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Homilía 22/01/23 - Mateo 4, 17-23 - Vuelta a Galilea. Llamamiento de los cuatro primeros discípulos.

Cooperadores de la Verdad (Católico)16:10

Transcription

[Música] el Señor esté con ustedes.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo.

[Aplausos]

[Música]

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías:

"País de Zabulón y país de Neftalí,

camino del mar, al otro lado del Jordán,

Galilea de los gentiles.

El pueblo que habitaba en tinieblas

vio una luz grande;

a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,

una luz les brilló."

Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: "Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos."

Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores.

[Música]

Les dijo: "Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres."

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también y, inmediatamente, dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.

Palabra del Señor.

Jesús.

Una cuestión que me sorprende del Perú es que a la gente le gusta más el pollo a la brasa que el pescado. A mí no. Así que si quieren invitarme a almorzar, ya saben lo que tienen que hacer. Por cierto, la vez pasada unos feligreses me invitaron a almorzar. ¿Qué es lo que comí? Un chilcano de pescado, un chupe de pescado. Pero ese día casi llego tarde a las confesiones porque me quedé dormido.

Queridos hermanos, hoy hemos escuchado en el evangelio la profesión de cuatro apóstoles. Estoy hablando de los hermanos Simón Pedro y Andrés, Santiago y Juan. ¿Qué profesión tenían? Eran pescadores. Pero Jesús les cambió la profesión. Jesús los llamó y los hizo pescadores de hombres. Nosotros también tenemos que ser pescadores de hombres. Eso significa hacer apostolado, llevar a la gente a Jesús. Y como tenemos que ser pescadores de hombres, sería bueno analizar juntos lo que necesita un pescador.

¿Qué necesita un pescador? Yo diría cuatro elementos: una barca, una red, un mar, un puerto. Y todo esto vamos a aplicarlo a nuestra vida, porque nosotros tenemos que ser pescadores de hombres. Hay que hacer apostolado.

¿Qué es lo primero que necesita un pescador? Una barca. Yo te pregunto, cuando hablamos de la barca, ¿de qué estamos hablando? De la Iglesia. La Iglesia es la barca, y la Iglesia nunca se va a hundir, porque la Iglesia viene de Cristo. La Iglesia es la barca del Señor. Y ciertamente, hay momentos en que parece que la barca se hunde, pero nunca se va a hundir. En la Iglesia estamos seguros.

Ahora bien, dentro de la barca pueden haber problemas. Por ejemplo, vamos a la segunda lectura de hoy. San Pablo le dice a los Corintios: "¿Por qué se están peleando? ¿Por qué hay divisiones entre ustedes? ¿Acaso Cristo está dividido? ¿Cómo es posible que unos digan: 'Yo soy de Pablo', 'Yo soy de Apolo', 'Yo soy de Pedro'?" Queridos hermanos, hay que cuidar la unidad. El demonio quiere meter la división. Lo estamos viendo en el Perú. Nosotros tenemos que estar unidos en la misma fe, unidos en el amor a Dios, en el amor al prójimo. No dejemos que el demonio meta división. Dentro de unos minutos, todos vamos a recitar el Credo. Estamos unidos en la misma fe. Somos pescadores de hombres que están en una barca que nunca se va a hundir. Esa barca es la Iglesia.

Segundo elemento. El pescador necesita una red. Nosotros somos pescadores de hombres. Hay que tirar la red para llevar a la gente a Jesús. Y esa red está tejida por la oración, por el testimonio, por la valentía. ¿Cómo debe estar tejida la red que tú vas a usar para ser apostolado? Debe estar tejida por la oración. Lo primero es ponerse de rodillas y orar. Reza por las personas que están alejadas de Dios. Y cuando digo personas alejadas de Dios, piensa en tu familia. Da testimonio. Refleja a Cristo. Sé coherente con tu fe. Y sé valiente. No tengas miedo de hablar. No tengas miedo de decir que eres de Cristo. No tengas miedo de decir que practicas tu fe. No tengas miedo de condenar las ideologías. Sé valiente.

Queridos hermanos, la red que nosotros debemos lanzar está tejida por la oración, el testimonio y la valentía.

Tercer elemento. ¿Cuál es el mar? Ustedes son inteligentes. ¿A qué me refiero con el mar? El mundo. Nosotros estamos en el mundo, no somos extraterrestres. Y hay que lanzar la red en ese mar que es el mundo. Porque si nosotros no anunciamos el evangelio en el mundo, otros anunciarán malas noticias, mensajes de odio, de resentimiento, obscenidades, impurezas, etcétera, etcétera.

Cuando un pescador lanza la red, saca a los peces y los peces se mueren. En cambio, cuando el pescador de hombres lanza la red al mundo, saca a los hombres de la oscuridad y los lleva a la luz, que es Cristo. Hoy, en la primera lectura, hay una profecía de Isaías: "El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz." Se está anunciando aquel que es la luz del mundo. ¿Quién es la luz del mundo? Jesucristo.

Cuánta gente hay en el mundo que vive en las tinieblas. En un mar hay de todo: hay tiburones, hay corvinas, hay lenguados, hay cojinovas, hay tramboyos. Aquí hay muy buenas cocineras para hacer un buen ceviche. ¿Qué usas? ¿Lenguado o cojinova? Lenguado. Así que la otra semana me invitan a almorzar. En cambio, para todas las personas tienen la misma dignidad. Aquí no hay lenguado o cojinova. De cien almas nos interesan cien. Por eso, hermanos, lanzamos las redes para que todos se acerquen a Jesús. No hacemos discriminación. Si el mundo se está perdiendo, es por nuestra culpa, porque no estamos evangelizando. El mundo necesita de Cristo, y Jesús cuenta con nosotros. Él nos ha constituido pescadores de hombres. Hay que lanzar la red.

Y ya para terminar, el puerto. Yo diría que hay dos puertos: un puerto de salida y un puerto de llegada. Les pregunto, ¿vamos al puerto de salida? ¿Qué día hemos empezado nosotros a ser pescadores de hombres? ¿Cuándo recibimos la unción del Espíritu Santo, la fuerza del Espíritu Santo para ser apostolado? El día de nuestro bautismo. Entonces, el puerto de salida es la pila bautismal. Y el puerto de llegada, ¿qué me dice el Callao? Si tú haces apostolado, si tú aprovechas la única vida que tienes, que es esta vida, para hablar de Jesús, para hacer todo el bien posible, ¿cuál es el puerto de llegada? El cielo, la vida eterna. San Agustín decía: "Un alma salvaste, la tuya. Salvaste el Señor." Es un buen pagador, y el Señor te va a recompensar todos los esfuerzos que has hecho por llevar el evangelio. El puerto de llegada es el cielo, y hay que llegar al cielo con las redes reventando de peces, porque todos los días vamos a comprometernos a ser apostolado.

Desde los primeros siglos, a la Virgen se le ha llamado la estrella del mar. ¿Saben por qué? Porque antiguamente, cuando no había luz eléctrica, los pescadores, los marineros, seguían por las estrellas para llegar al puerto. San Bernardo tiene una oración muy bonita y muy larga, no la voy a decir, donde dice: "Cuando las olas están embravecidas, mira la estrella, invoca a María." La Virgen es la estrella de la evangelización. Déjate guiar por la Virgen, y vas a ser pescador de hombres.

Hoy vamos a pedirle a María Santísima, nuestra Madre, Reina de los Apóstoles, que nos ayude a ser apostolado, que no tengamos miedo de lanzar las redes, porque el mundo necesita de Cristo, y para que Cristo brille en todo el mundo, estás tú y estoy yo. Que así sea.

[Música]

Queridos hermanos, hemos escuchado en el evangelio cómo Jesús le cambió la vida a Simón Pedro, Andrés, Santiago y Juan. ¿Qué eran ellos? Pescadores. Eran pescadores, pero tras su encuentro con Jesús, se convirtieron en pescadores de hombres. Tú también eres pescador de hombres. Tienes que hacer apostolado. Tienes una barca. Esa barca nunca se va a hundir. ¿Cuál es la barca? Tienes una red tejida por la oración, el testimonio y la valentía. Reza, da testimonio, sé valiente. Abre la boca, habla de Jesús, condena el pecado, sé valiente. Pero antes, reza. Tienes un mar. ¿Cuál es el mar? El mundo. Y en el mundo hay de todo, y todos son importantes. No hay personas de segunda categoría. Aquí no hay corvina o cojinova. Todos son importantes, y hay que lanzar la red. Y tenemos un puerto de salida. Ya hemos salido de ese puerto. ¿Cuál es el puerto de salida? La pila bautismal. Y un puerto de llegada, el cielo.

Vamos a pedirle a la Virgen, que es la estrella que nos guía, que nos ayude a ser pescadores de hombres, a hablar de Jesús, a anunciar siempre con gozo y alegría el evangelio.

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jesús, en ti confío. Jesús. Jesús, en ti confío.

Dulce Corazón de María, San José, ruega por nosotros. Santa Faustina, ruega por nosotros.