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HÁBLATE ASÍ DURANTE 5 DÍAS y ATRAERÁS TODO lo que DESEAS SIN ESFUERZO | Jacobo Grinberg

Despertarium40:42

Transcription

Las investigaciones de Jacobo Greenberg revelaron algo extraordinario. Nuestra realidad es una construcción de la consciencia, un tejido de energía e información que él llamó la red neuronal.

Según Greenberg, cada pensamiento que tenemos, cada palabra que nos decimos a nosotros mismos, literalmente modifica esta red, creando ondas de influencia que alteran la matriz de nuestra realidad. En tan solo cinco días, puedes transformar completamente tu vida, no mediante trucos mágicos o promesas vacías, sino usando algo que ya posees: tus palabras.

Las palabras que te dices a ti mismo cada día tienen el poder de crear o destruir, de elevar o hundir, de manifestar o bloquear todo lo que deseas en tu vida. Tu mente es como un jardín fértil, eso ya lo sabes, listo para cultivar cualquier semilla que plantes en él. Cualquiera. Cada palabra que te dices a ti mismo es una semilla y, al igual que un jardín, lo que cultives determinará lo que coseches.

Durante años, quizás has estado sembrando sin darte cuenta semillas de limitación. Pero hoy, en este preciso momento, tienes la oportunidad de comenzar a sembrar nuevas semillas: palabras de poder que transformarán tu realidad desde adentro hacia afuera, como debe ser.

Este método de cinco días no es una simple técnica de pensamiento positivo. Es un sistema probado que trabaja con los ritmos naturales de tu mente para crear cambios profundos y duraderos. Durante estos cinco días, aprenderás a usar tu diálogo interno de una manera tan precisa y poderosa que comenzarás a atraer naturalmente todo lo que deseas, sin la sensación de estar luchando constantemente.

Piensa en esto: cada día te despiertas y tu mente comienza su conversación habitual. Esta conversación, aunque invisible para los demás, está creando tu realidad momento a momento. Es como si tuvieras un arquitecto interno trabajando, diseñando y construyendo tu futuro con cada palabra que piensas. Hasta ahora, este arquitecto ha estado trabajando en piloto automático, siguiendo planos antiguos que quizás ya no reflejan la vida que deseas crear.

En los próximos cinco días, tomarás el control consciente de este proceso. Aprenderás a dirigir a tu arquitecto interno con precisión y claridad. Verás cómo, cuando cambias la conversación dentro de ti, todo en tu mundo exterior comienza a responder. Las oportunidades aparecen como si fueran atraídas magnéticamente, las personas correctas entran en tu vida en el momento preciso y las situaciones se alinean de maneras que antes parecían imposibles.

Lo más fascinante es que este proceso no requiere que luches o te esfuerces constantemente. Aprenderás a crear desde un estado de alineación natural, donde la manifestación de tus deseos se convierte en una extensión fluida de quién eres. Es como aprender a navegar con el viento a tu favor en lugar de remar constantemente contra la corriente.

Cuando comienzas a comprender el verdadero poder de tu diálogo interno, te das cuenta de que funciona como un GPS mental ultra poderoso. Así como un GPS guía tu coche hacia su destino, tu diálogo interno está constantemente guiando tu vida hacia determinadas experiencias y resultados. La diferencia es que, hasta ahora, quizás has estado usando este GPS sin ser consciente de las direcciones que estabas programando.

Cada vez que te despiertas por la mañana y comienzas tu conversación interna, estás estableciendo las coordenadas para tu día. Cuando te dices "esto será difícil" o "no estoy preparado", es como si programaras tu GPS mental para llevarte directamente hacia esas experiencias. Tu mente, increíblemente poderosa, comenzará a buscar evidencias que confirmen esas palabras, creando exactamente la realidad que has anticipado.

¿Por qué cinco días? Podrías preguntarte. Porque necesitas tiempo suficiente para que tu mente comience a establecer nuevos patrones neuronales, pero no tanto como para que el proceso se vuelva abrumador. Durante estos cinco días, estarás creando nuevos caminos en tu mente, estableciendo nuevas conexiones que harán que tu nuevo diálogo interno se vuelva tan natural como respirar. Ese diálogo es como una transmisión constante al universo, enviando señales que atraen experiencias que coinciden con tu frecuencia. Cuando cambias las palabras que te dices a ti mismo, literalmente cambias la frecuencia que estás emitiendo.

Antes de comenzar esta transformación, es esencial preparar tanto tu espacio físico como tu espacio mental. Imagina que estás a punto de emprender un viaje especial, uno que te llevará a convertirte en la versión más poderosa de ti mismo. Como cualquier viaje importante, requiere cierta preparación.

Necesitarás un cuaderno dedicado exclusivamente a este proceso, uno que te acompañará durante esta etapa. Este cuaderno será el testigo de tu transformación, el lugar donde documentarás tus nuevos diálogos y los cambios que comenzarás a experimentar. Junto con tu cuaderno, ten a mano un bolígrafo que te resulte agradable usar. Puede ser un detalle menor, pero la comodidad en la escritura hará que el proceso sea más fluido y natural.

Es importante crear un espacio tranquilo en tu hogar donde puedas conectar contigo mismo sin interrupciones. Puede ser un rincón de tu habitación, un espacio en tu sala o cualquier lugar donde te sientas en paz. Este será tu espacio sagrado de transformación. Durante los próximos días, si te ayuda, puedes añadir elementos que te inspiren: una vela, una planta o cualquier objeto que tenga un significado especial para ti.

Configura recordatorios en tu teléfono para los tres momentos clave del día: al despertar, a media tarde y antes de dormir. Estos recordatorios te ayudarán a mantener el compromiso con tu nuevo diálogo interno durante todo el día. No son simples alarmas, son llamados a la consciencia, momentos para reconectar con tu poder interior.

La mentalidad con la que comienzas estos cinco días es crucial. Imagina que estás a punto de aprender un nuevo idioma: el idioma de la manifestación y la abundancia. Como con cualquier nuevo idioma, al principio puede sentirse poco natural o incluso incómodo. Esto es completamente normal y parte del proceso. La clave es mantener una actitud de apertura y curiosidad, permitiéndote ser un principiante en este nuevo arte de hablarte a ti mismo.

Prepara también tu entorno digital. Silencia notificaciones innecesarias durante tus momentos de práctica. Tu tiempo contigo mismo es sagrado y merece tu atención completa. Esta preparación no solo es práctica, es un acto de compromiso contigo mismo, una declaración de que estás listo para esta transformación profunda.

El primer día de tu transformación es el Día de la Limpieza Mental, un momento crucial donde comenzarás a tomar conciencia de tus patrones de diálogo interno actuales. Este día es como preparar el terreno de un jardín antes de sembrar nuevas semillas. Necesitamos limpiar y preparar el suelo para que las nuevas semillas puedan florecer.

Al despertar, antes de que tus pies toquen el suelo, coloca tu mano sobre tu corazón. Siente sus latidos bajo tu palma. Este simple gesto activa una conexión poderosa entre tu mente y tu cuerpo. Comienza a observar los pensamientos que naturalmente surgen en tu mente. No los juzgues, simplemente obsérvalos como si fueras un científico estudiando un fenómeno fascinante.

Durante la mañana, mantén tu cuaderno cerca. Cada vez que notes un pensamiento limitante, escríbelo. No para juzgarlo, sino para reconocerlo. Cuando te escuches decir "esto es demasiado difícil" o "no estoy preparado", anótalo. Es como hacer un inventario de las semillas que has estado plantando inconscientemente en tu jardín mental.

A media mañana, encuentra un lugar tranquilo y lee lo que has anotado. Por cada pensamiento limitante, crea su opuesto positivo. Si escribiste "nunca tendré suficiente dinero", transfórmalo en "el dinero fluye hacia mí constantemente y con facilidad". A lo largo del día, cada vez que identifiques un pensamiento limitante, detente, respira profundamente y repite la versión transformada que has creado. Al principio, puede sentirse extraño o incluso falso. Esto es normal, es como ejercitar un músculo nuevo. Al principio puede sentirse incómodo, pero luego se vuelve natural.

Durante la tarde, presta especial atención a las palabras que usas cuando hablas contigo mismo sobre dinero, relaciones, salud y éxito. Cuando notes un patrón negativo, respira profundamente y pregúntate: "¿Cómo puedo decir esto de una manera que me empodere?". La clave no es forzar pensamientos positivos, sino transformar conscientemente tu diálogo interno.

Al finalizar el día, dedica unos momentos a reflexionar sobre los cambios que has notado. Quizás te sientas más consciente de tus pensamientos, tal vez hayas experimentado momentos de claridad o incluso pequeños cambios en cómo te sientes. Celebra estos primeros pasos, por pequeños que parezcan. Has comenzado el proceso de transformación.

Antes de dormir, coloca nuevamente tu mano sobre tu corazón y agradece a tu mente por su disposición a crear nuevos patrones. Visualiza cómo tu jardín mental está siendo preparado para recibir nuevas semillas de abundancia y posibilidades. El primer día puede parecer sutil, pero has iniciado un cambio profundo que se desarrollará en los próximos días.

El segundo día marca el inicio de la siembra activa de nuevos pensamientos. Si el primer día fue como preparar el terreno de tu jardín mental, hoy comenzarás a plantar las semillas que darán fruto en forma de abundancia y manifestaciones positivas en tu vida. Este es el día en que empiezas a construir activamente tu nuevo diálogo interno.

Al despertar, antes de cualquier otra actividad, respira profundamente y recuerda: hoy no solo observarás tus pensamientos, sino que comenzarás a crearlos conscientemente. Empieza tu día diciendo: "Soy el creador de mi realidad y hoy elijo crear experiencias extraordinarias". Siente el poder de estas palabras resonando en cada célula de tu cuerpo. No son simples afirmaciones, son declaraciones de poder que están programando tu día.

Durante la mañana, cada vez que te mires al espejo, detente un momento. Mírate a los ojos y habla contigo mismo como lo harías con alguien a quien amas profundamente: "Eres capaz de lograr cosas increíbles. Atraes naturalmente la abundancia. El éxito fluye hacia ti sin esfuerzo". Al principio, puede sentirse vulnerable o incluso incómodo, pero esta incomodidad es señal de que estás creando nuevos patrones neuronales.

A medida que avanza el día, comienza a notar las pequeñas victorias y sincronicidades. Quizás alguien te sonría inesperadamente o encuentres la solución perfecta a un problema que te preocupaba. Cada vez que esto suceda, repite internamente: "Esto es una señal de que mi nueva realidad se está manifestando". Estás aprendiendo a reconocer y amplificar las señales de abundancia que siempre han estado presentes.

En los momentos de duda o desafío que naturalmente surgirán, utiliza tu nuevo diálogo interno como un ancla. Cuando sientas que el viejo patrón quiere emerger, respira profundamente y recuerda: "Cada desafío me acerca más a mis deseos. Todo está trabajando a mi favor. Soy más fuerte que cualquier obstáculo". Estas no son simples frases motivacionales, son instrucciones directas para tu subconsciente.

Al atardecer, toma unos momentos para escribir en tu cuaderno las nuevas formas en que te has hablado hoy. Nota cómo te sientes diferente cuando usas este nuevo lenguaje interno. Quizás sientas más ligereza, más confianza o una sensación sutil de que algo está cambiando en tu interior.

Antes de dormir, repasa mentalmente tu día, notando específicamente los momentos en que elegiste un diálogo interno empoderador. Felicítate, porque cada pequeño cambio, por cada momento de conciencia, estás construyendo nuevos caminos neuronales y cada repetición de estos nuevos pensamientos fortalece estos caminos. El segundo día es fundamental porque es cuando empiezas a sentir la diferencia entre observar tus pensamientos y crearlos conscientemente. Estás pasando de ser un observador pasivo a un creador activo de tu realidad mental. Mantén la confianza en el proceso. Las semillas que estás plantando hoy florecerán en los días venideros.

El tercer día es el punto de inflexión en tu transformación, el momento en que comenzarás a cultivar activamente la abundancia a través de tu diálogo interno. Imagina que las semillas que plantaste ayer están empezando a brotar y hoy les darás el agua y el sol que necesitan para crecer fuertes y vigorosas.

La mañana del tercer día comienza con una nueva energía. Al abrir los ojos, siente como la abundancia ya está presente en tu vida. Tu primer pensamiento del día debe ser una celebración: "Soy un imán para la abundancia en todas sus formas". Permite que esta verdad resuene en todo tu ser. La abundancia no es solo dinero, es salud radiante, relaciones profundas, oportunidades infinitas, y hoy tu diálogo interno reflejará esta comprensión expansiva.

A medida que avanza la mañana, comienza a notar la abundancia que ya existe en tu vida: el aire que respiras, el agua que bebes, la ropa que vistes. Todo es una manifestación de abundancia. Mientras realizas tus actividades cotidianas, mantén un diálogo interno de gratitud y expectativa positiva: "La abundancia fluye hacia mí de formas inesperadas y maravillosas. Cada momento me trae nuevas bendiciones. Soy un canal abierto para recibir todo lo bueno".

Durante este día, cuando te encuentres con situaciones que antes habrías etiquetado como problemas u obstáculos, transfórmalas inmediatamente en tu mente. Un gasto inesperado se convierte en "una oportunidad para que más abundancia fluya hacia mí". Un desafío en el trabajo se transforma en "una puerta abriéndose hacia mayor éxito y reconocimiento".

Al mediodía, toma un momento para conectar con la sensación física de la abundancia en tu cuerpo. Siente cómo cada célula vibra con esta energía. Tu diálogo interno ahora refleja esta vibración elevada: "Mi energía atrae naturalmente todo lo que deseo. El universo conspira para apoyar mis sueños. Soy merecedor de una abundancia ilimitada".

La tarde del tercer día es cuando muchas personas comienzan a notar cambios tangibles en su realidad: pequeñas coincidencias, oportunidades inesperadas, ideas brillantes que surgen espontáneamente. Cada una de estas manifestaciones es una confirmación de que tu nuevo diálogo interno está creando una nueva realidad. Celebra cada señal, por pequeña que sea, con un pensamiento de gratitud y expectativa: "Esto es solo el comienzo de las maravillas que están por venir".

Al cerrar el día, reflexiona sobre cómo tu relación con la abundancia ha comenzado a transformarse. Ya no es algo que persigues, es algo que eres. Tu diálogo interno ahora refleja esta verdad fundamental: "Soy abundancia expresándose en forma humana".

Antes de dormir, siente la seguridad de que, incluso mientras descansas, tu nueva conciencia de abundancia continúa atrayendo más bendiciones hacia tu vida. El tercer día marca el momento en que tu nuevo diálogo interno comienza a sentirse natural y verdadero. Las semillas de abundancia que has plantado están echando raíces profundas en tu conciencia, preparándote para las manifestaciones aún mayores que vendrán en los próximos días.

El cuarto día es cuando entras en la fase de manifestación activa, donde tu diálogo interno se convierte en una herramienta de creación consciente. Es como si hubieras estado afinando un instrumento durante los últimos tres días y ahora estás listo para crear música con él. Este es el día en que tus pensamientos comienzan a materializarse de formas más tangibles y visibles.

Al despertar, siente la energía de creación pulsando en tu interior. Tu primer pensamiento del día es una declaración de poder creativo: "Soy un creador consciente y mis pensamientos se materializan rápidamente". Esta no es una simple afirmación, es una frecuencia que estás estableciendo para las próximas 24 horas.

Durante la mañana, comienza a hablar internamente sobre tus deseos como si ya estuvieran logrados. No digas "quiero un nuevo trabajo", sino "mi trabajo ideal se está manifestando ahora". Observa cómo esta forma de diálogo interno crea una sensación diferente en tu cuerpo, una sensación de certeza y expectativa positiva. Es como si estuvieras sintonizando la frecuencia exacta de lo que deseas atraer.

A medida que avanza el día, notarás que tu capacidad para mantener este diálogo positivo se ha fortalecido significativamente. Las dudas que antes podían descarrilarte ahora son como nubes pasajeras que no afectan tu claridad interior. Cuando surgen pensamientos de duda, los transformas instantáneamente: "Esto también está trabajando a mi favor. Cada momento me acerca más a mi manifestación perfecta".

La tarde del cuarto día es especialmente poderosa. Podrías experimentar cruces de caminos sorprendentes y coincidencias significativas: una llamada inesperada, un encuentro casual que abre nuevas posibilidades, una idea brillante que surge de la nada. Tu diálogo interno ahora reconoce estas señales como confirmaciones: "Por supuesto que esto está sucediendo, es el resultado natural de mi nueva vibración".

Durante este día, tu conversación interna se centra en la acción inspirada. No solo estás pensando en lo que deseas, estás sintiendo la inspiración para moverte hacia ello. Cuando surge un impulso para hacer una llamada, enviar un correo o tomar una decisión, tu diálogo interno te apoya: "Confío en mi intuición. Cada acción me lleva hacia mi mayor bien".

Al anochecer, tu diálogo interno se vuelve más suave, más contemplativo. Es el momento de apreciar cómo has llegado hasta aquí, cómo tu forma de hablarte a ti mismo ha evolucionado. Notas que tus pensamientos tienen un peso diferente ahora, una cualidad más sustancial y creativa. Ya no estás simplemente pensando en tus deseos, estás vibrando en la frecuencia de su realización.

Antes de dormir, tu último diálogo del día es una confirmación serena de tu poder creativo: "Mientras duermo, mi nueva realidad continúa manifestándose". Sientes una profunda paz sabiendo que tu mente consciente e inconsciente están ahora perfectamente alineadas en la frecuencia de la manifestación.

El quinto día marca la culminación de tu transformación, un día de integración y expansión donde todo lo que has cultivado en los días anteriores se consolida en una nueva forma de ser. Este no es un final, sino un nuevo comienzo. Es el día en que tu diálogo interno elevado se convierte en tu estado natural de ser.

Al despertar en este último día, sientes una profunda sensación de cambio en tu interior. Tu primer pensamiento surge naturalmente positivo, sin esfuerzo. Es como si tu mente hubiera encontrado su frecuencia natural de abundancia y poder. Inicias el día con la certeza de que eres el creador de tu realidad. De hecho, será esto lo que te pediré que comentes: "Soy el creador de mi realidad". Toda esta rutina está diseñada para llevarte a esta conclusión. Si no eres capaz de abrazar y aceptar esta verdad, entonces no tiene sentido. Eres el creador de tu realidad, no lo olvides.

Durante la mañana, notas cómo tu diálogo interno fluye naturalmente hacia pensamientos de abundancia y posibilidades. Ya no necesitas corregir constantemente tus pensamientos; los pensamientos empoderados surgen espontáneamente. Es como si tu mente hubiera aprendido un nuevo idioma, el lenguaje de la manifestación, y ahora lo habla con fluidez natural.

A medida que avanza el día, tu capacidad para crear se vuelve más enfocada. Cada pensamiento se siente más potente, más enfocado. Tu diálogo interno ahora funciona como un láser preciso, dirigiendo energía exactamente hacia donde deseas crear cambios. Cuando piensas en tus metas y deseos, no hay duda ni vacilación en tu voz interior, solo una certeza serena de que todo está desplegándose perfectamente.

La tarde del quinto día trae consigo una profunda comprensión: este nuevo diálogo interno no es algo que haces, es algo que eres. Ya no estás practicando una técnica, estás viviendo desde un nuevo nivel de conciencia. Tus pensamientos y palabras internas ahora cargan naturalmente la frecuencia de la manifestación y la abundancia.

A medida que el día avanza, sientes cómo tu campo energético se ha expandido. Tu presencia se siente más fuerte, más magnética. Las personas responden diferente a ti, las situaciones se alinean más fácilmente a tu favor. Tu diálogo interno reconoce y amplifica esta nueva energía: "Mi presencia es poderosa". Esta es una idea que se adentrará en tu cabeza.

Al atardecer, reflexionas sobre la transformación que has experimentado en estos cinco días. Ya no eres la misma persona que comenzó este proceso. Tu diálogo interno se ha convertido en una herramienta de creación consciente y sientes la confianza de que puedes mantener esta nueva vibración de forma natural y sostenida.

Antes de dormir, en este quinto día, tu diálogo interno es una suave celebración de tu transformación y una anticipación emocionante de lo que está por venir. Sabes que has establecido un nuevo patrón de pensamiento y comunicación interna que continuará expandiéndose y atrayendo más abundancia a tu vida. Te duermes con la certeza de que este no es el final del proceso, sino el comienzo de una nueva forma de crear tu realidad a través del poder de tus palabras.

Ahora que has establecido una nueva base en tu diálogo interno, es momento de aplicar este poder transformador a áreas específicas de tu vida. El poder de las palabras que te dices a ti mismo puede dirigirse con precisión hacia cualquier situación que desees mejorar o transformar.

En el ámbito de la abundancia financiera, tu diálogo interno es especialmente poderoso. Cuando te enfrentes a una factura inesperada o un gasto imprevisto, en lugar de caer en el patrón de preocupación, activa inmediatamente tu nuevo diálogo: "El dinero fluye hacia mí de múltiples fuentes. Cada gasto abre espacio para mayor abundancia". Cuando revises tu cuenta bancaria, independientemente del saldo, mantén un diálogo de prosperidad: "Mi riqueza crece constantemente. Atraigo oportunidades financieras todos los días". Este diálogo consistente comienza a reprogramar tu relación subconsciente con el dinero.

En el terreno de las relaciones, tu diálogo interno establece la frecuencia de las conexiones que atraes. Cuando te sientas solo o desconectado, en lugar de reforzar esos sentimientos, activa un diálogo de conexión: "Atraigo relaciones profundas y significativas. Cada día me rodeo de personas que me valoran y aprecian". Si estás buscando una relación romántica, mantén un diálogo que refleje la certeza de su llegada: "Mi persona ideal está conmigo. Cada día me convierto en un mejor compañero". Este diálogo prepara tu campo energético para atraer las relaciones que deseas.

La salud y el bienestar físico responden poderosamente a tu diálogo interno. Cuando sientas alguna molestia o desafío de salud, en lugar de centrarte en el problema, dirige tu diálogo hacia la sanación: "Mi cuerpo tiene una sabiduría infinita para sanarse. Cada día me siento más fuerte y saludable". Durante tus comidas, mantén un diálogo que apoye tu bienestar: "Mi cuerpo utiliza perfectamente todo lo que consume. Cada bocado me nutre y me energiza". Este diálogo constante apoya y amplifica tu vitalidad natural.

En el ámbito profesional y creativo, tu diálogo interno puede desbloquear nuevos niveles de éxito. Frente a un proyecto desafiante o una presentación importante, activa un diálogo de confianza y capacidad: "Mis ideas son valiosas y apreciadas. El éxito fluye naturalmente hacia mí". Cuando surjan oportunidades profesionales, mantén un diálogo que afirme tu merecimiento: "Estoy listo para nuevos niveles de éxito. Mi trabajo impacta positivamente al mundo". Este diálogo consistente atrae naturalmente oportunidades de crecimiento y reconocimiento.

Para situaciones de toma de decisiones, tu diálogo interno puede proporcionarte claridad y dirección. En momentos de duda o incertidumbre, activa un diálogo de sabiduría interior: "Tengo acceso a una guía infinita. Cada decisión me lleva hacia mi mayor bien". Cuando te enfrentes a opciones importantes, mantén un diálogo que refuerce tu conexión con tu sabiduría innata: "Confío en mi intuición. Las respuestas correctas siempre se revelan en el momento perfecto".

En momentos de transición o cambio, tu diálogo interno puede ser un ancla de estabilidad y crecimiento. Durante periodos de incertidumbre, mantén un diálogo que afirme tu capacidad de adaptación: "Cada cambio me trae nuevas oportunidades. Me adapto fácilmente a nuevas situaciones". Cuando enfrentes desafíos inesperados, activa un diálogo que refuerce tu resiliencia: "Los obstáculos son escalones hacia mi éxito. Cada desafío me hace más fuerte".

La clave para aplicar este diálogo transformador en situaciones específicas es la consistencia y la convicción emocional. No es suficiente repetir palabras; debes sentir la verdad de lo que te dices. Cuando alineas tus palabras con tus emociones, creas una frecuencia poderosa que comienza a atraer las circunstancias que deseas.

Recuerda que cada situación en tu vida es una oportunidad para elevar tu diálogo interno. No hay circunstancia demasiado pequeña o demasiado grande para aplicar este poder. Cada momento es una oportunidad para elegir pensamientos que te eleven, palabras que te empoderen, un diálogo interno que cree la vida extraordinaria que mereces. La mereces. Comienza ahora. Tus próximos cinco días te esperan. Tu nueva realidad está lista para manifestarse. El único momento para transformar tu vida es este preciso instante.

Permíteme un minuto para enviar un saludo especial a Ariel Granados. Muchas gracias por tu apoyo. Y si llegaste hasta aquí, recibe, como siempre, ese fuerte abrazo en nombre de todo el equipo. Siempre es un placer contar con tu compañía. Nos vemos pronto. Mantente despierto.