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Meditación de la mañana: "Ser un depositario", con Guillermo Simó.

Brahma Kumaris España22:59

Transcription

Om shanti. Muy buenos días. Damos la bienvenida a meditación matutina. Saludos desde Madrid.

Esta es la meditación para empezar el día en alguna conciencia espiritual beneficiosa que nos ayude, que nos ayude a navegar por el día, porque después todos tenemos que tratar con nuestras responsabilidades, actividades, tareas. Y un gran aprendizaje que nos da la meditación es que todo lo que hacemos, el cómo lo hacemos, depende de nuestro estado de conciencia. Podemos hacer las cosas y ser efectivos, pero podemos hacerlas simplemente por obligación o podemos hacerlas en un estado de paz y bienestar. Y hay una gran diferencia. Entonces, y hay una gran diferencia también en el resultado.

Hoy vamos a reflexionar sobre un concepto espiritual que es lo que llamamos el depositario. Y el depositario es un ejemplo que usamos a veces es como aquel que cuida de algo, pero que no es suyo. Y por ejemplo, en India y en otros lugares hay templos que están cuidados por una persona o por una familia. Entonces esa esa persona que es la encargada de cuidar el templo, cuida que todo esté limpio, en orden, en correcto estado, pero por supuesto no tiene conciencia de mío, es el depositario. Y esta es una conciencia que nos va a ayudar en la vida a liberarnos de todos los apegos. es considerar que nada es mío. Simplemente cuido de todo, utilizo lo que tengo que utilizar, sirvo de los recursos, pero no es mío. Es como si el universo e la vida ha dispuesto para mí esos recursos y también no solo recursos materiales, sino las relaciones. relación pues la conciencia de que nadie es mío, eh, una conciencia de de cuidar de todos y de todo.

¿Y qué es lo que es mío realmente? Mi esencia, ser y mi relación con lo divino, fuente, ser supremo. Vamos a meditar sobre estos conceptos. Damos la postura. Aflojamos cualquier tensión que sintamos, damos que la respiración se vaya armonizando y vamos hacia dentro. Vamosar con esto interior. Vamos entrando en la conciencia del ser espiritual.

Hoy en día hay una gran inquietud e interés por comprender la conciencia. Es algo en realidad misterioso. ¿Cómo funciona la y cómo la conciencia impacta todo lo que sucede, todo lo que hacemos, todo lo que decimos? Todo depende de esa energía sutil, incógnita, espiritual, el alma, el ser, todo se crea ahí, los pensamientos, sentimientos, actitudes que determinan lo que después vamos a poner en la práctica, cómo lo vamos a hacer, qué impacto va a tener en el mundo. Todo empieza en la conciencia y es darme cuenta de que quién soy yo. Yo soy la conciencia. Yo soy el ser consciente, el ser de luz, el ser espiritual. Y un instrumento maravilloso del que todos disponemos es la mente. La mente es nuestro poder creativo, nuestra facultad creativa. un generador de posibilidades. A veces parece que nuestros pensamientos tienen que ser ciertos pensamientos, pero no. Con la meditación aprendemos a realmente darnos cuenta del potencial creativo ilimitado nuestra mente y cómo transformamos la realidad de lo que vemos, lo que observamos, lo que percibimos con el poder de nuestros pensamientos.

Así que lo primero es que transformamos la conciencia de quién soy, de esta forma física en la que me identifico con el género, la edad, el aspecto y después las circunstancias, el rol. Transformo mi visión a la de que soy un ser. de luz, un alma, un punto de luz, un alma eterna. Siempre existo ocupando este traje, este carruaje, este instrumento. Y hoy vamos a explorar la conciencia de ser un depositario. Posetario es quien cuida, pero no tiene conciencia de posesión, conciencia de mío.

Podemos explorar esta conciencia primero en relación al cuerpo. El cuerpo es un instrumento que recibido de la naturaleza, está hecho con los elementos de la naturaleza, de la materia. Pero cuando me estabilizo en mi forma de luz, me doy cuenta que yo existía antes [música] de este cuerpo y existiré cuando termine este cuerpo. Por tanto, este cuerpo es solo un vehículo temporal. Se dice a veces, el cuerpo es el templo del alma, así que puedo considerar que yo, el alma, soy depositaria de este templo, de este cuerpo físico. Mi relación correcta con este instrumento es cuidarlo, mantenerlo sano, realizar las acciones que ayuden a mantenerlo en equilibrio, en salud, en armonía, pero ir soltando esa conciencia de mío. Yo no soy este cuerpo, soy el alma que es el depositario. Así que cuido y valoro este cuerpo físico con respeto, con gratitud. y también con desapego.

Pensemos ahora en las otras áreas de la vida. Todos los objetos, los recursos materiales, el lugar donde vivimos. Todo lo que yo utilizo, manejo o hago uso de ello durante el día, también lo puedo utilizar en La conciencia de ser un depositario. Nada es mío. Todo viene y va en el río de la vida. Cuando nos olvidamos de este principio, a veces caemos en la ilusión de que esto es mío, pero en realidad llega un momento en el que hay que soltarlo todo. Así que es beneficioso practicar eso. Ahora dispongo de estos recursos materiales, dispongo de todas estas facilidades, pero nada es mío y si he de soltar algo, lo suelto fácilmente. No me aferro a nada porque soy un depositario. Yo, el alma soy un depositario. Lo utilizo todo con apreciación, con gratitud, valorándolo, pero mantengo la conciencia de que nada es mío. es mío.

un nivel a veces más delicado con cierta dificultad es el recordar que incluso las relaciones familiares cercanas, ¿cuándo les veo como almas, como sedes espirituales con los que tengo una relación en este nacimiento, en esta vida? En realidad también se cumple que nadie es mío. Las relaciones vienen y van. Las personas que ahora [música] están en mi vida en un momento dado dejarán de estarlo. Nuestros caminos se unen y se separan de acuerdo a la obra de la vida. Y cuando mantengo este principio tan claro y tan cierto, pero del que nos olvidamos, me doy cuenta que también se cumple que soy un depositario y nada ni nadie es mío.

Y así surge la reflexión. Entonces, ¿qué es mío? Hay algo mío y una manera de verlo es que lo que sí es mío es lo que acumulo y desarrollo en mi interior. mío es mi mundo interior. Mío es el ser y también hay una relación sutil muy hermosa. Cuando me doy cuenta de la existencia y la presencia de la luz más dulce y poderosa, la luz del ser supremo. y como a nivel espiritual también esa relación con la fuente divina, con el alma suprema, también me da la experiencia de que el alma suprema me pertenece, es mi soporte, mi guía, mi compañero. Y así voy entrando en la experiencia de que aquello que es mío no es nada de este plano físico. Lo que realmente es mío está en la dimensión espiritual. Yo, el alma soy un depositario y así voy [música] soltando y disolviendo todos esos hilos del apego que están conectados con algo que considero mío, mi mí puntos suspensivos. Podemos rellenar esos puntos suspensivos con todo lo que considero mío.

Ahora, en la conciencia del alma, que es un depositario, hoy cortando todos esos hilos del apego. Podemos dedicar unos momentos a ese ejercicio sutil. de revisar cuáles son las cosas que aspectos o relaciones que más entran en la categoría de mío. darme cuenta y cortar ese hilo del apego. Podemos dedicarle unos momentos a este ejercicio de la mente y del intelecto.

Y ahora unos momentos desde el silencio, desde esta conciencia libre de apego, vamos a sentirnos instrumentos para esparcir luz y paz. hacia el mundo y al mundo en el que hay tanta intranquilidad y falta de armonía. Vamos a considerarnos aros de luz, aros de paz, conectados con la fuente eterna, ir esparciendo la luz divina. La luz llena de paz, la luz llena de buenos deseos. Durante unos momentos vamos a involucrarnos en este poderoso y necesario servicio de la mente.

Y poco a poco vamos retornando, regresando de este viaje interior, sintiendo un poquito los pies, sintiendo las piernas, sintiendo las manos, los brazos, los hombros, preparándonos para retornar al mundo de la actividad, del sonido. Vamos preparándonos para ese ingreso en en la acción. Y la invitación hoy es practicar esta conciencia de ser un depositario. Nada mío. Manejo todo, trato con todos, cumplo mis responsabilidades, pero ningún apego, ninguna conciencia de mío. No me aferro a nada. A ver qué tal nos va esa práctica. Gracias por acompañarnos. Seguimos avanzando. Oh.