📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

Sesión - Terapia Cognitivo Conductual

Centro de Psicoterapia Cognitiva16:03

Transcription

Pero ahorita me gustaría platicar acerca de lo que haces cuando están comenzando o durante los ataques de pánico. Entonces, eh, cuando comienza la ansiedad, sí, y ya empiezan los pensamientos y las sensaciones, sí, ¿qué es lo que haces?

Me detengo de lo que sea que esté haciendo. Me detengo en el momento y, como te decía, o me siento o si puedo me acuesto para tratar de descansar y regular mi mi respiración.

Ahora, ¿qué crees que pasaría si tú no descansas? Si empiezas a sentir las sensaciones, las palpitaciones, o sea, no respirar bien, incluso ventilar, y si no descansas, ¿qué crees que pasaría?

Que si podría llegar al paro cardíaco. Entonces, yo creo, tiene todo el sentido del mundo. Si aceptamos la premisa de que hay algo malo en tu corazón, yo creo que cualquiera lo haría, ¿no? Si una persona tiene la idea de que tu corazón está super vulnerable y de que te puede pasar, sí, o sea, vamos, algo terrible como un paro cardíaco, si no te cuidas, pues obviamente vas a tratar de descansar, sí, no te vas a arriesgar, ¿verdad? Si el corazón está vulnerable, pues no lo vamos a a empujar. Entonces, tiene todo el sentido del mundo eso que me estás diciendo, que que bueno, no, o sea, que buscas descansar y parar la agitación.

Okay, pero si el problema no es que exista un problema cardíaco, si el problema realmente es que tienes la creencia de que tienes algo malo en tu corazón, pero que realmente no tuvieras nada malo en tu corazón, ¿qué efecto tendría al descansar?

Supongo que ninguno, sería irrelevante.

Relevante. Yo creo que si lo platicamos un poquito más, yo creo que si si tú descansas, o sea, cuando empiezan las sensaciones en el cuerpo y descansas, ¿a dónde se va tu atención? Te pones a pensar lo que vas a hacer mañana, algo por el estilo. En, ¿en qué te enfocas en ese momento al descansar?

En que en cuanto, en cuanto me ponga bien, tengo que ir a a que me revisen o que me voy a tomar mis medicinas, lo que platicamos hace ratito.

Tensión. Cuando está descansando, la tensión, ¿está afuera o está adentro?

Afuera.

Afuera. Sí, no estás pensando en lo que estás sintiendo en ese momento porque estás descansando. Si no, no sería algo, vamos, como inevitable que está enfocando.

Ya me está bajando. Sí, o sea, la respiración o ya me está bajando este el ritmo cardíaco. No te enfocas en eso.

No, no tanto. No tanto.

Okay, okay. Entonces, el descansar para ti, ¿qué efecto tiene?

Me me relaja.

Me relaja. Te relaja. Tranquiliza, ayuda a regular la, ajá, respiración.

Okay, okay. Y te lleva, ¿a qué conclusión? Dices, bueno, descansé y gracias a que descansé, no llegué al paro.

No llegué al paro.

No. Entonces, de cierta forma, el descansar, ¿no nos ayuda a diferenciar si realmente hay un problema cardíaco o no? ¿Estaré de acuerdo conmigo?

Supongo.

Sí. O sea, porque sí, si si descanso, entonces, pues de cierta manera, pues me salvo, ¿no? De de de esta consecuencia. Pero también al hacer eso, imposibilita que te des cuenta que igual sí lo pudiste haber aguantado. Porque si la otra teoría es cierta, que es solo la creencia y que es un círculo vicioso, pues entonces no sería necesario descansar. Pero mientras sigas descansando, como que no podemos comprobar cuál de las dos teorías es. ¿Me sigues la corriente?

Sí.

Entonces, ¿qué crees que debamos de hacer que evite descansar?

Sí.

Sí. O sea, es difícil. Sí, es lo que estamos planteando ahorita, pero estamos ahorita encontrando que gracias a que tú descansas, pues llegas a la conclusión, no me pasó nada. Pero el problema con eso es que a ti no te consta que tanto tu corazón aguanta. Estamos.

Sí, sí. Esa. Porque los últimos tres meses te has agitado mucho. ¿En alguna ocasión a propósito lo evitas?

Ajá. Sí.

Entonces, por ahí te queda la duda, ¿sí? O sea, de qué tanto aguanta tu corazón. Sí. Entonces, regresamos a lo mismo. Tienes por aquí una idea que te dice, eh, si me agito, sí, o sea, mi corazón no lo va a aguantar, paro cardíaco. Pero también tenemos por el otro lado, sí, este, la la idea de que es la creencia de que algo me va a pasar, que tiene que ver con las vivencias que has, o sea, que has tenido y que, bueno, no, eso te genera sensaciones físicas, ¿okay? Que que corroboran estas ideas, pero que realmente no sea algo, sí, sea algo peligroso.

Y empezamos a recopilar algo de evidencia a favor de esta nueva teoría, ¿no? De que te han checado doctores, de que has tenido muchos ataques y no te ha pasado nada, que que no hay ningún tipo de señal, sí, tangible de de algún tipo de enfermedad cardíaca, y que los dolores que sientes no encajan con una cuestión, vamos a decir, de pacientes cardíacos, sino encajan con una cuestión como de pacientes con ansiedad. Estamos.

Parece que hemos recopilado el día de hoy evidencia a favor de esta, esta nueva teoría. Entonces, estamos como confundido, imagino. Te noto un poquito confundido entre las dos teorías.

Algo.

Ahora, ¿cuál? La única forma de de poder saber cuál de las dos teorías es cierta, intentando agitarme. Entiendo que eso es complicado, ¿no? O sea, que no es algo que te encante hacer. Es ese experimento.

Entonces, ¿podremos hacer una manera gradual? ¿Te parece bien si elaboramos un experimento que de una forma gradual pongamos a prueba estas dos teorías?

Sí.

Porque, ¿qué tendrías que ganar? Vamos a pensar, si, o sea, si tú haces el experimento y te das cuenta que te puedes agitar, ¿eso te podría beneficiar? ¿Sería bueno para ti el saber que te puedes agitar?

Sí.

Si tú estuvieras seguro que te puedes agitar, ¿eso cómo podría impactar tu vida en positivo?

Bueno, ya podría pasar tiempo a solas con mi hija sin ningún problema, podría tener relaciones con mi novia más seguido sin preocuparme, al momento de viajar ya no me estresaría tanto. Básicamente, podría hacer cosas yo solo.

Es importante. Okay. Bien. Bueno, entonces, ¿piensas que todos estos beneficios valdrían la pena intentar un experimento para tratar de responder qué tanto aguantas físicamente o no? Pensando que hay muchas cosas en juego, ¿valdría la pena intentar un experimento?

Sí, supongo.

Supongo que sí. ¿Qué tanto quieres poder volver a jugar con tu hija?

Tu solo.

Mucho. Mucho. Mejorar tu relación y parar tus ataques de pánico.

Quiero.

Entonces, yo entiendo que, bueno, no hay un riesgo fuerte, por eso quiero que lo hagamos de manera gradual, ¿va? O sea, no vamos a aventar toda la caballería, pero sí quiero que hagamos, o sea, un pequeño experimento a ver si te pregunto. A ver, ahorita salimos de la oficina, hay escaleras. ¿Cuántas veces crees tú que podrías subir y bajar las escaleras a buen ritmo sin descansar?

¿Cuántas veces?

Tres.

Tres.

Tres veces. Tres veces. Sí. ¿Podrías subir, bajar esas tres veces sin descansar?

Eso sí me lo, me lo.

Ahora, si yo te digo, a ver, cinco veces. Si yo te pediría que subas y bajes la escalera cinco veces, ¿qué crees que pasaría?

Siento que se me agita.

Y si te agitas, ¿qué?

Me va a faltar mucho el aire, que voy a hiperventilar, que mi corazón va a latir muy fuerte y del.

Bueno, entonces, la idea, si subo, bajo la escalera cinco veces, ¿me agito al punto que podría llegar a pasar algo? ¿Corazón físicamente del cero al 100?

100%.

Sí, ¿estás seguro? Como te llamas Fernando, ¿qué tanto crees en que si subes y bajas escalera cinco veces puede ser una consecuencia física grave?

70%.

70%. Okay, está, está un poquito alto. Entonces, está, está fuerte, sí, la creencia. Okay. Bueno, pero yo creo que vale la pena que hagamos el experimento, sí, para de una vez poder tratar de diferenciar entre estas dos teorías, sí, porque entonces lo que quiero que hagamos es que ahorita vamos a salir, sí, en este momento, vamos a salir para la oficina, vamos a subir y bajar las escaleras cinco veces y vamos a poner a prueba esta idea que tú tienes, sí, o sea, de que por un lado estaría que, bueno, me puedo agitar al punto que algo puede llegar a pasar, pero también la otra alternativa vendría siendo que subas y bajes las escaleras y que te puedes poner un poco ansioso o cansado, pero que no te va a pasar nada.

Y hemos encontrado a través de la sesión de hoy evidencia que puede respaldar este, bueno, esta esta segunda teoría. Entonces, ¿te parece si intentamos este experimento sin pensarlo?

Vamos.

Okay. Bueno, vamos a hablar acerca de lo que observaste después de hacer este experimento.

No te aguantaste. Durante el experimento, que mi, que mi corazón sí lo aguantó. Ajá. Okay. La, o sea, sí sentí las las palpitaciones, pero, o sea, finalmente sí, sí estoy bien.

Okay, okay. Ahora, ¿qué sentías en el cuerpo? La, ¿qué tan fuerte con las palpitaciones?

Pues tan tan intensas como en otras ocasiones, no, no la sentí, pero sí la sentí, pero no así fuertes.

Okay, okay. Ahora, eh, lo que me gustó del experimento es que te pedí que era cinco, pero después te pedí que hiciéramos otras tres. Sí. O sea, vamos, otras tres. Sí. O sea, subir y bajar y en ese momento me dijiste que pensabas que no, no ibas a aguantar, pero lo hiciste.

Sí, de hecho, me llamó mucho, mucho la atención. De hecho, me agradó bastante que, o sea, aparte de todo lo que ya me había dicho, sí, sin importar eso, yo como que descubrí que sí puedo bien. Eso me da gusto.

Sí, sí, me gustó porque en total hicimos 10. Sí. O sea, ves que hiciste cinco y luego te empujamos un poquito más, hiciste otras tres y luego hiciste otras dos. Entonces, realmente fueron 10, sí, o sea, las que las que nos aventamos y mientras que sí hubo bastante, sí, o sea, agitación, pues bueno, no, aquí estamos.

Sí. No, sí, o sea, no pasa nada. Entonces, este resultado, ¿qué nos puede llevar? Eh, a sí, o sea, a pensar acerca de tu estado de salud. Si el hecho de que hayas podido aguantar subir y bajar tantas veces, ¿qué dice de ti como persona en el rubro salud física?

¿Qué te hace reflexionar esto?

Que tal vez no estoy tan mal.

Que tal vez no estás tan mal. Okay. Que tal vez tu corazón sí, sí aguanta.

Sí aguanta.

Okay, okay. Muy bien. Ahora, si te pregunto acerca, sí, de porcentaje, así, o sea, qué tanto sigues creyendo en que realmente tienes algo mal en tu corazón y estás en riesgo de un paro cardíaco. Estábamos en 80, lo bajamos a 70, eh, y después de hacer este experimento tan, sí, o sea, tan difícil, pero muy bien, ¿qué tanto sigues creyendo en eso?

50.

6%.

Okay. Me da gusto. O sea, bajó que 50%. Un 80 a un 50. Creo que es, sí, o sea, es un buen avance. Eh, y estoy muy contento contigo. Lo hiciste muy bien. Sí, o sea, tomó mucha valentía el poder, sí, o sea, el poder poner a prueba esa idea, pero platicamos que era necesario, ¿no? Ahora, eh, estoy muy contento con lo que acabas de, sí, de lograr, pero, eh, para que esto realmente nos beneficie, tenemos que, pues, de cierta manera, trasladar fuera del consultorio. Estamos. ¿A qué me refiero con esto? O sea, tú lo que quieres es poder jugar con tu, o sea, con tu hija, poder, sí, o sea, subir escaleras sin mayor bronca. Entonces, ahorita te acabas de dar cuenta que puedes subir y bajar bastante rápido 10 veces y no pasó nada. Entonces, me gustaría dejarte una tarea que tiene que ver con lo que acabamos de hacer, que no te lo diga yo, pero te consta que pudiste subir y bajar 10 veces y que tu corazón aguantó. Entonces, ¿qué podríamos agendar como tarea de actividad física esta semana? ¿Qué te gustaría poder hacer?

Por el parque.

Okay. Con tu hija.

Con mi hija.

Okay. Y con tu novia.

Con tu novia.

Okay. Ahora, vamos a hacerlo un poquito más complicado. O sea, ¿qué te parece y aquí dame tu opinión? Eh, me gustaría saber cómo, sí, o sea, cómo lo ves tú, pero no sé, ¿qué te parece jugar con tu hija? Sí, puede ser, sí, o sea, con la pelota o correr un poquito.

Sí, bueno, o dime tú, o sea, ¿qué tipo de de juego que involucre esfuerzo físico te gustaría?

Ah, de correr. Me inclino, creo que más a jugar con con la pelota conmigo.

Okay. Okay. Va. Bueno, entonces, lo que vamos a hacer es durante, ¿qué te gusta? Sin descansar, 10 minutos.

Sí.

20 minutos. ¿Cuántas veces por semana?

Tres, cuatro.

Me parece excelente. Sí, o sea, un mínimo tres veces, sí, tres, cuatro veces por semana. Lo que queremos es, sí, es bueno no hacer actividad física, pensando en que tú ya te consta que lo puedes aguantar. Ahora, lo queremos trasladar, sí, o sea, ya a tu funcionamiento cotidiano, ¿va? Entonces, es importante que lo hagas porque estos miedos a veces requieren de de mucha repetición, sí, mucha evidencia en contra. Si una vez nos ayuda, pero, pero no es suficiente.