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El Hombre Que Más DAÑO Hizo a MÉXICO en Toda Su HISTORIA

Santiago Armesilla22:30

Transcription

Los datos e información que voy a exponer en este vídeo parten del magnífico libro de Marcelo Gullo, "Homodeo Madre Patria". En este vídeo voy a hablar de algo que afecta a México y no solo a México, a toda la hispanidad. Voy a hablar del hombre que más daño hizo a México en toda su historia. ¿Quién fue este hombre? Voy a dar su nombre. Son tres palabras y no era mexicano: Joel Roberts Poinsett.

¿Quién fue Poinsett? Vamos a hablar de él.

[Música]

Es literalmente la persona que instaura como ideología hegemónica del Estado mexicano la Leyenda Negra. ¿Qué es la Leyenda Negra? No es una teoría de la conspiración, como dicen algunos. La Leyenda Negra es básicamente una herramienta geopolítica de subordinación y de lógica cultural que, por parte de los imperios y Estados enemigos de España y, por extensión, de todos los Estados hispanoamericanos, han instaurado como ideología que denigra el pasado hispánico y lo asocia a lo peor de la humanidad, a lo peor de la historia.

¿Cómo llegó a hacer esto Poinsett en el México contemporáneo después de su independencia? Lo vamos a explicar, insisto, partiendo de Marcelo Gullo.

Atentos. La política norteamericana de prédica y fomento de la Leyenda Negra de la conquista española de América comenzó como política de Estado en el año 1822, con la primera visita a México de Joel Roberts Poinsett. Nacido en 1779 y muerto en 1851, Poinsett fue Agente Especial del gobierno de Estados Unidos, acérrimo antiespañol, descendiente de una familia hugonote protestante francesa, huida de Francia a Norteamérica. Y fue el principal promotor en México de la Leyenda Negra y de la hispanofobia.

En su primera visita a México, Poinsett sentó las bases para la implantación de la influencia estadounidense sobre las élites políticas, culturales y económicas mexicanas, a fin de desplazar el predominio ejercido sobre ellas por Inglaterra. Es decir, en una dialéctica de clases, Estados, imperios, considerable, Poinsett fue el hombre de Washington, no solo contra España, y no solo contra el propio México, sino incluso contra el Imperio británico, contra el cual, perdón, estaba Estados Unidos construyéndose como superpotencia, algo que logró fraguar después de la Guerra de Secesión y después de finalizar la reconstrucción del país. Esto da para otro vídeo.

Sigamos. Simbólicamente, Poinsett hizo colocar en el salón de recepción de su casa, que hacía las veces de embajada informal, un gran retrato del emperador Moctezuma. El emperador azteca o mexica era la primera vez en la historia de México que un retrato de Moctezuma, el emperador antropófago, porque comía carne humana, aparecía exhibido en un lugar políticamente relevante. Entre los futuros dirigentes mexicanos profundamente influenciados por Poinsett se encontraban, entre otros, Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, Lorenzo de Zavala y Manuel Gómez Pedraza. Todos ellos se reunían por las noches en la casa del embajador de facto, aunque no de iure, norteamericano, bajo la atenta mirada de Moctezuma.

Uno de los temas que solían tratarse en la residencia de Poinsett era el de la forma de gobierno que debía adoptar México, recién consumada la independencia en el año 1821. La sociedad política mexicana enfrentó uno de los debates políticos fundamentales de su historia: decidir si el nuevo país debía constituirse en una monarquía o en una república, y en caso de decantarse por la segunda opción, si debía ser una república unitaria o una república federal.

Fue en ese momento cuando Joel Roberts Poinsett, intuyendo que la fórmula republicana y federal permitiría una más fácil influencia de Estados Unidos sobre México, se convirtió en el principal promotor de la república y del federalismo, y con él, todos los dirigentes mexicanos que directa o indirectamente estaban bajo su influencia. Es decir, que el verdadero artífice de que México se configure como Estados Unidos Mexicanos, pues Joel Roberts Poinsett. ¿Por qué? Porque bajo este modelo federal, México podía ser, según Poinsett, más influenciable y más controlable por Washington.

¿Pero esto fue así realmente? ¿Consiguió Poinsett lo que quería? Argumentando esto, sigue con el vídeo, porque lo más interesante está por empezar.

Atentos. Para entender la estrategia de la labor realizada por Poinsett, resulta necesario describir brevemente la carrera política de algunos de los líderes mexicanos más relevantes formados en las reuniones que el norteamericano organizaba en su residencia. José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, más conocido como Guadalupe Victoria, fue el primer presidente de México entre 1824 y 1829. Anteriormente fue diputado por Durango y miembro del Supremo Poder Ejecutivo. Vicente Ramón Guerrero Saldaña, miembro del Supremo Poder Ejecutivo entre 1823 y 1824 y ministro de Guerra y Marina en 1828, ocupó la presidencia de México desde el 1 de abril de 1829 hasta el 17 de diciembre de ese mismo año.

Lorenzo de Zavala, en 1824, perteneció al Congreso Constituyente, organismo que posteriormente presidió. Fue gobernador del Estado de México en 1827 y ministro de Hacienda en el gobierno de Vicente Guerrero en 1829. Zavala apoyó al movimiento separatista tejano y fue nombrado diputado del Congreso de la República de Texas y primer vicepresidente de la República de Texas. Sin embargo, lo más relevante es que, para justificar la eliminación de toda la herencia española, escribió en dos tomos la obra titulada "Ensayo Histórico de las Revoluciones de México desde 1808 a 1830", cuya primera edición, en 1832, corrió a cargo de la imprenta Eliot and Palmer de Nueva York, en Estados Unidos.

Esta obra, que destila un visceral odio a España, fue considerada de inmediato una fuente indiscutible por muchos historiadores y políticos mexicanos. No hay la menor crítica a Estados Unidos en la misma, y esto es tremendamente importante, porque en esos momentos Estados Unidos ya estaba planeando la Independencia de Texas respecto de México, que se consumó en 1835, y la anexión de Texas a Estados Unidos, que se realizó 10 años después, en 1845.

Sigamos, que ahora viene lo más gordo. En esa obra de Zavala se pueden leer citas como la siguiente: "¿Qué es el pueblo español en el día, delante de los pueblos civilizados? Un país de anatema y de maldición, un país en que no es permitido pensar, ni mucho menos decir, lo que se siente; un país en que los extranjeros no pueden internarse sin temer ser perseguidos por una policía obscura y suspicaz, o tal vez insultados por un pueblo supersticioso, excitado por los frailes".

Por su parte, Manuel Gómez Pedraza y Rodríguez fue presidente de México entre 1832 y 1833, y como ya dije, fue un hombre formado en la casa de Poinsett, bajo el cuadro de Moctezuma. Ya en su primera instancia en México, Joel Roberts Poinsett intentó convencer a los poderes políticos mexicanos de vender parte de sus territorios del norte a Estados Unidos. Y Poinsett puso un precio a la venta, a esa compra por parte de Estados Unidos: 5 millones de pesos de la época. Se trataban de los territorios norteños de Texas, ya mencionada, Nuevo México, Alta y Baja California, Sonora, incluyendo parte de Arizona y La Mesilla, Coahuila y Nuevo León.

Pero tanto el ministro de Asuntos Exteriores, Juan Francisco de Azcárate, como el emperador Agustín de Iturbide, rechazaron la oferta. Poinsett entonces se dio cuenta al instante de que el emperador Iturbide, de orientación hispanista, era uno de los principales impedimentos para el logro de los objetivos de la política exterior norteamericana para México, y desde el principio trabajó para su derrocamiento, intentando influir en el importante grupo de líderes mexicanos que finalmente, en 1823, hicieron caer a Iturbide.

La historiografía contemporánea actual tiene muchos claroscuros con respecto a Agustín de Iturbide. Es decir, su juicio en muchos casos es muy negativo y en muchos casos es neutro o positivo, pero en todo caso no toca hablar de Iturbide, porque toca hablar de Joel Roberts Poinsett, el norteamericano de origen francés, hugonote protestante, que más daño hizo a México en toda su historia. Y yo creo que ya vais incluyendo por qué hizo tanto daño a México. Pero sigamos con la exposición.

El 19 de octubre de 1824, Poinsett volvió a México como embajador de facto de Estados Unidos, pues Washington no nombró oficialmente a ningún embajador para México hasta el año 1896. Y fue en esta segunda estancia cuando Poinsett se relacionó con Miguel Ramos Arizpe, ministro de Justicia de los presidentes Guadalupe Victoria y Manuel Gómez Pedraza. En 1842, Ramos Arizpe fue miembro de la Junta surgida de las Bases de Tacubaya y diputado en las Cortes Constituyentes, esto es, la Asamblea que debía decidir la forma de gobierno que adoptaría el país.

Y aquí es cuando entra la gran propuesta de Poinsett: la de unos Estados Unidos Mexicanos federales y totalmente subordinados a Washington, cosa que dura hasta hoy. ¿Cómo se logró esto? Atentos. Por su defensa del sistema republicano y federal, que predicaba como el más beneficioso para México y, por supuesto, para Estados Unidos, a Poinsett se le considera el padre del federalismo.

Durante la presidencia de Guadalupe Victoria y contando con el visto bueno del presidente, Poinsett se propuso negociar un tratado de comercio con Estados Unidos que estableciera el Río Grande como frontera entre los dos países. Pero se encontró con la firma e inesperada oposición del ministro de Relaciones Exteriores, Lucas Alamán y Escalada. El plan de la compraventa de Texas, California, Nuevo México quedó definitivamente enterrado.

Pero a modo de revancha, el 26 de septiembre de 1825, Poinsett consiguió forzar la renuncia del ministro de Exteriores, Alamán y Escalada, y con ella, la muerte irreversible del proyecto de establecer una Unión aduanera hispanoamericana sustentada por Rhamán. Desde entonces, la élite política norteamericana, es decir, estadounidense, decidió utilizar otros medios para hacerse con el territorio de México. ¿Y esos medios cuáles fueron? Atentos, porque ahora viene lo más terrible.

La prédica de Poinsett sentó las bases de un profundo odio a España. Según su versión, el conquistador extremeño Hernán Cortés era la figura más execrable de la historia de América, y la conquista de México, nada más que un baño de sangre movido por la codicia irrefrenable de los conquistadores españoles. Fue tal el dominio informal que ejerció Poinsett sobre el gobierno mexicano que algunas voces se levantaron para criticar la impune actuación del embajador de facto de Estados Unidos, a quien tildaron de sagaz e hipócrita.

En respuesta a esas acusaciones, el 1 de enero de 1827, el cínico Poinsett publicó un panfleto titulado "Exposición de la conducta política de Estados Unidos para con las nuevas repúblicas de América". Dos años después, en enero de 1829, Poinsett abandonó México definitivamente. Fue sustituido por Antonio Butler, que continuaría extendiendo la Leyenda Negra de la conquista española de América y el consecuente fomento del antiespañolismo en Estados Unidos.

Por su parte, Poinsett, que se consideraba un gran defensor de los indios, fue nombrado en 1837 secretario de Guerra durante la presidencia de Martin Van Buren, puesto que ocupó hasta 1841, y que le permitió mantener la política de eliminación y exterminio total de los indios norteamericanos al oeste del río Misisipi. Fue con él como secretario de Guerra cuando se produjo en 1838 el genocidio del pueblo Cherokee, sobre el cual quizás hagamos otro vídeo, si así consideras oportuno que lo hagamos. Deja tus comentarios abajo si quieres que haga un vídeo sobre el genocidio que hizo Estados Unidos sobre el pueblo Cherokee.

Pero de momento, quedémonos con esto. Joel Roberts Poinsett fue el responsable de: 1. Introducir la Leyenda Negra antiespañola en las élites políticas mexicanas. 2. Introducir el federalismo como forma de Estado en México y como forma de control de México por parte de Estados Unidos. Y 3. Fue el fomentador de que México perdiera más de la mitad de su territorio por parte, posteriormente, de Estados Unidos. Algo que se pudo allanar, entre otras cosas, primero con la Independencia de Texas y segundo con el genocidio de muchos pueblos originarios indígenas en Norteamérica, es decir, en Estados Unidos, por la conquista del Oeste, lo cual hizo que muchos indios que habían sido hispanizados durante la época del Virreinato de Nueva España no existieran como oposición al latrocinio que Estados Unidos realizó con respecto a México.

Sigamos, que todavía lo más gordo está por llegar. Una vez instalado en su patria, es decir, en los Estados Unidos de Norteamérica, Joel Roberts Poinsett entabló una relación de colaboración con el profesor William Prescott a fin de, entre comillas, "orientarlo en los estudios que estaba desarrollando sobre la historia de México". Poinsett proporcionó a Prescott material, información e ideas fuerza para la elaboración de una de sus obras más importantes: "La Conquista de México", publicada en 1843, tan solo cinco años antes de que Estados Unidos le arrebatara a México aproximadamente la mitad de su territorio, un total exacto de 2.378.539 kilómetros cuadrados.

Dicho atropello quedó fijado jurídicamente por el Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848, oficialmente llamado "Tratado de Paz, Amistad, Límites y Arreglo Definitivo entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América", en el cual los mexicanos deberían buscar el origen de sus desgracias y de sus desarrollos, y no en la conquista española de México. Irónico que se llame Tratado de Paz y Amistad, cuando en ese tratado lo que hizo Estados Unidos fue arrebatar literalmente a México la mitad o incluso más de su territorio nacional. Algo que hoy los mexicanos, muy pocos o prácticamente nadie, reivindica.

¿Por qué? Porque gracias a Joel Roberts Poinsett, la persona que más daño hizo a México en toda su historia, las élites culturales, políticas y económicas mexicanas sienten normalmente más agravio contra España que contra Estados Unidos. Y con eso, niegan un pilar fundamental de su sustrato cultural, de su idiosincrasia, identidad nacional: la parte hispánica. Y esa es la total y absoluta victoria de Joel Roberts Poinsett, Estados Unidos sobre México.

¿Quieres más? Atentos, que sigue más. El 19 de agosto de ese mismo año, el diario New York Herald anunció que se había descubierto oro en California, hasta hacía pocos días territorio mexicano, lo que dio origen a la famosa Fiebre del Oro. El 5 de diciembre, un eufórico James K. Polk, undécimo presidente de Estados Unidos, confirmó ante el Congreso el hallazgo del metal preciado en el pequeñito pueblo californiano de Coloma.

Es tremendamente sospechoso que el de grandes reservas de oro en la Alta California, que Estados Unidos quería anexionarse ya desde que Poinsett vivió en México, se produjera, según los estadounidenses, tan solo cinco días después de que se realizase la elección de facto, a través del Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848. ¿Qué significa esto? Que el latrocinio del territorio mexicano por parte de Estados Unidos se hizo muy poquito antes de la Fiebre del Oro, muy poquito antes de que se descubriera oro en California, lo que supuso un gran acicate para el poder político, económico, industrial, tecnocientífico de Estados Unidos a escala no solo en América, sino mundial.

Es decir, que Poinsett puso las bases para el gran desarrollo de Estados Unidos y el no desarrollo de México por arrebatar California a México. Ante esto, Marcelo Gullo dice lo siguiente: "Cito Marcelo: Seguramente aquella noche Joel Roberts Poinsett debió de haber esbozado una sonrisa y brindado con sus amigos por el logro de tan anhelado objetivo, pues Estados Unidos acaba de convertirse en uno de los principales productores de oro del mundo, un oro que les permitiría financiar la construcción del primer ferrocarril transcontinental del país, que se inauguró en 1869 y que dinamizó espectacularmente la industria norteamericana".

Y añade también Marcelo Gullo al respecto: "Los políticos mexicanos cada 12 de octubre se lamentan del oro que les robó, entre comillas, España, pero ninguno se queja del que les robó Estados Unidos al arrebatarles California por la fuerza. Ningún político mexicano se pregunta qué habría sido de México si California se hubiera mantenido mexicana, lo que habría convertido al país en el principal productor de oro del mundo".

Pero por si fuera poco, la cuestión es que no solo Estados Unidos, gracias a Poinsett, le quitó oro a México, sino que les quitó algo más. Y esto tiene que ver con Tejas. ¿El qué? Atento, que lo más gordo viene ahora.

El caso es que México tampoco se queja del "oro negro", entre comillas, que les Estados Unidos al despojar a México de Texas. ¿Por qué? Porque en 1901, apenas 52 años después de que el actual Coloso del Norte le arrebatara a México el territorio que hoy conforma el estado de Texas, de un pozo en Spindletop Hill empezó a emanar crudo y desató una fiebre especuladora y de negocios similar a la del oro en California. El hallazgo del ansiado oro negro supuso una auténtica revolución para Estados Unidos y marcó el nacimiento de las transnacionales Exxon y Texaco, las dos compañías petroleras más grandes del mundo.

Es decir, que gracias a Joel Roberts Poinsett, México perdió más de la mitad de su territorio. México tiene una élite hispanófoba y negro legendaria y proyanqui, absolutamente. Y además, México perdió la gran oportunidad de convertirse en una superpotencia mundial gracias a la explotación de oro y de petróleo en California, lo primero, y en Texas, lo segundo. Terrible, ¿verdad?

Cada 12 de octubre, periodistas e historiadores mexicanos recuerdan las supuestas matanzas de indios realizadas por Hernán Cortés y sus hombres, pero ninguno osa recordar que los indios de California, desde 1848, fueron víctimas de hambrunas, enfermedades y ataques genocidas sistemáticos. En 1870, de los 150.000 indios que poblaban California en 1845, tan solo quedaban vivos 30.000. Y fue Joel Roberts Poinsett, es decir, el gobierno de Estados Unidos, quien sentó las bases de lo que luego sería la historia oficial de México, que con algunos retoques se ha enseñado hasta el día de hoy a todos los niños y niñas mexicanos en las escuelas primarias.

Esa falsificación es la versión indiscutida de la historia de México, de la que parten casi todos los universitarios para elaborar sus trabajos científicos. ¿Por qué? Porque gracias a Poinsett, la Leyenda Negra antiespañola es enseñada en todos los niveles educativos del sistema educativo mexicano. "El que más daño hizo a México en toda su historia le hizo daño era lógico, educativo, sociológico, cultural, económico, científico y territorial", concluye Marcelo Gullo al respecto en su libro.

"Cito: Cuando algún día los mexicanos, libres de prejuicios, reescriban su propia historia, Hernán Cortés figurará como el soldado que liberó a los pueblos indígenas del imperialismo antropófago de los aztecas, y Joel Roberts Poinsett aparecerá como el embajador que esclavizó a los mexicanos a través de la subordinación ideológico-cultural".

Esta afirmación de Marcelo es fuerte. ¿Estás de acuerdo con ella? ¿Crees que Poinsett hizo más daño a México que Hernán Cortés? Por favor, déjame abajo tus comentarios al respecto, que te voy a leer. Por mi parte, si te puedo decir una cosa: México existe gracias a Hernán Cortés, y México se ha convertido en una nación de segunda y ha perdido más de la mitad de su territorio y, por tanto, la posibilidad de explotar grandes riquezas, gracias a Joel Roberts Poinsett. Pero insisto, peleo abajo, escríbeme.

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