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Evangelio y homilía de hoy martes 20 de enero de 2026. Rvdo. Enric Ribas, pbro.

María de Nazaret11:33

Transcription

Lectura del santo evangelio según San Marcos.

Sucedió que un sábado Jesús atravesaba un sembrado y sus discípulos mientras caminaban iban arrancando espigas. Los fariseos le preguntan, "Mira, ¿por qué hacen el sábado lo que no está permitido?" Él les responde, "¿No habéis leído lo que hizo David cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre? Como entró en la casa de Dios en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición que solo está permitido comer a los sacerdotes y se los dio también a quienes estaban con él. Y les decía, "El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. Sigue el Hijo del Hombre, es Señor también del sábado."

Palabra del Señor.

La primera lectura, continuación en el fondo como tema de lo que veíamos ayer. Ayer veíamos la destitución oficial, aunque o digamos no oficial del todo, pero Dios que destituye como rey a Saúl, aunque continúa como rey, pero Dios ya lo descarta como rey y se irá convirtiendo cada vez en más déspota el rey Saúl. Y todo eso a raíz de no obedecer el gran problema del hombre, lo que es del hombre y de lo que es de ese no obedecer, no a la obediencia a Dios. Dios lo manipulamos como queremos, pues mal vamos. Si manipulamos lo que Dios quiere, ¿qué es lo que hacía Saúl? Si yo he obedecido. Sí. Sí. Es aquello del de lo que algunos llamaban el cumplimiento, ¿no? El cumplo y miento. Eso era el cumplir. Pues pues vamos mal. Si es esa forma de obedecer en la cual es puro formalmente parece que obedezcas, pero en realidad es justo lo contrario de lo que Dios te dice, pues Dios se cansa y le dice a Samuel que busque a otro, que vamos a nombrar otro rey, aunque en realidad faltar años para que sea todavía el rey, el nuevo, pero ya viene consagrado y le dice que vaya precisamente a buscarlo, que vaya a dar familia. Y será este David de Belén, del cual, bueno, se nos dice una cosa extraña, cuando primero que la apariencia era poca cosa, tenía unos hermanos mucho más altos, fornidos, de mayor apariencia y este era más bien bajito y delgado. Para aquella época, el ser fornido y ser alto tenía muchísima importancia, como no era Saúl. Saúl era muy alto y fornido. Sin embargo, David es más bien pequeño y nos dice cosa curiosa. Y dice aquí el, perdón, la primera lectura. Y era rubio. Bueno, no sabemos si era rubio o no, porque dicen, yo no sé idiomas, pero dicen que en el hebreo original la palabra rubio y pelirrojo es la misma, con la cual puede entenderse tanto rubio como pelirrojo. De hecho, si uno se acuerda y ve los las pinturas sobre Jesús del siglo XIX, lo pintaban rubio. Y lo pintaban rubio por este texto, porque decían que era descendiente de David, aunque sabemos que no es descendiente carnal, sino legal. Pero si es descendiente de David y David es rubio, pues también ponían a Jesús rubio. Eso fue solo una época y después ya se dejó de hacer. Pero si uno coge, sobre todo hace años y cogía las pinturas que tenían los abuelos o bisabuelos de Jesús en algunas paredes, salía rubio muchas veces. El caso es que unge David, perdón, unge Samuel a David y lo ungirá como rey. No entenderá nada David ni será consciente del todo hasta que llegue el momento en que realmente será el rey. Pero de aquí a eso pasarán unos cuantos años.

Mientras que el evangelio de hoy es un evangelio extraño. Recordad que Jesús todavía no está enseñando demasiadas cosas, por no decir casi nada. Se dice que enseñaba y enseñaba y enseñaba, pero no nos dice qué. Pero hemos seguido viendo muchas de las características de Jesús, que si hablaba con autoridad, dominaba los demonios con autoridad, curaba enfermos, eso sacaba demonios. Vimos curar al leproso, sanar al paralítico, perdonar los pecados. ¿Quién es este? Y hoy viene con este enigma. Es son los apóstoles que están en sábado. Y dice que en sábado mientras caminaban atraviesan un sembrado, iban arrancando espigas y se las comían. Eso quiere decir que es pleno verano porque es cuando están maduras las espigas. Si no, no se pueden comer. Y hacen una cosa que la gente hoy diría, "Uy, esto es robar." Y dices, "No, esto no era robar." La ley de Israel permitía que cuando uno tenía hambre y estaba en el campo podía comer de los de los sembrados o de los árboles frutales, de lo que quisiese, del campo. O es que era propiedad privada, no importaba. Cuando uno tenía hambre podía comer, lo que no podía es llevarse nada. Robar era llevarse cestos o bolsas, lo que fuese, llenarlas e irse. Eso era robar, pero comer allí de lo que daba el campo, eso era la ley de la hospitalidad de Israel. Estaba totalmente aceptado, se podía hacer. El problema no era ese. El problema era que esto lo hacían en sábado y el sábado era el día del reposo. Recordemos mentalidad Antiguo Testamento. Y Dios el séptimo día descansó. El séptimo día era el sábado. La gente hoy piensa, "El séptimo día es el domingo, pero no, era el sábado." Y de hecho, los cristianos empezaremos a celebrar el primer día de la semana, que es el día de la nueva creación y el día de la resurrección de Cristo, que llamamos domingo, pero que era el día del sol, el primer día de la semana. Bueno, el problema era ese, han trabajado, no se puede trabajar en sábado. Y entonces se quejan a Jesús como diciendo, "Mira qué malo eres y qué malos son tus discípulos. Si enseñas tan mal a tus discípulos, qué mal maestro eres." En el fondo, esa es la acusación. Y entonces Jesús responde, "¿No habéis leído nunca lo que hizo David cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre? Como entró en la casa de Dios en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición que está solo permitido a comer a los sacerdotes y se los dio a los que estaban con él." Y todo esto con la anuencia de los sacerdotes. Bueno, y entonces como diciendo, el sábado no es un fin en sí mismo, sino como dice ahora, el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. En muchos otros lugares lo dirá, si se os cae un asno en un hoyo, no, aunque sea un sábado, no lo sacaréis. O eso es un trabajo o es que no se puede trabajar en sábado, como pasa ahora todavía en Israel. Los sábados los ascensores van solos. Es mucho trabajo apretar un botón para que venga el ascensor. Así que suben y bajan continuamente en los hoteles, piso por piso, todo el sábado. Y tú entras y no has de apretar ningún botón porque es demasiado trabajo. Violarías el sábado, el absurdo más absurdo. Pero viene una frase que esta nos hace pensar y dices, "Hay, aquí qué pasa." Continúa Jesús, el Hijo del Hombre, es Señor también del sábado. Y aquí sí que nos han matado con esta frase. Aquí no hemos de caer en la trampa, decir, "¿Ves el Hijo de hombre del hombre señor del sábado?" Porque el sábado era el día del Señor. No, el sábado no es el día del Señor, lo será el domingo, pero el sábado era el día del descanso. El día del Señor es claramente cristiano, no es del Antiguo Testamento, pero sí que era el día del descanso de Dios. Y el día del descanso de Dios, que Cristo diga que él es el Señor del sábado. Aquí los padres de la Iglesia hacen una transgresión, por decirlo así, maldito, que es Jesús será el que cumple del todo el sábado. ¿Cómo? Pues descansando como nadie el sábado. Muere muere el viernes por la tarde. Todo el sábado está en el sepulcro. Cumple perfectamente el reposo del sábado para resucitar el domingo y entonces él es el auténtico Señor del sábado, pero lo es en también en otro sentido. No es el que por el que se han creado todas las cosas. Cristo no es el hijo de Dios. No es la segunda persona de la Trinidad por la cual todo se ha hecho, como nos dirá San Juan en el prólogo. Pues entonces él es el Señor de la creación y si el Señor descansó, él es el Señor del sábado. El sábado es suyo, de Dios, del Hijo de Dios, que es Cristo. Poco a poco se nos va revelando de forma velada, pero se va revelando quién es este personaje, quién es Jesús. Y fijaros que en el fondo no se nos explica lo que enseñaba del todo, sino solo algunas respuestas, algunas preguntas de aquellos que no querían creer en Jesús. Poco a poco se nos revela este Cristo que no es, y fijaros que no se presenta ni como un profeta, no se presenta como un gran maestro, se nos presenta como aquel que tiene todo el poder de Dios y toda la autoridad de Dios hasta llegar a entender que es Dios mismo que viene a nosotros.