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[Música] Muchas gracias. Buenos días a todas y a todos. Eh, para mí es una una alegría y un honor volver a estar aquí en Monterrey, en el Tecnológico, reanudando el diálogo que establecimos hace poco más de 2 años en mi anterior visita. Como ustedes pueden suponer, en el campo de la ética, eh, las novedades no abundan. Es decir, la diferencia que hay entre la ética y la estética es que en la estética lo que cuenta son las cosas nuevas. Nos gusta la canción que acaba de componerse y no simplemente la que ya hemos oído muchas veces repetida. Nos gusta el libro que acaba de aparecer y no el que ya hemos leído. Nos gusta el estilo de pintura que renueva las formas en que se hace pintura y no simplemente el que repite lo que hicieron los grandes maestros, etcétera. La estética hay una prima a la novedad, no es decir, cuanto más nuevas son las cosas, mejor. Y desde un punto de vista estético, lo que buscamos permanentemente es lo nuevo, lo diferente, lo nunca visto, lo distinto, etcétera. No de ahí que haya siempre en estética, pues, modas, eh, lugares a donde la gente va a tomar copas y con gran entusiasmo y en un mes o dos meses, pues, se aburre, se va a otro lugar más o menos similar pero distinto, porque queremos cambiar, queremos sentir sensaciones nuevas. Y en el mundo de la estética, permanentemente las cosas están cambiando. De modo que si yo fuera un artista, desamente no lo soy, o si yo fuera incluso más sencillamente un profesor de estética, pues a lo mejor, como estuve hace dos años, hoy vendría y les diría: "Todo distinto. Ahora les voy a contar cosas completamente nuevas. Ahora estoy haciendo otra cultura, estoy componiendo otras canciones o estoy simplemente hablando de otro arte diferente". Pero como soy solamente un profesor de ética, pues les traigo la mala noticia de que la ética sigue siendo igual que era hace dos años. Es decir, cambió poco. Eh, precisamente, eh, la ética es intentar recordar lo que no pasa, lo que no pasa de moda, lo que no cambia. Es decir, aquello que permanece. Nosotros vivimos en un mundo que cambia, en un mundo que se transforma, en un mundo en el que todo está en permanente ebullición. Pero luego hay cosas que no varían, cosas esenciales que no cambian, y esas son las cosas de las que se ocupa la ética. Cuando te dicen: "¿Y qué cree usted? ¿Cuál cree usted que será la ética eh a partir del atentado del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas o a partir de cualquier otro evento?" La ética será lo mismo, porque los seres humanos naturalmente nos encontramos con situaciones diferentes, nos afrontamos problemas distintos, pero desde unos, desde unos principios y unos valores que no cambian tanto. No cambian tanto, no porque nosotros queramos o no queramos, sino simplemente porque no pueden cambiar. La ética no es más que la reflexión sobre aquello que es valioso para la vida, lo que hace la vida más digna de ser vivida por un ser humano. Y no es una cosa que esté escrita en los cielos, ni que haya ningún santo con barba que nos vaya a dar un premio por comportarnos bien o mal, sino simplemente la ética es aquello que una persona que reflexiona y dice: "Bueno, ¿cómo puedo vivir mejor? ¿Qué tengo que hacer? ¿Imitar lo que veo a mi alrededor a pesar de que vea desastres y cosas terribles? ¿Eh? ¿Preguntarle a alguien que puede engañarme o puede contarme lo que le sea más útil o más interesante a él? O intentar reflexionar sobre lo que yo soy, sobre lo que yo quiero, sobre la sociedad en que vivo, sobre el mundo que comparto con los otros". Y a partir de ahí encontrar los valores desde los cuales yo puedo vivir. La ética no es más que eso. La ética no es una cosa que sepa yo y no sepáis vosotros, o que estén escritas en unas tablas de la ley que bajan del cielo. La ética es la reflexión que cada uno de nosotros hace sobre su propia libertad. Cuando cualquiera reflexiona sobre su libertad y dice: "¿Qué es lo que quiero? ¿Por qué lo quiero? ¿Qué me conviene? ¿Qué me va a hacer ser más realmente lo que yo quiero ser?", etcétera. Eso es, eso es la ética. La ética no es un código que dice: "Esto es bueno, esto es malo, no vayas, vete, toma esto, no lo tomes". Eso no tiene nada que ver. La ética lo que quiere es decir: "¿Cómo vivir? ¿Cómo hay que vivir?". No "cómo hay que portarse bien para dar gusto a papá, mamá, al cura, al papa, re...". No. La ética lo que se pregunta es: "¿Cómo vivir? ¿Cómo vivir mejor? ¿Cómo poder ser uno mismo de manera más libre y más plena?". Eso es lo que se pregunta. Y eso lo pregunta en todas partes. Y las éticas no son tan distintas como parecen. Hay muchas sitios se prohíben otras cosas, otros se permiten. En unos sitios, pues las mujeres tienen que ir tapadas y en otras sitios pueden ir desnudas. Y en otros sitios... esos son una cosa. Son la ética y otra cosa son las supersticiones que afectan a las costumbres de las personas, que haya que llevar una falda por debajo, por encima de determinado punto de la pierna, que haya que comer no sé qué cosas un día y no tras otro día, etcétera. Eso son supersticiones. No tiene nada que ver con la ética. Son fetichismos. Lo mismo que hay gente que primero eh desayuna y luego se lava los dientes, hay gente que primero se lava los dientes y luego desayuna. Pues eso son cosas que no tienen mucho que ver con la moral. La moral es una cosa que trata de asuntos serios y esas son cosas que no tienen importancia ninguna. Eh, por ejemplo, no hay ningún pueblo en el mundo, ni antiguo ni moderno, ni civilizado ni por civilizar, que haya dicho que es mejor la mentira que la verdad. Nunca se ha dicho en ninguna parte que la mentira sea preferible que la verdad. En ninguna parte. Todos han considerado que la mentira es algo peor que la verdad, que la mentira es algo que no tiene valor frente al valor de la verdad. No hay ningún pueblo, ni antiguo ni moderno, ni civilizado ni por civilizar, que haya considerado que es mejor ser cobarde que valiente. No existe. En todas partes ha considerado que es mejor el valor que la cobardía. No hay ningún pueblo que haya considerado que es mejor la avaricia que la generosidad. No existe. No existen. No, no puede existir ese tipo de cosas. ¿Por qué? Porque la mentira, la avaricia, la cobardía, etcétera, son formas de debilidad. Nadie miente si se siente fuerte. Miente el que se siente débil, intenta obtener alguna ventaja por vía de la mentira, o el que sabe que sus privilegios no los podrá defender más que mintiendo. Ese miente por miedo, por miedo a perder sus privilegios o por miedo a sufrir algún tipo de castigo. Nadie es cobarde naturalmente por sentirse fuerte. Nadie es avaro si se siente fuerte. Si uno se siente seguro, es más bien generoso. Pero si uno está siempre temiendo el mañana, "¿qué va a pasar? ¿que me voy a quedar en la ruina?", entonces es avaro. Y así con todo lo demás. Es decir, las debilidades nunca han sido apreciadas en la ética, ¿por qué? Porque la ética está al servicio de la vida y es mejor la fuerza que la debilidad. Claro, es mejor ser fuerte. Es decir, es mejor estar asentado y y defender aquellas cosas positivas para la vida que lo contrario. Las cosas, las debilidades no son elogiadas por ninguna ética en el mundo. La palabra misma "virtud" viene de "vir", la fuerza, viril, la fuerza del guerrero, la excelencia. Por lo tanto, el virtuoso es el fuerte, no la persona que tiene miedo de hacer o no hacer, que no, no, no. El virtuoso es el que tiene más fuerza que otros en un campo determinado. Si decimos que alguien es un virtuoso del balón, queremos decir que juega al fútbol mejor que los demás. Si decimos que alguien es un virtuoso del violín, queremos decir que es una persona que toca el violín mejor que los otros. Si decimos que una persona es virtuosa, queremos decir que vive mejor que otros. Desgraciadamente, se suele aplicar la la cosa pues no a eso. Dice: "No, fulano es muy virtuoso porque cuando los demás beben, él no bebe. Cuando los demás salen, él se queda en casa". Cuando los demás... bueno, eso a lo mejor es simplemente es una persona timorata o que es una persona que tiene problemas de hígado, cualquier cosa. Eso no tiene, no es obligatorio que eso tenga absolutamente nada que ver con la virtud. La persona virtuosa es simplemente la persona que sabe vivir mejor que otros. Y para eso no hace falta, no hay que hacer grandes teorías. Aristóteles, por ejemplo, decía que la virtud la aprendemos de las personas que viven bien. No es que primero digamos: "Vamos a inventarnos qué es vivir bien" y luego, ¡ala!, todos a intentar... No. Más bien veamos a nuestro alrededor cómo quisiéramos vivir y imitemos eso. Aristóteles hablaba del "espos", el el excelente. Entonces decimos: "¿Qué es ser valiente?". Pues para eso no hay más que pensar: si yo me encontrara en peligro, ¿a quién quisiera de las personas que conozco a mi lado? Ese es el valiente. El valiente es el que uno quisiera tener al lado cuando está en peligro. "¿Qué es ser generoso?". Si yo estuviera en un problema, en una dificultad, si me encontrara en un aprieto, ¿a quién recurriría? Ese es el generoso, la persona a la que yo acudiría cuando estoy necesitando de alguien que me apoye, que me ayude, que me aprenda, etc. Y así todo lo demás. Es decir, las virtudes las aprendemos de esas personas que viven como uno quisiera vivir. Claro, yo puedo, digamos, ser muy cobarde, pero sé lo que es el valor y me gustaría ser valiente. Me gustaría que si yo paso al lado de una casa en llamas y oigo llorar a un niño en el séptimo piso, ser capaz de entrar, subir la escalera, el niño y bajarlo y sacarlo de la casa. No lo haré, pero yo me gustaría vivir así. Y si veo que alguien lo hace, digo: "Así me gustaría vivir a mí. Así me gustaría que fuera la gente. Me gustaría que todo el mundo hiciera esas cosas". Ya sé que no las hacen, pero me gustaría que fuera así. Luego, eso es lo que yo quiero. Ya sé que la mayoría de la gente corre a esconderse cuando hay un incendio, que llama a los bomberos, que dice: "¿A mí qué me cuenta usted? Si el niño no es mío", etc. Bueno, así vivimos todos, pero quisiéramos vivir de la otra forma. No podemos, pero quisiéramos vivir de la otra forma. El poeta romano, su "Arte de amar", dice un verso que dice: "Meliora probo, deteriora sequor". Veo lo que es mejor y lo apruebo, me parece bien, lo aplaudo, pero hago lo peor. Eso, evidentemente, es lo que nos ocurre a muchos de nosotros. Pero lo importante es que vemos lo que es mejor y comprendemos que es. Nadie ve a una persona ayudar al niño en peligro y dice: "Qué malo es ese tipo, qué sinvergüenza salvando niños". Que en vez de dejarlos quemarse... No. Todos pensamos, todos pensamos que ha hecho bien. Todos pensamos que ha hecho bien. Eso es lo importante. Es decir, lo importante es que tenemos una sensación de lo que es bueno y de lo que es malo. No estamos a-morales, naturalmente. No todos los casos, me diréis, y con razón, son tan sencillos como el del niño. En la vida, las perplejidades morales que tenemos las personas suelen ser bastante más complicadas y matizadas que esto del niño que va a tostarse en la casa en llamas. No, obviamente las cosas son más complicadas. Pero aún así, en líneas generales, lo que quisiera, lo que yo quería deciros es que tenemos unos mecanismos morales en nosotros que no son simplemente gratuitos o forzosos, que en nosotros hay una visión clara de lo que, de lo que está bien y de lo que está mal. Hay cosas, bueno, claras, al menos, que hay una intuición de que hay cosas que son mejores que otras, y que eso lo tenemos todos en el fondo. Incluso una banda de gangsters también tiene que tener sus normas y sus pautas morales, porque, claro, si no, ¿cómo van a vivir en una banda? Decía Kant: "Hasta los demonios, si formaran una sociedad, tendrían que tener reglas morales". Claro, porque si viven en sociedad, ¿cómo va a dar todo lo mismo? Si no, no podrían vivir juntos. Hay una película muy divertida de los hermanos Coen, en inglés se llama "Miller's Crossing", y en al menos en España la llamaron "Muerte entre las flores", eh, que salen varias bandas de gangsters. Entonces, hay un gangster, un jefe de banda gangster, que es muy moral. Y el hombre siempre está preocupado por la ética. No. Entonces, cuando uno de sus, de los sus sicarios, vuelve, ya ha matado a quien no debía matar, ha matado al otro, o se ha quedado con parte del botín del asalto al banco y tal, dice: "¿Te das cuenta de que eso no es ético? ¿De que así no podemos ir a ninguna parte? ¿Que hay que tener una una ética? Si todos hiciéramos como tú, ¿dónde íbamos a ir?". Y tal. Bueno, es verdad. Es que incluso los que quieren hacer cosas que en principio desaprueban los demás, necesitan una ética para ellos. Es decir, el problema de la ética es si solo voy a ser ético con unos pocos o voy a ser ético con todos. El el gangster este que os digo, que quería ser ético, lo que pasa es que quería ser ético solo por un pequeño grupo que le beneficiaba a él. Hay personas, por ejemplo, conoceréis, que son muy éticas, decentes y rectas y morales con su familia, pero no con la familia del vecino, y no digamos con la familia de otro que venga de fuera. Yo os decía que en la mayoría de los casos, todas las éticas han tenido el mismo tipo de valores y de lo que pasa es que ha variado mucho el ámbito en que esa ética es decir, todas las éticas dicen que es mejor la mentira, perdón, que es mejor la verdad que la mentira. Pero lo que muchas éticas dicen es: "Pero no hay que aplicar ese principio moral más que a mi tribu, a mi grupo". En mi grupo hay que decir la verdad. Cuando venga el de fuera, se le miente, porque los semejantes solo son mi familia, mi tribu, mi grupo. Ahí sí tengo que ser moral. Con los demás, ya no tengo que ser moral. Es es el reto. La idea de una moral universal. La idea de una moral universal es que no que uno imponga su moral al universo entero a cañonazos. No. La moral universal no trata de eso. Una moral universal lo que dice es: "Yo voy a comportarme moralmente con todo el mundo. Los principios morales que tengo, los voy a aplicar a todos". Si creo que es mejor la sinceridad que la falsedad, voy a ser sincero con mi madre, con mi amigo, con el vecino, con el forastero o con cualquier otra persona que se presente, porque todos son seres humanos. Y yo, esto es lo que creo que merecen los seres humanos. Es decir, si uno tiene principios morales de ámbito universal, lo que quiere decir es "humanos". Los humanos que compartimos humanidad merecemos ser tratados así, merecemos que se nos dé este trato, que se nos comportar así. Y yo quiero comportarme así con todos. Eso es lo que ha variado mucho de una época a otra. Es decir, es fácil tener alguna pauta moral restringida para un pequeño grupo, para unos cuantos. Lo difícil es extender. Y eso es lo que estamos viendo en el mundo. Cada uno, cuando te dice: "Sí, lo es fulano de tal, es bueno con su mujer y con su familia", probablemente, o con su... o con quien sea. ¿Por qué no todo el mundo? La gente que pensamos que luego se comporta peor, tienen un fondo bueno. Cuidan a un gatito que tienen en su casa y le dan leche y le pasan la mano. No, no hay nadie, nadie que pueda ser universal y absolutamente malo. Todo el mundo tiene su su lado bueno. El problema es que uno debería tener ese lado como principio hacia todos. Y claro, eso sería una relación muy distinta, sobre todo en un mundo en el que todos estamos viajando constantemente, llegan personas de todas partes, estamos viviendo juntos personas que tenemos aspectos diferentes, acentos diferentes, etc. Y sin embargo, estamos todos juntos. Claro, una época en que la gente no se conocía unos a otros, los negros vivían con negros, los blancos con los blancos, los rubios con los rubios, los amarillos con los amarillos y ya más o menos. Pero enseguida todo empezó a mezclarse. Enseguida empezaron a perderse, digamos, la seguridad, la certeza que nos da ver a nuestro alrededor a gente como nosotros. Porque todos, en el fondo, lo que queremos es al salir a la calle ver un espejito que nos refleje por todas partes, que todo el mundo se nos parezca, que todo el mundo hable igual, que todo el mundo piense igual, que todo el mundo coma las mismas cosas, celebre las mismas fiestas, rece o no rece a las mismas horas. Claro, de pronto llegamos a un mundo en que la gente es distinta, habla diferente, tiene gustos distintos, hace el amor de maneras diferentes. Y claro, y en medio de todo eso, uno dice: "¿Cómo se orienta uno?". Yo lo que quiero es que me digan cómo hay que ser, porque, claro, si los demás son de manera distinta a mí, quiere decirse que yo también podría ser distinto. Y eso es lo que asusta a mucha gente. El hecho de decir: "Yo soy como soy porque creo que hay que ser así, o simplemente soy como soy porque no se me había ocurrido otra cosa". Y ahora, de pronto, empieza a ver que hay otras maneras de ser y me dejo llevar por los demás. De ahí que la ética, decir, la reflexión ética, lo que quisiera es buscar una forma de vida que corresponda a cada uno como ser humano y no como habitante de determinado lugar, como ciudadano de determinada urbe, como hijo de determinada familia, etc. La ética busca una cosa más adecuada a la condición humana y no adecuada a las circunstancias que en un momento determinado se dan a determinada persona. Y eso es, ese es el impulso y la preocupación que ha llevado la a lo largo de los siglos. Y de nuestro caso es igual. Lo único que se puede decir es que en nuestro caso, el agravante es que estamos más en contacto con formas de vida, de pensar, etc., que nunca. Es decir, hoy todos los seres humanos tenemos una conexión con el mundo que nos rodea extraordinaria. Hace unos unos siglos, siglos, años, era impensable. Yo recuerdo cuando hubo el el Mundial de fútbol en Estados Unidos, un caso que me impresionó es que un un muchacho de 14 años intentó suicidarse cuando se enteró de que habían expulsado a Maradona. Fijaros que la cosa tiene, tiene su... Un muchacho que vive en Pakistán, pendiente de un juego que se inventó en Inglaterra, con un Mundial que se celebra en Estados Unidos, tan identificado con un jugador argentino como para considerar asunto de vida o muerte le echen o no le echen. Esto es el mundo global en que vivimos, ¿no? Las cosas que no son importantes ocurren a lo mejor muy lejos, nos vienen de fuera, no tienen que ver con nuestra familia ni con nuestra tradición. Son cosas que hemos aprendido y que nos interesan por otras razones. Ese joven se había interesado por el fútbol y por Maradona. Él no porque en su familia hubiera una tradición de que había que interesarse por el fútbol, ni hubiera una vinculación de ningún tipo con Argentina, sino que él, como individuo, se interesaba por esa otra cosa que estaba ocurriendo. Y cada vez más, cada muchos de nosotros nos pasa lo mismo. Estamos interesados por cosas que no tienen que ver ni con nuestra tradición ni con nuestra familia, sino que simplemente somos conscientes de la complejidad y la variedad del mundo en que vivimos. Y eso es todo. Tan distinto, todos somos tan diferentes, oímos cosas tan, tan, tan discordantes que quizá el mantener esos principios imprescindibles de la moral en medio de todo ese tráfico, decir: "Bueno, pero sean como sean los humanos en sus comportamientos accidentales, hay cosas fundamentales que compartir y hay una línea de vida que es mejor que otras". Y por muy diferentes que sean los seres humanos, siempre nos pareceremos más unos a otros de lo que la superficie de nuestras lenguas, nuestras culturas, nuestras... Eso es un poco verdadera, el verdadero reto, yo creo, de la moral. Pero bueno, yo lo que quería nada más era recordaros esto de que nada ha cambiado desde la última vez que estuve, que de alguna forma no puedo más que insistir en que es importante continuar reflexionando sobre nuestra libertad y no buscarnos nuevos eh etiquetas de colores para pegar sobre ella. Y y nada, y yo estaré encantado de que hablemos sobre estas cuestiones o sobre otras que os parezcan. Eh, me gustaría escuchar vuestras observaciones y en el caso de que me sea posible contestar a vuestras preguntas. Sin nada más que agradeceros vuestra atención. [Aplausos] En nombre del Tecnológico de Monterrey, le doy gracias al maestro Sabater por sus palabras. Abrimos en este momento la sesión de preguntas y respuestas. Si lo desean, pueden hacer la pregunta directamente con toda confianza, independientemente de las tarjetas que están. Maestro, aquí está la primera de las preguntas y pregunta: ¿Cómo define ética y moral? Bueno, eso, eso es una, digamos, hay varias. A veces utilizan las dos palabras, sabéis, más o menos indistintamente. Es decir, se habla de una falta de ética, una falta de moral, o de tener mucha ética y ser una persona muy moral. De una persona relativamente indiferente. Poniéndonos un poco más pedantes y haciendo un poquito más de de especialización, se podría decir que moral es el conjunto de valores y de eh los parámetros, digamos, que una persona o una sociedad en concreto tienen vigentes. Cada uno tenemos, de hecho, nuestra moral, nuestros principios, nuestros valores, y la sociedad en que vivimos, pues tiene más o menos unos valores, unos principios reconocidos. Y ética es la reflexión sobre por qué tenemos esos valores y la comparación entre esos valores y los valores de otras sociedades, de otros grupos, de otros seres humanos. Es decir, cuando decimos simplemente: "Yo considero que es mejor la verdad que la mentira", estoy enunciando, digamos, un principio eh moral que yo tengo vigente. Entonces, luego la pregunta ética sería decir: "Bueno, ¿y eso por qué? ¿Por qué he preferido eso? ¿Cuál es la justificación que yo veo? ¿Qué comparación hay con otros grupos? ¿Pasa en todos los demás grupos humanos? ¿Es una cosa específica de mi grupo que solo en mi grupo se practica y los demás no lo practican?". Entonces, la ética sería la reflexión sobre los valores, y la moral, el conjunto de valores que efectivamente una persona o una sociedad tiene en un momento. En su libro "Sin contemplaciones" habla del concepto transparencia aplicado a la política. ¿Qué nos puede decir de este concepto aplicado a lo cotidiano? Bueno, la transparencia es una, en el campo de la política, por supuesto, pues es un requisito de la democracia. Es decir, eh nosotros, para poder decir que se está haciendo la política que los ciudadanos desean, queremos saber qué es la política que verdaderamente se está haciendo, no que nos cuenten que se está haciendo una cosa y la política real que se está haciendo sea diferente. La transparencia, entonces, es la posibilidad de que todos participemos como es necesario en una democracia en la vida. Hombre, la vida cotidiana ya no sé, depende, ¿no? Eh, tenemos obligación de transparencia con unas personas o unos unas ocasiones y en otras no. Yo no creo que tengamos la obligación de ser transparentes para todo el mundo, porque hay áreas de intimidad o de secreto que cada uno puede guardar para sí mismo con perfecto derecho. Entonces, no creo que sea obligatorio, por ejemplo, decirle la verdad en todos los casos a todo el mundo. No. Yo creo que el presidente Clinton hubiera hecho muy bien, digamos, o avisa muy bien, pero repito, mintiendo cuando le preguntaron cuáles eran sus relaciones ovales y orales con la señorita Lewinsky, ¿no? Eh, es decir, yo creo que no podía mentir porque no tenía nadie obligación de saber cuáles eran. Vamos, en todo caso, eh, Hillary, pero no creo que los demás tuvieran por qué saber nada. Entonces, yo no creo que ahí haya ninguna obligación de ser transparente más que con aquellas personas, o sea, decir la verdad es lo que debemos aquellas personas que tienen derecho a esperar de nosotros la verdad. Mientras que una persona que lo único que quiere es cotillear o curiosear o violar nuestra intimidad, no, digamos, eh, interferir en ella, no hay ninguna obligación de ser transparente. Y yo creo que tenemos perfecto derecho a mantener áreas en las que no los demás no interfieran, salvo que nosotros queramos relacionarnos con ellos en ese campo. ¿Cuál es la importancia de la ética en la educación? A mí casi, yo te diría que la pregunta yo la plantearía al revés: ¿Cuál es la importancia de la educación para la ética? Es decir, eh, la ética, en ese sentido de reflexión sobre los valores y las conductas, no es una cosa meramente espontánea. Es decir, tenemos de alguna forma que educar para acostumbrar a la gente a tener un razonamiento moral o un razonamiento que busque razones humanas para llevar a cabo acciones. Entonces, eh, yo no creo que nadie nazca bueno y justo, etc., espontáneamente. O sea, no hay más que ver a los niños pequeños, que son feroces, ¿no? Eh, afortunadamente son pequeñitos y gracias a eso no hacen más daño, pero claro, los niños pequeños no muestran, digamos, muestran a veces unos buenos sentimientos encantadores que a sus mamás y sus tías les enloquecen, pero a veces le vemos unos comportamientos cuando ven a otro más pequeñito que no lo machacan, están allí de en un rincón por milagro. Entonces, hay que educar, evidentemente, para para que el se despierten los sentimientos morales en las personas, ¿no? Una serie de Colbert, por ejemplo, autores tienen escrito esos grados en que de cómo se van despertando y suscitando la reflexión, la argumentación moral y las personas. Yo creo que la educación tiene una dimensión ética incontrovertible, imprescindible. No se puede educar solo para que la gente aprenda a hacer cosas en el sentido de destrezas laborales o de conocimientos puramente objetivos, sino también para desarrollar sentimientos y argumentaciones morales en ellos. ¿Puede la ética tener fundamentos religiosos? Eh, una cosa es la ética y otra cosa es la religión. Es decir, la ética eh debe tener fundamentos racionales y laicos, porque la ética es algo para todos, para los religiosos y para los no religiosos, para los que creen y para los que no creen. Si, naturalmente, la ética solo se basara en sentimientos religiosos, solo serían morales las personas que creen religiosamente esas cosas y los demás dirían, como el personaje de Dostoievski en "Los hermanos Karamázov", cuando Aliocha dice: "Si Dios no existe, ¿todo está permitido?". Bueno, pues la ética dice: "No". O sea, exista o no exista Dios, hay cosas que racionalmente uno prefiere a otras. Y la ética tiene su propio fundamento laico. En líneas generales, podemos decir que la ética lo que busca es una vida mejor, y la religión lo que busca es algo mejor que la vida. Son dos objetivos. ¿Podría una persona ser moral y no ética, o viceversa? Bueno, poco queda explicado por lo que te he dicho. Es decir, la persona, la distinción entre ética y moral es que una persona efectivamente puede tener unos valores morales, puede creer a macha martillo que el ser humano debe llevar toda su epidermis cubierta y que mostrar un tobillo es un crimen contra los cielos, y no haberse preguntado nunca por qué cree semejante cosa. Bueno, pues, en el momento en que se empieza a preguntar por qué cree eso, pues pasará de ser simplemente moral a ser ético. ¿Qué opinión le merece el programa televisivo "Big Brother" desde el punto de vista moral? Yo, primero, nunca he visto "Big Brother" y, por lo tanto, mis opiniones son bastante poco fundadas en este campo. Y luego, tampoco veo mucho la televisión desde punto de vista moral, de modo que no sé muy bien. La veo como así, de forma bastante distraída, que no. En línea general, lo que me parece es que, a lo que yo he alcanzado a ver, deí, de lo que es "Big Brother", a mí lo que me parece es un poco aburrido. No quiero decir, eh, la mayoría de las personas son profundamente aburridas o somos. Decir, yo, por ejemplo, ver a un señor ponerse y quitarse los calcetines es una cosa que, aunque digamos, lo transmite una cámara de televisión, pues no me produce ningún placer especial. O sea, hombre, oír una conversación entre dos seres que están prácticamente en el límite de la oligofrenia, mencionando cosas uno a otro, pues tampoco me estimula demasiado. Si fuera una conversación entre Kant y Platón, pues a lo mejor me gustaría mucho. Si a mí me garantizaran que en "Big Brother" pues voy a ver la vida cotidiana de, pues eso, de Kant, Voltaire y no sé, incluso Don Porfirio Díaz, pues bueno, algo sería interesante. Ahora, ver gente irrelevante hacer cosas irrelevantes durante una cantidad de tiempo agobiante, no me parece. Pero vamos, la moral no tiene nada que ver. Lo que me parece es muy aburrido. Ahora, puede que yo sea una persona muy rara. ¿En qué otros autores está inspirada su obra ética? Para Amador, la lista es inagotable. Fíjate que solamente después de cada capítulo yo os menciono un montón de lecturas que son ni la mitad de las que he hecho yo mismo para escribir el capítulo. Por supuesto que, fin, yo no, no soy ni mucho menos un creador filosófico como los grandes. Yo solamente he procurado acercar pensamiento de los grandes a la mayor cantidad de gente posible. Y entonces, por supuesto, pues, desde los clásicos de la antigüedad griega hasta nuestros padres filosóficos más modernos, como Sartre o como Adorno, pues todo lo que quieras, ¿no? No, en fin, tengo tantas deudas que ni siquiera puedo empezar a mencionarlas. El reto de la moralidad se presenta cuando cuando joven, cuando maduro, o es algo que está siempre constante. Bueno, el método de la de la moralidad se presenta cuando hay un dilema de alcance. Es decir, si yo simplemente estoy solo en mi casa y mi única duda es si me hago una tortilla o abro una lata de atún, pues bueno, ahí no tengo, no tengo un problema moral. Decir, y la mayoría de las veces la vida cotidiana está hecha de opciones moralmente irrelevantes. Es decir, pues, higiénicamente es mejor que yo coma unos alimentos que otros, que lleve una ropa que otra, que visite unos lugares que otros, pero moralmente no todo es relevante. Es decir, no todas nuestras opciones implican un compromiso moral. Ahora, de vez en cuando, en la vida, ante una relación con otra persona, ante lo que uno va a decir o dejar de decir, ante un comportamiento, ante una postura política, etc., ahí sí hay un compromiso moral. Entonces, ahí, seas joven, más o menos joven, viejo, como sea, ahí es donde hay que tomar la la decisión. ¿Desde cuándo le nació el interés por la ética y cómo? Bueno, yo creo que a todo el mundo le nace desde pequeñito, eh, cuando alguien te hace algo que no te gusta, ¿no? Es decir, a todos nos empieza a interesar la moral cuando alguien se porta de manera inmoral con nosotros, ¿no? Lo mismo que la gente se interesa por el código de circulación cuando la atropella un carro. Entonces dice: "Cuando uno le atropella un carro por no respetar un semáforo, empieza uno a decir: 'Hombre, qué bien está pensado el Código de la Circulación', que dice que hay que pararse en los semáforos". Y del mismo modo, cuando uno padece una injusticia, un abuso, o ve un comportamiento indigno, o al contrario, cuando ve alguien comportarse maravillosamente, pues entonces esto es interesante. ¿Se podría ser siempre así? ¿Podría evitarse este tipo de conducta? Y entonces, si las personas son quienes han descubierto o creado la y han determinado lo que es bueno o malo, perdon, ¿cómo podemos saber realmente lo que es correcto? Eso me recuerda, eso me recuerda que cuando yo empecé a venir a, cuando yo empecé a venir a México hace 25 años, yo telefoneaba a mi madre, portuguesa, y le decía: "Mira, tal, estoy aquí bien, llegado, tal". Y le decía: "Pues mira, fíjate, aquí ahora son las 3:30 de la mañana". Decía: "Ya, hombre, fíjate. Y aquí son las 10:30 de la mañana". Claro. Sí. Y decía: "Bueno, pero ¿qué hora es de verdad?". De, pues de verdad es que aquí son las 3:30 de la mañana y allí son las 10:30 de la mañana. Entonces, esa pregunta lo que quiere decir es que unos pensamos una cosa, otros pensamos. Entonces, ¿qué hora es de verdad? No. No hay ninguna instancia a la que se pueda apelar, digamos, para que los seres humanos resolvamos nuestros problemas, ¿no? Es decir, ya sé que nos hemos inventado muchas, pero la verdad es que no existe ninguna. O sea, que lo que existen son seres humanos que podemos reflexionar y discutir y llegar a acuerdos o llegar, en cada uno respecto a su propia vida, a una serie de convicciones de que unas cosas son mejores que otras. No hay, ni se abren los cielos para decir tú tienes razón y tú no, ni a nadie se le da un premio por vivir bien. Lo mismo que a nadie se le da un premio por comer bien, eh, fin, ¿no? O sea, eh, la racionalidad es que uno tiene que tratar de vivir bien porque es mejor vivir bien que vivir mal, ¿no? Porque eso vaya a satisfacer, digamos, a ninguna instancia exterior a nosotros. Y no tenemos la garantía de que estamos viviendo bien más que a tientas, como casi todas las cosas valiosas que se hacen en la vida. Uno se enamora a tientas, eh, va a tientas por la política, por la ética, trata de hacerlo lo mejor posible y no tiene más certezas que esa. ¿En el mundo hay que buscar la honradez y no la certeza? ¿Cuándo o cuál es la etapa más importante en una persona en que debe comenzar a reflexionar éticamente de su vida? ¿Debe ser ayudado o apoyado? Bueno, todas las edades, yo creo. Las personas somos una, digamos, una biografía. Siempre es importante, o sea, eh, desde los niños más pequeños, las personas que tienen responsabilidad con ellos, parte del amor y del cuidado que esas personas deben darle a los niños es intentar apoyarles y ayudarles a desarrollar una sensibilidad moral que les ayude a vivir mejor. Entonces, si lo mismo que una madre o un padre procuran que su hijo coma lo mejor posible y se vista lo mejor posible y no pase enfermedades, pues también supongo intentará que tenga una visión de la vida y de los relación con los demás lo más sana y lo más lo más positiva que que pueda darse, ¿no? Entonces, desde el principio, yo creo que hay que apoyar a las personas. Y el resto de la vida, naturalmente, ya no siempre tiene uno quien le tutele, pero pero bueno, todas las etapas son importantes y todos, yo creo, podemos de alguna manera, pues por nuestra conversación, por nuestro apoyo, por por nuestra simpatía, pues ayudar a los demás a desarrollar eh mejor, ¿no? Su posibilidad, su sensibilidad moral. Creo que en el fondo todos un poco estamos educando unos a otros permanentemente. ¿Piensa usted que los valores morales se han devaluado en esta época donde los jóvenes tienen más libertad de actuar bajo nuestras propias reglas? Me parece que actuar con libertad sea malo en sí mismo, ni por qué va a devaluar la libertad. Primero, no sé qué es que los valores se devalúen. Es como, eh, si alguien me pregunta: "¿Cree usted que el horizonte está cada vez más lejos o se va acercando?". No sé, no lo, no lo puedo medir, vamos, según donde se ponga, ¿no? Que no sé qué quiere usted que le diga, ¿no? Entonces, yo, como no tengo un morómetro para decir si la gente es más moral antes que ahora, pues no sé. Es decir, veo gente que hace cosas que desapruebo, cosas que me parecen muy bien. Veo gente estupenda, hay gente que parece unos perfectos canallas, y creo que si hubiera vivido en el siglo X me hubiera pasado lo mismo, ¿no? No, no, no creo que las cosas en ese sentido hayan variado. Y desde luego, la libertad de los jóvenes, pues no creo que tenga la culpa. Yo fui joven mucho tiempo bajo una dictadura y no es una experiencia que, la verdad, recomiendo ni deseo para nadie. Y me alegro mucho que los jóvenes no crezcan en la misma situación que crecí yo, desde luego. Bueno, tenemos una pregunta de una sala remota que tenemos, dice: "Considerando el debate Colbert-Gilligan, ¿usted considera que los hombres y mujeres tienen un razonamiento moral diferente?". Pues yo creo que no, en lo que es moral, ¿no? Eh, me parece que la, digamos, quizá haya virtudes o o cualidades más a las que de alguna forma el género puede influir. Es decir, que efectivamente los roles que están a veces puramente basados en la sociedad, pero en otras ocasiones están basados también en funciones o disposiciones fisiológicas en naturaleza humana. Puede haber roles que tengan una, digamos, un apoyo mayor en un género que en otro. Lo mismo que se dice, por ejemplo, pues que, digamos, hay eh en las áreas cerebrales, pues la mujer quizás tiene más capacidad de verbalización y el hombre, pues puede tener más capacidad en algunos aspectos de abstracción, etc., dicen los que estudian esas cosas. Pues quizás en otros aspectos pueda haber algún tipo de de que, por ejemplo, pues como dice la profesora Ilan, lo lo referido al cuidado, a la, de alguna manera, al al a ese todo ese mundo, digamos, del de la protección tierna de de la humanidad, pues tenga una un énfasis más en el lado femenino, mientras que otros valores más propositivos y más emprendedores, pues tengan más vinculación con el lado masculino. De todas maneras, primero, yo creo que en todos nosotros hay papel femenino y masculino, por lo tanto, no creo que haya esa forzada. Y luego, las opciones morales de fondo, yo creo, se plantean por igual a los hombres y a las mujeres. La perplejidad moral, yo creo que es igual para unos y para otros. Quizá, eh, la biografía de la sensibilidad moral de cada uno de nosotros, pues tenga, no solamente por nuestro género, sino por otra parte, por nuestra propia individualidad. O sea, yo creo que cada uno de nosotros, como es distinto a los demás, tendrá sus propensiones morales. Incluso a mí me parecería bien que uno se estudiara a sí mismo lo suficiente como para saber cuáles son sus mejores condiciones morales y de desarrollarlas. Quizás no todos sirvamos, digamos, para la misma práctica positiva. Hayamos nuestros campos mejores y hay que intentar jugar en esos campos mejor que uno. Incluso yo diría que trasciende la división de géneros, es más casi llega hasta la individualidad. Desde el punto de vista de la ética, ¿qué opina de la libertad de expresión? Bueno, la libertad de expresión es una función política. Estamos que hay cosas éticas y cosas políticas. La política, eh, la política dentro de la política democrática, uno de los los requisitos eh necesarios eh de la de la política democrática es la libertad de expresión de los ciudadanos, los valores recogidos en los Derechos Humanos, etc., etc. Naturalmente, tiene sus su marco y sus límites legales, pero es un derecho fundamental. Eso pertenece al mundo de la política. Y luego, pues la ética lo que nos puede llevar es a desear vivir en comunidades democráticas porque son las más propias de seres humanos libres. Pero vamos, esta cuestión de la libertad de expresión, como otras, son pertenecen a la política. La política también tiene sus valores. No todos los valores son morales. La política tiene también sus valores tan respetables como los de la Debemos entender por ética al respeto. Bueno, pues no, porque hay muchas cosas que son respetables. Se puede, digamos, eh, una la relación con con otras personas, pues puede implicar respeto, por ejemplo, respetar su dignidad. Pero en otros casos, pues no hay por qué respetar ciertas formas de conducta, ciertas ideas, etc., ¿no? No, no, el respeto está muy bien cuando es ante lo respetable, pero hay muchas cosas que no son respetables. ¿En base a qué, cómo o quién define que uno vive mejor que otro? No, es lo mismo que que cuando uno está más sano, está más contento, ¿no? Primero, porque la ética no es un asunto de comparación de unos seres con otros. O sea, a mí no me preocupa qué les pasa moralmente a los demás, sino qué me pasa a mí. La, cada uno de nosotros solo conoce a un sujeto desde el punto de vista de su libertad, que es cada cual. Así mismo, yo no sé por qué los demás hacen lo que hacen. Por lo tanto, si pueden estar equivocados, pueden tener magníficas intenciones, pero tal, pues no lo sé. Yo solo sé que hay un ser libre del cual tengo que ocuparme, que es de mí mismo. Y por lo tanto, yo lo que procuro es: ¿qué es mejor para mí? ¿Cómo vivo yo mejor? Y cómo me encuentro más armónicamente relacionado con lo demás. Si otras personas tienen otro tipo de de criterio, pues ellos sabrán. Yo no puedo, yo no conozco más que un ser libre visto desde dentro, soy yo mismo. Y a cada uno me le pase. Como última pregunta, filosóficamente, ¿cómo hablaría de la vida? Primero, hablaría mucho porque es muy largo el tema. Eh, bueno, yo supongo que todas estas cosas que hemos estado diciendo eh tienen que ver con la vida, ¿no? No, si no nos interesara la vida, no nos interesaría la moral, no nos interesarían las las leyes, no nos interesaría en ninguna de otras cosas. O sea, la vida es lo que nos hace interesarnos por lo que nos pasa, porque eso es lo que nos pasa. Estamos vivos en este mundo, aquí, hoy, ahora, y que tenemos que arreglarnos las como mejor podamos. Eso es lo que nos interesa realmente.