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El Señor esté con y con tu espíritu.
Lectura del santo evangelio según San Juan. Gloria a ti, Señor. [canto]
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente, "Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como les he dicho, me han visto y no creen. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y el que venga a mí no lo echaré fuera. Porque bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Esta es la voluntad del que me envió. que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre, que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna y yo lo resucitaré en el último día.
Palabra del Señor. Gloria a ti, [canto] Señor Jesús.
Vamos a meditar juntos en estas palabras de Jesús. Yo no he bajado del cielo para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Jesús vino a hacer la voluntad de su Padre celestial. Las primeras palabras que recogen los evangelios de Jesús son estas palabras dirigidas a la Virgen y a San José. ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en las cosas de mi Padre? Esas son las primeras palabras que los evangelios recogen de Jesús. Jesús ha venido para hacer la voluntad del Padre. Y en Getsemaní, antes de ir a la cruz, Jesús se dirige a su padre y le dice, "Aba, padre, aparta de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya." Y las últimas palabras que Jesús dice en la cruz antes de morir, ¿cuáles son? Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Toda la vida de Jesús consiste en hacer la voluntad del Padre. Y cuando Jesús nos ha enseñado la oración más bonita que tenemos, la oración del Padre Nuestro, Jesús nos indica que tenemos que decir, refiriéndonos a nuestra relación con nuestro Padre Dios, que se haga su voluntad en la tierra como en el cielo.
Hermanos, estamos en el mundo no para hacer nuestros caprichos, sino para hacer la voluntad de nuestro Padre Dios. Ahora, la gran pregunta es, ¿cómo conozco la voluntad de nuestro Padre Dios? Hay una voluntad universal que es para todos. Todos estamos llamados a la santidad. Es la voluntad universal de nuestro Padre Celestial, que todos en la Iglesia seamos santos. Y dentro de ese llamado universal a la santidad está el apostolado. Es voluntad de nuestro Padre Dios que todos hablemos de Jesús. Hemos escuchado en la primera lectura como la iglesia comienza a extenderse, como Felipe habla de Jesús a los samaritanos. Y qué bonito lo que nos dice la primera lectura. La ciudad se llenó de alegría. Hermanos, es voluntad de Dios que hablemos de Jesucristo y eso es para todos.
Pero además hay una voluntad particular de Dios y esto tiene que ver con la vocación que cada uno tiene. Santa Bernardita vio a la Virgen en dónde? en Lourdes. Ella luego fue religiosa, consagrada, murió joven y los últimos años de su vida prácticamente estuvo postrada en una cama. Y una vez una religiosa le dice, "¿Qué haces ahí postrada en la cama?" Y ella dijo, "Estoy haciendo la voluntad de Dios." Hermanos, hay una voluntad universal. Todos estamos llamados a la santidad, pero también hay una voluntad particular de Dios, que es lo que Dios te pide a ti y no a mí. Cada uno de ustedes tiene una vocación y esa voluntad particular de Dios tiene que ver con nuestros deberes de estado. ¿Qué es lo que Dios le pide a una persona casada? que santifique su matrimonio, que santifique su familia. ¿Qué es lo que Dios le pide a una madre de familia? ¿Qué es lo que le pide Dios, repito, a una madre de familia? Que se preocupe de sus hijos, no solamente materialmente, sino espiritualmente. ¿Qué es lo que Dios le pide a un sacerdote? Un sacerdote no va a ser lo que hace un hombre casado. Un sacerdote tiene su vocación de hombre consagrado. Hermanos, hay una voluntad particular de Dios que tiene que ver con la vocación que cada uno tiene. Repito, Dios a todos nos quiere santos y Dios quiere que todos hablemos de Jesús y que reflejemos a Jesús. Pero cada uno tiene su propia vocación y tiene que descubrir en la oración, dejándose guiar por el Espíritu Santo lo que Dios Padre quiere para cada uno de sus hijos.
Queridos hermanos, pidámosle hoy a la santísima Virgen María, nuestra madre, que nos ayude a darnos cuenta que todos estamos llamados a la santidad, pero también cada uno tiene su propio camino y tenemos que cumplir con fidelidad los deberes de estado, las exigencias que trae, la vocación que cada uno de nosotros tiene y que es un regalo de Dios. Que así sea.
Hoy es miércoles, día dedicado a San José. Acudimos a la poderosa intercesión de San José rezando sus letanías.
Señor, ten misericordia de nosotros. Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros. Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros. Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio del Redentor, ruega por nosotros.
Casto Guardián de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Servidor de Cristo, ruega por nosotros.
Ministro de la salvación, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José Justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José valentísimo, ruega por nosotros.
Fidelísimo, espejo de paciencia, amante de la pobreza, modelo de trabajadores, gloria de la vida doméstica, custodio de vírgenes, apoyo en las dificultades, sostén de las familias, consuelo de los desgraciados, esperanza de los enfermos, patrón de los exiliados, patrón de los afligidos, patrón de los pobres, terror de los demonios, protector de la santa iglesia, ruega por nosotros.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.
Le estableció, Señor, de su casa y si.
Oremos, oh Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a San José por esposo de tu santísima madre. Concédenos, te rogamos, que merezcamos tener por intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Queridos hermanos, me he fijado en unas palabras de Jesús. Yo no he bajado del cielo para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Toda la vida de Jesús es hacer la voluntad de su Padre celestial. Lo primero que dice Jesús que recogen los evangelios son palabras dirigidas a la Virgen y a San José. ¿Por qué me buscaban? No sabían que debía estar en las cosas de mi padre. Y las últimas palabras de Jesús antes de morir en la cruz por nosotros son, Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Toda la vida de Jesús es hacer la voluntad del Padre. Y lo mismo tiene que ocurrir con nosotros. ¿Cuál es la voluntad de nuestro Padre Dios? Que seamos santos y que anunciemos el evangelio. Pero además cada uno tiene su propia vocación. ¿Cuál es la voluntad de Dios Padre en tu vida? Si eres casado, santifica tu matrimonio, tu familia. Si eres una persona consagrada, vive tu consagración 100% a Dios. En mi caso, sacerdote, ser sacerdote las 24 horas. Cada uno tiene su propio camino. Tenemos que santificarnos haciendo bien los deberes de estado, las exigencias que trae esa vocación que Dios nos ha regalado. Que la Virgen nos ayude a todos a hacer siempre la voluntad de nuestro Padre Dios.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, dulce Corazón de María, sea la salvación del mundo. San José, ruega por nosotros.
El Señor esté con ustedes. Con tu espíritu.
La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Pueden ir en paz. Demos gracias a Dios. [música]