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QHPS EREN SE ENAMORABA DE HISTORIA | PELÍCULA COMPLETA | AOT

XJaegerX54:18

Transcription

¿Alguna vez te has preguntado qué hubiera pasado si Eren no se enamoraba de mi casa, sino de historia? Pero no un amor cualquiera, no. Un amor frío, estratégico y obsesivo. Un amor capaz de torcer destinos, de quebrar voluntades. Un amor tan intenso que ni la muerte podría detenerlo.

Este no es el Eren que conoces y esta no es la historia que recuerdas. Lo que estás por ver es una historia retorcida, emocional y peligrosa, con traiciones, celos. Estrategias oscuras y decisiones que cambiarán para siempre el curso de la humanidad. Si te atreves a entrar, ya no podrás salir.

Y si te gusta este universo alternativo, quédate, suscríbete y deja tu like. Así sabré que hay más como tú que disfrutan del lado más turbio del amor y la guerra. Ahora te dejo con el opening. Prepárate para entrar a un mundo donde el corazón es un arma.

at night in the dark you can dear al [Música] [Música] [Música] 저 [Música] [Aplausos] See the flowers breathing in the [Música] growing to the edge of [Música] [Música]

Todo comenzó con tres chicos en un mundo cubierto por murallas. Eran Jaeger, siempre con los puños apretados. Mi casa, su sombra silenciosa que lo seguía como si fuera su única razón de existir. Y Armin, el soñador que hablaba de océanos, fuego azul y tierras más allá de los muros. Vivían en Shigansina, entre calles polvorientas, pan duro y esperanzas rotas. La paz, como todo en ese mundo, era prestada.

Hasta que un día el cielo se rasgó. Un rugido, una explosión de vapor. Y ahí estaba el titán colosal, tan alto que parecía que podía tocar el cielo. Y detrás, como un martillo que aplasta sin dudar el titán acorazado. Ambos destruyeron la puerta y con ella la infancia de Eren. La gente gritaba, corrían, morían. Él solo tenía una idea, salvar a su madre. "Te voy a sacar de aquí, mamá. Resiste!", gritaba Eren con lágrimas en los ojos. "No puedo moverme, Eren. Ve corre." "No, no te voy a dejar." "Mi casa, llévatelo", dijo Carla con la voz quebrada. Y luego el grito. El titán la tomó y con un movimiento grotesco la devoró. Aparecería el soldado Anes y se llevaría a Eran y en mi casa con un grito desgarrador del niño que soñaba con la libertad. Ese día algo se rompió dentro de Eren y no volvió a arreglarse.

Fueron reubicados, refugiados. Olían a miedo y desesperación, a comida podrida y cuerpos apilados. "Esto no es vida", escupió Eden. "Esto es una jaula." "Entonces, salgamos", dijo mi casa sin expresión. "¿Cómo? ¿Alistándonos al ejército?", preguntó. "Sí, vamos a pelear. Vamos a matar a cada uno de esos monstruos." Nadie dijo que no porque no había más opciones. De tal forma pasó un año y los tres amigos se alistarían en el ejército. 5 años para poder graduarse y elegir la legión de exploración para salir afuera de las murallas y acabar con todos los titanes.

En la 104 abrigada, los gritos eran el desayuno, la fatiga, el almuerzo y la humillación, la cena. Pero entre todo ese caos, algunas personas brillaban. Una de ellas, historia rais, dulce, silenciosa, casi un espejismo y a su lado como un perro guardián con mirada de cuchillo. Y Mir. Eren la notó desde el primer día, no por su belleza, sino por su luz, una luz que le era ajena.

La primera interacción fue, por decirlo, intensa. "¿Qué miras, Jaeger?" Soltó Yir de golpe. "¿A ti qué te importa?" "Me importa porque estás mirando a historia como si fuera un plato de sopa caliente. Y vos llevás años con hambre." "Y tú pareces tener complejo de guardaespaldas." "Yo no parezco. Yo soy su guardaespaldas. ¿Algún problema?" "Relájate, Yir", Intervino historia con voz suave. "No fue nada." Eren se alejó, pero ya estaba sembrado el primer roce y con él la chispa.

Pasaron semanas, entrenaban, corrían, caían y Eren seguía mirando, no de forma lasciva, sino como quien observa una flor crecer entre escombros. Un día, mientras historia practicaba sola, Eren se le acercó. "¿Estás haciendo mal el movimiento de anclaje?" "Ah, sí. ¿Y tú eres el experto ahora?" "No, pero tengo buenos reflejos. ¿Quieres que te muestre?" Historia lo miró dudando, pero accedió. Y así paso a paso empezaron a hablar. Y Mir, por supuesto, siempre cerca. "¿Desde cuándo son tan amiguitos?" Preguntó con tono venenoso. "¿Celosa?", le dijo Eren levantando una ceja. "De ti, por favor. Pero no me gusta que mi amiga ande con tipos con cara de trauma y a mí no me gusta que las amigas actúen como novias." "¡Yir!" Gritó historia entre risas. "¡Historia!" repitió Yir imitando su tono con falsa dulzura.

Las semanas se volvieron rutina y la rutina confianza. Había noches donde Eren y Historia se quedaban hablando bajo la luna. "¿Por qué no te muestras cómo eres con los demás?" Le preguntó ella. "Porque no sé quién soy desde que perdí a mi madre." "Yo tampoco sé quién soy, pero contigo me siento más real." "Historia. Dime, ¿alguna vez pensaste en escapar?" "Cada día." Y Mir los miraba desde la sombra, masticando una galleta seca. "Me van a hacer vomitar", murmuró una vez.

En medio de un descanso, historia estaba sentada y Eren se le acercó. Y Mir, al verla sonreírle no aguantó más. "Oye, Jaeger, ¿qué parte de no toques esa historia?" "No entendiste la 'no el toque' o el 'historia'." "¿Por qué no dejas que ella decida?" "Porque yo la conozco más que tú. Sé cuando la gente se acerca por interés." "¿Y tú por qué estás tan encima de ella?" "Porque me importa, porque es lo único bueno en este basurero de mundo." Historia se metió entre ellos. "Ya basta los dos. Esto parece una pelea de celos." Ambos callaron. Y Mir chasqueó la lengua. Eren se rió. Historia se fue.

Esa noche Historia no fue a dormir con Imir. Se quedó sentada afuera con Eren. "¿Te pasa algo?" Le preguntó él. "Quiero ser más que solo una sombra." "¿Sombra de quién?" "De todos. Para mí, tú eres luz." Ella lo miró, sus ojos brillaban y en ese momento Eren lo supo. Estaba atrapado.

Días después, Historia le dijo a Imir que necesitaba espacio. "Espacio de mí. ¿Y para qué? ¿Para revolcarte con Jaeger?" "No digas estupideces. Lo vi, lo veo todo. Y necesito pensar." Y Mir se quedó muda, se dio media vuelta y no volvió a hablar por dos días. Eren lo notó. historia también. Y en esa grieta el vínculo entre ellos se hizo más fuerte.

La noche del evento clave llegó. Era tarde. El cuartel dormía. Historia y Jeren estaban afuera, sentados en la hierba. La luna los bañaba en luz plateada. "¿Puedo preguntarte algo?", dijo historia. "Sí." "¿Me ves como una carga?" "No te veo como lo único que no quiero perder." Se quedaron en silencio, las miradas cargadas de electricidad. "Y Mir va a matarte", susurró Historia. "Que lo intente." Se rieron. Se acercaron. Los labios a centímetros. "Historia." "Dime." "No sé si esto es una locura." "Entonces, hagámosla juntos." Los ojos se cerraron. El tiempo se detuvo y justo cuando sus labios estaban por tocarse, "¿Qué demonios están haciendo?" Una voz afilada como cuchilla los atravesó. Mi casa parada. Inmóvil. Ojos encendidos. "Mi casa", dijo Eren retrocediendo. "Eábamos solo hablando", dijo historia nerviosa. "No me mientan. Lo vi todo." Se hizo un silencio brutal. "¿Qué más da?", dijo Eren. "Da que estás jugando con fuego." Y se fue. Historia quedó temblando. Eren, mudo.

En ese momento, Imir salió del edificio. "¿Por qué todos tienen esa cara de haber visto a un titán desnudo?" Nadie contestó. Y Mir miró a historia, luego a Eren y frunció el ceño. "No, no me digas que pasó lo que creo que pasó." Historia bajó la cabeza. Eren no se movió. Y Mir empezó a reírse. Una risa amarga cargada de rabia. "Se los dije, se los dije, pero nadie me escucha." Y se fue.

Historia miró el cielo. "Eren, esto va a explotar." "Entonces, estemos juntos cuando lo haga." Y desde las sombras algo los observaba. Porque este romance no solo alteraría sus vidas, alteraría todo el mundo. Y aún no lo saben, pero el precio por amar será altísimo.

3 años. No eran solo días, no eran solo entrenamientos, eran noches sin dormir, gritos de pesadilla, músculos rotos, mentes quebradas. El tiempo había pasado lentamente, como si el mundo quisiera que cada segundo pesara. Desde aquel día, cuando el titán colosal reventó la muralla María, Eren, Mikasa y Armin dejaron de ser niños y no fueron los únicos. Muchos otros jóvenes se alistaron, algunos por miedo, otros por orgullo, otros por pura venganza. Ahora estaban en el borde de la adultez. Su graduación era mañana.

Pasaron tres años en el ejército en el que Historia y Yeren eran amigos, superamigos que parecía que eran algo más. Y con mire historia, las dos se fueron distanciando poco a poco, aunque no dejaban el contacto. Una noche más y todos se podrían graduar, elegir entre la legión de exploración, la policía militar y las tropas de guarnición. Todo cambiaría para siempre.

"Mañana es el gran día", dijo Yin limpiando su equipo con movimientos casi automáticos. "Apuesto lo que sea a que Eren se va directo al escuadrón de exploración." "No es una apuesta justa", murmuró Conie. "Si pudiera, ya estaría afuera matando titanes con los dientes." "Yo me uniré al escuadrón más lejos de los titanes y del comedor", agregó Sasha escondiendo un trozo de pan. Reían, pero sus ojos estaban apagados. Todos sabían lo que significaba la graduación. Ya no habría prácticas, ya no habría simulacros.

Yen estaba lejos del grupo. Otra vez se encontraba apoyado contra una vieja muralla mirando hacia el cielo. No sabía por qué estaba ahí. Solo lo necesitaba, necesitaba ese momento, ese silencio. Y entonces escuchó pasos ligeros, casi tímidos. "¿Te escondes?" Preguntó una voz suave, como si lo acariciara con cada sílaba. "Crista, no, solo necesitaba un respiro." Ella se le acercó, las manos entrelazadas en la espalda. Llevaba su cabello suelto, cayendo en cascada dorada por sus hombros. "Pensé que ya estarías celebrando con mi casa y Armin." "Mi casa nunca celebra. Y Armin está ocupado leyendo sobre estrategias que probablemente nunca funcionarán." Crista rió suavemente. Eren la miró. No de la forma que uno mira a una compañera, la miró como si estuviera descubriendo algo nuevo o como si estuviera olvidando algo viejo.

Entonces Eren le diría las siguientes palabras. "Oye, Crista." "Sí, Eren." El viento soplaba con suavidad mientras ambos estaban sentados cerca del borde de una muralla, observando el atardecer que teñía el cielo con tonos naranjas y rosados. Eren mantenía la mirada fija en el horizonte, pero sus palabras eran sinceras y cargadas de una emoción que no era común en él. "Cada vez que hablo contigo, me recuerdas a mi mamá." Crista, sorprendida, volvió su rostro rápidamente hacia Eren, con los ojos bien abiertos, incapaz de disimular su desconcierto. "¿En serio, Eren? ¿Pero cómo?" Dijo Crista con un tono de total sorpresa, como si jamás se hubiese esperado una comparación tan profunda viniendo de alguien como Eren. Él bajó la mirada un momento, como si intentara encontrar las palabras adecuadas para explicar lo que sentía. "Es que cuando estoy contigo, siento una calidez muy especial. Es como si te preocuparas por mí, no de la forma obsesiva en la que lo hace mi casa, sino de una forma más pura, más genuina. Es difícil de describir. Es como si cuando estás cerca el mundo se detuviera por un momento." Krisha no dijo nada, solo lo miraba fijamente. Sus ojos azules temblaban levemente y sin darse cuenta su mano se movió hacia la de Eren. Fue un roce suave, sin intención clara, pero en cuanto sus dedos se tocaron, algo sucedió.

[Música] Un destello, una visión, un recuerdo emergió de la nada. Ambos cerraron los ojos instintivamente y por un segundo sus mentes fueron arrastradas a un rincón muy lejano del pasado. En esa imagen difusa se podía ver a una niña, era historia, pero aún llamada Crista, jugando alegremente en un campo cubierto de flores riendo junto a otra chica de cabello negro. Jugaban con libertad, sin preocupaciones, como si el peso del mundo aún no hubiera caído sobre sus hombros. Pero todo se desvaneció de golpe.

La voz áspera y fuerte del instructor Shadis rompió el momento con su tono característico. "¿Qué hacen encima de esa muralla? Bajen ahora mismo antes de que los haga arrastrarse por todo el cuartel." Eren reaccionó primero, parpadeando como si acabara de despertar de un sueño muy intenso. Se levantó de golpe, pero antes de comenzar a bajar se giró para mirar a historia. Ella seguía quieta con una expresión extraña, como si estuviera intentando entender lo que acababan de ver. Su rostro reflejaba una mezcla de nostalgia y confusión. Krista, después hablaremos de esto. Ahora bajemos. El instructor Shadis nos va a regañar. Krista solo asintió lentamente sin decir ni una sola palabra. Ambos descendieron de la muralla con cuidado, aunque su mente seguía atrapada en ese momento. Ya en tierra firme, Crista se apartó ligeramente de Eren como si necesitara espacio para pensar. Eren intentó hablarle, pero ella no respondió. Su silencio decía más que mil palabras.

Más tarde, cuando el día ya se tornaba oscuro, Eren fue a la cabaña del cuartel. Allí se reencontró con sus dos grandes amigos, Armin y mi casa. Hacía mucho tiempo que no compartía una comida con ellos. Pues últimamente pasaba la mayoría del tiempo con Crista. Los tres se sentaron en el suelo, como en los viejos tiempos, compartiendo pan y sopa caliente. "Hay algo que debo contarles", dijo Eren rompiendo el silencio. Les explicó todo lo que sucedió cuando Krista tocó su mano. La visión, el recuerdo, esa extraña conexión. Armin frunció el ceño intrigado mientras mi casa cruzaba los brazos con expresión seria. "¿Estás seguro que no fue una alucinación?" preguntó Armin. "No lo sé", respondió Eren, "pero sé lo que vi. Y aunque yo no entiendo nada aún, Crista parecía saberlo todo, como si esa visión no la sorprendiera tanto como a mí."

La conversación se desvió después hacia otros temas. Como en la historia original, Eren tuvo una pequeña pelea con Yin, ese clásico intercambio de palabras que parecía inevitable cada vez que estaban en el mismo cuarto. Luego llegó el momento de que Eren motivara a los demás cadetes a unirse a la legión de exploración y no a la policía militar. Así la noche cayó finalmente. Eren durmió en el piso en la misma habitación que mi casa y Armin, ya que Crista no quiso abrirle la puerta. Normalmente dormía en el cuarto de ella, en camas separadas, claro está, pero esta vez ella necesitaba estar sola.

A la mañana siguiente, el capitán Shadis ordenó que Eren saliera con su escuadrón a inspeccionar la muralla sur, asegurándose de que todo estuviera en orden. Sin protestar, Eren se preparó, ajustó su equipo de maniobras y se dispuso a salir. Mientras avanzaba con el grupo, notó a Crista entre los cadetes, que los observaban desde el suelo. Bajó un poco la velocidad y se dirigió a sus compañeros. "Oigan, sigan ustedes. Me quedaré unos segundos." Todos asintieron y siguieron adelante. Eren descendió usando su equipo, aterrizando justo frente a Crista. Ella, sin esperar, corrió hacia él. "Oye, Eren, discúlpame si me comporté mal ayer. Estaba pensativa sobre algo que descubrí, pero después de que nos graduemos, te contaré todo lo que sé." Eren solo asintió con un leve gesto. "Te quisiera dar un abrazo", dijo Krista con una voz suave. "Pero supongo que si lo hago, se podría activar ese extraño poder que nos mostró ese recuerdo de mí." "Sí, la verdad es muy extraño", respondió Eren, aún confundido. Pero antes de que pudieran continuar, la estruendosa voz de Shadis los hizo sobresaltarse. "¿Qué fue, Eren Jaeger? Deja de coquetear y vea lo que te encargué." Eren, como si lo hubieran atrapado con las manos en la masa, respondió rápido. "Sí, ahora voy, instructor." Con una última mirada hacia Crista, Eren se despidió y volvió a su escuadrón para iniciar la inspección de la muralla.

El día transcurrió casi como de costumbre. Compartieron momentos de conversación, bromas entre soldados e incluso Sasha trajo algo de comida para todos. Pero antes de que pudieran decir algo más, un rugido, un estruendo. Y entonces apareció el titán colosal. Su enorme silueta se alzó sobre la muralla como un demonio del pasado. Con un solo movimiento, destruyó la puerta arrojando todo por los aires. El caos volvió, el miedo volvió y otra vez el mismo martirio de hace 5 años comenzaba de nuevo.

Después de que apareciera el colosal y destruyera la puerta, Eren con su equipo de maniobras, fue hasta donde se encontraba el colosal. Pero lamentablemente al Eden irse por la nuca e intentar matarlo, el titán colosal desaparecería. Luego transcurrirían las cosas como en la historia original, excepto por el detalle de que después de que el capitán de las tropas de guarnición ordenara a el escuadrón de Eren ir de primeros y acabar con todos los titanes que entraron. Crista fue donde se encontraba el capitán de guarnición y le pediría que por favor le cambie al escuadrón de Eren y el capitán negándoselo.

De regreso con Eren, este se encontraba ya listo con su equipo de maniobras para salir, pero justo en ese instante Crista correría hacia Eren y le diría, "Oye, Eren, solo te quería decir algo." Diría Krista. Y justo cuando Eren iba a responder, aparecería mi casa diciéndole a Eren que qué hacía conversando con Crista. Y Eren diciéndole que no le importa. Al final Cristal le dijo de que no muriese y que es alguien muy importante para ella. Y Eren solo asintiendo y yéndose. Mi casa se quedaría un rato hablando con historia. Mi casa le diría de que no sabía qué hacía Krista para tener tan enganchado a Eren y que él normalmente no es así. Y Krista respondiéndole las siguientes frases. "Ni yo mismo sé, pero lo que sí sé es que él y yo somos muy compatibles. Tal vez algún día estén juntos como novios." Y mi casa después de escuchar eso se pondría enojada y celosa y se iría.

Crista permaneció allí confundida hasta que la llamó el escuadrón de Imir. Por casualidad del destino, Cris estaría en el mismo sitio que Conimir y después pasaría lo mismo que la historia original. Hasta el momento que un titán se comió a Thomas, el compañero del escuadrón de Eren. Eren al ver esto se abalanzó con furia donde estaba el titán que mató a Thomas y cuando le iba a clavar un cuchillazo, otro titán le come la pierna izquierda y afortunadamente Eren salió volando hacia una casa cercana. Exactamente, un techo muy alto. Se podría ver a Eren ensangrentado. Y aunque no decía nada, su silencio decía todo.

Mientras tanto, con Crista, esta estaba en el medio esperando que el escuadrón de Eren mate a todos los titanes del inicio. Pero sorprendentemente los titanes avanzaron y llegaron hacia donde estaba ella, es decir, que el escuadrón de Eren habrían fallido y por consiguiente muerto. Crista al reducir todo esto fue corriendo sin importarle los gritos de Imir y de sus demás compañeros. Crista se encontraba con su equipo de maniobras abalanzándose por la ciudad de la muralla Rose hasta que vio a un único chico sin una pierna y ensangrentado que parecía ser Eren. A su lado se encontraba Armin con una cara de frustración y trauma. Crista bajó con su equipo y al ver que si era Eren, empezó a llorar y abrazar a Eren manchándose la ropa de la misma. Los gritos y llantos de Crista atrajeron titanes y un titán barbudo fue el primero en aparecer. Este titán cogió a Armini cuando se lo iba a comer. Crista lo sacó de allí y ella se puso en su lugar. Sus fuerzas eran demasiadas pocas, por lo que no aguantó la fuerza de la mandíbula del titán. Y cuando parecía estar todo perdido, aparecería Eren, la sacaría y le diría la siguiente frase. "Crista, no mueras. Sé que son mis últimos momentos de vida y por eso te debo decir que te amo. Te amo con todo mi ser y siempre te amaré." De esta forma cerrando su boca, cortando el brazo de Eren que lo tenía extendido y tragándose a este mismo. Ver esto. Dejó de llorar y solo se puso de rodillas con una cara llena de resignación. Las últimas frases de Eren no salían de su mente. "Y siempre te amaré."

Luego aparecería Conie y habló con Armin historia sobre lo que había sucedido. Ninguno quiso decir nada y cuando aparecieron los demás titanes, de repente salió un destello y un titán salió con un cuerpo definido que atacó a otro titán y rugió. Se iluminaron los ojos de Krista. En su mente decía, "No puede ser un titán matando a otro titán." Después pasaría lo mismo que la historia original, usando al titán de Eren indirectamente, guiándolo hacia los titanes que cubrían la entrada a la recarga de gas y espadas para que se enfrente con los otros titanes. Y al final, saliendo bien el plan, y adentro harían el mismo plan de Armin, pero esta vez con historia también disparando. Luego saldrían y verían al titán que atacaba a otros titanes, siendo devorado por estos mismos. Está que de un momento a otro titán apareció al lado de Crista y cuando la agarró y se la iba a comer, Eren desde adentro despertó y vio que estaba controlando a un titán y giró la cabeza y vio como un titán iba a comer a Crista y el que la iba a defender estaba enganchado a la nuca del titán, pero estaba casi 300 m lejos. Era mi casa, ya que vino ver cómo se encontraba Eren. El titán de ataque vería a Krishta y cuando el titán iba a comer a historia, recibió una mordedura del titán de ataque, matándolo y cogiendo con cuidado a cristal y subiéndola de nuevo al techo y todos sorprendiéndose y el titán al final, al final cayéndose y saliendo, Eren del titán, y Cristal lo iba a abrazar hasta que giro la cabeza y vio a mi casa fulminándola solo con la mirada y de esta forma fue quien mi casa abrazó a Eren. Y al final pasaría lo mismo que la historia original, pero en vez de Armin defender a Eren, lo haría historia frente a los que querían matar a Eren. Luego aparecería el comandante Pit y se haría el plan con el titán Eren. En esta historia, Eren no perdería el control al más antes poder controlarlo y al final el plan saldría con éxito, aunque con muchas bajas. Pero al final Eren logro sellar la muralla que había hecho el titán colosal con la roca gigante.

Everybody's got no place I no [Música] amigos, todos los que murieron no fue en vano. [Música] Hoy por primera vez ganamos. Le ganamos a los titanes y eren saliendo del titán y como en la historia original lo jugarían en un juicio y al final ganando la legión de exploración llevando al cadete Eren Jaeger a la legión de exploración.

Después de los eventos en la muralla Rose y del juicio contra Eren Jaeger, el mundo cambió un poco. Eren fue oficialmente asignado a la legión de exploración, pero no lo hizo solo por su insistencia y para sorpresa de todos, pidió que Historia y Yin Mir fueran incluidas también. "Confío en ellas, especialmente en historia", dijo Er en frente al comandante Eruin. "Y si voy a pelear por este mundo, quiero hacerlo al lado de los que quiero proteger." Eruin, aunque intrigado, aceptó. Levi simplemente lo miró con esos ojos fríos que te atraviesan el alma y dijo, "Si mueren, no es mi culpa." Así, Historia y Yimir pasaron a formar parte de la legión. Y Mir, como siempre se lo tomó a su manera. "¿Estás loco o enamorado?" Jaer. Eren respondió con una sonrisa. "Quizás un poco de las dos." Historia se sonrojó mientras mi casa observaba desde lejos, apretando los puños.

Unos días después comenzó una nueva expedición. El objetivo, explorar el territorio al este del bosque de los árboles gigantes, una zona donde los exploradores anteriores habían desaparecido sin dejar rastro. Todo parecía tranquilo hasta que ocurrió lo impensado. Una figura esbelta, veloz y letal apareció a lo lejos. Era el titán hembra Annie Leonart. Nadie la identificó en ese momento, pero todos sintieron el terror. La formación se rompió. Historia y Yir estaban justo en el grupo de escolta de Eren. Y Mir, sin dudarlo, gritó como nunca antes lo había hecho y se transformó en Titán. Su cuerpo emergió entre las ramas con velocidad y sus garras se alzaron para interceptar a la titán hembra. "No te vas a llevar a Eren, [ __ ]"

La batalla comenzó. El choque entre Imir y Anie fue brutal. Imir era ágil, agresiva y con reflejos rápidos. Pero Anie era un monstruo calculador. Bloqueaba, esquivaba y contraatacaba con una precisión casi perfecta. Mientras tanto, Eren gritaba desde lo alto de un árbol. "No luches sola, Imir. Retrocede." Pero Imir no escuchaba. Luchaba con rabia, no solo por proteger a Historia, también por celos, también por Eren. Desde la retaguardia, Historia observaba temblando hasta que gritó con todas sus fuerzas. "Imir, no te mueras." Eso bastó para que Imir ganara un segundo aire y también para que Eren se transformara. Con un rugido feroz, el titán de ataque apareció estrellándose contra el suelo del bosque. Ahora eran dos contra una. El combate se volvió aún más salvaje. Eren la agarró por la espalda mientras Imira dañaba su nuca con furia. Anie pateaba, se defendía, endurecía sus brazos, pero no podía soltarse tan fácilmente. "La tenemos", gritó Eren dentro de su mente. "Umir, ya casi." En ese instante, Annie rugió y activó su endurecimiento total, una defensa impenetrable que hizo que Eren retrocediera cubriéndose la cara. Y Mir voló hacia atrás estrellándose contra un árbol. "[ __ ] sea, ¿qué es esta perra de titanio?" En ese momento, Levi apareció con una velocidad sobrenatural, cortando los tendones de Annie con precisión quirúrgica. La titán hembra cayó al suelo y Mir volvió a intentar llegar a su nuca, pero entonces ocurrió. Anie se encerró en un cristal transparente, un cristal brillante, reluciente, impenetrable. El campo quedó en silencio. Eren Yin Mi se quedaron inmóviles mirando el cuerpo cristalizado. Historia bajó lentamente del árbol, se acercó y tocó la superficie de esa prisión extraña. "Ella era uno de nosotros." Y Mir, aún sangrando, solo dijo, "Nos traicionó y aún así la entiendo."

Esa noche, en el campamento de descanso, Eren se acercó a Historia. "Gracias por venir. Sé que estar aquí no es fácil." historia lo miró con ternura, pero también con una tristeza inmensa. "No es fácil ver cómo todos ustedes se destruyen por algo que nadie entiende." Eren le sonrió, pero antes de que pudiera decir algo más, mi casa llegó. Sería como siempre. "Eren, tenemos que hablar a solas." Eren se fue con ella, pero al voltear la mirada vio como Historia se quedó allí viendo hacia el cielo y detrás de ella y Mir mirándolo todo con una rabia silenciosa.

Días después, An examinaba el cristal donde estaba Anie. "No podemos romperlo, ni siquiera rayarlo. Y aún así, está viva ahí dentro." "Lo sé." El misterio de los titanes solo se hacía más profundo. Y ahora todos sabían que la guerra real apenas comenzaba.

Después de los eventos recientes, muchas cosas siguieron igual a la historia original, pero otras no tanto. La legión de exploración iba a interrogar en el cuartel Aimir por lo que había pasado, pero en el transcurso de la vuelta, Reiner y Bertold se revelaron como el titán blindado y el titán colosal, pero esta vez no lograron llevarse a Eren, ni tampoco a Imir. ¿Por qué? Porque Imir decidió quedarse. Cuando Reiner intentó convencerla, ella solo bajó la mirada hacia historia y sin decir una palabra se dio la vuelta. "Lo siento, Reiner, ya no lucho por ustedes." Reiner y Bertold escaparon y Mir fue llevada a interrogatorio. En una sala oscura de piedra, frente a Heroin, Ángel, Levi y Mir no dudó. "¿Querés saber la verdad? Afuera hay un mundo entero, uno que nos odia, uno que espera que ustedes mueran. Y lo peor es que ni siquiera saben por qué." Levi la observó con calma. "¿Y por qué nos lo cuentas?" Y Mir levantó la mirada con una sonrisa irónica. "Porque por primera vez creo que quiero defender este lado del mundo."

Pasaron algunos días y el escuadrón de exploración descansaba en una cabaña alejada oculta por orden del comandante. Levi, como siempre con cero paciencia, mandó a todos a limpiar como castigo por el desorden. Historia estaba fregando el piso de la cocina cuando Levi pasó y sin compasión soltó. "Hiciste un trabajo pésimo. Volvé a empezar." "Sí, capitán", respondió bajando la cabeza algo frustrada. Volvió a buscar otro trapo. En ese momento, Eren Yin Mir quedaron solos en el comedor. Eren apoyó su espalda en la pared cruzando los brazos, observando como Inmir estiraba la espalda luego de cargar cajas. "¿Cansada?" Preguntó él más mentalmente que físicamente, respondió y Mir sentándose sobre la mesa. "No pensé que te quedarías." "¿Crees que soy tan fácil de leer?" respondió ella con una sonrisa torcida. "No, pero tampoco esperaba que traicionaras a tus compañeros." "No los traicioné, solo dejé de mentirme a mí misma." Silencio. Eren se acercó despacio. "¿Y por qué te quedaste?" "Por historia." Y mir lo miró. "Sí." Eren frunció el ceño. "¿Qué significa eso?" "Que también me quedé por vos." Hubo un momento tenso. Las palabras flotaban cargadas de algo que ni ellos sabían cómo explicar. Y Mir se bajó de la mesa y se acercó a Eren. Ambos estaban tan cerca que se sentía la respiración entre ellos. "Sos más complicado de lo que pareces, Eren Jaeger", dijo Yir con voz suave. "¿Y eso te atrae?" Yir no respondió. En lugar de eso, apoyó sus manos en el cuello de Eren y lo jaló hacia ella. Sus labios se rozaron apenas, como si dudaran en cometer el error. Pero Eren no dudó, la besó. Primero fue suave, explorador, pero pronto Yir profundizó el beso y lo envolvió con sus brazos aferrándose a su cuello. Eren reaccionó, agarró la cintura de Imir con fuerza, tirando de ella contra su cuerpo. Imir gimió levemente, sorprendida por la intensidad. "Cuidado, Jaeger", murmuró con una sonrisa desafiante. "No estoy jugando", dijo él mirando sus ojos. Y Mir se subió de un pequeño salto quedando con una pierna alrededor de la cintura de Eren. Él la sostuvo por la pierna alzada, acariciando su muslo con una mezcla de pasión y torpeza. Ella rodeó su cuello más cerca que nunca, sus rostros ardiendo. Era deseo, era furia contenida, era todo lo que la guerra no les dejaba sentir. Y entonces la puerta se abrió. Historia entró con un balde en la mano, lo dejó caer. El agua se esparció por todo el piso. Eren y Imir. Sus ojos se llenaron de lágrimas al instante. "¿Por qué?" Yir soltó a Eren, bajó la pierna. Eren se quedó helado con la mano todavía temblando. Crista susurró. Historia no dijo nada más, salió corriendo tapándose el rostro. Y Mir se giró hacia Eren. "No digas nada. No me mires así. No me arrepiento, pero sé que la lastimamos." Eren solo apretó los dientes. "Yo tampoco me arrepiento." Y Mir cerró los ojos con una sonrisa triste. "Entonces, prepárate porque lo que viene no va a ser fácil."

Esa noche historia no cenó, no habló, solo se encerró en su habitación con los ojos rojos, el corazón roto y la mente llena de preguntas. Y Mir se quedó en silencio mirando la luna desde el techo. Eren, solo en el comedor seguía recordando el sabor de sus labios y el sonido del balde cayendo al suelo.

Días después del incidente con Imir fueron silenciosos. Historia no volvió a sonreír. Eren evitaba el comedor. Y Mir simplemente observaba desde lejos, pero esa calma tensa no podía durar para siempre. Una mañana, Historia salió temprano al patio trasero de la cabaña para buscar leña. Fue entonces cuando vio a Eren sentado bajo un árbol mirando el cielo. Iba a darse la vuelta, pero él habló. "No tenes que huir de mí." Historia se quedó quieta. "No estoy huyendo." "Sí lo estás." Ella bajó la mirada suspirando. Finalmente se acercó y se sentó a su lado con las rodillas recogidas. Pasaron minutos sin hablar, solo el viento entre las ramas. hasta que historia rompió el silencio. "¿Por qué lo hiciste?" Eren respiró profundo. "No lo sé. Fue un impulso. Algo estúpido, tal vez, pero no te mentí cuando te dije que eras importante para mí." Historia apretó sus manos. "Yo siempre te vi como alguien con quien podía construir algo real. Aunque fuera entre tanta muerte, aunque fuera en este infierno." Eren bajó la cabeza. "Te fallé." Ella lo miró y con un tono suave dijo, "No hay nada que perdonar, Eren." Él la miró sorprendido. "¿Qué?" Historia sonrió, pero era una sonrisa triste. "No sos el único que carga con una culpa." Eren la escuchó sin interrumpir. "Yo también tengo secretos, cosas que nunca conté. Ni siquiera Aimir." Eren se giró por completo hacia ella. "Estoy listo para escucharte." Historia tragó saliva. Por fin se abría esa puerta en su pecho. "Mi verdadero nombre es Historia Reis. Soy hija ilegítima del rey. Mi madre me odiaba. Y un día, cuando los hombres del rey vinieron a eliminarla, vi todo. Vi como tu padre, griser se convirtió en titán y mató a toda mi familia." Eren palideció. Sintió que el mundo giraba más lento. "No", susurró. "Sí, vi como él mataba al padre que nunca me reconoció. A mis medios hermanos, a todos." Eren se cubrió la boca. "Yo no sabía historia." "Yo," Ella puso una mano en su brazo. "No lo digo para que te sientas culpable. Lo digo porque ya no quiero callarlo más." Sus ojos brillaban por las lágrimas contenidas. "Me cansé de fingir que estoy bien. Me cansé de ser la buena, la dulce, la crista lent que todos quieren proteger. Yo también tengo rabia, Eren. Yo también estoy rota." Eren la miró y sin decir palabra la abrazó fuerte. Honesto, "Gracias por decirme la verdad", murmuró. "Gracias por escucharla", respondió ella, cerrando los ojos, por fin sintiéndose libre.

Esa misma noche, Mir ya no estaba. se había ido silenciosamente, dejando atrás todo. En la cama de historia había una carta doblada con cuidado. "Historia, sé que este adiós duele, pero quedarme solo lo haría peor. Quiero que seas feliz, aunque no sea a mi lado. Quiero que encuentres tu lugar, incluso si yo ya no estoy ahí. Vos y yo éramos un hogar temporal. Y está bien, a veces hay que dejar ir lo que uno más ama para que pueda florecer. Me voy a Marley, no por venganza, no por traición, sino porque este mundo me necesita luchando donde más daño puedo hacer. Decile a Eren que lo cuide todo, especialmente tu sonrisa. Y no me odires, por favor, porque yo jamás podría odiarte a vos. Y mir." Historia leyó la carta en silencio y por primera vez en días lloró de verdad, pero no de tristeza, sino de liberación.

Pasaron los días y Eren e Historia se volvieron a acercar lento, natural y con menos palabras, porque a veces el silencio cura más que mil explicaciones. Una tarde caminaban por un campo lleno de pasto cuando historia se giró y dijo, "Gracias por seguir aquí." Eren tomó su mano. "Gracias por dejarme volver."

El bosque se extendía en tonos de verde opaco. Era temprano, muy temprano. La niebla apenas se alzaba sobre las raíces húmedas y los troncos altos, y las aves aún no se animaban a cantar. La cabaña de la legión permanecía en silencio. Una construcción de madera antigua que crujía con cada paso, como si no quisiera seguir en pie. Dentro. Algunos soldados aún dormían. Otros comenzaban a vestirse, pero en el cuarto más alejado, apartado del resto Eren y Historia se encontraban acostados espalda con espalda, despiertos desde hacía rato. Sin hablar, el aire entre ellos era denso, casi irrespirable. Eren sostenía la carta de Imir entre sus dedos. La había leído tantas veces que cada palabra parecía grabada en su piel. La letra era firme, pero se notaba la urgencia con la que fue escrita. Cada frase era una despedida, una entrega. "Lo hago por vos, historia, porque vos sí mereces elegir. Yo solo fui un error que se coló entre tus días buenos." Eren cerró los ojos apretando la carta contra su pecho. No lloraba. No sabía cómo, pero sentía algo que lo consumía por dentro, como si hubiera fracasado en algo que no alcanzaba a nombrar. Historia. En silencio, lo observaba de reojo. No le preguntó qué leía. Ya lo sabía. También había leído la carta más de una vez. y cada vez que lo hacía, algo dentro de ella se partía un poco más.

Sin embargo, el silencio fue interrumpido por un golpe seco. "¡Arriba larvas!" Gritó Levy desde el pasillo. "Quiero este lugar limpio en media hora y si encuentran una rata, la quiero sin vida." Eren no respondió. Historia se sentó lentamente dejando caer la manta. Sus pies tocaron el suelo helado. Tenía ojeras, la mirada vacía. "Yo limpio,", dijo ella apenas con voz. Eren asintió, pero antes de que saliera le tomó la mano. "No tenes que obligarte a estar bien." Ella apretó su mano con suavidad, pero no dijo nada y salió de la habitación.

Historia limpiaba el suelo de la sala principal con un trapo desgastado. Afuera, la lluvia comenzaba a caer con timidez. Las gotas golpeaban el techo como si quisieran que alguien saliera a escucharlas. Cada movimiento que hacía era mecánico. No pensaba en nada. No quería pensar. Pero entonces, entre los libros viejos que estaban tirados junto a una estantería rota, encontró algo, un cuaderno y dentro, una hoja doblada con la misma caligrafía de la carta. Era otro mensaje de Imir, uno que no había dejado para Eren, uno que le hablaba solo a ella. "Te vas a quedar sola, pero no vas a estar vacía. Porque conocí a alguien que puede llenarte de nuevo si lo dejas. No le tengas miedo al amor, aunque venga de alguien tan roto como vos." historia respiró hondo y por primera vez en días lloró en silencio, sola, pero sin ocultarse.

Más tarde, cuando el grupo ya descansaba tras limpiar, Eren e Historia se sentaron en la parte trasera de la cabaña, bajo el pequeño techo que los protegía de la lluvia. El suelo seguía mojado, el bosque olía a tierra y hojas podridas, pero había algo en el ambiente, una quietud peligrosa. Historia rompió el silencio. "¿Te puedo contar algo? ¿Qué aún no he dicho a nadie?" Eren la miró, asintió. Ella se abrazó a sí misma. Miraba hacia adelante, no a él. "Tu papá mató a la única hermana que tenía, Frieda, y a todos los que alguna vez fueron de mi familia." Eren sintió que algo se encogía dentro de él. "Lo sé", susurró. "Lo vi en los recuerdos." "Pero no viste todo." Ahora sí lo miró. "Yo los vi morir. Vi como tu padre masacraba a mi familia. Los gritos, la agonía, la pelea de los dos titanes. Pero lo que me extrañó es que parecía que una voz lo incitaba a eso. Pero bueno, eso ya no tiene importancia." Eren se levantó lentamente, se acercó a ella. "Yo tampoco supe nunca cómo sentirme con él. Solo sé que ahora estoy acá con vos y no quiero repetir los mismos errores." Historia tomó aire, cerró los ojos. "Entonces, no me mientas nunca." Eren se agachó frente a ella, le tomó el rostro con ambas manos. "Nunca." Ella sonrió apenas, un reflejo triste. Eren se inclinó y la besó lento, profundo, como si el mundo entero se hubiera vuelto más suave por un instante. Historia lo rodeó por el cuello. Eren la tomó por la cintura y, sin romper el beso, la levantó ligeramente. Historia apoyó una pierna sobre él en un gesto que decía más de lo que cualquier palabra podía expresar. Los labios se separaron. Los ojos. "¿No te duele esto?", preguntó ella casi en un susurro. "No", dijo él. "Me duele no haberlo hecho antes." Y cuando volvieron a besarse, lo hicieron sin miedo. Pero nada permanece.

Esa misma noche, mientras dormían, los despertaron ruidos en el exterior. Eren abrió los ojos. Historia también, pero antes de moverse ya era tarde. El humo llenó la cabaña. Soldados encapuchados entraron por las ventanas. "¡Mi casa, Levi!" gritó Eren, pero alguien lo golpeó en la cabeza. Todo se volvió oscuro. Cuando

Volvió en sí. Estaba atado. Historia también. Ambos sobre un suelo de piedra. A su alrededor, paredes con símbolos extraños, velas y una figura conocida de pie frente a ellos.

"Rod Reiss. Bienvenidos a casa", dijo con voz pastosa.

Historia tembló. "¿Qué estás haciendo?"

Rod se acercó. Entre sus manos sostenía una jeringa y un frasco con un líquido claro. "Restaurando lo que tu hermana no pudo. Vas a convertirte en la portadora del Titán Fundador y lo vas a hacer devorando a Eren."

Eren se estremeció. Historia lo miró, pero no con miedo, con fuerza. "No, eso no va a pasar."

Rod alzó la voz, furioso. "¡Es tu deber! ¡Tu sangre lo exige!"

Historia cerró los ojos. "Mi deber es elegir, y elijo salvarlo."

Rod, desesperado, se inyectó el líquido. Su cuerpo comenzó a deformarse, a crecer, a convertirse en un titán grotesco que arrastraba su enorme cara contra el suelo. Historia gritó. Eren rompía las cadenas a medias, pero el resto vendría con sangre.

El palacio de París brillaba con una calma artificial. Las velas encendidas no parpadeaban. El silencio era pesado, respetuoso. Afuera, el pueblo se reunía en la plaza, ondeando banderas improvisadas, gritando el nombre que resonaba por las calles como una bendición: Historia. La reina del nuevo mundo.

Ella avanzaba entre soldados formados a ambos lados. El vestido blanco le rozaba los tobillos. Llevaba una corona sencilla, sin joyas exageradas, sin pretensiones, solo la pureza de su voluntad. Y al final del pasillo, esperándola como si el tiempo no pasara, Eren, con su uniforme impecable, la mirada fija, el corazón latiendo rápido. Ella extendió la mano y él, sin decir nada, la tomó con suavidad y la besó.

Ese simple gesto, ese contacto, fue como abrir un mar de memorias. Los ojos de Eren se abrieron ligeramente. El mundo se detuvo por un segundo. Las imágenes lo golpearon sin piedad: soldados muertos, un niño llorando sobre los escombros, el estruendo de los colosales marchando, el llanto de Historia sola con un bebé en brazos.

La mano de Historia tembló un poco. "¿Estás bien?", susurró, sin saber si él la oía.

Eren soltó el contacto con delicadeza. No dijo nada, pero su mirada ya no era la misma.

Después de aquello, los días pasaron como las hojas caídas en otoño. Una tras otra, calladamente, inevitablemente. Eren dejó de hablar demasiado. A veces se perdía mirando el horizonte. A veces pasaba horas solo, dibujando en su libreta, caminando por el bosque, murmurando nombres que nadie entendía.

La operación para recuperar la Muralla María se llevó a cabo con éxito. Tal como todos conocen, Eren cristalizó su cuerpo para sellar la brecha. El sacrificio de Erwin estremeció incluso a los más duros de corazón. Soldados al ataque. Armin, renacido como Titán Colosal, observaba el mundo con ojos de alguien que ya sabía demasiado. Zeke escapó. Reiner también, pero nada de eso fue lo importante. Porque Historia, Historia se quedó en el palacio, con el pueblo, con la esperanza. Ella no fue a esa batalla. Ella libraba una diferente.

Un año después, una cabaña alejada del centro, donde las flores crecían entre las piedras y los árboles susurraban viejas canciones, era ahora un refugio olvidado. Allí, Eren se sentaba en silencio, con el cabello largo amarrado apenas. Había crecido, no físicamente, sino en algo que dolía más: la certeza. Frente a él, Historia sostenía una taza de té. El vapor subía lento, las palabras no salían fácilmente.

"Te ves un poco distinto", dijo ella al fin.

Eren no respondió de inmediato. Miraba la taza vacía frente a él. "Es porque ya no soy el mismo", susurró.

Ella bajó la mirada. "¿Cuándo cambiaste?"

"El día que vi el final."

El silencio volvió. "¿Qué viste, Eren?"

Él levantó la cabeza y sus ojos estaban rotos. "El final. Observé millones de finales, a millones de líneas alternas, y todo lleva a ese final. Hagamos lo que hagamos, no podemos cambiar el futuro. Si no destruyo a Marley, ellos vendrán y nos destruirán a nosotros. Y si los ataco, ustedes me detendrán y matarán. Yo, en ningún futuro, puedo vivir con ustedes. Porque si yo vivo, ustedes mueren. Y si ustedes viven, yo muero."

Historia dejó la taza sobre la mesa con cuidado. "¿Y cuál es ese final?"

"El retumbar, los colosales marchando, aplastando niños, gente inocente y al mismo tiempo gente mala. A veces pienso que sí podría ser lo correcto."

Ella negó con la cabeza, apenas conteniendo las lágrimas. "No, eso no puede ser el único final. Debe haber otro distinto."

"No hay otro final. El futuro de esta línea temporal es y será siendo lo mismo."

"¿Qué? ¿Y yo qué?", preguntó con la voz quebrada.

"Yo no soy razón suficiente para que no hagas eso."

Eren cerró los ojos, se puso de pie, se acercó a ella. "Por esa misma razón, esta es nuestra despedida."

Historia retrocedió, pero él la sostuvo del brazo. "Esta noche", susurró él, "no pensemos en mañana."

Y entonces se besaron. Fue un beso sin prisa, doloroso, lento, como dos almas que ya sabían que no iban a volver a tocarse nunca más. Eren la alzó suavemente, la llevó al cuarto. La noche fue larga y, entre sábanas revueltas, Historia lloró en silencio, abrazada a su perdición.

Meses después, Historia descubrió que estaba embarazada. La noticia fue recibida con desconcierto por la cúpula militar, pero ella fue firme. "No diré quién es el padre. Este niño es mío y del pueblo." Nadie se atrevió a contradecirla.

Mientras tanto, Eren ya había partido a Marley. Todo sucedió como en la historia original: la reunión de naciones, la destrucción, el Titán Martillo, el Retumbar. Y en su última conversación con Armin, antes de que Mikasa lo matara, Eren solo dijo: "Tenía que hacerlo, no para mí, sino para ella y para el bebé."

La cabeza de Eren cayó. El mundo se detuvo. Los colosales se deshicieron en vapor y la paz llegó. ¿Pero a qué precio?

Años después, en un prado silencioso, Historia se arrodilló frente a una lápida sin nombre. A su lado, un niño de ojos grises miraba curioso.

"Aquí está mi papá."

Ella asintió. "¿Era un monstruo?"

No respondió, acariciando el cabello del niño. "Era humano, y lo que hizo fue para protegernos, aunque eso lo destruyera por dentro."

El niño miró la lápida con respeto. Historia sonrió con tristeza. "Él te amaba, aunque no pudiera quedarse. Y aunque nunca lo recuerdes, yo sí. Siempre."

El viento sopló, levantando pétalos del suelo y, entre los árboles, como un susurro, resonó: "Lo haría todo de nuevo."