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Om shanti. Damos la bienvenida a esta nueva meditación y una reflexión. Hoy vamos a meditar sobre estos tres, estas tres rs: renovar, recargar y refrescar el ser. Y son tres, tres cosas que suceden en la en la meditación.
Está pensando que refrescar lo que refresca. Eh, pensemos en algo. Cuando hay un terreno, por ejemplo, ahora en verano, cuando hace mucho calor, eh, si echamos agua fresca con una manguera en el suelo, ese esa atmósfera de calor se refresca, ¿no? El agua fría trae ese frescor en el en el ambiente, por ejemplo, ¿no? Y una analogía a nivel espiritual sería que cuando nuestra mente o en nuestro interior estamos con demasiadas preocupaciones, pensamientos, pensando demasiado, es como que nuestro cerebro incluso está funcionando. Cerebro es como un ordenador y está funcionando a demasiada velocidad, demasiados pensamientos. Ahí hace falta el frescor de la calma. Lo que realmente lo que realmente es como el agua fresca para nuestra mente, para nuestro cerebro, es la energía de calma. Es el soltar, el crear espacio, el desacelerar. Todo eso lo conseguimos con la meditación. Ese frescor, frescor de la calma tan importante y y esencial que que refresquemos nuestro interior. Ahí fuera, cuando es verano, hay un calor impresionante en estos tiempos, pero dejemos que por lo menos haya frescor en nuestro interior, espacio, aire fresco.
Eso sería refrescar, luego renovar también, porque generalmente lo que suele suceder es que nuestra mente está cargada de pensamientos, decimos mundanos. Pensamientos mundanos en el sentido que son pensamientos de las situaciones, de lo que pasa, de las relaciones, del trabajo, que si la economía, que si las noticias, que si esto, que si lo otro, todo del mundo que nos rodea, de las situaciones interminables, hm, de esta historia interminable, de todo lo que pasa a nuestro alrededor, todas las situaciones, eventos. Entonces, estamos como en un en un patrón de pensamiento muy conectado con este mundo que en realidad si lo vemos el mundo que nos rodea está en intranquilidad. Antes hablaba de refrescar con la calma. El mundo que nos rodea está intranquilo. Todo está en agitación, muy cambiante, muy inestable. En general, lo podemos ver en muchos ámbitos, lo vemos en la política, lo vemos en las situaciones de digamos e la naturaleza, me refiero, el clima, el cambio climático, los desequilibrios ecológicos, los desequilibrios políticos, los desequilibrios a todos los niveles. En las relaciones interpersonales también hay muchas situaciones y problemas y todo está como muy inestable, intranquilo.
Entonces, renovar significa que en la meditación deliberadamente y conscientemente traemos pensamientos, igual que dije antes, frescos, pero frescos en el sentido de nuevos. Renovamos. Renovamos el tipo de energía también. En vez de seguir alimentando pensamientos mundanos del del ruido de todas esas situaciones externas, ahora traemos pensamientos nuevos, pensamientos que tienen que ver con lo que es eterno, con lo que es genuino, con nuestra naturaleza espiritual. Claro, es como una renovación de la energía de nuestro estado de conciencia. Renovamos, renovamos, le damos de nuevo una nueva experiencia a nuestro ser, nuevo estado. Nuevo estado, me refiero en relación, no es que sea nuevo, porque en realidad estamos conectando con algo muy profundo, que es lo que somos. No es que sea algo nuevo, desconocido, pero se siente como una renovación porque estamos tan atrapados en nuestra mente en las situaciones externas, los problemas y las preocupaciones.
Como decía, que renovamos la energía, refrescamos, renovamos y, ¿qué nos queda? Nos vaciamos tanto con tantos pensamientos inútiles y pensamientos innecesarios nos vaciamos tanto que nos descargamos. Así que la meditación también es para concentrar, enfocar toda la energía. Eso por un lado y luego como siempre explicamos meditación rasa yoga se basa en este principio de de que somos almas, seres espirituales que podemos conectar con con el alma, con la fuente de luz, de fortaleza espiritual y absorber esa luz, llenarnos de esa energía espiritual, con lo cual nos vamos recargando. Y ese sería un buen indicador si alguien se pregunta, bueno, ¿cómo sé yo si mi meditación ha sido exitosa? Mira si tienes estas tres Rs como resultado, ¿no? Mira si la meditación te ha refrescado, te ha renovado y te ha recargado. Y en realidad, en mayor o menor medida, me refiero que a veces a veces podemos tener más éxito con la meditación, a veces algo menos. Menos me refiero en el sentido de que nuestra mente está muy cargada y por tanto solo conseguimos apaciguar un poco. Depende de cuánto la meditación está conectada con el resto del día. Quiero decir que si tenemos un día en el que tenemos mucha agitación, mucho ruido, mucha mucho estrés, muchas historias en nuestra mente, es posible que cuando nos sentemos a meditar pues sea un poquito, nos tome más tiempo, más energía apaciguar todo eso.
Cuando prestamos cierta atención, nosotros siempre recomendamos las mini meditaciones. Es decir, a lo largo del día, el día es demasiado largo como para como para dejarlo todo a tu momento de meditar. Tenemos que practicar a lo largo del día lo que llamamos mini mini meditaciones, meditaciones de un minuto, de 2 minutos o de 3 minutos que ya nos sirven para renovar, recargar, refrescar en diferentes momentos del día. Minieditaciones que en realidad si nos organizamos bien todos tenemos algunos momentos, algunas pausas en las que podemos meditar. Y entonces lo que sucede que cuando lleguemos, por ejemplo, por la tarde a hacer una meditación más larga, no estamos tan, podríamos decir, no estamos tan espesos, no tenemos tanto desorden, tanta entropía. O sea, la entropía es un concepto muy importante, ¿no? A nivel espiritual es el desorden, ¿no? La ley universal de que todo tiende hacia el desorden. Si durante el día no nos cuidamos, vamos a encontrar que nuestra mente absorbiendo de tantas fuentes de influencias, acabamos en un estado de desorden mental. Es la entropía. Las pequeñas meditaciones cuidan de que la entropía se minimice, que no haya tanto desorden. Eh, nuestras meditaciones serán más exitosas cuando luego nos tomamos un tiempo ya más considerable para hacer una buena meditación, una meditación, supongamos, de media hora, pero ya venimos como más preparados. Simplemente una reflexión acerca de la importancia que tiene cuánto nos estamos cuidando a lo largo del día, cuánto ponemos atención a no entrar en un nivel de entropía excesivo.
Así que sin más vamos ahí a meditar y a renovar, recargar, refrescar, que es lo que de verdad es el gran regalo de la meditación y por lo cual merece la pena apartar tiempo y meditar. Porque nos devuelve un estado de conciencia y una experiencia eso refrescada, renovada, que nos permite luego seguir con nuestra vida, con nuestro papel, disfrutando mucho más y siendo mucho más efectivos. Enormes beneficios que tomaría tiempo de tallarlos todos, pero no hace falta más que practicar un poco y uno se da cuenta del del gran beneficio de la meditación.
Así que vamos a ajustar la la postura, vamos a tomar una inspiración profunda y vamos a aflojar las tensiones de los pies, las piernas, las manos y brazos sueltos. Vamos llevando la atención hacia dentro. Vamos conectando con nuestro interior, conectando con la energía del ser espiritual y vamos centrándonos. Así que cada vez que meditamos estamos creando como un paréntesis en nuestra vida para renovarnos, para refrescar nuestro ser y recargarlo.
Renovamos primero la conciencia de quién soy. Nos conectamos con la energía del ser espiritual, sintiendo que yo no soy este instrumento físico, este vehículo o este traje. Yo soy el ser espiritual. El ser de luz, ¿qué puedo visualizar y sentir? O si fuera una diminuta estrella de energía espiritual o un punto de luz. Un diminuto punto de luz que da vida y movimiento y actúa a través de este cuerpo en relación tan enorme comparado con el punto de luz que es el alma. Ahí desde mi cabina del centro de la frente, como detrás de los ojos, está la energía del ser espiritual. Yo soy el alma, el ser de luz, el ser de energía espiritual y voy conectando con con mi estado natural de paz y silencio, paz interior. Esta paz está llena de armonía. Con estos pensamientos de conectar con el alma de paz que soy, voy despejando mi mente del ruido de todo lo mundano. Deliberadamente en la meditación. Descarto todos los pensamientos de situaciones externas, situaciones en las que ahora no necesito [música] pensar. Están ahí y ya trataré con ellas. Pero en la meditación quiero entrar en otro espacio, en otra experiencia. Quiero permitir que haya brisa fresca en mi mente. El silencio, la paz es como oxígeno y como una brisa fresca para mi mente. No solo refresca, sino que renueva mi estado espiritual.
Nos damos unos momentos para disfrutar simplemente de sentir y conectar con la paz y la calma. Interior, recordándome que la paz y la calma son mi naturaleza original, mi naturaleza verdadera. No estoy descubriendo algo desconocido, sino que estoy conectando con mi esencia, mi esencia de calma. Mi esencia de paz. Nos damos unos momentos para sentirnos como un alma de paz, un alma llena de calma y silencio. Me voy sintonizando con esta hermosa paz espiritual. En esta paz hay muy pocos pensamientos, solo los pensamientos del ser original, el ser verdadero, pensamientos de mi esencia. Y lo importante es seguir ahí, seguir ahí en ese estado. Y cuando veamos que que la mente empieza a distraerse un poco, que algún pensamiento mundano vuelve a aparecer, tomar conciencia, darnos cuenta y no darle más energía a ese pensamiento mundano, volver a ese punto, ese estado de conciencia del alma. Este estado de paz es muy encantador y nos da la lacia de que vivir así, vivir desde esta paz, desde esta calma, es un gran logro. Es el logro que el alma ha buscado durante tanto tiempo y ahora estoy consiguiéndolo, conectando con este estado tan beneficioso de calma, paz, armonía interior. Seguimos ahí disfrutando de estos momentos. Este regalo de paz que refresca y renueva mi interior. Y puedes observar como la mente está acostumbrada a entrar de nuevo en ese patrón de pensamientos mundanos. Y esto es parte de la meditación, el tomar conciencia y decidir que ahora no es el momento de darle energía ni atención a ninguno de esos pensamientos. Es el momento para estar con pocos pensamientos. Pensamientos del ser, pensamientos de las cualidades del ser. Pensamientos que me llevan al silencio interior. Pensamientos que vacían mi mente de todo lo mundano y que crean espacio y refrescan al ser. Seguimos ahí simplemente en la experiencia del alma eterna de paz. Disfruto de la paz.
Y voy recordando que yo, el alma, soy como un punto de luz, como una estrella. Y la energía del alma es distinta a la de este cuerpo físico, de materia, este cuerpo material. Así que ahora empiezo a recordar mi hogar original de luz y silencio como una dimensión de luz rojodorada más allá. De este universo físico material, otro plano de la realidad, otra región, una dimensión de luz, silencio y paz suprema. Allí no puedo ir con este cuerpo físico, así que me visualizo como un diminuto punto, como una diminuta estrella de luz flotando en ese cielo, ese mundo de luz rojodorada. Permanecemos ahí en esa experiencia de desapegarnos de este plano físico y experimentarnos en el hogar del silencio, de la luz y la paz supremas. Aquí está el cuerpo, el mundo de los sentidos, de la actividad, el sonido, pero en un segundo viajo al mundo del silencio que está más allá, más allá del cambio, más allá del movimiento y del tiempo, un mundo de silencio ilimitado. Permanezco ahí flotando en esa dimensión de luz infinita. Me experimento más allá [música] de la conciencia de este cuerpo físico y de este mundo físico. Practico este estado de atención dirigida a la dimensión de luz y silencio. Despierto conciencia en ese plano de la realidad tan diferente. Más allá del mundo del cambio y de la acción está el hogar del silencio. Me experimento allí en mi hogar eterno de luz, silencio y paz suprema. [lloros] Ese mundo, esa dimensión del silencio está más allá de las historias, del cambio, de mis situaciones. Conecto con lo que es eterno, imprecedero, el estado eterno de paz, especialmente me experimento más allá de toda mi historia, mis circunstancias en este plano físico. Allí estoy más [música] allá de todo eso. Más allá de las sensaciones [música] de los sentidos, más allá de las sensaciones del cuerpo. Estoy en un estado de luz, liviandada. Ligereza, profunda paz y sigo ahí disfrutando del hogar de la paz y el silencio.
Ahora percibo y visualizo frente a mí en este hogar de luz, la presencia de una hermosa luz que es también una estrella, un punto de luz, pero su luz es muy poderosa, poderosa, pero suave, suave, amable, envolvente. Es una fuente de poder espiritual y a la vez es una energía muy calmada y dulce, muy benevolente, como si fuera un sol espiritual que irradia. Amor, amor puro y dicha espiritual. Y yo me siento en este mundo de silencio como recibiendo esos rayos de luz. De amor y paz. Esta luz, esta energía pura, es una luz muy poderosa y aquí es donde el alma se [música] recarga, me llena de fortaleza. Esta luz me llena de energía, de claridad, de poder espiritual. Todo lo que hago ahora desde el silencio es absorber esta paz del mundo del silencio y llenarme de la luz del ser supremo, del alma suprema. Voy absorbiendo en mi ser esta poderosa influencia que viene de la fuente eterna. Permanezco ahí en este yoga, en esta conexión poderosa y benevolente. Ah. Disfruto profundamente de este encuentro con la luz, este encuentro con el alma suprema, este encuentro tan beneficioso y benevolente que me recarga profundamente, me llena de todo lo que necesito. Eleva mi espíritu. Me lleva a una experiencia en la que todas las debilidades de mi ser van disolviendo. Experimento realmente como un ser de luz, ligero y libre, libre de toda carga. Permanezco ahí unos momentos llenándome y llenándome. Oui.
También en este yoga, esta conexión poderosa con la fuente se renueva toda mi energía. Cualquier bloqueo en el ser va disolviendo bajo la influencia de esta luz divina maravillosa, donde se disuelven todas mis resistencias, mis miedos, mis confusiones. Y voy experimentando un estado de claridad, un estado amoroso y desapegado, muy dulce. Permanezco ahí bajo esta cascada de luz maravillosa.
Y ahora dentro de nuestra meditación vamos a dedicar esos momentos a convertirnos en servidores del mundo, ya que desde esta conexión tan amorosa y poderosa, recordamos que ahí abajo, en el mundo de la acción y del sonido, en el mundo de la actividad y del karma, vivimos tiempos convulsos, tiempos de intranquilidad, tiempos de agitación, tiempos de confusión, tiempos en los que muchas almas experimentan, malestar, ansiedad, estrés, diferentes tipos de sufrimiento. Las mentes en los corazones. Así que ahora desde esta conexión de yoga con la luz suprema, vamos a dirigir esa energía pura de nuestros pensamientos elevados al mundo entero, a este mundo de la acción, del sonido, al mundo donde todas las almas desarrollan su papel. Y vamos a enviarles vibraciones puras de paz y buenos deseos. Vamos a dedicar estos momentos a esparcir luz, paz, amor hacia el mundo entero, hacia todas las almas, hacia la naturaleza y a los animales. Seguimos ahí unos momentos simplemente esparciendo luz.
Y desde ahí vamos preparándonos para retornar desde el silencio. Poco a poco, tranquilamente, sintiendo un poco los pies, piernas, manos y brazos, hombros. Vamos retornando. Renovados. Refrescados y recargados. Así que esta meditación con estas etapas, ¿no? Primero la conciencia del alma, luego el mundo del silencio, luego la conexión con el alma suprema y luego el servicio de la mente. Estas cuatro secuencias podéis practicarlo así de esta manera, aunque sea una meditación más corta. Esta vez hemos hecho una meditación larga, pero aunque sea una meditación de 10 minutos, podéis hacer esta secuencia, ¿no? Primero, estabilizarnos en la conciencia del alma y la cualidad de la paz, luego ir al mundo del silencio, luego conectar con el alma suprema y luego esparcir luz al mundo entero. Te invito a practicar con esta secuencia. Muchas gracias por acompañarnos. Ane.