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Historia de la PRIMERA GUERRA MUNDIAL - Resumen | Causas, desarrollo y consecuencias.

Cuaderno de Historia25:01

Transcription

[Música] [Música] ah entre los años 1914 y 1918 Europa y el mundo se sumergieron en un periodo muy oscuro y violento a causa del estallido de uno de los conflictos armados más grandes y devastadores de todos los tiempos la Primera Guerra Mundial.

Este desastroso conflicto enfrentó a las potencias mundiales más importantes de la época, desatando el caos en el continente europeo. Justamente después de que Europa viviera uno de los periodos más prósperos de su historia, marcado por una relativa paz, un gran crecimiento económico y numerosos avances tecnológicos y científicos. Por eso, el desastre que produjo la guerra impactó de gran manera a la población europea, acabando así con la ciega creencia en el progreso que existía en aquellos tiempos.

Y es que la Gran Guerra devastó el orden económico, político y social del continente. Además, su resultado tan incierto no hizo otra cosa que preparar el camino para el estallido de un conflicto armado aún más devastador: la Segunda Guerra [Música] Mundial.

No fue un único motivo el que ocasionó el inicio de esta guerra devastadora. Todo lo contrario, fueron múltiples causas las que llevaron al estallido de la Primera Guerra Mundial. Para comprenderlas, debemos repasar cuáles eran las circunstancias en las que se encontraba Europa entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Una de las características de esta época fue la competencia imperialista que existió entre los estados europeos más poderosos, la cual se convertirá en uno de los motivos que llevarán al comienzo de la Gran Guerra. Y es que la expansión imperialista de las potencias europeas llevó a que estos estados compitieran entre ellos por las colonias y las redes comerciales de otros continentes del mundo. Pronto, esta competencia provocó fuertes tensiones y rivalidades entre las potencias de Europa.

Así que, incluso antes de la guerra, estas rivalidades llevaron a la formación de un sistema de alianzas que dividió al continente europeo. Por un lado, Reino Unido, Francia y Rusia se unieron para formar la Triple Entente, mientras que Alemania, Italia y el Imperio Austrohúngaro formaron la Triple Alianza. Sin embargo, hay que aclarar que una vez que inició la Guerra, los italianos cambiaron de bando, uniéndose a la Triple Entente. Además, con el transcurso de la guerra, otros países se integraron en ambos bandos. Por ejemplo, los Estados Unidos y Japón también se unieron a la Triple Entente, mientras que la Triple Alianza pasó a denominarse las Potencias Centrales, a la cual se unieron el Imperio Otomano y el Reino de Bulgaria.

Otra de las fuerzas que a la larga llevó al estallido de la Gran Guerra fue el auge de los nacionalismos durante el siglo XIX y principios del siglo XX. Pues el ferviente nacionalismo fue el motor de muchos procesos históricos de esta época, como por ejemplo las unificaciones nacionales de países europeos como Alemania e Italia. Pero el nacionalismo también hizo que muchas personas desearan que su estado nación se convirtiera en una gran potencia con numerosas colonias por el mundo y con un gobierno fuerte que defendiera el honor nacional.

Debido a esto, se fue imponiendo la idea de que cada estado nación era soberano y no podía ser sometido a ninguna autoridad superior. Así que las potencias europeas comenzaron a actuar guiadas únicamente por su propio interés y éxito. En esta situación, los líderes políticos y militares europeos empezaron a ver con buenos ojos a la guerra, pensando que esta les ayudaría a alcanzar sus objetivos políticos y, además, a preservar el poder de sus naciones.

Aparte, el nacionalismo produjo constantes conflictos internos en aquellos estados que tenían grupos étnicos que no habían podido formar una nación independiente. Tal era el caso de los eslavos en los Balcanes, por lo que el nacionalismo acabó con la estabilidad política de esta región.

Sin embargo, las luchas internas en las potencias europeas no fueron causadas solamente por las aspiraciones nacionales, sino también por las diferencias sociales. Y es que las organizaciones obreras socialistas se habían vuelto cada vez más poderosas, así que comenzaron a organizar numerosas huelgas e incluso estaban dispuestas a utilizar la violencia para conseguir sus objetivos. Ante esta situación, los líderes más conservadores deseaban terminar con estas manifestaciones, pues temían que aumentaran los conflictos laborales y la división de clases. Por eso, algunos historiadores consideran que muchos líderes políticos de la época decidieron sumergirse en la guerra para despertar el fervor nacionalista en la población y así apaciguar los disturbios internos que habían en sus países.

Otro hecho que ayudó a construir el camino hacia la Gran Guerra fue el creciente militarismo que se apoderó de las potencias europeas desde finales del siglo XIX. Pues a partir de entonces, el desarrollo de la tecnología de guerra creció de gran manera, el reclutamiento militar se convirtió en una práctica habitual y las maquinarias militares europeas se duplicaron en tamaño. En este contexto, los líderes militares se fueron haciendo cada vez más poderosos, así que comenzaron a presionar a los dirigentes europeos para que tomaran más decisiones militares que decisiones políticas.

Pero si bien es cierto que las causas profundas de la Primera Guerra Mundial fueron la competencia imperialista, el nacionalismo, el militarismo y el deseo de apaciguar los conflictos internos generados por las diferencias de clases, realmente fue una crisis en los Balcanes la que sirvió como detonante para el estallido definitivo de la Gran Guerra.

Dicha crisis fue provocada por el asesinato del archiduque de Austria Francisco Fernando a manos de un integrante de una organización terrorista serbia que se dedicaba a la creación de un reino pan eslavo. El gobierno austriaco no tenía la certeza de que el gobierno serbio estuviese involucrado en el asesinato del archiduque, sin embargo, aprovechó este incidente para culpar a los serbios y así someterlos de una vez por todas a su mandato. Los austriacos solicitaron el apoyo de sus aliados alemanes, mientras que la causa serbia fue apoyada por los rusos.

Pronto, las tensiones y declaraciones de guerra activaron las alianzas militares europeas, de manera que lo que había comenzado como una crisis en los Balcanes se terminó convirtiendo en un conflicto mucho más grande, en el que se enfrentarán todas las fuerzas de la Triple Entente contra las fuerzas de la Triple Alianza. Y así iniciaba la Primera Guerra Mundial.

Al principio, todos los países involucrados en el conflicto recibieron con fervor y entusiasmo a la guerra, convencidos de que cada una de sus causas eran justas. Muchos de ellos pensaron que este conflicto sería una "guerra relámpago", por lo que se podía obtener la victoria en poco tiempo. Pero esta idea fue solo una ilusión, pues las cosas no saldrán como ellos se esperaban.

Rápidamente, en el territorio europeo se formaron dos grandes frentes de guerra: uno en el occidente y el otro al oriente del continente. En el frente occidental, los alemanes realizaron una potente ofensiva para derrotar a los ejércitos franceses. Las tropas alemanas atravesaron Bélgica hasta llegar al río Marne, ubicado a tan solo 32 kilómetros de París. Aunque parecía que los alemanes pronto derrotaría a los franceses, la situación cambió cuando las tropas británicas llegaron al frente para apoyar a Francia y detener la ofensiva alemana. Luego de esto, inesperadamente, la guerra en occidente se convirtió en un callejón sin salida, ya que ni alemanes ni franceses fueron capaces de desalojar los unos a los otros de las trincheras que acabaron para refugiarse. De esta manera, la guerra en el frente occidental se estancó.

Por su parte, en el frente oriental, los alemanes derrotaron rápidamente al ejército ruso, que se había trasladado al este de Alemania. Después de esto, las fuerzas alemanas se dirigieron a apoyar a sus aliados del Imperio Austrohúngaro, quienes se encontraban en una situación complicada. Y es que los austriacos fueron derrotados por los rusos en Galicia y también habían sido expulsados de Serbia. La situación empeoró aún más cuando los italianos se cambiaron de bando y se unieron a las fuerzas de la Triple Entente, presionando todavía más a los austriacos. Pero a mediados del año 1915, los alemanes llegaron a la zona para apoyar a sus aliados austriacos, así un ejército combinado de alemanes y austriacos logró derrotar al ejército ruso en Galicia en una sangrienta batalla que dejó casi 3 millones de soldados rusos muertos.

Mientras tanto, el frente occidental continuaba estancado, ya que allí el conflicto se había convertido en una guerra de trincheras. Con el paso del tiempo, estas trincheras se fueron convirtiendo en elaborados sistemas de defensas con numerosas ametralladoras apoyadas y una fuerte artillería pesada. Aunque en varias oportunidades ambos bandos intentaron romper con las trincheras, esto no fue posible. La guerra en el occidente pronto se convirtió en una gran masacre, luego de que millones de jóvenes soldados de ambos lados fueron asesinados en su intento de llegar hasta las trincheras enemigas.

Por otro lado, el estancamiento de la guerra en occidente incitó a los dos bandos a buscar nuevos que le ofrecieran algún tipo de ventaja. Fue entonces cuando la Primera Guerra Mundial se convirtió en un conflicto global. Las fuerzas británicas intentaron crear un frente en los Balcanes para enfrentarse al Imperio Otomano y Bulgaria, quienes se habían unido a los alemanes y austriacos. Sin embargo, los británicos no tuvieron éxito y se vieron obligados a retirarse de la zona. No obstante, los británicos movilizaron sus fuerzas en África y Asia para derrotar a los otomanos. En 1917, un oficial británico conocido como Lawrence de Arabia incitó a los príncipes árabes a rebelarse contra el dominio otomano y un año después, las fuerzas británicas de Egipto terminaron de destruir lo que quedaba del viejo Imperio Otomano.

Los países de la Triple Entente también se aprovecharon de que el ejército alemán estaba ocupado en Europa para hacerse con el control de las colonias alemanas en África y Asia. Para conseguir esto, se libraron numerosas batallas en las que participaron muchos soldados africanos al servicio de las potencias de la Triple Entente, especialmente de los franceses, quienes incluso reclutaron soldados africanos para que lucharan en Europa. Por su parte, en el este de Asia, el Imperio Japonés se unió a las fuerzas de la Triple Entente para tomar el control de los territorios coloniales germanos de la zona. Así, los japoneses lograron apoderarse de los enclaves alemanes en China y de las islas del Pacífico que estaban bajo ocupación alemana.

En América, los Estados Unidos se mantuvieron neutrales en la Gran Guerra durante mucho tiempo, pero unos años después decidirán involucrarse en el conflicto. La entrada de los estadounidenses en la guerra fue consecuencia de la lucha naval entre Alemania y el Reino Unido, pues cuando los submarinos de guerra alemanes realizaron un bloqueo alrededor de las Islas Británicas, muchos ciudadanos estadounidenses murieron, causando la molestia del gobierno de los Estados Unidos. Ante esta situación, los alemanes decidieron limitar las actividades de sus submarinos contra los británicos. Sin embargo, con el paso del tiempo, los alemanes regresaron a la guerra submarina sin restricciones, lo que llevó a los Estados Unidos a entrar en el conflicto mundial en abril de 1917, uniéndose a las fuerzas de la Triple Entente. Aunque las tropas estadounidenses que llegaron a Europa no eran muy grandes, sin duda la entrada del país norteamericano en la guerra le proporcionó un enorme estímulo político y psicológico a los países de la Triple Entente.

Por otra parte, para el año 1917, ya la guerra había modificado enormemente la vida de los europeos. Los problemas económicos como la inflación comenzaron a amenazar la calidad de vida de la población, por eso en todos los estados involucrados en la Gran Guerra existía un gran malestar social por la continuación del conflicto. Algunos estados europeos lograron convencer a su gente de seguir luchando por más tiempo, sin embargo, otros no contaron con la misma suerte, así que poco a poco se fueron acercando peligrosamente al colapso.

Tal es el caso de Rusia, donde el enorme malestar que provocó la Gran Guerra reactivó las oleadas de protestas revolucionarias. De esta manera, en febrero de 1917 estalló una revolución en Rusia que llevó a la renuncia del zar Nicolás II y a la formación de un gobierno provisional revolucionario. Más adelante, en octubre de 1917, estalló una nueva revolución aún más radical liderada por los bolcheviques, quienes se hicieron con el control del país. El nuevo gobierno de Rusia tenía una ideología comunista, por eso consideraba que la Gran Guerra era un conflicto entre las potencias capitalistas para repartirse el mundo, por lo tanto, no beneficiaba de ninguna manera a la clase obrera. Así que los líderes de la nueva Rusia soviética decidieron acordar con los alemanes la salida de la guerra en marzo de 1918.

Luego de esto, los alemanes procedieron a lanzar una última gran ofensiva en el frente occidental para intentar poner fin al agotador estancamiento militar. Sin embargo, esta ofensiva no tuvo éxito, ya que franceses y británicos recibieron el apoyo de 140,000 soldados estadounidenses, consiguiendo así vencer a los alemanes. Después de estos hechos, las tropas de la Triple Entente fueron avanzando constantemente hacia Alemania. En medio de esta situación, los alemanes no tuvieron más opción que solicitar un armisticio, pues para empeorar las cosas, en Alemania estalló una crisis interna que llevó a la caída del emperador Guillermo II y al establecimiento de una República dirigida por el partido social demócrata. Así, en noviembre de 1918 se firmó el armisticio y con ello llegaba el final de la Primera Guerra Mundial.

Unos meses después, los representantes de los países victoriosos se reunieron en París. Allí se realizó una conferencia de paz en la que se elaboró el acuerdo final de la Gran Guerra. Aunque en esta conferencia participaron muchos países, las decisiones más importantes las tomaron los Estados Unidos, Francia y el Reino Unido. El acuerdo final consistió en cinco tratados separados con las naciones derrotadas, es decir, con Alemania, Austria, Hungría, Bulgaria y el Imperio Otomano.

De todos estos tratados, el más importante fue el tratado con Alemania, el cual será conocido como el Tratado de Versalles. Un acuerdo elaborado sin la participación de los alemanes, en él se declaraba Alemania culpable de haber iniciado la Primera Guerra Mundial y se les exigía pagar reparaciones por todo el daño que los gobiernos de la Triple Entente y sus pueblos habían sufrido como consecuencia de la guerra. Además, se les obligaba a reducir su ejército a 100,000 soldados, a disminuir su marina y eliminar su fuerza aérea, todo esto con la intención de debilitar el poderío militar de los alemanes.

Aparte, Alemania tuvo que enfrentar varias pérdidas territoriales. Por ejemplo, Alsacia-Lorena fueron cedidas a Francia, los territorios de Eupen-Malmedy y Moresnet quedaron bajo el control de Bélgica, una pequeña parte del norte de Alemania quedó bajo el dominio de Dinamarca y varias regiones de Prusia pasaron a formar parte del nuevo estado polaco. Incluso una parte del occidente de Alemania fue convertida en una zona desmilitarizada, libre de armamentos y fortificaciones que pudieran ser utilizadas para futuros movimientos del ejército alemán. Los alemanes se sintieron humillados por las condiciones del Tratado de Versalles, ellos lo consideraban como una paz impuesta, pero no tuvieron más opción que someterse, pues rechazar el tratado significaba la reanudación de la guerra.

Por su parte, los otros tratados de paz terminaron de ratificar los cambios en el mapa europeo. Los imperios que habían controlado Europa central y oriental durante siglos fueron debilitados o destruidos, siendo reemplazados por varios estados nuevos. El Imperio Alemán y el Ruso perdieron grandes territorios, mientras que el Imperio Austrohúngaro desapareció por completo. Una serie de nuevas naciones estado surgieron a lo largo de las tierras que anteriormente habían dominado estos imperios, tales como Finlandia, Letonia, Estonia, Lituania, Polonia, Checoslovaquia, Austria y Hungría.

En los Balcanes también ocurrieron varios cambios territoriales. Por ejemplo, Rumania ganó territorios adicionales de Rusia, Hungría y Bulgaria, mientras que Serbia se convirtió en el núcleo del nuevo estado de Yugoslavia. Por otro lado, el viejo Imperio Otomano se desintegró. Gracias a esto, numerosos estados árabes del Medio Oriente obtuvieron su independencia, pero potencias europeas como Francia y Reino Unido aún no había abandonado sus prácticas imperialistas, así que después de la guerra, Francia se hizo con los mandatos de Líbano y Siria. En cambio, Reino Unido pasó a controlar Irak y Palestina.

La Gran Guerra había devastado al continente europeo. Muchísimas ciudades fueron destruidas, unos 9 millones de soldados murieron en los campos de batalla y otros millones sobrevivieron, pero sufrieron durante toda su vida por heridas de guerra, enfermedades mentales o mutilaciones. En algunas regiones del continente se presentaron graves problemas económicos, como una creciente inflación y altos índices de desempleo. Incluso las deudas que dejó la guerra afectaron de gran manera a la economía internacional.

En Alemania, las condiciones impuestas por el Tratado de Versalles crearon un enorme resentimiento en la población. Este resentimiento, más los problemas económicos que enfrentaba el país, fue aprovechado por grupos nacionalistas radicales, quienes se hicieron con el control político del país en la década de 1930. El nuevo gobierno alemán incumplió la mayoría de las cláusulas del Tratado de Versalles y condujo al país nuevamente al camino de la guerra. De manera que el resultado incierto de la Gran Guerra no hizo otra cosa sino sentar las bases para el estallido de un conflicto aún más devastador: la Segunda Guerra Mundial.

Y hasta aquí llega nuestro recorrido por la historia de la Primera Guerra Mundial. Y tú, ¿qué es lo que piensas acerca de esta guerra devastadora? Escríbenos tu opinión abajo en los comentarios. Si te gustó el video, no olvides dejarnos un like y suscríbete al canal para que no te pierdas los próximos videos. Gracias. Nos veremos en un siguiente recorrido por este cuaderno de historia. Y