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El mayor ROBO de la historia HA COMENZADO

Gustavo Entrala19:34

Transcription

Imagina que alguien entra en tu banco esta noche. No rompe ninguna puerta, no activa ninguna alarma. Simplemente copia todos los archivos cifrados: tus transferencias, tus contraseñas, tus comunicaciones. No puede leerlos todavía, no le sirven para nada, pero los guarda y espera. Esto ya está ocurriendo hoy con tus datos, con los datos de tu empresa, con las transacciones de millones de carteras de criptomonedas.

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Es obvio que guardan esta información para desencriptarla en algún momento y dejarnos a todos en blanco. ¿Cuándo?

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Cuando exista un ordenador capaz de desbloquear todas esas claves. Pensábamos que ese momento estaba a 10 años vista, pero todo parece indicar que estamos a 3 años, cinco a lo máximo. ¿Y tiene solución este riesgo cósmico? Sí, se la inventaron dos científicos hace 40 años. Desarrollaron la solución antes de que el problema existiera y durante décadas nadie les escuchaba. Hoy

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te cuento qué descubrieron, por qué importa y por qué el tiempo se nos está

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acabando.

En este vídeo vamos a hacer tres cosas. Primero, voy a explicarte por qué la computación cuántica está llegando mucho más rápido de lo que se pensaba y qué significa eso para la seguridad de todo lo digital. Segundo, voy a contarte qué riesgo concreto supone para las criptomonedas. El Bitcoin es la más conocida y para millones de personas que tienen fondos en carteras digitales. Y tercero, voy a presentarte a dos científicos que hace 40 años desarrollaron la solución a este problema antes de que el problema existiera y que han recibido el Turing, el premio Nobel de la computación.

Empecemos por esto. Estamos en 1979 en San Juan de Puerto Rico. Durante la última tarde de un congreso de ciencias de la computación, un informático canadiense llamado Gils Brasard está nadando en el mar y otro de los asistentes a la conferencia le alcanza y empieza a hablar con él. Es un físico norteamericano llamado Charles Bennett. Le habla de una idea extravagante que le había dado su amigo Stephen Weisner, uno de los pioneros de la computación cuántica a finales de los 60 en una casa comunal hippy de Boston. Es esa época. La idea de Weisner era esta: ¿Y si pudiéramos hacer billetes que fuera físicamente imposible falsificar? No matemáticamente difícil, sino físicamente imposible, como usando las propiedades de las partículas de la luz.

Brascriptógrafo puro. Se había dedicado a esa disciplina que diseña métodos para proteger información mediante códigos y técnicas matemáticas. No sabía nada de física cuántica, pero le picó la curiosidad. En ese baño, en el Atlántico, arrancó un proyecto que puede salvar la economía mundial en menos tiempo del que pensamos.

5 años después de aquel baño, en 1984, los dos científicos publicaron juntos el paper que lo cambiaría todo. Lo llamaron BB84. Suena, lo sé, a un modelo de bomba, pero no. Son sus dos apellidos y el año. ¿Qué decía ese paper? ¿Era solo teoría? No, era un protocolo ejecutable paso a paso. La idea central consiste en que en lugar de usar matemáticas para proteger una clave, usas las leyes de la física cuántica. Tranquilo, que te lo voy a intentar explicar.

El protocolo funciona así. Alicia quiere enviar, por ejemplo, una clave secreta a Roberto. Para eso envía una serie de fotones de luz, cada uno polarizado en una de las cuatro orientaciones posibles. Esas orientaciones representan los unos y los ceros de la clave. Roberto los recibe y los mide, pero como no sabe en qué orientación fueron enviados, elige aleatoriamente cómo medirlos. Después, Alicia y Roberto comparan por un canal público qué orientaciones usó cada uno sin revelar los resultados y se quedan con los fotones donde coincidieron.

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Esos forman la clave secreta compartida. Y si alguien intenta interceptar los fotones, aquí está el núcleo del descubrimiento. En el mundo cuántico, medir una partícula la altera irremediablemente. Un espía que intenta leer los fotones en tránsito los está destruyendo y los reenvía alterados. Alicia y Roberto lo detectarían inmediatamente al comparar sus resultados. Aparecen errores donde no debería haberlos. El espía no puede escuchar sin dejar huella. Es una consecuencia directa de las leyes del universo.

Y esto funciona en la práctica. El primer experimento físico del BB84 se hizo en el año 89 en los laboratorios de IBM a una distancia de 32 cm. Fue suficiente para demostrar que el principio era correcto. Desde entonces, este protocolo se ha escalado de formas que parecían imposibles. Hoy existen sistemas de distribución de claves cuánticas que funcionan sobre fibra óptica a distancias de entre 100 y 150 km. China ha construido una red de comunicación cuántica de más de 2,000 km entre Pekín y Shanghai, usando fibra óptica y un satélite llamado Micius, que distribuye pares de fotones entrelazados desde el espacio. En noviembre de 2025, investigadores alemanes publicaron en la revista Nature que habían logrado teleportar información cuántica sobre la fibra óptica del internet comercial, ordinario, el que conocemos todos, con una fidelidad superior al 90%. Ya no hace falta, por tanto, infraestructura especializada. El BB84 puede funcionar sobre la red que ya existe.

Durante décadas, la respuesta del mundo académico al trabajo de estos dos investigadores fue, en el mejor caso, la indiferencia. El mundo de la informática

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no entendía por qué la física cuántica era relevante para la seguridad digital, hasta que estos dos investigadores han recibido este año el premio Turing, el Nobel de la computación. La noticia ha pasado totalmente desapercibida, ¿verdad? Pero es muy, muy importante.

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El campo de la informática no da este premio a una curiosidad académica. Lo da cuando considera que algo va a definir el siguiente capítulo de la historia tecnológica. Y llega en el momento justo.

Hago una brevísima pausa para hablarte del patrocinador de este vídeo que es Hubspot y lo hago con ganas porque acaban de

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lanzar un informe que vale la pena. Se titula "El estado de la IA en el go to market en 2026". No te pierdas con los anglicismos. Te lo explico. La realidad es que hay una pregunta que todos nos hacemos, ¿no? Vemos la IA por todas partes, pero querríamos saber cómo se está usando de verdad dentro de empresas que están creciendo gracias a la IA,

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quién la está aprovechando bien y quién solo está como jugando con ella. Vale, pues este informe responde a eso con datos y lo que cuenta es superrevelador. Un 86% de los equipos del estudio utiliza alguna forma de IA en su trabajo diario,

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pero solo aquellos equipos que la tienen realmente integrada en el marketing,

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en las ventas y en la atención al cliente son los que están viendo resultados. Lo que me ha gustado de este estudio son los casos prácticos, no la

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teoría, sino casos de uso reales, como los mejores equipos están generando pipeline de ventas con agentes de IA, cómo personalizan sus mensajes a gran escala y cómo están generando visibilidad en los nuevos buscadores que sabes que son ChatGPT, Perplexity, etcétera, donde ya se está jugando una buena parte de la tarta del marketing. Si trabajas en marketing, ventas o tienes un negocio que quiere crecer en 2026, ¿quién no?, este informe es oro. Te dejo el enlace en la descripción para que te lo descargues gratis.

Y ahora volvemos a nuestro vídeo.

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Antes de adentrarnos en la amenaza cuántica, necesitas entender un número. Toda la seguridad digital del planeta, tus contraseñas, tus mensajes, tus transacciones bancarias, el tráfico de internet descansa sobre un principio matemático sencillo: hay ciertos problemas matemáticos que son tan difíciles de resolver que ningún ordenador del mundo podría hacerlo en un tiempo razonable. ¿Okay? Uno de esos problemas es factorizar números enormes. Lo expliqué en

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este vídeo. Otro es el logaritmo discreto sobre curvas elípticas. What. Vale, para resolverlo, para simplificarlo muchísimo, es eh algo parecido a romper un huevo e intentar recomponerlo. Estos dos problemas son los cimientos matemáticos de la criptografía moderna. Bien, hasta aquí.

Un ordenador cuántico suficientemente potente puede resolver esos problemas en cuestión de minutos. Y la pregunta es, ¿cuándo llegará ese ordenador? Durante años la respuesta tranquilizadora era: bueno, eso quedan un montón de décadas todavía por delante. Por ejemplo, en 2019 Google estimaba que para romper el cifrado estándar haría falta un ordenador con 20 millones de qubits. Un qubit es la unidad básica de computación cuántica. 20 millones. Un número que parecía tan lejano que nadie se lo tomaba muy en serio.

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Pero entonces se empezaron a cambiar las cosas muy rápido. En mayo de 2025, o sea, hace justamente un año, Google revisó esa estimación. Ya no hacían falta 20 millones de qubits, bastaba con 1 millón, una reducción de 20 veces en 6 años. Y algo ha pasado en marzo de este año, en marzo de 2026. El equipo de inteligencia artificial cuántica de Google publicó un nuevo documento técnico. La cifra había vuelto a caer. Menos de 500,000 qubits físicos podrían ser suficientes para romper la criptografía de curva elíptica, la que protege la mayor parte del tráfico web cifrado del mundo.

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Eso es una reducción de 40 veces respecto a la estimación de 2019 en 7 años.

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Días después, investigadores de Caltech y una startup llamada Oratomic fueron todavía más lejos. Publicaron que con un tipo diferente de arquitectura cuántica basada en átomos controlados por láser, podrían bastar tan solo 10,000 qubits físicos. Para que entiendas la magnitud del cambio, en 2012 se hablaba de 1000 millones de qubits necesarios. En 2026 hablamos de 10,000. Eso es una reducción de cinco órdenes de magnitud en solo 14 años. Y los ordenadores cuánticos actuales ya tienen entre 1000 y 2000 qubits. Todavía no son suficientes, pero la brecha se está cerrando a una velocidad que nadie anticipó.

Tanto que en este estudio de marzo de 2026, eh, al tiempo que presentaba su paper, Google anunció algo que nadie esperaba. Anunció que adelantaba su propio plazo de migración de toda su criptografía a un sistema de protección resistente a los ataques cuánticos. Adelantaba sus planes al año 2029, es decir, dentro de 3 años. Y el estándar del sector seguía las recomendaciones de una institución americana que se llama el NIST, que fijaba 2035 como el año de referencia para tener todas las claves cambiadas. Google acaba de recortar ese plazo en 6 años. Cuando una de las empresas más avanzadas en computación cuántica del planeta te dice que hay que prepararse antes de 2029, merece la pena escuchar.

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Hablemos ahora de dinero, porque esto ayuda a tangibilizar la amenaza cuántica porque pensarás que la clave de tu email tampoco tiene tanto valor. La mía, desde luego, no lo tiene. Pero cuando piensas en el Bitcoin, en el Ethereum y en el 99% de las criptomonedas existentes y te das cuenta de que usan el mismo tipo de criptografía que Google acaba de mostrar que es vulnerable, la criptografía de curva elíptica, la del huevo que intentamos recomponer.

Cuando creas una cartera de criptomonedas, el sistema genera dos claves. Una privada que solo conoces tú y nunca debes compartir y una pública derivada matemáticamente de la privada que compartes con el mundo para recibir fondos. La seguridad de tu cartera descansa sobre una premisa que es prácticamente imposible calcular la clave privada a partir de la pública con los ordenadores actuales. Un ordenador cuántico suficientemente potente haría ese cálculo en minutos.

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El documento técnico de Google de marzo de 2026 calculó algo que ha dejado en shock a muchos analistas del sector. Un ordenador cuántico suficientemente potente podría calcular la clave privada de una cartera de Bitcoin a partir de su clave pública en aproximadamente 9 minutos. Y claro, el Bitcoin tarda 10 minutos de media en confirmar una transacción. Eso significa que un atacante con ese ordenador cuántico podría interceptar una transacción mientras está pendiente de confirmación, calcular la clave privada del emisor en 9 minutos y vaciar su cartera antes de que la red procese la transacción original. El que paga no sabría qué ha pasado con su dinero y el que lo tenía que recibir seguiría esperando toda su vida. Un especialista en criptografía y criptomonedas llamado Alex Pruden lo resume con una frase que no deja lugar a dudas: "Un hackeo de 9 minutos es más rápido que el tiempo medio de un bloque de Bitcoin". Esto pone las transacciones activas en riesgo inmediato.

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Ahora hablemos de algo que no sé si has escuchado alguna vez: los Bitcoin durmientes. ¿En qué

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consiste esto? Aproximadamente 6,9 millones de Bitcoin, casi un tercio de toda la oferta existente, tienen sus claves públicas permanentemente expuestas en la cadena de bloques. Cualquiera puede verlas y cuando llegue un ordenador cuántico adecuado, cualquiera podrá calcular la clave privada correspondiente. De esos 6,9 millones, unos 1,7 millones pertenecen a los primeros años de historia del Bitcoin, la era llamada de Satoshi Nakamoto, el creador ese anónimo. Parece ser que el New York Times ha desvelado quién es, pero nadie está muy seguro. Vale, pues estas monedas son monedas que llevan dormidas más de una década, nadie las ha movido nunca. Si alguien rompe estas claves, podría aparecer de golpe en el mercado una cantidad de Bitcoin equivalente a más de 100,000 millones de euros al precio actual. Sería el mayor golpe de la historia de la humanidad.

En enero de 2026, el director de estrategia de renta variable del Banco de Inversión, Jefferies, retiró el 10% de su asignación a Bitcoin en sus carteras modelo y la razón que dio fue muy clara: el riesgo de la computación cuántica.

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Claro, ante esto te preguntarás, ¿y qué están haciendo las plataformas de criptomonedas? Pues la respuesta directa y más sencilla es que se mueven pero muy despacio. Ahora hay una propuesta técnica para Bitcoin llamada BP360 que introduciría un nuevo tipo de dirección resistente a los ataques cuánticos a largo plazo. Pero todavía no hay consenso en la comunidad y la Fundación Ethereum lleva tiempo trabajando en planes de migración. El problema es que migrar una red descentralizada, sin dueño y sin botón de parada es enormemente complejo. Un análisis ha estimado que la migración completa de la red de Bitcoin, del blockchain de Bitcoin, requeriría al menos 76 días de actividad continuada en la cadena y ese sería el mejor escenario posible. 76 días asumiendo que toda la comunidad estuviera de acuerdo el primer día, algo que en la historia de Bitcoin no ha ocurrido nunca.

Hasta ahora hemos hablado de una amenaza futura, pero hay una dimensión de este problema que ya está en el presente. Se llama "Harvest Now, Pay Later". Cosecha ahora y descifra después. La lógica es sencilla y aterradora. Si sabes que dentro de unos años tendrás un ordenador capaz de romper cualquier cifrado, ¿qué haces hoy? Bueno, pues recopilas todos esos datos cifrados. Todo lo que puedas pillar, lo pillas y lo recopilas y lo guardas, ¿vale? Y esperas. Y claro, servicios de inteligencia de varios países, organizaciones criminales con recursos, actores estatales con visión de largo plazo, todos ellos tienen incentivos para hacer exactamente eso. Tus comunicaciones cifradas de hoy, los registros médicos cifrados de los hospitales, las transacciones financieras de empresas y personas, los correos clasificados de los gobiernos, todo eso puede estar siendo recopilado ahora mismo, esperando el día en que alguien tenga la clave.

Gils Brasard, uno de los dos científicos de nuestra historia de hoy, eh, lleva décadas advirtiendo exactamente de esto y lo dice con una precisión espectacular: "Todo el internet de los últimos 40 años será un libro abierto y no hay nada que puedas hacer para salvar el pasado. No hay vuelta atrás. Por tanto, los datos que ya han sido robados ya han sido robados. La única protección posible es la que construyamos a partir de ahora."

¿Cómo?

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Hay algo que me parece muy revelador en toda esa historia. Ben y Brasard, los protagonistas de este vídeo, desarrollaron la solución en 1984. Internet llegó después y las criptomonedas llegaron mucho después. La amenaza de la computación cuántica está llegando ahora, está muy cerca.

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Hemos tardado 40 años en entender por qué importaba lo que estos dos tipos habían descubierto. Y ahora nos damos cuenta de dos cosas al mismo tiempo. La solución existe, funciona, ya está siendo desplegada.

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China la está usando, Alemania la tiene disponible sobre fibra óptica comercial, Amazon la ofrece en sus plataformas, pero el tiempo se acaba. Google ha dicho 2029 será el año de la llegada de la computación cuántica que sea capaz de cifrar claves. El 90% de las empresas no tiene ningún plan.

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Bitcoin no tiene consenso sobre cómo migrar toda esa riqueza acumulada y los datos robados hoy no van a poder recuperarse mañana. La tecnología, por tanto, no es el problema. El problema es la velocidad a la que el mundo es capaz de aplicarla.

¿Crees que llegaremos a tiempo? ¿Que los gobiernos, las empresas, las comunidades de criptomoneda y los ciudadanos van a organizarse y migrar antes de que el primer ordenador cuántico relevante esté operativo? ¿O crees que necesitamos un fallo catastrófico?

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¿Una filtración de una cartera vaciada, un mensaje clasificado expuesto, un sistema bancario comprometido para que el mundo se tome esta preocupación en serio? Te leo en los comentarios.

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