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Om santi, bienvenidos, bienvenidas. Saludos afectuosos desde Barcelona. Gracias por acompañarnos de nuevo.
Y como sabéis, todas estas actividades que promueve Brahis tienen como objetivo un cambio personal a partir del autoconocimiento y la meditación raya yoga. Para hoy tenemos el tema "dar lo mejor de mí", que no es poco. Y para ello vamos a ilustrar con una frase que dice: "No busques ser el mejor de todos, sino dar lo mejor de ti, que no es lo mismo."
Claro, ¿cómo sabemos cuando eh estamos dando lo mejor de nosotros o cuando no es así? Normalmente cuando estamos dando lo mejor de nosotros pues sentimos bienestar, sentimos satisfacción, nos sentimos bien, pero cuando estamos dando lo peor pasa todo lo contrario. Sentimos malestar, sentimos quizá decepción, no nos sentimos, no nos sentimos bien.
También es posible que estemos transitando en un terreno intermedio, eh, que estemos entretenidos, dispersos, divagando por ahí. Y eso como mucho me puede proporcionar aburrimiento, asío, pero nada más el bienestar no no me va no me va a proporcionar. Así que, ¿por qué no hacer el esfuerzo para permanecer dando constantemente lo mejor de lo mejor de mí, lo más lo más valioso? ¿Por qué no hacerlo? Y ahí tengo que tomar una decisión. nos estamos moviendo en esta dualidad de dar lo mejor y a veces o no dar nada o dar lo peor. Así que eh tenemos que tenemos que elegir, tenemos que decidir.
Y para poder entender de dónde surge todo esto, tenemos que hacernos o plantearnos alguna pregunta como: ¿quién soy yo? ¿o cómo soy yo? ¿o qué soy yo? ¿o de qué soy consciente? Son diferentes preguntas que eh me llevan a a encontrar respuestas porque el conocerme mejor a mí mismo es lo que me va a dar bienestar, es lo que va a proporcionar que yo pueda dar lo mejor de mí.
Las respuestas a esta pregunta tiene que ver con la conciencia. ¿Cuál es mi conciencia? Y conciencia la podríamos definir como aquello que siento yo en un momento concreto. Eso es lo que sería mi conciencia. Entonces, puedo tener conciencia, pues a lo mejor mi conciencia de hacer, mi conciencia a lo mejor de de tener, eh, mi conciencia de mi cargo o de mi nombre. puedo tener como diferentes conciencias, pero al final todo eso queda resumido como en dos niveles que corresponden justamente a nuestras dimensiones como seres humanos.
Una conciencia es una conciencia más física o externa que tiene más eh relación con lo que sería el mundo físico, el mundo tangible. Y la otra sería pues una conciencia más espiritual, más interna, más intangible, más eh que no que no es visible. Aquí es donde podríamos poner esos dos niveles de identificación.
Muy bien. Vamos a ver cómo eh se crea esa conciencia física, porque tiene que ver con diferentes me identifico con diferentes niveles eh a nivel físico. El primer nivel es a través de mi imagen corporal, de la imagen corporal de lo que de mi apariencia física, ¿no? si soy feo, si soy guapo, si soy blanco, si soy negro, si soy hombre, si soy mujer, si soy alto, si soy bajo. Todo esto crea identificaciones. Yo me empiezo a identificar con eso.
Otro nivel sería pues con los diferentes roles que represento en mi vida, los diferentes papeles que voy representando, que eso crean experiencias y crean una historia en mí que también va marcando una entidad. A lo mejor pues eh si soy director de una empresa y me identifico mucho con eso, pues bueno, crea una identidad que no es realmente lo que soy yo, pero crea esa identidad y con esa identidad pues tener en cuenta que nuestra identidad eh condiciona en la forma que yo, por ejemplo, pues pienso, en la forma que yo actúo, pero también condiciona las cosas que me van a venir y que me van a pasar. porque lo estoy acercando bajo ese tipo de identificación, ese tipo de de conciencia, ¿no?
Y el tercer nivel de la de la conciencia física es la imagen interna que yo puedo tener esa imagen de lo que yo pienso, lo que yo creo que que realmente que realmente soy, que está como muy influido por las creencias que pueda tener, pero también por las etiquetas que me han podido poner, ¿no? Si me han dicho, "No sirves para nada desde pequeño." Me lo han repetido muchas veces porque a lo mejor en el colegio no tenía mucho éxito, no sacaba buenas notas, pues al final yo me lo creo y pienso que soy que soy eso cuando en realidad no soy eso realmente para descubrir lo que lo que sí que que soy.
Porque todo eso en realidad crea un yo, o sea, todas esas identidades crean un yo que es adquirido, que no es original en mí, sino que se ha desarrollado a lo largo de mi vida, de como decía, pues de experiencias de diferentes niveles de identidades externas. es un yo adquirido, que es lo que conocemos como el ego. Es en realidad es el el falso el falso el falso yo.
Si realmente queremos encontrar el yo auténtico, tenemos que desconectarnos, que ir más allá de esa conciencia física y soltar todas esas identidades eh que realmente tampoco, o sea, es como yo me veo por fuera, pero realmente no es lo que soy yo. Y cuando me desconecto de todas esas identidades, empiezo a desarrollar una conciencia espiritual. Y entonces empieza a descubrir mi identidad espiritual, empieza a descubrir ese ser que que experimenta, ese ser que siente, ese ser que piensa, ese ser que decide, que es ese ser interior, que es es un ser es un ser espiritual. Y entonces cuando conecto con eso, empieza a conectar también con una cantidad ingente de recursos internos, de un potencial que está ahí esperando a que yo lo atienda, a que yo le dé mi atención, que le dé mi energía, que lo active. Es todo un potencial que hace que realmente en mi vida vaya vaya hacia fuera.
También tiene como esa esa dirección, o sea, las la conciencia física va de fuera adentro, eh actúa en esta dirección porque está en contacto con el mundo físico y entonces depende de todo lo que ocurra fuera. Es decir, si las cosas van bien fuera, yo me siento bien, pero si las cosas van mal fuera, yo me siento mal. Hay como funciona como el cuerpo, necesita todo de fuera. para para desarrollarse. Y entonces ese yo falso también pues toma todo eso de fuera para alimentarlo.
Entonces, cuando vamos más hacia el interior, empezamos a desarrollar este yo que es genuino, que es auténtico, este ser interior que todos los seres humanos tienen. es la dimensión interna, la dimensión espiritual, pero que quizá es poco conocido y eh comúnmente olvidado, o sea, nos olvidamos de eso y entonces queda ahí, queda en su estado de latencia, pero no no no actúa en nuestra vida y ahí realmente está lo mejor que yo soy.
que vamos a ver si miramos en esa identidad espiritual, si miramos igual que la materia, la la lo el mundo físico está hecho de cinco elementos, también ese mundo espiritual interno está hecho de cinco elementos. Esos cinco elementos las llamamos las cualidades internas del ser. Entonces, en esas cualidades, pues hay la paz que nos trae armonía a la vida. Hay también el amor que nos trae seguridad a nuestra vida. Está también la felicidad que nos da satisfacción y plenitud. Está también la verdad que nos da sabiduría y está el poder interior que nos da esa fortaleza para sobrellevar las situaciones que puedan venir en nuestra vida.
Entonces, cuando empezamos a prestar atención a esas cualidades y las y las alimentamos, las nutrimos, le damos nuestra energía, eso se hace visible en nuestra vida y ahí es donde está lo mejor de nosotros. Además, esas cualidades actúan a la inversa que que la conciencia física. Actúan de dentro hacia fuera. Es decir, somos independientes de lo que pueda suceder fuera y somos eh somos independientes en decidir qué estado queremos tener, si queremos tener un estado pacífico, si queremos tener un estado de alegría, porque eso lo decimos nosotros, está en nuestras manos, está en nuestro interior, no está fuera de nosotros que no depende de nosotros, sino al contrario lo que dependemos nosotros de eso.
Entonces, cuando realmente conectamos con estas energías, eso funciona de dentro hacia afuera y además no hay dualidad, hay solamente unidad, porque realmente estas energías solo me hacen sentir bienestar y satisfacción. Cuando de mí salen sentimientos de amor, yo yo no me siento mal, ¿verdad? Que no. O sea, eso lo podemos comprobar todos. Cuando me siento tranquilo, estoy sereno, estoy pacífico, no estoy alterado, me siento bien, no me siento mal. Entonces, todas estas energías son energías, digamos, positivas, que crean beneficio, que crean bienestar. Y esto realmente es lo mejor de mí. Esto es lo mejor de mí. Y esto es lo mejor que yo podría ofrecer al mundo, esto.
Pero, ¿qué es lo que ocurre? que cuando pues estas cualidades no pues no les damos nuestra energía, quizá nos olvidamos incluso de ellas o no las tenemos en cuenta, pues su nivel disminuye. ese nivel disminuye y entonces ese vacío que se crea es ocupado por otras energías que digamos que sustituyen a estas cualidades, que es lo que llamaremos pues las cinco debilidades, ¿no?
Estas cinco, en estas cinco debilidades está la primera, ya la hemos dicho, es el yo adquirido, es el ego, es ese falso yo, es el yo sé que me vas a explicar tú, es sentimiento de superioridad hacia los demás, de ser arrogante. Esto ser es lo que sería el ego. Luego está también otro amigo muy cercano que es el apego. El apego surge para eh conseguir esa seguridad que como en esa conciencia física carecemos, pues la buscamos pues con con posesiones. Es el yo poseo, ¿no? Posesiones materiales, pero también a nivel de otras personas, de animales. intentamos tener esas posesiones que son unas muletillas que nos dan como esa seguridad que nos falta y que vendría de una de las cualidades que ya os he dicho.
Luego también surge la ira. La ira son las expectativas, es el yo espero esas expectativas de que las cosas sean como a mí me gustan. Y cuando no son así, pues entonces la forma de la expresión de ira es la violencia. violencia que puede ser en pensamientos, puede ser en palabras o puede ser en en acciones a nivel de agresiones. La fuera es la la ira es como un fuego, además, un fuego que quema, que lo quema todo y que crea solamente destrucción.
Luego la la cuarta es la lujuria. La lujuria son esos deseos irrefrenables de conseguir las cosas, pues caiga quien caiga, ¿no? De cualquier forma. O sea, es es el yo deseo. Esta es el espíritu de la de la lujuria. Y no solamente es a nivel sexual, sino también es a nivel de poder, a nivel de poder sobre otras personas, de dominio h de control.
Y por último está la avaricia. La avaricia surge porque eh como estoy como estoy vacío, pues intento llenarme y es el yo quiero y me intento llenar y más y más y más y más. Como os he dicho, eh, la la conciencia física y las cosas físicas siempre son limitadas y nos dan nos dan satisfacción y nos pueden dar felicidad, pero solo hasta cierto punto en general siempre hay un vacío y la avaricia quizá es la más la más clara en este aspecto. ¿Qué es lo que ocurre? que yo quiero, quiero, quiero y nunca, nunca estoy satisfecho, siempre quiero más y cuanto más tengo más quiero. Y a lo mejor, además, también eh las cualidades del ser crean un sentimiento de abundancia y en cambio estas debilidades crean un sentimiento de escasez. Es decir, puedo tener mucho, pero siempre tengo el sentimiento de que me falta algo. Eso, ¿qué quiere decir? que no hay satisfacción, que no alcanzo la plenitud.
Y esto es relativamente sencillo de entender. ¿Por qué no es así? Es muy sencillo. Estoy intentando llenar con cosas de fuera, con cosas físicas, algo que es interno, que es espiritual. O sea, la plenitud y el bienestar interior solo lo puedo encontrar desde dentro, no desde fuera. No hay nada físico que me procure eso. Me puede procurar gotitas, momentos, pero no por completo. Eso solo lo voy a encontrar, lo voy a encontrar dentro.
Entonces, ¿cómo podemos hacer para conseguir pues desarrollar en esto dentro de mí para que así yo pueda estar dando lo mejor de mí de una forma constante y sienta pues ese beneficio constantemente. La primera cosa que tengo que hacer es darme cuenta porque si no me doy cuenta, yo sigo ahí. Y aceptar, aceptar. que quizá tengo ese potencial y tengo muchas cosas buenas, pero que a lo mejor pues tan tengo cosas que no son tan buenas, entonces tengo que aceptarlo todo. Este es el punto de partida, es el punto hacia el que yo voy a poder ir hacia delante. Y esto lo tengo que reconocer porque ya os digo, si no lo reconocemos, seguimos ahí.
Una vez que lo reconozco, tengo que tengo como que eh tomar como dos caminos. un camino es enfocarme en eh pues dejar de dar mi energía a esas debilidades que realmente solo me dan malestar en mi vida y enfocarme en también en nutrir y en alimentar pues estas cualidades. Y esto lo hacemos a través de la meditación. Esta es la forma en que nutrimos eso.
Entonces, en la meditación lo que hacemos es ir hacia el interior y en el silencio reconocer todo ese potencial, conectar con todo ese potencial interior y dar nuestra energía, enfocarnos en él, darles luz, ¿no?, para que realmente crezca, se desarrolle, se nutre, se nutra. Y entonces en en la meditación empezamos a experimentar todo aquello que somos, la paz, el amor, la felicidad, la sabiduría, todo eso, todo eso lo empezamos a experimentar en la meditación y eso nos da una fuerza de voluntad para para luego cuando acabamos de la meditación y entramos en la acción expresarlo pues a través de nuestros palabras, de nuestras acciones para expresarlo y compartirlo con los demás. Y eso es eso es lo mejor de mí, eso es lo mejor que puedo dar.
Pero a veces estas debilidades que tenemos internas son tan fuertes, tan fuertes, están tan arraigadas en nosotros que necesitamos de algún tipo de de ayuda de de ayuda externa. Entonces, en este caso, como es un déficit espiritual, necesitamos esa ayuda a nivel espiritual. Igual que el sol físico, pues nutre a la tierra, a la naturaleza, a los seres humanos para que se desarrollen, pues también internamente podemos conectar con ese sol espiritual, ¿no? Que sería como la fuente de esas cualidades, donde esas cualidades están al 100%, ¿no? Están en su máxima expresión. Es lo que conocemos también como conectar con con esa energía de de la paz de Dios, de la del amor de Dios. es como en conectar con ese foco y cuando lo y cuando lo conseguimos pues encontramos eh encontramos el fruto el fruto de eso pues a través pues de ese bienestar también de una vida quizá también sencilla, sin complicaciones, eh fluida, sin demasiados atascos y nos encontramos pues que nos convertimos en seres pacíficos, pero sin ser pasivos. Nos convertimos en seres amorosos, sin ser dependientes. También nos convertimos en seres alegres y felices, pero sin ser descuidados ni dejados. nos convertimos en seres pues sinceros y honestos, pero no punzantes ni hirientes, que a veces hay esta confusión. nos nos convertimos también en seres eh fuertes, con confianza, pero sin ser arrogantes. Esto es sería un poco el fruto de ese trabajo que podemos conseguir a través de la meditación.
Y entonces luego en en las relaciones pues hablamos con calma, son eh actitudes y comportamientos que desarrollamos. Eh somos apreciativos con con nosotros y con los demás también nos volvemos apreciativos. Eh, sonreímos sin sin esfuerzo de forma fácil, pero tampoco sin fingir. O sea, no es que estamos contentos para para estar contentos, sino porque realmente estamos bien, nos sentimos bien así y también eh desarrollamos confianza en nosotros mismos, pero también eh nos hacemos dignos de confianza para los demás y y compartimos esa confianza con los demás. Así que bueno, eso sería lo mejor de mí mismo. Es al es es esta propuesta que hacemos para hoy. Y lo que vamos a hacer ahora pues es una un ejercicio para fortalecer estas estas cualidades que luego desarrollen todo eso que hemos comentado.
Muy bien, pues buscamos una postura cómoda en el asiento donde nos encontremos, dejando los pies bien apoyados en el suelo, la espalda lo más erguida posible, los hombros distendidos, el cuello y la cabeza siguiendo la línea que forma la columna vertebral. y las manos y los brazos descansando sobre el regazo. Muy bien. Esa es la postura. Es una postura cómoda que podamos mantener durante un [música] tiempo.
A continuación vamos a relajar nuestro cuerpo y para ello dedico unos momentos a observar de forma consciente mi propia respiración. de una forma natural y fácil. Dejo ir el aire de forma consciente y con él voy soltando todo aquello que me pueda molestar, las tensiones del cuerpo, esas tensiones que muestran ciertas actitudes de intentar controlarlo todo. Las suelto, las dejo marchar, me permito relajarme. M. Me siento confiado en este espacio compartido con la intención de descubrir y de experimentar lo mejor de mí mismo. Cada inhalación trae presencia y cada exhalación ayuda a soltar. Siento mi propia presencia en este espacio que ocupo. un espacio que no solo es ocupado por mi cuerpo, sino también por mi presencia, por mi propia energía, esa energía que proviene del interior y que me adentra en él para descubrir lo más valioso que hay en mí. Quizás oculto por el tiempo y el olvido.
Cuando me siento relajado, voy retirando la atención de todo lo que me rodea y emprendo ese viaje interior desde la aceptación, la aceptación hacia mis fortalezas, pero también hacia mis debilidades. Y justo desde ahí, desde ese punto de partida, pero con la intención determinada de alcanzar mi meta. A través del silencio me dirijo hacia ese espacio espiritual, hacia ese espacio donde se encuentran mis recursos naturales y originales, hacia ese espacio donde se halla mi auténtico potencial. Yo soy el ser consciente, el ser que puede percibir cómo me siento internamente. El ser que decide en qué me quiero enfocar con mi atención y mi energía. ¿De dónde surge esa capacidad de observar, de percibir, de decidir de dónde surge? Me voy situando cada vez más en una conciencia más profunda, la conciencia del observador desapegado, silencioso, calmado, estable. Y desde esta conciencia de observación, puedo proseguir mi camino para ir entrando en la luz de mi propia verdad.
Y mi es que en mí está cualquier cualidad. que necesite. En estos momentos puedo decidir enfocarme en ese ramillete de cualidades que poseo, la mejor energía que puedo ofrecer al mundo. Sí que en este espacio interior de silencio me visualizo como un pequeño punto de luz. Esa es mi forma espiritual, un punto radiante, resplandeciente. Observo como de ese punto se irradian rayos de paz. Soy un ser de paz. Siento la paz. Mi naturaleza auténtica es la paz. Experimento esta paz que surge de mi interior y observo como de ese punto también brilla el amor. Observo cómo se irradia la luz del amor. Siento el amor que me produce. Soy un ser amoroso por naturaleza. El amor es energía verdadera que ilumina todo mi mundo interior. Ah. Puedo observar también cómo desde ese punto se desprende la luz de la felicidad. Siento la felicidad serena y luminosa. Soy un ser feliz y contento, ligero y luminoso. So Sigo observando la luz de ese punto, como es totalmente limpia de forma natural. Soy un ser luminoso y ligero. Siento la libertad de ser yo mismo y de cómo la claridad de esa luz alimenta mi sabiduría natural. Sigo observando como la luz que irradia Y ese punto está llena de poder. Soy un ser poderoso. Me estabilizo en esa fortaleza interior y siento cómo fluye dentro de mí una energía muy hermosa y poderosa. una energía radiante que va desde dentro hacia afuera y que irradia sobre todo lo que me rodea y más allá.
Desde esta perspectiva de mí mismo, traigo a mi conciencia el recuerdo de algún momento especial de mi vida, algún momento donde haya podido experimentar alguna de estas cualidades. ¿Cómo me siento cuando me enfoco en esa cualidad? ¿Cómo me siento? Es como una llama que voy alimentando con mi atención, con mi conciencia. Una llama que se va convirtiendo en una energía cada vez más intensa, más sólida y firme, más poderosa. Me siento satisfecho y dichoso al experimentar eso que es lo mejor de mí. Eso que está en mí forma parte de mi naturaleza verdadera.
Observo que toda esta manifestación de vida y experiencia tiene un foco, un foco que la ilumina y la alimenta. Y siento esos cálidos rayos de luz que brillan sobre mí, esos rayos de luz que me envuelven y me protegen. calidez y la luz me llega al corazón. Me transportan hacia las energías de la creación, hacia el sol supremo de luz, de amor y de paz, hacia el origen de todas las cualidades que hay en mí. a esa fuente de energía espiritual benefactora y transformadora. Siento su presencia y en esa presencia me siento protegido, cuidado, liberado de cualquier negatividad. La luz del amor de Dios me hace recordar que yo también soy luz, que soy amoroso y pacífico. Oh. Me aparto de cualquier limitación y me permito ser feliz. Sentir como la paz y la armonía se acomodan en mi interior. Sentir como la vida me empuja hacia el bienestar y la satisfacción. Eso me hace sentir confiado y seguro. Me hace sentir tranquilo y feliz.
Y ahora muy suavemente con un movimiento leve, llevo mi mano hacia mi corazón. Siento el pulso de mi vida latiendo y pongo este pensamiento en mi mente. Lo mejor de mí está dentro de mí. Lo mejor de mí está preparado para ser para ser compartido con los demás y con el mundo. Lo mejor de mí, está dentro de mí y está preparado para ser compartido con los demás y con el mundo.
Cuando nos sentamos listos suavemente, vamos a ir volviendo, volviendo a la conciencia del lugar donde nos encontremos. Volviendo a este momento presente, respiramos profundamente. Abrimos los ojos y los hemos cerrado, pero mantenemos esta experiencia de nuestra autenticidad serena y tranquila. como una luz hermosa, una luz que nos ilumina momento a momento mientras seguimos con nuestro que hacer diario. Om.
Muy bien. ¿Qué tal realmente cuando hacemos este ejercicio de sumergirnos en nuestro interior y fortalecer pues la paz, el amor, la felicidad, después se hacen se hacen naturales en nuestra vida y el fruto que os decía antes realmente es es visible, pero no debo olvidar que debo practicar regularmente porque todo ese potencial, todo eso que hay en mi interior, si no me acuerdo de él, no voy nunca hacia allí, es como tener un jardín olvidado en tu casa. es una selva, no está cuidado, no no sale de él toda la belleza y todo el brillo que pueda tener. Así que bueno, os animo a que vayáis meditando a hacer este tipo de ejercicio, a ir dándose cuenta cada vez uno dónde está y cuando a lo mejor sienta que no está dando lo mejor de sí, pues ir hacia el interior, recordarse quién realmente es, porque cuando dejo, me desconecto de todas esas otras identidades externas es cuando realmente puede salir eso que es lo mejor de mí.
Si no estoy en un bén para arriba y para abajo, en una montaña rusa de diferentes emociones que ahora me siento bien y ahora me siento mal según lo que esté ocurriendo fuera, ¿no? Según las noticias que me lleguen, según lo que me digan, según lo que me pase. Pero todo es externo y todo eso que es externo es cambiante y es temporal, pero es como una una ilusión que viene y se va. lo que permanece es lo que yo realmente soy y lo que puedo puedo potenciar en mí. Eso es lo que eso es lo que lo que queda.
Y a veces quizá podamos tener miedo a dar ese salto, a pensar pues que tenemos algo fantástico ahí dentro de ponerlo en marcha, porque muchas veces el el ego por miedo pues a fracasar, a no tener éxito, a depender de situaciones de de fuera, pues corta corta el paso, ¿no? a ese yo auténtico y entonces toda esa energía queda como retenida ahí en en nuestro interior y no puede salir hasta afuera. Bueno, pues muy bien con estas ideas sobre cómo podemos dar lo mejor de nosotros mismos. Me despido de vosotros. Hasta la próxima. Om. [música]