Transcription
Okay. Este es el video de El chico Yandere. Que sigas tu casa. Sí, ahí estás. Sabía que ibas a pasar por aquí. Siempre tomas este camino. Siempre. siempre.
Oye, no camines tan rápido. No tienes por qué apresurarte, ¿sabes? Yo yo solo quería acompañarte. Eso es todo. ¿No es lindo que alguien se preocupe por ti? que alguien sepa exactamente a qué hora sales, a qué hora regresas, los lugares por donde pasas. Yo siempre estoy ahí, aunque tú no lo notes.
Sh, tranquila, no quiero que te asustes. Yo nunca te haría daño, lo sabes, ¿verdad? [Risas] Es que no entiendes lo difícil que es para mí verte todos los días, verte con otros, hablar con cualquiera como si nada. Mientras mientras yo yo me quedo atrás esperando aunque sea una mirada tuya.
¿Por qué caminas tan rápido? ¿Acaso me tienes miedo? No tienes que tener miedo. Yo yo te protegería de cualquiera. Nadie más se preocupa por ti como yo lo hago. Absolutamente nadie más.
¿Sabes qué es lo más curioso? que aunque nunca me hables, aunque nunca me mires, yo ya siento que te pertenezco y que tú me perteneces. Vamos, dime algo. No te quedes callada. ¿O acaso disfrutas que te siga? Porque si no quisieras que te siguiera, ya habría hecho algo, ¿no crees? A veces pienso que en el fondo te gusta que esté aquí, que me esperas, que me necesitas tanto como yo te necesito.
Ya casi llegamos, ¿no? Tu casa está justo aquí. La he visto tantas veces, tantas noches, esperando afuera sin que te dieras cuenta. Claro. De verdad pensabas que no sabía dónde vives. Claro que lo sé. Lo sé todo de ti. [Risas]
Oye, ¿me vas a dejar entrar? Solo un momento. No tienes por qué estar sola esta noche. No, cuando yo estoy aquí. Ochi, ¿me vas a dejar entrar? Solo un momento. No tienes por qué estar sole. Anda, abre la puerta. ¿O acaso me vas a cerrar en la cara?
No me mires así. No soy un extraño. Yo yo he estado contigo incluso cuando todos los demás te daban la espalda. He visto cómo te tratan, cómo te usan y después de eso te olvidan. Yo jamás haría eso. Ah, ¿por qué me haces esto? ¿Por qué me miras como si fuera un monstruo? Yo solo quiero estar contigo. Solo quiero lo que me corresponde. Nadie más merece entrar aquí. Nadie, solo yo, solo yo tengo derecho a estar a tu lado, aunque no lo entiendas todavía.
Dime, dime que me dejas entrar. Anda, dímelo. ¿Sabes qué es lo que más duele? que te alejes de mí como si fuera un extraño cuando yo daría absolutamente todo por ti. Yo no soporto la idea de perderte. No soporto imaginarte con alguien más. Solo de pensarlo siento que me vuelvo loco. Dime por qué no me dejas entrar. Dime que tienen los demás que yo no tenga. No me ignores. No, no me hagas eso. Tú eres todo lo que tengo, todo lo que quiero. Si me cierras la puerta, ¿qué qué me queda? [Risas]
Yo no voy a dejar que nadie te arrebate de mí. Nadie, ni siquiera tú misma. Porque aunque quieras alejarte, ya es demasiado tarde. Tú eres mía. Siempre lo fuiste. Y aunque digas lo contrario, aunque intentes escapar, no podrás. Yo siempre voy a encontrarte. Dime que me amas, aunque sea solo una vez.
¿Sabes lo que más me duele? que te alejas de mí como si fuera un extraño, como si yo no diera absolutamente todo por ti. Yo no soporto la idea de perderte. No soporto imaginarte con alguien más. Solo de pensarlo siento que me vuelvo loco. Dime, ¿por qué no me dejas entrar? Solo, solo dímelo.
Está bien, está bien. No voy a forzarte. Quizá, quizá estoy pidiendo demasiado. Tal vez debería conformarte con mirarte de lejos como siempre. Pero, ¿cómo se supone que viva con eso? ¿Cómo se supone que sonría mientras otros disfrutan lo que es mío? No, no puedo, no puedo renunciar a ti porque tú eres mi aire, eres mi vida entera. Sin ti no me queda nada. Y si no quieres entenderlo, si no quieres aceptarlo, entonces tendré que recordártelo cada día, de cada forma posible. Aunque me cierres la entrada, aunque apagues las luces, yo estaré aquí afuera esperando, viendo cada movimiento que haces, porque al final, no importa cuánto corras, no importa dónde vayas, Siempre, siempre voy a encontrarte.
Mm. Y si lo gira un poco, no tiene seguro puesto. Sí. ¿Te imaginas que entrar así de fácil? Un segundo y ya estaría dentro contigo. Tan cerca, tan mía. No, no, todavía no. No quiero que me odies. No quiero que me veas como alguien que fuerza las cosas. Yo quiero ser tú la que me abra, quien me elija. Pero no me pongas a prueba, porque si me obligas lo haré y créeme, no habrá cerradura que me detenga. Tú y yo sabemos que me necesitas, aunque lo niegues. Y cuanto más te resistas, más voy a desearte. Ábreme. Déjame entrar de una [ __ ] vez.
Oh, no respondes. Yo no respondo lo que puedo hacer. Está bien, está bien. No voy a seguir golpeando tu puerta. No quiero asustarte. No quiero que pienses que soy un monstruo. Solo quiero que entiendas cuánto significas para mí. Quizá quizá lo mejor sea irme. Sí. Dejarte descansar, fingir que puedo vivir sin escucharte, sin sentirte cerca. Mañana será otro día. Mañana volveré y pasado también. Y cada noche hasta que te des cuenta que no puedes escapar de mí.
¿De verdad pensaste que iba a irme? que podía alejarme de ti aunque fuera un segundo. No, no, eso nunca. Yo no me voy a ninguna parte, nunca. Voy a quedarme aquí aunque no quieras toda la noche si es necesario, escuchando, esperando hasta que me abras. Y si no lo haces, mañana te seguiré otra vez y pasado también y todos los días hasta que me aceptes. No puedo esperar más. No puedo.
Dijiste que no. Dijiste que no me dejarías entrar, pero no entiendes, no entiendes nada. Esto, esto es por tu bien, para que veas, para que puedas comprender que nadie más puede cuidarte como yo. Ahora, escúchame. Tú y yo somos uno. No hay escapatoria. No, mientras yo esté aquí. Abre. Y todo será más fácil. No hay nadie que te ame como yo. Nadie. Y si me cierras otra vez, no respondo lo que pueda pasar, no por mí, sino por los demás. Y tú, tú también. Mírame, mírame bien, porque nunca me olvidarás. Y siempre, siempre voy a estar aquí.
Ya estoy dentro, solo un poquito, pero suficiente para que sientas mi presencia. ¿Notas cómo cambia todo cuando estoy cerca? Aunque no me veas del todo, estoy en cada rincón observándote y protegiéndote, aunque tú creas que no lo necesitas. Nadie más puede tocarte. Nadie más va a mirarte así como yo lo hago. Nadie. Siento cada uno de tus movimientos, cada respiración, cada gesto, todo es mío. Y aunque quieras gritar, aunque quieras empujarme, sabes que no puedes. No, ahora. No después de todo lo que yo he hecho por ti, todo lo que hice para encontrarte, para estar contigo. Solo acepta que estamos destinados a esto, que nadie más podría amarte como yo lo hago. Y si alguna vez intentas escapar, recuerda que siempre voy a regresar. Siempre, siempre, siempre.
No sabes cuánto he esperado este momento, cada segundo, cada noche pensando en ti, imaginándote aquí conmigo. Siento tu miedo y me gusta, pero no dejes que creas que puedo irme. No, nunca podría. Esto, esto es lo que somos tú y yo. No hay nadie más. No hay escapatoria. Todo lo que hice, todo lo que haré es para ti, solo para ti. Mírame, mírame bien. No hay nadie que te ame como yo. Nadie.
Cada mirada, cada gesto tuyo me pertenece. ¿Crees que podrás ignorarme? que puedes alejarme de mí. Eso, eso nunca va a suceder, ¿no? Mientras yo respire. Siente, siente como estoy aquí detrás de ti, respirando contigo, protegiéndote aunque no quieras, porque al final siempre me necesitarás. aunque no lo admitas. Y recuerda, cada noche, cada segundo, yo siempre volveré, porque tú eres mía y mía siempre serás.