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LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO

Academia Libre28:40

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En 1521, el Imperio Español logró consumar la caída del Imperio Mexica de México-Tenochtitlan y, con ello, consiguió la conquista de México, anexando este nuevo territorio al que llamó la Nueva España y sentando su capital sobre la antigua ciudad de México-Tenochtitlan. A partir de 1535, la forma de gobierno de esta colonia fue instituida como Virreinato de la Nueva España y, durante los siguientes dos siglos, este territorio logró expandirse en partes de América del Norte, Centroamérica e islas del Caribe, Asia y Oceanía.

También, durante estos dos siglos, el Imperio Español introdujo la religión católica en la Nueva España y la sociedad se dividió en cinco clases sociales: los peninsulares o españoles, los criollos, que eran los hijos de españoles nacidos en territorio americano, los mestizos, que era la casta resultante español-indígena, los indígenas, son nativos de este territorio, y los esclavos africanos.

Durante el siglo XVIII, en Europa se desarrolló la Revolución Industrial y la Ilustración. La Ilustración fue el movimiento ideológico que proponía reemplazar a los reinos absolutistas por gobiernos constituidos por normas, principios y valores. La Ilustración fue una de las causas para que se iniciaran los movimientos liberales de las trece colonias de Norteamérica y la Revolución Francesa, además de que inspiraron a las conquistas del nuevo Imperio Francés de Napoleón Bonaparte, que avanzaba derrotando a reinos absolutistas en Europa.

En 1808, Napoleón Bonaparte logró la conquista del reino de España y se dieron las Abdicaciones de Bayona, en las que el rey Carlos IV de España y su hijo Fernando VII renunciaron al trono en favor de Napoleón Bonaparte, quien a su vez cedió el trono español a su hermano José Bonaparte, con lo cual la soberanía española se había perdido. El rey Carlos y su hijo salieron de España y toda esta situación provocó que, en todas las colonias de España, incluyendo la Nueva España, los criollos comenzaran a conspirar para también conseguir destronar a los peninsulares, los cuales vivían abusando de su poder y causando una desigualdad social.

Entre 1808 y 1810, en la Nueva España hubo varias conspiraciones de criollos que buscaban sustituir a los peninsulares para asumir el mando de la Nueva España, aunque lo hacían en nombre de Fernando VII, ya que José Bonaparte no era reconocido por el pueblo español ni por el pueblo de la Nueva España; lo consideraban usurpador. Los primeros en reaccionar fueron el virrey de la Nueva España, José de Iturrigaray, y el síndico del Ayuntamiento de México, el abogado Francisco Primo de Verdad, quienes, en ausencia de un rey en la corona española, buscaron reunir a los ayuntamientos de México y formar un gobierno provisional soberano basado en el pueblo y dirigido por criollos.

La Junta de México, como se le conoció a este órgano provisional, fue presidida por el virrey Iturrigaray y apoyada por personajes como Primo de Verdad, Juan Francisco Azcárate y el fraile peruano Melchor de Talamantes, todos ellos precursores de la independencia de México. Temiendo que se iniciara un movimiento de independencia, se dejara de representar a Fernando VII, los peninsulares de la Nueva España detuvieron y encarcelaron a los miembros de la Junta de México, incluyendo al virrey Iturrigaray, y le asignaron como nuevo virrey de la Nueva España a Pedro de Garibay.

El virrey Pedro de Garibay enfermó y murió meses después de su nombramiento, y se designó como nuevo virrey al arzobispo Francisco Javier de Lizana. En 1809, se descubrió otra conspiración para la Nueva España, la Conjura de Valladolid, la cual estaba encabezada por José Mariano Michelena y José María García Obeso. Sus miembros también fueron encarcelados antes de dar el golpe, pero puestos en libertad por la intervención del virrey Lizana. A esta acción le valió la destitución al virrey Lizana; fue sustituido por Francisco Javier Venegas. En 1809, el cual comenzó a disolver todos los brotes de independencia.

Las causas externas que motivaron a que se iniciara el movimiento de independencia de la Nueva España fueron las siguientes: las ideas de la Ilustración y la Enciclopedia; a lo largo del siglo XVIII, la llegada de la Casa de Borbón que reformó la administración en España y en sus colonias, otorgando mayor autoridad a los peninsulares y excluyendo a los criollos; los cambios sociales y tecnológicos que ocasionó la Revolución Industrial; los ejemplos de liberación de la independencia de las trece colonias de Norteamérica y de la Revolución Francesa. La causa externa inmediata fue la invasión napoleónica a España, con lo cual se dio un debilitamiento del reino español y los habitantes de sus colonias se percataron de que podían comenzar a planear su independencia.

Las causas internas para que se iniciara la independencia de la Nueva España fueron la enorme desigualdad social y económica entre todas las clases sociales y castas de la Nueva España en condiciones de injusticia, pobreza y esclavitud, ya que las clases más bajas debían pagar altos impuestos y su trabajo explotado era la base para el desarrollo de la clase alta y para el desarrollo de España; la aplicación de las Reformas Borbónicas en la Nueva España, que restaron poder al virrey, iglesia y criollos, y dieron mayor autoridad a los peninsulares; la desigualdad de niveles administrativos entre criollos y peninsulares, los cuales discriminaban a los criollos e impedían que consiguieran mejores puestos políticos; la crisis política en la Nueva España, que desde 1808 se corrió la noticia de la invasión napoleónica de España y esto ha generado tensión entre los habitantes de la Nueva España; las ideas liberales y nacionalistas adquiridas por los criollos provenientes de ideas de la Ilustración y de los sucesos liberales del exterior. Y las causas internas inmediatas fueron las diferentes conspiraciones por parte de los criollos que buscaban preparar el inicio de la independencia.

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En 1810, el corregidor de Querétaro, Miguel Domínguez, y su esposa Josefa Ortiz organizaron en su casa una conspiración integrada por el párroco del pueblo de Dolores, Miguel Hidalgo, los militares Ignacio Allende y Juan Aldama, entre otros personajes como Mariano Abasolo y Leona Vicario. La conspiración buscaba constituir una junta gubernativa integrada por criollos en nombre de Fernando VII. El inicio del movimiento estaba planeado para el mes de octubre, pero la conspiración fue descubierta por los peninsulares de la Nueva España y tuvo que adelantarse la fecha de inicio.

En la madrugada del 16 de septiembre de 1810, en Dolores, Guanajuato, el cura Hidalgo, acompañado de presos liberados por él, dio el "Grito de Dolores" con el cual llamaba al pueblo a rebelarse contra el mal gobierno. Se dice que las palabras del cura Hidalgo en este llamado pudieron haber sido las siguientes: "¡Viva la América mora! ¡El mal gobierno! ¡Viva Fernando VII! ¡Viva nuestra madre Santísima de Guadalupe! ¡Mueran los gachupines!", refiriéndose a la forma despectiva en que llamaban a los peninsulares. También buscarían la abolición de la esclavitud y la defensa de las tierras para los indígenas. Este hecho, el Grito de Dolores, se considera el acto que da inicio a la lucha por la independencia de México, y Miguel Hidalgo es considerado el Padre de la Patria.

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El ejército insurgente, encabezado por Miguel Hidalgo e Ignacio Allende, iniciaron el movimiento recorriendo los pueblos de San Miguel, Zelaya, si lago, teniendo gente sin entrenamiento militar, hasta llegar a Guanajuato el 28 de septiembre de 1810, en donde se daría la primera batalla de la guerra de independencia y la primera victoria de los insurgentes. Con ayuda de un minero conocido como "El Pípila", lograron hacer explotar las puertas de la Alhóndiga de Granaditas, la cual era un almacén fortificado del gobierno peninsular de Guanajuato y en donde se encontraban refugiadas familias y tropas peninsulares.

En esta etapa inicial de la independencia, las ciudades y pueblos tomados eran saqueados con violencia y desorganización. Con un ejército aumentado, continuaron el movimiento hacia Valladolid (hoy Morelia), en donde Agustín de Iturbide, en su ejército realista, pudo contar con menos hombres y donde los insurgentes lograron tomar la ciudad de manera pacífica el 17 de octubre de 1810. Dos días después, Hidalgo decretó la abolición de la esclavitud y la cancelación del pago de tributo a los peninsulares.

Al siguiente día, en Charo, Michoacán, Hidalgo comisionó a su amigo el cura José María Morelos y Pavón como jefe insurgente en el sur de la Nueva España para tomar el puerto de Acapulco, considerado un punto estratégico para la comunicación entre la Nueva España y el continente asiático. En Acámbaro, Michoacán, Hidalgo recibió el grado de Generalísimo de América y Allende el grado de Capitán General, mientras el virrey Francisco Javier Venegas ofrecía a los españoles una recompensa de diez mil pesos por las cabezas de los líderes insurgentes.

Las tropas insurgentes aumentaban y continuaron avanzando hasta el Monte de las Cruces, pueblo ubicado cerca de la Ciudad de México, donde el 30 de octubre derrotaron a los realistas del general Francisco Trujillo. Desde el inicio del movimiento, los dos líderes insurgentes pensaban diferente. Hidalgo no era un estratega y propuso integrar al ejército a todo aquel oprimido con deseos de liberarse, incluyendo a indígenas, mineros, trabajadores sin preparación militar. Ignacio Allende prefería integrar al ejército únicamente a los mejores preparados y disciplinados y ocupar a los demás en otras tareas.

Después de la victoria en Monte de las Cruces, Hidalgo propuso no avanzar a la Ciudad de México, mejor regresar a Valladolid para recorrer y unir a más pueblos. Allende proponía dirigirse a la Ciudad de México para iniciar las negociaciones con el virrey. Al final, Hidalgo decidió regresar a Valladolid, lo cual ocasionó que muchos hombres se aceptaran, que se diera un mayor distanciamiento entre Hidalgo y Allende.

El camino a Valladolid, el 7 de noviembre de 1810, los insurgentes fueron atacados en Aculco por los realistas comandados por Félix María Calleja, con lo cual el ejército insurgente tuvo su primera derrota, perdiendo hombres y armamento. Después de la derrota, el ejército insurgente se dividió en dos contingentes: la mayoría partió con Allende a Guanajuato y el resto se dirigió con Hidalgo a Valladolid, pero se volverían a reunir después en Guadalajara.

En Guadalajara, Hidalgo conformó un órgano de gobierno y nombró a Ignacio López Rayón como su secretario de Estado. Con él firmó la abolición de la esclavitud en la Nueva España el 6 de diciembre de 1810. Además, envió a Vascáriz y Ortiz de Letona ante el Congreso de los Estados Unidos para buscar una alianza militar y económica, y encomendó a Francisco Severo Maldonado la creación del primer periódico insurgente, "El Despertador Americano".

Cerca de Guadalajara, el ejército insurgente fortificó el Puente de Calderón ante la llegada de los realistas. A Guadalajara, el 17 de enero de 1811, el ejército realista de Félix María Calleja derrotó al ejército insurgente en Puente de Calderón. Este enfrentamiento fue el último solo bélico de la primera etapa de la independencia de México y significó la derrota militar definitiva de Hidalgo y Allende.

Después de la batalla del Puente de Calderón, Hidalgo y los demás insurgentes derrotados emprendieron la retirada en el norte para llegar a solicitar el apoyo de Estados Unidos. De camino a Monclova, en la casita de Baján, Miguel Hidalgo, Juan Aldama y todos sus hombres fueron capturados por los realistas debido a la traición de Ignacio Elizondo, un insurgente que entregó a los líderes. El 21 de marzo de 1811, los presos fueron conducidos a Chihuahua, en donde fueron fusilados el 30 de julio de 1811. Las cabezas de Hidalgo, Allende y Aldama fueron llevadas a Guanajuato para ser colgadas en las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas, donde quedaron a la vista de los habitantes como advertencia para aquellos que buscaran continuar la independencia.

Después de la muerte de los líderes insurgentes, el secretario de Hidalgo, Ignacio López Rayón, quedó como líder del ejército insurgente y se trasladó a Zitácuaro, Michoacán, donde el 19 de agosto de 1811 instaló la Junta de Zitácuaro como nuevo órgano de gobierno, junto con el cura Sixto Verduzco y José María Liceaga, y cuyo órgano se oponía al gobierno peninsular de la Nueva España, pero seguía reconociendo la autoridad suprema de Fernando VII, aún ausente en España.

En el sur del país, el sacerdote José María Morelos y Pavón, el jefe insurgente del sur, había realizado su primera campaña desde 1810 para tomar control de varios pueblos y ciudades cercanas a Acapulco, ciudad que intentó tomar pero fracasó, por lo que continuó su camino hacia Tlapa. A su ejército se fueron uniendo personajes como Vicente Guerrero, Nicolás Bravo, Hermenegildo Galeana y Guadalupe Victoria. En Zitácuaro, los peninsulares ocuparon la ciudad, por lo que López Rayón tuvo que trasladar la Junta Nacional Gubernativa a Tlalpujahua, Michoacán, en donde mandó solicitar la ayuda de Morelos.

En su segunda campaña, Morelos logró avanzar desde el sur hasta llegar a Cuautla, en donde elaboraría un plan para entrar y tomar la Ciudad de México. Por orden del virrey Venegas, José María Calleja sitió la ciudad de Cuautla desde el 19 de febrero hasta el 2 de mayo de 1812, dejándola incomunicada y sin poder abastecerse de agua y alimento. Calleja ofrecía perdón a Morelos y a su ejército a cambio de rendirse. Morelos también le ofreció el perdón a Calleja y a su ejército si abandonaban el sitio. El último día del sitio, parte del ejército insurgente y de los pobladores de Cuautla ya habían enfermado, por lo que Morelos y su ejército decidieron romper el sitio, resistiendo el ataque y abandonando la ciudad después de 63 días de sitio.

Mientras tanto, en España, José Bonaparte seguía apoderado del trono y la Guerra de Independencia Española, iniciada desde 1808, buscaba reinstalar en el trono a Fernando VII. El 19 de marzo de 1812, las Cortes Generales Españolas elaboraron y promulgaron la Constitución de Cádiz, la cual fue la primera constitución de España y tenía carácter otorgando derechos y libertades a los ciudadanos nacidos en todos los territorios de la corona española, ya sean españoles peninsulares y americanos. Esta constitución, inspirada en las ideas de la Ilustración, establecía soberanía popular, división de poderes, federalismo, igualdad entre todos los ciudadanos, abolición de la Inquisición y limitaban la autoridad de la monarquía, por lo cual pasó a formar parte de una de las causas externas que dieron origen a la independencia de la Nueva España y de las demás colonias españolas.

En la Nueva España, después de romper y abandonar el sitio de Cuautla, Morelos emprendió su tercera campaña en localidades de Puebla, Veracruz, hasta llegar a Oaxaca, ciudad que logró tomar haciendo huir a los peninsulares y lo que significó una gran pérdida para el gobierno colonial por los recursos que obtenía de esta ciudad, además de que aumentó el prestigio de Morelos.

[Aplausos]

En 1813, en la Ciudad de México, Francisco Javier Venegas fue relevado de su cargo como virrey. Como consecuencia de la Constitución de Cádiz, fue sustituido por el general realista Félix María Calleja, bajo el nuevo cargo de Jefe Político Superior de la Nueva España. Este personaje había obtenido victorias contra los movimientos insurgentes de Hidalgo, Allende y López Rayón.

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Después de conseguir la toma de Oaxaca a finales de 1812, Morelos partió hacia el puerto de Acapulco, ciudad que no pudo tomar durante su primera campaña. El 12 de abril de 1813, sitió la ciudad encerrando al ejército realista de Pedro Antonio Vélez. Los refugiados se rindieron el 16 de agosto de 1813 y, con la victoria de Morelos y su ejército, consiguieron otro punto clave por tratarse de uno de los principales puertos del país.

Con la Junta Nacional Gubernativa casi disuelta debido a varias derrotas continuas, Morelos convocó a los miembros de la junta y a otros líderes insurgentes para reunirse en Chilpancingo para la creación de un congreso como nuevo órgano de gobierno que sustituiría la Junta de Zitácuaro. El 13 de septiembre de 1813, los insurgentes conformaron el Congreso de Anáhuac, también conocido como Congreso de Chilpancingo, integrado por los tres vocales de la Junta de Zitácuaro: Ignacio López Rayón, Sixto Verduzco y José María Liceaga, además de personajes como Andrés Quintana Roo, Carlos María Bustamante, entre otros líderes insurgentes.

En este congreso se llevaron a cabo importantes acontecimientos en la historia de México. El 14 de septiembre de 1813, en la sesión de apertura del congreso, Morelos presentó el documento "Sentimientos de la Nación", redactado por él mismo. Entre otras cosas, el documento proponía: la declaración de la independencia de América de España y de cualquier otro país; la religión católica como única y oficial en el país; soberanía y gobierno representado por el pueblo y no por el rey de España; división de poderes en el gobierno; el reemplazo de la forma de gobierno, pasando del sistema monárquico a un gobierno liberal; derechos del pueblo sin distinción de clases y castas e igualdad entre todos los americanos; abolición de la esclavitud y eliminación del pago de tributos hechos por indígenas.

Por la creación de este documento, el congreso decidió dar a Morelos el grado de Generalísimo y el título de "Su Alteza Serenísima". Morelos no aceptó los títulos y pidió ser llamado simplemente "Siervo de la Nación", inspirado en el capítulo 10 del Evangelio de San Marcos. "Sentimientos de la Nación" es uno de los documentos políticos más importantes en la historia del país. Fue germen de lo que sería tiempo después la Constitución de México y, en general, es el primer antecedente de la constitución que hoy rige al país.

El 6 de noviembre de 1813, el congreso dotó al movimiento insurgente de un acta para proclamar la independencia de la América Septentrional, refiriéndose al territorio continental de la Nueva España, ya que desde el inicio del movimiento no se contaba con un documento oficial de independencia y antes los objetivos eran diferentes. Este documento ya proponía la separación de la Nueva España de España y proporcionaba validez legal al movimiento.

En abril de 1814, la Guerra de la Independencia Española llegó a su fin, por lo que Napoleón y los invasores franceses abandonaron España y, con ello, se dio el regreso de Fernando VII al trono, "El Deseado". De inmediato, anuló la Constitución liberal de Cádiz y todas las leyes decretadas en su ausencia. Se reinstaló la Inquisición, con todo ello se restablecería el absolutismo en España. Con el regreso de "El Deseado" al trono español, el título de virrey regresó a la Nueva España, puesto que era ocupado por Félix María.

El ejército realista expulsó a los insurgentes de Chilpancingo, por lo que tuvieron que trasladar el congreso a Apatzingán, Michoacán. Ahí, el 22 de octubre de 1814, Morelos y los demás miembros del congreso promulgaron la Constitución de Apatzingán, ratificada como el "Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana", la cual es la primera constitución en la historia de México. Esta constitución estaba basada en la Constitución de Cádiz y en el documento "Sentimientos de la Nación", y con ella se dio la creación del Estado Mexicano de facto, conformada por 242 artículos. Establecía la religión católica como única en el estado, soberanía en la nación, instauración de un régimen republicano de gobierno, división de poderes, derechos, igualdad y ciudadanía a todos los nacidos en América Mexicana, y una nueva división de las provincias y estados del territorio mexicano. Es así como en esta segunda etapa de la independencia de México, la organización no solo se dieron nuevas batallas, sino que se dotó al movimiento independentista de una estructura y un cuerpo jurídico.

A inicios de 1815, tropas realistas llegaron a la Nueva España como refuerzos después de haber combatido y derrotado a las fuerzas de Napoleón. En julio de 1815, el ejército realista recuperó Acapulco y se apoderó de la zona sur del país, por lo que se acordó trasladar al congreso nuevamente, esta vez a la ciudad de Tehuacán, Puebla. El 5 de noviembre de 1815, de camino a Tehuacán, Puebla, en Temalac, el ejército realista interceptó el avance insurgente y lo derrotó en la Batalla de Malacatepec. Varios insurgentes lograron escapar y realizar del movimiento independentista. Morelos fue tomado prisionero.

Morelos fue transportado prisionero a la Ciudad de México, en donde la Inquisición lo declaró culpable de herejía. La iglesia le realizó la degradación canónica en público y el virrey Félix Calleja ordenó fusilarlo en San Cristóbal Ecatepec el 22 de diciembre de 1805. Tras la muerte de Morelos, el Congreso de Chilpancingo se disolvió, la Constitución de Apatzingán se suprimió y el gobierno realista de la Nueva España dio por muerto al movimiento independentista de los insurgentes.

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Con la muerte de Morelos, el ejército insurgente había casi desaparecido y solo existían intentos de guerrillas en algunos pueblos de la Nueva España, los cuales eran masacrados por el virrey y el ejército realista que continuaba aumentando. La única esperanza y espíritu sobreviviente de la lucha independentista era Vicente Guerrero, que se encontraba resistiendo con las guerrillas en las montañas de la Sierra Madre del Sur, y Guadalupe Victoria, que también dirigía la guerra de guerrillas en el estado de Veracruz, pero era derrotado constantemente por el ejército realista.

En 1816, debido a su cruel actitud y falta de escrúpulos, el virrey Félix María Calleja fue sustituido en su cargo por Juan Ruiz de Apodaca. El nuevo virrey comenzó a ofrecer indultos a los insurgentes que se rindieran y abandonaran la lucha. Varios insurgentes aceptaron el perdón, solo Vicente Guerrero no aceptó el indulto y continuó en pie de lucha por la independencia.

En 1817, llegó desde Inglaterra a la Nueva España el español Francisco Javier Mina, que junto con el fraile Servando Teresa de Mier eran partidarios de la Constitución de Cádiz suprimida en España y apoyaban el movimiento de independencia de la Nueva España. Francisco Javier Mina trajo consigo a ingleses, estadounidenses e italianos que se unieron a él en su paso por Estados Unidos. Es por eso que esta tercera etapa del movimiento de independencia se caracteriza por la participación de extranjeros en la lucha por la independencia.

Mina inició su campaña militar contra el ejército realista junto con el líder de la resistencia insurgente, el general Pedro Moreno, en el Fuerte del Sombrero, en la región del Bajío. En este lugar, el 4 de agosto de 1817, se dio la Batalla del Fuerte del Sombrero, donde Mina y Moreno derrotaron al ejército realista de Pascual Linage. Después de siete meses de resistencia, Mina y Moreno fueron sorprendidos por el ejército realista mientras descansaban en un pueblo cercano al Fuerte del Sombrero. Los realistas dieron muerte a Pedro Moreno y tomaron su cabeza como trofeo, y tomaron preso a Francisco Javier Mina, quien fue fusilado días después por orden del virrey.

Para 1819, casi todos los líderes insurgentes que habían resistido fueron derrotados. En Veracruz, Guadalupe Victoria fue vencido y tuvo que esconderse en la selva. Ignacio López Rayón y Nicolás Bravo también fueron derrotados. Desde 1820, el ejército realista de Agustín de Iturbide se enfrentó en varias ocasiones al ejército insurgente de Vicente Guerrero, por lo que después de 10 años de haber iniciado el movimiento, el único líder insurgente de pie será Vicente Guerrero.

En 1820, en España triunfó la Revolución Liberal y se obligó al rey Fernando VII a jurar la Constitución de Cádiz de 1812. Con ello se eliminaba nuevamente el absolutismo y la Inquisición. En la Nueva España, el puesto de virrey volvió a desaparecer y los criollos de la Nueva España, que luchaban del lado realista, al verse afectados sus intereses, abandonaron su posición para buscar unirse al movimiento independentista.

La Conspiración de la Profesa fue una serie de juntas organizadas por miembros del clero y la nobleza simpatizantes del régimen absolutista que no querían perder sus puestos y privilegios con la imposición de la Constitución liberal, por lo que decidieron iniciar un movimiento para independizar a la Nueva España. Nombraron líder del movimiento a Agustín de Iturbide, el cual buscaría contactar a los insurgentes y unir los movimientos de independencia.

Iturbide envió cartas a Guerrero para proponerle unir los movimientos, pero Guerrero no aceptó la propuesta. Después de varias negociaciones y propuestas, Iturbide y Guerrero acordaron reunirse el 10 de febrero de 1821 en Acatempan, en donde, con un abrazo como símbolo de paz, pusieron alto a la guerra y unieron a sus dos movimientos de independencia.

El 24 de febrero de 1821, Agustín de Iturbide proclamó el Plan de Iguala, que contenía el Acta de Independencia de la América Septentrional, en el cual se declaraba a la Nueva España como un país soberano. El Plan de Iguala establecía tres principios: establecer la independencia de la Nueva España, la religión católica como la única, la unión de todas las clases sociales, además de mantener la monarquía de Fernando VII y la creación de un ejército que uniera a los movimientos de independencia de todas las regiones del país. Tiempo después, los tres principios del Plan de Iguala fueron conocidos como las Tres Garantías.

El ejército pasó a ser conocido como el Ejército Trigarante, del cual Agustín de Iturbide era el líder máximo. El Ejército Trigarante se enfrentó y derrotó en varias batallas al ejército de realistas absolutistas y, posteriormente, el Trigarante comenzó una campaña para difundir el Plan de Iguala y para llamar a la paz.

El 5 de julio de 1821, los españoles realistas de altos mandos dieron un golpe de estado contra el Jefe Político Superior Juan Ruiz de Apodaca para sustituirlo por el general Juan O'Donojú, quien llegó al país y asumió el puesto el 3 de agosto de 1821. En Veracruz, el 24 de agosto de 1821, en Córdoba, Veracruz, Agustín de Iturbide se entrevistó con el Jefe Político Superior Juan O'Donojú para explicarle que el gobierno realista ya había sido derrotado, por lo cual firmaron los Tratados de Córdoba, que fue el documento que puso fin a la lucha y que reconoce la independencia de México.

Con la independencia reconocida, el 27 de septiembre de 1821, Agustín de Iturbide, Vicente Guerrero y todo el Ejército Trigarante hicieron su entrada triunfal a la Ciudad de México. Este suceso y esta fecha marcaron el fin del movimiento por la independencia de México.

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