. Con dicho control, estos estados buscaban la participación activa de las masas para lograr los objetivos del régimen. Y, por último, el totalitarismo también se caracterizó por emplear y justificar las prácticas políticas represivas y violentas.

Ahora veamos cómo se originaron y se desarrollaron los estados totalitarios de Italia, Alemania y la Unión Soviética.

En el caso de Italia, después de la Primera Guerra Mundial, el país tuvo que enfrentar muchísimos problemas. La guerra acabó con la vida de muchos soldados italianos y, además, había costado muchísimo dinero. Por eso, luego de la guerra, graves problemas económicos como la inflación y el desempleo comenzaron a amenazar a la población italiana. Por si fuera poco, muchos italianos quedaron insatisfechos con la guerra, pues aunque gracias a ella Italia había conseguido nuevos territorios, no obtuvo todos los territorios que deseaba. Por esta razón, los italianos acusaron a los otros vencedores de la guerra de darles recompensas injustas y se sintieron estafados por ellos.

También, luego de 1918, los grupos socialistas italianos crecieron rápidamente. Esto provocó que las ciudades y los campos se llenaran de protestas de obreros y campesinos. Pronto, en los campos y en las ciudades, estalló la violencia y se produjeron numerosos enfrentamientos entre distintos grupos sociales. Todos estos hechos llevaron a que el panorama italiano de la primera posguerra estuviera caracterizado por los problemas económicos, el malestar social y los enfrentamientos políticos.

Justamente fue en este momento cuando surgió un movimiento político que será conocido como el fascismo. Los fascistas, liderados por Benito Mussolini, se aprovecharon de la difícil situación que enfrentaba Italia para lentamente ganarse el apoyo de gran parte de la población. Ellos, a través de la violencia, disolvieron las huelgas y las protestas y, además, realizaron numerosas persecuciones políticas. Los fascistas poco a poco fueron convenciendo a los italianos de que sus métodos violentos eran la única forma que existía para recuperar el orden del país. Con el paso del tiempo, muchas personas se integraron a los grupos fascistas y este movimiento se hizo muy poderoso.

Así, en el año 1922, los fascistas decidieron hacerse con el poder. Mussolini amenazó al gobierno con marchar sobre Roma si estos no le entregaban el poder. Ante estas amenazas, el gobierno cedió y, unos días después, el rey Víctor Manuel III nombró a Mussolini primer ministro de Italia. Desde su nueva posición, Mussolini preparó a los fascistas para que obtuvieran una contundente victoria en las elecciones parlamentarias de 1924, una victoria que consolidó el gobierno de los fascistas sobre Italia.

Después de esto, el régimen fascista italiano llevó a la práctica medidas autoritarias. Primero, crearon una serie de leyes para controlar a los medios de comunicación. Luego, el primer ministro fue nombrado director del gobierno y otorgaron el poder de legislar por decreto. También, el gobierno obtuvo el poder de disolver cualquier agrupación política y de prohibir a los partidos políticos antifascistas. Además, el gobierno fascista elaboró un programa educativo con la intención de moldear las ideas de la población y creó numerosas agrupaciones juveniles que promovieron la militarización de los jóvenes.

En el caso de Rusia, el país, desde principios del siglo 20, arrastraba muchos problemas económicos y una crisis política que el gobierno zarista no había podido resolver por completo. Estos problemas se hicieron más graves con el inicio de la Primera Guerra Mundial, ya que Rusia tenía fuertes problemas económicos y, aun así, gastó grandes recursos en esta guerra. Por esta razón, la población rusa se encontraba descontenta con un gobierno que se preocupaba más por la guerra que por resolver los problemas económicos del país.

Así, a principios del año de 1917, las calles de Rusia se llenaron de grandes manifestaciones que exigían la salida de Rusia de la guerra y la renuncia del zar. El descontento social fue aprovechado por las organizaciones socialistas, quienes rápidamente asumieron el liderazgo de estas protestas. En el mes de febrero, las protestas se intensificaron, provocando al fin la renuncia del zar Nicolás II.

Luego de esto, se creó un gobierno provisional que, junto al Soviet de San Petersburgo, se encargará de gobernar a Rusia temporalmente. El gobierno provisional había prometido sacar a Rusia de la guerra, sin embargo, esto no sucedió. Así que las protestas que aparecieron. Ahora, el malestar de la población será aprovechado por los bolcheviques, el grupo socialista más radical que existía en Rusia. Poco a poco, los bolcheviques fueron acumulando más apoyo y poder hasta que, en octubre de 1917, le propinaron un golpe de estado al gobierno provisional y se hicieron con el poder político de Rusia.

Después de esto, estalló una violenta guerra civil, pero los bolcheviques salieron victoriosos de esta guerra y, en el año 1922, crearon la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, un estado comunista. El gobierno bolchevique, bajo la dirección de Lenin, ideó una nueva política económica con la intención de fortalecer a la golpeada economía rusa. Esta nueva política convirtió a la economía del país en una economía mixta, en la que no solo participaba el estado, sino también los pequeños empresarios privados. Gracias a esto, luego de unos años, la economía consiguió recuperarse, dando buenos resultados, especialmente en la agricultura.

Al mismo tiempo, la Unión Soviética poco a poco seguirá siendo un estado fuertemente burocratizado. Las personas que ocupaban los cargos más altos dentro del Partido Comunista Soviético se fueron diferenciando del resto de la población, convirtiéndose en la nueva élite que dominará la política del país.

Luego de la muerte de Lenin, Stalin se las ingenió para convertirse en la persona que realmente gobernaba el partido y el estado soviético. Él sustituyó la Nueva Política Económica de Lenin por un sistema de planificación central, es decir, un sistema donde el estado controlaba toda la economía. El estado decidía qué se iba a producir, cómo se iba a producir y cuánto se debía producir. Este sistema hizo que la URSS experimentara un impresionante crecimiento industrial, pero a un costo social enorme, pues los trabajadores fueron sometidos a condiciones laborales muy estrictas.

También, el gobierno soviético implementó medidas radicales en los campos. Allí se eliminaron las granjas privadas y se crearon granjas colectivas. Este hecho provocó enfrentamientos entre los campesinos y el estado. Es más, el estado soviético no dudó en someter a largos periodos de hambre a todas las personas que se resistieron a la colectivización. Además de esto, Stalin fortaleció su control sobre la burocracia, persiguiendo a la disidencia política. Y es que, durante el estalinismo, muchísimos militares, intelectuales, líderes de sindicatos y miembros del partido fueron enviados a campos de trabajo forzado o, sospechosamente, perdieron la vida.

En el caso de Alemania, después de la Primera Guerra Mundial, en el país ocurrió una revolución que llevó a los socialdemócratas al poder. Ellos convirtieron a Alemania en una república democrática que posteriormente será conocida como la República de Weimar. Sin embargo, desde sus inicios, la República de Weimar estuvo plagada de problemas. Ésta nunca contó con líderes políticos sobresalientes. Además, tuvo que enfrentar grandes dificultades económicas, como una creciente inflación que provocó que los ahorros de los alemanes desaparecieran.

También, durante esta época, había un gran malestar social en Alemania debido a su derrota en la Primera Guerra Mundial, pues muchos alemanes se sintieron humillados por las fuertes condiciones que les impusieron en el Tratado de Versalles. Por si fuera poco, la nación alemana, además, fue duramente golpeada por la Gran Depresión de 1929, una severa crisis económica que dejó a más de 4 millones de alemanes desempleados.

Todos estos hechos prepararon el terreno para que en Alemania aumentara el descontento social y el miedo, y para que surgieran partidos políticos extremistas. De esta manera, el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán comenzó a ganar muchísimos adeptos. Este partido tenía una ideología marcada por el antisemitismo y la superioridad racial, pero a través de un intenso discurso nacionalista, convenció a muchos alemanes de que ellos construirían una nueva Alemania.

Así, los nacionalsocialistas obtuvieron grandes victorias en las elecciones parlamentarias. Para el año 1933, su líder se había convertido en el canciller del país y el partido ya tenía el control total del estado alemán. El gobierno nacionalsocialista rápidamente puso en práctica políticas radicales. Por ejemplo, creó campos de concentración para las personas que se oponían al nuevo régimen, prohibió todos los partidos políticos, eliminó la autonomía de los estados federales, hizo que las SS tomaran el control de la policía y que se convirtieran en el principal instrumento de terror y represión del estado, y además, disolvió los sindicatos y los integró en un gigantesco frente laboral.

Aparte, el régimen alemán incentivó los grandes espectáculos de masas con la intención de involucrar activamente a las personas en el proyecto nacionalsocialista. Para cumplir este mismo objetivo, también utilizaron novedosas técnicas de propaganda y tomaron el control de las instituciones educativas. Desde el punto de vista económico, el estado totalitario alemán no nacionalizó todas las industrias, pero sí procuró controlarlas. Ellos se preocuparon especialmente por hacer crecer la industria armamentística. Finalmente, el antisemitismo que promovía el gobierno los llevó a realizar actividades violentas en contra de los judíos, unas actividades que se hicieron mucho más atroces con el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

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