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02 El Cruce de Los Andes

María Eugenia BCLL39:24

Transcription

Luego de su llegada a Buenos Aires en 1812, San Martín comenzó a perfilarse como uno de los mayores impulsores de la independencia de América. San Martín llega al Río de la Plata y ofrece sus servicios. Tenía que demostrar su adhesión incondicional a la revolución. San Lorenzo es en chico lo que va a suceder después en Chacabuco. Tras la victoria de San Lorenzo, el Triunvirato decidió encargarle el mando del Ejército del Norte, por entonces comandado por Manuel Belgrano. Belgrano triunfa en Tucumán y Salta, penetra en el Alto Perú (hoy Bolivia). Vcap y al producirse la derrota de las tropas en los campos de Vilcapugio y Ayuma en el Alto Perú, las fuerzas de Belgrano dejaron un extenso territorio otra vez en manos de los realistas y un futuro incierto para la campaña libertadora.

San Martín sabía perfectamente que por ese lado no se iba a cumplir con el propósito de alcanzar la independencia. Tenía que ser Lima y la forma era desde Chile en una operación anfibia. Chile era un trampolín que quien dominase le permitía amenazar al otro, mientras mantenía su corazón, su homeland, protegido. La ofensiva para San Martín era por el lado cordillerano y ahí viene el gran drama que era montar un ejército y cruzar la cordillera.

Hacia fines de 1813, luego de producirse la derrota de las tropas en los campos de Vilcapugio y Ayuma, el Triunvirato pone a San Martín al frente del Ejército del Norte, por entonces comandado por Manuel Belgrano. Cuando se encuentran San Martín y Belgrano, naturalmente se entienden porque eran personas igualmente subordinadas, disciplinadas y que tenían un objetivo superior que era el triunfo de la causa de de la libertad. Belgrano se pone a las órdenes de San Martín y le transfiere el mando en el encuentro de la posta de Yatasto. San Martín habla con Belgrano y Belgrano le dice que por el norte va a ser muy difícil llegar al Perú, imposible. Y entonces allí es donde San Martín organiza perfectamente su plan continental.

¿En qué consiste el plan continental? En armar un pequeño ejército bien armado y pertrechado y bien entrenado en Mendoza, de allí cruzar la cordillera, tener un gobierno amigo en Chile, dice en su plan original, porque todavía Chile es independiente, no ha sido invadido cuando él idea el plan continental, y cruzar desde Chile el Océano Pacífico para atacar la capital del Virreinato del Perú, Lima, directamente al corazón del poder español en América.

Hacia el año 1800, el general escocés Thomas Maitland diseñó un plan para capturar Buenos Aires y Chile. José de San Martín pudo haber conocido los pormenores de este plan durante su estadía en Londres en 1811. Hay refiere esta idea que dice que el plan continental solo pudo haber surgido del genio de San Martín. Lo cierto es que tiene semejanza con otros planes anteriores que andaban dando vuelta en el mundo militar de la época, los cuales básicamente preparados por Inglaterra estaban orientados a quitarle a España parte del imperio colonial en América. No tengo dudas que debió haber tenido acceso y debió haber revisado todos los antecedentes y yo insisto en esto: hay una enorme diferencia entre imaginar un plan como como el continental y ejecutarlo. El gran mérito de San Martín, en todo caso, fue la ejecución.

Luego del encuentro con Manuel Belgrano y la elaboración del plan, San Martín acordó con Martín Miguel de Güemes la defensa de la frontera norte y comenzó a preparar una futura estrategia militar mientras se retiraba a reponer fuerzas en la provincia de Córdoba. Él se retira del norte, eh, alegando que está enfermo. Él tenía una úlcera provocada por las tensiones políticas, económicas, militares, naturalmente. Y cuando se alejaba del ejército, cuando iba a reparar su salud con licencia a Córdoba, se curaba. Algunos historiadores han discutido si en realidad fue un ardid o realmente fue una manifestación de esos problemas de salud que tenía San Martín. En realidad, sí está documentado que es uno de los tantos episodios de su enfermedad y que encontró en el clima de Córdoba y en esos meses de descanso la fuerza para encarar todo el proceso que vendría después, que también le asumió muchísimo esfuerzo y mucho costo a su salud.

En 1814, Gervasio Antonio Posadas nombró a San Martín gobernador de Cuyo como primer paso para establecer la campaña hacia Chile y Perú. Con solo 36 años, se hizo cargo de los destinos de la región. San Martín fue a Mendoza, como todos sabemos, y no solamente quiere ser el comandante en jefe de las tropas, sino que también pide el mando político para ser el que realmente no tuviera trabas en su acción de gobierno. San Martín, cuando se hace cargo de la gobernación intendencia de Cuyo, tiene que poner en movimiento una economía para la guerra, pero de una forma tal lo hizo que sentó las bases del desarrollo económico posterior cuyano. Como gobernador de Cuyo, San Martín inicia una gestión dedicada a la organización política y militar del territorio, al tiempo que establece bases para el desarrollo económico y cultural de la región. Impulsa la industria vitivinícola, la enseñanza, el comercio y las artes, regularizando también la administración de justicia y la recaudación fiscal. De este modo, en poco tiempo San Martín se ganó el respeto de la ciudadanía y con él el apoyo y los recursos necesarios para organizar el Ejército de los Andes.

El arribo de San Martín a Mendoza es casi simultáneo a la noticia de la derrota del bastión chileno en Rancagua. Desde 1810, Chile se encontraba bajo el mando de un gobierno patriota. Las diferencias entre sus principales caudillos, José Miguel Carrera y Bernardo O'Higgins, impiden el sostenimiento del poder patriota y las fuerzas de O'Higgins son derrotadas en octubre de 1814 en la Batalla de Rancagua. Se sospecha de que por estas diferencias que ellos sostenían, es probable que eso haya sido la causa de que O'Higgins terminara perdiendo la batalla y Chile se perdiera en ese momento, volviera a establecerse el régimen español absolutista y los chilenos debieron emigrar a Mendoza huyendo de los realistas. Un contingente de 500 familias patriotas atraviesa la cordillera liderados por Bernardo O'Higgins, quien ofrece sus servicios a San Martín y participa en la creación del Ejército de los Andes. O sea, que el plan de San Martín, que había sido cruzar la cordillera para llegar a un país aliado, había fracasado y eso alteró las previsiones y dilató dos años hasta 1816-17 el cruce de la cordillera. Ya no era ir a un país amigo, era un país dominado por los enemigos.

En 1814, en el mes de noviembre, San Martín crea el Batallón N° 11 de Infantería, a lo que suma dos compañías procedentes de Buenos Aires. En 1815, en enero, la llegada al poder de Carlos María de Alvear frena el apoyo de Buenos Aires y los 400 hombres de que dispone hasta el momento no alcanzan para cubrir las expectativas de la empresa que San Martín se propone. El reclutamiento de hombres fue realmente intenso. Hay una frase maravillosa de Tomás Guido que le dice: "Haremos soldados de cualquiera", no como diciendo, aquí hay que transformar soldados y para hacerlos es necesario invertir en ellos. Esa inversión se traducía en obtener recursos para equiparlos y también para surtirlos de un ingrediente que va a ser fundamental, que va a ser el salario.

La falta de fondos para contratar soldados profesionales obliga a San Martín a reclutar tropas por la fuerza. Hay que tener presente distintos aspectos: la adhesión personal a partir de convicciones o defensa de intereses, pero por otro lado, el reclutamiento obligatorio, la leva. La leva consistía en el reclutamiento forzoso, implicando la incorporación al ejército de todos aquellos considerados marginales, vagos, desertores y aquellos que todavía conservaban su condición de esclavos. La subida del tono y el endurecimiento va paralelo a la formación del ejército. A finales de 1816, aquel que no se presente será directamente sorteado o directamente castigado con 5 años. La fuerza de línea, el que no vaya voluntariamente a formar las milicias, directamente pasa 5 años a la fuerza de línea. Ahí San Martín tiene una política de por momento de fuerte coacción y por momento de búsqueda de adhesión, como todo gobierno exitoso tiene una mezcla de coerción y de consenso y ahí se ve la habilidad política del que la lleva adelante.

En 1814, Fernando VII vuelve al trono de España y restaura el sistema absolutista. En 1815, en junio, se produce la derrota definitiva de las fuerzas napoleónicas en la Batalla de Waterloo. En 1815, al finalizar el año, la Corona Española ha logrado sofocar los movimientos insurgentes en México y Nueva Granada; solo el sur del continente permanece libre. Paralelamente a la formación del Ejército de los Andes, se estaba desarrollando en Tucumán un congreso sumamente importante y en el que San Martín tenía un gran interés, que era el Congreso General Constituyente. Cuando San Martín envía diputados de su provincia al congreso que se reúne en Tucumán, la directiva que les da es la declaración de la independencia. Él necesitaba partir de un estado independiente para dar la independencia a otro estado. Si no, como a Chile, le podían contestar: "Si todavía no son independientes ustedes". En el mes de julio, en Tucumán, el Congreso declara la independencia de las Provincias Unidas, una medida imprescindible para la concreción de la campaña hacia Chile.

El apoyo definitivo para el Ejército Libertador llegaría de la mano del Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón. Pueyrredón le da todo a San Martín, todo. Hay una correspondencia interesantísima, sabrosa, muy conocida. San Martín siempre se queja que le faltan recursos. Aquella insistencia constante de San Martín pidiéndole cosas a Pueyrredón se exterioriza en aquella célebre carta en que le dice: "Van los clarines, van los tambores, van los fusiles, van los cañones, va el, va todo. Si usted sigue así, terminaré colgado en uno de los tirantes del fuerte". Con la reestructuración de la tropa, la creación de escuadrones auxiliares y el apoyo irrestricto del gobierno de Buenos Aires, la fuerza expedicionaria estaba casi completa. Esto significaba para San Martín la concreción de un gran anhelo, pero también implicaba la certeza de que pronto se alejaría de su familia. Sin duda, esta época de Remedios y José en Mendoza fue la más feliz del matrimonio, porque fue el tiempo que vivieron más juntos. Ella lo acompañaba siempre. Remedios insistía que quería cruzar la cordillera, así que ella alguna capacidad tenía. Lo que le tenía era salud. El nacimiento de su hija Mercedes, única hija del matrimonio, nuevo festejo que opacaría momentáneamente los problemas de salud de Remedios. La felicidad que le ofrece la vida familiar se une al clima de gesta que vive la ciudad ante la inminencia de la expedición a Chile.

A fines del 16, San Martín pide una bandera que identificara especialmente al Ejército de los Andes y en una Navidad de 1816 pide a las señoras que están presentes que le borden una bandera. Efectivamente lo hacen, la confeccionan y la bordan y le ponen el de las Provincias Unidas, creada según el diseño del propio general. La bandera del Ejército de los Andes reflejaba el ideal sanmartiniano: libertad, igualdad y fraternidad, herencia de la Revolución Francesa; laureles, simbolizando la gloria; y un elemento propio y distintivo: las montañas de América, cuya extensión se proponía liberar. La dedicación y el cuidado con que fue confeccionada se advierte en los detalles. Los ojos del sol fueron adornados con perlas de un collar de Remedios. De no solamente las damas mendocinas, como se dice, encabezadas por Doña Remedios de Escalada, dieron sus alhajas, sino que hubo una donación de todo lo que se tenía y ese ese sentimiento, ese espíritu de estar en una comunidad que se estaba formando gracias al esfuerzo de todos, se trasladaba a los soldados en el valor del combate.

En septiembre de 1816, San Martín determina el traslado de la totalidad del Ejército de los Andes al campo de instrucción de El Plumerillo. Solo queda exceptuado de la medida el Batallón de Cazadores que permanece en San Juan. Ahí, de una forma muy rígida, San Martín comienza a preparar su ejército con una profesionalidad, si se puede decir, que no se había visto en el país. El Ejército de los Andes, bajo las órdenes de San Martín, quedaba conformado de la siguiente manera: Cuartel General y Estado Mayor a cargo de Bernardo O'Higgins y Estanislao Soler. Las fuerzas de línea compuestas por el Batallón N° 1 de Cazadores, los Batallones N° 7, 8 y 11 de Línea, el Batallón de Artillería y el Regimiento de Granaderos a Caballo. La estructura bélica se completaría luego con las especialidades de barreteros de minas, arrieros y baqueanos, a lo que se sumó la Vicaría Castrense y los cuerpos de sanidad y bagajes.

San Martín creía que con 4000 hombres podía cruzar los Andes. En Chile, el presidente Marcó del Pont tenía el doble de tropas de San Martín, lo que pasa es que Marcó no sabía por qué punto se iba a cruzar la cordillera. La estrategia de San Martín para equilibrar sus fuerzas con las del adversario se inició preparando el terreno para la invasión: un plan de espionaje y tácticas de encubrimiento conocido como la Guerra de Zapa. La Guerra de Zapa tiene que ver con hacer incursiones por la cordillera, sobre todo orientadas a que a disminuir los posibles o eventuales apoyos que podían dar las poblaciones al ejército realista.

El texto juega un rol muy trascendente. Manuel Rodríguez, Manuel Rodríguez había sido enviado por San Martín como su jefe de inteligencia acá a Chile y al mismo tiempo para hacer una activa guerra de zapa, vale decir, desorganizar las fuerzas realistas de forma tal de que no pudieran concentrar el total de sus medios en el punto del cruce. Y he sabido que engañaba a Marcó del Pont, como por ejemplo el famoso parlamento que tuvo con las tribus pehuenches en el sur. En el 16, San Martín necesita que los indios participen en esta estrategia. ¿De qué manera? Haciendo difundir la noticia falsa de que todo el ejército iba a ir por el sur, porque de ese modo Marcó del Pont distribuía tropas a lo largo de la cordillera hacia el sur y dejaba más desguarnecida Santiago, que era el objetivo de las dos columnas principales.

La actividad de espionaje es un recurso que San Martín utiliza para asegurarse la victoria y, a partir de esto, y según él mismo decía, economizar el recurso que él consideraba más valioso, que era la vida. San Martín no libró muchas batallas, pero fueron decisivas las que libró. El 5 de enero de 1817, la bandera es jurada solemnemente en la Catedral y también San Martín convierte como patrona de su ejército a la Virgen del Carmen de Cuyo, a la cual le entrega su bastón de mando y encomienda la protección del ejército próximo a partir.

San Martín calculaba, pero con precisión matemática, lo que debía ser ejército y por dónde debía cruzar la cordillera. Y más que los hombres que le hacían falta, par lo asustaba, lo dijo casi en esos términos, la mole, el macizo andino, que era algo pavoroso de ver desde Mendoza. Ante la inminencia del cruce de los Andes, es bueno preguntarse qué dificultades ofrecía el terreno por donde debían transitar las tropas libertadoras. Era cruzar una de las más altas cordilleras del globo, quizá la más alta en ese momento que se podía cruzar. Que los Alpes son más bajos y los Himalayas eran absolutamente inaccesibles. De ahí que en esa época era la cordillera más alta del globo que podía llegar a ser cruzada, pero no tenía caminos perfectamente hechos ni perfectamente marcados por los cuales cruzar, sino que había que ir haciendo la senda por lechos de ríos y había que llevar el ejército por caminos de cornisa, de cordillera, básicamente pasos de mula. San Martín ya había explorado estos caminos, él mismo inclusive se había ocupado y anotar minuciosamente dónde había pasto, dónde había agua, dónde había leña, porque a partir de allí había que determinar los puntos donde el ejército debía acampar.

El otro problema es las alturas que tiene que superar la Cordillera Frontal y la Cordillera del Límite. Mendoza y San Juan son la parte más alta. Había que hacerlo en el mes de enero, ya en el mes de marzo, abril comienzan las nevadas y ya prácticamente en abril se cierran los caminos cordilleranos. Cosas había que tener en cuenta en cuanto al territorio y al tiempo de cruzar la cordillera, pero estaban los otros problemas. El que afecta a los hombres: la indumentaria de los soldados durante el cruce era similar a la utilizada por los arrieros de la época. A modo de cama se utilizaba la montura como complemento del uniforme. La tropa fue provista con elementos para combatir el frío. San Martín dispuso que se repartieran ponchos e hizo fabricar con cuero de arreo unos tamangos altos, indicando que se recogieran trapos de lana para forrarlos, pues según él, la salud de la tropa es la poderosa máquina que bien dirigida puede dar el triunfo y el abrigo de los pies es el el primer cuidado.

En lo que respecta a la alimentación, San Martín llevó ganado en pie para faenar en los momentos en que el ejército acampaba en la alta montaña y después lo que llevaban como alimentación era el charqui, la carne salada secada al sol y preparada con sal, que eso se cargaba en barriles o en petacas de cuero y cuando se llegaba al campamento se prendían las fogatas, se realizaban los que se llamaban guisos valdivianos, porque se habían inventado o eran comunes en Valdivia, en el sur de Chile. Este tipo de guiso especial se preparaba esa especie de sopa espesa que se le llamaba valdiviano, hecho con charqui, o sea, la carne seca molida y luego se le ponía grasa, agua y ají y entonces esto era el caldo que ellos tomaban. Se había calculado el llevar cebollas tanto para los animales como para los hombres, porque combatía la puna, el soroche, el apunamiento o soroche. Normalmente provoca cefaleas, náuseas, trastornos del sueño y debilidad. A partir de los 1500 metros de altura comienzan a aumentar el ritmo cardíaco y respiratorio. Gran parte de la travesía del Ejército de los Andes se llevó a cabo entre los 2500 y los 4000 metros de altura.

La mayoría de la iconografía escolar muestra a San Martín cruzando a caballo, pero es un icono escolar para lámina de colegio y no es la realidad. La realidad es que había que cruzar en mula. Los caballos iban detrás y custodiados por milicianos de Mendoza que estaban encargados de proteger y cuidar a los caballos. Tenían que llegar sin carga, sin cansarse y listos para el combate, y porque San Martín sabía que cuando llegara al otro lado de la cordillera inmediatamente se iba a encontrar con el enemigo e inmediatamente tenía que pasar a la acción.

En diciembre de 1816, los efectivos de todas las unidades de línea, servicios y tropas auxiliares del Ejército de los Andes arrojaban un total de 5423 hombres. Disponía además de 18 piezas de artillería, 100 caballos y 9280 mulas. Finalmente, para enero de 1817, San Martín estuvo en condiciones de iniciar el cruce de los Andes. Uno analiza la preparación y se da cuenta cómo no omitió detalle, es decir, es la obra de un gran organizador militar.

¿Cuándo comienza esta epopeya sanmartiniana que es el cruce de los Andes? Las columnas inician su marcha el día 9 de enero. Normalmente nosotros festejamos acá en Mendoza el 18, pero el 18 era partida la columna de Las Heras. Ya habían comenzado a salir antes. El 9 de enero de 1817 se inició el cruce de los Andes con la partida de la columna liderada por Juan Manuel Cabot. El día 14 salió la columna de Ramón Freire con dirección sur. Cuatro días después, la columna de Gregorio Las Heras se puso en marcha, seguida por el contingente de artillería a cargo de Fray Luis Beltrán. Entre el y hasta el 24 de enero, en forma escalonada, se puso en movimiento la columna principal. Finalmente, el día 25, San Martín se despidió de Mendoza para incorporarse a la marcha. El 25, en la madrugada, sale San Martín de la ciudad de Mendoza, luego de haber enviado una nota muy linda, muy conceptual al Cabildo, despidiéndose de los habitantes de Mendoza para incorporarse a esa columna.

La separación de su ejército en seis columnas permitió mermar una resistencia menor para las dos integrantes de la división principal que cruzaba la cordillera a la altura de Santiago. Dos columnas auxiliares al sur y otras dos ubicadas al norte completarían la estrategia de dispersión de las fuerzas realistas. El presidente de la Audiencia de de Santiago de Chile, que era Marcó del Pont, necesitaba ser distraído para que él no supiera por dónde iba a ir el golpe principal. Entonces San Martín inventó un plan con seis columnas: dos al norte, dos al sur y dos en el centro, una por Los Patos y otra por Uspallata. San Martín divide su grueso en dos columnas: la de Uspallata, más al sur, la va a mandar el Coronel Juan Gregorio de Las Heras; y por el Paso de Los Patos, más al norte de Uspallata, mandaba este cuerpo el General Miguel Estanislao Soler, su jefe de Estado Mayor, llevando como retaguardia refuerzo al brigadier chileno Bernardo O'Higgins. Trabajó con dos columnas principales hacia el Valle de Aconcagua por Los Patos y por Uspallata, pero generó columnas auxiliares cuya misión específica era ayudar a el que las fuerzas realistas no pudieran saber el punto exacto por donde venía el grueso del ejército. Estas columnas auxiliares del norte y del sur tenían objetivos muy muy concretos: Coquimbo y La Serena, Copiapó por el norte; y en el sur era la ciudad de Talca y San Gabriel, que son más o menos cercanos. De este modo se caía de sorpresa sobre estos lugares. El factor sorpresa era fundamental para lograr la batalla decisiva que San Martín sabía que iba a ocurrir poco después del cruce.

Por el lado de la columna de Las Heras, cruza desde el campo de instrucción la estancia de Canota y luego por la Quebrada de Santa Elena desemboca en lo que hoy es la Villa de Uspallata, que en aquel momento era la estancia. La columna de Las Heras acampa en la estancia de Uspallata. Ahí estaba la posta de Uspallata, que era la que jugó también un papel fundamental porque tenía que recibir las comunicaciones que mandaba O'Higgins o San Martín desde la columna principal para avisar a Las Heras que avanzara o retardara la marcha de acuerdo con el itinerario que iba siendo la columna principal para que las dos desembocaran al mismo tiempo ya del otro lado de la cordillera.

El avance de las columnas principales se inició por el norte de Mendoza, atravesando Las Higueras, Las Cuevas y Yalguaraz. Ya en la provincia de San Juan, estableció su cuartel general en la estancia Manantiales. Desde allí, la tropa cruzó por el Paso de las Llaretas o Los Patos hacia Chile. En Manantiales, San Martín establece prácticamente su campamento más importante. Allí había hecho llevar ganado en pie. Hay que pensar que los elementos duraban un día, al día siguiente emprendía la marcha, de manera que era dormir a la intemperie, usando el recado de la mula de la cabalgadura como almohada y tapándose con las mantas que tenían que llevar o con el propio capote que llevaban como parte de su uniforme.

Entre el mes de enero que se inician las acciones, los avances de la columna sanmartiniana, y el 8 de febrero que se llega al Valle de Aconcagua, suceden algunos pequeños combates, escaramuzas, tiroteos que muestran que el ejército San Martín es agresivo y que viene decidido a cruzar la cordillera y a no tener problema ninguno, salvo un contraste muy ligero porque eran choques de de pocos efectivos de uno y otro lado. Fueron éxitos de las tropas independientes. Tenemos la sorpresa a la Guardia de Pichincha el día 24 de enero y al día siguiente el combate de Potrerillos, cuando Las Heras, que está en Uspallata, manda un destacamento a las órdenes de Enrique Martínez que se enfrenta con los españoles en los Potrerillos, en la zona de Punta de Vacas.

Para San Martín, la liberación del territorio chileno era una empresa claramente amenazada por dos obstáculos: las tropas realistas que esperarían al ejército una vez atravesada la cordillera y la propia naturaleza, cuyos accidentes principales diezmarían la fuerza de las tropas patriotas. Un tramo dificilísimo para la columna principal fue, por ejemplo, ascender el Espinacito, la Cordillera del Espinacito en San Juan. Recordemos que el H era el Espinazo del Diablo, un lugar dificilísimo de más de 5000 metros de altura, donde O'Higgins, que es el que manda el parte a San Martín, le dice que va a descansar porque los hombres, después de haber hecho ese cruce, están sumamente fatigados, por lo tanto necesita reponer energías por las dificultades que ha presentado el cruce de esa cordillera.

La columna de Cabot atravesó San Juan, donde integró a sus fuerzas a una partida de milicianos y flanqueó el Paso de Guanaco. Luego de promover la insurrección en la región, el 15 de febrero entraba triunfante en Coquimbo por el extremo norte. El ejército de Manuel Belgrano destacó un contingente de milicianos e infantes dirigidos por Celada y Dávila, atravesando el Paso de Comecaballos, sorprendieron a la avanzada realista y el 13 de febrero tomaban Copiapó. El Capitán Lemos, junto a un pequeño grupo, alcanzó la Guardia de San Gabriel sin encontrar resistencia. El Coronel Freire, por su parte, atravesó el Paso de Planchón y arribó a Talca, sublevando las poblaciones del sur. La columna Las Heras, luego de acampar en Uspallata, libró acciones en Picheuta y Potrerillos y atravesó el cordón limítrofe el día primero de febrero, librando un combate en Guardia Vieja. La división principal del ejército, liderada por San Martín, cruzó la cordillera el 2 de febrero y encontró al enemigo en Achupallas y Las Coimas. Una semana después, las dos fracciones unificaron sus fuerzas en el campamento de Curimón.

El ejército tuvo 300 bajas entre heridos y muertos en el cruce de la cordillera, y eso para un ejército de 3800 hombres es una baja importante, es un número importante. De las 10,000 mulas que iniciaron la marcha, murió la mitad, pero esa mitad murió no por frío, sino por hambre. Las otras grandes cantidades de bajas fueron debidas al frío de la noche, sucedía de dos maneras: o porque se quedaban dormidos en lugares en donde estaban solos, por ejemplo, estaban de centinelas y el frío los adormilaba y morían congelados, o en el campamento no tomaban las previsiones de abrigo suficientes y morían congelados a la noche al dormir.

En el informe oficial dirigido al Director Supremo, el General San Martín deja constancia que entre los que perecieron por el frío, los enfermos y las deserciones, ha perdido unos 400 hombres. Entre los pertrechos malogrados se cuenta la pérdida de la mitad de las mulas y una tercera parte de los caballos. El cruce de la cordillera es una operación militar digna de ser estudiada y así lo fue en muchas academias internacionales. La campaña de los Andes no tiene comparación en el mundo. Se le asemeja en algo, si se quiere, la campaña de Napoleón. El cruce de los Andes de San Martín es comparable, sí, al de Aníbal, al de Napoleón en los Alpes, pero con una gran diferencia: Aníbal y Napoleón cruzaron los Alpes para conquistar. San Martín cruza los Andes para liberar.

Por eso algún historiador ha dicho que el cruce de los Andes, por las características que tiene y por los obstáculos que venció y por la estrategia con que fue planificado, fue la primera gran batalla de la campaña libertadora de Chile. Después vendrían Chacabuco y Maipú, pero si no hubiera existido el cruce, no se hubiera logrado lo demás.

Cuando Marcó del Pont, la autoridad realista en Chile, advierte que el grueso del ejército pasa por Los Patos, ya es tarde. No se puede volver para atrás. No está claro hacia dónde va, pero está muy claro que hacia atrás no se puede volver. Lugar donde San Martín había previsto que ahí iba a dar la batalla, que es la Cuesta de Chacabuco. San Martín había planeado un ataque frontal. El aferramiento es cuando yo inmovilizo una fuerza para poder caer sobre el flanco de ella. Brigadier Maroto, hágase cargo, yo le voy a mandar los refuerzos posibles. Le va 2000 hombres. San Martín traía 3500. Cuando O'Higgins llega a la cuesta, en vez de ver las fuerzas realistas varios kilómetros al sur, los tiene a una distancia bastante. Era tremendamente difícil después de todos esos años estar frente al enemigo y no atacar. San Martín había dado instrucciones de no atacar a los realistas. Di O'Higgins se precipitó, no cumplió las órdenes, casi compromete toda la batalla de Chacabuco y con ella todo el tremendo esfuerzo de montar un ejército y de cruzar los Andes. De la fuerza total realista llegaron a Santiago menos de 200 hombres, el resto cayó prisionero, murió en el campo de batalla. Chacabuco es la culminación de un pensamiento político-militar de San Martín.