📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

La verdadera historia de las brujas de Escocia (es mucho peor que Outlander)

Es Tremenda Historia23:47

Transcription

Imagínate que sos una chica de 16 años, trabajas para un señor importante. Salís de noche a ayudar a los enfermos del pueblo y un día tu propio jefe te denuncia. Te llevan a juicio y te condenan a la hoguera. Tu crimen: saber de plantas medicinales. Esto pasó en Escocia y la historia real es mucho más oscura, mucho más política y mucho más tremenda que cualquier capítulo de Outlander. Y hoy te la quiero contar porque es tremenda historia.

Escocia. ¿Pensás en ese nombre y se te viene la niebla, se te vienen los castillos, los kils, las gaitas? Si sos fan de Outlander, se te viene a la mente Jamie Fraser, los Highlanders, las piedras que te llevan en el tiempo. Pero hoy no vamos a hablar de una historia de amor. Vamos a hablar de algo que pasó de verdad, de miles de mujeres y algunos hombres que fueron acusados de brujería en Escocia entre 1563 y 1736. ¿Cuántos? Las estimaciones históricas hablan entre 3800 y 4,000 personas acusadas. De esas, se calcula alrededor del 60% que fueron condenadas a muerte. Para ponerlo en perspectiva, Escocia tenía en esa época aproximadamente un millón de habitantes y tuvo cinco veces más condenas por brujería per cápita que toda Europa. ¿Cómo llegó un país entero a ese punto? Vamos a empezar con dos mujeres. La primera es de ficción, está basada en hechos reales, y la otra existió de verdad y su historia es tan oscura que parece invento.

Si viste Outlander, te acordás del episodio 11 de la primera temporada, no, no es spoiler, se llama "The Devil's Mark", en donde Claire Fraser y Jamie Fraser están encerradas esperando a ser juzgadas como brujas. Hay una hoguera ya construida fuera de la iglesia y una multitud que ya decidió el veredicto antes del juicio. Y además, hay dos mujeres que saben que el sistema no está de su lado. Ahora bien, ¿cuánto de eso es real? La respuesta corta es bastante más de lo que te imaginas.

Primero, un dato que muchos fans de Outlander no saben es que Jamie Fraser es un personaje real, no es un invento de Diana Gabaldon. Jamie Fraser, escrito también como Geillis Duncan, fue una sirvienta adolescente en Tranent is Lothian en el siglo XVI y su historia es la que arrancó uno de los juicios de brujas más grandes de la historia de Escocia. Estamos en 1589, Escocia. Geillis Duncan tiene, o se cree que tiene, unos 15 o 16 años. Trabaja para David Seton, el bailie, o algo así como el oficial administrativo de Tranent, un pueblo cerca de Edimburgo. Geillis tiene algo para la época que es casi sobrenatural: sabe curar, sale de noche, visita a los enfermos del pueblo, conoce plantas, prepara remedios y esos remedios funcionan. ¿Podés imaginar lo que eso significaba en el siglo XVI, donde no había hospitales, no había médicos para la gente común y de repente hay una chica que sana a personas con enfermedades que nadie más puede tratar? Para su jefe, David Seton, esto no era un don, esto era una señal diabólica. Seton empieza a vigilarla y la ve salir de noche. No puede explicar cómo cura y llega a una conclusión que para él era perfectamente lógica dentro de su mundo, por supuesto. Y pensó: "Esta chica hizo un pacto con Satanás".

En noviembre de 1590, Seton la interroga. Geillis no confiesa y entonces empieza una de las páginas más oscuras de Escocia. La sometieron a métodos de interrogatorio que hoy serían impensables. Le aplicaron instrumentos diseñados para extraer confesiones por la fuerza que no puedo explicar en YouTube. La examinaron en busca de la llamada "marca del diablo", que es un lunar, cicatriz o mancha en la piel, y la encontraron en la garganta. Geillis nunca confesó, no porque fuera culpable, sino porque ya no podía más. Y bajo esa presión, también nombró a decenas de personas. Y así arrancaron los juicios de las brujas de North Berwick, los primeros juicios masivos de brujería que terminaron implicando a más de 70 personas.

La Geillis Duncan de Outlander está inspirada por la excelente actriz holandesa Lotte Verbeek. Es un personaje muy complejo, ambiguo, fascinante. La Geillis de la serie es viajera del tiempo, ¿no? Inteligente, manipuladora. La real fue una adolescente que sanaba a sus vecinos y pagó con su vida por eso. Pero la historia de Geillis no puede contarse sin hablar de un hombre: el rey Jacobo VI de Escocia.

Jacobo VI acababa de casarse con Ana de Dinamarca. Para traerla a Escocia, había que cruzar el Mar del Norte y hubo tormentas, tormentas tremendas. Los barcos casi naufragaron. El rey llegó a una conclusión: las brujas habían causado las tormentas para matarlo. No era una idea descabellada para la época. De hecho, en Dinamarca ya habían procesado y condenado a mujeres acusadas exactamente de eso. Cuando Geillis Duncan declaró haber participado en reuniones de brujas para hundir los barcos del rey, Jacobo VI se obsesionó tanto que asistió personalmente a los procesos, intervino en los interrogatorios, escuchó las declaraciones de primera mano y después escribió un libro que se llamó "Daemonologie", publicado en 1597, un tratado sobre brujería y demonología escrito por el mismísimo rey. Un libro que le daba legitimidad intelectual y religiosa a la persecución de las brujas.

Cuando Jacobo VI se convirtió en Jacobo I de Inglaterra en 1603, llevó esas ideas con él y fue bajo su reinado que Shakespeare escribió Macbeth, con esas tres brujas famosas al inicio, precisamente como un guiño al rey y su obsesión.

Ahora bien, ¿y Claire? Claire Fraser, Claire es ficción, claro, pero su juicio de brujas en la serie tiene raíces históricas muy concretas. Outlander está ambientado en 1743. El juicio de Claire nos muestra perfectamente los mecanismos reales del miedo. Una mujer que sabe curar, sospechosa. Una mujer extranjera, sospechosa. Una mujer que no encaja con las normas, sospechosa. Eso sí era completamente real en la Escocia del siglo XVI.

Para entender por qué Escocia fue uno de los países con más condenas por brujería de Europa, hay que entender el contexto político y religioso: la Reforma y la Kirk. Porque en 1560, Escocia rompió con la Iglesia Católica y se volvió protestante. Estaban, ¿recuerdan que estaban los protestantes? Nueva religión que no aceptaba a Roma, y estaban los católicos. La nueva Iglesia protestante escocesa se llamó la Kirk. Y la Kirk no era suave, era fuertemente influenciada por el calvinismo y tenía una visión muy clara del mundo. Había una guerra constante entre Dios y el Diablo. Si algo malo pasaba, cosechas que fallaban, enfermedades, tormentas, niños que morían, era porque el Diablo estaba ganando esa guerra. La Kirk estableció los Kirk Sessions, que eran comités parroquiales que funcionaban como una policía moral, digamos, del pueblo. Podían multar, avergonzar públicamente y denunciar a las autoridades civiles. Y en 1563, tres años después de la Reforma, el parlamento escocés aprobó la Ley de Brujería. Esta ley convertía la brujería en un crimen capital, tanto practicarla como consultar a un brujo. La combinación fue devastadora porque la iglesia señalaba a los sospechosos, el estado los juzgaba y los condenaba.

Los "witch prickers", los cazadores profesionales de brujas, recuerdo haber visto en la serie Merlin el cazabrujas que llegaba a Camelot. No sé si lo recuerdan, buscaban datos de brujería en las personas, ¿no? Era como una obsesión. Ese personaje, ese episodio en la serie Merlin lo representa de una forma fantástica. La lógica de la época decía que el diablo usaba una marca en el cuerpo de sus seguidores: un lunar, una cicatriz, un punto insensible al dolor. Imagínense cuántas personas en el mundo tenemos manchas o lunares, ¿no? Y para encontrar esa marca existían los "witch prickers", cazadores de brujas profesionales itinerantes que viajaban de pueblo en pueblo. Se sabe que hubo al menos 10 "witch prickers" profesionales activos en Escocia. Algunos más tarde fueron expuestos como fraudes. Usaban instrumentos que parecían perforar la piel, pero no lo hacían. Cualquier persona podía fallar la prueba si ellos así lo decidían. Uno de los más conocidos, John Kincaid, ayudó a desatar la gran caza de 1661 a 1662. Cuando fue expuesto como fraude y encarcelado, esa ola de juicios empezó a calmarse.

¿Quiénes fueron las víctimas de este hombre? Los estudios históricos reales modernos muestran un patrón claro. La mayoría eran mujeres, alrededor del 75% eran mujeres. Muchas curanderas, muchas "wise women", se les llamaba, mujeres con conocimientos de hierbas que ayudaban en las comunidades. Muchas eran mayores, viudas, pobres, marginales socialmente. También había mujeres de clase alta que terminaron atrapadas en esta maquinaria judicial. Un patrón que los historiadores modernos han identificado es que muchas acusaciones surgieron en momentos de crisis económica, cuando las comunidades dejaban de ayudar a los más vulnerables y después los culpaban de sus desgracias.

Bien, hablemos de qué pensamos cuando hablamos de brujas. La escoba, el gato negro, el caldero. ¿De dónde vienen esos símbolos? Porque te digo ya, las brujas históricas no usaban escoba para volar. La escoba, la primera mención registrada de una bruja volando sobre una escoba, viene de 1453, cuando un clérigo llamado Guilaumedí declaró haber volado al aquelarre montado en una escoba. Hay una teoría interesante sobre el origen del símbolo. Algunos historiadores plantean que ciertas mujeres aplicaban ungüentos a base de hierbas con propiedades alterantes como Belladona o Beleño, que producían sensaciones de vuelo y de estar en otro lugar. ¿Lo hacían realmente? Se habla de esto en algunos testimonios de la época, pero lo que sabemos con certeza es que la mayoría de las confesiones de vuelo fueron declaraciones hechas bajo presión extrema. El símbolo de la escoba también tiene otra lectura más simple: era un objeto doméstico de mujer. En una época donde el espacio público era masculino, la escoba era el arma simbólica de quien estaba atrapada en el espacio privado. Además, las curanderas eran muy limpias porque entendían que la suciedad podría causar enfermedades y siempre estaban limpiando su casa y barriendo y quitando la suciedad.

Vamos con el gato negro. El gato negro fue oficialmente vinculado a Satanás en el siglo XI en un documento de la Iglesia Católica llamado "Vox in Rama", en 1233. En 1486, el "Malleus Maleficarum", el manual de persecución más influyente de la historia, reforzó la conexión entre gatos y brujas. Los gatos eran los familiares animales que supuestamente asistían a las brujas. La simple presencia de un gato podía usarse como evidencia en un proceso judicial. La diosa griega Hécate, asociada con la magia y los mundos oscuros, tenía un gato como animal sagrado. Esa conexión mitológica fue absorbida por el imaginario cristiano medieval y convertida en una amenaza. También se habla de que las mujeres sanadoras sabían que las ratas podían transmitir algunas enfermedades. Lo asociaban a la suciedad. Entonces, era muy común que mujeres sanadoras limpiaran su casa y tuvieran gatos para alejar, digamos, a los roedores de su casa. También se dice que tiene que ver con eso el simbolismo, ¿no?

Hablemos del caldero. El caldero fue popularizado principalmente por Shakespeare en 1606. Estas tres brujas alrededor del caldero son pura literatura, pero tiene raíces en tradiciones celtas anteriores. El caldero como objeto mágico existía en la mitología celta mucho antes del cristianismo y era un símbolo de transformación y renacimiento. La Iglesia tomó esos símbolos paganos y los convirtió en evidencia de acto diabólico.

Bueno, vamos a hablar sobre las brujas más famosas de Escocia. Agnes Samson era conocida por toda su comunidad como partera y curandera. Era respetada, era mayor, era una señora seria. Fue acusada en los juicios de North Berwick. Se negó a declarar. La sometieron a métodos de interrogatorio extremos, incluida la privación de sueño, hasta que confesó 53 cargos. Dijo que había asistido a un aquelarre con 200 brujas en la iglesia de North Berwick en Halloween de 1590. El rey Jacobo VI la interrogó personalmente en el Palacio de Holyroodhouse. El 28 de enero de 1591, Agnes Samson fue condenada y llevada a Edimburgo. Tenía toda una comunidad que la había respetado, pero nadie pudo salvarla en esa situación.

Después tenemos a otra, Bessie Dunlop, que fue la "mujer de las hadas". Esto ocurrió en 1576 en Dalry. Era esposa de un granjero y curandera local. También encontraba objetos perdidos y robados. Cuando la interrogaron, Bessie dio una respuesta que resume el choque entre el mundo antiguo y el nuevo. Dijo que sus saberes los recibía de Thom Reid, un hombre que había muerto en la Batalla de Pinkie en 1547 y que actuaba como intermediario con la corte de las hadas. Para Bessie, esto era completamente real. Formaba parte de un sistema de creencias celta anterior al cristianismo, donde los espíritus y las hadas eran parte del mundo. Para la Kirk, era un pacto diabólico. Entonces fue condenada y ejecutada en 1576.

Después tenemos a la reina de las brujas escocesas, Isobel Gowdie. Isobel Gowdie es del año 1662, posiblemente la más famosa en Escocia. En cuanto a declaraciones, a lo largo de 6 semanas, Isobel describió 15 años de actividad como bruja. Su aquelarre tenía exactamente 13 miembros, un número que después se convirtió en el estándar del imaginario de brujería moderno: el número 13. Describió el aquelarre con el volar en pajitas de maíz gritando "Horog in the devil's name", transformándose en liebre o gato, recitando encantamientos. Visitar el reino de las hadas bajo las colinas. Robar la leche de las vacas. Fabricar flechas élficas. Sus 27 encantamientos son los más detallados registrados en cualquier proceso de brujería en la historia de Gran Bretaña. ¿Por qué confesó tan libremente? No lo sabemos con certeza. Los historiadores modernos especulan con todo: psicosis, intoxicación accidental por hongos, estrategia de supervivencia o simplemente agotamiento del interrogatorio prolongado. Lo que sí sabemos es que sus declaraciones provocaron el arresto de 41 personas. No hay registro de su condena final, pero los historiadores consideran que probablemente fue ejecutada. Su historia inspiró una obra orquestal del compositor escocés James MacMillan en 1990 y músicas famosas. Hoy se la recuerda como la mujer que le dio al mundo la idea del aquelarre de 13.

Esta es la historia que más duele. Janet Horn era una mujer mayor. Vivía con su hija, que tenía una deformidad en las manos y en los pies, probablemente una condición congénita. Janet mostraba signos de lo que hoy reconoceríamos como demencia. Sus vecinos empezaron a murmurar. Decían que Janet transformaba a su hija en pony para montarla hasta las reuniones de brujas, que el mismísimo diablo le había puesto herraduras a la chica, de ahí la deformidad. Bueno, entonces la llevaron a juicio, le pidieron que recitara el Padre Nuestro en gaélico y la señora, confundida, sin poder concentrarse, no pudo. Entonces, eso fue suficiente para condenarla a la hoguera. Su hija logró escapar. Eran 1727, solo 9 años antes de que la Ley de Brujería fuera abolida.

En 2022, la Primera Ministra de Escocia ofreció una disculpa oficial en nombre del gobierno escocés, describiendo lo ocurrido como una injusticia de proporciones colosales. La Iglesia de Escocia también reconoció su rol y se disculpó formalmente. Hay una piedra en Dornoch que marca el lugar donde Janet Horn fue juzgada. Se llama la Witch Stone.

Volvamos un segundo a esa chica de 16 años, Geillis Duncan, la real, la de carne y hueso, la que sanaba a sus vecinos, la que salía de noche a ayudar a los enfermos. ¿Era una bruja? Claro que no. Era una persona con conocimiento, conocimiento de plantas medicinales en un momento en el que ese conocimiento era peligroso de tener. Era una mujer joven en un mundo donde las mujeres jóvenes no tenían defensa. Era alguien diferente en un sistema que castigaba la diferencia.

Entre 1563 y 1736, miles de personas pasaron por lo mismo en Escocia. La mayoría mujeres, la mayoría pobres, la mayoría curanderas, parteras, mujeres que sabían cosas que los demás no sabían. La maquinaria funcionaba con una precisión aterradora. La iglesia señalaba, el estado juzgaba, la comunidad miraba y el miedo, el miedo al caos, a lo que no se entiende, hacia el resto. Outlander usa ese miedo para contarnos una historia de amor y aventura y lo hace superb. Pero detrás de Claire Fraser corriendo entre las piedras de Craigdun, detrás de Geillis de pelo rojo y ojos de lobo, hay miles de mujeres reales. Sin Jamie que las rescate, sin piedras mágicas que las lleven a otro tiempo. Ellas se quedaron y pagaron el precio más alto.

Y si te interesa seguir explorando la historia real detrás de las series que amás o de las películas, suscríbite al canal, activa la campana porque subimos contenido nuevo seguido cada semana. Y si tenés alguna serie que te gustaría que investigue, déjamela en los comentarios que lo voy a hacer porque la historia tiene más drama que cualquier serie y recién estamos empezando. Hasta la próxima.