Transcription
[música] [música] Hola, hola, bienvenidos a Tell Me Your Story. En este podcast comparto historias de personas como tú y como yo. Y cada semana tenemos una historia diferente en este podcast. Si tú quieres escuchar tu historia en este podcast, puedes unirte a mi comunidad de Patreon en la Tier Corazón Mexicano y ahí puedes mandarme todas las historias que tú quieras. También tendrás otro tipo de beneficios como clases de conversación para nivel beginner y también para nivel intermedio. También podrás tener acceso a nuestro maravilloso Gameclub y muchas cosas más. Así que ya sabes, tell me your story y juntos la haremos. Inolvidable.
Bienvenidos a este episodio. El día de hoy tenemos una historia sobre un superpoder que muchos de nosotros tenemos. Hablar más de un idioma. A veces saber otro idioma permite entender cosas allá afuera. Vamos a ver de qué trata esta historia. Escuchémosla.
Todo esto sucedió en un restaurante brasileño muy auténtico. Esa noche había música brasileña en vivo. El ambiente era increíble, pero había un problema. Tenían una trompeta que se escuchaba fuertísima. El sonido era tan fuerte que no podíamos hablar. Por eso, una de las personas del grupo, un estudiante y yo, decidimos movernos a la mesa de afuera, en la terraza, donde podíamos conversar mejor. Justo detrás de nosotros se sentaron dos chicas, una brasileña y una chica canadiense. Estaban platicando tranquilamente, pero poco después llegó otra pareja y se sentó un poco lejos de ellas, un chico joven y una chica que parecía estar en una cita con ese hombre. Todo parecía normal hasta que el chico se levantó para ir al baño. En cuanto el chico se fue, la chica de la pareja se dio la vuelta y empezó a hablar con las chicas de atrás de nosotros, la brasileña y la canadiense. Ella empezó a hablar en portugués con las otras dos chicas. Habló muy rápido con un tono de mucha frustración. Claramente esa chica pensaba que nadie más en esa terraza podía entender su idioma. Qué error tan grande. La brasileña de mi mesa y yo podíamos hablar portugués perfectamente. Así que mientras comíamos escuchábamos todo. La chica decía cosas como, "Ay, amiga, no sé qué hacer con este chico. Es tan aburrido. A veces es simpático, pero la mayoría del tiempo me da mucha flojera. ¿Tú lo conoces? ¿Crees que vale la pena? Porque yo me siento muy aburrida. A veces las citas son muy aburridas." La chica brasileña que estaba sentada atrás de nosotros con la chica de Canadá estaba un poco incómoda al ver que la otra mujer estaba hablando tan fuerte. Ella dijo, "Cálmate. Yo lo conozco por un grupo de amigos. Pero no te puedo dar mi opinión. Además, a mí me gustan las mujeres. Tengo pareja. No me preguntes a mí." La chica de esa mesa seguía quejándose de lo aburrido que era el chico, diciendo muchas verdades muy crueles del chico en público, convencida de que el portugués era su escudo invisible contra los demás en ese restaurante. La chica en mi mesa y yo nos miramos un poco sin poder creer todo lo que estábamos escuchando. El chico parecía alguien muy amable y ella estaba ahí destruyendo a ese chico frente a todos. De pronto, el chico regresó del baño con una sonrisa. En ese segundo, la chica cambió totalmente, dejó de hablar portugués, puso su cara de ángel y le dijo con voz muy dulce, "Hola, cariño. ¿Todo está bien?" Actuó como si fuera la mujer más enamorada del mundo. Nosotras terminamos nuestra cena rápido, sintiendo mucha lástima por ese chico, quien no tenía idea de que su cita ideal era en realidad una pesadilla. Y colorín colorado, esta historia se ha acabado.
Chicos, necesito confesar que probablemente lo saben, ustedes lo saben, pero esta historia es mía. [risas] Es mi historia. Sí, necesito compartir más con ustedes, más detalles, más chisme. Un día, Amanda, la brasileña, un estudiante y yo fuimos a un restaurante brasileño. Entramos al restaurante y la trompeta estaba superruidosa, superruidosa. No podía platicar con mi estudiante, no podía hablar con Amanda y afuera tenían una terraza, un espacio para comer. Hacía frío, pero teníamos suéters y chamarras. Salimos y ese lugar estaba vacío, no había personas. Más tarde, la pareja de dos mujeres llegaron al restaurante, se sentaron atrás de nosotros y más tarde la pareja de esta mujer y este hombre entraron y se sentaron del otro lado de la terraza. Estaban como a 10 m de distancia, lejos, no estaban cerca. Entonces, cuando el hombre y la mujer llegaron al restaurante, una de las mujeres de la mesa de atrás saludó al hombre como, "Hey, hola." La mujer que estaba con el hombre pienso que estaba celosa, muy celosa, y empezó a hablar portugués a 10 m de distancia. 10 m hablando portugués, diciendo cosas en portugués como si nadie más pudiera entender. Nosotros en la mesa estábamos hablando español. Amanda habla español, yo hablo español y mi estudiante habla español. Hablábamos inglés y español todo el tiempo y esta chica, esta chica estaba diciendo cosas muy feas del hombre. Me sentí muy mal, muy mal. Y cuando hablas otros idiomas, lamentablemente puedes entender lo que otras personas están diciendo. Ustedes necesitan tener cuidado si ustedes hablan otros idiomas. Mucho cuidado porque nunca sabes si las personas alrededor pueden entender tu idioma.
Ah, bueno, esta fue la historia de Andrea, la mexicana. Espero que les haya gustado y tengan mucho cuidado porque este mundo es muy pequeño. Chicos, nos escuchamos la próxima semana con una nueva historia porque cada una tiene algo muy especial que contar. Hasta la próxima. [música] [música]