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¿Valen la pena los apartamentos de $70,000 en Florida? | Guía de inversión

ANGISAN MEJIA13:45

Transcription

Mientras el precio de la vivienda no para de subir en todo el país, cualquiera que busque hoy en Silo, el portal inmobiliario más grande de los Estados Unidos, se va a encontrar con una sorpresa imposible de creer. Apartamentos en pleno Florida por solo $100,000, $80,000 o incluso $70,000.

Y antes de que usted empiece a hacer números con una sonrisa de oreja a oreja, conviene recordar una regla tan vieja como el dinero. En el mundo de los negocios, cuando algo es demasiado barato, usted no está haciendo una inversión. Lo que está haciendo es absorber el riesgo, porque los descuentos más agresivos siempre suelen esconder las explicaciones más caras. Y en Florida, esa explicación tiene nombre y apellido y una factura que nadie quiere pagar.

Detrás de estas aparentes gangas de internet se esconde un ajuste de cuentas legal y estructural sin precedentes en la historia de la Florida. Leyes de reservas obligatorias que entraron en vigor con fuerza, cuotas de mantenimiento que triplican la hipoteca y edificios atrapados en la insolvencia. Por eso, en este reporte vamos a deslozar los datos ocultos detrás de estos precios ridículamente bajos y las señales de alerta que usted debe revisar antes de arriesgar un solo dólar de su capital. Así que si está listo, comencemos.

Pero antes de profundizar, si aún no nos conocíamos, mi nombre es Angi San Mejía y en este canal analizamos inversiones inmobiliarias, estrategias y, sobre todo, los riesgos que muchísimos compradores descubren demasiado tarde. Si este tipo de análisis financiero y de mercado le interesa, le invito a suscribirse ahora mismo. Así podrá aprender a invertir con claridad, proteger mejor su dinero y entender cómo realmente funciona el negocio inmobiliario en Florida.

Y ahora sí, para entender por qué hay apartamentos tan baratos en Miami y en todo Florida, tenemos que dejar de mirar la unidad y empezar a mirar el edificio, porque el verdadero peligro no está dentro de los cuatro muros que se están comprando, sino que se encuentra estrictamente en la salud financiera de la asociación. Y aquí hay un concepto que el inversionista suele pasar por alto y es que en Florida, cuando usted compra un condominio, no solamente es dueño de su propiedad privada, sino que se convierte automáticamente en socio legal y financiero de una estructura colectiva.

Es por eso que cada mes se debe pagar un HO, es decir, la cuota de administración. En teoría, ese dinero está diseñado para cubrir todo el engranaje vivo del edificio, lo cual incluye el mantenimiento diario, la seguridad y las costosas pólizas de seguro de Florida. Sin embargo, para que un edificio funcione correctamente a largo plazo, la ley y la lógica financiera exigen que esta administración se divida en dos partes esenciales: el gasto operativo diario y el fondo de reserva.

Ese fondo de reserva es básicamente la cuenta de ahorros del edificio para emergencias futuras, el dinero guardado exclusivamente para cuando el techo cumpla su vida útil, los elevadores colapsen o las columnas del concreto sufran desgastes por el salitre de Florida.

Entonces, Angi, ¿cuál es el problema con estos apartamentos tan baratos? Pues que durante los últimos 20 o 30 años, las asociaciones de esos condominios cometieron un error catastrófico al mantener las cuotas de mantenimiento artificialmente bajas para tener contentos a los residentes, dejando ese fondo de reservas prácticamente en cero. En la industria a eso se le llama tener un edificio sin reservas o reservas sin fondos.

Durante décadas a nadie le importó. El dueño disfrutó de ir pagando una miseria de mantenimiento mensual mientras la estructura se seguía desgastando en silencio. Antes, si un edificio necesitaba una reparación millonaria y no había dinero, la asociación simplemente votaba para postergarla, pateando el problema hacia delante. Pero este tiempo se agotó y la razón por la que hoy quieran venderle ese apartamento por $70,000 es porque la factura de esos 30 años de descuido acaba de llegar a la mesa.

A esto se suma que hoy en día mantener un edificio en este estado es exponencialmente más caro que hace unos años. Debido a que los seguros se han disparado a niveles nunca antes vistos, la mano de obra se encuentra en máximos históricos y las inspecciones estatales actuales se han vuelto completamente implacables.

Y es que la realidad nos golpeó de frente, porque la tragedia del colapso de Champlain Towers en Surfside no solamente conmocionó al mundo, también obligó al estado de Florida a cambiar las reglas de juego de manera radical y permanente. A partir de ese momento, el gobierno entendió que la negligencia de postergar las reparaciones estructurales ya no era solo un problema financiero o un problema de las asociaciones, sino un peligro mortal.

Por esta razón se aprobó una estricta legislación conocida como la Ley de Seguridad de Condominios, la cual eliminó por completo la opción de ignorar el mantenimiento. Bajo esta nueva normativa, todos los edificios de tres pisos o más en Florida están obligados a realizar inspecciones de seguridad profundas y obligatorias al cumplir los 30 años de antigüedad.

Pero el verdadero golpe devastador para los propietarios actuales no radica en la inspección misma, sino en lo que la ley exige hacer inmediatamente después de recibir los resultados. A partir de esa ley, las asociaciones ya no pueden votar para evadir o posponer la recaudación de los fondos de reserva. La ley exige que si la inspección revela fallas en el techo, en los cimientos, la estructura o los sistemas eléctricos, el dinero para repararlos debe estar disponible de inmediato.

Así que si el edificio no cuenta con esta cuenta de ahorros que mencioné antes, es decir, si no tiene reservas, si no tiene fondos, la junta directiva no tiene más remedio que emitir de forma obligatoria lo que en el mercado se conoce como una derrama especial o "special assessment". Y es justamente en este punto donde la matemática de los $70,000 se convierte en una trampa financiera brutal.

Cuando una junta directiva divide una reparación de 3 o 4 millones de dólares entre unas pocas decenas de apartamentos, a cada propietario le llega una factura sorpresa que fácilmente puede oscilar entre los $80,000 y los $150,000, pagaderos en un plazo sumamente corto. Por eso muchos propietarios, al verse incapaces de costear semejante suma, además por supuesto de la administración del HO mensual que se duplica o triplica para cubrir los nuevos seguros obligatorios, entran en pánico y su única salida de emergencia es poner en venta la propiedad en Silo por una fracción de su valor real, buscando desesperadamente a un comprador desprevenido que asuma la soga financiera que ellos ya no pueden pagar.

Esta es la razón fundamental por la cual el mercado está inundado de estas aparentes oportunidades. Por tanto, no se trata de un mercado colapsado por falta de interés en Florida. Se trata de una liquidación forzosa donde el dueño actual prefiere regalar el apartamento por $70,000 antes que pagar una deuda oculta de $100,000.

Lo alarmante es que el peligro no termina ahí. Si usted compra una de estas unidades con financiamiento bancario, se va a estrellar contra una pared de inmediato, ya que la gran mayoría de los bancos tradicionales en los Estados Unidos se niegan rotundamente a otorgar hipotecas en edificios que no tengan sus fondos de reserva completamente al día. Esto significa que estos condominios solo pueden comprarse en efectivo, atando el capital de los inversionistas en un activo que ya nació congelado.

Esa negativa de los bancos tradicionales no es un capricho de las oficinas, es una de las señales de alerta más graves de todo el mercado. Hoy en día los bancos exigen un documento muy estricto a la administración del edificio antes de prestar dinero para cualquier apartamento, para cualquier condominio. Si el condominio no tiene ahorrado al menos el 10% de sus ingresos anuales o si la estructura tiene daños pendientes por reparar, el banco simplemente rechaza el préstamo. En ese mismo instante, el edificio entra en una lista negra y se vuelve imposible de financiar. Por tanto, el banco, que tiene expertos analizando el riesgo para cuidar su dinero, decide que ese lugar es un peligro y que no vale la pena poner un solo dólar allí.

Entonces, imagínese este escenario. Muchos compradores podrán decir: "Bueno, ay, no hay problema, tengo el dinero completo y lo compro en efectivo." Tomar esa decisión bajo esa idea es probablemente el error más grave de todos. ¿Por qué? Porque comprar en efectivo un apartamento que los bancos no quieren financiar no lo va a convertir a usted en un inversionista astuto. Lo convierte en la persona que aceptó correr con un peligro que los expertos decidieron evitar.

Cuando usted entrega $70,000, $100,000 en efectivo por una propiedad que no califica para un crédito, lo que está haciendo en realidad es atrapar su dinero en un pozo sin salida. Porque al comprar una propiedad en este estado, usted debe saber que el día que decida salir, el día que decida venderla, su lista de posibles compradores será casi nula. Ninguna persona que necesite pedir un préstamo al banco podría comprarle su apartamento. Así que usted se quedará atrapado en un edificio donde la mayoría de los vecinos tampoco tienen dinero para pagar los arreglos obligatorios y esto, en un momento determinado, obligará a la administración a declararse en quiebra. El edificio, en el peor de los escenarios, podría decir: "Mire, no podemos pagar", y la ciudad podría ordenar el desalojo por falta de seguridad. Así que ese dinero en efectivo que usted usó pensando que hacía un gran negocio, terminará congelado en una propiedad que pierde valor cada día más.

Pero por si fuera poco, existe otro factor económico que termina por sepultar cualquier esperanza de obtener ganancias con estas propiedades. Y es que una gran mayoría de estos apartamentos tan baratos pertenecen a comunidades exclusivas para personas de 55 años o más. Muchos compradores ven el precio de $70,000 en internet y se apresuran a ofertar sin saber que estos complejos están protegidos por una ley federal en los Estados Unidos que permite la creación de viviendas para adultos mayores. Esto significa que por reglamento estricto de la asociación, al menos uno de los residentes permanentes del apartamento debe tener obligatoriamente 55 años o más. Y en la mayoría de los casos, se prohíbe por completo que vivan allí niños o menores de edad.

A esta limitación se suman las estrictas restricciones de renta que imponen estas mismas asociaciones. Muchas personas compran estos condominios económicos con la idea de ponerlos en alquiler de inmediato a través de plataformas de corto plazo o contratos anuales para recuperar su capital, pero no se toman el tiempo de revisar los reglamentos internos. Y es muy común descubrir que en este tipo de comunidades está totalmente prohibido el alquiler vacacional. Incluso muchas de ellas exigen que el dueño viva físicamente en la propiedad durante uno o dos años antes de otorgarle el derecho de rentar.

Así que al final usted se queda con un apartamento que no puede financiar con el banco, que está limitado a un público muy pequeño por la ley y que, por ley, tampoco puede alquilar libremente para generar ingresos.

Llegados a este punto usted dirá: "Bueno, Angi, ¿cómo puede un comprador protegerse de caer en esta trampa antes de firmar un contrato?" Afortunadamente, la misma legislación de Florida le otorga al comprador un escudo legal sumamente poderoso, pero que muy pocos saben exigir correctamente. Cuando usted pone una oferta en un condominio, la ley establece un periodo de revisión obligatoria de 3 días durante el cual el vendedor está estrictamente obligado a entregarle un paquete de documentos específicos de la asociación. Es precisamente en estas páginas, y no en la pintura nueva de la pared, donde usted va a encontrar la verdad absoluta sobre el futuro de su inversión.

Si a pesar de todos estos riesgos usted decide avanzar con la compra de una propiedad que tenga más de 25 años de antigüedad, su debida diligencia debe ser quirúrgica. Para proteger su capital, usted necesita el respaldo de profesionales que auditen tres puntos fundamentales.

El primer punto es la solidez financiera de la asociación. Esto consiste en analizar a fondo los estados de cuenta y verificar la liquidez real del complejo para saber si los vecinos pagan a tiempo o si hay un alto índice de morosidad.

El segundo punto que usted debe revisar es el cumplimiento de la reserva, donde se debe constatar que el edificio ya está completamente alineado con las leyes estatales de seguridad estructural y que cuente con los fondos ahorrados para las obras proyectadas.

Y el tercer punto es el estatus de la recertificación, lo que le permite saber exactamente cuándo fue la última inspección oficial y cuándo viene la próxima. Porque es que comprar un apartamento justo antes de que el edificio pase por un proceso de recertificación es, sin duda, una de las decisiones más peligrosas que usted puede tomar para su patrimonio.

Ahora bien, si su prioridad absoluta es la seguridad total, la paz mental y la protección de su patrimonio sin sorpresas, la alternativa ideal es invertir en propiedades lo más nuevas posibles o que tengan menos de 10 años de antigüedad. Al adquirir una propiedad nueva, usted se blinda por completo. Ingresa a un edificio diseñado bajo los códigos estructurales más estrictos del mundo. Disfruta de costos de mantenimiento mínimo durante la primera década y cuenta con garantías directas del desarrollador para su unidad.

Pero más allá de la tranquilidad estructural, el verdadero atractivo de este segmento está en su comportamiento financiero. Los datos históricos en Florida demuestran que las propiedades nuevas o de reciente construcción experimentan un crecimiento en su valoración exponencialmente mayor y más rápido que los complejos antiguos. Esto se ve a que el mercado actual, tanto de compradores como de inquilinos de alto perfil, está dispuesto a pagar un precio premium por modernidad, eficiencia energética y amenidades de primera línea.

Así que mientras un edificio viejo se evalúa por el peso de sus reparaciones pendientes, una propiedad moderna absorbe la plusvalía del desarrollo urbano a su alrededor, convirtiéndose en un escudo contra la inflación que incrementa su patrimonio año tras año.

Esta cruda diferencia demuestra que en el mercado inmobiliario actual de Florida, el precio de entrada es solamente una ilusión. Un apartamento de $70,000 o $100,000 puede parecer una oportunidad en su computadora, pero sin la revisión de los documentos correctos se convertiría en una deuda disfrazada que destruiría su estabilidad financiera. Así que las oportunidades reales existen, pero nunca se encuentran en estructuras que huyen de la ley o de la quiebra.

Así que al final del día, la brecha entre el éxito y el fracaso de su inversión se resume en una sola palabra: asesoría. No se deje llevar por la publicidad engañosa. Contar con un estratega inmobiliario es lo único que le evitaría pagar cuotas especiales, sorpresas que duplican el valor de la propiedad. Por eso, si usted desea proteger su capital y estructurar un portafolio seguro, eficiente y de alto nivel en Miami, le invito a generar una llamada totalmente gratuita conmigo a través del enlace en la descripción para que analicemos juntos su próxima inversión de manera profesional. Soy Angi San Mejía, asesora de inversionistas, y nos vemos en Aerolimpo.