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Éxodo 6:1 - 20 Dr J Vernon McGee #0064 #atravesdelabiblia

A Través de la Biblia - Estudio Bíblico18:23

Transcription

[Música] de Dios en suerte la palabra de amor con el propósito de compartir con ustedes Las inmutables Verdades de la palabra de Dios presentamos a través de la Biblia un estudio detallado y sistemático de toda la Biblia que le ayudará a conocer lo que Dios ha revelado para nuestro provecho espiritual.

Estos estudios bíblicos fueron diseñados y elaborados por el doctor J bernoulli, versado maestro de la Biblia, quien dedicó la mayor parte de su vida a la enseñanza Clara y sencilla de la palabra de Dios. Acompáñenos, pues, mientras avanzamos en nuestro recorrido a través de la Biblia.

[Música] de Dios. Es un curso de estar nuevamente con usted, amigo oyente, para traerle otro estudio de la serie a través de la Biblia. Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro viaje por el libro de Éxodo. En nuestro programa anterior, sólo dimos un vistazo rápido a lo que hemos de considerar en el capítulo 6 de este libro de Éxodo. En este capítulo, dijimos anteriormente, hemos de considerar tres aspectos principales: primero, la contestación de Jehová a la oración de Moisés; luego, una genealogía parcial de Israel; y por último, la renovación de la comisión de Moisés.

Dijimos que el capítulo 6 es una continuación de la última parte del capítulo 5 de Éxodo. Dios está por enviar las plagas sobre Egipto. La Batalla de los Dioses está por comenzar. Ahora, ¿cuáles son los eventos que han conducido a este momento? Mirando hacia atrás, encontramos que lo primero que Moisés a Aarón y los ancianos de Israel hicieron fue pedir permiso a faraón para ir camino de tres días al Desierto para ofrecer sacrificio al Señor. La respuesta de Faraón fue no, porque según el relato bíblico, no conocía a Jehová. Como respuesta, faraón, en cambio, aumentó la carga sobre los israelitas. Los hijos de Israel, por su parte, se quejaron ante Moisés, quien a su vez presentó su queja al Señor.

Dios quería demostrar a Moisés quién era él y cuál era su plan de acción. El Dios de Abraham, Isaac y Jacob había oído el gemido de los israelitas y los iba a librar. Pero Dios quería que Moisés considere la historia pasada de Israel para ver cómo era que él los había guardado. Dios había demostrado vez transverso amor para con Israel y su deseo de ayudarlo. Dios había intervenido ya muchas veces por los hijos de Israel. También Dios hoy en día interviene en nuestras vidas. Yo sé que él ha intervenido en mi vida. Por ejemplo, quizá usted, amigo oyente, no esté seguro de si está obrando en su vida. El apóstol Pablo, en su carta a los Filipenses, capítulo 1, versículo 6, dice: "Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo."

Amigo oyente, Dios conoce nuestras necesidades hoy en día, conoce nuestra condición desesperada. Él puede ayudar y desea ayudarnos, así como ayudó a Israel en Egipto. Consideremos entonces el primer aspecto en este capítulo, o sea, la contestación de Jehová a la oración de Moisés. Jehová, el que existe por sí mismo, habla Moisés para animarle y para darle esperanza y confianza. Leamos el versículo 1 de este capítulo 6 de Éxodo que estamos estudiando: "Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra."

Jehová le dice a Moisés que él es Jehová. Jehová no necesita hacer ninguna preparación para el futuro; él existe por sí mismo y no necesita reservas. Dios no depende de ninguna cosa en su creación, no se apoya en nada. Más bien, toda la creación se apoya en él para su sostén. Dios quería que Moisés aprendiera también a apoyarse en él. Leamos los versículos 2 al 5 de Éxodo, capítulo 6: "Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy Jehová; y aparecía a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios omnipotente, mas en mi nombre Jehová no me di a conocer a ellos. También establecí mi pacto con ellos de darles la tierra de Canaán, la tierra en que fueron forasteros y en la cual habitaron. Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto."

Dios está diciéndole a Moisés que él había aparecido a Abraham, a Isaac y a Jacob, pero no era conocido como Jehová. Dios como Jehová iba a redimir a su pueblo, a adoptarlo como suyo, a librarlo de la esclavitud y a guiarlo a la tierra prometida. Debido a todo esto, ellos conocerían a Dios como Jehová, una parte de su carácter que él no había revelado a Abraham y a Isaac ni a Jacob.

En los versículos 6 hasta el 8, Dios revela las siete promesas de La redención que él cumplirá. Siete cosas que él dice: "Yo haré." Estos versículos pintan un retrato maravilloso para nosotros hoy en día, y en aquel día sirvieron de gran ánimo para Moisés. Dios anuncia quién es y lo que él va a hacer. Nosotros tenemos un Salvador hoy que nos dice quién es y también lo que él va a hacer. Él puede salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios. Leamos entonces los versículos 6 al 8 de este capítulo 6 de Éxodo: "Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy Jehová, y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido y con juicios grandes. Y os tomaré por mi pueblo, y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto. Meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob, y Dios la daré por heredad. Yo Jehová."

Leamos ahora cuáles son las siete promesas de La redención que Dios cumplirá: Primero, "os sacaré de debajo de las cargas pesadas." En segundo lugar, "os libraré de la servidumbre." En tercer lugar, "os redimiré con brazo extendido." La cuarta promesa, "os tomaré por mi pueblo." En quinto lugar, "seré vuestro Dios." En sexto lugar, "os meteré en la tierra." Y séptima y última promesa, "os daré la tierra por heredad."

Consideremos la primera promesa: "os sacaré de debajo de las cargas pesadas." El corolario y paralelo a nuestra redención en Cristo se encuentran en estas declaraciones. Nosotros llevamos una carga de pecado hoy en día. Las cosas del mundo son una carga para el corazón. Tenemos un mandato de no amar al mundo. Dios nos puede librar de la carga del pecado por medio de la fe en Jesucristo.

La segunda promesa es: "os libraré de la servidumbre." Amigo oyente, Dios puede librarle a usted de la esclavitud del pecado. El autor de estos estudios bíblicos, el doctor J. Vernon McGee, relataba que en cierta ocasión recibió una carta muy notable de un hombre que afirmaba el hecho de que Dios sí puede librarnos de la esclavitud del pecado. Este hombre, decía él, era muy inteligente, pero vivía en el pecado. Leyendo su carta, me enteré, decía el doctor McGee, de que este hombre había tenido seis hijos ilegítimos como resultado de su vida desordenada e inmoral. Luego empezó a escuchar el programa "A Través de la Biblia" día tras día, y la palabra de Dios alcanzó su vida. Mientras absorbía las verdades de la Santa Biblia, las tinieblas comenzaron a despejarse y resplandeció la luz en su corazón y en su vida. Se dio cuenta de que no había confiado en el Señor Jesucristo como su Salvador y decidió hacerlo rápidamente. Y así, Dios redimió a este hombre, pues su anhelo es redimir a los perdidos. Ahora, los israelitas estaban en la tierra de Egipto sufriendo una vida de esclavitud. Dios dijo: "Les voy a sacar de este lugar y les voy a quitar de encima su esclavitud."

Ahora, en tercer lugar, encontramos la promesa: "os redimiré con brazo extendido." Este es el poderoso brazo del cual Isaías, el profeta, habla en su profecía, capítulo 53, versículo 1, donde dice: "¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?" Dios hace la obra de redención en los corazones y en las vidas de hombres y mujeres hoy en día. Cada uno de nosotros necesita un Salvador que la reviva del pecado, porque somos corrupción delante de Dios. El Señor Jesús nos amó tanto que murió por nosotros para que pudiéramos ser salvos. Y si él estuvo tan dispuesto a hacer esto, nosotros debemos estar dispuestos a venir al Señor como pecadores. Dios tiene un gran plan de salvación, pero los hombres deben venir a él para recibirlo. Él lo redimirá a usted también con brazo extendido.

Ahora, la siguiente promesa es: "os tomaré por mi pueblo." Dios nos ha sacado de la basura y del lodo del pecado y nos ha hecho sus hijos por medio de la fe en Cristo Jesús. Ahora nos dice: "seré vuestro Dios." No nos salva para luego dejarnos solos y abandonados. Quiere ser nuestro Dios. Si realmente usted es salvo, no seguirá viviendo como si Dios no existiera. Si usted ha confiado en Jesucristo como su Salvador, él transformará su vida. Él llegará a ser su Dios, y usted se inclinará ante él y reconocerá quién es él. Amigo oyente, Dios quiere redimirlo a usted, quiere que usted conozca a Cristo como su Salvador y Señor. Él quiere que usted sepa que es salvo. Él quiere ser su Dios. Quiere que nosotros todos seamos su pueblo.

Luego encontramos la promesa: "seré vuestro Dios." Escogió a los creyentes en Cristo desde antes de la fundación del mundo, o sea, antes de la existencia del tiempo, en la eternidad pasada. El motivo por el cual nos ha escogido no se halla en los creyentes mismos, sino en el plan del único y sabio Dios. Él quería tener a un pueblo y quería ser su Dios. Dios escogió a Israel en el tiempo, pero escogió a la iglesia en la eternidad. Siendo Dios, perdonará y justificará y santificará por causa de su amor por los suyos. Dios mueve y obra a través de ellos para que sean lo que son por la gracia de Dios. Él no tiene que esforzarse para poder amar a los suyos, a pesar de sus faltas. Dios ama a los suyos porque el amar es parte de su naturaleza. Amigo oyente, él anhela ser nuestro Dios.

La siguiente promesa es: "os meteré en la tierra." Ahora, la tierra es Canaán, fue prometida por Dios a Abraham, a Isaac y a Jacob. Canaán no es un cuadro del cielo; es más bien un cuadro de la vida cristiana como los creyentes debemos vivirla. Canaán representa los lugares celestiales donde somos bendecidos con toda bendición espiritual. El creyente debe andar con la dignidad de su supremo llamamiento para tener el gozo perfecto de la bendición espiritual. Esto se logra por medio de la plenitud del espíritu, así lo expone el apóstol Pablo en su carta a Los Efesios, capítulo 4, versículo 1: "Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados." Y en el capítulo 5, versículo 18 de esta misma carta a Los Efesios, dice el apóstol: "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del espíritu." También hay una batalla y algunos conflictos que ganar. A veces los creyentes vivimos como si estuviéramos arruinados en el desierto del mundo y nunca entramos en las riquezas de su gracia y misericordia. Amigo oyente, ¿vive usted hoy en la vida, la luz y el amor de un Salvador viviente?

La siguiente promesa que encontramos es: "os la daré por heredad." El apóstol Pablo, en el quinto capítulo de su epístola a los Romanos, aclara que hemos sido justificados por la fe y que tenemos paz para con Dios por medio del Señor Jesucristo. Tenemos acceso a Dios, tenemos gozo en medio de las dificultades, nos ha dado el Espíritu Santo, el cual mora dentro de nosotros, y el amor de Dios ha sido verificado en nuestras vidas. Hemos sido liberados de la ira venidera y somos salvos del período de la gran tribulación. ¿Qué clase de salvación tiene usted, amigo oyente? ¿Qué clase de salvación tiene usted que tanto habla de ella, pero que no ha tomado su vida ni lo ha redimido de algo? Estos versículos cuentan de nuestra herencia y dan un cuadro de nuestra salvación.

Ahora, leamos el versículo 9 de este capítulo 6 de Éxodo: "Mas ellos no escuchaban a Moisés, a causa de la congoja de espíritu y de la dura servidumbre." Debemos compadecernos de los hijos de Israel en su tiempo de servidumbre, así como este no les fue posible creer a Moisés porque él no había ayudado su causa, sino que simplemente había sido responsable del aumento de sus cargas y trabajos. Una vez más, Dios ordena a Moisés hablar con faraón. Leamos los versículos 10 al 13 de Éxodo 6: "Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Entra y habla a faraón, rey de Egipto, que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. Y respondió Moisés delante de Jehová: He aquí, los hijos de Israel no me escuchan; ¿cómo, pues, me oirá faraón, siendo yo torpe de labios? Entonces Jehová habló a Moisés y a Aarón, y les dio mandamiento para los hijos de Israel y para faraón, rey de Egipto, para que sacasen a los hijos de Israel de la tierra de Egipto."

Los israelitas no aceptaron a Moisés y tampoco faraón lo aceptó. Dios entonces mandó a Moisés a que hablara de nuevo a faraón, pero Moisés está ahora mal dispuesto; sus ojos están mirando las circunstancias antes que a Dios mismo.

Y llegamos ahora al segundo aspecto que vamos a considerar en este capítulo 6 de Éxodo, y es una genealogía parcial de Israel. En medio de todas estas circunstancias y dificultades, llegamos a algo que ocurre que es muy extraño. Dios tiene cuidado de hacer una vez más una lista de las familias de Israel. Un detalle importante en cuanto al Antiguo Testamento. Francamente, encontramos algo fastidioso leer todos estos nombres y casi nos producen sueño, pero son importantes y conmovedores a Dios, y él insiste en que se registren las genealogías. Dios quiere que sepamos algo acerca de quiénes estamos leyendo y quiénes son sus hijos. Dios se siente igual en cuanto a usted y a mí, amigo oyente; él quiere que seamos sus hijos por la fe en Cristo Jesús.

Leamos ahora los versículos 14 al 16 de este capítulo 6 de Éxodo: "Estos son los jefes de las familias de sus padres: Los hijos de Rubén, el primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hesrón y Carmi. Estas son las familias de Rubén. Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Aod, Jaquín, Zohar y Saúl, hijo de una Cananea. Estas son las familias de Simeón. Estos son los nombres de los hijos de Leví por sus linajes: Gersón, Coat y Merari. Y los años de la vida de Leví fueron ciento treinta y siete años." Y Merari son los tres hijos de Levy son los hombres que llevaban el tabernáculo por el desierto. A propósito, el nombre Coat es bastante interesante; la palabra moneda viene del nombre Coat, pero el judío ordinario de hoy no podría decirle a usted a cuál tribu pertenece. Sin embargo, el hacer una lista de estos nombres es importante porque con el tiempo conducen a Jesucristo.

Veamos ahora los versículos 18 al 20 de este capítulo 6 de Éxodo: "Y los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. Y los años de la vida de Coat fueron ciento treinta y tres años. Y los hijos de Merari: Mali y Musi. Estas son las familias de Leví por sus linajes. Y Amram tomó por mujer a Jocabed, su tía, la cual dio a luz a Aarón y a Moisés; y los años de la vida de Amram fueron ciento treinta y siete años." En este pasaje se nombran los padres de Aarón y Moisés: Amram y su esposa Jocabed. Ha surgido la pregunta: ¿por qué no estaba en tanto peligro la vida de Aarón como la vida de Moisés cuando faraón mandó a matar a todos los bebés hebreos? La respuesta es simplemente que a Aarón era mayor que Moisés y el decreto de Faraón no lo afectó; no fue sino hasta cuando faraón vio cuán rápido aumentaba el número de los israelitas que se decidió emitir ese decreto.

Y aquí vamos a detenernos por esta ocasión. Concluiremos con nuestro estudio del capítulo 6 de Éxodo en nuestro próximo programa. Mientras tanto, le sugerimos dar un repaso a los versículos finales de este capítulo 6 para estar familiarizado con su contenido y de esta manera podrás sacar de este estudio el mayor provecho posible.