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[música] [música] Hola, hola, bienvenidos a Tell Me Your Story. En este podcast comparto historias de personas como tú y como yo. Y cada semana elijo una nueva historia para contarla y leerla para ti. Si tú quieres escuchar tu historia en este podcast, puedes unirte a mi comunidad de Patreon en la Tier que se llama Corazón Mexicano y ahí podrás compartir todas las historias que tú quieras. Pueden ser anónimas, secretas o puedo mencionar tu nombre si tú así lo quieres. Así que ya sabes, tell me your story y juntos la haremos. Inolvidable.
Bienvenidos a esta nueva historia, este nuevo video. El día de hoy tenemos una historia anónima. Vamos a escuchar la historia de hoy.
Cuando llegué a la Ciudad de México por trabajo, yo estaba muy emocionado, pero también tenía mucho miedo. Mi español era intermedio, pero en mi cabeza yo sentía que no sabía nada. Me daba pánico pedir comida, preguntar una dirección o simplemente decir buenos días. Tenía miedo de que la gente se riera de mi acento.
Todos los días iba a la misma cafetería cerca de mi departamento. Era un lugar pequeño con olor a café recién tostado y pan dulce. ¡Wow! ¡Qué rico! Siempre pedía lo mismo. Un americano, por favor. Pagaba, sonreía rápido y me sentaba en el rincón más oscuro a leer mi libro. Nunca hablaba con nadie. Ese rincón, esa esquina era mi refugio de silencio.
Un martes por la mañana llegué a la cafetería como siempre. Pedí mi café, pero cuando fui a pagar, mi cartera no estaba ahí. Busqué en mis bolsas, en mi mochila, en el suelo, nada. Me puse todo rojo, empecé a sudar y a sudar y sentí que el corazón me latía en la garganta. El barista, un hombre llamado Beto, me miraba esperando el dinero. Yo no sabía qué decir. Quería desaparecer. En mi mente practicaba frases perfectas. Disculpe usted, he olvidado mi billetera en mi domicilio, pero los nervios me ganaron y solo pude decir, "No, dinero, olvidé, perdón."
Yo esperaba que Beto se enojara y que me pidiera que me fuera de la cafetería. Pero Beto se empezó a reír. No se rió de mí, sino conmigo. Me puso el café en la mano y me dijo, "No te preocupes, amigo. Págame mañana. Siéntate y disfruta tu café. Te ves muy estresado."
Me quedé frío. Por primera vez en meses alguien me hablaba de forma relajada. Me senté, pero esta vez no me senté en el rincón oscuro, sino en la barra de la cafetería. Beto empezó a hacerme preguntas. ¿De dónde eres? ¿Te gusta el café de aquí? ¿Qué tal el tráfico hoy? Esa mañana hablé más español que en todo mi primer mes en México. Cometí errores horribles, confundí palabras, usé mal los verbos, pero a Beto no le importaba. Él me estaba ayudando, me enseñaba palabras nuevas y me contaba muchos chistes. Ese café fue el más rico de mi vida.
Me di cuenta de que mi silencio no era por respeto, sino por orgullo y miedo. No quería parecer tonto por hablar mal, pero al final mi silencio me estaba alejando de la gente más amable del mundo. Desde ese día dejé de usar mi libro como un escudo y empecé a hablar con la señora de las frutas, con el portero de mi edificio y con mis vecinos. Aprendí que la gente no quiere gramática perfecta, la gente quiere conexión y colorín colorado. Esta historia se ha acabado.
Wow, me encantó. Así es. Esto es muy importante. Las personas en México o en Latinoamérica no queremos gramática perfecta, queremos conexión. Y en mi país las personas buscamos conexión. En México queremos hablar con la gente, queremos conocer a las personas, queremos saber un poco más de tu vida. Así que no te preocupes, si estás comenzando, empezando a hablar español, es natural cometer errores, es natural que tú te sientas nervioso, pero tranquilo, tranquila, esto es natural y a nosotros no nos importan los errores de gramática. ¿Y ustedes qué piensan de esta historia? ¿Ustedes también sienten o tienen miedo al hablar español?
Gracias por escucharnos en este episodio de Tell Me Your Story. Si te gustó el episodio y quieres compartir tu historia, puedes unirte a mi comunidad de Patreon en la Tier Corazón Mexicano. Pero bueno, chicos, nos escuchamos la próxima semana con una nueva historia porque cada una tiene algo muy valiente que contar. Hasta la próxima. Chao, chao. No olviden su billetera, su cartera. Ciao. Ciao.
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