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DOCUMENTAL FILOSOFÍA CLÁSICA GRIEGA

Diana Diana48:52

Transcription

[Música] las ideas de la filosofía. Filosofía clásica griega. [Música]

No cabe duda de que la cuna de la cultura occidental ha de hallarse aquí, entre las onduladas colinas y los campos de olivos que se extienden al noreste del Mediterráneo. Aquí, hace aproximadamente 2500 años, tuvo lugar una espectacular eclosión de las artes, la ciencia, la política y la filosofía. Por primera vez, el pensamiento del ser humano dejó atrás su pasado, delimitado por mitos y misterios, e intentó comprender el mundo a través de la razón y la observación sistemática. [Música]

Fue un momento decisivo en la historia de la humanidad, en el que se sentaron las bases para hacer quienes somos hoy en día, como individuos y como cultura. Se lo llamó el milagro griego. Las tres áreas principales en las que los griegos se destacaron continúan siendo importantes para nosotros. Una es la filosofía teórica y las bases de la ciencia. El segundo punto en el que su participación fue crucial fue el de entender el lugar que ocupan los seres humanos en el mundo animado, el mundo animal, y Aristóteles, por supuesto, es la mayor influencia. Y por último, en la filosofía moral, política y estética, nuestros principios también se adentran profundamente en el pensamiento griego. Y en estos tres campos, los filósofos griegos estarán detrás de muchísimas de las principales teorías, enfoques y formas de enfrentar el mundo. En yemen y mente, a donde sea que uno mire, encontrará a Platón o Aristóteles, o a un estoico, o algún otro. No se puede evitar.

Con frecuencia se cree que la filosofía griega tuvo lugar durante doscientos años, desde los filósofos presocráticos anteriores a Sócrates hasta Platón y Aristóteles, es decir, desde el 500 antes de Cristo al 300 antes de Cristo. Pero en realidad, siguió desarrollándose durante 1100 años. Perdura durante 900 años después de la muerte de Aristóteles, y es una historia ininterrumpida. Bueno, la filosofía nació virtualmente en el mismo momento que la democracia, una forma de gobierno que también estaba imbuida de principios de racionalidad. La reflexión sistemática también dio lugar al surgimiento de los primeros esfuerzos reales de la ciencia, que en la antigua Grecia conformaba un campo de acción indistinguible de la filosofía.

Los orígenes de la filosofía occidental se remontan al puerto de Mileto, en la costa oeste de Jonia, en Asia Menor. Mileto estaba ubicada sobre una importante ruta comercial y era una encrucijada no solo de rutas comerciales, sino de culturas e ideas. Aquí, hombres como Tales, Anaximandro y Anaxímenes comenzaron a reflexionar sobre el mundo natural de una nueva manera, y se los conoció como la Escuela de Mileto. [Música]

Habían heredado una visión del mundo en que la naturaleza y el destino de cada hombre estaban regidos por los dioses, pero concibieron estas fuerzas de una manera muy diferente, como elementos impersonales que guiaban la estructura de las cosas y el proceso del cambio. Aquí es cuando nace el pensamiento filosófico. Los primeros filósofos, las personas que pensaron especialmente en la costa de Asia Menor, lo que ahora es Turquía y que en ese momento se conocía como Jonia, estaban muy interesados en explicar la génesis del mundo, el surgimiento del mundo. E intentaron aplicar, por un lado, lo que hoy en día conocemos como investigación racional y, por el otro, había vestigios de pensamientos mitológicos. En otras palabras, pensaban que las cosas se desarrollaban de un modo similar al de las especies biológicas, que era la idea mitológica tradicional. Personificaban a los dioses, pensaban que el cielo era un dios y la tierra una diosa. Los creaban, tenían hijos y esos hijos representaban elementos naturales y demás. Los primeros filósofos presocráticos sugirieron que, de hecho, estos ya no eran personas, sino elementos naturales que, en realidad, surgían uno tras otro.

El objetivo de los primeros filósofos era encontrar la sustancia primera o el principio teórico que pudiera explicar toda la realidad. Las preguntas que guiaban su investigación eran: ¿de dónde provienen todas las cosas y cómo se originan? Para Tales, que según Diógenes Laercio nació en el 640 antes de Cristo y murió alrededor del 546 antes de Cristo, es conocido como el filósofo. Él afirmaba que el agua era el elemento primordial, a partir del cual todo se genera y al que todo retorna. Sabemos que Tales había dicho algo sobre la conexión entre el agua y la tierra, lo cual tenía sentido para un área seca. Sabemos que fue capaz de predecir un eclipse solar, con lo cual debe haber tenido algún conocimiento de matemática y astronomía. Sabemos que midió la altura de la Gran Pirámide, o al menos eso es lo que las personas decían sobre él, lo cual fue una idea maravillosa. Lo que hizo fue ponerse de pie al lado de la Gran Pirámide y, cuando su sombra tenía el mismo largo que su altura, midió la sombra de la Gran Pirámide.

Uno de los discípulos de Tales, Anaximandro, argumentó que la sustancia primera era el ápeiron, un elemento indeterminado e infinito. Al hacerlo, se convirtió en el primero en distinguir a las cosas específicas de un hipotético reino ilimitado de donde ellas mismas provienen. También fue el primero en formular teorías que respaldaran sus afirmaciones. Para Anaxímenes, un discípulo de Anaximandro y el último filósofo de la Escuela de Mileto, la sustancia primera no era el agua, sino el aire. Según él, en el conflicto cósmico entre el aire, el agua y el fuego, dicha sustancia permanecía neutral y, por lo tanto, era primordial. Desde donde las cosas se generan, hacia allí también se produce su destrucción necesariamente. En efecto, pagan las culpas unas a otras y la reparación de la injusticia, según el ordenamiento del tiempo.

Al norte de la ciudad de Mileto se encontraba Éfeso, la ciudad en donde estaba situado el templo de la diosa Artemisa. Allí vivía el filósofo Heráclito, quien guardó sus escritos en el templo, pero este fue luego destruido por un incendio. Los pocos fragmentos que pudieron recuperarse contienen reflexiones crípticas sobre la naturaleza del cambio. "Todo se mueve y nada permanece". "En el mismo río no podrías bañarte dos veces, pues siguen fluyendo aguas distintas". La gran intuición metafísica de Heráclito es la idea de que la esencia misma de la realidad es un proceso continuo y un eterno movimiento. Este concepto de cambio constante estaba representado por el fuego, el principio unificador del cambio en sí. "Todas las cosas se intercambian por fuego y el fuego por todas las cosas, como las mercancías se intercambian por oro y el oro por las mercancías". Heráclito sostenía que el universo en su totalidad y el ser viviente en su singularidad contienen una multiplicidad de elementos que luchan entre sí. La realidad se distingue por contradicción y oposición. Cada cosa contiene en sí misma su opuesto, y una no existe sin el otro. Heráclito fue conocido en la antigüedad como "el oscuro" por sus sombrías y a veces paradójicas declaraciones. "El Dios es día, noche, invierno, verano, guerra, paz, altura, hambre, y en general todos los opuestos. Toma formas mudables, así como el fuego cuando se mezcla con esencias aromáticas se denomina según el perfume de cada una de ellas". [Música]

El filósofo presocrático más influyente fue Pitágoras. Pitágoras había nacido en Samos, una isla de Jonia que se encuentra al oeste de Esmirna. Durante su juventud viajó mucho, pasó un tiempo entre los sacerdotes egipcios y luego se dirigió al sur de Italia. Pitágoras dio una respuesta original a las preguntas fundamentales que se habían planteado los milesios, una respuesta que contenía partes iguales de misticismo y matemática, y que atrajo a muchos seguidores. [Música]

Bueno, los pitagóricos son críticos porque dieron mucha importancia a la matemática. Ahora bien, no nos queda muy claro qué hizo el propio Pitágoras. No sabemos si fue un verdadero matemático o un místico, o tal vez fue un poco de los dos. Tal vez los pitagóricos no desarrollaron los números por completo como muchas personas pensaban. El punto es que, independientemente de cuán místico y religioso fuese su pensamiento, ellos por cierto afirmaban: "El número es la esencia del mundo. En las cosas existen por imitación de los números. Todo el cielo y lo que hay bajo él es armonía y número". El entero ordenamiento cósmico reconoce diez principios que se acomodan en columnas paralelas: límite e infinitud, impar y par, unidad y multiplicidad, derecha e izquierda, macho y hembra, reposo y movimiento, recto y curvo, luz y tinieblas, bueno y malo, cuadrado y yo. Pitágoras enseñó que el principio que da forma y estructura a lo real es el número. Las bases del cosmos obedecen al rigor y la claridad de la matemática. La naturaleza está hecha a imagen de los números. Los pitagóricos representaban los números con guijarros, y tal representación los llevaba a plantearse inmediatamente la pregunta: ¿qué hay entre un número y otro? La respuesta es, sin duda, nada. Para los pitagóricos, la realidad es discreta, no continua. Como guijarros ordenados en el suelo de cierta manera, el espacio es un conjunto de puntos y espacios entre los puntos. De manera similar, el tiempo es un conjunto de momentos y lapsos entre ellos.

Parménides se opone a la visión fundamental de lo discreto. Él dice que la nada que para los pitagóricos existía entre los elementos es impensable y, como tal, no puede existir. "Todo lo que es sencillamente es, y como no podemos concebir el no ser, es imposible que algo pueda nacer del no ser. Es necesario decir y pensar lo que es, pues es posible ser, mientras a la nada no le es posible ser, pues jamás se impondrá esto que haya cosas que no sean". Parménides, nacido en Elea, una ciudad ubicada en el sur de Italia, fue la figura principal en lo que se conoció bajo el nombre de Escuela Eleática. Parménides sostenía que lo que percibimos como movimiento y cambio no es considerado absolutamente más que una ilusión, y que la realidad es una permanente e indivisible. "El ser es sin engendrado e imperecedero, íntegro, único en su género e inmutable, y plenamente realizado. Nunca fue ni será, puesto que es ahora todo a la vez, uno".

Zenón fue discípulo de Parménides y encabezó la defensa de la filosofía de su maestro. Para demostrar que la noción eleática del ser uno era tan defendible como la visión pitagórica del mundo, presentó una serie de paradojas que resaltaban el carácter contradictorio del movimiento. Imaginó una carrera entre el veloz héroe Aquiles y una torpe tortuga. Siendo buen compañero, Aquiles da ventaja a la tortuga, pero por más veloz que resulte el pie de Aquiles, jamás podrá alcanzar a la tortuga, porque cuando Aquiles haya llegado al punto donde el animal se hallaba, la tortuga habrá avanzado algo más, y así hasta el infinito. La conclusión lógica es que Aquiles nunca alcanzará a la tortuga. De hecho, Zenón pensaba que tanto el espacio como el tiempo son infinitamente divisibles, y el movimiento es, en rigor, impensable. Tal vez la paradoja más llamativa es la paradoja que dice que no podemos abandonar el lugar en el que estamos, ya que para ir hasta la puerta primero deberíamos recorrer la mitad del camino, y luego la mitad de la distancia restante, o peor aún, para ir hasta la mitad del camino, primero deberíamos recorrer un cuarto del trayecto, y antes de ello, un octavo, y así hasta el infinito. ¿Cómo es posible entonces terminar de recorrer un número infinito de distancias? No se puede, y por lo tanto, no es posible recorrer ninguna distancia por más pequeña que sea. Esta era su paradoja y siguió intrigando a personas como Bertrand Russell en el siglo XX y, de hecho, a nosotros en el siglo XXI.

Se cree que si existe la multiplicidad, es necesario que sus integrantes sean tantos cuantos son, ni más que ellos, ni menos. Pero si fuesen tantos cuantos son, serían limitados. Si existe la multiplicidad, los entes son ilimitados o infinitos, pues en medio de los entes siempre hay otros, y nuevamente en medio de estos otros, más.

El atomismo, una escuela filosófica de la primera mitad del siglo V antes de Cristo, que fue encabezada por Leucipo y Demócrito, intentó refutar el monismo estático de los filósofos eleáticos. [Música] Anticipándose más de 2000 años a los científicos del siglo XX, los atomistas sostenían que la realidad estaba compuesta por una multitud infinita de partículas homogéneas que son físicamente indivisibles e inmutables. Estos átomos habitan en el espacio, que si bien es real, no es material. Este concepto del espacio les permitió a los atomistas reclamar la posibilidad del movimiento y del cambio, pero en realidad, hay solo átomos y vacío.

En el siglo V antes de Cristo, la vida cultural griega se había desplazado hacia Atenas, que había desarrollado una forma democrática de gobierno, confiriendo a los ciudadanos el poder para dar su opinión en los asuntos públicos. Los ciudadanos atenienses pronto descubrieron que el poder de persuadir a sus conciudadanos en la asamblea o ante un tribunal judicial era una gran ventaja política. Para adquirir y perfeccionar estas habilidades, recurrían a maestros itinerantes de oratoria y retórica. Estos maestros fueron los llamados sofistas.

Los sofistas son un fenómeno muy interesante y mal interpretado. Tienen una reputación muy mala. Lo interesante es que su mala reputación es obra de Platón. Los sofistas gozaban de buena reputación hasta que Platón comenzó a escribir sus diálogos, en los que los sofistas eran los grandes enemigos de Sócrates. Ahora bien, ¿qué hacían esas personas y por qué lo hacían? Es bueno, para decirlo de alguna manera, constituyen las primeras universidades. Van de una ciudad a otra, lo cual a menudo les jugó en contra, y a cambio de dinero enseñan cómo ser exitoso. Ahora bien, dicho de esta manera, es una idea sumamente peculiar, porque muchas veces traducimos la palabra que recién traduje como "exitoso" por la expresión "cómo ser bueno", "cómo ser virtuoso", pero eso no era lo que enseñaban. Ellos enseñaban cómo alcanzar el éxito, cómo lograr ser rico y famoso, lo cual es muy parecido a lo que muchas personas hacen hoy en día. Los sofistas, que podían recibir una paga generosa a cambio de sus servicios, solían utilizar sus habilidades de retórica para defender la posición de los aristócratas que los empleaban. De hecho, podían defender cualquier posición que se les propusiera, sin importar lo absurda o nefasta que pareciera.

El sofista más famoso fue Protágoras, que dejó de lado a los dioses y en su lugar ubicó al ser humano, el dueño de su propio destino, quien en un universo indeterminado debía confiar en sus propios recursos para crear verdades que de otra manera no podrían existir. "El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, de las que no son en cuanto que no son".

Si bien los sofistas gozaban inicialmente de una buena reputación, hubo un hombre que se opuso a sus visiones relativistas y a su voluntad de cuestionar la realidad objetiva de la verdad. Su nombre era Sócrates, y creía que el mismo talento que los sofistas utilizaban para generar incertidumbre podía ser más útil si se lo utilizaba en pos de adquirir conocimiento cierto y sólido. Para Sócrates, la argumentación sistemática es el camino hacia la verdad.

La figura de Sócrates es la del maestro por excelencia. Según él, la verdad está en el interior de cada uno, independientemente de su educación o condición social. Consideraba que su tarea era guiar a sus alumnos a través del proceso para revelar la verdad, ayudándolos a recordar lo que ya sabían. Sócrates describía su labor como la de un partero intelectual, alguien que da a luz el conocimiento haciendo preguntas aparentemente sencillas. Este proceso dialéctico es lo que se conoce como el método socrático.

Se dice que Sócrates estaba rodeado de un grupo de jóvenes que lo consideraban un maestro que les enseñaba a vivir bien, a vivir de manera exitosa. También, para la mayoría de las personas, Sócrates era un sofista, pero había una gran diferencia: a él no le pagaban por ello, porque según sus propias palabras, si tienes virtud, como la llamaba, o éxito, no necesitas cobrar por ello. Ser virtuoso, exitoso, un ser humano excepcional, es en parte hacer que los demás también lo sean. Entonces, había una diferencia fundamental al respecto. Platón, de que a Sócrates, que para él era el verdadero maestro del éxito y la virtud, no solamente no se lo reconoce como un buen ser humano, sino que se lo ejecutó como un criminal común. Y dice: "Pensaba para sí mismo: debemos separar a Sócrates de esas personas que están confundidas. Debemos hacerlo en la mayor medida posible". [Música]

No tenemos ninguna obra escrita por el mismo Sócrates. Conocemos sus enseñanzas principalmente a través de los diálogos de su alumno Platón, en los que Sócrates es el protagonista. Ha sido objeto de polémica hasta qué punto estos diálogos reflejan las enseñanzas de Sócrates o la propia filosofía de Platón. Por lo general, se coincide en que los primeros diálogos de Platón describen el pensamiento de Sócrates, mientras que los últimos, el del propio Platón. El diálogo más histórico es la Apología, en el que Sócrates responde a sus acusadores en el juicio al que fue sometido por corromper a la juventud ateniense, una acusación que lleva aparejada la amenaza de muerte. "Vosotros también, jueces míos, debéis tener buena esperanza ante la muerte y convenceros de que una cosa es cierta: la de que no hay mal posible para un hombre de bien, ni durante esta vida ni después en el reinado de la muerte. No estoy enojado en lo más mínimo contra mis jueces ni contra mis acusadores, a pesar de que no eran esas sus intenciones al acusarme y condenarme, sino la de hacerme algún mal".

Platón consideraba a Sócrates el hombre más justo y sabio de toda Atenas. Cuando por razones políticas Sócrates es juzgado y condenado a muerte, Platón se escandaliza. Para él, los hombres ignoraban lo que era la justicia, pero contrario a Sócrates, lo habrían aclamado universalmente por su sabiduría en lugar de condenarlo a muerte. Platón se enfrentó con un dilema: ¿cómo enseñar a los atenienses el verdadero significado de la justicia si la polis está moralmente enferma? ¿Cómo curarla? La preocupación que Platón tenía por el bienestar espiritual e intelectual de los atenienses y a su obra, la expresa en diálogos escritos con delicioso genio y elegancia. [Música]

Su obra tuvo una gran influencia en el futuro del pensamiento occidental, tanto así que el filósofo inglés Alfred North Whitehead declaró que "toda la filosofía occidental no es más que una serie de anotaciones a pie de página de la obra de Platón". En La República, tal vez el más conocido de sus diálogos, Platón reflexiona sobre la naturaleza del gobierno y concluye que un buen gobernante ha de ser aquel que sea capaz de brindar cosas buenas, cosas bellas y cosas justas. Por lo tanto, un buen gobernante debe conocer los principios por los cuales algo puede ser considerado bueno, bello o justo. Es por eso que el buen gobernante ha de ser un rey filósofo, es decir, aquel que comprende por qué es bueno ser justo. Para Platón, la justicia es un tema central en La República. En el primer libro de La República, explica por qué la justicia vale la pena. Comienza con una discusión con alguien que piensa que la justicia es para los necios, ya que cualquier persona que pueda salirse con la suya siendo injusta, por supuesto que lo hará.

La República de Platón es la primera obra filosófica sistemática. Es por eso que la considero de cierta manera la primera obra filosófica. Hay otros trabajos que se aproximan, pero no hay nada como La República. Es como si surgida de algo precedente, una especie de tradición, por supuesto, pero es una explosión, no es simplemente un libro enlazado. Creo que en La República, Platón no apela a que las leyes sean un mandato divino, sino que por el contrario, apela al bien en su fútbol. Y él sostiene que todas las personas buscan el bien en todo lo que hacen, lo cual no quiere decir que busquen ser moralmente buenos, sino algo mucho más plausible: que en todo lo que hagan buscarán el bien para sí mismos. Tal vez no sea el bien moral, tal vez sea placer o algo diferente, pero siempre se busca lo que uno cree que es bueno.

En la metafísica de Platón hay dos mundos: el de los objetos físicos que percibimos con nuestros sentidos, y el mundo de las ideas, que solo podemos percibir a través del intelecto. A pesar de la evidencia de los sentidos, el mundo de las ideas es la máxima realidad. Este concepto, conocido como la teoría de las ideas de Platón, es el pilar de su sistema filosófico. Platón observó que objetos tales como una mesa, los árboles o las personas cambian inevitable e inexorablemente a través del tiempo, pero sostenía que la idea de mesa, árbol y persona persistía. A todo objeto físico, las ideas son atemporales, nítidas y más reales que los objetos físicos. Según Platón, por ejemplo, las cosas son bellas solo si participan de la idea de belleza. Las cosas bellas pueden deteriorarse o corromperse, pero no la idea de belleza que en ella se manifiesta. "Nada existe, sino que todas las cosas devienen".

Platón ilustró su visión metafísica del mundo en su célebre alegoría de la caverna. Y este es el argumento básico: imaginemos una caverna en la que hay personas que viven atadas de manera tal que no pueden ver a sus espaldas, sino que solo pueden ver la pared del fondo de la caverna. Detrás de ellos hay un muro que los separa del resto de las personas que están de pie detrás del muro, sosteniendo marionetas. Pero no es posible ver a las personas, sino solamente a las marionetas que ellas manejan y mueven por encima del muro. Detrás de estas personas hay un fuego encendido de forma tal que la luz se proyecta hacia la pared del fondo de la caverna. Los prisioneros, las personas que están encadenadas, ven las sombras de las marionetas, pero como eso es lo único que conocen, piensan que es la realidad, que son auténticas, que esa es la esencia del mundo. El hecho es que no solo las sombras que ven no son reales, sino que estas pertenecen a marionetas que tampoco son reales. Las cosas reales están fuera de la caverna. Allí es donde se encuentran los objetos, los árboles y los verdaderos seres humanos y animales y minerales, y no están iluminados por un fuego artificial, sino por el sol.

Las cosas que percibimos son lo que Platón llama el mundo sensible. No podemos tener un conocimiento preciso del mundo sensible, solo opiniones. Es por ello que mi noción de justicia puede ser diferente a la suya, pero a través de la razón puede trascender nuestra existencia cotidiana y ascender a lo que Platón llama el mundo inteligible. La idea principal es la idea del bien, que ilumina al mundo inteligible como el sol ilumina a la tierra. Y aquel que no pueda distinguir con la razón la idea de bien y que no pueda aplicarse rectamente a su búsqueda, no según la apariencia, sino según la esencia, no poseerá el conocimiento del bien en sí ni de cosa buena alguna. Y si alcanza una imagen de este, será por la mera opinión, no por la ciencia.

El más grande de los discípulos de Platón y a la vez su mayor crítico fue Aristóteles, nacido hacia el año 384 antes de Cristo en la pequeña ciudad de Estagira. Aristóteles fue sin duda uno de los filósofos de mayor alcance e influencia de toda la historia. Su pensamiento era profundamente científico y escribió obras seminales en el campo de la política, la ética, la metafísica y la ciencia, también entre otras cosas. Fue preceptor del joven Alejandro Magno e inventó el sistema formal de lógica que fue utilizado por 2000 años después de su muerte.

Uno podría considerar a Platón como un genio extraordinario y distante. Aristóteles, al menos por lo que yo sé, es un hombre que todo lo que hace lo hace bien, lo cual lo convierte en alguien extraordinariamente admirable y también algo inquietante, al menos para mí. Dije que era bueno en todo lo que hacía. Fundó la ciencia de la lógica, fundó la ciencia de la biología, escribió el primer tratado de crítica literaria, formuló la primera teoría política de una manera tal que muchas personas podrían considerar la teoría política. Por supuesto que Platón también tiene una teoría política, pero Aristóteles escribe tratados más que diálogos. Se inventó un estilo que se usa para el discurso filosófico desde entonces. Tiene una perspectiva asombrosa de todo el universo que fue extremadamente influyente por miles de años.

Si bien en un principio Aristóteles defendió la doctrina de la forma, luego la criticó, sosteniendo que las ideas de Platón eran meras abstracciones. Para Aristóteles, la realidad concreta son solamente los individuos, las cosas en particular. A esto llama Aristóteles sustancia. La realidad es el aquí y el ahora, y no una abstracción intelectual. Aristóteles observó atentamente el ciclo de vida del organismo viviente y vio que se caracterizaba por un movimiento y cambio perpetuo. El nacimiento constituye el paso del no ser al ser, el crecimiento es un movimiento que debe entenderse como el pasaje de un estado de ser a otro estado de ser, mientras que la muerte constituye el regreso del ser al no ser.

Aristóteles planteó que en todas las cosas hay un sustrato que cambia y se mueve, y que constituye la base material de dicho elemento. El sustrato de una persona es la carne y hueso, y el de una estatua, el mármol. Aristóteles identificó dos condiciones para la existencia y la evolución de un individuo: la materia y la forma. La forma es el principio propulsor, organizativo y final del proceso de cambio. La forma de la estatua sería la idea del artista que viene a dar forma al sustrato. Forma y materia son los factores del devenir. Por lo general, todo lo que llega a ser lo hace de diferentes maneras: por cambio de forma, como una estatua; por adición, como las cosas que crecen; por sustracción, como el Hermes que se obtiene de la piedra; o por composición, como una casa; por alteración, como las cosas que cambian con respecto a su materia. Queda claro que todos estos casos corresponden a diferentes maneras en que un sustrato adquiere el ser.

Aristóteles ve el cambio como una tensión entre el acto y la potencia. La potencia está vinculada a lo que no es, pero debe llegar a ser. Este llegar a ser es su actualización. Una bellota es en acto una semilla, pero en potencia un árbol. [Música]

Según la concepción aristotélica, el acto tiene prioridad con respecto a la potencia, ya que no es posible que algo pase de la potencia al acto sin que antes exista en acto. Esta visión nos conduce naturalmente a preguntarnos por qué se produce el cambio, que a su vez nos lleva a la noción de causalidad. Aristóteles identificó cuatro tipos de causas: la material, la formal, la eficiente y la final. Cada causa responde a una de las cuatro preguntas que podemos hacer sobre algo que es: ¿de qué está hecho?, ¿qué lo hizo?, ¿qué es?, y finalmente, ¿para qué fue hecho? Es posible que algo tenga varias causas. Por ejemplo, la causa material de un escritorio puede ser la madera, y su causa eficiente, un carpintero.

Para que la idea de potencia tuviera sentido, Aristóteles tuvo que suponer la existencia de un acto puro que existe en un nivel superior a la potencia. Aristóteles llamó a este acto puro "primer motor inmóvil". Es inmóvil, pues el movimiento implica cambio y, por ende, imperfección. El primer motor inmóvil es pensamiento puro, cuya única actividad es pensarse a sí mismo. Esa actividad abre un modelo de vida a imitar: la vida contemplativa.

El principio animado que diferencia a los seres vivos de los seres no vivos es lo que Aristóteles identificó como el alma. El cuerpo y el alma no son dos partes de una misma criatura. El cuerpo es simplemente su materia, y el alma, su forma. Aristóteles tuvo que preguntar si el alma puede existir sin el cuerpo. "Es tan inconsistente como preguntar si el sello y la forma que éste adquiere por el sello son una misma cosa". El alma es la causa final del cuerpo y puede ser de tres tipos diferentes, según los tres tipos de ser que puede adquirir un ser vivo: el alma vegetativa hace posible el acto de vivir, el alma sensitiva hace posible el acto de vivir y sentir, y el alma racional hace posible el acto de vivir, sentir y pensar. Aristóteles identificó a la mente como parte del alma y dejó abierta la posibilidad de que esta existiera independientemente del cuerpo.

Aristóteles dedicó mucha atención a la estructura de todo razonamiento válido. El término griego para razonamiento o significado es "logos", y la reflexión aristotélica sobre la estructura del razonamiento dio nacimiento a la lógica, una de las principales ramas de la filosofía. Para Aristóteles, el silogismo constituye un tipo de razonamiento especial que posee tres partes: una premisa principal, una premisa secundaria y una conclusión. El típico ejemplo de un silogismo es: "Todos los hombres son mortales. Sócrates es un hombre. Por lo tanto, Sócrates es mortal". La lógica aristotélica dominará este campo por un periodo de dos mil años.

Aristóteles también analizó la paradoja de Zenón y su refutación incluyó un concepto de infinitud que todavía se enseña en nuestros días. La idea de Aristóteles es que la infinitud existe, pero que dicha infinitud no es un número infinito de algo. Hablar de infinitud es hablar de una finitud que siempre puede expandirse. Según él, hay un número infinito de distancias entre este punto y la puerta, pero solo de un modo limitado. No importa cuán grande sea el número finito de distancias que usted haya marcado en su pensamiento o incluso de manera física, siempre se podrá marcar un número finito mayor. Esta finitud puede expandirse por siempre, pero seguirá siendo algo finito en sí. Y entonces, no debemos atravesar más que un número finito de distancias.

Aristóteles creía que por lo general los seres humanos estaban dotados de la capacidad para comprender el mundo a su alrededor en mayor o menor medida. Algunos, por supuesto, lo hacían mejor que otros, pero mientras que Platón clasificaba a las personas según sus capacidades, Aristóteles consideraba que esto es solamente una cuestión de niveles, más que del tipo de persona que uno es. Su física, su astronomía, donde sea que uno mire, Aristóteles siempre tenía algo que aportar. Realmente, Aristóteles es quien ha tenido mayor influencia en el desarrollo intelectual del mundo occidental.

No tenemos evidencias sobre la mente o el poder del pensamiento. Parece ser un tipo de alma totalmente diferente, tan diferente como lo eterno de lo perecedero. Parece ser por sí sola capaz de existir separada de todos los demás poderes psíquicos.

Hasta después de la muerte de Platón y el establecimiento de la escuela de Aristóteles en el Liceo, otras personas iniciaron sus propias escuelas en Grecia. Las principales escuelas de lo que denominamos la filosofía post-aristotélica o helenística, que continúan con las tradiciones de los primeros filósofos, pero van en otra dirección, son tres: los escépticos, los epicúreos y los estoicos. Todos son muy importantes en la antigüedad y por su influencia sobre el pensamiento y la vida moderna. Cada una de las escuelas filosóficas que surgieron después de Aristóteles llevaban el sello de su antecesor. Los escépticos dieron forma a su investigación sistemática basándose en la obra de Sócrates. Los epicúreos se remitieron a Demócrito para formular su concepción atómica de la materia. Y los estoicos rememoraron la idea de Heráclito de que el principio de la transformación estaba representado por el fuego.

Los estoicos también creían que las emociones eran simplemente los pensamientos y las actitudes que uno tiene hacia lo que no sucede. Y analizaban emociones que incluyeran en particular pensamientos tales como que uno está pasando por una situación terrible o maravillosa, o que las cosas son buenas o malas. Y luego analizaban todos los demás pensamientos incluidos en las diversas emociones. Y basándose en el supuesto de que las emociones son pensamientos, fomentaban la idea de que uno tenía la absoluta libertad de calmar las emociones no deseadas al pensar con mayor detenimiento si la situación era realmente buena o tan mala como uno supone. Entonces, lo único que realmente importa es lo que está bajo nuestro control, y lo que está bajo nuestro control es nuestra propia voluntad, deseos, pensamiento y razonamiento. Y la idea es que uno busca la buena vida, es decir, aquella vida que se vive de acuerdo con la razón, en la que uno desea lograr todo aquello que literalmente puede lograr.

El epicureísmo surgió aproximadamente en la misma época que el estoicismo, pero su fundador, Epicuro, tenía una visión muy diferente de la naturaleza humana y basó su filosofía en lo que podría denominarse el principio del placer. Según la visión estoica, es natural que los seres humanos sean amigables entre ellos. Según la visión de la escuela epicúrea, es natural que los seres humanos busquen su propio placer. Si eres hija y solo en algunas oportunidades se actúa por interés propio, estableciendo contratos con otras personas para maximizar el placer. Procedentes de los epicúreos son hedonistas, pero lo son de una manera particular, ya que piensan que el placer es la ausencia de dolor, lo cual, visto de esta manera, no resulta tan hedonista. Nuevamente, lo que hay que controlar es lo que uno quiere a fin de evitar la insatisfacción. Y la ausencia es la ausencia lo que hace que uno sea infeliz. Entonces, si uno controla y si uno limita sus deseos, en realidad se enfrentará con el dolor en mucha menor medida que las demás personas.

El escepticismo, fundado por Pirrón, representa un rechazo al dogma en todas sus formas. Como los argumentos opuestos parecen tener igual peso, los escépticos optaron por suspender cualquier tipo de juicio. Los escépticos buscaban la buena vida a través de un proceso en el que a toda explicación de la experiencia le corresponde una contra experiencia. Esto conduce a una aceptación de la incertidumbre, lo cual produce tranquilidad mental como resultado. Los escépticos tenían serias dudas sobre los esquemas filosóficos de Platón, Aristóteles, los estoicos y los epicúreos. Sospechaban de todos los sistemas porque traspasaban excesivamente los límites de lo que podía conocerse. Y los escépticos, que en realidad son los mejores del grupo, dicen: "No sabemos cómo lo hacen, no sabemos cómo viven la mejor vida. Nosotros también apuntamos a una mejor vida, como todos los demás filósofos helenísticos. Apuntamos a la ataraxia, que significa falta de desorden, como una especie de paz y calma. Pero nosotros, los escépticos, nos hacemos preguntas todo el tiempo. Nos hacemos preguntas y nos hacemos preguntas, y tal vez un día, con suerte, nos daremos cuenta de que encontramos lo que estamos buscando. Y precisamente el esfuerzo por construir enormes sistemas metafísicos es lo que nos impide alcanzar la ataraxia tan deseada". [Música]

Los mil años de filosofía que comenzaron en Mileto con una sola mente curiosa que contemplaba el cosmos, sentaron las bases para la posterior tradición filosófica occidental. Y [Música] con el tiempo, la filosofía pagana de los griegos se vio abrumada y fue posteriormente reemplazada por el cristianismo, a medida que este fue extendiéndose por todo el continente europeo. Fue precisamente a través de esta ósmosis cultural que la antigua filosofía pasó a conformar el propio tejido de la cultura occidental. Y en el siglo XII, cuando se recuperó la obra de Aristóteles de la oscuridad, marcó el comienzo de la revolución del pensamiento europeo, mediante la cual se gestó la visión del mundo que se conserva hasta nuestros días. Y bueno, [Música] él. [Música]