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#Aniversario XXVI | Torino 1

MMM Torino12:02:13

Transcription

Dios le bendiga, amado hermano y amada audiencia que nos ve a través de las redes. Hemos ya empezado nuestro segundo servicio de nuestro 26 aniversario. Nos puedes sintonizar en nuestra página de Movimiento Misionero Mundial en Torino 1, donde Dios pueda hablar en tu vida de gran manera y sigue conectándote en esta transmisión. Dios te bendiga.

Que los brazos de papá, en los brazos de papá, en los brazos de papá. Sí, Señor, yo no me quiero ir en los brazos de papá. En los brazos de papá, en los brazos de papá. Yo no me quiero ir en los brazos de papá. Sí, Señor. Ahí queremos estar, Padre. En los brazos de papá, yo no me quiero ir. No me quiero ir de tus brazos, Dios, porque solo tú tienes palabras para mí. No me quiero ir de tus brazos, Dios, porque solo tú tienes palabras para mí. No me quiero ir de tus brazos, Dios, porque solo tú tienes palabras para mí. Oh, sí, Señor. Solo tú.

En el altar te conocí. En el altar me quedo. En el altar te conocí, en el altar me quedo. Nada me moverá. Nada me moverá. Pues mi lugar favorito son los brazos de papá. En el altar te conocí. En el altar me quedo. En el altar te conocí. Sí, Señor. Altar me quedo. Nada me moverá. Nada me moverá. Pues mi lugar favorito son los brazos de papá. En el altar te conocí, en el altar me quedó. En el altar te conocí, en el altar me quedo, nada me moverá. Nada me moverá, pues mi lugar favorito son los brazos de papá. En el altar te conocí, en el altar me quedó, en el altar te conocí, en el altar me quedada.

Nada nos va a mover, Señor, de tu presencia. Nada nos moverá, Señor, de tu altar. Nada nos moverá, Señor, de tu casa, Señor. Porque mi lugar favorito son tus brazos. Y ahí quiero estar, Señor. Y ahí me quiero quedar, Señor, porque solo tú puedes dar ese amor, Señor, real. Señor, ese amor que nos envuelve, Señor. Oh, cuántos pueden decir en esta hora, "Nada me va a mover de su propósito. Nada me va a mover del altar de Dios."

En el altar te conocí, en el altar me quedó. En el altar te conocí. En el altar me quedo. Nada me moverá. Nada me moverá. Pues mi lugar favorito son los brazos de papá. En el altar te conocí. En el altar me quedo. En el altar te conocí. En el altar me quedo. Nada me moverá. Nada me moverá. Sí, Señor. Pues mi lugar favorito son los brazos de papá.

Hoy, ¿cuántos han conocido ese amor? Ese amor que nos transformó, aleluya, ese amor que nos cambió, nos limpió, nos santificó. Oh, santo, santo tú eres, Señor. Gracias, Padre. Gracias porque tú llegas justo a tiempo, Señor. Gracias, Señor, porque hoy estamos aquí, Señor. Y es por tu gracia, por tu misericordia. Padre, porque hubieron momentos, Señor, difíciles, pero tu amor nos sostuvo, Señor, porque tú estás con nosotros todos los días, Señor, de nuestra vida. Dice tu palabra, Señor, yo estoy contigo todos los días de tu vida. Aleluya. Oh, santo, santo tú eres, Señor. Gracias, Padre, por todo lo que tú haces, Señor. Oh, santo, santo tú eres.

Me has tomado en tus brazos y me has dado salvación. De tu amor has derramado en mi corazón. No sabré agradecerte lo que has hecho por mí. Solo puedo darte ahora mi canción. Sí, Señor. Gracias. Gracias, Señor. Gracias, mi Señor Jesús. Gracias, gracias. Señor, gracias mi Señor Jesús. En la cruz diste tu vida, entregaste todo ahí. Vida eterna regalaste al morir. Por tu sangre tengo entrada hasta el trono celestial. Puedo entrar confiadamente ante ti. Todos juntos. Gracias. Gracias, Señor. Gracias, mi Señor Jesús. Dígale con todo su corazón, gracias. Gracias, Señor. Gracias, mi Señor Jesús. Gracias, gracias Señor. Gracias, mi Señor. Jesús, me has tomado en tus brazos y me has dado salvación. De tu amor, de tu amor has derramado en mi corazón. No sabré agradecerte lo que has hecho por mí. Solo puedo darte ahora mi canción. Gracias, gracias, Señor. Gracias, mi Señor Jesús. Gracias. Gracias, Señor. Gracias, mi Señor Jesús. Gracias, gracias, Señor. Gracias, mi Señor Jesús. En la cruz diste tu vida, entregaste todo ahí. Vida eterna regalaste al morir. Por tu sangre tengo entrada hacia el trono celestial. Puedo entrar confiadamente ante mí. Dígale gracias. Gracias, Señor. Gracias. Sí, Señor Jesús. Gracias, Señor. Gracias. Gracias, Padre. Gracias, Señor. Gracias, Señor. Gracias porque tú miraste Señor nuestro Dios. Gracias, gracias, Señor. Gracias, mi Señor Jesús. Oh, gracias, Señor.

¿Cuántos pueden decirle, Señor, gracias? Solo una palabra tan simple, Señor, pero con un significado, Señor, tan profundo. Porque lo que tú hiciste en esa cruz fue por amor, Señor. No te importó, Señor, nuestra condición. Solo te amaste, Señor. Nos amaste, Señor, con ese amor, con ese amor que nos envuelve día a día, Señor. Gracias por sostenernos, Señor. Gracias por ser nuestra esperanza, Señor. Gracias, Padre, por ser mi refugio. Gracias, Señor, porque puedo correr confiadamente a ese trono de la gracia, Señor, porque tú ves, Señor, un corazón que se humilla delante de ti, Señor. Tú ves un corazón, Señor, que se rinde a tus pies para adorarte, porque no hay mayor adoración que postrarnos ante él y decirle, "Señor, gracias. Porque todo lo que tengo es tuyo, Señor. Todo lo que he hecho es tuyo, Padre. Todo ha sido por ti, Señor. Gracias, Señor, por estos 26 años que has sostenido tu iglesia, Señor. Gracias, Señor, por esos hombres y mujeres que se desgastan por ti, Señor, por llevar adelante el evangelio. Gracias, Señor, te adoramos."

¿Cuántos pueden ofrendarle un aplauso al Señor? Te adoramos, Señor. Gloria al Señor. Con nuestra hermana Gloria al Señor. No deje de alabar al Señor. Amén. ¿Cuántos queremos seguir alabando? Amén. Gloria a Dios. Aquí está el Señor. Amén. Aunque no lo podamos ver, pero lo podemos sentir. Aleluya. Él está aquí. Gloria al Señor. Dice su palabra en el salmo 22 que él se mueve en medio de la alabanza de su pueblo. Amén. Gloria al Señor. Y vamos a cantarle. Amén. que nada nos distraiga. Gloria al Señor. Aleluya.

Está bajando el aceite, el aceite de la unción está bajando el aceite, el aceite de la unción que llena toda mi vida. que llena toda mi alma, que llena toda mi vida, que llena toda mi alma. Está bajando el aceite. El aceite de la unción está bajando el aceite. El aceite de la unción está bajando el aceite. El aceite de la unción está bajando el aceite. El aceite de la unción está bajando el aceite aceite de la unción está bajando el aceite. El aceite de la unción está bajando el aceite aceite de la unción. Está bajando el aceite, el aceite de la unción que llena toda mi vida. Que llena toda mi alma, que llena toda mi vida, que llena toda mi alma, que llena toda mi vida, que llena toda mi alma, que llena toda mi vida, que llena toda mi alma. Está bajando el aceite, el aceite de la unción. Está bajando el aceite, el aceite de unción. Está bajando el aceite, el aceite de unción. Está bajando el aceite, el aceite de la unción. Llena toda mi vida. Él llena toda mi alma. Que llena toda mi vida, que llena toda mi alma. Que llena toda mi vida, que llena toda mi alma, que llena toda mi vida, llena toda mi alma.

Espíritu Santo toca, toca toca. Espíritu Santo toca, toca toca. Espíritu Santo toca, tocar. Espíritu Santo toca, toca toca. Está bajando el aceite, el aceite de la unción. Está bajando el aceite. El aceite de la unción está bajando el aceite. El aceite de la unción está bajando. El aceite, el aceite de la unción que llena toda mi vida, que llena toda mi alma, que llena toda mi vida, que llena toda mi alma, que llena toda mi vida, que llena toda mi alma, que llena toda mi vida, que llena toda mi alma, fluye, fluye. Espíritu Santo, llena, llena. Espíritu Santo, fluye, fluye. Espíritu Santo, fluye, fluye. Espíritu Santo llena, llena. Espíritu Santo, llena llena. Espíritu Santo, llena, llena. Espíritu Santo, llena, llena. Espíritu Santo fluye, fluye. Espíritu Santo fluye, fluye. Espíritu Santo fluye, fluye. Espíritu Santo, llena, llena. Espíritu Santo, llena, llena. Espíritu Santo, llena, llena. Espíritu Santo, llena llena. Espíritu Santo. Llena, llena. Espíritu Santo llena, llena. Espíritu Santo, llena, llena. Espíritu Santo.

Las aguas del río cuando llegan a la mar. Como las aguas del río no llegan a la mar. Como las aguas del río no llegan a la mar. Como las aguas del río cuando no llegan a la mar. Así llegó la gloria de Dios a mi corazón. Así llegó la gloria de Dios. A mi corazón. Así llegó la gloria de Dios. Mi corazón. Así llegó la gloria de Dios. A mi corazón ahora sí libre soy. Ahora sí salvo soy. Ahora siento el poder de la presencia de Dios. Ahora siendo ahora siendo ahora siendo el poder de la presencia de Dios. Ahora sí libre. Ahora sí salvación. Ahora siento el poder de la presencia de Dios. Ahora sí libre soy. Ahora sí salvo soy. Ahora siento el poder de la presencia de Dios. Como las aguas del río cuando llegan a la mar. Como las aguas del río cuando llegan a la mar. Como las aguas del río cuando llegan a la mar. Como las aguas del río cuando llegan a la mar. Y llegó la gloria de Dios a mi corazón. Así llegó la gloria de Dios a mi corazón. Así llegó la gloria de Dios a mi corazón. Aquí llegó la gloria de Dios a mi corazón. Ahora sí libre soy. Ahora sí salvo soy. Ahora sí libre soy. Ahora sí salvo soy. Ahora sí libre soy. Ahora sí salvo soy. Ahora sí libre soy. Ahora sí salvo. Ahora el poder de la presencia de Dios. Ahora siendo el poder de la presencia de Dios. Ahora siento el poder de la presencia de Dios. Ahora siento el poder de la presencia de Dios. Ahora siento el poder de la presencia de Dios. Ahora siento el poder de la presencia de Dios. Ahora siento el poder de la presencia de Dios. Ahora siento el poder de la presencia de Dios.

Bienvenido seas, Espíritu Santo. Bienvenido seas, Espíritu Santo. Bienvenido seas, Espíritu Santo. Bienvenido seas, Espíritu Santo. Tercera persona de la Trinidad. Tercera persona de la Trinidad. Tercera persona de la Trinidad. Tercera persona de la divinidad. Bienvenido seas, Espíritu Santo. Bienvenido sea Espíritu Santo. Bienvenido sea Espíritu Santo. Bienvenido sea Espíritu Santo. Tercera persona de la Trinidad. Tercera persona de la Trinidad. Tercera persona de la Trinidad. Tercera persona de la divinidad. Tercera persona de la Trinidad. Tercera persona de la Trinidad. Tercera persona en la Trinidad. Tercera persona en la Trinidad. Bienvenido sea, Espíritu Santo. Bienvenido sea Espíritu Santo. Bienvenido sea Espíritu Santo. Bienvenido sea Espíritu Santo. Tercera persona de la Trinidad. Tercera persona de la Trinidad. Tercera persona de la Trinidad. Tercera persona en la Trinidad. Aleluya.

Y en su palabra dice, "De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra será atado en los cielos. Aleluya. Y todo lo que desatéis en la tierra será desatado en el cielo. ¡Aleluya! Te alabamos, Señor. El Señor nos ha dado autoridad. Gloria al Señor. Tercera persona de la divinidad. Tercera persona de la divinidad. Tercera persona en la Trinidad. Tercera persona en la Trinidad. Aleluya. Te alabo. Aleluya. Te canto. Aleluya. Te alabo. Espíritu Santo. Aleluya. Te alabo. Aleluya adoro. Aleluya. Te alabo. Espíritu Santo. Aleluya. Te alabo. Aleluya. Teo. Aleluya. Te alabó. Espíritu Santo, aleluya, te alabó. Aleluya aleluya te alabó. Espíritu Santo. Ay, cómo arde, ay como quema. Ese fuego se ha metido dentro de mis Ese fuego se ha metido dentro de mis Ese fuego se ha metido dentro de mis Ese fuego se ha metido dentro de mi Este fuego se ha metido dentro de mi Este fuego se ha metido para que avances aleluya y no retrocedas al Señor fuego para que no retrocedas para que no vuelvas Así como dijo Jeremías en su palabra que quiso callar, pero había un fuego, aleluya, en sus huesos aleluya que lo sentían al Señor. Y ese fuego está aquí. Este fuego se ha metido. Este fuego se ha metido. Este fuego se ha metido. Este fuego se ha metido.

Espíritu Santo, lléname. Lléname, lléname. Espíritu Santo, lléname, lléname de poder. Espíritu Santo, lléname, lléname, lléname, lléname de poder. Espíritu Santo, lléname, lléname, lléname, lléname, lléname de poder. Espíritu Santo, lléname, lléname, lléname. Espíritu Santo, lléname, lléname de poder, lléname de poder, lléname de poder, lléname de poder, lléname de poder, lléname de poder, lléname de poder, lléname de poder, lléname de poder. Espíritu Santo, lléname, lléname, lléname. Espíritu Santo, lléname. De poder. Santo, lléname, lléname, lléname, santo, lléname, lléname de poder, lléname de poder, lléname de poder, lléname de poder, lléname de poder, lléname de poder, lléname de poder, lléname de poder, lléname de poder, lléname de poder, lléname de poder, lléname de poder. Aleluya. Él está aquí. Oh, él está aquí. Se está paseando. Aleluya. Fluye, fluye, santo, fluye, fluye, santo, llena, llena llena, llena. Espíritu Santo, llena, llena. Espíritu Santo, llena, llena. Espíritu Santo, llena, llena. Espíritu Santo, llena, llena, Espíritu Santo, lo que el Espíritu diga, eso se hará. Lo que el Espíritu diga, eso se hará. Lo que el Espíritu diga, eso se hará. Lo que el Espíritu diga, eso se hará. Porque aquí, aquí, aquí, aquí manda Jehová. Porque aquí, aquí, aquí, aquí manda Jehová. Porque aquí, aquí, aquí, aquí manda Jehová. Porque aquí, aquí, aquí, aquí manda Jehová. Aquí manda Jehová, aquí manda Jehová, aquí manda Jehová, aquí manda Jehová, aquí manda Jehová, aquí manda Jehová, aquí manda Jehová, aquí manda Jehová, aquí manda Jehová, aquí manda Jehová, aquí manda Jehová, aquí manda Jehová. fluye. Espíritu Santo, llena, llena. Espíritu Santo, fluye, fluye. Espíritu Santo llena, llena. Espíritu Santo fluye, fluye, Espíritu Santo llena, llena. Espíritu Santo, llena, llena. Espíritu Santo, llena, llena. Espíritu Santo, llena, llena. Espíritu Santo, llena, llena. Espíritu Santo, llena, llena. Espíritu Santo, llena, llena. Espíritu Santo, Espíritu Santo, lléname, lléname, lléname. Espíritu Santo, lléname, lléname de poder. Espíritu Santo, lléname, déjame, lléname. Espíritu Santo, lléname, lléname de poder. Espíritu Santo, lléname, lléname, lléname. Espíritu Santo, lléname, lléname de poder. Espíritu Santo, lléname, lléname, lléname. Espíritu Santo, lléname, lléname de poder. Aleluya. Oh, él está aquí. Gloria al Señor. Su presencia está aquí. Él se mueve con poder. Gloria al Señor. Aleluya. Con nuestro hermano que está presida, llena, llena con su poder. Aleluya. Alábalo, alábalo, alábalo. Dile, "Lléname, lléname, Señor." Dígale, dígale, hermano. Se acabaron los instrumentos, pero puede fluir alabanza. Dile, "Lléname en esta hora, Señor. Lléname, lléname. Oh, mi alma te alaba. No es el no es el calor, hermano. Es la presencia de Dios que está en este lugar. Y si tú le adoras, y si tú le adoras, Señor, te llena a su nombre. Dale palmas al Señor. Tome asiento, mis amados. No se siente en la alabanza. Que fluya, que fluya, hermano. Este es un culto para Dios allá en el cielo, hermano. Día y noche alaban los ángeles. Y acá estamos preparándonos para ese encuentro. Así que cada culto debe fluir, hermano, la alabanza. Gloria a Dios.

Agradecemos al Señor por este privilegio, hermano, que me da de estar aquí. Gloria a Dios, delante de un pueblo santo y escogido. Saluda a su hermano. Levántale la manito ahí. ¿Cómo está? Dígale, "Dios lo bendiga." Bueno, hermano, quiero extender mis saludos también a nuestro amado, gloria a Dios, presidente de la obra, gloria a Dios, eh, del Movimiento Misionero Mundial, el reverendo Rubén Concepción. Gloria a Dios. y a toda la junta internacional. También extiendo mis saludos a nuestro amado supervisor de la obra aquí en Italia, el reverendo Galofi. Gloria a Dios. Que Dios lo bendiga grandemente. También a nuestro presbítero de la zona cuatro, reverendo Moisés Romero, que Dios lo bendiga. También, gloria a Dios, a nuestro presbítero de la zona tres. Gloria a Dios, reverendo Ramón Ortega, que Dios lo bendiga. Gloria a Dios. Y al anfitrión de la casa también, gloria a Dios. El reverendo Jorge Merchán, que Dios lo bendiga, que estamos de fiesta, hermano. Aleluya. Y si usted está en la sintonía, corra, hermano. No se pierda esta gran bendición. Aleluya. Saludamos los pastores también que nos acompañan. Gloria a Dios. Pastor de Cunio, el pastor Genaro de Verres, el pastor José de Bercheli. Aleluya. Que Dios lo bendiga grandemente. A las pastoras también que acompañan. Que Dios lo bendiga. Nuestra pastora Brunela también. Gloria a Dios. Que Dios la bendiga. Amén, hermano. Con ese mismo gozo, ¿cuántos quieren escuchar una porción de la palabra? Creo que para eso estamos, hermano. Un creyente que no le gusta escuchar palabra. Aleluya. Se terrible creyentes que miran la hora que hora. No, hermano, el creyente ahí entra, hermano, cuando entra al culto ya es como que se desconectó de todo. Y ahí usted tiene que estar dispuesto a alabar, escuchar palabra y ahí Dios comienza a obrar. Usted alaba, escucha y Dios hace la obra. Después salen del culto y dicen, "No, no pasó nada." Claro, pues si no alabaste, no escuchaste más lo que miran el celular, ahí están. Alaba. Aleluya. Amén. Mis amados hermanos, con este privilegio quiero dejar a nuestro amado pastor Genaro. Gloria a Dios, que tiene la lectura de la palabra de Dios. Aleluya. Gloria al nombre de Jesús. Dios me lo bendiga más, hermanos. Dios me lo bendiga más. Le damos gracias primeramente a Dios este privilegio que Dios nos concede. Amén. De poder estar aquí en la casa del Señor. Amén. El rey David decía, "Yo me alegré con lo que decían, a la casa de Jehová iremos." ¿A qué cosa? a contemplar y a recibir la bendición y la vida eterna. Amén. Quiero saludar a todos los pastores. Bendito el nombre del Señor. Pastor Ramón, bendito Dios, pastor. Amén. Eh, Moisés Romero, presbíter aquí en Piamonte. Amén. Pastor Jorge Merchán y a todos los pastores. Amén. y a todas las pastoras, bendito Dios, y a todos los hermanos que hemos dado, amén, cita, amén, en este aniversario. Estamos de fiesta, hermanos. Y cómo dice que el mundo no nos gozamos, hermano, hoy que nosotros paramos de fiesta en fiesta. Alabado sea Dios. Amén. Gloria al nombre de Jesús. No sé a dónde será la otra semana, pero bendito Dios, aquí hasta el domingo y sigue la fiesta. Alabado sea Dios. ¿Cuántos dicen amén? Am vamos a ponernos sobre nuestros pies y vamos a abrir nuestras Biblias en el libro de los Salmos, capítulo 127. Salmos capítulo 127. Saludamos a todos los que amén nos están siguiendo por las redes sociales. Saludamos a todas las vidas que amén nos están visitando en este día. Hay vidas nuevas. Alabado Dios lo bendiga. Bienvenido a la casa del Señor. Amén. Traigo saludo a la iglesia de Verres. Alabado sea el nombre de Jesús y de mi amada esposa y de mi hijo Fernando. Alabado sea Dios. Amén. Lo todos lo tenemos. Vamos a lecturar la palabra del Señor. Amén. Con la bendición del Padre, Hijo y su Santo Espíritu. Dice, "La prosperidad viene de Jehová. Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican. Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia. Por demás es que os levantéis de madrugada y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores, pues que a su amado dará Dios el sueño. He aquí herencia de Jehová son los hijos, cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. ¿Cuánta juventud hay aquí? Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos y no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en las puertas. Padre, te damos gracias. Levante sus manos. y comience a darle gracias por esta palabra. Esta es palabra de Dios. Palabra que cambia, palabra que transforma, palabra que no da vida, palabra que prospera nuestra alma, palabra que edifica, palabra que consuela, palabra que restaura, palabra, aleluya, que bendice nuestras almas. Padre Santo, glorifícate, Señor, en medio de tu palabra. Gracias te damos, Señor, por tu bendita palabra. En el nombre de Jesús. Amén. Y amén. Bendito nombre del Señor. Amén. Si me da un minuto, ¿verdad? Amén. dice, "¡Aleluya! Si Jehová no edificare en la casa, en vano trabajan los que edifican. Amén. Bendito Dios. Nosotros, Amén. La palabra de Dios nos enseña que debemos trabajar para el Señor. Amén. Bendito Dios. ¿Cuántos trabajan para el Señor? Amén. Bendito Dios. Porque si nosotros trabajamos, hermano, para el hombre y estamos, bendito el nombre del Señor, es cierto que trabajamos para el hombre, pero, hermano, nuestra confianza está en Dios. Amén. Todo lo dejamos en las manos de Dios, hermano. Sea lo material, sea lo físico, sea un negocio. Amén. Y sea nuestra vida espiritual que vale muy importante, hermano. Bendito Dios. Amén. Dejarle en las manos de Dios. Gloria al nombre de Jesús. Para que sea el Señor prosperando nuestra vida, nuestro hogar, nuestra familia, nuestros hijos. Gloria a Dios. Alabado sea el nombre del Señor. Amén. Dice, "Herencia y Jehová son los hijos." Hermano, Dios me regaló cinco hijos y cinco nietos y me voy para el sexto nieto. A su nombre sea la gloria. Amén. Así que mi aljava está llena. ¿Cuántos quieren llenarlo hoy? No quieren tener hijos, hermano. Herencia de Jehová son los hijos. Amén. Bendito el nombre del Señor. Bueno, con esta corta meditación, amén. Dios me lo bendiga a cada uno de ustedes, hermano. Amén. Aleluya. Aleluya. ¿Cuántos se han gozado, hermanos? Aleluya. En vano es. En hebreo dice, hermano, en vano significa inútil. Inútil es trabajar, aleluya, sin Dios. Amén. Hueco vacío, dice. Aleluya. Entonces nos conviene, hermanos. Aleluya. No estamos perdiendo el tiempo. Aquí usted viene a adorar y Dios está trabajando. Aleluya. Bueno, hermanos, reitero mi saludo a nuestro amado supervisor de la obra aquí en Italia, el reverendo, gloria a Dios, Galo Fiori. Que Dios lo bendiga. ¿Cuántos lo saluda? Aleluya. Amén. Mis amados hermanos, vamos a dar el protocolo. Gloria a Dios. Tenemos los especiales caballeros Torino 1, damas Torino 1, caballeros Torino 2. Amén. Van por favor formándose. Gloria a Dios. Mientras los caballeros de Torino 1 se van preparando. Gloria a Dios. Ya puede estar pasando. Aleluya. Con su especial el pueblo de Dios comienza a alabar al Señor. Gloria a Dios. Amén. Mis amados, estamos de fiesta. Aleluya. Gloria a Dios. Como dice el título, si Jehová no edificare la casa, en vano son los que trabajan. Aleluya. Pase, pasen, hermanos de Torino. Gloria a Dios. Cristo a su nombre. Se va preparando la dam de Torino un y los caballeros de Torino 2 también, por favor. Gloria a Dios. Amén. Gloria a Dios. Gloria a Dios. Aleluya. Adoramos. Gloria al Señor. Aleluya. ¿Quién vive, hermanos? Y a su nombre. Gloria al Señor. Amén. La Sociedad de Caballeros Torino 1 también tenemos un especial para el Señor. Amén. No dejando saludar también a los pastores que adornan la plataforma aquí y por los 26 años, queridos hermanos, estamos aniversario. Amén. Y a su nombre gloria al Señor. Aleluya. Amén. Vamos a dar un especial para la gloria del Señor. Amén. Gloria a Dios. Cristo vive. Bendito seas Jehová la roca por toda la eternidad. Mi escondedero y mi refugio eres tú, bendito Jehová. En tu palabra esperaré y mi confianza en ti pondré. Oh, gloria. Oh, aleluya. Amén. Amén. Amén. Amén. Bendito seas Jehová la roca por toda la eternidad. Mi escondedero y mi refugio eres tú, bendito Jehová. En tu palabra esperaré y mi confianza en ti pondré. Oh, gloria. Oh, aleluya. Amén. Amén. Amén. Amén. Oh, Señor, quiero que ardas en mi ser. Como la zarza, quiero arder con tu poder. En nuevas lenguas quiero hablar como señal. Estoy ardiendo en el fuego celestial. Quiero alabarte y adorarte solo a ti. Como se adora en espíritu y en verdad. Oh, Señor, quiero que ardas en mi ser. Como la salsa quiero arder con tu poder. Bendito sea Jehová la roca por toda la eternidad. Mi escondedero y mi refugio eres tú, bendito Jehová. En tu palabra esperaré y mi confianza en ti pondré. Oh, gloria. Oh, aleluya. Amén. Amén. Amén. Amén. Amén. Amén. Amén. Amén. Amén. Amén. Amén. Amén. Gloria al Señor. Aleluya. Gloria a Dios. Gloria a Dios. Aleluya. Dale palmas a Jesús, hermano. Esto se está poniendo bueno. Gloria a Dios. Pasen las damas también de Torino uno. Gloria a Dios. Con los especiales. Aleluya. Y se va preparando los caballeros también de la iglesia de Torino 2. Aleluya. Amén. Mis amados, gloria a Dios. Aleluya. Dios les bendiga, amados hermanos. Dios les bendiga más. Estamos de fiesta con Jesús. Amén. 26 años de aniversario. Amén. Estamos gozosos. La iglesia de Torino 1. Amén. Y les venimos a traer un especial para el Señor y que esta alabanza ministre nuestras vidas. Amén. Gloria al Señor. Aleluya. Gloria al que vive. Alabado sea el Señor. Gloria a Dios. Extiende tus manos para recibir lo que ha de venir. Escucha el llamado. Que algo se acerca lo puede sentir. una palabra arde fuerte en ti, desafiándote a ensanchar tu lugar, porque pronto crecerás, crecerás. Algo grande viene para ti. Has creído fielmente y vas a recibir la victoria que ha de venir. Nada te impedirá levantarte y volar más allá y tomar el lugar donde Dios te pondrá. Y verás qué realidad. Si Dios prometió, él lo hará. Algo grande vendrá. Observa este tiempo. Es cuando más fuerte Dios quiere obrar. Él está buscando gente que anhele al mundo impactar. Esa palabra arde fuerte en ti, desafiándote a ensanchar tu lugar, porque pronto crecerás, crecerás. Algo grande viene para ti. Has creído fielmente y vas a recibir la victoria que ha de venir. Nada te impedirá levantarte y volar más allá y tomar el lugar donde Dios te pondrá y verás qué realidad. Si Dios prometió, él lo hará. Algo grande vendrá. Ah. Algo grande vendrá. Dios les continúe bendiciendo, amados hermanos. Aleluya. Algo grande vendrá. ¿Cuántos lo creen? Aleluya. Hay que perseverar para ver la gloria de Dios. La iglesia de Torino, dos los caballeros también, gloria a Dios, se van a hacer presentes con un especial para la gloria de Dios. Aleluya. Amén. Gloria a Dios. Vamos a dejar con nuestro hermano Santiago, mi hermano, perdón, eh, Adolfo. Gloria a Dios. Gloria a Dios. Aleluya. ¿Quién vive? A su nombre. Gloria. Es un privilegio no merecido que estemos en este lugar, pero Dios tiene misericordia de cada uno de nosotros. Saludamos a todos los pastores que están presentes. Saludamos a nuestros amigos que nos siguen a través de las redes y a la iglesia del Señor. Dios me lo bendiga. Dios me lo bendiga. Másoria. Eh, la Sociedad de Caballeros de Torino 2 se presenta con un especial para la gloria de Dios. A él sea todo honor y toda gloria con el tema sin reservas. Gloria a Dios. Aleluya. Gloria a Dios. Santiago. Gloria a Dios. Aleluya. Gloria a Dios. Aleluya. Aquí, Señor. Envíame. Si te puedo servir, aquí estoy. En tus manos, Señor, como el barro soy para que me hagas a tu imagen. Tómame. Yo lo haré. Te obedeceré sin reservas ni condiciones te serviré. Yo lo haré. Te obedeceré. Sin reservas ni condiciones te serviré. Si mi vida te sirve, la entrego a ti. Hoy la rindo a tus pies, Señor Jesús. Te entrego mi ser y mi corazón. No hay sentido en vivir, si no es para ti. Yo lo haré. Te obedeceré sin reservas ni condiciones te serviré. Yo lo haré. Te obedeceré. Si reservas mis condiciones, te serviré. Yo lo haré. Te obedeceré. Si reservas y condiciones te serviré. Yo lo haré. Te serviré. Si reservas mis condiciones, te serviré. Yo lo haré. Gloria a Dios. Aleluya. A él sea todo honor y toda gloria. Gracias. Amén. Amén. A él sea toda la gloria. Dale, dale esas palmas a Cristo, hermano. A él toda la gloria. Amén. Bueno, hasta aquí mi parte, hermano. Quiero dejar con nuestro Gloria a Dios. Aleluya. director de Betel, nuestro amado pastor Jorge Merchán, con este privilegio. Gloria al Señor. Amén. ¿Cuántos estamos gozosos? Amén. Dios les bendiga, hermanos. Amén. Sea bienvenido en esta preciosa noche cada uno de ustedes. Amén. a nuestra eh esta fiesta preciosa, amén, a nuestros 26 años. Amén. Nos sentimos gozosos de que usted sea parte de esta amén de esta fiesta gloriosa. Amén. Saludar, amén, gozosamente a nuestro supervisor, amén, que nos acompaña en esta preciosa noche, reverendo Galoflori. Amén. También a nuestro presbítero de la zona del Piemonte, la zona cuénero. Amén. Nuestro gozo también. Amén. nos acompaña en esta preciosa noche al presbítero también de la zona tres, reverendo amén, Ramón Ortega, a cada siervo del Señor, a cada esposa, amén, Dios les bendiga, amén, sus familias, amén, a los hermanos de las diferentes congregaciones, amén, quiero dejar con esta parte, hermanos, amén, eh a nuestro presbítero para que esté presentando, pues, al expositor de la palabra del Señor, a en esta noche. Amén. Para mí es mi gozo poder pasar con nuestro presbítero, el reverendo Moisés Romero. Gloria a Dios. Dios lo bendiga. Le damos gracias al Señor de poder volvernos a ver en esta confraternidad. Amén, hermanos. Pues y aniversario, 26 años, hermanos, que la iglesia está establecida en este en esta ciudad. Amén. Seguramente al enemigo no le gusta y cada año que pasa pues se vuelve más. Pero el Señor sigue permitiendo que se pueda seguir celebrando un aniversario más. Amén. Gloria al nombre del Señor. Bajo este lema poderoso, hermanos. Maravilloso el nombre del Señor. Amén. Saludamos pues eh también o presento mis saludos, hermanos, a nuestros oficiales internacionales. Que Dios lo bendiga en gran manera. Amén. también a cada pastor, eh, gloria al nombre del Señor de de las diferentes provincias que se han reunido en este lugar. Amén. De la provincia de Viela, de la provincia de Cunio, de la provincia de Bercheli, gloria al nombre del Señor. Amén. Y también pues de aquí de Torino al pastor eh Ramón, presbítero allá de la zona 3, a nuestro director de Betel también junto a su familia que son los anfitriones de esta fiesta gloriosa y poderosa. Hermanos, gloria al nombre del Señor a cada uno de ustedes. Pero también no con un gozo y hermanos pues grande también saluda a nuestro supervisor. Gloria al nombre del Señor que nos pues está honrando con su presencia en esta tarde. Gloria al nombre del Señor. Amén. Quien también pues eh será el expositor de la preciosa y poderosa palabra del Señor. Lo saludamos. Amén. Y lo recibimos con ese gozo. Bendito es el nombre del Señor. Aleluya. Gloria al Señor. Dios les bendiga, hermanos. Amén. Dios les bendiga más. Amén. Dios bendiga más al más alegre, al más contento, al más gozoso. Que Dios le bendiga. ¿Cuántos han venido a alabar a Dios, hermanos? ¿Cuántos están contentos de estar en la casa del Señor? Amén. Dígale al que está a su lado, "Yo estoy contento de haber llegado a la casa del Señor." Amén. Gloria a Cristo, hermano. Saludamos a nuestro presidente a nivel internacional, reverendo Rubén Concepción, a nuestro vicepresidente, reverendo Luis Mesa, a la junta, secretario, tesorero y todos los demás directores a nivel internacional. Que Dios les bendiga. Gloria al Señor. Amén. Y saludo también a nuestros hermanos que también nos ayudan en este trabajo que eh se efectúa en la junta nacional. Amén. Que Dios bendiga la junta nacional. Amén. ¿Cuántos están orando por la junta internacional? ¿Y cuántos están orando por la junta nacional? Amén. Gloria al Señor. Amén. Saludo a nuestro muy amado presbítero. Amén. De aquí de la zona cuatro. Que Dios le bendiga al pastor Moisés Romero. Aleluya. Su familia. Amén. Que Dios le bendiga. Que Dios bendiga también a mi presbítero, el reverendo Ramón Ortega. Gloria al Señor que me da gozo verlo. Amén. Cada vez que vengo espero verlo con un poco menos de peso. Aleluya. Pero ya le vamos a quitar la pasta, el arroz, las papas, la harina, el azúcar, todo, porque la otra vez lo vi más flaquito, ahora lo veo más gordito. No coma, después se nos enferma. Amén. Gloria al Señor. Hoy día le dan poco, por favor. Amén. Contento, hermano, de poder estar aquí, saludar a nuestro muy amado, amén, director de Betel Italia, el reverendo este Jorge Merchán. Amén. Que Dios le bendiga mucho a él, a su esposa, a su familia y a todo este a los pastores que están acá, nuestro hermano Debre, regenaro, ¿no? Paúl, nuestro hermano José y nuestro hermano Daniel, sus esposas. Amén. Que Dios les bendiga en gran manera. Amén. Qué gozo, hermano, poder estar aquí y poderles ver. Amén. y poder este eh no solamente verles, sino de poder compartir con todos ustedes. Amén. Y especialmente con los pastores acá. Amén. Porque eh el cargo, hermano, es uno, pero la hermandad es otra cosa. Amén. La hermandad nos une. Amén. Y como hermanos, quizás podemos tener cualquier diferencia. Amén. Pero eso no nos lleva a estar separados porque vivimos, somos eh de una misma familia, somos una familia, vivimos bajo un techo que es el cielo. Gloria al Señor. Amén. Somos hijos del mismo padre y somos lavados y regenerados con la misma sangre que es la sangre de Cristo. Por eso que entre eh siempre, ¿verdad?, nuestros padres eh terrenales, amén, han enseñado que no debemos tener envidia del uno del otro, que no debemos ser egoístas, ¿verdad? Amén. Que no debemos este pelear. Alabanzas al que vive. Y siempre están buscando que haya la paz, porque esa es la hermandad, ¿verdad? Amén. Por eso que eh hace poco eso yo hace poco estaba sentado ahí, veía que todos saludaban, saludamos al reverendo, al encargado, al presbítero, a fulano de tal, al supervisor. Pero los cargos son pasajeros. Amén. Pero lo más importante es la hermandad. Amén. que haya un buen reporte entre todos nosotros los hijos de Dios. Amén. Porque eh ninguno es más grande, porque el único grande es Dios. Amén. Respetamos, por cierto, a la autoridad delegada, porque el que el que no respeta la autoridad, ¿verdad?, se mete en problemas directamente con Dios. Amén. Y sabemos que la autoridad ha sido impuesta por Dios. Amén. Pero lo más importante es que eh más allá de esa autoridad haya un haya un respeto, haya una consideración, haya un amor fraternal no fingido, hermano, que es lo que nos manda el Señor, nos manda la palabra. Y eso es no solamente para nosotros los pastores, sino para todos nosotros los hermanos que somos siervos de Dios, porque todos servimos al Señor, ¿verdad? Nosotros servimos desde el púlpito, pero ustedes sirven desde la paila, ¿no? ¿Cómo se llama la cocina? Desde la línea de fuego. Amén. Que Dios les bendiga, hermanos. Amén. Por ese servicio que siempre le dan al Señor en todo tiempo, hermano. Amén. Saludo a nuestro hermano Diego que está allí al fondo también. hermano Diego, su esposa, amén, que estuvo ministrando allá en la iglesia de sexto, ¿no? De sexto y que los hermanos allá, este me hablaron que habían sido muy este edificados por el mensaje que nuestra hermana llevó allá y nos gozamos que que haya podido llegar y que la palabra haya corrido en esa actividad. Amén. Allá en Sexto San Giovanni. Alabanzas al que vive. Amén. Eh, saluda a las esposas de los pastores. Amén. Gloria. Y que Dios le bendiga a las esposa de los pastores que siempre están orando. Amén. Y son las que más sufren. Amén. Y que están siempre atentas y que le dicen al esposo, "Cuidado, vas a hablar, vas a decir algo que no debes decir. Está atento. Mira bien, sé prudente, no hables por hablar. piensa dos veces. Amén. Gloria al Señor. Amén. Y yo me gozo porque yo sé que así son las mujeres. Son muy protectivas y quieren lo mejor para su esposo. Amén. Y la palabra de uno es, "Sí, está bien, no te preocupes que todo va a ir bien. Sí, sí, sí. Voy a hacer así como tú dices. ¡Aleluya! Amén. Y y eso no es eso no es este que uno se ha mandado. Amén. Porque sino que eso es el amor que le tiene la esposa al esposo. Amén. Y el esposo no puede ser machista, ¿verdad? Aunque la sociedad de hoy, hermano, la mujer eh ha alcanzado esa liberación femenina que tanto deseaba. Amén. O sea, cuando hablo hablo de la mujer secular, ¿verdad? Que siempre ha querido ser libre, tener esa libertad de ser como el hombre, de ponerse a la misma altura del hombre. Y eso ha causado que hoy en día haya mucho feminicidio. Amén. Hoy en día muchos hombres tratan a a la a la mujer como que tratan a un hombre y a veces las golpean en la calle, le dan duro puñete, ¿verdad? Porque ellas mismas han buscado querer estar a esa altura, ese nivel, ganar de la misma forma, trabajar duro como trabaja el hombre. Por eso usted ve hoy mujeres en el espacio, ¿verdad? En el mundo en el cual yo trabajaba. Amén. Que son las profundidades. También ahora está abierto a trabajar a las mujeres en las profundidades submarinas, ¿verdad? Entonces, imagínese a qué nivel se ha llegado y es por eso que se está perdiendo la consideración a ese ser que es débil, amén, que es frágil, mejor dicho, que es frágil, amén, la cual Dios la creó y la sacó de la costilla del hombre, ¿verdad? Y cuando usted decía un predicador, dice, cuando Dios quería hablarle al hombre, ¿verdad?, lo hacía que el hombre subiera a la montaña y llegara allá arriba a las montañas. Subía y allá Dios le hablaba al hombre. Pero cuando Dios quería hablarle a la mujer, dice que el Señor iba y visitaba la casa donde estaba esa mujer. O sea, no la hacía subir. ¿Por qué no la hacía subir? Porque la mujer es delicada. Amén. Es la cuerera de la vida. Amén. Entonces, ¿se da cuenta usted como Dios mismo tiene consideración con la mujer? ¿Por qué no el hombre o por qué no nosotros no debemos ser considerados con el sexo débil? Aunque si en el mundo la televisión y la política hace ver en la vida secular hacen ver a la mujer como una persona eh de igual a igual. Nosotros los cristianos debemos saber que es así no son las mujeres. La mujer es un ser muy frágil. Amén. frágil como como una copa de cristal, la cual con nuestras actitudes o nuestras palabras se puede quebrar. Amén. Se resienten, se ofenden, se lastiman y aunque parezca dura, ¿verdad? parezca dura en un momento. Amén. Sepa que una palabra suya mal dicha de nosotros los varones puede lastimar el corazón de esa mujer que es incondicional porque le ha entregado el corazón a esa persona que lo ama. Amén. Y lo ama con toda su alma, con toda su vida, con todo su corazón. Amén. ¿Cuántos alaban al Señor? Por eso la Biblia dice que el que haya esposa, ¿qué haya? Haya el bien. El que haya esposa haya el bien. Amén. Así que si aquí hay hermano soltero, yo le le propongo, ¿verdad?, que comience a pensar en su proyecto de vida. Amén. Que no se menosprecie, que no diga, "Yo soy feo." Sí. No se ande mirando al espejo y diciendo cosas que no debe decir, porque usted necesita su compañera, usted necesita una esposa, usted necesita hallar su bien. Alabado sea el Señor. Amén. Usted necesita hallar su bien. Así que no se menosprecie porque a los hijos de Dios, Dios les ha dado la gracia. Amén. La gracia de Dios no es verbo, porque ya verbo ya no hay en estos tiempos. Antes, antes en el año 70, 80, ¿verdad? A principios del 90, quizás los en el 80, el hombre era puro verbo y se podía llevar hasta la mis universo. Ahora ya no hay verbo, ahora hay solamente Facebook, WhatsApp. Amén. Por WhatsApp se escriben muchas cosas. Amén. Pero, hermano, cuando una persona tiene a Cristo, amén, la gracia de Dios llega a esa vida. Y ese hombre, hermano, es precioso en las manos de Dios. Amén. Alabado sea el Señor. Así que vamos a ir a la palabra de Dios. Amén. Hay un tema muy hermoso con el cual esta actividad se se está iniciando el día, creo que inició ayer o hoy, no sé, ayer inició. Y es, ¿verdad? Si

Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que le edifican. Amén.

Ese tema es muy impactante y tuvimos una confraternidad, me parece, bajo ese tema también, ¿verdad? Amén. Pero Dios me dio un tema, amén, el cual es necesario que lo prediquemos porque eh ese hablamos siempre de la casa y de la casa de la familia, del hogar. Amén. Pero hay un hay una hay una casa que es la casa espiritual. Amén. La cual Dios quiere que hoy sea también edificada. Así que vamos a ir a la palabra de Dios. Alabado sea el Señor. Amén. Y vamos a ir al libro de Éxodo. Gloria al Señor. Y vamos a ir al capítulo 3. Aleluya. Cristo. Y vamos a leer desde el versículo 1. Y dice así la palabra de Dios, la cual la leo honrando al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Y la Iglesia dice, "Amén."

Apacentando Moisés las ovejas de Jetro, suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto y llegó hasta monte de Dios, y se le apareció el ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza. Y él miró y vio que la zarza ardía en fuego y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo, "Iré yo ahora y veré esta grande visión. ¿Por qué causa la zarza no se quema?" Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza y dijo, "Moisés, Moisés." Y él respondió, "Heme aquí." Y dijo, "No te acerques. Quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es." y dijo, "Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob." Entonces Moisés cubrió su rostro porque tuvo miedo de mirar a Dios. Alabado sea el Señor.

Hasta ahí la palabra del Señor. Vamos a orar. Padre bueno, Dios poderoso, te damos gracias por tu palabra, por tu amor y tu misericordia. Te ruego, minístranos a través de ella. Háblanos, Señor, en esta hora y que tu palabra pueda fluir con total libertad en esta hermosa noche. En el nombre de Jesús, amén y amén. Puede, por favor tomar asiento dando gloria a Dios porque Dios es bueno, hermanos, y para siempre son sus misericordias. Amén. Alabado sea el Señor.

Sí, hoy, ¿verdad? Vamos a estar hablando bajo el tema. Amén. Enciéndete en esta noche. Amén. Enciéndete en esta noche. Alabado sea el Señor. Todos sabemos la vida de Moisés. Todos sabemos dónde fue criado. Sabemos quién lo crió, que fue su madre allí en Egipto. Pero sabemos que a pesar de todas las enseñanzas que esa mujer piadosa, esa mujer que creyó en Dios, le dio a Moisés, a pesar de todo aquello, Moisés mantenía ese carácter, ese temperamento único de él, ¿verdad? Porque eh tenemos que ver algo, que a pesar de que podamos quizá recibir una enseñanza de la palabra, conocer a Dios de una manera profunda, amén, necesitamos un conocer a Dios, hermano, un trato, perdón, especial de Dios en nuestra vida. Necesitamos un trato de Dios especial en nuestra vida. Que Dios trate de una manera muy especial. Lo podemos conocer, saber los nombres de Dios, podemos saber la manera como Dios opera, pero a pesar de eso, necesitamos un trato de Dios, o sea, una manifestación de Dios a nivel personal, amén, que nos transforme, que nos cambie, amén, que nos haga diferente. Alabado sea el Señor. que nos acerque ahora sí y que nos haga ser como dijo Cristo, ¿verdad? Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón. Alabado sea Cristo.

Nosotros vemos que esa mansedumbre y esa humildad, esa sencillez le faltaba. Hace poco me vino a la mente algo y puse en la puerta de la iglesia de la de la oficina puse un mensaje ayer. Ayer casualmente puse ese mensaje a la entrada, eh, y dice así, dice este, cuando entres a esta a esta oficina, sí, tenga cuidado de dejar su ego afuera. Amén. Porque puede, dice, puede quizá que no tenga razón en lo que dice. Y dice, "Atentamente la humildad." Amén. Y ahí dice, "Porque el siervo de Dios debe ser." Y puntitos, puntitos, puntitos le puse, me vino esa inspiración, hermano. Amén. Y lo puse ahí. ¿Por qué? Porque cada uno de nosotros siempre creemos tener la razón en todas las cosas, en nuestro concepto, en lo que pensamos, pero muchas veces no tenemos la razón. Amén. Muchas veces estamos equivocados, pero a nosotros de por sí nacemos con algo que es la competencia. Nacemos, hemos desde que nos fuimos formados en el vientre de nuestra madre, cuando éramos apenas unos espermatozoides, ¿verdad? Hicimos una gran carrera por llegar al óvulo. Amén. Entonces, nos gusta vencer, nos gusta competir y nos gusta ganar, ¿verdad que sí? Eso está en nosotros, hermano. Amén. Porque de 700 millones de espermatozoides, solo uno entra en el óvulo y está aquí ese uno. Aquí estamos, ¿me entiendes? O sea, se fueron 699, 990,000, 999,999 millones de espermatozoides que se quedaron afuera y solo uno entró al óvulo. Y dice la ciencia que cuando entra ese uno en el óvulo, el óvulo se ilumina y le da vida. Amén. Obtiene la vida. O sea, estamos acostumbrados a eso y es por eso que necesitamos y el Señor nos dice que tenemos que ser mansos y humildes de corazón. Alabado sea Cristo, ¿verdad?

¿Qué es algo que le faltaba a Moisés? Moisés no era ni manso y menos humilde. Él vivía en la corte, tenía todas las comodidades, tenía todo, todo a portada de mano, a pesar de que sabía la palabra. tenía toda portada de mano y en un momento, hermano, de de podríamos decir de defensa de sus hermanos, de su sangre, ¿verdad? De su linaje. Amén. Porque a nadie le gusta la injusticia, ¿verdad? ¿A quién le gusta la injusticia? A nadie le gusta la injusticia. Pero a veces actuamos injustamente, creyendo ser justos, creyendo tener razón o o ser justos, actuamos con injusticia. Y no era justo, pues, que Moisés matara a ese egipciano. No era justo, no había nada de justo. Por eso yo siempre digo, ¿a quién no le gusta la la a quién no odia la injusticia? y dice, "Amén, amén." Pero actuamos muchas veces injustamente porque nos escudamos en qué? En la religión. Amén. Y Dios no quiere, pues, que actuemos así. Pues ese acontecimiento le costó a Moisés, ¿verdad? Vivir expatriado, vivir lejos de de su pueblo, lejos de su parentela, lejos de la gente con la cual él tenía una amistad. Poderoso es Dios. Amén.

Y yo me imagino que Moisés huyendo, ¿verdad?, de de los egipcios que lo buscaban para matarlo porque no lo querían vivo. Amén. Él huyendo, yo me imagino la soledad por la cual él había pasado. Yo me imagino el dolor, la tristeza, la aflicción, ¿verdad? Yo me imagino a él diciendo, "¿Y dónde está el Dios de mi madre, de mi nodriza? ¿Dónde está de ese Dios que tanto me habló? Mi madre, ¿dónde está? ¿Qué qué es de él?" Y yo me imagino a este hombre un poco, podríamos decir, amargado, amén, enojado consigo mismo de ver todo lo que perdió. por esa mala decisión que tomó. Yo me imagino a un Moisés frío, apagado, ¿verdad? Por causa de la situación en la cual se encontraba. Porque a veces podemos conocer a Dios, pero no podemos tener esa fe tan profunda, tan sincera, tan ardiente, hermano. Amén. de que en medio de las diferentes pruebas que atravesemos de mantener la alabanza a Dios, de mantener la adoración a Dios, de mantener las manos levantadas al Señor, de clamar al Señor, como dice su palabra, clama a mí y yo te responderé. nos olvidamos de todas las promesas de Dios porque hay soledad, porque hay aflicción, porque hay amargura, porque hay dolor. Nos olvidamos de todo aquello y Dios no quiere que nos olvidemos de ello, hermano, porque es fácil decir, Dios me está bendiciendo cuando todo va bien. Pero, hermano, Dios no quiere que nosotros digamos solo cuando van las cosas bien, sino cuando las cosas van mal. Es ahí donde se ve el fuego, es ahí donde se ve el carácter, es ahí donde se ve el temperamento de ese cristiano. Es ahí donde se ve quiénes somos, quién es usted, quién soy yo. Alabado sea Cristo. Es ahí donde confiadamente esperamos en Dios. Aleluya.

Por eso que cuando hay pruebas dice, "Bueno, le seré al hombre guardar silencio, agachar su cabeza y quedar en silencio, no decir nada, sino más bien mantenerse adorando, mantenerse alabando, mantenerse en comunión con Dios. ¡Aleluya! Alabado sea el Señor. Señor, porque usted y yo no estamos aquí por casualidad. Usted y yo no estaba, hermano. Sáquese de la mente que usted está aquí por casualidad. Usted y yo no estamos aquí por casualidad. Estamos aquí por un propósito. Y el propósito no lo definió el pastor, no lo definió el supervisor. El propósito lo definió Dios. Fue Dios que dio tuvo un propósito para su vida. Y es por eso que usted y yo estamos aquí, porque somos producto de un pensamiento de Dios, de un propósito de Dios. A Dios se le ocurrió crearlo a usted y a mí. A Dios se le ocurrió salvarlo a usted y a mí. Oh, mi alma alaba a Dios. A Dios se le ocurrió eso porque tiene un propósito con su vida y con la mía. Oh, mi alma alaba a Dios. Gloria al Señor. Mi alma alaba a Dios, hermano. Aleluya.

Por eso que cuando veamos a ese hermano que está en prueba, a ese hermano que está con la cabeza agachada, a ese hermano que quizás está pasando una disciplina de parte de Dios, a ese hermano que está por los momentos tristes, difíciles, o que se sienta solo y que está callado y que usted lo ve como que no pasa nada, hermano, no lo señale. diga, "Eso es producto de su pecado, eso es producto de su falta, eso es producto de su mala cabeza." No diga nada, no diga nada. Amén. Porque Dios sabe por qué lo hace. Porque Dios está trabajando. Alabado sea el Señor. Dios trabaja en la soledad. Dios trabaja con el dolor. Dios trabaja en la prueba. Amén. Dios forma en las pruebas, en la soledad, en el dolor, en la escasez. Es ahí donde Dios forma nuestro carácter. Es ahí donde Dios, hermano, aumenta nuestra fe. Alabado sea el Señor. Es ahí donde Dios aumenta la fe. Alabado sea el Señor, hermano.

Moisés era parte de un propósito divino. Dios sabía en el momento que lo iba a sacar, porque Dios sabe el momento en que te va a sacar. ¿Sabía usted que Dios sabe el momento que te va a sacar? Dios sabe el momento. Amén. Mire, por eso que no podemos envidiar cargos, no podemos envidiar posiciones ni cargos. El momento que envidiamos cargos, hay algo que se ha metido en nosotros. Así es. Amén. El momento que caminamos con resentimiento, con odio, con venganza y con fastidio, hay algo que se ha metido en nosotros y de seguro ese algo no es de Dios. Es por eso que no podemos envidiar nada de esas cosas, porque Dios sabe el momento en que te va a sacar del anonimato. Porque Moisés estaba en el anonimato, en el desierto, 40 años en el anonimato, Señor. 40 años por allá votado. Amén. criando ovejas 40 años allá, hermano. Quizá Moisés habrá dicho, "Eso de estar como hijo del faraón es para otros, no para mí. Eso de estar en eminencia es para otros, no para mí." Qué bueno que no lo deseaba, hermano. Amén. Qué bueno que no lo deseaba, porque Dios conoce, hermano, las intenciones del corazón. Alabado sea el Señor. Y Dios conocía perfectamente el corazón de Moisés. Sabía que en medio todo lo que Moisés estaba haciendo tenía un buen corazón. Pero tenía que trabajar Dios en ese corazón.

Por eso es que ninguno de nosotros entendemos por qué el criminal, el asesino, cuando conoce a Dios es fiel. Y ese hombre que desecha la sociedad, Dios lo coge, lo levanta. ¿Para qué? Para avergonzar a los sabios, a los entendidos. A esa gente llena de virtudes, esa gente importante, son avergonzados por quién? Por el desecho, por ese desecho, la sociedad que Dios escoge. ¿Para qué? Para levantarlos. Y allá Moisés en ese desierto olvidado en el anonimato. Pero escuche bien, amén. Usted y yo, pastor Ramón, pastor Jorge, pastores que estamos aquí, somos producto, ¿sabe de qué? de un clamor. Usted y yo somos productos de un clamor. Ese pueblo clamó y Jehová lo oyó y lo libró de todas sus angustias. Dios. Usted y yo estábamos sentados ahí. Gloria al Señor. Como usted está sentado ahí en esta hermosa noche. Pero hay un pueblo que no conoce a Dios. Hay un pueblo necesitado. Hay un pueblo con hambre y sed de justicia. ¿Hay alguien en alguna casa que está clamando justicia y está diciendo, "Señor, si tú me mostraras el camino, si tú te manifestaras a mí, si tú me visitaras, oh Dios, si tú hicieras algo en mi vida." Y Dios dice, ahí está un Moisés. Aleluya. Ahí está un Moisés, ahí está un hermano al cual Dios trajo con un propósito y lo reviste de autoridad, de poder, de la unción de él, de la gracia de él, de la misericordia de él, de la gloria de él. Y lo saca, hermano, del anonimato. ¿Para qué? para predicar el evangelio de poder y dar libertad a los cautivos. Mi alma alaba a Dios. No es porque lo merecemos. No estamos aquí porque somos mejores que los que están allá. Nosotros no somos mejores que ellos. Si ya mire, dice que Dios escogió lo peor y nosotros, mire, hay pastores, nosotros somos lo mejor de lo de de lo mejor. No, no, no somos lo mejor de lo mejor. Cuando usted va a la Biblia y ve y dice, "Nosotros somos lo peor de lo peor. Y de lo peor, Dios escogió, ¿verdad? como ejemplo para los que están allá, para que vean y que para que digan que sí se puede, que sí se puede servir a Dios. No somos los mejores. Amén. El mejor es Dios. Alab Elo es Dios. Amén. Pero ahí estaba el peor. Y había un pueblo que clamaba y ahí estaba el clamor del pueblo que hizo que Moisés saliera del anonimato.

¿Y cómo? ¿Y cómo lo sacó Dios a Moisés del anonimato? Por ahí se le perdió una ovejita y él la fue a buscar. Era normal que en el desierto, hermano, las zarzas estén encendidas. Era normal. Lo anormal, ¿sabe qué era? Que esas zarzas encendidas no duraran tanto tiempo encendidas. Se encendían, se consumían y se apagaban. Amén. Dios está buscando zarzas. Gloria a Dios. Zarzas, zarzas para encender, zarzas para usar, zarzas para morar, pero Dios no quiere zarzas que se encienden y a que a la primera prueba se apaguen, que a la primera situación difícil dejen de arder. Porque todos nosotros pasamos situaciones difíciles. Oiga, este camino no es fácil. Este camino no es fácil. Este camino es de sufrimiento. Este camino es de dolor. Este camino es de negación. No se asusten las vidas nuevas. Este camino es de negarse para poder agradar a Dios. Hermano, nadie va a vivir en esta tierra. Sí. Si Cristo no viene, primo, poy, nos tendremos que ir donde él. Amén. O sea, no importa lo que sufra, lo que viva, déjeme decirle que no hay mal que dure 100 años. Amén. y que hoy, puede ser mañana, puede ser en 20, 40, 50 años, usted se reencontrará con el Señor sí o sí. Si vive para él y si muere para él, alabado sea el Señor. Sea que él venga o sea que le toque ir allá a su encuentro. Pero lo cierto es, hermano, que ahí estaba la zarza y Moisés le llamó la atención que la zarza, hermano, no se consumía. se mantenía encendida porque Dios sabe cómo llamar tu atención. Aleluya. Dile al que está a tu lado, Dios sabe cómo llamar tu atención. Dios sabe cómo llamar tu atención. Oh, mi alma alaba a Dios.

Ahora yo me imagino la escena. Moisés caminando todo desanimado, todo subiendo esas montañas, buscando la oveja, viendo de repente un fuego que se le prende al lado y que se apaga y que por poco se quema su vestido. Sí, con sed, cansado, sudado, con sed, con poca fuerza, desanimado, desalentado, pero de repente se enciende una llama, se enciende un fuego, aleluya, se enciende el fuego y Moisés ve que no se consume y se acerca más para Oh, mi alma alaba a Dios. Y de repente una voz le habla de ese fuego y cuando él habla esa voz, yo me imagino Moisés pegando un salto, ¿qué es esto? Retrocediendo, diciendo, "¿Qué es esta voz?" Y Dios le habla audiblemente, amén, y le dice su nombre, porque Dios al que quiere sacar del anonimato, lo llama por su nombre. Aleluya. Oiga, usted piensa que Dios no sabe su nombre. Gloria a Dios. Gloria al Señor. Usted piensa, hermano, que que Dios no sabe cómo se llama. Alabamos, Dios. Aleluya. Y usted está desanimado. Y vino acá a la actividad a ver si Dios le habla y tiene pruebas, tiene batallas. Ay, si yo fuera como esos pastores que están en el altar, que ellos no tienen nada, ninguna prueba, ellos están siempre gozosos, están bien, vive. Y usted llegó así hoy con pocas fuerzas, quizás llegaste ya diciendo, "Si hoy Dios no me habla, pues hasta aquí llegué." O quizás dijiste, bueno, voy. Pero todo siempre es lo mismo. Pero déjame decirte algo. Dios te visita hoy, porque no importa el desánimo que tú cargues encima, Dios te conoce por nombre. Alabado sea el Señor. Y no solo te conoce por nombre, sino que te llama por tu nombre porque te quiere sacar del anonimato. Aleluya. Donde tú has entrado. Donde tú has entrado. Porque tu prueba te aflige, tu dolor te aflige. La situación que estás viviendo dice, "¿Y quién me ayuda?" Nadie me ayuda. No encuentro ayuda de nadie ni del hombre, nadie. Pero Dios está viendo tu situación. Dios lo está viendo, hermano. Amén. Aleluya. Dios conoce tu dolor, tus lágrimas, tu desánimo. La causa de tu desánimo, Dios la sabe. Y aunque tienes poca fuerza, has llegado con pocas fuerzas. Porque Dios ha dado fuerza al que no tiene ninguna y te las ha dado para que puedas llegar aquí. para hablar a tu corazón. Alabanzas al que vive. Oh, mi alma alaba a Dios.

Y Dios le habla a Moisés de en medio de la zarza, hermano. Y Moisés le dice, "Heme aquí." y le da una misión porque su casa, el pueblo estaba cautivo. Su casa, la casa de él estaba cautiva por los egipcios. Amén. Estaban en completa esclavitud, estaban con dolores, estaban siendo maltratados. Hermano, ese pueblo estaba que clamaba y Dios dijo, "Allá tengo a uno. Tengo uno en el desierto. Aleluya. Allá tengo uno en el desierto. Allá tengo uno. Aleluya. Que conozco su corazón. Hermano, Dios trabaja con los de poco ánimo. Poderoso Dios. Dios. Dios trabaja con esa gente de presa. Dios trabaja con el desanimado. Amén. Porque es ahí es la debilidad donde Dios se glorifica. Gloria a Dios por esos hermanos, hermanos volenterosos que que le meten por aquí, que le meten por allá, que están ahí. Gloria a Dios por eso que lo hacen para Dios. Pero Dios trabaja con eso. Amén. ¿Sabes por qué trabaja con eso? Porque Dios se tiene que glorificar. Dios se Dios trabaja con el solo, con el que se siente abandonado, con el que se siente que no vale para nada. Con ese Dios trabaja con el que piensa que es un inútil, que no sirve a nada, con ese Dios trabaja.

Usted ve, Moisés metió excusa y dijo, "Pero yo no sé hablar. Yo no sé hablar." Amén. Yo no sé hablar, pero Dios, ¿a quién le dio? A su hermano Aarón, que hablaba por cuatro. Cuatro. Y Aarón era solo la voz. Amén. Amén. Y sabes qué pasaba con el pueblo? Porque el pueblo comenzó a buscar a la voz y el pueblo buscaba a la voz y veía la voz. Y a veces pasa eso, ¿verdad? Que menospreciamos. al escogido de Dios. En la iglesia mismo, a mí no me gusta este pastor, pero si viniera tal pastor, la cosa fuera diferente. Yo quisiera que viniera un pastor del Perú, de Colombia, de Ecuador, de Francia, de de donde sea, ¿verdad, hermano? Mire, no menosprecie al desconocido. No menosprece al desconocido. Porque Aarón era conocido porque hablaba, pero el desconocido no hablaba, no le gustaba figurar porque sabía que, hermano, a veces Dios te escoge y tú no sabes ni por qué Dios te ha escogido. Yo creo que aquí ninguno de nosotros sabe por qué Dios nos escogió, ¿verdad? No pue, ah, yo Dios me escogió porque yo fui esto, fui el otro. No, no, no, hermano, usted no sabe ni por qué Dios lo escogió. Aleluya. Pero algo que yo sí sé es que Dios lo escogió con un propósito. Es lo único que le puedo decir. Dios lo escogió con un propósito.

Y ahí estaba, hermano, Moisés, ¿verdad? al ver a ir a acercarse a la zarza y le dijo algo, porque para acercarse a ese fuego habían cosas que había que quitar porque hay cosas que el hombre no quiere aflojar. Y entonces le dijo, "Quita el calzado de tus pies, porque el lugar que pisas santo es." Amén. Gloria a Dios. Y entonces Moisés tenía que sacarse, ¿qué cosa? Las sandalias. Y yo no sé qué cosa usted tiene que sacarse para poder, hermano, y estar más cerca del fuego y ser, hermano, envuelto en ese fuego. Porque el problema es, hermano, que hay cosas que no queremos soltar. que no queremos quitarnos. ¿Cómo Dios va a obrar? Yo me imagino que si Moisés decía, "Ah, no, yo no me voy a sacar las zapatillas." Dios, Dios misericordioso quizás no lo consumía porque nuevas son cada mañana sus misericordias. Aleluya. Y quizás Dios no lo consumía, pero algo sí sé, hermano, es que Dios hubiera buscado a otro. Dios te está buscando a ti, hermano. Dios te está buscando a ti. Dios te está llamando a ti. Gloria al Señor. Pero hay que sacar cosas, hermano. Hay que quitar cosas de nuestro corazón.

Y ahora agárrese fuerte. Y le voy a decir por qué. Mire, hermano, entre las cosas nosotros los cristianos siempre decimos, "Ya no pecamos. Creo que no he tomado azúcar hoy día. Nosotros decimos que ya no pecamos, ¿verdad? Si yo pregunto aquí, ¿quién fornica? ¿Quién adultera? No hay fornicación, no hay ¿Quién roba? Levante la mano el que roba. Nadie va a levantar la mano, ¿no? Verdad. El cristiano ya no fuma, ya no fornica, ya no adultera, ya no roba, ¿verdad? Ya no pelea. Todo eso es pecado. Ya no pelea. Amén. Y esos pecados son pecados de la carne, ¿verdad? Amén. Y aquí delante nuestro, aquí entre nosotros, nada más que no salga allá. Sí, somos santos, santo, santo, dicen los querubines. Ya casi podríamos ser nombrado querubín, ¿verdad? Querubín, querubines, ángeles o serafines quizá. Aleluya. Pero hay unos pecados que nadie los veo y que son del alma y que nadie dice nada de eso. como la mentira, como la hipocresía, como la envidia, como el cuento, el chisme, el enredo, el hablar mal de su hermano, de su hermana, de su compañero, esos son pecados del alma. ¿Y quién dice algo por eso?Oria Dios. ¿Y quién dice algo por eso que está pasando en su interior? ¿A quién le damos cuenta de eso? ¿Quién conoce el corazón? ¿Quién conoce las intenciones? ¿Quién conoce lo que hay dentro de nosotros? Dios conocí a Moisés. Como conocía a David? Conocía a David. Dios conocía a David. Y usted ve que David también pecó. Aleluya. Pero David cuando fue a ver el arca dijo, "Aquí no pueden haber dos reyes. Aquí no pueden haber dos reyes. Y él cogió y dijo, aquí yo tengo que entregar corona, capa, cetro y hacerme más vil. Y hacerme más vil. vive y y la y la mujer de David dice, "Pero hoy, ¿cómo el rey de Israel se va a haber hecho bil delante de del pueblo? Aleluya. Y le dijo, "Y aún me haré más bil todavía si es necesario." Aleluya. Es que sabe que esos hombres estaban dispuestos a despojarse, a sacarse todo lo que sea necesario de su interior para agradar aquel que los llamó. Porque hoy buscamos agradar al hombre, pero no a Dios. Gloria a Dios. Hoy buscamos quedar bien con el hombre, pero no a Dios. Y ese es el problema más grande, hermano, porque hay pecado en nuestra alma que tiene que ser consumido por ese fuego, por ese fuego de Dios. Y para eso hay que despojarse, hay que quitarse el calzado, hermano, que estamos, el cual estamos sellidos. Aleluya. Hay que quitar de eso, hermano, porque eso es lo que está pagando el fuego en las iglesias. Esto no se puede hablar ya mucho. Porque cuando un pastor habla de estas cosas, es señalado por la misma congregación que no le gusta. Hoy el pastor dio palo, hoy el pastor dio machete, hoy el pastor dio hermano. Y los más se ríen y toman a chiste todo, pero no se dan cuenta que Dios les está dando una advertencia porque Dios quiere transformar su vida. Dios quiere que usted salga del anonimato. Dios no quiere, hermano, que sea que se iguale al resto. No podremos, hermano, hermano, a no podremos jamás ser los mejores, pero sí podremos humillarnos. Sí podremos humillarnos. Sí podemos decirle a Dios, "Ten misericordia de nosotros. Si podemos decirle a Dios, Señor, tu misericordia es más grande. Oiga, me humillo delante de ti. Hay que humillarse. Por eso que no hay fuego, por eso que no hay lágrimas, por eso que se está acabando el servicio en las iglesias. Los hermanos no quieren servir. ¿Por qué? Porque se ha apagado el fuego. No hay fuego, no hay un acercamiento al Dios del cielo. No hay deseos de experimentar la gloria de Dios. Aleluya. Pero si usted se recuerda los primeros años que llegó a la iglesia y se recuerda, hermano, la visitación de Dios, el bautismo con el Espíritu Santo de parte de Dios, cómo Dios lo bautizó, cómo Dios lo llenó de su Santo Espíritu, cómo usted hablaba en lengua, cómo usted quería servir, cómo usted andaba agachado, cómo usted hablaba con humildad, con sencillez, decía amén, porque el fuego Fuego purifica. El fuego purifica el fuego. Quema el orgullo, quema la soberbia, quema esos pecados que están dentro del alma. Eso hace el fuego, eso transforma, hermano. Pero cuando no se quiere eso, cuando dejamos que el ego triunfe sobre la palabra, sobre la presencia de Dios, déjeme decirle algo. Amén. No, mire, Dios no quiere que usted venga aquí a buscar un masaje para los masajes. Vaya a un spa. Amén. Amén. Dios le ha traído un mensaje y esta iglesia y esta obra se caracteriza por dar un mensaje. Aleluya. Y el mensaje que Dios da es para que llegue a su alma, para que llegue a su corazón, para encenderlo. Aleluya.

Ahora, dígame, ¿cuánto tiempo usted va a estar en esa indiferencia espiritual? Gloria a Dios. ¿Cuánto tiempo usted va a estar quejándose, lamentándose de su prueba? Cuánto tiempo que usted no alaba a Dios y que pide la pastilla porque quiere olvidarse los problemas porque está en depresión. ¿Por qué en vez de estar donde el doctor yendo al médico a pedir pastillas, ¿por qué no dobla rodillas? ¿Por qué no se humilla? ¿Por qué no le dice, "Señor, haz algo con mi vida?" ¿No se da cuenta que Dios lo quiere encender? ¿No se da cuenta que Dios quiere, hermano, llenarlo de ese fuego? Mire, no diga, "Es que en mi casa nadie me apoya. No digas, es que en mi casa yo soy el único. El resto de mi familia está apagado, pastor. Todos venimos a la iglesia, pero todos están como muertos. No están muertos, pero están como muertos. Quizás dice usted. Pero yo te quiero decir una cosa. Estamos en los tiempos de la de las parrilladas. Y cuando un carbón se enciende, oh, mi alma alaba a Dios. Gloria. Cuando un carbón está encendido, a Dios. Oh, oh, aleluya. Cuando un carbón, no importa cuántos estén apagados, no importa cuántos estén. Oye, si el que está a tu lado no alaba, si el que está a tu lado no adora, si el que está a tu lado no siente nada. Y si tú lo sientes, entonces alaba a Dios y enciéndelo, porque cuando un carbón está encendido, enciende el resto, enciende todo. Aleluya. Porque ese carbón está encendido. Es que, hermano, no podemos decir echarle la culpa a otro. No podemos echar la culpa del desánimo a otro. Am No podemos echarle la culpa al esposo, a la esposa, a los hijos, al pastor, a los hermanos de la iglesia. Mantén el fuego encendido. Acércate al altar, acércate al fuego, porque ahí está el Señor. Acércate al fuego.

Ponte pie en esta noche. Deje de estar apagado. Gloria a Dios. Deja de estar apagado. Mira, no estás muerto, hay vida en ti. No estás muerto, hay vida. Tienes vida, enciéndete ahora. Enciéndete ahora. Dios no te trajo para que vuelvas igual. Dios no te trajo para que te vayas igual. Lo que Dios ha prometido hacer lo hará. Yo me imagino en Egipto, cuántas veces Dios le habrá hablado a través de la madre. Cuántas veces Dios le habrá dado un mensaje a Moisés. Cuántas veces Dios le habrá hablado Yo le ruego a los pastores que nos ayuden a administrar aquí a este pueblo, por favor. A todos los pastores, ayúdenos a ministrar como Dios le le dirija. Como Dios le dirija. Yo me imagino Dios hablando a Moisés en Egipto en en mire, yo me imagino Dios hablando a Moisés en el desierto y Moisés diciendo, "Quizás si tú estuvieras conmigo, ¿por qué estoy en este desierto? Si tú estás conmigo, Dios, dime, ¿por qué estoy en este desierto? ¿Por qué estoy con estas ovejas? ¿Por qué estoy pasando lo que estoy? ¿Por qué estoy lejos de mi familia? ¿Por qué estoy lejos? ¿Por qué estoy sufriendo? ¿Por qué estoy pasando este dolor? ¿Por qué me siento solo, sola? ¿Por qué?" Pero déjame decirte algo. Dios te está formando en el anonimato. Dios está formándote en el anonimato. Dios está transformándote en el anonimato. Nadie te conoce, pero te conocerán después. Nadie te conoce, pero después te conocerán. Después, después, después te conocerán. No importa que no te conozcan. Solo adora en tu desierto. Solo alaba en tu desierto. Solo alaba en tu desierto. Solo adora. Anhelo presencia hay poder en Cristo Jes Qui dijo que Dios se olvidó de ti dijo que Dios ya no se acuerda de ti no hagas caso a esas voces Dios se acuerda de ti. Dios no se ha olvidado de ti. Oye, Dios te tiene presente. con un propósito a esta. Lléname, Señor. No es casualidad. Yo no es casualidad. Tu es casualidad. Hay propósitos grandes. Fuego. Solo acuego de tu unción. Yo quiero más, Señor, como llama de fuego. Espíritu Santo y deón. Yo quiero más, Señor. Y llamar de fuego. Espíritu Santo de unción. Yo quiero más, Señor. Como llama de fuego, Espíritu Santo y de tu unción. Yo quiero más, Señor, y como llama de fuego, Espíritu Santo y deción. Yo quiero más, Señor, y como de fuego, Espíritu Santo y unción. Yo quiero más, Señor, y como llama de fuego, Espíritu Santo y de tu unción, yo quiero más, Señor, como llama de fuego, Espíritu Santo y deción, hay rendción porque ese fuego arde. Jemías no quería predicar en un momento, pero él declara y dice, "Oigan, dice que un fuego se le había metido los huesos más de tu un fuego que le había metido los más de tu poder. Quiero más de ti, más de ti. Quiero más de ti. Quiero más de ti y como llama de fuego. Espíritu Santo y de tu unción. Yo quiero más, Señor. Y como llama de fuego, Espíritu Santo y dejar y conoci. Quiero más, Señor. Y como llama de fuego, Espíritu Santo y deción. Yo quiero más, Señor. Y como llama de fuego una batalla conción. Yo quiero más, Señor. Espíritu Santo, tra, Señor, y como llama de fuego, Espíritu Santo, quiero más, Señor, en un tiempo te sostiene ahora también. Ese fuego te sostiene. Es ese fuego que te sostiene. Tú no has sido llamado para vivir en el anonimato. Escúchame. Tú no has sido llamado. Tú no has sido llamada para vivir en el anonimato. Esa no es tu posición. Es momentánea. Mira, esa posición es la posición donde Dios te ha puesto ahora para tratar con tu corazón, para tratar con tu vida, para mejorarte, para hacer de ti un mejor vaso, un mejor instrumento. No, usted no ha sido llamado para quedarse por siempre en el anonimato. Usted saldrá de ese desierto, usted saldrá de ahí y saldrá en victoria. Y todo ojo y todo el mundo y todo el mundo ya escuchará y dirá cuán grandes cosas Jehová ha hecho con estos. Si no hubiera sido por el fuego, ¿dónde yo estaría? ¿Dónde estaríamos? ¿Dónde estaríamos? ¿Dónde estaría yo? Do. Es el fuego. Fuego donde yo es el fuego que te ha sostenido. Es el fuego que ha purificado tu corazón. Es el fuego que ha permitido que tu corazón no se dañe. Es ese fuego. Ahí está la llama encendida. Quita, quita el calzado. Quita lo que tienes que quitar hoy. Quítalo hoy. Despójate hoy. Despójate hoy. Despójate hoy. Despójate de lo que tienes que despojarte. Sácalo. Sácalo, sácalo de tu corazón. Deja que la llama te purifique. Entra, entra. Pasa a la presencia de Dios. Entra la presencia. En su presencia hay plenitud. En su presencia hay plenitud. En su presencia hay plenitud. Hay plenitud. Hay plenitud en su presencia.