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¡Solo el 1% verá esto antes de ganar mucho DINERO! ¡No lo ignores! | Jacobo Grinberg

Despertarium33:31

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¿Sabías que el aire que respiras es infinito y nunca te preocupas por quedarte sin él? Sin embargo, con el dinero, las oportunidades y el amor, actúas como si fueran los recursos más escasos del planeta. Esta contradicción en tu mente es exactamente lo que te mantiene alejado de la abundancia.

Piénsalo por un momento. Cada día inhalas aproximadamente 20,000 veces sin cuestionarte si habrá suficiente oxígeno para ti mañana. No despiertas angustiado pensando que tal vez otra persona esté respirando tu aire. No compites con tus vecinos por obtener las mejores moléculas de oxígeno. Simplemente confías en que está ahí disponible, fluyendo naturalmente hacia ti.

Pero cuando se trata de dinero, tu mente cambia completamente. De repente aparecen pensamientos como, "No hay suficiente para todos. Tengo que luchar por mi parte. Si otros tienen más, significa que hay menos para mí." Esta forma de pensar revela algo fascinante. La escasez no es una realidad, sino una construcción de tu mente.

La verdad es que la abundancia funciona exactamente igual que el aire que respiras. Está disponible para todos, fluye constantemente y mientras más natural sea tu relación con ella, más fácilmente llega a ti. El problema no es que falte abundancia en el mundo. El problema es que has sido condicionado a relacionarte con ella desde la escasez.

En los próximos minutos vas a descubrir cómo aplicar esta misma naturalidad y confianza a todos los aspectos de tu vida. Vas a entender por qué tu mente ha creado esta separación artificial entre recursos limitados e ilimitados. Y más importante aún, cómo puedes deshacer esta programación para vivir desde la abundancia natural que realmente eres.

Antes de seguir adelante, necesitamos limpiar tu mente de todo lo que crees saber sobre abundancia, porque probablemente te han enseñado una versión completamente distorsionada de lo que realmente significa. La mayoría cuando escuchan la palabra abundancia inmediatamente piensan en dinero, montones de billetes, cuentas bancarias llenas, lujos y comodidades materiales. Esta asociación automática es precisamente lo que te mantiene atrapado en la escasez porque has reducido un concepto infinito a una sola manifestación.

La abundancia real es mucho más simple y a la vez mucho más amplia de lo que imaginas. Es simplemente tener más que suficiente de lo que necesitas o deseas. Eso es todo. No se trata de cantidades específicas, marcas prestigiosas o estatus social. Se trata de esa sensación de suficiencia, de plenitud, de que tienes más que lo necesario.

Cuando entiendes esto, empiezas a darte cuenta de que la abundancia está en todas partes de tu vida. Tienes abundancia de latidos en tu corazón, abundancia de pensamientos en tu mente, abundancia de posibilidades cada nuevo día. Tienes abundancia de recuerdos almacenados en tu memoria, abundancia de capacidades en tu cuerpo, abundancia de potencial en tu futuro.

El problema surge cuando tu mente categoriza arbitrariamente algunas cosas como abundantes y otras como escasas. Decides que el aire es ilimitado, pero el dinero no. Que el amor es limitado, pero los problemas son infinitos. Que las oportunidades son escasas, pero las preocupaciones abundan. Esta separación mental es completamente artificial.

La abundancia es en realidad un estado de conciencia. Es una manera de percibir y relacionarte con la vida. Cuando vives desde la abundancia, reconoces que todo lo que necesitas ya está disponible o está en camino hacia ti. No desde una posición de fantasía o negación de la realidad, sino desde un entendimiento profundo de cómo funciona realmente la vida.

La razón por la que la mayoría vive en escasez sin darse cuenta es porque han confundido abundancia con acumulación. Piensan que tener más cosas equivale a ser más abundante, pero observa a las personas más ricas del mundo. Muchas de ellas viven con ansiedad constante, miedo a perder lo que tienen, nunca sintiendo que es suficiente. Eso no es abundancia, es escasez disfrazada con ceros adicionales en una cuenta bancaria.

La verdadera abundancia comienza cuando reconoces que ya tienes acceso a todo lo que realmente importa. Cuando entiendes que tu capacidad de crear, de amar, de experimentar alegría, de encontrar soluciones, de conectar con otros, es infinita. Estas capacidades no se agotan cuando las usas, al contrario, se expanden.

Este cambio de perspectiva no es solo filosófico o espiritual, tiene efectos prácticos inmediatos en tu vida. Cuando reconoces la abundancia que ya existe, tu mente se abre a ver oportunidades que antes pasaban desapercibidas. Te relajas internamente y esa relajación te permite tomar mejores decisiones. Dejas de operar desde la desesperación y empiezas a actuar desde la confianza.

Aquí tienes una verdad que puede sonar dura, pero que necesitas escuchar. En cada momento de tu vida estás sentado en una de dos sillas, la silla de la abundancia o la silla de la escasez. No existe una tercera opción, no hay punto medio. No puedes estar en ambas al mismo tiempo.

Imagínate literalmente dos sillas frente a ti. Una es cómoda, espaciosa, te da sensación de calma y apertura. Esa es la silla de la abundancia. La otra es incómoda, estrecha, te genera tensión y ansiedad. Esa es la silla de la escasez. En este preciso momento, mientras escuchas estas palabras, estás sentado en una de ellas.

La mayoría de las personas pasan casi toda su vida en la silla de la escasez sin siquiera darse cuenta. Han normalizado tanto la sensación de no tener suficiente que creen que esa es la realidad natural de la vida. Se han acostumbrado a la incomodidad de la preocupación constante, a la tensión de competir por recursos limitados, a la ansiedad de no saber si alcanzará lo que tienen.

¿Cómo puedes identificar en qué silla estás sentado en este momento? Es muy simple. Observa tus pensamientos de los últimos minutos. Si has estado pensando en lo que te falta, en lo difícil que está todo, en cómo vas a resolver tal o cual problema, en por qué otros tienen más que tú, entonces estás en la silla de la escasez.

La escasez se disfraza de muchas maneras. A veces aparece como preocupación por el futuro, otras veces como resentimiento hacia quienes tienen lo que tú quieres. También se presenta como esa sensación constante de urgencia, como si tuvieras que apresurarte para conseguir algo antes de que se acabe. Todos estos son síntomas de estar sentado en la silla equivocada.

Cuando estás en la silla de la escasez, tu mente opera desde la ilusión de que no hay suficiente, no hay suficiente dinero en el mundo para que tú tengas lo que necesitas. No hay suficientes oportunidades buenas disponibles. No hay suficientes personas buenas para encontrar el amor. Esta forma de pensar crea exactamente las experiencias que confirman esa creencia.

Por el contrario, cuando estás sentado en la silla de la abundancia, reconoces que todo está disponible. No significa que todo aparece mágicamente sin acción de tu parte, sino que entiendes que los recursos, las oportunidades, las soluciones, las conexiones que necesitas existen y pueden llegar a ti. Operas desde la confianza en lugar del miedo.

La trampa mental que mantiene a la mayoría en la escasez es muy sutil. Piensan que primero necesitan tener más para poder sentirse abundantes. Creen que cuando tengan más dinero, entonces se relajarán. Cuando encuentren el trabajo ideal, entonces se sentirán seguros. Cuando llegue la pareja perfecta, entonces se sentirán completos. Pero eso es exactamente al revés.

La realidad funciona de manera opuesta. Primero debes sentarte en la silla de la abundancia y desde ahí crear las condiciones para que llegue lo que deseas. El estado interno precede a la experiencia externa, no al revés.

El problema es que cambiar de silla requiere una decisión consciente, no sucede automáticamente. Tu mente, acostumbrada a la silla de la escasez tratará de convencerte de que regreses ahí. Te dirá que es más realista preocuparse, que es más responsable enfocarte en los problemas, que es ingenuo confiar en que las cosas pueden mejorar.

Pero aquí está la clave. Puedes elegir en qué silla sentarte en cualquier momento. Ahora mismo, mientras escuchas esto, puedes tomar la decisión de levantarte de la silla de la escasez y moverte hacia la silla de la abundancia. Es una elección que está completamente bajo tu control.

Tu realidad no es lo que está sucediendo ahí afuera. Tu realidad es lo que está sucediendo en tu mente cuando interpretas lo que está pasando ahí afuera. Esta distinción es fundamental para entender cómo funciona realmente la abundancia.

Todo lo que experimentas pasa primero por el filtro de tu percepción. Dos personas pueden vivir exactamente la misma situación y tener experiencias completamente diferentes, no porque la situación haya cambiado, sino porque sus percepciones son distintas. Una persona puede ver una crisis y entrar en pánico, mientras otra puede ver la misma crisis como una oportunidad de crecimiento.

Jacobo Grinberg dedicó su vida a estudiar algo revolucionario, cómo la conciencia no solo observa la realidad, sino que participa activamente en crearla. Sus investigaciones demostraron que nuestra forma de percibir las cosas influye directamente en cómo esas cosas se manifiestan en nuestra experiencia. Esto significa que cuando cambias tu percepción, literalmente cambias tu realidad.

Este principio de percepción, proyección funciona como un ciclo continuo. Lo que percibes internamente lo proyectas hacia el mundo y lo que proyectas regresa a ti como experiencia, confirmando tu percepción original. Si percibes escasez, proyectas escasez y recibes experiencias que confirman que hay escasez. Si percibes abundancia, proyectas abundancia y el mundo te responde con experiencias abundantes.

La buena noticia es que puedes cambiar tu lente mental en cualquier momento. Ahora mismo, sin cambiar nada de tu situación actual, puedes elegir ver abundancia en lugar de escasez. Puedes reconocer que tienes abundancia de opciones para manejar cualquier desafío, que tienes abundancia de recursos internos para crear soluciones, que tienes abundancia de tiempo por delante para construir lo que deseas.

Este no es un ejercicio de autoengaño o pensamiento positivo forzado. Es una práctica de reconocer lo que realmente está ahí, pero que tu mente condicionada ha aprendido a ignorar. Cuando entrenas tu percepción para ver abundancia, empiezas a notar oportunidades que siempre estuvieron presentes, pero que antes pasaban desapercibidas.

Por ejemplo, si estás buscando trabajo y percibes desde la escasez, verás un mercado laboral difícil, mucha competencia, pocas oportunidades para alguien como tú. Pero si cambias tu lente perceptual hacia la abundancia, empezarás a notar que hay empresas creciendo, nuevos proyectos iniciando, personas cambiando de posición creando vacantes, tendencias emergentes que requieren nuevas habilidades.

La situación externa no cambió, pero tu capacidad de percibir posibilidades se expandió. Y cuando percibes más posibilidades, actúas de manera diferente, tomas decisiones distintas, te relacionas de otra forma, comunicas con más confianza. Esas acciones diferentes generan resultados diferentes.

La transformación de tu realidad comienza con la transformación de tu percepción. No necesitas esperar a que las circunstancias cambien para empezar a ver abundancia. Puedes empezar a verla ahora mismo con lo que ya tienes, donde ya estás. Esa nueva percepción se convertirá en el fundamento sobre el cual construirás una nueva experiencia de vida.

Pausa el video por un momento y mira a tu alrededor. Quiero que hagas algo que va a empezar a cambiar tu percepción inmediatamente. Escribe en los comentarios tres cosas en las que ya tienes abundancia en este momento. Puede ser abundancia de aire que respiras, de recuerdos felices que atesoras, de posibilidades que tienes por delante, de capacidades que posees. Tal vez tienes abundancia de libros por leer, de música por descubrir, de lugares por explorar. O quizás tienes abundancia de personas que te quieren, de experiencias vividas, de lecciones aprendidas.

Este ejercicio no es solo entretenimiento, es entrenamiento real para tu mente. Cada vez que reconoces la abundancia que ya existe, estás literalmente reprogramando tu cerebro para ver más abundancia en el futuro. Tu mente aprende a buscar lo que tú le enseñas a buscar. Así que tómate un minuto, identifica esas tres áreas de abundancia en tu vida y compártelas en los comentarios. Este simple acto comienza a entrenar tu mente para ver abundancia donde antes solo veías escasez.

Ahora vamos al corazón de cómo realmente funciona la transformación hacia la abundancia. Existe una fórmula específica que opera siempre sin excepción y entenderla es crucial para cambiar tu experiencia de vida. La fórmula es simple: primero interno, después externo.

Lo que sucede en tu mundo interior siempre precede y determina lo que sucede en tu mundo exterior, no al revés, como la mayoría cree. Tu estado interno de conciencia es la causa y tu experiencia externa es el efecto. Esto significa que la vibración que emites internamente debe cambiar antes de que puedas ver cambios en tu realidad física. Tu forma de sentir, pensar y percibir debe transformarse primero y luego esa transformación se refleja en tu experiencia material.

Aquí es donde muchos se confunden. Esperan ver cambios externos para después sentirse diferentes. Piensan, "Cuando tenga más dinero, entonces me sentiré próspero. Cuando encuentre el amor, entonces me sentiré completo. Cuando consiga el trabajo ideal, entonces me sentiré exitoso." Pero la vida funciona exactamente al revés.

El concepto que necesitas entender es que solo puedes tener aquello que ya eres vibratoriamente. Esto suena abstracto, pero es muy práctico. Si quieres experimentar prosperidad financiera, primero debes convertirte en alguien que se siente próspero internamente. Si deseas relaciones abundantes, primero debes cultivar esa sensación de conexión y amor dentro de ti.

La razón por la que esto funciona así es porque actúas como un imán energético. Atraes experiencias que coinciden con tu frecuencia interna. Pero aquí viene la parte que requiere un cambio radical en tu forma de pensar. Debes aprender a sentirte abundante antes de tener evidencia externa de abundancia. Debes generar la sensación de prosperidad antes de ver números grandes en tu cuenta bancaria. Debes cultivar la sensación de amor y conexión antes de que aparezca la pareja ideal.

Esto no es fantasía o autoengaño. Es reconocer que las emociones y sensaciones que buscas obtener cuando tengas, entre comillas, ya están disponibles para ti ahora mismo. La sensación de seguridad, confianza, alegría y plenitud que crees que vendrá con los resultados externos puede ser generada internamente en este momento.

La inversión del proceso es la clave. En lugar de esperar a tener para sentir, empiezas a sentir para tener. En lugar de esperar a que cambie tu situación para cambiar tu estado interno, cambias tu estado interno para que cambie tu situación. Cuando haces este cambio, algo mágico sucede. Tu comportamiento cambia naturalmente. Tomas decisiones diferentes. Te relacionas de manera distinta, comunicas con otra energía. Ves oportunidades que antes no veías. Y todos estos cambios en tu forma de ser generan resultados diferentes en tu realidad externa.

La transformación real no es cambiar lo que tienes, es cambiar lo que eres. Y cuando cambias lo que eres internamente, lo que tienes externamente, se transforma como consecuencia natural de ese cambio interno.

Tu mente es una máquina de crear experiencias y los pensamientos que alimentas son el combustible que determina qué tipo de experiencias produces. Pero aquí hay algo que probablemente no sabías. Muchos de los pensamientos que crees que son normales o incluso positivos, en realidad están creando escasez en tu vida.

Los pensamientos de escasez son maestros del disfraz. Raramente aparecen diciendo directamente, "Soy pobre o no tengo nada". Se esconden detrás de frases que parecen razonables. "Está difícil la situación." "Hay mucha competencia." "Mejor voy a lo seguro." "No es buen momento para arriesgar." Todos estos pensamientos, aunque suenan prudentes, están vibrando en la frecuencia de la escasez.

Otros pensamientos escasos aparecen como preguntas ansiosas. "¿Cómo voy a pagar esto?" "¿Qué pasará si no resulta?" "¿Y si no soy suficiente?" Estas preguntas no nacen de la curiosidad genuina, sino del miedo a que no haya suficientes recursos, oportunidades o capacidades para ti.

También están los pensamientos escasos que se disfrazan de realismo. "Hay que ser práctico." "No todos pueden tener éxito." "La vida es difícil." "El dinero no crece en los árboles." Cada uno de estos pensamientos está programando tu mente para buscar evidencia de limitación en lugar de evidencia de posibilidad.

Para crear abundancia, necesitas reemplazar estos patrones mentales con pensamientos que vibren en la frecuencia de la abundancia. Pero no se trata de repetir afirmaciones mecánicamente. Se trata de adoptar genuinamente maneras de pensar que reconocen la infinita disponibilidad de recursos, oportunidades y soluciones.

Los pensamientos abundantes suenan diferente. En lugar de "Está muy difícil conseguir trabajo", piensas, "Hay múltiples caminos para encontrar el trabajo perfecto." En lugar de "No sé si podré lograrlo", piensas, "Tengo todo lo necesario para crear lo que deseo."

La concentración mental es crucial aquí. En qué decides enfocarte determina qué tipo de realidad creas. Si concentras tu atención en los problemas, tu mente se vuelve experta en encontrar más problemas. Si concentras tu atención en las posibilidades, tu mente se entrena para detectar oportunidades.

Entrenar tu mente para ver oportunidades en lugar de obstáculos es una habilidad que puedes desarrollar conscientemente. Cuando aparece un desafío, en lugar de preguntarte, "¿Por qué me pasa esto?", puedes preguntarte, "¿Qué oportunidad oculta tiene esta situación?" En lugar de enfocarte en lo que no funciona, te enfocas en lo que sí funciona y cómo puedes expandirlo.

El pensamiento más poderoso para crear abundancia es asumir que ya tienes lo que deseas, no como fantasía, sino como reconocimiento de que todo lo que necesitas para crear tu realidad deseada ya está disponible. Tal vez no está manifestado físicamente todavía, pero los elementos, las conexiones, las ideas, las oportunidades ya existen y están en proceso de llegar a ti.

Cuando asumes que ya tienes lo que deseas, tu mente empieza a buscar evidencia de esa realidad. Empieza a anotar señales que antes ignoraba, a reconocer recursos que antes no veía, a conectar puntos que antes parecían aislados. Tu manera de pensar literalmente reprograma tu percepción para alinearse con la abundancia que ya existe.

Si los pensamientos son el lenguaje de la mente, las emociones son el lenguaje del universo. Tu estado emocional es la señal más poderosa que envías al campo energético que te rodea. Y esa señal determina qué tipo de experiencias atraes ti.

Las emociones de escasez tienen una firma energética muy específica. El miedo vibra con una frecuencia de contracción, de cerrarse ante la vida. La ansiedad envía señales de que algo malo está por suceder. La desesperación comunica que no hay salida, que estás atrapado sin opciones. Estas emociones funcionan como imanes que atraen exactamente las experiencias que confirman esos estados internos.

Cuando vives desde el miedo al futuro, magnetizas situaciones que te dan más razones para temer. Cuando operas desde la ansiedad, atraes circunstancias que generan más ansiedad. No es casualidad, es la ley de atracción funcionando con precisión matemática.

Por el contrario, las emociones de abundancia tienen una frecuencia completamente diferente. La gratitud vibra con expansión y reconocimiento de lo que ya existe. La confianza envía señales de que todo está bien y que las cosas fluyen a tu favor. La paz interior comunica que estás completo y que no necesitas nada externo para sentirte pleno. Estas emociones abundantes actúan como imanes para experiencias que confirman y expanden esa abundancia.

Cuando te sientes genuinamente agradecido, atraes más cosas por las cuales sentir gratitud. Cuando operas desde la confianza, las oportunidades aparecen naturalmente porque estás vibrando en la frecuencia que las reconoce y las aprovecha.

La clave está en aprender a generar estos estados emocionales independientemente de tus circunstancias actuales. La mayoría espera a que mejoren las cosas para sentirse mejor, pero los creadores conscientes entienden que deben sentirse mejor para que mejoren las cosas.

Puedes generar confianza ahora mismo recordando momentos pasados en los que las cosas salieron bien para ti. Puedes cultivar gratitud enfocándote en las cosas buenas que ya tienes en tu vida. Puedes crear paz interior respirando profundamente y relajando tu cuerpo.

La seguridad interior es la base emocional de toda manifestación abundante. Cuando te sientes seguro internamente, no operas desde la desesperación. Tomas decisiones desde la calma en lugar del miedo. Te relacionas con otros desde la confianza en lugar de la necesidad. Esta energía de seguridad interior se convierte en un imán para oportunidades que refuerzan esa seguridad.

Cambiar tu estado emocional puede ser instantáneo si sabes cómo hacerlo. Una técnica simple es recordar vívidamente un momento en el que te sentiste absolutamente abundante y pleno. Revive esa experiencia en tu mente con todos los detalles sensoriales posibles. Tu cuerpo no puede distinguir entre una experiencia real y una vívidamente imaginada. Así que esa memoria genera las mismas emociones abundantes en el presente.

Otra técnica poderosa es la respiración consciente. Cuando inhalas profundamente, imaginando que estás respirando abundancia y exhalas liberando cualquier tensión o escasez, tu sistema nervioso se regula naturalmente hacia un estado de mayor receptividad y confianza.

Las emociones abundantes no son un lujo que te das cuando las cosas van bien. Son herramientas prácticas que usas para crear las condiciones internas que atraen las experiencias externas que deseas vivir.

Ahora que entiendes cómo funciona la abundancia, necesitas saber exactamente cómo implementar este conocimiento en tu vida diaria. La transformación no sucede solo por entender conceptos, sino por aplicarlos consistentemente hasta que se conviertan en tu nueva forma natural de ser.

Empieza cada mañana con un ritual de abundancia de 5 minutos que reprograme tu mente antes de que el mundo externo influya en tu estado interno. Al despertar, antes de revisar tu teléfono o pensar en tus pendientes, dedica unos momentos a reconocer tres cosas abundantes en tu vida. Puede ser la abundancia de energía en tu cuerpo, la abundancia de posibilidades en el nuevo día o cualquier cosa realmente. Luego, respira profundo y genera la sensación de seguridad y confianza en tu pecho. Este ritual establece tu frecuencia emocional para todo el día.

Durante el día, mantén el estado de abundancia practicando la redirección consciente. Cuando notes que tu mente se desliza hacia pensamientos de escasez, simplemente redirige tu atención hacia algo abundante que esté presente en ese momento. Si sientes ansiedad por el futuro, reconoce la abundancia de tiempo que tienes para crear soluciones. Así de simple.

Cuando aparezcan pensamientos de escasez (que aparecerán porque tu mente está acostumbrada a esos patrones), no los resistas ni te juzgues por tenerlos. Simplemente obsérvalos como nubes pasando por el cielo de tu conciencia y gentilmente regresa tu atención a pensamientos de abundancia. La resistencia crea persistencia, pero la redirección suave crea nuevos hábitos mentales.

La consistencia es más importante que la perfección. No se trata de mantener pensamientos abundantes las 24 horas del día desde el primer día. Se trata de aumentar gradualmente el porcentaje de tiempo que pasas en la frecuencia de abundancia. Si hoy logras estar en abundancia el 20% del tiempo, mañana tal vez sea 25%. El progreso gradual y sostenido es más poderoso que los cambios dramáticos que no se mantienen.

Los signos de que estás cambiando tu frecuencia son sutiles, pero perceptibles. Empiezas a notar oportunidades que antes pasaban desapercibidas. Las personas responden diferente a tu energía. Te sientes más relajado ante los desafíos, las soluciones aparecen más fácilmente. Estos indicadores te confirman que tu transformación interna está creando resultados externos.

Antes de que termines de escuchar estas palabras, quiero que recuerdes algo fundamental. La abundancia no es algo que tienes que ganar, conseguir o merecer. Es tu estado natural de ser. Has sido condicionado a creer en la escasez por un mundo que opera desde el miedo, pero ese condicionamiento no es quién realmente eres.

Durante años has practicado la escasez sin darte cuenta. Has entrenado tu mente para ver limitaciones, para esperar dificultades, para prepararte para la carencia. Pero si pudiste aprender esos patrones, también puedes desaprenderlos. Si tu mente pudo ser programada hacia la escasez, también puede ser reprogramada hacia la abundancia.

El momento de comenzar esta transformación no es mañana cuando tengas más tiempo o la próxima semana cuando las cosas se calmen o el próximo año cuando hayas resuelto tus problemas actuales. Es ahora mismo con lo que tienes donde estás tal como eres.

Tu nueva realidad comienza en este instante con la decisión de levantarte de la silla de la escasez y sentarte en la silla de la abundancia. Con el compromiso de entrenar tu mente para ver posibilidades en lugar de limitaciones, con la determinación de generar internamente los estados emocionales que quieres experimentar externamente.

No estoy prometiéndote que todo será fácil o que los cambios serán instantáneos, pero sí te aseguro que cuando alineas tu estado interno con la abundancia, tu realidad externa comienza a reflejar esa alineación. Es una ley natural tan confiable como la gravedad. El universo está esperando a que te reconozcas como la expresión abundante que realmente eres. Tu nueva vida te está esperando del otro lado de esta decisión. El único paso que necesitas dar ahora es el primero.

Si llegaste hasta aquí, recibe como siempre un fuerte abrazo en nombre de todo el equipo. Por hoy me despido sin más, no sin antes agradecerte por brindarnos tu compañía un día más y deseándote todo lo bueno del mundo. Nos vemos pronto. Mantente despierto.