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BICENTENARIO DE LA CONSTITUCIÓN ARGENTINA DE 1826

Ucasal3:57:26

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Por lo tanto, es necesario que escaneen el código QR y registren su asistencia para que puedan recibir el certificado. En un ratito comenzamos. Muchas gracias. [música] [música] He he he. [música] para siempre. [música] [música]

Señoras y señores, buenas tardes. Antes de iniciar, rogamos a los presentes apagar o silenciar sus teléfonos celulares. Muchas gracias.

Damos inicio a la jornada académica sobre el bicentenario de la Constitución Argentina de 1826, organizada por la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Católica de Salta. Esta actividad fue aprobada por resolución rectoral 122/2026. Se encuentran presentes el señor decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Dr. Eduardo Romani, acompañado por docentes, directores, alumnos e invitados especiales. Queremos destacar que esta jornada académica presenta vinculación con el Instituto de Derecho Constitucional de la Facultad y con el Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta. Hoy se propone analizar la Constitución de 1826 y su influencia en el constitucionalismo argentino y analizar el contexto político y jurídico que dio origen a la Constitución de 1826 para comprender su significado en el proceso de organización nacional.

A continuación invitamos a realizar el discurso de apertura al especialista profesor Andrés Barchauer.

Señor decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Dr. Eduardo Romani, representantes de instituciones académicas e históricas, señores expositores, queridos colegas, alumnos y miembros de la comunidad universitaria. Muy buenas tardes. Es un honor darles la bienvenida a esta jornada académica conmemorativa del bicentenario de la Constitución Argentina de 1826. Este encuentro es organizado por la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Católica de Salta a través de las cátedras de historia constitucional argentina de las carreras de abogacía, tanto presencial como distancia, así como de escrivanía y procuración en modalidad distancia. Acompañan también esta jornada el Instituto de Derecho Constitucional y el Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta. La realización de este encuentro expresa el compromiso de la Facultad de Ciencias Jurídicas con la reflexión crítica, con la memoria histórica y con la formación de juristas conscientes de la tradición institucional de la República.

Nos convoca hoy la conmemoración de un acontecimiento fundamental de nuestra historia constitucional, el bicentenario de la sanción de la Constitución de 1826. A 200 años nos reúne no solo el deber de recordar, sino también el de comprender. La Constitución de 1826 fue un serio intento de organización institucional atravesado por tensiones entre unidad y autonomía, entre centralización y federalismo. Su breve vigencia no disminuye su importancia, la vuelve clave para entender el camino hacia 1853.

Desde 2006, la Argentina viene atravesando un extenso ciclo de conmemoraciones bicentenarias de los principales hitos de su emancipación y organización política. Los 200 años de la revolución de de mayo, de la batalla de Salta, de la independencia argentina, de la muerte de Güemees, entre tantos otros. Esta conmemoración se inserta en ese proceso con una convicción clara. Solo tiene sentido si promueve estudio, reflexión y diálogo académico. Por ello, esta tarde será un espacio de análisis sobre el contexto, el diseño institucional, las causas del fracaso de 1826 y su proyección en el constitucionalismo argentino. En este marco, el programa de hoy incorporará una mesa de debate entre expositores y público destinada a propiciar un diálogo entre aquel pasado que hoy recordamos y los desafíos del presente. Con ello buscamos inaugurar un formato de diálogo académico que deseamos consolidar en las cátedras de historia constitucional argentina. Este nuevo formato se suma a otras innovaciones pedagógicas que se vienen impulsando con el apoyo de la Facultad de Ciencias Jurídicas en la enseñanza de la historia constitucional argentina como conversatorios, podcast, producción audiovisual, clases en entornos inmersivos y de una cátedra dictada en el metaverso. Porque estamos convencidos de que el estudio de la historia constitucional exige rigor académico, pero también creatividad en la enseñanza y apertura hacia nuevas formas de construcción del conocimiento.

Destacamos la participación de nuestros alumnos, tanto de la modalidad presencial como a distancia, incluyendo a quienes siguen esta jornada a través del canal de YouTube de Laucasal. Por su parte, esta jornada tendrá el honor de rendir homenaje a dos figuras ceñeras de las cátedras de historia constitucional argentina y de esta facultad, los doctores Fernando Zarabia Toledo y Omar Carranza, docentes de trayectoria extraordinaria, cuya labor académica y vocación docente han formado a generaciones de estudiantes salteños y argentinos, dejando una huella profunda en la enseñanza del derecho y de la historia constitucional. Reconocerlos es una afirmación institucional. La excelencia universitaria se construye sobre el legado de quienes consagran su vida a enseñar, a estudiar y a formar discípulos.

Agradecemos especialmente a las autoridades de la Facultad de Ciencias Jurídicas por acompañar esta iniciativa, a las instituciones vinculadas que hoy nos honran con su presencia y a cada uno de los disertantes y panelistas que han aceptado contribuir con su saber y experiencia a esta conmemoración académica. Que esta jornada nos permita comprender mejor nuestro pasado, pensar con mayor profundidad nuestro presente y asumir con mayor responsabilidad el futuro de nuestra nación. Muchas gracias. [aplausos]

Muchas gracias, profesor. Seguidamente hará uso de la palabra el señor decano de la facultad, Dr. Eduardo Jesús Romani.

Buenas tardes a todos. En nombre de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Católica de Salta, darles la bienvenida a este evento. agradecerle a los organizadores de este evento, particularmente en la persona de Andrés, que se puso al hombro, que lo ordenó, que junto con la facultad y todo el cuerpo administrativo pudieron hacer realidad este encuentro a las instituciones involucradas, a nuestro docente, a nuestros alumnos, a a las autoridades de la Universidad Católica y de la Facultad que se encuentran presente, agradecerles porque este no es un evento cualquier. Creo que Andrés ya dijo lo más importante y a lo que apuntamos con este evento.

Nos convoca hoy un acontecimiento de profunda significación institucional y simbólica, la conmemoración del bicentenario de la Constitución de 1826. No se trata simplemente de un aniversario más. Se trata de una oportunidad para pensar como comunidad jurídica y como sociedad acerca del sentido, la vigencia y el compromiso real que asumimos con los valores constitucionales. La Constitución no es únicamente un texto normativo, es ante todo un proyecto colectivo. es la expresión más elevada del pacto social que nos define como nación y que consagra principios que nos no admiten eh eh relativizaciones tales como la dignidad de la persona, la división de poderes, el respeto por las libertades fundamentales y la vigencia del estado de derecho.

A lo largo de estos 200 años, nuestra historia constitucional ha transitado momentos de consolidación, pero también etapas de profunda crisis. Hemos atravesado periodos donde el orden constitucional fue debilitado y donde las instituciones fueron desafiadas y donde el derecho pareció ceder ante la urgencia o la coyuntura. Sin embargo, es precisamente en esos momentos complejos donde la Constitución revela su mayor valor como límite al poder y como guía para reconstruir el rumbo. Hoy nuevamente vivimos tiempos que nos exigen reflexión, tiempos donde el debate público se identifica, se intensifica, donde las tensiones institucionales se hacen visibles y donde resulta imprescindible reafirmar la centralidad de la Constitución como norma suprema y como horizonte ético jurídico.

En ese contexto, la Universidad Católica y particularmente la Facultad de Ciencias Jurídicas tiene una responsabilidad indelegable, la de generar espacios de pensamiento crítico, de formación rigurosa y de compromiso con la verdad y la justicia. No hay fortalecimiento institucional sin memoria. No hay futuro jurídico posible sin comprensión futura de nuestra historia constitucional. Y es aquí donde adquiere especial sentido el homenaje que ya anticipó Andrés en este acto que va a tener lugar en el día de la fecha. Reconocer en esta jornada a dos docentes que han dejado su huella imborrable en nuestra facultad. Profesores que no solo enseñaron contenido, sino que formaron conciencia jurídica que hicieron de la historia constitucional y del derecho constitucional. constitucional, no meras asignatura, sino verdaderas herramientas de comprensión del país y de transformación social. Sus legados trascienden nuestras aulas. están presentes en cada estudiante que aprendió a pensar el derecho con sentido crítico, en cada profesional que ejerce con responsabilidad, en cada egresado que comprende que la Constitución no es un límite externo, sino un compromiso interno. Porque quienes enseñan Constitución no transmiten únicamente norma, transmiten valores, construyen ciudadanía y sostienen la continuidad del orden institucional.

Como decano y como colega y como miembro de esta comunidad, quiero expresar mi más sincero reconocimiento al Dr. Omar Carranza y al Dr. Fernando Sarabia Toledo. Sus trayectorias nos honran. A mí me tocó particularmente también ser alumno de los docentes hoy homenajeados y puedo dar fe y testimonio de la calidad no solamente jurídica docente, sino humana de estos docentes que hoy vamos a homenajear. Pero para recerrar esta apertura, permítanme una reflexión final. El bicentenario no debe ser solamente de la Constitución de 1826. no debe ser solamente un acto de conmemoración, sino un punto de partida, un llamado a renovar nuestro compromiso con el derecho, con las instituciones y con la sociedad. un recordatorio de que la Constitución vive en la medida en que nosotros la hagamos vivir, no solo en los tribunales, sino en cada decisión, en cada enseñanza y en cada acto de responsabilidad pública. Que este encuentro sea entonces un espacio de memoria, pero también de proyección, un espacio donde reafirmemos que aún en los momentos más difíciles, el camino sigue siendo el mismo. más constitución, más derecho y más compromiso. Muchísimas gracias. [aplausos]

Seguidamente tendrá lugar el primer panel de esta tarde. Vamos a presentar el título de la conferencia el el ponente y el currículum de cada uno de los tres integrantes de este panel.

La división de Arenales en el proceso político de 1826 a cargo del magíst abogado Martín Villagrán Sanmillán. Martín Villagrán Sanmillán, abogado, magíster en historia de la guerra y doctorando en historia. Fue vicerrector de la Universidad Fabaloro y profesor titular en la maestría en historia de la guerra, investigador coordinador del grupo Historia de Guerra de la Escuela Superior de Guerra y profesor militar con medalla de honor de la Escuela de Armas. Docente en las universidades UBA, UADE y US en áreas de derecho comercial, económico y societario. Integró tribunales evaluadores en el colegio militar de la Nación y la Escuela Superior de Guerra. Ejerció funciones en directivas en la administración pública nacional y provincial. miembro de numerosos diversos institutos históricos y autor de numerosas publicaciones.

Conferencia Juan Ignacio Gorriti, sus aportes a la Constitución de 1826 a cargo del historiador Gregorio Caro Figueroa. Gregorio Caro Figueroa, miembro correspondiente de la Academia Nacional de la Historia y Ensayista, inició su trayectoria periodística en 1962 y fue corresponsal en Madrid de 1976 a 1982. Se desempeñó como secretario de redacción y editorialista de Todo es historia dirigida por Félix Luna. Publicó seis obras y fue coautor de varios tomos de historia integral de la Argentina de Editorial Planeta. Presidió la Academia Huemesiana de Salta y dirige la biblioteca privada Dr. Armando Caro. Ocupó cargos culturales en la provincia de Salta y funciones de asesoramiento en el orden nacional. ha recibido distinciones provinciales, nacionales e internacionales.

Conferencia El significado de la presencia de la religión católica en la construcción de 1826 a cargo del presbítero Dr. Federico Premoli. Federico Premoli, doctor en sagrada teología por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, Roma, y sacerdote ordenado en 1987. Rector de la Iglesia San José de Salta desde 1994, profesor de teología fundamental, dogmática, espiritualidad y escatología en la Universidad Católica de Salta, presidente del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta y director de la cátedra abierta Cardenal Newman en la Universidad Católica de Salta. Autor de libros y artículos especializados. también se destaca como conferencista y predicador de retiros espirituales.

Recibimos a nuestros disertantes. [aplausos] [aplausos]

Bien, buenas tardes. [carraspeo] Voy a presentar. Yo soy Martín Villagrán Sarmillande. Ya hemos escuchado al locutor que nos refrescaba una vez más esto que llamaba el Dr. Jan Díaz, que dice que los abogados nos pasamos la vida eh procurando hacer una buena nota necrológica. Y acá hemos escuchado entonces todo esto que diría una buena nota lecrológica que dice que tantas cosas, pero no es mucho mérito, sino es que el tiempo ayuda a que uno casi sin querer termine haciendo todas estas cosas que el locutor decía. Tampoco eso nos da un argumento de autoridad, porque [carraspeo] a esta altura uno ya comienza a pensar que lo importante es algo que se citó dos veces acá por parte de Andrés y del señor decano, de cuál es la función, cuál es la misión, para qué sirve una universidad y por qué existe en universidad y una de esas cosas que se dijo fue la necesidad de generar un ámbito de reflexión, un ámbito de reflexión que es una propuesta y es un desafío casi les diría que es lo que tiene más sentido en el día de hoy, aquí y ahora, donde está tan de moda el descubrimiento este de la inteligencia. artificial. La inteligencia artificial como buena herramienta en sí misma no será sino lo que nosotros hagamos de ella. Y para esto hay algo que es intransferible, que es la personalidad humana que se justifica a sí mismo a partir de que tiene posibilidad de generar conocimiento, reflexionar sobre ellos y a partir de ahí preguntarse qué aplicación o para qué. Y esto, queridos alumnos, sobre todo, que hoy han concurrido con con esta cantidad impresionante que lo cual no sé si si han venido obligatoriamente o no, pero ya sean alumnos que tienen ganas de escuchar estas cosas o que sean rehenes, vale la pena que reflexionemos también sobre ello. ¿Qué es lo que lo que se espera de nosotros hoy, el día de acá, del día de hoy? Se espera que transmitamos conocimientos, que generemos conocimientos nuevos a partir de la reflexión. Y yo podría decir que después de lo que hemos escuchado con la profundidad conceptual que nos han iluminado los tanto Andrés como el señor de Cano, uno podría decir cómodamente, como decían los romanos, Roma locuta, causa finita. Roma ha hablado, no hay más que decir y realmente queda poco para decir del punto de vista conceptual cuando escuchamos lo que hemos escuchado. Pero a partir de ahí viene un desafío feroz que es cómo vinculamos el tema que se me ha propuesto, que hable de la expedición de Arenales en el año 1825. La última expedición de las provincias Unidas del Río de la Plata dentro de lo que era el concepto de la guerra de la independencia al Alto Perú. Tema poco conocido, casi les diría que académicamente estamos en un área de vacancia de la cual se ocupó del punto de vista de tratar este tema en el ejército, el coronel Jones. Y del punto de vista de la producción historiográfica, quiero destacar principalmente a Eulalia Figueroa Solá, que hizo un trabajo justamente sobre la expedición de Arenales y que termina, como lo hemos señalado ya en otros trabajos, en la batalla de Tumusla del día primero de abril de 1825, que es la continuación y la finalización de Ayacucho. En esto también hay que recordar lo que es el dinamismo y la complejidad de los estudios históricos, que cuando le cuentan la historia en forma lineal y fácil, desconfíen. Y desconfíen porque le están dando dogma o le están dando ideología. Y ninguna de esas dos cosas sirve a los efectos de generar un relato histórico consistente y que tenga pertinencia y se justifique. Por eso las cosas nunca son tan sencillas. Y uno dice, "Entonces, y bueno, y Arenales, ¿qué tiene que ver con todo esto?" Y adenales tiene mucho que ver porque las cosas suceden en un contexto, el contexto fáctico, las cosas que suceden y en una aspiración de deseos, porque las comunidades además están permanentemente pensando qué es lo que quieren ser por haber sido y ser en el futuro, en la proyección. Y en esto hay que recordar lo que es, por ejemplo, la la el la la característica que fijan el escudo de la Universidad Nacional de Tucumán, de nuestros vecinos dicen pedterraidis. P de Sinterra es afianzarse en las raíces, enraizarse, saber que entre otras cosas, por ejemplo, la Universidad Nacional de Salta dice, "Mi sabiduría viene de esta tierra", o sea, es de la raíz. Nadie es si no tiene identidad. La identidad es previo para ser. Y luego a partir del ser, ¿qué es lo que se espera de nosotros? Aciderais al infinito. Nuestra visión, nuestros deseos, nuestras aspiraciones de para qué y por qué. Y el para qué y por qué, que es lo que nos convoca hoy en todo esto, tiene que ver con algo muy importante que lo ilustra claramente un matemático teórico puro del siglo XVII, Jacobi, cuando una vez le preguntaron, "¿Y usted señor?" Dice, "¿Para qué estudia matemática con todas estas cosas?" Dice que que no se sabe para qué es. Y este señor contestó, "No estudio para qué. Estudio por qué. Estudio por el honor del espíritu humano, por el desafío de conocer qué es lo que legitima la existencia de esta casa de estudio y el que estemos reunidos hoy todos aquí. Es las ganas del conocer. es la trascendencia del hecho que legitima a la persona que dice, "Porque quiero conocer, pertenezco al género humano por el honor del espíritu humano." Y por el honor del espíritu humano es lo que tenemos, la necesidad de saber, de dónde venimos, qué pasa con esta Constitución de 1826, casi ignorada incluso en materias específicas donde los antecedentes constitucionales se toman de una manera casi liviana y aquello que no tuvo vigencia en sentido que el Señano pareciera ser que no tiene ni siquiera derecho a existir en lo que es el tratamiento académico de las cosas sucedidas. Y los y lo rescata todo esto lo que es la disciplina de la historia y en la disciplina de la historia que atraviesa todo este currículum académico en el que se ha señalado por qué y de qué proveniencia de especificidad de las ciencias o de o de las actividades terciarias. eh que hacen a una profesión, a una habilidad, a una destreza. Estamos acá. Yo podría, discúlpenme esta esta especie de efervescencia con el tema del anclaje del por qué, el para qué en la universidad. Porque las veces que tenemos oportunidad de estar con ustedes, con con los jóvenes que están enraizando, que están haciendo los pedes interra, pero que están aquí, ¿por qué? Porque lo sepan o no, están pensando que este es un elemento por el cual van a poder tener aider avisu, van a poder decir, "¿Para qué estudiamos? ¿Por qué estudiamos?" Y la respuesta del por qué lo da la universidad y el para qué lo darán ustedes, a través del hecho conductual, de lo que ustedes hagan, de lo que la universidad les dé a través de la generación y la transmisión de conocimientos con el justificativo que todo ello tiene que tener una aplicación que enriquezca a ustedes y a la sociedad para hacer un mundo mejor y el mundo comience en el mundo de cada uno y luego se vuelve comunitario y se vuelve universal y se vuelve cósmico. Pero mientras tanto decimos, "Bueno, ¿y y qué pasaba en 1826?" Y como suele suceder, la historia no comienza con el dictado de la Constitución, sino con la gestación de ese de ese de esa Constitución. No es que apareció de golpe la por ciencia infusa alguien que dijo, "Tengo este texto, me lo aprueban, por favor." Porque la Constitución si no se enraiza a su vez en lo que es el los hechos, las circunstancias que la gestaron, por lo cual entonces viene la necesidad de darse una regulación y hacer un contrato social por el cual se diga ahora que estamos acá quienes nos identificamos como pertenecientes a un grupo humano. Queremos decir a dónde queremos ir, para qué nos reunimos, por qué somos lo que somos. Y cuando Arenales, entonces el gobernador de Salta decide que va a salir con una división protectora del orden de los pueblos del Perú, esto es porque no porque se le ocurrió mágicamente, es la consecuencia de un obrar en el cual hubo que crear una fuerza militar propia, hubo que recibir a una fuerza militar que venía de Decuyo, juntar todo esto con intereses no siempre coincidentes, donde muchas veces la la discordia se hacía presente por atención de diversos intereses. Sobre la la expedición que sale en el año 23 desde San Juan, los dragones de San Juan. De esto nos nos ha ilustrado muy bien eh Caro Figueroa en su incorporación como miembro correspondiente de la Academia Nacional de la Historia. Hay el diario de marcha de la expedición de paz que la ha desmenuzado eh Caro Figueroa para que salga desde San Juan como creación ultra de actividad sanctiniana hasta que llega Salta. El que va a quedar a cargo de esa expedición va a ser el José María Pérez de Urdigninea, uno de los poquísimos militares de carrera altoperuanos que va a tener una significación protagónica en el Río de la Plata. Y lo hace porque Bustos, que era gobernador de Córdoba, se niega a comandar este expedición que en el concepto estratégico de San Martín, ya siendo protector del Perú, decía que la batalla final se iba a dar en las inmediaciones del Cuzco y para que ello era necesario contar con los con los medios navales de Chile, con lo que puede ser el aporte del Perú, de la Colombia y además que desde el Río de La Plata tenía que convergir hacia el norte en busca del Cuzco una columna que debía ir incrementándose en su potencial bélico a medida que atravesaba las provincias. Una gran expresión de deseos y de la concepción estratégica de San Martín. No fue él el que terminó dando esta batalla en los alrededores del Cuzco en términos geográficos, sino que fue Sucre a las órdenes de Bolívar, quien le va a terminar haciendo esto, pero dándose en Ayacucho a las proximidades, lo que San Martín había imaginado, así como en Plumerillo había imaginado lo que iba a ser Chacabuco, bueno, él ya había imaginado también en Lima lo que iba a ser este la batalla de Ayacucho. Entonces uno va viendo, dice, "Caramba, pero esto tiene un dinamismo extraordinario. Esto es una cosa que hay que decir y cómo se regulaba todo esto porque imagínense en el año 20, días antes, en tiempos históricos, las provincias habían reasumido su autonomía y poco tiempo después dicen, "Bueno, ¿y en qué estado estamos?" y un estado que algunos llamaron anarquía, otros reasunción de las autonomías, el protofederalismo, el nacimiento de discordias políticas, ideológicas y demás que que han subsistido durante más tiempo del que sería deseable. Y llega un momento donde esto se torna realmente en una brecha extraordinaria. parte de la historiografía del Río de la Plata. Dice, "La guerra de la independencia termina con la asunción de las autonomías provinciales y había que dedicarse a ver cómo se podía hacer una componente, un arreglo, un algo con este la las autoridades de con la corona española. Y para quienes provenimos del interior sabemos que en el año 20 no termina la guerra de la independencia, la guerra de la independencia. Y en esto hubo aporte de dinero y de sangre, porque cada uno daba lo que podía en el norte argentino, por lo menos, y en Cuyo también. Uno ve que había estos aportes donde la guerra continuó en el año del 19, en el 20, en el 21 un acto en un acto de guerra termina con la vida del gobernador, intendente y capitán general de las milicias de la provincia de Salta, el coronel mayor Hües. Luego de esto, sigue la guerra y va a seguir hasta Junín, Ayacucho y Tumusla, que Tumusla es la finalización del esfuerzo bélico realista en Sudamérica. ¿Por qué digo esto y por qué lo recalco con esta con esta convicción? Porque el 9 de diciembre de 1824, cuando se da Ayacucho y se dice terminó el poder realista en la América del Sur. Primero, cuando termina con Ayacucho, termina pese a lo que era la concepción que existía en muchas partes de América del Sur y en Buenos Aires en particular, donde se creía que Sucre no podía vencer en en en en Ayacucho porque era se enfrentaba un joven general de 29 años contra las fuerzas realistas inmensamente superiores mandadas por el virrey que tenía una experiencia maravillosa en materia de de ejercicio de su profesión militar, al que acompañaba Canterac, acompañaba Jerónimo Valdés, generales de probadas, probadísimas capacidades en su profesión militar y 13 generales más. Mientras que a las fuerzas patriotas te decía que había que tenerlas durmiendo con centinelas, con fusil cargado para evitar las deserciones. O sea, todo venía en contra. Y además una contra mucho mayor, mucho más peligrosa, mucho más grande, que era que a partir de la caída de Napoleón en Waterro se había creado la Santa Alianza y la Santa Alianza que venía a partir de lo que era la necesidad de tener la de volver al sistema de legitimación de las monarquías que habían caído luego de resulta de las de la Revolución Francesa y del Imperio Napoleónico, esa criatura este realmente monstruosa, pero que es eh creación o consecuencia, mejor dicho, de lo que habían sido las tremendas turbulencias generadas por la Revolución Francesa. Y esto hago una pequeña disgresión. Ustedes saben perfectamente que en el Congreso de Tucumán hubo tres personas que estuvieron interesadas en que se resolviese no solamente la independencia de las provincias Unidas en Sudamérica, sino que además se diese una forma de gobierno para ellas, cosas que no se llegó a hacer. Y no se llegó a hacer porque hubieron dos proyectos que eran incompatibles. El proyecto de la monarquía constitucional fogoneada por San Martín, Belgrano y Hües. San Martín porque tenía esa vieja visión de la necesidad de orden de orden que lo daba a partir de un sistema que todo el mundo conocía y establecido que era el de la monarquía y constitucional para darle, ¿no es cierto?, un sustrato de contemporaneidad con todo lo que había sido esta construcción de la arquitectura política en lo que hoy llamamos el mundo occidental. Cuemes, admirador de los dos, también estuvo con esto de buscar el principio de orden y de unión. Belgrano [carraspeo] acababa de llegar de las misiones diplomáticas en Europa y la caída de Napoleón, cuando viene la caída de este dice, "Bueno, viene la restauración monárquica." Y en la restauración monárquica, Belgrano habla dos días antes de declarar la independencia en una sesión especial y les hace ver que en el mundo en el mundo donde transcurría la cultura occidental eh había vuelto el sistema monárquico y que si nosotros queríamos tener una proyección y queríamos tener además aquello que se llama viabilidad y sustentabilidad. Este, ya cerramos. Este tenía entonces que eh darse un argumento para que no pudiesen intervenir las potencias europeas, que era el principio de legitimidad. Y por eso es lo que proponen que un descendiente de los incas fuese el monarca designar porque ¿quién más legítimo que aquel que había sido despojado de su poder por la invasión de la conquista española? Entonces era un argumento que tenía, por lo menos, no sé si legitimidad total, pero que tenía imaginación como para poder presentar un recurso chicanero frente al otro que no le quedaba más cosas que el poder. Lo cierto es que en el año 1824 se da esto, en 1825, en 1825 quedaba en el alto Perú íntegro. todo el ejército al mando de Olañeta, un ejército de casi 5,000 hombres con experiencia de combate, todos veteranos, todos con un espíritu fortalecidos a través de todo lo que era la lo que había sido incluso la lucha interna entre ellos, entre los realistas del año 24 y quedaba íntegro y con la posibilidad de ser auxiliado por la Santa Alianza. a través del del imperio del Brasil. En estas condiciones, la paz, la desaparición del poder español en América del Sur seguía teniendo inconsistencia, pero tenía al mismo tiempo aquellas cosas que uno dice, "¿Y qué va a pasar? ¿Qué va a pasar con todo esto?" Y ahí entonces el Congreso General Constituyente, cuyo primera denominación fue Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas en Sudamérica, se transformó en el acta del mismo día en Provincias Unidas del Río de la Plata, cosa que no es dato menor a través del estudio que se puede hacer de la de las nominaciones que se haga de los hechos políticos. En ese caso, lo que se hizo fue la provincia de Salta, que era la más amenazada por el poder de Olañeta, decide crear un cuerpo no solo de las milicias sobre las que tenía experiencia las milicias gauchas, sino además un batallón de infantería al que va a llamar cazadores de Salta. ese cazadores de Salta más lo que eran las fuerzas gauchas de milicias de la provincia, o sea, fuerzas de Salta y Jujuy. El gran ausente en el relato de todo esto. Ahí hay que reivindicar a la provincia de Juju a lo que luego fue la provincia de Jujuí, que era tenencia de gobernación de Salta, más los dragones de San Juan y una compañía de úsares. Con todo eso sale a campaña contra Olañeta, que por la necesidad que tenía Salta, primero de romper la amenaza, segundo de posicionarse de tarija y tercero de colaborar con el Ejército Unido Libertador que a las órdenes de Sucre había pasado el río de Zaguadero y se había metido en territorio de las provincias Unidas del Río de La Plata, indignando a Bolívar. que solamente lo perdona por el éxito, porque estas cosas se legitiman por el éxito. Entonces, del norte amenazaba Sucre, del sur Arenales. Esto hace que las fuerzas de Olañeta cuando ven perdido todo esto genere deserciones y gente que directamente se pone en contra de su jefe y es un jefe de un coronel de las fuerzas realistas de de Olañeta, un americano de nombre Medina Celli, el que va a dar un combate de encuentro en Escara y luego la batalla la batalla de Tumusla el primero de abril. en cuya circunstancia Solañeta recibe un tiro en el combate y muere al día al día siguiente sin enterarse nunca de que había sido designado el último birrey para el territorio de del Río de La Plata. Y el rey no se había enterado jamás porque eso lo había hecho hacer porque no sabía que ya había muerto este este señor eh Olañeta. Todo esto hace que se trate en la Constitución, en los debates de la Constitución y que sean protagonista el diputado Manuel Antonio de Castro, el diputado Gorriti, el diputado Segada, que tuvieron una actuación extraordinaria cuando se trata de la organización del Ejército Nacional. Ejército nacional que se termina haciendo por prescripción de esta Constitución de 1826 y que va a ser el que va a intervenir en la guerra con el Brasil y que el día 10 de julio de este año se cumplen los 200 años que este regimiento de acá de caballería que tiene el número cinco. El número cinco lo adquiere el 10 de julio de 1826 de resultas de disposiciones de esta Constitución. para poder entonces dar como fuerzas de línea todo esto. Entonces, ya ven cómo funciona la Constitución, las realidades, las aspiraciones junto con el sistema jurídico, que es la mecánica llamada a dar la posibilidad de dar certezas dentro de lo que pueden ser las acciones humanas y hoy conmemorar a ese gran esfuerzo del año 1826 en una universidad y saber entonces qué, por qué y para qué tenemos ¿Y por qué somos como somos? Porque somos también consecuencias de la fallida Constitución del 26 y gozamos la que tenemos porque es continuación de este esfuerzo jurídico que hoy tanto Andrés como el señor decano nos ilustraron tan brillantemente. Muchas gracias. Estoy excedido. [aplausos] [aplausos]

Buenas [carraspeo] tardes. Agradezco a las autoridades de la Universidad Católica de Salta, a los organizadores la invitación esta y también ustedes que están aquí en un público que en un 65% veo que son mujeres. Y para mencionar por primera vez al canónimo Borriti, decir que muchos años antes que Sarmiento, por cuestiones de edad, eh el canón Burriti fue un gran impulsor de la educación pública, incluyendo la educación de las mujeres, pero eso es capítulo aparte. Eh, la tarea del historiador, lo que tiene que tenemos que proponer, lo que aspiramos a indagar la historia es comprender y a la vez hacer comprender, digamos, esto. Para eso, el historiador no tiene que incurrir en un error grave que es el anacronismo, o sea, adjudicar, digamos, o juzgar conductas ideas del pasado con criterios del presente. Y más aún también otro pecado grave es, digamos, contaminar, intoxicar la historia con interpretaciones ideológicas y politizar la historia. Esto, digamos, puede ser parte de una propaganda política, pero no es estrictamente historia. Lo que vamos a hablar hoy, yo quiero antes también mencionar que cuando se creó la Universidad Católica de Salta tenía una carrera de historia de la cual egresaron algunas historiadoras muy importantes, ¿no es cierto? Yo voy a mencionar algunas de las que conocí. La profesora Cristina Bianquetti, que hizo una tesis, trabajó mucho sobre la puna salteña, Florencia Cornejo y Marta de la Cuesta. Figueroa, Mercedes Puló, que después pasó a la carrera de filosofía. La el aporte de Marta de la Cuesta Figueroa fue muy importante. Escribió cinco libros, sobre todo sobre el tema de la justicia en Salta y egresó de esta universidad. Bueno, eh yo voy a tratar de organizar para no pasarme con el tiempo y voy a partir, digamos, de algo que tiene que ver o viene directamente con la historia comparativa. Esta idea está y fue cultivada por un gran historiador británico fallecido hace unos pocos años, Tom Elliot. John Elliot. Eh, John Elliot eh se plantea en un en un libro muy importante que es un estudio comparativo entre la evolución histórica de América del Norte y en general la América del Sur. Y él eh dice que la independencia eh llegó a esta parte de de América Española entre 40 y hasta 50 años después de haberlo hecho en Estados Unidos respecto a la corona británica. Eh, hay que tener en cuenta que el tiempo, la época, el clima que vivió Gorriti y la gente de su generación, estaba influido fuertemente por asuntos internacionales que llegaban las noticias tardíamente, como fue la independencia de los Estados Unidos ante la Revolución Francesa, ¿no es cierto?, las guerras napoleónicas y demás. Eh, hay que tener en cuenta que las colonias inglesas de América del Norte eh los diferentes tiempos, cursos y resultados respecto de esos mismos procesos en América española se explican en parte por el espíritu de libertad, autonomía y pragmatismo para adecuar a la circunstancia con los que arribaron los cristianos disidentes que fundaron las primeras colonias. La guerra de la independencia de los Estados Unidos terminó en 1783 y había durado 8 años. La guerra de la independencia en nuestro territorio duraron el doble de tiempo. Eh, la declaración de independencia de los Estados Unidos se firmó un año después del comienzo de esa guerra. Gran Bretaña la reconoció al finalizar la misma y España reconoció nuestra independencia 44 años después del Congreso de Tucumán. La ratificación de la Constitución de Estados Unidos se concretó 12 años después de declarada su independencia. Al año siguiente se convocó la elección presidencial y 26 después George Washington fue elegido presidente. En el caso argentino, como se dijo, el proceso duró 44 años. Esto quiere decir, digamos, plantearse por qué, digamos, esta diferencia de ritmo, de tiempos en en ambos procesos. Hay varias explicaciones posibles, incluidas, digamos, las ideas predominantes, en uno y otro lado, el origen de los colonos de la América del Norte, en su mayoría inglese, y del América del Sur y otra serie de factores, la mentalidad, el factor religioso, etcétera. Y esto tiene que ver mucho con la intervención del canónico Gorriti, porque el papel de él fue fundamental mucho antes también de que fuera convencional en 1826. Él comenzó a estudiar teología y también otras disciplinas en la Universidad de Córdoba, en el colegio Monserrat, donde fue un alumno destacado y de una excelente disciplina. Él era hijo de un de un de un vasco de Guipuzcua que se estableció en la zona de Rosario de la Frontera, la finca los Borcones. Era una familia propietaria importante. Dos de sus hermanos tuvieron mucha participación en la guerra de la Independencia. José Ignacio Gorriti, abogado, y también Pachi Gorriti, al lado de la fuerza de Heme. Eh, curiosamente la importancia del canónico Gorriti, de Juan Ignacio, hay la confusión de entre José, que el hermano y Juan Ignacio Juan, que vamos a referir. Él este cursó la carrera, tuvo muchos años en en Córdoba, cuando muere el padre él vuelve y durante 20 años permanece, digamos, en cargos de en pequeños poblados, aldeas, digamos, de la zona de Ju de Salta, incluso este vecinar con lo que el Alto Perú. Eh, en esa etapa, digamos, sabemos de que la población digamos de las ciudades alta era muy pequeña, las posibilidades, digamos, educativas eran también muy limitadas. Eh, cuando se creó en 1801 el periódico el telégrafo mercantil, hubo uno o dos suscriptores de Salta. Uno era el padre de de Huemes, el tesorero real, Martín de eh Gabriel de Huemes Montero, perdón. Esto quiere decir que Gorriti también se empeñó en formarse eh en conseguir digamos este lectura. Él era fue reconocido como un teólogo importante por historiadores de la historia de las ideas como el padre Guillermo Fublon y como Thomas Ausa, ambos católicos. Pero también curiosamente y no creo que sea tan extraño que Gorriti, el canóigo, se autodefinía como un sacerdote liberal. Y también hay que decir que si bien no hubo interés en Salta, hay un diccionario biográfico de Cutolo en la entrada del histori Romero Sosa en el año 1950 y pico, cita a eh alrededor de 40 o 45 artículos publicados en en revistas, en periódicos especializados en algunos libros sobre el canónico gorriti. Solamente dos menciones son de autores de Salta. Eso quiere decir que fue dejado de lado y no fue considerado, digamos, por la historia de Salta. Eh, recién en el año 1916, Ricardo Rojas h eh editó en Buenos Aires este ejemplar del libro Reflexiones del canón Gorriti. Eh, tiene Rojas el mérito de haber sido el primero en recuperar la trayectoria y la obra de Gorriti. La primera edición de este libro se había publicado 80 años antes en Valparaíso, en Chile, donde el canón Riti tuvo que exiliarse. Murió ahí a los 66 años, pobre y solitario, como dicen los testigos. Y este anteriormente Ricardo Rojas había publicado por encargo del gobierno nacional en 19 34, perdón, 14, cuatro tomos de el archivo capitular de Jujui, las actas del cabildo de Jujui y en el tomo tercero hay todo un una transcripción de documentos muy importante sobre el canónigo gorrite que van a reflejar también lo que él después fue este desarrollando a lo largo de su trayectoria pública. E entonces esta edición digamos después siguió años después, 20 años después de lo de Ricardo Rojas de las reflexiones de Gorriti, el el canón el padre Miguel Ángel Vergara, ¿no es cierto? publicó papeles de gorriti reconstruyendo correspondencia que familias habían guardado en Jujuy. lamentablemente, también parcialmente porque muchos documentos se perdieron, se estaviaron y publicó ese tomo muy importante de los papeles de Gorriti, una obra de casi 400 páginas con los documentos y e ahí dice el padre Vergara que Gorriti fue el primero en defender la doctrina de la igualdad de todas las ciudades y autonomía. En opinión de Ricardo Roja, Gorrite fue un defensor de la democracia federal. concepto que podría purirse señalando que Gorriti, con sus convicciones republicanas se empeñó en articular y complementar conceptos manipulados como antagónicos, lejos de cualquier ambigüedad para dotar a la convivencia en libertad de sustento ético y marco constitucional. trabajó en la búsqueda de una fórmula intermedia en la cual el gobierno nacional no fuera máscara de centralismo, tampoco que los gobiernos provinciales encubrieran, perpetuaran personalismos y depaismos localistas. No vamos a entrar aquí en analizar, digamos, el concepto de federalismo y de federal y de confederal. desde Buenos Aires, mientras asistía a los debates del Congreso Constituyente que mencionó el doctor eh Martín Villagrán, eh abrió una sesión, se abrió la sesión preparatoria de este Congreso constituyente. Después veremos cómo se frustra el Congreso. Cumple con su misión de dictar una carta constitucional y después veremos el final, donde el canón Gorriti tuvo una.

Eh, participación muy importante. El presidente de esa convención fue otro salteño, ¿no? El Dr. Manuel Antonio de Castro, que dirigió los últimos años el periódico La Gaceta, que fundó Mariana Moreno, que escribió el primer libro de derecho procesal, Manual de Práctica Forense, eh, y que fue una una figura eh muy, muy destacada.

Eh, entonces, este congreso que, constituyente, empezó el 6 de diciembre, digamos, con las sesiones preparatorias y formalmente empezó a deliberar e en 10 días después, el 16 de diciembre del año 1824. Corriti escribió a un amigo suyo, Dávila, "En este congreso estamos los que luchamos por organizar el país, pero también los que quieren anarquizarlo en provecho propio." En 180, el mismo Borrite señaló la necesidad de redactar y sancionar una Constitución liberal y equitativa. Dice eh textualmente, ese año escribió que si los gobiernos no daban ejemplo de moderación y dignidad y el país no se organizaba textual, llevaría hasta el sepulcro el dolor. Borrit llevaría hasta su sepulcro el dolor. Así veo de hecho de verlo hecho juguete de la intriga y de la ambición.

En en junio de 1827, después de un año y 4 meses de gestión, asumió como presidente de las Provincias Unidas del 6 de febrero de 1826 Rivadavia, [carraspeo] que luego renunció en febrero del 1826, convencido que sus servicios y cualquier sacrificio, dijo en su en su nota Rivada Davia, cualquier sacrificio suyo no podían ser de utilidad para la nación. Y añadió, "No sean, no sean, no se hará justicia a la nobleza, sinceridad de mis sentimientos, pero yo cuento con al menos si algún día la posteridad me hará eh me hará la historia." Un siglo después comenzó ese reconocimiento, anotó otro constitucionalista González Calderón. Gorriti recordaba su relación con Rivadavia, a quien desde 1811 no había vuelto a ver. Corriti estuvo en la jura de la bandera Jujui de Belgrano, sosteniendo, ¿no? Este, Belgrano sostuvo la bandera que él creó y Gorriti fue el sacerdote que estaba al lado de Belgrano bendiciendo la la bandera argentina. O sea, la actuación de él empieza no solamente en 1810, sino antes. Y él empieza, digamos, con estas ideas, no de una manera oportunista porque había cambiado la situación política, sino porque eh tenía eh muy claras y firmes convicciones respecto, digamos, este al futuro de de lo que sería luego los países independientes de España. Egorriti diz dijo, recordó relación con Rivadavia, repito, desde el año 1811 y no se habían vuelto a ver. Y en un momento con Riti dice, "Cuando se hizo la elección de presidente ni me opuse eh ni contribuí a la elección del señor Rivadavia. Yo había oído hablar mucho bien de él y también mucho mal. No lo había tratado lo suficiente como para formar un juicio imparcial." Cuando llegó el momento de votar en la elección arriba, Gorriti fue el último en hacerlo. La elección estaba decidida, pues, dice el propio Gorriti, de 60 sufragantes no pasaban de cinco los que habían negado el voto.

La Constitución fue sancionada, pero no tuvo un solo día de aplicación. También nace de notar gorriti. Los caudillos localistas rechazaron la la Constitución al libro cerrado. Cuando Gorriti va a entrevistarse después de la sanción de la Constitución, enviado por la Asamblea con el gobernador de Córdoba, eh, Bustos, eh Busto lo recibe de muy mala manera en su casa y sin haber leído la Constitución la devuelve. Se reúne la legislatura de eh Córdoba en varias sesiones nocturnas después de las 9 de la noche y también se jactan de no haber de no abrir la lectura de de ese texto constitucional que habían aprobado en la Asamblea Nacional los representantes que había enviado la provincia de Córdoba. Al enterarse de eso, Bustorizó a los delegados de Córdoba y les negó, digamos, el el voto de ellos en sentido positivo por la Constitución. Eh, la Constitución fue sancionada, pero no tuvo un solo día de aplicación, dice Gorriti. Los caudillos localistas la rechazaron al libro cerrado, como dije, no admitían que esa Constitución cerrara el camino de gobiernos perpetuos. Esta es expresión de Borriti. La fuerza de empeñadas en anarquizar el país pudo más que los argumentos y su aprobación mayoritaria. Y con esta frase, Gorrit dice, "Para edificar es necesario más fuerza en la cabeza que en los pies." Con esto estaba definiendo, digamos, la ligereza, la irresponsabilidad de no de población de Córdoba que fueron a verlo a gorrit expresarle la adhesión a la Constitución, sino de los mandones de provincia que hicieron de las mismas, ¿no es cierto?, reductos atrincherados donde un gobernador como el de Santiago el Estero, Felipe Rarra, después de muchísimos más de 30 y pico de años en el poder, solo los sacó del poder su muerte. Esta era la situación que se confundía con el federalismo, que eran eh provincias autárquicas que además interrumpían el tráfico comercial, como lo hizo Notar Gorriti también entre provincias. Era una especie de de digamos de islote donde había provincias que hacían pactos transitorios con provincia vecina o entraban en conflictos bélicos entre ellas. O sea, terminada la guerra de la independencia que ha mencionado Martín Villagrán, digamos, inmediatamente se entrelazó con el desarrollo de guerras civiles, no solamente interprovinciales, sino en el interior de las provincias. Y Salta no fue una excepción de eso.

Eh, en enero, después de una semana de viaje, eh, después de aprobada esa Constitución, Gurriti llega a Córdoba con el proyecto con el propósito de entregar a busto una nota de de la Asamblea y un ejemplar de la Constitución sancionada. Y dice Gorriti, aprovechando la oportunidad para expresarle los ardientes deseos que animaban al Congreso de dar a los pueblos días de paz y tranquilidad bajo la ejidad de una Constitución sin disputa, la más liberal que se ha conocido. Y aquí dice en él trataba de examinar la Constitución, le dijo a a Busto que no quería dialogar, le dijo, dice examinar la con examinar la Constitución nada se pierde en despreciarla sin examen, mucho se aventura. En esa Constitución escribió Gorrite a su regreso de Buenos Aires un largo y prolijo informe que esa Constitución de forma federal había adoptado todas las disposiciones que pueden asegurar a las provincias que no serán eh ehidas no serán oprimidas por el poder supremo de la nación. Dije también que los hombres hablando se entienden y que dialogando se podía aclarar equívoco que habían sido origen de la ruptura de algunas provincias con eh Buenos Aires. Y digo, cuando termina cuando termina la que no fue un diálogo con Busto dice su contestación, los argumentos que que le dio civilizadamente Gorriti, la contestación de Busto fue insignificante. Expresó los resentimientos sobre las críticas de periódicos a su persona. Y Gorriti e le recordó entonces que tres periódicos de Córdoba que financiaba el gobierno, digamos, de de Busto lo criticaban a Rivadavia con igual o mayor digamos ensañamiento que los periódicos independientes de Buenos Aires criticaban a gusto. Corrite añadió este testimonio. Más después de haber observado atentamente la conducta de busto, conocí a fondo su mérito. Soy uno de sus mayores apasionados. Perdón, no de estamos hablando de de Rivadavia. Después de de observar atentamente la conducta de Rivadavia, conocía a fondo su mérito y se declara uno de los mayores y apasionados y considerados como una bendición del cielo, que la República fuese presidida por sujeto tan digna de gobernar como el señor Rivadadia. Aquel congreso constituyente, en palabras de Gorriti, se esmeró en reunir todas las ventajas del sistema federal con el de la unidad, evitando los inconvenientes de ambos. Esto es textual de corritivo. Voy terminando. En aquel proyecto constitucional no había una sola cláusula que diese alarma, añade, por las garantías sociales no era federal. No, no garantía los gobiernos perpetuos y y bastaba. Ese depotismo de opinión era infinitamente chocante y ofensivo a las provincias que habían opinado de diferente modo, que la mayor parte e del consiguiente era eh oponer un veto eterno a la organización de la República.

Bueno, eh dos párrafos más y termino. Va a quedar esto. En todo caso, después yo voy a hacer llegar el texto íntegro. Este, en varios casos rechazaron con violencia los esos gobernadores en la Constitución. Siendo que los representantes habían votado a favor de ella. Eh, y entonces eran, digamos, los gobernantes, ¿no? El el pueblo de cada uno de los distritos la que rechazaba. Eh, bueno, eh, Ricardo Rojas advirtió que aunque Reflexión era un libro importante, quedan inéditos muchos escritos de Gorriti para la cosecha de otro labrador. Aunque la modestia del monseñor Vergara no lo admitiría, aquella cosecha quedó en sus manos. Ese labrador fue el propio Vergara. A medida que se producía ese trabajo en archivos argentina y extranjero, documentos y crítica histórica otorgarían a Gorriti el honor de ser considerado el mejor cerebro de la revolución argentina, dice el autor. Termino con los juicios de Ricardo Levene y con el primer de los primeros historios argentinos, Vicente Fid. En opinión de Vergara a los conocimientos y cualidades oratorias de Borriti autorizan dice textual a considerarle como uno de los mejores oradores sagrados de su tiempo. Ricardo Levene, aludiendo a un documento de Borriti dirigido a la junta grande 1812 valoró a su autor como productor de pensamiento y eje de las ideas políticas esenciales de la nacionalidad en forma neta y precisa. Vicente Fidel López, por su parte, señaló, Gorriti pasaba por ser el más fuerte dialéctico del Congreso, hombre sumamente respetado en la República por sus antecedentes, por su noble familia, por sus virtudes. Quizá con ligereza. Vicente Fidel López añadió que valía poco como hombre de letra. Le adjudicó no tener lectura de los trabajos y adelantos de su tiempo entre sus limitados conocimientos de administración y economía. Pero aparte de esto era razonador, impertérrito añade que un que una vez había echado mano a su tema, había sabía desenvolverlo, probando y demostrando sus premisas con un rigor viguroso y aristotélico.

En síntesis, eh estudiar, digamos, la personalidad, la trayectoria que ocupó una serie de funciones, incluso muy breve periodo fue gobernador de de Salta por necesidad. Eh, Gorriti eh se presenta a los ojos de del historiador y de la historia como un personaje precursor de lo que después lo que se llamó la generos del 37, lo que después hizo Sarmiento Alberdi, digamos, encuentran uno de los pocos antecedentes en este personaje que habiendo nacido en Salta, pero habiendo residido mucho tiempo en Jujui y siendo más considerado en Jujuy, digamos, terminó, digamos, por no ser tenido en cuenta por la mayor parte de los historiadores de este salteño. Eh, creo que esta oportunidad que ofreció la Universidad Católica es buena para comprometerme hacerle llegar un texto, digamos, eh completo de la investigación que estoy llevando a cabo y que va a va a ser enviada a la Academia Nacional de la Historia. Muchas gracias. [aplausos] [aplausos]

Muy bien, buenas tardes a todos. Gracias por su presencia, por su atención. A mí me toca abordar un tema difícil, pero poder hacerlo correctamente y poder presentarlo en estos breves minutos que se nos ofrecen, que es el significado de la presencia de la religión católica en la Constitución del año 1826. Efectivamente, en el artículo tercero de esa Constitución se lee lo siguiente en referencia a la nación y a su culto. Su religión es la católica apostólica romana, a la que prestará siempre la más eficaz y decidida protección, y sus habitantes, el mayor respeto, sean cuales fueren sus opiniones religiosas. Uno, leyendo desprevenidamente esta declaración tan explícita de la religión de la nación que se estaba formando, podría tener una opinión favorable, quiero decir, desde el punto de vista católico, religioso y decir que importante que la Constitución haya reconocido de esa manera lo que era la religión tradicional de esta parte del mundo y de la gran mayoría de sus habitantes. Sin embargo, merece una reflexión esta presencia de la religión católica en esta constitución porque no se la puede interpretar sin tener en cuenta uno de los hechos más complejos de nuestra historia, que se conoce poco, pero que merece atención por parte de todos nosotros, que fue la famosa reforma eclesiástica que se había dado unos años antes. La presencia de la religión católica apostólica romana en la Constitución tiene que vincularse con el espíritu que movió esa reforma, porque de lo contrario estaríamos cayendo en un error de interpretación, porque los grandes protagonistas de esa reforma eclesiástica fueron también en gran parte los grandes protagonistas de la redacción de esta Constitución. Y por eso es muy importante que nosotros le prestemos atención a esa reforma que se había dado 4 años antes. Sintéticamente hago una presentación del tema para saber de qué estamos hablando y después hacemos un poquito nuestra interpretación.

Como ya lo han dicho los anteriores expositores, la nación había quedado con va la nación, el las provincias unidas del Río de la Plata habían caído en un estado prácticamente de fraccionamiento, de falta de comunión entre las distintas provincias, autonomías provinciales, presencia de caudillos, etcétera, etcétera. Y lo mismo pasó en la provincia de Buenos Aires, que obviamente ya desde aquel momento tenía una preponderancia sobre las demás, no solo porque ahí se había dado la Revolución de Mayo, sino porque también el puerto de Buenos Aires había adquirido gran importancia en los últimos tiempos y por eso los personajes que ocupan los principales puestos en esta autonomía porteña. Eran personajes de fuste y digamos tenían sus ideas claras. Sobre todo el gran protagonista de esta reforma y creo que no me equivoco al decir también de esta Constitución que fue Bernardino Rivadavia y él como hicieron muchos que tenían el mismo espíritu quiso aprovechar el tiempo que tenía a su disposición para realizar una reforma en la iglesia. La Iglesia Católica, digamos, de estas tierras. El prestar atención a la Iglesia Católica en esos momentos no era un error. Ustedes piensen que durante muchos siglos toda la iglesia de la América hispana había estado muy bien organizada, había tenido muy bien sus canales de comunicación con España y con Roma. Había tenido su administración interna, los nombramientos de los obispos en toda la región, los distintos obispados que se fueron formando en la actual República Argentina, el obispado de Salta, eh el de Córdoba, el de Buenos Aires, etcétera, etcétera. Pero cuando se da la revolución de mayo, como esa revolución al menos formalmente rompía con el gobierno español, que es con el que Roma había realizado su acuerdo, que se llamaba el famoso patronato. En virtud de ese patronato, los Reyes de España tenían, digamos, una injerencia en las cuestiones eclesiásticas de América muy importante. Bien, al cortarse eso se dio inmediatamente en todo lo que había sido la América hispana un gran desorden. Particularmente en nuestras tierras muere el obispo de Buenos Aires, muere después el que había sido el obispo de Salta, grandes problemas con el obispo de Córdoba y se produce un corte de relaciones con la iglesia de Roma. Eso los llevó a pensar a los grandes responsables de la reforma eclesiástica que había que hacer una reforma. Y también otro argumento que utilizaron es que los religiosos, que fue el gran tema de la discordia, es decir, los miembros de las órdenes religiosas que estaban en nuestras ciudades y en nuestras provincias unidas se encontraban en un estado de relajación, de desorden y que había que poner orden en estas comunidades. Bien, la pregunta que se hacen todos es si todo eso era cierto. O sea, el corte con Roma estaba, ciertamente que lo estaba y tardó mucho tiempo en restablecerse. De hecho, si ustedes visitan el arzobispado de Salta, que tiene los bustos de todos los que han sido los obispos de Salta hasta el día de hoy, van a ver ustedes que hay lagunas de muchos años hasta que eso se normalizó. Y después el tema de la crisis de los religiosos también hay que ver si era cierta. Ahora, como para simplificar un poco el tema, porque el tiempo vuela, había una idea de fondo y había una idea preconcebida que un poco la han expuesto los expositores previos. La Constitución del 26 fue una Constitución centralista, aunque algunos decían que no lo eran en un sentido absoluto, pero lo era en un gran sentido. Y ese centralismo que tenía la Constitución del 26 y que la tenían sobre todo sus grandes responsables, también se ejercía en el campo religioso. Es decir, había acá una herencia muy grande de lo que habían sido ciertas actitudes y concepciones del gobierno en Europa y que después eso repercutió en América. O sea, las monarquías absolutas, el famoso absolutismo ilustrado, siempre quiso avanzar sobre el tema religioso y lo hicieron sobre todo las cortes borbónicas que fueron muy centralistas, a diferencia de eh los Austrias, digamos, la la los asburgos que habían tenido tanto en América como lo tuvieron después en el Sacro Imperio cuando les tocó gobernarlos a ellos. Después en Austria, ideas muy distintas con respecto a eso, si bien tuvieron sus excepciones, pero sobre todo esas Cortes habían querido manejar el tema religioso. Ustedes seguramente conocen la historia de lo que ha sido la supresión de la compañía de Jesús. La supresión de los jesuitas fue justamente una injerencia de las Cortes borbónicas de Europa sobre un asunto interno de la Iglesia y eso provocó que finalmente influyeran sobre el Papa para que las suprimiera. Bueno, esa mentalidad estaba muy presente, sobre todo en Rivadavia. Hay personajes que han estudiado mucho su pensamiento, sus eh fuentes de lectura, su biblioteca, etcétera, etcétera, y se nota esa gran influencia de lo que en teología se llama el regalismo. Es decir, esa concepción por la cual el rey, de ahí viene, real, regal digamos, regalismo, el rey tiene potestad para intervenir sobre las cuestiones de la iglesia. El tema esto de la lucha entre los dos poderes es un tema constante a lo largo de toda la historia y siempre lo será. siempre lo será, ¿no? El gobierno civil, digamos, muchas veces pretende intervenir en las cuestiones de la iglesia y la Iglesia, al ser también un poder autónomo, se opone o no se opone a eso. En el caso en que se opone se crea el conflicto. En el caso en que no se opone, la cosa sigue adelante. ¿Qué pasó en la Argentina? Y pasaron las dos cosas. Pasaron las dos cosas. Hubo un buen número de clérigos, como dijo este Caro, que tiene razón, que eran de pensamiento liberal, eran de ideología liberal y estaban de acuerdo con que el gobierno interviniera sobre las cuestiones internas de la iglesia. Y hubo otros, en cambio que se opusieron este violentamente, eh incluso con gran destreza periodística como fue el famoso fray Francisco Castañeda. Entonces, la reforma finalmente se dio en el año 1822. La reforma eclesiástica se realizó en la provincia de Buenos Aires y eso después repercutió en muchas provincias del país, incluso aquí en Salta. No me pongo a dar los ejemplos de lo que eso ha significado, pero fue una tragedia para la iglesia. Fue una tragedia. Ustedes piensen que suprimir congregaciones religiosas que tenían siglos de existencia, que tenían su vida propia, que tenían sus bienes, que tenían sus propiedades, que tenían sus funciones en la vida social, fue realmente una tragedia asimilar todo ese clero que se llamaba el clero regular a el clero secular. Es decir, a los sacerdotes que son locales, como es mi caso, y dependemos directamente del obispo, fue también una tragedia, porque aquel que quiere ser miembro de una congregación religiosa no quiere ser miembro del clero secular, pero era el principio centralista, era ese principio. Es decir, la iglesia también tenía que estar centralizada. La iglesia no podía tener estas células autónomas que son las congregaciones religiosas y que venían existiendo desde hacía muchísimos siglos o al menos unos cuantos siglos. Y entonces se pasaba a este centralismo. Ese centralismo teóricamente se concretaba en los obispos, pero en estas tierras obispos no había. Entonces, ¿qué había? Y bueno, eran los famosos provisores que habían sido nombrados por el clero local, pero con gran injerencia con gran injerencia del poder civil para que desempeñaran aquellas tareas que teóricamente estaban asignadas a los obispos que no que no estaban en estas tierras. Vinieron bastantes años después y los provisores, algunos estuvieron de acuerdo con la reforma, como aquellos que apoyaron a Rivadavia y otros que estuvieron totalmente en desacuerdo, hechos destituir por el mismo Rivadavia. Ahora ustedes podrán preguntarse, ¿eso por qué lo hacían? Bueno, digamos, la respuesta objetiva es por ese afán de centralismo, así como había un afán de que hubiera un gobierno central para todas las Provincias Unidas manejable con ese orden, disciplina, etcétera, etcétera, también ahí las intenciones no las sabemos del todo. Lo mismo quería hacerse con la iglesia, pero en este caso con el agravante de considerar que la iglesia era parte del estado cuando no lo es. Convive en un estado, quiere convivir con ese estado, quiere tener sus buenas relaciones con la autoridad civil, por supuesto, pero no es parte del Estado. Algunos, en una interpretación incorrecta dicen que es como un estado dentro del Estado y no es así y que responden a una autoridad superior extranjera que es el Papa. No es así, pero que tiene una autonomía y que tiene sus autoridades, que tiene sus leyes, que tiene sus constituciones y que tiene su máxima autoridad, eso es una gran verdad y no se soluciona el problema suprimiendo eso o considerando que la Iglesia es parte del Estado. Por lo tanto, a mi juicio, en mi opinión, puedo equivocarme, pero creo que tengo fundamentos para decirlo. Declaración de que la religión de las provincias Unidas, futura, Argentina, es la católica apostólica romana, a la que prestará siempre la más eficaz y decidida protección y sus habitantes el mayor respeto, sean cuales fueren sus opiniones religiosas, es parte de la reforma que se había dado unos años antes. Parte de tener todo el espectro religioso de la nación en una sola institución que es la Iglesia Católica. Y como está desvinculada de Roma, porque en 1826 seguía el problema, si bien no se buscó hacer una iglesia nacional, y eso hay que decirlo también en honor de Rivadavia, no quiso lograr una iglesia nacional, pero sí quiso que la iglesia en estas latitudes respondiera a este gobierno central y no respondiera era a las indicaciones que podía recibir de la autoridad máxima de la iglesia, que era el Papa, con la cual con el cual no había comunicación. Una última cosa, porque seguramente ustedes se los preguntarán, ¿y qué dijo el Papa a raíz de todo esto? Bueno, dijo mucho, dijo mucho y por eso envió una misión, una delegación a estas tierras que recorrió el actual Uruguay, la actual Argentina y el actual Chile para tratar de normalizar esta situación y por supuesto para tratar de lograr esa libertad que la Iglesia siempre ha pedido en sus relaciones con el Estado. La iglesia colabora con el Estado, pero pide al Estado en donde ella vive que le conceda libertad para realizar sus tareas, cosa que lamentablemente la reforma le había quitado. Y creemos nosotros que si esto se hubiera concretado, ya lo han dicho, la Constitución 26 no tuvo mayor existencia, hubiera sido algo muy desventajoso para la iglesia. Por lo tanto, mi opinión es esa. Más que decir, "Oh, qué grande que la Constitución haya puesto a la Iglesia en un lugar tan privilegiado, yo creo que deberíamos decir lo contrario." Es decir, la exaltó, pero para tenerla bajo su mano. Es mi opinión, al menos. [aplausos] [aplausos]

Agradecemos a nuestros expositores y vamos a aprovechar una a compartir algunas inquietudes que han planteado a nuestros disertantes. Por ejemplo, después de escuchar al doctor, al historiador Caro Figueroa, Gregorio Caro Figueroa, respecto de los aportes de Juan Ignacio Gorriti a la Constitución de 1826, le preguntan qué disposiciones o propuestas reflejan la atención entre la tradición jurídica heredada del periodo colonial y la influencia del constitucionalismo liberal europeo y cómo se manifiesta esa tensión en la redacción final del texto constitucional.

A ver, eh lo que Gorriti particularmente pone el acento, no es que estén, digamos, tomando como modelo, copiando constituciones, digamos, este liberales, pero evidentemente eh no se trata, digamos, de borrar el el periodo colonial, sino adaptar a las nuevas eh circunstancias, este dar una estructura eh jurídica, ¿no?, a un país que estaba en gestación. Eh, una de las grandes había muchas dificultades, ¿no es cierto?, las distancias, los precarios de medios de comunicación demás, pero también estaba el tema de que se trataba de reemplazar, digamos, una administración que más allá de las críticas había consolidado la administración española durante muchos eh el siglo XV hasta la independencia, eh que no era, digamos, fácil de un día para otro, digamos, montar una organización administrativa eficiente. Y entonces todo eso fue un largo y complicado proceso. Yo creo que eh no se desconoce porque bueno, muchos de los eh que gestaron la independencia en América, algunos estudiaron. General Belgrano estudió en Salamanca, el general San Martín de los españoles, Arenales había nacido en España, Logorriti era de padre de origen vasco, o sea, no hubo una ruptura en ese sentido, este automática. Lo que sí eh se trató era de poner un poco por por eso me refriti alude muchas veces a la tradición digamos institucional de Inglaterra y de los Estados Unidos, porque también hay unas corrientes muy fuerte en la historia constitucional argentina que adjudica, digamos, mayor influencia a las constituciones europeas, ¿no? Pero también hay otros estudiosos como Manuel García Mancilla e hijo que destaca, digamos, la importancia que tiene como fuente la Constitución de los Estados Unidos, que esto es una cosa que no se tuvo en cuenta. De manera tal de que eh el país se formó con un, como todas las cosas que se están por ensayo y error. La Constitución de 1826, en definitiva, fue un antecedente muy importante, muy valioso, muy pensado, muy estudiado. Están los debates que están publicados integramente por Emilio Raviñani, ¿no? Y lo más importante, termino con esto, me parece a mí de la intervención de de Gorrit, lo que sintetiza, él él le informa al a la convención y al gobierno, ¿no?, todo lo que él hizo en Córdoba en la frustrada de intento, digamos, de hablar con el gobernador Busto. Ahí él sintetiza todas las ideas, ¿no? Entonces, y bueno, eso me parece que que merece un estudio más detenido el papel de Gorriti en los debates y también como enviado para en otras provincias, en Mendoza y los otros enviados Tesanos Pinto en otra tuvieron la misma suerte, le cerraron las puertas y las narices sin leer el texto constitucional.

Perfecto. No sé si alguno de nuestros especialistas también quiere agregar algo más. Muy bien. Agradecemos a los tres miembros de este panel con este fuerte aplauso, [aplausos] al doctor Villagrá, [aplausos] al historiador Gregorio Carlos Figueroa y al padre Prémoli. A continuación presentamos el siguiente panel. A continuación tendrán lugar las siguientes conferencias. El diseño institucional de la Constitución de 1826 a cargo del Dr. Omar Carranza. Él es abogado, magistrado y docente universitario. Se desempeñó como juez en la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, contribuyendo a la consolidación institucional de la jurisdicción. Profesor especializado en historia constitucional argentina y derecho público, miembro del Instituto de Derecho Constitucional de la Universidad Católica de Salta. Ha desarrollado una sostenida labor académica en el estudio del federalismo y la organización institucional argentina. Su perfil integra experiencia judicial y formación doctrinaria. Por otro lado, la segunda conferencia es el fracaso de la Constitución de 1826 y su proyección en 1853 a cargo del abogado especialista Valentín Daniel Patzi. Él es abogado, profesor en ciencias jurídicas y especialista en educación digital, doctorando en derecho penal y derechos humanos, docente de historia constitucional argentina y derecho romano en la Facultad de Ciencias Jurídicas. Expositor y autor de publicaciones relacionadas a las ciencias jurídicas. Participó de proyectos de extensión e investigación. Realizó cursos de actualización y posgrado en la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de San Luis, la Universidad de Harvard y la Universidad de Penilvania, entre otras. Con ustedes nuestros disertantes.

Muy buenas tardes a todos, tanto los presentes como los que nos siguen por YouTube. Mis primeras palabras sean de agradecimiento a las autoridades de la Universidad Católica de Salta, sobre todo en la Facultad de Ciencias Jurídicas. También un agradecimiento muy especial a la cátedra de historia constitucional argentina en la persona del doctor Andrés Walshower. Un reconocimiento a los señores panelistas que nos antecedieron por los ilustrados, las ilustradas exposiciones con que nos han honrado y un reconocimiento a todos ustedes presentes por la el interés en participar en este tipo de jornadas donde estamos haciendo un repaso histórico y diría un homenaje a lo que fue la Constitución de 1826 y diría que lo debemos, cuando digo homenaje a la Constitución de 1826, hablo de un homenaje en el sentido de que para poder entender el constitucional la historia y las constituciones en este país, hay que entrar a su análisis por la vía del constitucionalismo, porque la Constitución es un producto del constitucionalismo. No cabe ninguna duda, puesto que si bien se hablaba en en Grecia de Constitución, acuérdense ustedes los que nos han seguido en historia que Aristóteles se dedicó a analicear y estudiar nada menos que 148 constituciones, porque cada estado ciudad tenía su propia Constitución, por algo muy cierto, porque decía que cada ciudad tenía que tener una norma jurídica acorde a su modo concreto de ser y la muy buena constitución del pueblo A, Corinto, no era la misma ni buena para un pueblo B, Atenas. Esto vaya demostrando que la Constitución es algo que arraiga en un determinado lugar. Entonces, ¿qué quiere decir esto? Porque cuando vamos a analizar la Constitución de 1826, tenemos que manejar un poco el tema constitucional, ¿no? No cabe ninguna duda. Y lo primero que diría, y y hablo desde lo constitucional, el mejor homenaje a más de las certerísimas expresiones que dieron nuestros expositores que nos que antecedieron es cumplir la Constitución. Ese es el mejor homenaje al sistema constitucional, cumplirla. Porque el problema, aparte de todos los que se han mencionado y los que vamos a seguir mencionando es que la Constitución no se cumple, no se acata, no se observa. Y esto en un país que no acepta que tiene que regirse por leyes y sobre todo por una ley suprema como es la Constitución, vía la particularidad que nos enseña el constitucionalismo, no cabe ninguna duda, no cabe ninguna duda de que no vamos a buen puerto si no observamos la Constitución y la Constitución como la del 26 y todas las que los ensayos que antecedieron como los que vinieron después ustedes y si obedecen al constitucionalismo, ustedes saben que tiene una misión ineludible, limitar el poder. Limitar el poder. Y así ocurre con el constitucionalismo en todos los lugares del mundo, donde fue una reacción frente al absolutismo monárquico, frente a los gobiernos despóticos que no respetaban la persona humana, que no respetaban las autoridades, que las autoridades hacían lo que se les daba la gana. Vía que eran los autores de qué, de las normas. Ellos se daban sus propias normas. ¿Quién les iba a exigir que las cumplan? Si ellos las dictaban, ellos las dictaban, las ejecutaban y las juzgaban. Absolutismo. Y ese absolutismo vino a ser frenado, limitado por el la corriente del constitucionalismo, mediante que la Constitución, porque aparte la Constitución me daba como pueblo un un estatus de unidad jurídica y de ordenación social que antes no tenía que antes no tenía. Entonces uno empieza y si trata de hacer de llegar a 1826, pero partir desde dónde vengo. Es decir, tengo que tengo la necesidad de conocer, tengo la de abrevar, de saber de dónde viene esto del constitucionalismo en la República Argentina, en estos territorios. Y para ello tengo que irme a qué fundamentalmente me anclaría en mayo. Si bien acá Caro Figueroa ya ha marcado algun intentos constitucionalistas o de derecho constitucional en época de Gorriti. Pero si tomamos mayo, vamos a encontrar allí mismo o incluso un día previo al 25, el 24 con el reglamento constitucional del 24 que allí ya nos dio una serie de pautas de lo que es la República. Hm. Lo que es la publicidad de los actos de gobierno. Imagínense antes que publicidad de actos de gobierno, la periodicidad en las funciones, lo provisional de los funcionarios públicos, la responsabilidad, la separación de funciones del poder. Cuando le le impone ese reglamento a la junta que no podía tener funciones judiciarias, por ejemplo, ya separando qué actividad le corresponde a cada órbita del poder. Entonces, empezamos a ver cómo empieza a introducirse en la en en el análisis de aquellos hombres el tema constitucional y Mariano Moreno, aquel fogoso Mariano Moreno de aquel tiempo, cuando hace una traducción de la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica y cambia la numeración y cambia algunos contenidos, se dice que ese fue el primer proyecto constitución de constitución que hubo en la República Argentina. Algunos autores sostienen eso también. Si vamos ahí no más al octubre del del 1000 811 nos encontramos con el reglamento de la división de funciones del poder, lo cual también hablaba de qué atribuciones tenía cada una de las órbitas de poder. Y ya nos estaba organizando y según el historiador José Rafael López Rosa dice que qué es una un proyecto de constitución. Entonces, yo voy a ser muy rápido porque si no en el breve tiempo que tengo no llego ni al 26. Pero ocurre entonces que ya vemos cómo se empezaba a gestar esta corriente del constitucionalismo buscando a través de estos breves documentos que mencioné en constituirse en qué, en límites al poder político. Y el constitucionalismo es eso, buscar a través de un texto supremo que no dicta el poder que lo va a aplicar, se lo dicta la soberanía del pueblo a través del poder constituyente. No es el legislativo ordinario o no debiera ser el legislativo ordinario y por eso el constitucionalismo en uno de sus caracteres establece la separación tajante entre poder constituyente y poderes y poderes constituidos. Los constituidos no pueden tocar la Constitución, no la pueden modificar, no la pueden alterar, la tienen que aplicar tal cual está. No les gusta, ¿qué tienen que hacer? Proponer una enmienda o reforma constitucional a través del poder constituyente para que se haga cargo de cambiar aquello que no se adecua a lo que sería el funcionamiento del estado de que se trate. Entonces, si esto es así, tenemos que tener presente que ese poder constituyente y ese poder ordinario, los poderes ordinarios tienen que ser qué expresión de la soberanía popular porque tienen que ser expresión de la soberanía popular por la representatividad que tienen tanto uno como el otro. Tanto uno como el otro. Nada más que evidentemente aquí en este principio de la soberanía popular y de la teoría política del del pueblo como sujeto de ¿qué? El pueblo como sujeto de soberanía, de gobierno y de representación. Acá está la base de la legitimidad, la legitimidad, la legitimidad revolucionaria del 25 de mayo o de los hombres de mayo. Entonces, cuando tenemos esta empezamos a desandar este camino y estas bases, nos vamos a encontrar, por supuesto, en un reconto muy rápido. Ahí no más después de lo que dije de 1810 y 1811 tenemos la Asamblea Constituyente del año 13. ¿Y a qué se abocó o se debía abocar por lo que le se le se le encomendaba que dictara una Constitución y declarara la independencia? No hizo ni una cosa ni la otra. A pesar de tener cuatro proyectos de constitución, el de la sociedad patriótica, que era una resonancia de lo que sería eh la Constitución de Norteamérica y de Francia de carácter unitario, la de la Comisión Oficial que tenía más bien una relación más directa con lo que sería el constitucionalismo de de España, la Constitución de Cádiz de 1812, también de tinto unitario, una que se dice anónima, no sé, pero también de tinte unitario y una federal que obedece, dicen algunos, a un diputado Cardoso uruguayo él, que venía a aplicar una Constitución que, digamos, encerraba en su contenido las instrucciones que mandó Artigas a la Asamblea del año 13 y que este señor Cardoso las volcó en un proyecto de Constitución. O sea, fíjense usted, ya en la primer en el primer en la primera asamblea ya teníamos cuatro proyectos. Ninguno prosperó, tampoco se declaró la independencia. Si bien ustedes saben, y no lo voy a repetir, lo conocen bien todo aquello que se que se dictó por esta asamblea respecto de la persona humana, ¿no es cierto? eh la abolición de los tormentos, libertad de vientres e eh supresión de los de los de los de los blazones, suspensión de los escudos de armas y tantas otras cosas que se dijeron allí muy positivas. Si sigo, ya tenemos enseguida la etapa del 16, la etapa de lo que sería el Congreso de Tucumán. Y el Congreso de Tucumán que tenía que lidiar con, a mí me parece con un problema central hasta hasta 1819, 1820, el problema de que el republicanismo que mencioné respecto del del 24 de mayo aquí tuvo el problema de que no pudo no pudo desplazar a la monarquía, no le quitó prestigio a la monarquía. El republicanismo luchaba, venía en franca batalla contra la monarquía, pero la monarquía se mantenía. Se mantenía en la fíjense ustedes, San Martín mismo sostenía a la monarquía como el sistema más adecuado a los pueblos de América, a los pueblos hispánicos de América. Belgrano con aquel proyecto surgido en la sesión secreta del 6 de julio, donde hablaba de una monarquía incaica. Po redón, Sarratea, Rivadavia, García, Manuel García, promonárquicos, Carrasco, Malavia, también promonárquicos, había solamente, dicen, uno solo, uno solo que tenía un mandato de un sistema republicano, Jaime Sabundis. Entonces, fíjense como lo que estamos hablando todavía en esos primeros tiempos después de mayo y llegamos paso el 16, paso el 18 con los reglamentos que dictó la Asamblea del Congreso de Tucumán y llegamos a la famosa Constitución de 1819. La Constitución de 1819, una Constitución que en la República Argentina por parte de historiadores, por parte de analistas, constitucionalistas y demás, ha tenido infinidad de aspectos que no condicen lo con lo que eran lo que era la naturaleza de esta de los ciudadanos de estas tierras y que por supuesto ustedes saben, se les criticó de monárquica, aristocrática. Y todas esas cargas que no me voy a detener porque no me va a alcanzar el tiempo y sería muy largo. Y que por supuesto, ¿qué pasó esta Constitución de 1819 que no fue aprobada, que tuvo vigencia muy breve meses como el texto legal en vigor en algunas provincias que lo tuvieron por muy poco tiempo, ¿qué derivó? En que las provincias del litoral, fundamentalmente, todas las provincias en general, pero las del litoral fundamentalmente se levantaron en contra del gobierno nacional. Se levantaron y al levantarse en contra del gobierno nacional empezaron a hostigarlo y a ponerlo en crisis hasta que paso a 1820, el primero de febrero de aquel año se produce la batalla de Cepeda. Hm. Para ubicarlos. A veces tantas veces los alumnos preguntan, "¿Y dónde queda Cepeda?" Y Cepeda queda en el límite entre Buenos Aires y Santa Fe, más bien sobre la el territorio santa Feino. Y allí cuando Francisco Pancho Ramírez y Estanislao López derrotan al director supremo Rondó, se viene, como podrá decir, se abre la caja de Pandora. ¿Por qué? Y porque allí las provincias empiezan a descubrir que pueden gobernarse o que tienen potestades, tienen capacidades para autogobernarse. La cosa no es fácil porque no todos piensan igual, no todos las provincias, me refiero, no todas las provincias pensaban igual. Entonces, ¿qué ocurría para poner en encarrilar toda la vida política institucional, pero de una manera más o menos armoniosa por lo al menos de las provincias que ocurre? Empiezan a relacionarse por los famosos pactos. Es decir, no es que se declaren autónomas y soberanas como alguno ha pensado, no es que a partir de ahora quieran ser estados independientes. Claro, porque, ¿qué ocurrió? Puede ser que confunde un poco algún vocablo o frases que utilizaron las provincias al denominar sus estructuras jurídicas. ¿A qué me refiero? Que una vez que se produce la el levantamiento, ¿no es cierto?, de estas provincias en contra de la autoridad nacional, cae la autoridad nacional y ahora estas provincias se encuentran con el poder.

Para ejercerlo, ¿qué hacen? Vamos a ejercerlo, sí, pero de una manera más bien eh racional. ¿Y por qué digo esto? Porque las provincias en ese momento para poder entenderse primero recurrieron a los pactos y luego a dictarse sus propias normas fundacionales o fundamentales. Y es así que aparecen dictando normas con lo cual uno dice automáticamente, "Ah, pero se estaban convirtiendo en estados, estados independientes." Y por allí algunos en en las redacciones que ponían al respecto decían formal estado y otros dicen república directamente. Pongámonos a ver.

Cuando se dicta la Constitución de la República de Tucumán, 1820, ya estamos hablando como si habláramos de la República de Corea del Sur, es decir, un estado. Y los demás, en cambio, fueron más, la mayoría mucho más precavidos, porque fíjense que cuando dictaban sus propias normas para dirigirse, para organizarse, establecían, por ejemplo, el reglamento provisorio de Córdoba 1821. El reglamento provisorio de San Luis 1832, el reglamento constitucional de Catamarca de 1821, el Estatuto Constitucional de Entre Ríos 1822 y así sucesivamente. Entonces todos estos estatutos y demás parecía o nos mostraban de que parecía que estábamos en presencia de estados totalmente independientes, pero simultáneamente estaban los pactos. el buscar entenderse con los demás. No es que yo me atrinchero en esta Constitución y aquí me quedo y soy libre, independiente, autónomo. No, no estaba en los pactos y los pactos era la forma de entendimiento que teníamos con las otras provincias.

Ese era acá estaba, me parece algo que Ricardo Levene dice de que cuando tenemos que armar allá después del pacto del cuadrilátero, el futuro congreso que vamos a a tener para dictar a la Constitución, ¿no es cierto? ¿Qué está diciendo? que se basa en dos aspectos o dos pilares, uno, el reconocimiento de la autonomía provincial y otro el de la nacionalidad. El reconocimiento de cada provincia que digamos así depende o está mirando siempre cuando se establece, como dijimos, a través de una Constitución o reglamento se mira en que hay un orden superior nacional que tiene que organizar. O sea, en ningún momento fueron separatistas, a mi juicio, por supuesto, en ningún momento fueron separatistas. Al contrario, venían en camino a dictarse una Constitución que las uniera.

¿Y cuál y cuál era el ejemplo que tenían estas estos estos hombres de aquel tiempo para buscar esa Constitución que anhelaban y que era tan difícil hasta en esas circunstancias dictar? Que el resto de los pueblos de Sudamérica se habían encaminado fuertemente en la tendencia constitucional, en el constitucionalismo. Se habían dictado constituciones organizando ya no como estados locales o provincias llamaríamos aquí, sino se habían como estados autónomos, estados nacionales. Pónganse a pensar Bolivia en 1826 ya se había dictado una Constitución, en el 31 dictó otra. Chile 1822 se dictó su propia Constitución. Colombia en 19 en 1819 se dictó una Constitución y en el 1821 una Constitución muy reconocida de aquel tiempo que era la Constitución de Cúcuta. El Salvador 1824, Uruguay 1829, Venezuela 1830. Más adelante por supuesto otras más como la de Costa Rica en 1844. Es decir, veníamos en un derrotero de búsqueda de seguir los pasos de un movimiento constitucionalista que abarcaba todos estos territorios a los cuales nosotros también pertenecíamos. Y esto era clave, buscar la organización nacional que hasta ese momento se nos negaba rotundamente. La del la del 19 fracasó. Vamos por vía de el de los pactos o tratados.

Y acá tenemos entonces el acuerdo que aquello que nos está llamando, es decir, una nueva una constitución para organizarnos, los pactos tienen que, yo diría, motorizar mediante los acuerdos entre las distintas provincias o de los distintos pueblos del interior, como se no me gusta decir pueblo del interior porque no me parece que no es una denominación feliz, pero así la utiliza la mayoría de los ciudadanos en este país. Entonces tenemos esto y empiezan los pactos y los pactos fueron muy importantes. La liga de Ávalos del 1820, la el que estaba mencionando el de Venegas de 1820 también diciembre noviembre de 1820 donde también se se convocaba un Congreso constituyente que luego se iba a reunir en Córdoba, que después fracasó porque Rivadavia se encargó de frenar la como la incidencia que podía tener en ese congreso Bustos y se lo llevó a Buenos Aires. Y el del cuadrilátero, el que mencioné hace un rato, celebrado entre Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos y Corrientes, fue uno de los más de los claves para poder gestar lo que sería la Constitución del 24.

Es decir, no digo, me pasé un poquito por en la velocidad que estoy haciendo para llegar, pasé por encima que previamente había habido una ley convocando, ¿no es cierto?, al Congreso Constituyente de 1824, que previamente a cesarse el Congreso hubo tres leyes que fueron a a mi modo claves para que el Congreso prosperara. Una ley fundamental donde se declaraba la donde estaba establecida la autonomía de las provincias y la unión de todas las provincias, donde se decía que se debía dictar una constitución. Eso era clave. Una ley de presidencia donde se establecía un un poder ejecutivo con un presidente permanente que luego fue designado Rivadavia y una ley de capital o de capitalización que se dividió en la provincia de Buenos Aires en dos, por lo cual una de las partes fue la que se capitalizó como capital de la República de la República Argentina en aquel tiempo, que lo hizo Rivadavia. Y a partir de aquí entonces tenemos que analizar el congreso constituyente de 1824 que dura hasta 1827. Y este congreso que a mi modo de ver no es una opinión absolutamente que no tiene, me parece, las mismas críticas, ni tiene ni es tan denostado como el el Congreso del 19 y su Constitución, sino que me parece cuando uno lo analiza y y lee su contenido de que es un congreso que va a trabajar en base a lo que serían los antecedentes de los cuales nosotros podemos rescatar y ponerlos en el análisis de nuestra visión al respecto. La Constitución norteamericana, la Constitución venezolana, la Constitución norteamericana, mexicana, venezolana, los regímenes políticos de Francia y de Inglaterra, la Constitución de 1819, que no nos olvidemos que la comisión redactora de esta Constitución hace especial hincapié en que se tuvo en cuenta esa Constitución para dictar la del 24, la del 26, perdón, que empezó en el 24 y también los pensadores que influyeron, porque esto tiene mucho que ver. Fíjense que por supuesto naturalmente estaban Montesquieu, Rousseau, Filangieri, pero aparecen dos que a veces no se los menciona mucho por haber sido simpatizantes de la monarquía constitucional. Jeremías Bentham y Benjamín Constant. Estos señores que conocían mucho el sistema inglés y que y digamos así influidos por el iluminismo racionalista nos nos enseñaban de que un buen gobierno es en el que nadie es soberano. El que es soberano es la Constitución.

Hm. [carraspeo] Fijarse que es qué es soberano la Constitución. Clarísimo. No hay nada por encima de la Constitución. No hay nadie ni nada encima de la Constitución. Esta es soberana. El la que impone ese concepto de supraordenación a todos aquellos que dictan normas o aquellos que cumplen funciones, ya sea públicas o privadas en un estado, deben acatar la Constitución. Por eso decía al comienzo, el mejor homenaje es cumplir la Constitución, acatarla, porque acá está el sal la salvaguarda de nuestras libertades, de nuestra dignidad como persona humana. Porque el constitucionalismo, aás de darnos estas constituciones que estoy analizando brevemente, imagínense por el tiempo, no nos olvidemos que gestó h como núcleo y finalidad del mismo el estado de derecho, aquel estado de derecho que significa que hay una finalidad personalista, la persona humana en su dignidad. ¿Qué pregunto? Después me contestan. ¿Qué valor hay más alto que la dignidad de la persona humana? ¿Hay algo más alto que la persona humana? Me lo dicen después si es que tienen otra visión.

Entonces, y esta este estado de derecho al cual las constituciones son, ¿no es cierto?, la base del constitucionalismo y núcleo del mismo, hay que respetarlos porque esa es la ley suprema, la Constitución, y para ello es de aplicación concreta a todos los hombres, a todos. No hay nadie que se escape. Por eso me llama poderosamente la atención que en estos tiempos en que vivimos hay algunos que crean que están por encima de la Constitución. Hay algunos que creen que están por encima de la Constitución. Me parecen realmente que no piensan, por no decir otra cosa más fuerte, que no piensan nada más, porque la Constitución está sobre todos y la Constitución, entendámoslos bien, y sobre todo los chicos, a lo mejor que recién empiezan estos estudios de historia y a lo mejor todavía no han hecho derecho constitucional, acuérdense que la Constitución es la ley que nos da orden, protección, la ley que nos ordena. la ley que nos da identidad política en el aquí y en el mundo. Y por lo tanto, ¿qué quiere decir? Que a la Constitución tenemos que cumplirla. La tenemos que cumplir. Es la única forma de salvaguardar nuestras libertades. La Constitución, a ver si lo entendemos de una vez, no fue creada para defender al poder. La Constitución fue hecha para defender a los hombres, a los ciudadanos. Para eso fue. ¿Por qué se levantaron en contra del absolutismo monárquico? Para preservar y defender los derechos fundamentales de las personas. Eso es, me parece crucial, que entendamos que no es para defender el poder, porque es para defendernos de otro poder en aquel tiempo que era el absolutismo monárquico. Estoy de acuerdo, pero luego a posterior y cuando yo entro en vigencia y se desarrolló el constitucionalismo es para nosotros, para protegernos a nosotros y en una constante evolución que desde 1826 ahora, por supuesto, si ustedes me preguntan, yo no les puedo decir que hoy es aplicable a rajatabla el constitucionalismo que se aplicaba en 1826, ni siquiera en 1853 y y 1860. Ha cambiado la historia, el mundo cambió. Hoy ya tenemos que hablar de constitucionalismo, a ese le llamamos clásico, pero ya teníamos que hablar de un constitucionalismo social, después podríamos hablar de un constitucionalismo moderno, después podríamos hablar de un constitucionalismo actual. algún profesor que creo que el presidente de la Corte, Horacio Rosatti, le dice constitucionalismo ecuménico, pero etapas superadoras, o sea, vamos buscando más y aparecen más derechos de nosotros para ser protegidos en las constituciones.

Y por eso cuando esta Constitución fracasa, porque fracasó, no podemos no no andemos con eufemismos, fracasó. ¿Por qué fracasó? Primero y principal porque creo que alguien dijo acá en el panel anterior, el centralismo ganó que el padre el centralismo ganó o o evidenció un éxito, no sé si a los Pirros, pero un éxito y tuvimos un gobierno que evidentemente se volcaba por el sistema representativo republicano en unidad de régimen y el poder ejecutivo estaba constituido, construido en base a esas premisas de acaparar poder. Y por lo tanto no era lo que querían las provincias. Las provincias que querían que se diera lugar en la Constitución a su derecho autonómico y a su derecho federativo. Eso querían. Por eso la rechazaron y lo rechazaron después que se les consultó, porque acá también se dijo, y muy bien que se que y lo decía la convocatoria, la ley de convocatoria del 24 de febrero, lo dijo, que cuando se convocó a las provincias a que mandaran sus representantes, la legislatura porteña se reservaba la posibilidad de aprobar esa Constitución una vez de que le presentara el Congreso, una vez de que las provincias expresaran sobre ella su parecer aprobándola antes de establecerla y promulgarla. O sea, se iba a escuchar a las provincias, como ya se había escuchado antes de empezar el Congreso, a ver qué opinión tenían sobre cuál es el régimen favorable a esta Constitución en ese tiempo. Y seis provincias dijeron que debía ser federal, cuatro dijeron que debían ser unitarias y seis medio que se lavaron las manos, perdón por la vulgaridad, pero se lavaron las manos diciendo que lo resuelve el Congreso, que lo resuelve el Congreso.

Entonces, cuando llegó el momento de que se envían los comisionados, como se mencionó, a cada una de las provincias para que estas respondieran y dijeran si aprobaban o no la Constitución, la mayoría absoluta casi no, algunas no, una mayoría importante dijo que no, algunos de manera grosera. el caso o grotesca el caso del gobernador Ibarra en algo que no vale no vale ni la pena mencionarlo acá como fue. Otros directamente ni la leyeron, ya se dijo también aquí no lo vamos a repetir y esas rechazaron. ¿Por qué? Porque no se defendía el no se establecía el principio autonómico ni el principio federativo, porque nada se decía sobre qué eran las provincias, si eran entidades de derecho público, si eran verdaderos estados particulares, cuáles eran sus derechos, cuáles eran sus su los poderes delegados, los que no delegaban, no se decía nada. Había una sumisión, si se quiere, al poder central de parte de las provincias y esto no le gustó a las provincias. Y por eso algunas como Santiago del Estero y La Rioja dijeron, "No, no, nosotros no vamos a contestar, vamos a resolver nuestra opinión para mejor momento." Irónicamente, el único que la aprobó fue la Banda Oriental del Uruguay, pero con eso no hubo nada que hacer. Se quedó la Constitución fuera de circulación, no fue aprobada, pero lo cómo podría decir lo rescatable, si tengo unos minutos, lo rescatable de esto, ¿qué fue? Que ese ímpetu, ese empuje de las provincias por buscar dictar una constitución no se quebró allí. Fracasó, como ya venían fracasando el 19, la Asamblea del año 13, ahora estaban recuperando mediante un tratado federativo como una alianza ofensiva defensiva de mayo del 1827. ¿Qué hicieron las provincias en ese en ese tratado, en esa alianza? Rechazaron por los motivos que dije, rechazaron la comisión del 26, pero ahí no más en el artículo 14 convocaron a un Congreso constituyente, otro nuevamente a otro insistían, vamos a insistir. Estamos hablando ya había renunciado perdón, lo habían desplazado a Rivadavia y entonces ya ahora teníamos un poco el camino más despejado en este desde ese punto de vista y nos íbamos a un nuevo Congreso constituyente que se estableció el 25 de septiembre de 1828 en Santa Fe, la Convención Nacional de Santa Fe. Y allí, ¿qué pasó? No prosperó esto, también no se pusieron de acuerdo, se hicieron solamente algunos trabajos preliminares y en octubre de 1829 se declaró en receso este Congreso, con lo cual hasta ahí lo que veríamos comentando de la evolución y me extendí un poquitito más después del 26 y voy concluyendo.

Esto significó significó que siguieron por supuesto los tratados, los pactos, los convenios, los tratados de Barraca de 1829, la convención de Cañuelas de 1829, el del 27 que acabo de mencionar, el de la formación de la Liga creando la Liga Unitaria del Interior de 1829 donde se le dio el poder supremo militar a Paz con algunos atisbos de otra vez aparecer o reaparecer poderes omnímodos y extraordinarios. 6 de diciembre [carraspeo] de 1829 que iban a ser dados a un gobernador y precisamente el gobernador designado el mismo día fue Juan Manuel de Rosas hasta que en 1831, a mi modo de ver, posiblemente lo vayas a mencionar porque a vos te toca ahora ver la proyección de la Constitución, el pacto federal de 1831 que viene a ser, me parece un elemento clave, es tan clave que el acuerdo de San Nicolás dice que es ley fundamental de la República. Lo dice cuando trata ya la digamos se está abriendo la puerta hacia el Congreso Constituyente. Y aquí este pacto que celebraron Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires, al cual adhirieron todas las provincias argentinas, establecía el reconocimiento del Estado argentino organizado como república por las provincias que lo integran, ¿no es cierto?, en federación. Y pero lo más importante es esa vocación de seguir esforzándose, de seguir insistiendo en que debíamos tener una Constitución que nos uniera a todos. Y entonces en el artículo 16, inciso 5, de esa de ese pacto, se nos dice que cuando las provincias estén en paz, en libertad y en tranquilidad, se convocará a un congreso general federativo. Y de allí la tercera etapa, digo tercera etapa porque a lo mejor lo vi en en la velocidad del raconto histórico que estoy haciendo y constitucional de que me parece que hay tres etapas, un hasta 1819, 1820 en la puja, donde seguimos teniendo la monarquía fuerte, el el los republicanos muy muy muy distorsionados porque en aquel tiempo, por los años 16, 17, la República, los republicanos los tenían los federales. Y los federales en aquel tiempo eran eran sinónimos de anarquía, entonces no no no tenía la potencia necesaria para establecerse. Un segundo una segunda etapa hasta 1831 con lo que estábamos hablando y una tercera y última etapa hasta la Constitución del 53, la que se inicia en 1831 con todos los vaivenes del absolutismo rosista y todo aquello que nos pueden dar los pactos y demás hasta esa fecha.

Y termino diciendo eh que no lo tomen muy en cuenta lo que dije, la Constitución del 53 y algunos me van a decir, "No, che, par Carranza, era el 5360." ¿Por qué? Y porque el 60 es la Constitución de 1853. ¿Cómo? La Constitución del 60 es la misma Constitución. Sí, sí, es la reforma del 53. No, no es reforma, es el poder constituyente que quedó abierto en 1853 y por lo tanto no es reforma. Claro, quieren salvar el tema de los 10 años que no se respetaron. Que es es solamente una interpretación para decir no esto formaba parte de la 53. No se violó la Constitución con los 10 años que decía que era el impedimento para reformarla. Lo llamativo de esto es que Punto José de Ortiz el 7 de marzo del 54 cerró solemnemente en acta, consta en acta solemnemente el Congreso de 1853. La historia hay que verla también donde esté escrita, aparte de escucharnos a nosotros. Muchísimas gracias. [aplausos]

Bien, buenas tardes. Antes que nada, porque por ahí uno tiene que cumplir con tiempos y en especialmente respetar el tiempo de los presentes, se olvida a veces de los agradecimientos. Entonces, tengo que empezar por el final para no olvidarme. Después los contenidos los podemos arreglar, eso ya lo vamos manejando. Primero y principal agradecer a las autoridades de la Facultad de Ciencias Jurídicas, al Dr. Eduardo Romani, a su equipo de extensión, eh está a la cabeza el Dr. Juan Villegas, a Romina, que también se encargó de la parte logística y organizativa de esto, al profesor Andrés Barshauer, que es el docente a cargo de la cátedra de historia constitucional argentina, ya que él es el cerebro detrás de esto. Él se le ocurrió, dijo que era un momento oportuno y siempre orientado a un enfoque pedagógico. No buscábamos traer ni cobrar para decir, "Vengan los abogados, vengan historiadores." Está destinado para alumnos que era el principal público. También, por supuesto, a todo el equipo de cátedra, Félix, Gonzalo, Laura, Alejandra, Ailem, a nuestros ayudantes del año pasado, quién fueron Guadalupe y Nicolás, y a todos los alumnos que se tomaron el tiempo de venir.

Cuando hablamos del rechazo, tenemos que entender en cuenta que el rechazo de la Constitución del 26 es un rechazo anunciado. Hay un fracaso que ya se esperaba. Los expositores del panel anterior y el doctor Carranza ya vinieron explicando las tensiones sobre las cuales se empieza a construir nuestro país. ese proyecto, esa idea de decir que nosotros podíamos gobernarnos a nosotros mismos producto de la primera experiencia después de la revolu de la primera invasión inglesa de 180, le había dejado a un grupo de criollos ilustrados esa idea de que se podía romper los lazos con la monarquía española y que podíamos empezar a gobernarnos por nosotros mismos. idea que se va a ir gestando. Y ante la oportunidad de que el rey en España había caído a manos de Napoleón y que lo mismo había ocurrido con la Junta Central de Sevilla, era el momento ideal para llevar esa idea de separarnos y de gobernarnos a nosotros mismos al virreinato del Río de la Plata por primera vez. El problema fueron los acuerdos que vinieron después. No se puede negar que somos, a pesar de tener una identidad nacional formada, porque todos nos vamos a poner la camiseta de la selección dentro de unas semanas, pero hay diferencias, diferencias que incluso ya existían antes de que lleguen los españoles. Por ahí hay una idea errada de que todo esto era el imperio del Tawantinsuyu o como dicen comúnmente los incas, cosa que no es así. Si al día de hoy, imagínense, nos peleamos con hermanos provincianos como los tucumanos para decir quién tiene la mejor empanada, es la misma comida, pero cada región tiene su forma de hacerlo. Entonces, hay diferencias y esas diferencias llevaron a que desde 1810 cueste ponernos de acuerdo. Tuvimos reglamentos a partir de 1811. La Asamblea del año 13, que tenía que dictar una Constitución, además de declarar la independencia y no lo hizo, el Congreso de Tucumán, que declara la independencia, agregando después que también íbamos a ser independientes de cualquier otra potencia extranjera, porque se habían olvidado de esa frase, pero tampoco dicta una Constitución. Y en 1819 sí teníamos una Constitución que tenía bastantes debilidades. Primero y principal que no establecía si éramos una monarquía, si éramos una república. Tenía una técnica legislativa, una técnica de redacción constitucional un poco floja y por lo tanto va a fracasar. Y ante este fracaso, las provincias que sí estaban constituidas, que tenían una propia identidad, que tenían sus propias autoridades, van a empezar a organizarse solas, no con una idea separatista como marcó el doctor, pero sí para consolidar sus instituciones a través de sus primeros reglamentos.

1820 llega como esos años bisagras, esos eventos canónicos que tienen que ocurrir porque va a marcar el inicio de una nueva época, una nueva época encabezada por Rivadavia que buscaba la organización nacional. Sin embargo, este plan de moderna de construcción y modernización del Estado que pretendía Rivadavia va a fracasar porque vamos a tener distintos acontecimientos que van a comenzar a partir de 1820 y que van a ir a lo largo de esta década, que van a confluir algunos con mayor medida, otros de manera indirecta, pero que todos hacen a la causa del rechazo. Cuando preguntamos por qué fracasó la Constitución, la respuesta fácil, la respuesta sencilla, pero que es correcta, es decir, la rechazaron las provincias. Y está bien, si buscan manuales de secundario, incluso algunos manuales flojitos de nivel universitario, te aclaran, la Constitución de 1826 fracasa por el rechazo de las provincias. La pregunta es, ¿cómo se genera ese rechazo? Porque no es que las provincias tenían un grupo de WhatsApp con Buenos Aires y otro grupo de WhatsApp paralelo y se pusieron de acuerdo, che, mañana le rechazamos a Rivadavia, si rechazamos a la Constitución. Okay, no funcionó así. fueron distintas causas, distintos conflictos, conflictos de intereses, conflictos ideológicos que van a converger y van a hacer posible ese rechazo. El panel anterior incluso llegó a ilustrar que los gobernadores de provincia ni siquiera se dignaron a revisar la Constitución porque ya sabían cómo estaba construida. Entonces, naturalmente, el rechazo ya era la crónica de una muerte anunciada. Ahora bien, buscando alguna analogía, cuando nosotros vemos que una persona muere, también podemos decir, ¿por qué murió? Y porque dejó de respirar. No está mal, pero a este nivel tenemos que empezar a profundizar un poquito y es lo que queremos buscar acá. ¿Por qué ocurrió ese rechazo? Para entenderlo, yo busco distintos motivos, distintas ideas que pueden fundamentar ese rechazo y lo agrupo en una causa estructural, en causas sociopolíticas, en causas jurídicas e institucionales y, por supuesto, en causas coyunturales. Cuando digo coyuntural, me refiero a algún acontecimiento cercano que existió en esa época que pudo influir y que de hecho influyó en el rechazo de las provincias.

Causa estructural. Acá tenemos que pensar porque el término plano estructural es un término propio de la ingeniería y de las ciencias exactas. Pero si nosotros nos ponemos en la idea nuestro país como si fuese una casa, tenemos una Buenos Aires fuerte, con buenos cimientos, con estable. Sin embargo, el resto de las provincias estaban mal alineadas, tenían estructuras bastante flojas y alguna que otra en cualquier momento podía derrumbarse. Y la causa principal de esa desigualdad económica es el puerto. Buenos Aires conserva el puerto no porque haya dicho, "Voy a crear un puerto", sino porque geográficamente lo tiene disponible. El puerto está en Buenos Aires, sale al Río de la Plata, es la forma de comerciar y no lo descubrió Buenos Aires, por algo se funda el virreinato del Río de la Plata, justo en Buenos Aires, para evitar el contrabando que se venía haciendo con con los británicos, con los franceses, con los neerlandeses. Entonces, tener el puerto te garantiza control y eso te garantiza un ingreso. Buenos Aires acá no solamente establecía los costos, es decir, cuánto me cuesta a mí, productor salteño, sacar mi producto o mi materia prima para llevarla a España y cuánto me cuesta meter un par de botas de Inglaterra, sino que Buenos Aires y gracias a la influencia de Rivadavia ahora estaba dirigiendo la política económica del país, de un país que todavía no tenía una Constitución. Y acá empieza un conflicto de las provincias, porque Buenos Aires puede decir, "Dictemos una Constitución donde el gobierno nacional que va a estar acá en Buenos Aires controle los puertos y controle la política económica del país. Pero como ellos tienen el puerto también dicen, "Pero si no quieres, no la dictes." En cambio, las provincias no podían darse el lujo de rechazar. Si rechazaban la Constitución seguían arruinadas, pero si la aceptaban, tenía que ser con una idea que las que las provincias se vean beneficiadas de la distribución de los ingresos del puerto y las aduanas. Pero si esto no era así, a pesar de aceptar la Constitución, las desigualdades estructurales y económicas se iban a mantener. Y esta es una de las causas.

Causa jurídico institucional. Acá empezamos con algunas avivadas, podemos decir algo típico de la historia de nuestro país que está presente desde incluso de antes que le digamos país. ¿Qué ocurre? Había que ponerse de acuerdo y para ponerse de acuerdo siempre es bueno dejarlo por escrito. Teníamos la ley fundamental. La ley fundamental consagraba la autonomía de las provincias, que se iban a respetar a sus gobernadores, a sus funcionarios y a todas las instituciones y que estas provincias libremente iban a poder aceptar o rechazar la Constitución. Incluso Buenos Aires tenía una propia ley provincial que la hizo a través de la junta de representantes, junta de representantes que empieza a tomar fuerza luego de la abolición de los cabildos a idea de Rivadavia. También tenía estas condiciones que ellos conservaban sus instituciones que podían analizar la Constitución y sobre ese análisis lo van a aceptar o la van a rechazar. Uno de los puntos fuertes de la ley fundamental era que se iba a respetar esta idea federalista. Las provincias son entidades preexistentes al gobierno nacional que mantienen todo el poder que no vayan a delegar. Cualquier cosa que no deleguen expresamente les corresponde a las provincias. El problema acá es que a la hora de armar, porque esta Constitución del 26 venía a mejorar la Constitución del 19, le dedica un capítulo a las provincias, pero los gobernadores elegidos no de manera directa quedan bajo la sujeción del presidente y las provincias dice, "Para, pará, ¿cómo puede ser que hace un año acordamos todas las 13 provincias?" Jujuy todavía no estaba como provincia en sí. ¿Cómo puede ser que acordamos que se iba a respetar esta idea federal de mantener las instituciones y ahora me decís que el gobernador va a estar bajo la órbita del presidente? Entonces hay claramente un avasallamiento a las autonomías provinciales. No se estaba respetando la palabra, no se estaba respetando lo que se había acordado el año anterior. El Congreso, que estaba llevando adelante este proyecto de Constitución estaba ignorando los famosos acuerdos preexistentes que en 1853 y para que no queden dudas, Gorostiaga, ¿vale? Benjamín Gorostiaga, el autor del borrador, que después va a ser la Constitución del 53, el 20 de abril comienza leyendo y diciendo que esta Constitución se basa en los acuerdos preexistentes y para que no quede dudas con mayúsculas, aclara el pacto federal y el acuerdo de San Nicolás, porque había una suerte de acuerdo que había que respetar, algo que la Constitución del 26 no estaba haciendo, además de que esta Constitución al no respetar esta idea federalista concentraba todo el poder y aquí empiezan a aparecer problemas porque nuevamente vuelve la cuestión del puerto, nuevamente vuelve la cuestión de las aduanas, lo maneja Buenos Aires y en realidad lo maneja la capital, pero la capital está en Buenos Aires y si no lo distribuyen, entonces ya tenemos que están congeniando de manera no lineal, porque la historia por ahí es el error de la primaria de estudiarla con línea del tiempo. Más bien debería estudiarse como si fuese una telaraña, porque hay distintas causas que convergen, algunas están más cerca del centro, otra más alejada, pero que van acercándose y que van teniendo influencia.

Causa coyuntural, es decir, situaciones que por azares estaban en ese momento, la guerra con el Brasil. Si ya teníamos todos estos problemas institucionales y de desigualdades entre Buenos Aires y las provincias, metamos más problemas, hagamos una guerra. Luego de la expedición de los 33 orientales, habíamos recuperado la Banda Oriental e incluso se los invita a participar de este modelo de país y esto nos llevó a que el Imperio del Brasil nos declare la guerra. Naturalmente para empezar una guerra no podés ir con provincias aisladas. San Martín incluso había dicho, "Yo no puedo ir como San Martín, el Señor de la guerra, declare la guerra a España y libera un continente. Necesito por lo menos ir con una especie de estado que haya declarado una independencia. Si es posible, díctenme la Constitución también." Y acá, sin tener nuevamente una Constitución empezamos una guerra. guerra que naturalmente consume recursos, recursos que los tiene Buenos Aires. Y esto de tenerlo Buenos Aires empieza a generar también problemas porque hay terratenientes en Buenos Aires que van a empezar a no estar de acuerdo con la política que está llevando este gobierno central provisorio. Además, producto de este conflicto con Brasil se va a hacer un bloqueo en el puerto y también vamos a tener una crisis económica porque no llegan los las los productos elaborados, nuestras materias primas no salen y encima se nos ocurrió pedir un préstamo a la banca Baring Brothers en Inglaterra. Pedimos un préstamo de 1 millón de libras esterlinas que llegaron 560,000 porque las famosas porcentajes que hay que ir dejando en el camino para que ese préstamo pueda hacerse efectivo. Préstamo que vamos a terminar de pagar recién configurado al corta. Pero bueno, esto empieza a generar tensión incluso dentro de la propia oligarquía porteña, porque el sistema de las aduanas de puerto funcionaban como acuerdos para ellos. Incluso celebramos el acuerdo de amistad, comercio y navegación con Inglaterra. E Inglaterra instaba a que tengamos un gobierno central fuerte y una Constitución, no por reconocer nuestra independencia, sino para tener a quién cobrarle en caso de que no paguemos. Y la garantía que habíamos dado eran tierras y esas tierras después van a pasar a convertirse en tierras nacionales que van a ser la garantía y esto empieza a generar ya un quiebre dentro de la propia Buenos Aires. Entonces, nosotros estamos viendo acá una falta de tacto a la hora de llevar adelante esta idea de hacer una Constitución. Parecería que el Congreso tenía sus asesores y le preguntan, "¿Estamos en guerra con Brasil? Sí, dictamos una constitución, no tenemos bloqueo económico, ¿sí sería momento de dictar una Constitución? No. ¿Tenemos crisis financieras? ¿Sí sería oportuno dictar una Constitución? No. ¿Y qué resolvemos? Dictemos la Constitución. Entonces, ya vemos desprolijidades en esta idea de 1826.

Y después tenemos las causas sociopolíticas, es decir, cuando uno piensa en el derecho, y esto grábenselo para siempre, como dice Gustavo Arballo, saber derechos no es solamente repetir leyes. El concepto de derecho está atravesado por muchas otras materias: filosofía, sociología, ciencias políticas, teología y, por supuesto, historia. Es decir, conocer derecho requiere un análisis mucho más profundo y acá parecería que ese análisis no se dio. Vamos a tener restricciones al sufragio. El doctor ya explicó que el Senado, como estaba previsto en 1819, era un Senado aristocrático. La Constitución en sí era aristocrática y por eso falló. Sin embargo, acá en 1826 se van a empezar a poner restricciones al sufragio. Buenos Aires tenía de 1821 su propia ley electoral y decía que votaban todos los hombres libres mayores de 20 años. Y ahora de repente la Constitución le viene a decir, "No, no pueden votar todos." Entonces va a aparecer la figura de alguien que recomiendo estudiar que es Manuel Dorrego. Dorrego, si bien es de Buenos Aires, él entra como representante de Santiago del Estero. Entra gracias a otra de las avivadas, porque la gracia de cómo iba a ser el esquema para elegir a los representantes estaba en el reglamento del 17 que decía un diputado cada 15,000 habitantes, pero como el Congreso se salteaba cualquier regla, dijeron, "Metan más diputados, no hay problema." Total, la Constitución ya la tenemos cocinada y Dorrego va a ser una defensa a las clases sociales que estaban quedando fuera de este proyecto. Y me permito leer un trabajo de Juan Portel, de Julián Portela capítulo 5 del del libro Pensamiento constitucional argentino de 1810 a 1930, que es una obra dirigida por Pablo Manili. Y en la página 185 e Dorrego dice, paréntesis, es importante porque del Congreso del 24 están las versiones taquigráficas, así que se puede estudiar en profundidad. Y el 29 25 de septiembre de 1826 Dorrego dice, "Excluyéndose las clases sociales que se expresan en el artículo, es una pequeñísima parte del país. Tal vez no exceda la vigésima parte. Entonces, ¿es posible esto en un país republicano? ¿Es posible que los asalariados sean buenos para lo que es penoso y odioso en la sociedad, pero que no puedan tomar parte de las elecciones?" Porque el argumento de quienes habían apoyado la exclusión de los asalariados es que eran dependientes, que tenían un patrón. Y continúa, "Yo digo que el que es capitalista no tiene independencia. Como tienen asuntos y negocios, quedan más dependientes del gobierno que nadie. A esos es a quienes deberían ponerse trabas. Si se excluye a los jornaleros, domésticos, asalariados y empleados, entonces, ¿quiénes quedarían? Un corto número de comerciantes y capitalistas." El Congreso del 26 no la estaba viendo, estaba dejando a la mayor parte del país sin posibilidad de dirigir el país, sin posibilidad de participar, ni siquiera votar, que es lo más básico dentro de un estado de derecho, poder ser parte de las decisiones y naturalmente los sectores provinciales, los caudillos que formaban su poder gracias al poderío militar que tenían y por supuesto a lealtades, ahora veían que sus tropas, porque tampoco los los las milicias podían votar. Incluso en Buenos Aires, ganaderos, productores que tenían un caudal de jornaleros suficiente quizás para aspirar a una banca tampoco podían votar y la Constitución va a fracasar.

Sin embargo, este fracaso no hay que verlo como algo negativo, porque de todo se puede aprender. Benjamín Gorostiaga y Alberdi conocían esta Constitución, la criticaban, sí, pero también sacaban ideas, ideas para la construcción de lo que va a ser la Constitución de 1853, porque esta Constitución se va a detener a analizar más de 40 artículos de la de 1819 y más de 70 de la del 26. Y hay un núcleo técnico que se conserva e incluso se trata de avanzar con el federalismo a medias, porque si bien la Constitución del 53 es federal, hay que hacerle unos ajustes bastante importantes en favor de las provincias en 1860. Pero este tema seguramente lo desarrollaremos cuando nos encontremos en 27 años para el bicentenario de la Constitución de 1853, desde el cual ya están invitados. Lo importante acá es que sepan que de cualquier fracaso, de toda esta experiencia, porque éramos una nación nueva que estaba tratando de dictar su constitución, la Constitución jurídica, sin entender, como dice Cholvis, alumno de Sampai, la Constitución real. Porque primero hay que ponernos de acuerdo como sociedad. ¿Cuáles van a ser nuestras instituciones? ¿Cuál va a ser nuestro modelo social? ¿Cuáles son los valores aceptados? No imponerle la Constitución jurídica a la Constitución real, sino tener en cuenta la Constitución real. Quizás esa Constitución real sea la grand, esa validez no escrita de la norma jurídica que decía Kelsen para recién ahí cuando sepamos cuál es el punto de partida y cuál es el puerto de salvación, como decía Juan Bautista Alberdi, al cual queremos llegar ahí recién cuando tengamos listos esos acuerdos, vamos a estar en condiciones de dictar una Constitución. Hoy en día lo tenemos, pero siempre hay que revisar, no hay que salirse de la Constitución, porque si nos salimos de la Constitución vamos a volver a esos tiempos en donde nos terminamos matando entre nosotros con la excusa de armar un país. Muchas gracias. [aplausos] [aplausos]

Muchísimas gracias para nuestros disertantes por sus valiosos aportes en esta jornada. A continuación invitamos al estrado al doctor Patricio Colombo Murúa y al doctor Eduardo Jesús Romani para realizar la entrega de placas de reconocimiento. En primer lugar reconocemos al Dr. Fernando Sarabia Toledo. Lo invitamos, por favor, a subir al estrado. Ah. [aplausos] [aplausos] [aplausos] Muchísimas gracias y reconocemos también al doctor Omar Carranza. [aplausos] [aplausos] [aplausos] [aplausos] Muchísimas gracias.

Seguimos entonces con las actividades y a continuación tendrá lugar la mesa debate integrada por el doctor Omar Carranza, el historiador Gregorio Caro Figueroa, el magíster abogado Martín Villagrán San Millán y doctor Patricio Colombo. modera el especialista Andrés Barsuer. Ah, dale, dale. Trend, pero sí. Ah. Ah, vamos a dar comienzo a la etapa final de este recuerdo, esta conmemoración del bicentenario de la Constitución de 1826. Gracias. Como decíamos, ingresamos ahora en otro de los momentos centrales de esta jornada académica, que es la mesa redonda de debate, reflexión e intercambio entre varios de los distinguidos expositores que nos acompañan en esta jornada. Tenemos además el honor de contar con el Dr. Patricio Colombo Murúa, exrector de La Ucasal y una de las figuras fundamentales en el éxito de la educación a distancia en nuestra universidad y en todo el país. Se han elaborado preguntas en función de lo expuesto hoy y también de interrogantes que nos han hecho llegar tanto el público de esta aula magna como quienes siguen esta transmisión a través de YouTube. La historia constitucional dialoga siempre con el presente. Al pensar en 1826, también pensamos en cuestiones plenamente actuales. La organización del poder, la relación entre centralización y autonomías provinciales, la necesidad de consensos duraderos y el fortalecimiento de nuestras instituciones. Asimismo, nos invita a valorar nuestro patrimonio histórico como fuente de identidad, educación y turismo cultural. Del mismo modo, surge el desafío de transmitir estos contenidos a las nuevas generaciones con rigor académico, pero también con nuevas herramientas pedagógicas y tecnológicas. En este sentido compartiremos un breve video elaborado por Innoval de Ucasal, que acompaña permanentemente estas iniciativas desde la etapa impulsada por Carlos Said y hoy con Daniel Musa y Lucas Flores sobre experiencias de clases en el metaverso y nuevas tecnologías aplicadas al turismo histórico, entre ellas el Panteón de las Glorias del Norte en nuestra catedral que alberga los restos de protagonistas de la época que hoy nos convoca y puede recorrerse no solo presencialmente, sino también en el metaverso y por YouTube. Con ese espíritu abrimos esta mesa redonda para pensar el pasado, comprender mejor el presente y proyectar el futuro. Sí, sí, pero [música] En las últimas imágenes se veía la cátedra de la cátedra de distancia que se dictan el metaverso, eh, con todo el apoyo de la Facultad de Ciencias Jurídicas y de sus autoridades. Vamos a empezar con las preguntas. eh tienen libertad también de eh por supuesto agregar algún comentario a las exposiciones que han hecho eh todos ustedes, ¿no? La primera pregunta son breves, pero por ahí dan para hablar bastante. Si tuvieran que señalar una enseñanza que deja 1826 a la Argentina actual, ¿cuál sería? Pueden empezar el que quiera, si no le damos la palabra.

A alguno. Yo, yo, que soy el más viejo, seguramente voy a hacerme cargo de contestar esta pregunta primera.

Este, hay muchas cosas que tenemos que aprender de lo que ocurrió entre 1820 y 1827, para no cerrar el tema. En el 26, en 1820, el país se disolvió. Los caudillos, este, de Santa Fe, Entre Ríos, atacaron al gobierno nacional y Rondó perdió, que era el director supremo, perdió la batalla frente a los caudillos.

Este director supremo tenía ya algunos antecedentes, este, de un carácter bastante especial, porque en la en la en la actuación de Rondó como jefe del ejército nacional, este jefe del ejército del Perú, que se llamaba entonces, que era este el que combatió acá con los realistas en el Alto Perú, se enemistó con Güemes, a pesar de que Güemes era el único sostén entonces de la independencia, porque los generales realistas habían ido venciendo uno tras otro a los mejores generales que les puso Buenos Aires, salvo honrosas excepciones como las batallas de Tucumán, Salta, este, y alguna otra. Pero en realidad, este, España hizo un esfuerzo por reconquistar estas tierras y mandó sus mejores generales que habían luchado incluso contra Napoleón, que uno fue Pezuela y el otro fue de la Cerda. Ambos terminaron siendo virreyes del Perú, pero aparte eran excelentes militares y Güemes los venció. Los venció Güemes, ¿no? El Ejército Nacional.

El Ejército Nacional, después de perder, de tener dos derrotas terribles, vino a Salta, este, con la peregrina idea de Rondó de deponer a Güemes. ¿Por qué? Porque tenía un conflicto inspirado por algunos algunos personeros de Buenos Aires, como era Tomás de Anchorena, que estaba en Jujuy, y algún otro, este, que querían hacerle la guerra a Güemes y destituirlo. Esto no pasó porque hizo algo muy inteligente, que fue hacer una retirada estratégica y no enfrentar al Ejército Nacional, pero sí cortarle toda la posibilidad de este juntar víveres, este juntar cabezas de ganado para el ejército. Y cada vez que querían salían partidas para buscar alimentos, las tropas de Güemes aparecían y los corrían a las tropas nacionales. Esto culminó en un pacto que fue histórico, que es el Pacto de los Cerrillos. Así que, en realidad, Rondó tenía el mal antecedente de haber querido deponer a Güemes, ¿por qué? Por instigación de los intrigantes de Buenos Aires. Este, es decir, había hecho causa común con la con las mismas intrigas que sufrió Artigas, este, y que fue víctima de de las persecuciones que hizo el Ejército Nacional en contra de aquel otro caudillo de la Banda Oriental. Esto hay que tener la claridad de verlo así.

Rondó, derrotado en el año 1820, es el mismo que aquí, de esta pelea absurda contra Güemes, que era un guerrero solamente defensor de la independencia. En 1820, el país termina con el gobierno nacional y entra en una especie de anarquía, digamos, federalista. Cada provincia era un estado independiente y se manejaba de acuerdo a sus propias normas y reglas y a la al propio dictamen de sus caudillos. Y esto ocurre entre 1820 y 1825, 24.

En el 24 empieza el Congreso Nacional que promueve Rivadavia cuando él se va del gobierno provincial, ¿no es cierto? Encabezado por Martín Rodríguez. Otra figura asociada a los negocios porteños, porque fue el que reemplazó en el Ejército Nacional a Güemes, este, en su en su cargo, digamos, de jefe de las avanzadas, cargo donde también lo reemplazó este Rondó. Martín Rodríguez entonces lo lleva a Rivadavia en el año 1821, este, lo hace ministro de gobierno y relaciones exteriores de la provincia. Y este ahí Rivadavia realiza una serie de tareas importantes, inclusive en el ámbito cultural muy fuertes, que marcan con un sello indeleble a la ciudad de Buenos Aires como la capital de las luces, ¿no? Él tenía un poco el modelo de de hacer de Buenos Aires la Atenas del Plata, ¿no? Ese era un poco la idea de de este hombre.

Rivadavia era un hombre que había conocido a Bentham, que acá lo mencionó Carranza, en Inglaterra, y él se proclamó discípulo de este filósofo inglés con quien mantuvo también correspondencia y y este una relación bastante estrecha. Y este empezó una serie de reformas importantes en la provincia de Buenos Aires que fueron muy bien vistas por la población culta, este, pero que en realidad solamente se dirigían a mejorar la cultura de la de la ciudad y la educación en en principio, ¿no? Eso fue un poco el blanco. Como ya les digo, él tenía una gran sensibilidad respecto de crear una capital que fuera superior a las europeas. Este Sarmiento, un poco comentando esta esta idea de de Rivadavia, dijo: "Nos trajo Europa". Inclusive quiso superar Europa, porque lo que no habían sido capaces de hacer los revolucionarios franceses y la aristocracia inglesa, tampoco quiso hacer, lo quiso hacer Rivadavia en Buenos Aires.

Este, bueno, Rivadavia es un poco el impulsor del proyecto de la creación de la Universidad de Buenos Aires, que se crea en el año 1821, este, que fue una gran creación, indudablemente, este, y después de mejorar, de hacer mejoras en las escuelas de Buenos Aires, este, también tiene mucho que ver con la promoción de la literatura propia de Buenos Aires, eh, del teatro nacional y demás. Es decir, tiene que ver mucho con el con el plano cultural.

En el plano de las relaciones exteriores, él se encontró con un problema: que Inglaterra no quería este reconocernos como nación independiente hasta que el país no se unificara. Él se dio cuenta de la necesidad de promover la Unión Nacional de vuelta, pero el momento no era el apropiado, el adecuado. En 1821 no había ninguna posibilidad porque todavía estaba hecho, en digamos, la herida abierta del año 20, donde las provincias todavía rechazaban todos los intentos de Buenos Aires por detener la supremacía sobre las otras provincias. Entonces, este, trabajó mucho con el grupo que lo que lo secundaba, este, para lograr que, por lo menos, cuando terminara el gobierno de Martín Rodríguez, se pudiera llamar un Congreso General Constituyente. Y efectivamente, cuando él termina su mandato, pide expresamente en una nota que el gobierno de la provincia, que se iba a hacer cargo a partir de ahí, que fue el de las, se encargara de convocar un Congreso Nacional Constituyente, que iba a ser el congreso que sancionó la Constitución de 1826.

Y él parte, toma un cargo de primero, eh, la idea de él fue irse a Inglaterra, este, representar a la República Argentina. Le dan una representación que era tanto para Inglaterra como para Francia. Y entonces, este, el primer ministro inglés, que era Canning, dice: "No, yo no lo recibo a este porque esto es un agravio a Inglaterra, que es muy superior a Francia". Orgullo de inglés, ¿no? Entonces, no puede ser que manden un individuo que represente al país para dos estados. Bueno, esto fue anecdótico, pero pero de todas maneras, en ese viaje Rivadavia repotenció sus contactos con los filósofos ingleses, con los franceses, con, en fin, con toda la gente especialmente culta de Inglaterra y demás. Y este, pero eh él no, él se dio cuenta que lo importante aquí para Inglaterra y para otros países era mostrar al país unido.

La la dispersión del país, esta anarquía que teníamos, también trajo consecuencias muy graves desde el punto de vista territorial, porque hacia 1825 se produce la decisión de Bolivia, de las provincias del Alto Perú, de constituir la República Bolívar. Y el Congreso este argentino, que se había ya llamado y estaba empezando a funcionar, tuvo una contestación, este, muy neutra respecto de este problema y dijo: "Bueno, respetamos la libertad de estas de estos territorios ex del Río de la Plata y que hagan lo que quieran". Esa fue más o menos la respuesta. A raíz de lo cual se constituyó primero Bolivia, después el Cabildo de Tarija, poco tiempo después declaró su anexión a Bolivia y después todavía encima nos quitaron un pedazo de Salta, porque en la época de Güemes se había anexado una porción de territorio que tenía como puerto sobre el Pacífico al puerto de Cobija. Yo también, este, se fue frente a la total inactividad y pasividad de de la de la Argentina.

Este, hubo un famoso brindis que hizo Bolívar después de esto con Carlos María de Alvear, donde Carlos María de Alvear, medio socarrón, digo, perdón, Bolívar, muy socarrón, le dijo: "Celebramos la generosidad que tienen las Provincias Unidas del Río de la Plata, que han han sido tan buenos con la Constitución de Bolivia, con estos desgajamientos territoriales tan importantes". Bueno, yo paro acá porque quería...

Excelente, excelente. Eh, otra de las preguntas que nos llegan y que también surgieron en función de las exposiciones y bueno, fundamentalmente del tema del bicentenario de la Constitución. ¿Sigue viva hoy la tensión entre centralización y autonomías provinciales? Pregunta. Son preguntas cortas, pero contundentes. La tensión entre centralización y autonomías provinciales. Algo se dijo, por supuesto, hoy, este, en este diálogo de la historia y el presente, encontramos algunos aspectos de aquella época. En la actualidad, ¿los hemos superado? ¿Siguen vigentes? Yo creo que Carranza sería indicado para contestar eso. A ver, el de al lado.

Hola. Hola. Decías, Andrés, si sigue vivo o se sigue manteniendo esa tensión entre centralización y autonomías provinciales. Autonomía provincial. Si vas a la Constitución, al texto, diríamos que no. Me parece la solución más adecuada a lo que dice la norma, la letra de la Constitución. Ahora, si voy a la práctica, ¿qué pasa? Eh, tomemos un punto que seguramente todos conocen y que es el problema de la ley de coparticipación federal, un problema que nos viene de hace, no sé, la cantidad de años. Se agudizó, por supuesto, esto mucho más en el año 32, eh, después de la de la revolución del 30, con el 32, que quería recuperar el gobierno nacional todo lo que pudiera a cargo o de medio de las provincias y que había que llenar las arcas para poder seguir funcionando. Y entonces empezó la ley de coparticipación federal ahí seguidamente.

Entonces, uno se pregunta: "¿Y esta ley de coparticipación federal concluyó con la problemática entre provincia y Estado Central?". Eh, fue una solución. Las modificaciones que se le hicieron fueron favorables a buscar una un entendimiento, llamémosle, no digo una unión, un entendimiento entre naciones y provincias. Lo lo primero que habría que hacer es un un repaso a la letra de la Constitución y preguntarse por qué no se cumplió con la cláusula esta de las transitorias de la Constitución Nacional cuando se le impuso al Congreso de la Nación Argentina en 1994, que tenía que antes de diciembre de de 1996 debía dictar una nueva ley de coparticipación federal. ¿Cuánto pasó desde 1996? Va a ser a fin de año 30 años. Y la ley no se dictó.

Lo primero que uno se pregunta: ¿Se olvidaron? ¿Se olvidaron de dictarla? ¿No se puede dictar? ¿No es conveniente? ¿No es oportuno? Y empezamos con una cantidad de preguntas, casi muchas, no sé si tendrán alguna respuesta. Me parece bastante complicado. Pero lo primero es que si el mandato constitucional está, lo primero que a mí me encanta ser esclavo de la ley, así lo decía Sócrates, hay que ser esclavos de la ley para ser libres, ¿no? Dijo ese señor. Y yo creo que para ser libres hay que cumplir la Constitución. Lo dije cuando hablé del 26. Entonces, me parece, ¿por qué no se cumplió? Y bueno, no se pudo. ¿Y para qué lo pusieron? ¿Para qué se expuso? Si se puso es porque es un mandato constitucional y si un mandato constitucional, hay que abordarlo porque es lo que corresponde si quiero cumplir la Constitución.

Ese el primer problema de que esa ley de participación no se dictó y la que tenemos, con parches y todo, siempre va mal y siempre va en desmedro de ¿quién? De las provincias. Entonces, uno se pregunta: "¿Y qué habrá que hacer para volver a entendernos entre Nación y Provincia?". Sino que cuando las provincias tienen que hacer frente a sus erogaciones para funcionar, como la ley de de coparticipación no le da los recursos necesarios o suficientes, tiene que ir a mendigar a Buenos Aires, al Ministerio de Economía fundamentalmente, el ministro de Economía local o el gobernador, si es necesario, y que para poder lograr lo que necesita para seguir funcionando y que le den el dinero, tiene que llegar a un acuerdo, comillas. Un acuerdo de qué? Y un acuerdo de entendimiento entre el ministro o el gobernador para ver que me manden esos fondos y empieza el el tironeo eh en lo que sería un "do des doy para que me des". Es decir, pero vos me votaste en ley. Yo estoy mintiendo. Yo estoy mintiendo. No, no estoy mintiendo. Eso ha ocurrido infinidad de veces. Es decir, estamos diciendo de que por la vía de los hechos, todo esto que es la problemática de lo que sería lo autonómico contra lo federal y demás, y se va a seguir manifestando mientras tengamos esta estructura que tenemos y esta mentalidad que tenemos.

Está. Y algunos me dicen: "Pero fíjate que está muy mal la ley de coparticipación, porque fíjate lo que aporta tal provincia, tal otro, y mira lo que recibe. Salta comparado con Chaco, más o menos tiene la ubicación en la ley de coparticipación de ¿qué? De la misma retribución que le correspondería a uno y a otro. Salta 3,9, Chaco 5,9. Eh, eh, ¿cómo no dijo que eran iguales usted? Pero claro, en época pasada un gobernador que tuvieron los chaqueños, muy hábil evidentemente debe haber sido, logró mediante una de esas necesidades del gobierno nacional de que le apoyaran alguna decisión política que si no tenía sus senadores y diputados no iba a salir a flote. Le otorgaron el 5,9. Somos iguales y ellos tienen 5,9, nosotros 3,9. ¿Cómo se arregla esto? ¿De esta manera o con una ley de coparticipación?

Si yo converso mucho con algunos representantes del del provinciales del gobierno nacional, dicen que la ley de coparticipación es imposible, que no se va a lograr, no se va a lograr nunca. ¿Qué expectativa me queda entonces para poder ayorar y buscar un entendimiento entre federación y autonomías? Díganme, probemos entre todos de buscar una solución. Si está ni los que están en en trance de actuar en el Parlamento Argentino y bregar para llegar a una solución de este de este problema, no saben cómo hacerlo. No se tienen confianza, no creen que las provincias se dan nada ni que la nación se da nada. Entonces, esto es como un camino sin salida.

Ahora, ¿será eterno esto? No habrá, ¿no podremos estudiar qué pasa en Australia? ¿No podemos estudiar qué pasa en Alemania? ¿No podemos estudiar qué pasa en Estados Unidos, es decir, los países federales? Brasil, Brasil lo tenemos a mano. Podemos ir a preguntar: "Muchachos, ¿cómo cómo llevan ustedes la relación entre el gobierno central y lo y las provincias? y y los estados locales, ¿no? Como allá en Estados en Estados Unidos son los estados locales, los estaduales". Entonces, pareciera que no no no sé, parece que no o no nos dimos cuenta, no queremos ir a verlo, no nos sirve.

En aquella época del 26 decían que no debía aplicarse la Constitución de los Estados Unidos aquí porque la circunstancia, si bien era buena para preservar la libertad, es decir, la estructura que tenía los Estados Unidos era buena para preservar la libertad, sin embargo, no era buena para crear una federación. Eso lo dijeron en el Congreso del 24. ¿Por qué? Porque dice que las circunstancias, hm, el pulsar las circunstancias físicas, históricas, morales, eh, jurídicas, políticas, etcétera, no eran las mismas. Entonces, como eran situaciones distintas, no se podía traer aquí y aplicar directamente el tema federación tal cual lo tenían los Estados Unidos de Norteamérica. Y es verdad, y es verdad, no son las mismas circunstancias.

Entonces yo pregunto: ¿Vale la pena ir a Estados Unidos a analizar cómo es la relación Federación-Autonomías Locales? ¿Vale la pena ir a hacerlo en Alemania o tengo que gestarlo aquí autónomamente, autóctonamente entre nosotros? Tenemos la capacidad de diálogo, tenemos la capacidad de abrirnos hacia que los otros también puedan aportar conceptos, opiniones de razón y que nos van a llevar a salir de este brete en el que estamos y que parece que no tiene solución.

Claro, por supuesto que este es un resabio de la antinomia poder central y autonomías y que todos los y que que reaparece eh se se cobra vuelo a cada momento en otros tipos de relaciones. Lo tributario, lo tributario parece ser la, ¿cómo se diría? la clave de bóveda del tema, ¿no? Lo tributario, lo económico, porque después lo demás, cosas como límites y demás se pueden, creo, comprender a pesar de algunos tiros en el río Atuel de vez en cuando con la policía, pero bueno, esos son problemitas menores al lado de lo que es la situación o relación entre la autonomía local y el gobierno central, que me parece, concluyendo Andrés, de que sí hay manifestaciones todavía, no con la envergadura ni la magnitud de aquellos tiempos, pero con estas vicisitudes que te estaba comentando.

No sé si alguno de ustedes, Gregorio, en la siguiente en la siguiente pregunta e por ahí capaz que creo que todos todos ustedes seguro que pueden dar un seguro que van a dar un aporte porque eh se habló hoy mismo el título, estamos hablando de bicentenario. Desde el 2006 la Argentina está celebrando, recordando bicentenarios. El primero de todos, por lo menos el que nosotros recordamos, fue el de las invasiones inglesas, pero después empezaron a sucederse unos mejores que otros, que en algunos lugares se festejaron más, en otros menos. Fue famoso el de la Revolución de Mayo. En nuestra provincia, el de la Batalla de Salta, hasta una calle se le ha puesto el nombre, se le cambió el nombre a un famoso virrey, se le puso el nombre de de la del bicentenario de la Batalla de Salta. La Independencia. Hoy decíamos también la muerte de Güemes era un bicentenario.

Lo que a lo que viene esta pregunta es que eh nosotros en todos lados recordamos personajes y hechos que hoy se nombraron que están está Arenales, está Güemes, está San Martín, está Belgrano, está la Batalla de Cepeda, lugares también. Acá viene la pregunta: ¿Estamos aprovechando suficientemente el patrimonio histórico en la Argentina en general o en cada una de nuestras provincias en particular para la educación y para el turismo cultural o el turismo histórico? Otros países lo hacen. Capaz que en algún lugar de nuestro país también hay algo, pero la pregunta apunta a eso. ¿Hay alguna sugerencia, algo que se nos ocurra para fomentar el recordar esas épocas o esos personajes, hacerlos presente, pero también aprovecharlo para el turismo? Hoy veía hace un ratito veíamos un video. Salta tiene en su catedral el Panteón de las Glorias del Norte y es un lugar que se recorre. El turista viene, entra a la catedral y se encuentra que están los restos de Güemes, los restos de próceres de la independencia, hombres y mujeres. Pero es un comentario, o sea, la pregunta es eso, algo para rescatar. Puede ser del país, puede ser de nuestra provincia. A ver, Gregorio.

Bueno, este, a ver, hay por un camino va toda la prédica acerca de que Salta no solamente una provincia con mucha tradición y se conserva la tradición, y por el otro camino está la realidad. Yo creo que hay muchos indicios. Yo voy a citar alguno, ¿no es cierto? Y cuando hablamos de patrimonio en general, ¿no? Eh, voy a dar ejemplo. Salta, que fue la sede, la capital de la intendencia de Salta del Tucumán, es la única ahora como provincia de hace años que no editó las actas de su cabildo, las actas capitulares. La editó Jujuy. Ricardo Rojas, yo lo mencioné. Eso se transcribió hace años. Hm. Yo conocí a las personas que hacían el trabajo en el archivo histórico y estaba en la legislatura, la mecanografía, no se editó. Entonces yo me pregunté: ¿dónde está, digamos, el interés por histórico de Salta?

El Cabildo de Salta, el Cabildo, fue rematado en el año 1880 y tantos por un gobernador y era como una especie de shopping de la época. Lo recuperó la Nación en 1940, 42, eh, por una iniciativa del senador Carlos Rey, este, y el apoyo de la recién creada Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos, que presidió el Dr. Ricardo Levene, que fue presidente de la Academia Nacional de la Historia. Eh, podría citar muchos ejemplos. El ejemplo, por vos has mencionado el Panteón de las Glorias del Norte. Eso fue una iniciativa de un interventor que vino federal que vino de Buenos Aires después de los años 80, 90. Eh, los monumentos, ¿no es cierto?, que se erigieron en Salta, el monumento 20 de Febrero, el monumento a Güemes. E y más, [carraspeo] recientemente, bueno, yo tuve oportunidad de asesorar por concurso lo que se llama erróneamente el Museo Güemes, que en realidad es un centro de interpretación. Bueno, ahí sí se conservó una se respetó una serie de aspectos.

Año después la Nación entregó, yo fui secretario de Cultura, las llaves de lo que se llama la Casa de Güemes, que está en la esquina que ustedes conocen. Estuvo abandonada, era una propiedad privada muchísimos años y adentro estaba intacta toda la los muebles, las vajillas, todo intacto. Pero esa casa estaba a punto de derrumbarse. Pedimos, eran creo que 30.000 pesos en el año hace unos 10, 15 años para que se apuntalara. El gobierno no los dio. Bueno, este, la Nación recuperó la casa esa y la dio, creo que como dato, recuerdo, la casa. ¿Qué pasó en los últimos años? Se le otorgó el montaje de un museo ahí a una empresa que había un dueño, era había sido socio del señor que tenía la empresa que montó correctamente el museo. Hicieron una especie de de parque de diversiones, no sé si ustedes entraron. Todos son elementos electrónicos, juegos y a último momento me pidieron a mí que yo asesorara y enviara material. No habían contratado a otras personas y como no cumplían, de último momento me contrataron. ¿Qué me pedían? Me pedían foto e información sobre represión policial, sobre la prostitución en Salta, sobre la rusa María, sobre una serie de cosas. Y sí, eh, del mobiliario solo se exhiben tres o cuatro objetos. Lo demás está, salvo que una un grupo de mujeres que formó un taller de restauración está en la calle Caseros 962, donde era la biblioteca provincial.

Podemos seguir en una serie de de de ejemplos, ¿no es cierto? El cambio del nombre de las calles. Eh, el Consejo Deliberante en aquel momento, un concejal que después fue procesado por violencia eh de una mujer, eh propuso cambiar el nombre porque dice que el virrey Toledo era eh un genocida que mataba indios. Entonces se hizo un debate en el Consejo Deliberante y había tres personas invitadas para defender a descabellada idea de cambiar el nombre de la Avenida Virrey Toledo y eh tres personas para cuestionar esa esa iniciativa. Yo estuve en el sector que cuestionó la iniciativa, no pudieron refutar absolutamente nada porque yo mencioné, por ejemplo, trabajos, digamos, de reconstrucción demográfica que hizo un historiador francés, eh, ya voy a acordar el nombre, donde se demuestra, no porque tuviera alguna inclinación a favor o en contra del, sino con datos de reconstrucción demográfica, ¿no?, que eh la población indígena del Perú, ¿no es cierto?, se fue estabilizando durante ese período y después agitar la falsa y no fundamentada idea de que los españoles vinieron a masacrar indígenas. Bueno, se ha demostrado, ¿no es cierto? Bueno, en el caso de de la conquista de México, eh la presencia española, digamos, salvó de las garras de los aztecas, que eran una minoría sanguinaria que hacía sacrificios humanos, este, ¿no es cierto? y le recibieron, este, digamos, eso pusieron cómo iban los españoles que se encontraron con un nuevo continente, digamos, donde el exceso de extensión de tierra y de naturaleza fértil en muchos lugares, digamos, iban a eliminar, para decirlo torpemente, la gallina de los huevos de oro que era la mano de obra indígena. A diferencia de la colonización de América del Norte, donde los colonizadores ingleses no se mezclaron, no se mestizaron con los pobladores originarios, los españoles sí, ¿no es cierto? Cada barco que llegaba de España venían 100 varones y había seis mujeres, ¿no es cierto? Se todo este proceso, ¿no es cierto?, de eh adulterar la historia, ¿no es cierto?, este y trasladar eso a medidas políticas.

Bueno, eh luego hace unos meses una concejal actual de la municipalidad de de la ciudad de Salta propuso eliminar el el escudo de la ciudad que fue acuñado como se acuñaba por una norma de la administración española, ¿no es cierto? Cada vez que se fundaba una ciudad se dotaba de un escudo. El escudo es un conquistador que no está en posición, digamos, de bélica. Eh, hay un cerro que es el Cerro San Bernardo, el río, que sería el Río Arias, ¿no es cierto? Y un perro que representa la fidelidad. Pues bien, est esa mujer ignorante dijo que el perro eran los perros que los españoles utilizaban para devorar a los indígenas. Bueno, no prosperó, afortunadamente el proyecto. El del virrey Toledo sí prosperó, ¿no es cierto? Prosperó lamentablemente y el actual intendente tendría, digamos, que revertir esa medida que realmente es absurda. Yo cuando tomo un taxi, llévame a la Avenida Virrey Toledo.

Pero hay otros casos ya donde la injerencia, digamos, por ejemplo, ideológica, política, demolieron un monolito que se hizo en terrenos de los de los cuarteles eh de un episodio que ocurrió durante la época del terrorismo, de los dos terrorismos. Eh eh una escuela en en Tucumán, en una pequeña localidad de Manchalá, fue un contingente de soldados salteños a hacer tarea de pintar la escuela. Cuando ellos estaban en esa tarea, un grupo del llamado Ejército Revolucionario del Pueblo, ERP, que iba rumbo a una localidad próxima más importante, iban a coparla, eh, tirotearon a estos soldados. Bueno, ellos se defendieron y eh neutralizaron la acción. Uno de ellos pudo escapar y llegar hasta a dar el aviso a otra población. Eh importante, ya me voy a acordar. Y este en un combate, digamos, cuerpo a cuerpo, eh se neutralizó la acción. Bueno, eso condenado había que destruirlo. Creo que lo volvieron a elegir. O sea, la la manipular.

Alguien dijo que la de la química más peligrosa del intelecto es la historia, porque la historia es usada, ¿no es cierto? Y ha sido usada para eh justificar la violencia. El bautismo del grupo, digamos, de uno de los grupos terroristas que, digamos, tomó el nombre de los Montoneros, ¿no es cierto? es un ejemplo y toda la simbología y todo lo que se desplegó en esos años es una invocación, digamos, deformada de del pasado. Pero vuelvo al tema de de la cuestión del patrimonio, el patrimonio material. Eh, por personas que conocen y han hecho mucho esfuerzo en la localidad de Molinos, eh las cosas que se hizo con apoyo de de la gente de Molinos, ¿no es cierto? Se está derrumbando una casa, se está esto, ¿no? ¿Dónde hay un interés? Absolutamente ninguno, ¿no es cierto? No hay e frente a la Iglesia de la Viña, una casa antigua, creo, una familia Uribur, después fue una escuela, había un cartel hasta hace unos años y medio donde se estaba licitando para recuperar la obra de esa. Abandonaron eso y la casa ahora está siendo demolida.

Entonces hubo hace poco, hace dos semanas en Copaipa, el centro de arquitectos que está en el centro, una reunión muy grande que invitaron gente, ¿no? Y bueno, se hablaba del tema del patrimonio y demás y se pedían opiniones. Yo no asistí, pero no intervine. Y preguntaba yo a una arquitecta que no conocía yo, pero estaba cerca, digo: "Mire, este, el tema no es seguramente aquí todos vamos a estar de acuerdo en la protección del patrimonio. Es hay, digamos, planes reguladores de Salta que se han hecho varios, el arquitecto Guido y otros y demás de protección. Eh, eh, bueno, ¿qué es lo que pasa? que las autoridades, en este caso municipales directamente y una administración en especial, señor Isa, ¿no es cierto?, este causó estrago en edificios, digamos, total falta de digamos de consideración hacia las normas. Entonces va a quedar y hay creo un proyecto, me dijeron, de eh modernizar el centro, que eso, según los que arquitecto que me me dijeron algo, eh va a significar dar vía libre para construir edificios de altura en el en el casco histórico de la ciudad de Salta, ¿no?

Entonces, mientras en otras eh países, en otras provincias se preserve el patrimonio histórico, no se declama tradición, si no se la respeta. Aquí digamos sí hay toda una exaltación de una tradición, digamos eh trucha, ¿no? La auténtica, ¿no? Y este eh yo creo de que hay un grave error, ¿no es cierto? Este y que las la hay una responsabilidad de los funcionarios y de la dirigencia política. Yo voy a terminar con esto. Creo que tiene vinculación. Eh, vos preguntaste antes, digamos, lo de si de las cuestiones del pasado tienen alguna manifestación. Actualmente hay dos aspectos. En parte, digamos, algunas cosas quedan en pie. En parte y para bien, ¿no es cierto? Eh, nosotros tenemos cuatro hijos. Este, aquí la mayoría de los que están son jóvenes y lo que no se ha percatado mucha parte, muchos sectores de la dirigencia, de la antigua dirigencia política obsoleta, ¿no es cierto?, es que no han tomado nota de que no solamente, digamos, hay un cambio generacional muy importante, sino también hay un cambio, digamos, en las tecnologías de la información muy importante y no han tomado nota de eso, ¿no?

En este momento sí hay, hace desde el año 83 hay una normalidad institucional con muchos, digamos, obstáculos, con mucha precariedad. Todavía hay eh digamos en el e puesto en el en la mesa el tema del de este juego amigo-enemigo, ¿no? Aquí se ha hablado el doctor Carranza habló del tema de buscar acuerdos, ¿no es cierto? Acuerdos que se plasmen, bueno, en la ley, las normas constitucionales. Todavía hay eso. Los partidos políticos han dejado de existir, ¿no es cierto? Hay una serie de personalismos, de atomización, ¿no es cierto? Y eh los que miramos desde afuera todo ese escenario nos damos cuenta y comparamos. Sí, se hubo muchos este avances. Y ahora sí voy a terminar.

Este, yo tuve que eh estuvimos con eh mi familia 6 años en en España, justo cuando empezó la llamada Transición Española, ¿no? Y fue increíble. Permítame que dé esto, se sabe, pero bueno, yo lo lo he visto porque como periodista estaba en todos los lugares yendo. He visto como digamos con una prolijidad, con un espíritu de cooperación, los que eran habían sido hasta la Guerra Civil Española enemigos, digamos, buscaron y encontraron acuerdos. Santiago Carrillo fue el dirigente máximo del Partido Comunista de España que estaba exiliado, volvió, eh se conmovió todo el tablero político y todo España cuando entró Carrillo. Él se transformó prácticamente en un socialdemócrata. El Partido Socialista de Felipe González se rearmó. Felipe González fue el líder y se hizo un partido que negaba, rechazaba el ingreso a la OTAN y al Mercado Común Europeo y decía "No a la OTAN". Y ellos digamos entraron, ingresaron a la OTAN y al Mercado Común Europeo. Entonces un ministro de Franco importante y embajador en Estados Unidos, Manuel Fraga Iribarne, digamos, sumó a todo eso. Es como si en su momento Álvaro Alsogaray coincidiera, no sé, con algún dirigente peronista notorio, no me viene la cabeza ninguno, un radical y demás.

Entonces, lamentablemente, la historia demuestra que no es una flecha que va hacia adelante solamente. En España, en los últimos años, digamos, la flecha va para atrás, se está reconstruyendo, digamos, el antagonismo previo a la Guerra Civil. No, no, no estoy exagerando. Entonces tiene que ver esto con con los cambios. El cambio generacional es importante. Las generaciones, digamos, tienen, afortunadamente, mis hijos no les imponemos ninguna idea, no podemos, no, este, pero formarse una idea y aprovechar a beneficio de inventario la mala experiencia y los fracasos, digamos, que arrastra nuestro país, que merece mejor suerte. Yo confío porque hay otra mentalidad, ¿no? Este, esta misma universidad y aquí voy a hacer un una descargo de conciencia. Cuando surgió la idea de la Universidad Católica de Salta, yo iba al Colegio Nacional y con algunos muchachos eh los sábados dábamos vuelta a la plaza protestando, no se había habilitado la Universidad Católica de Salta para que no se fundara una universidad privada, ¿no es cierto? Era un absurdo. Después se demostró que era un absurdo. La universidad se creó y años después, no hace muchos años, leyendo un libro de un dirigente socialista del Partido Socialista de Juan B. Justo, Socialismo Democrático, de los años 20 y tanto, eh los socialistas tenían la idea en esos años de que había que el Estado tenía que habilitar una ley para crear universidades privadas. Y cuál era uno de los argumentos de eso, absolutamente razonado, razonable y y muy acertado, que si existía un gobierno de facto, como ocurrió después del año 1930, las universidades nacionales, o sea, las universidades estatales, iban a ser los únicos centros de formación. Entonces, e la curiosidad, se planteó, digamos, la posibilidad de la universidad privada. ¿Y qué decía la izquierda en ese momento, los años 60? Que iba a venir la Fundación Rockefeller, que el imperialismo norteamericano, que esto, todo lo demás. Esto no ocurrió. Esto hay que decirlo porque no hay que cultivar la memoria rencorosa, tampoco la memoria sesgada, parcial, ¿no es cierto? Y los que tenemos un poco más de edad, tenemos el deber moral, ¿no?, de transmitir un mensaje pesimista, negativo y de odio, sino digamos ningún resentimiento por algunas cosas este personales que pasé, ¿no es cierto? No tengo ningún. Lo que se trata, digamos, es que eh superar eso y la base de una Constitución que hablaba muy bien aquí eh el doctor sobre la Constitución tiene que ser, y eso lo decía Gorriti, muy este, no podemos sostener las instituciones si no hay, digamos, una ciudadanía, creo que decía él también, una población educada, con educación. La educación es el sostén de eso y digamos la Constitución es la cúpula y a la vez los cimientos, digamos, de la de la sociedad, ¿no es cierto? Y como bien dijo él, la Constitución está, digamos, no para defender el poder, para defendernos a nosotros los ciudadanos. Y una de las defensas es la libertad de expresión. Y yo creo que hay que ejercer la libertad de expresión que no tiene que ver, digamos, con la calumnia, con las injurias, con las mentiras. Yo soy periodista desde los 18 años y he visto desde adentro, digamos, cómo también la información, el periodismo puede manipular.

Entonces, eh termino en materia de tradición, este al creo que Charles Péguy dijo que eh el progreso de la tradición, el paso de una tradición menos perfecta a una tradición más perfecta. Hay que tomar de la tradición aquellos elementos que sean eh conservables, que sean mejorables y que nos sirvan, digamos, para hacer una sociedad mejor. Ese es el desafío del siglo XXI. E bueno, muchísimas gracias. Estamos justo con el tiempo. A ver, sí.

No, solamente unas pequeñas este apuntes a lo que dijiste. Lo lo que lo que pasó con la casa de Güemes es una cosa. Sí, sí, sí. Estaba ahí, había un piano, ¿sí? Y estaba ahí, este, la la partitura musical, sí, del de realidad de la de la marcha que fue el himno nacional. Sí, sí. Pero en la versión que hicieron en Salta, que fue simultáneo cuando se cantó en Buenos Aires con el con en la casa de Remedios Escalada de San Martín y aquí en la casa de que fue de Güemes. Sí. Este, una segunda cosa respecto a al virrey Toledo. El virrey Toledo, para que ustedes tengan idea de cómo se preocupó este señor por el por el bienestar de los de los aborígenes, fue el virrey que más recorrió el Perú, este, tratando de que las Leyes de Indias se cumplieran. Claro. Hasta tal punto que por esa preocupación fue llamado el Solón de América. Y no sigo más porque sí, sí, nos perderíamos por ahí, ¿no?

Buenísimo. Ustedes ven el reloj, nos pasamos en la porque quedan preguntas, así que pero antes de por ahí hasta podemos fuera de filmación hacerles un par de preguntas que quedaron muy interesantes, pero les queremos entregar los certificados a los expositores, eh, que lo va a hacer la locutora. que nos van a entregar con certificado. Certificado. Bueno, muchísimas gracias para nuestros expositores. Un fuerte aplauso para ellos. [aplausos]

Seguidamente invitamos al estrado al Dr. Eduardo Jesús Romani para realizar la entrega de certificados de participantes a nuestros expositores. En primer lugar, entregamos el certificado al magíster abogado Martín Villagrán San Millán. [aplausos]

También reconocemos al historiador Gregorio Caro Figueroa. [aplausos]

Seguimos con el presbítero doctor Federico Premoli. [aplausos]

Después le vamos a acercar entonces el certificado. Seguimos con el doctor Omar Carranza. [aplausos] [aplausos] [aplausos]

A continuación invitamos al especialista abogado Valentín Daniel Patzi. [aplausos] [aplausos]

Y seguimos ahora con el doctor Patricio Colombo Murúa. [aplausos] [aplausos]

De esta manera damos por finalizada la jornada académica sobre el Bicentenario de la Constitución Argentina de 1826, organizada por la Facultad de Ciencias Jurídicas. Por su presencia. Muchas gracias y buenas tardes. What the hell doing here? I don't belong.