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Franco Escamilla .- Monólogo "Miedos"

Franco Escamilla14:04

Transcription

Le estoy contando a la psicóloga de esta de Europa y me pregunta muy seria: "¿Y por eso le tienes miedo a la oscuridad?" Y si yo, en ningún momento te ha dicho que le tengo miedo a la oscuridad. Con buenas que vi un video suyo donde dice que le tiene miedo a la oscuridad y muchos creen que es mentira, que es chiste, pero no, un chingo, no sé por qué. Bueno, si te obstaculiza la oscuridad, yo para dormir necesito una tele o una lamparita, tantita luz, no mucho. Luego hace sombras muy claras. Sabes qué es lo peor, que ahora resulta que mi hijo le tiene miedo a la oscuridad y no sabes qué hipócrita me siento diciéndole: "No pasa nada, tranquilo, no va a pasar nada". Y a veces voy a su cuarto a que se duerma y te tienes que quedar un rato y con él tantito. A veces me dice: "¿Puedes checar abajo de la cama que no haya nada?" Y aguardo, deja prender la luz. Murillo, esta vez estoy con la escoba. Nada, no hay nada. Más, todo ha sido de permite. Tiene una lamparita que me regaló un día un fan, es un gol haciendo zinc y dama, y es una lamparita. El artista en su cuarto ya se duerme y ahora tengo que irme yo a mi cuarto y está todo bien oscuro. Web, y le quiero hablar de que acompañan el hashtag "Yo te acompañé", regresa a la web. Pero me dice la psicóloga: "Aquel, y tienes miedo a la oscuridad". Si no, no se dijo. Si sabes, no sé. Dos, tres sesiones más vigilar a lo que le tenía miedo y se quedó callada mucho tiempo. Luego me dijo: "Tienes que contárselo a más gente". ¿A quién se lo has dicho? Dije: "Contándolo usted". Dijo: "Nada más a usted". Y pobre de usted si se filtra esta información, porque me dijo: "Tienes que hablarlo con más gente, habló con tu familia, con tus amigos, entre más lo hables, menos grande el problema. Al ocultárselo a los demás, al encerrarte tú solo, estás haciendo este problema más grande". Y parte de esta terapia es que en el show le estoy contando a la gente a qué le tengo miedo. Se lo voy a contar. Le tengo miedo a la Llorona. Qué bueno que se rieron, gente, qué bueno que estoy abriendo mi corazón y se la curan. Qué bueno, ya no me dan tanta defensa decirlo. Yo sé lo que van a decir: "Franco, le tienes miedo a la Llorona". Pero no existe. ¿Cómo sabes? [ __ ] como sabes que no existe. Nadie tiene pruebas de que exista esa madre. Esas leyendas desde la conquista de México, es la añeja que da huevo que existe en las manos. Sabes porque creo que sí existe, porque he tenido el gusto de dar show en toda la República Mexicana, no todas las ciudades, pero sí todos los estados. Okay, mínimo una vez he ido a todos los estados de la República Mexicana y en todos me han dicho lo mismo: "La Llorona, chihue, es de aquí". En todos lados dicen lo mismo y en mi pueblo también, en Cuautla, Morelos, decían: "Sí, jugó a sus hijos en el río Cuautla". Y yo viví a cinco minutos del río Cuautla. No es que me dé miedo que me robe, ya no soy un niño y también el chile me la pela habitada. Si me quiere llevar, la llevaré. La Llorona, managua, si aguad y tuve a ver, carga mi hija de tu [ __ ] madre. Yo sé que no me va a robar, pero me da miedo la idea de verla. Aunque el verla, el imaginarme la, me hace que me despierte más la ansiedad y sobre todo cuando voy a dormir. Por ejemplo, ustedes cuando duermen, me imagino, se duermen como cualquier persona normal. Primero fingen que están dormidos para poder dormir. Te tienes que actuar como que estás dormido y luego tu cerebro como que dice: "Aquí nada, ya nos vamos a dormir". Y yo no, yo no me duermo. Mis hermanos y yo nos quedamos dormidos. Yo me duermo hasta que ya no aguanto más. ¿Por qué? Porque cuando voy a dormir es cuando mi cerebro más le gusta joderme. Porque me odian. Estoy dormido en mi casa, que es su casa, y de repente mi cerebro: "Franco, mande. ¿Será este bien cerrado?" "Sí, tú estabas". "No, no me acuerdo haber cerrado". "Es el estrés mental. Estoy viendo imágenes y no hay ninguna tuya". "Hablando las cosas, pero duérmete, no hay pedo. Total, si explota la casa, es tu [ __ ] culpa". Entonces me tengo que levantar de la cama y checar y ver que también cerradas. "Ya viste que están cerradas, [ __ ]". "Tomando fotos". "Voy para arriba otra vez. ¿Cerraste bien la puerta principal?" "No sabía meter un asesino sin gas a tu madre, con las puertas, ventanas, todo bien". "¿Algo más, hijo de tu [ __ ] madre?" "Un vaso de leche". "Ya no me dice nada". "No me voy". "Me acuesto". "Franco, mali, quiero hacer pipí". Así todas las noches. Mis hermanos y esas son mis noches buenas. Cuando me agacho el pánico, ahí es cuando no puedo dormir. La última vez que me pasó fue en la ciudad de Quito, Ecuador. Fue el último ataque fuerte que tuve y me acuerdo que acababa de hablar en terapia de cómo tranquilizarme. La psicóloga me dio un consejo, se los paso a quienes padezcan de ansiedad, a ver si les sirve. Dice que puedes para tranquilizarte, contestar un ataque de ansiedad, que hagas operaciones matemáticas mentalmente, que eso te distrae, te tranquiliza, te. Dije: "Pide licencia". Yo soy bien malo para las matemáticas, o sea, al chile, 15 por 2, me rifo. Yo soy buenísimo para las sumas y restas, a todos ustedes me la pelan bien duro, no tiene ni idea. Yo no uso calculadora, pero ya yo pensaba que era bueno para las matemáticas porque en la primaria sacaba 10, pero cuando empezaron con sus [ __ ] de que un tren viaje desde Saltillo a 24 [ __ ] con esta madre de 2x + 3y y ganas letra en número, no va. Yo no, yo no quiero hacer operaciones. "Inicia la licenciada, no, no nada complicado. Si te está dando hasta que ansiedad, intenta multiplicar, no sé, 234 por 20". Y yo: "No, de hámster, deneb atrofia, recuerdo que este se quedara dormido donde debe estar". Si quieres saber eso, ten calculador en el teléfono, web, o en un salario. La última vez que me dio uno fuerte, les digo, estábamos en Quito, Ecuador. Ya estoy acostado, lamparitas prendidas, dos y dos, teníamos cuatro horas para dormir. Nos tenemos que ir al aeropuerto y estoy acostado. De repente, mi señor, "Blanco, yo no". "¿Hoy qué se escuchó?" "Yo nada". "Duérmete". "De mí". "Franco, grande, aquí está atrás". "¿Yo quién?" "Ya sabes quién". "Normal, no, nada". "No es cierto, no está aquí, está atrás". "Bueno, si sientes como cosquillas en la nuca, es ella, hija de su pincho marc". Y es, es horrible estar acostado y tener miedo. Muchos de ustedes, pues seguro que tienen el valor de que sienten que hay alguien y voltean, ven que no hay nadie y siguen acostados. Yo no puedo. He intentado voltear a ojos cerrados, nada más sacar un pedo si estaba ahí y que digan: "Amárre, no se ha dormido". Pero sabes qué me da más miedo, me da miedo voltear a ojo cerrado y que esa hija de [ __ ] se está esperando que los abras y cuando los abramos, a culo y me da un ataque al corazón y muera en un hotel y luego le digan a mis hijos: "Su papá murió de un susto como un [ __ ] cobarde". Y papá, ya sabía que él apuntó. Me da miedo que pase todo. Es, okay, entonces esta descarga esa noche en Quito, no podía dormir. Yo sentía que estaba aquí atrás, está cabrón. Y le mandé mensaje a mi representante, el otro, dije: "Oye, ven porque no se quedaron unos chistes que traigo nuevos". Me re, pero no es [ __ ] me conoce y me mandó mensajes, dijo: "¿Tienes miedo?" "El chile sí". Y me acuerdo mucho que me puso un mensaje: "¿Quieres que vaya para platicar un rato hasta que te calmes?" Se me hizo muy chido de su parte, pero me dio vergüenza. Me dio vergüenza ser un señor de 37 años, para el año pasado, me dio vergüenza. Son cinco, medio, pero también perdona. [Aplausos] Esa orden sobre la traigo un automático. Me dio vergüenza ser un señor con dos hijos, casados, que le tienen miedo a la Llorona. Y dije: "No, le mandé mensaje, no, ahorita ya me duermo". Y estaba yo intentando quedarme dormido y se los juro que yo sentía que había algo aquí, que en cuanto volteara, iba a ver una bata blanca, un cabello largo negro, y estaba yo con ganas de llorar de la impotencia, del coraje. Y no me lo van a creer si no quieren, pero lo único que me tranquilizó, lo único. Intenté hacer operaciones, no pude. Decirles, lo único que me tranquilizó fue pensar estupideces. No lo puedo creer ese día, pero pensar payasadas me hizo tranquilizarme. Me acuerdo haber tenido miedo de haber pensado: "Franco, tranquilo, la Llorona es mexicana y estamos en el Ecuador". Se me hace ya muy personal, qué estás te agarre un avión, haga escala en El Salvador, tres horas y luego vuelve aquí. Una más para chingar. De entrada, ¿a quién le encarga México? Al Chupacabras, te encargo a México, tantito. Dos días sobre el regreso, me voy a Ecuador. [ __ ] Franco, si regreso. Se los juro que estaba pensando y se me estaba riendo. Estadios imaginarme a la Llorona en inmigración aquí, digno de Ecuador, para buscar a mis hijos. Me empecé a reír y sentir como si me quitaran un peso de encima del cuerpo. Sentí como mi mente, como si estuviera todo oscuro y luego se fue disipando una nube. No sé, sentí tranquilidad. Y en un alarde de gallardía y valentía, abrí los ojos y volteé y obviamente no había nada. Yo me tranquilice y ahora no existe escalera. No, ya por fin me estoy tratando de quedar dormido. Se los juro por mis hijos, mis hermanos, apenas no estoy quedando dormido y me mueve en la cama, así como bebes. No tienes idea de lo ágil y rápido que brinque de las armas, prendiendo focos. Yo, quién, pasmo de la cama y no era quien la movió. La cama se seguía moviendo y también la mesita y los cajones y un foco. Y me acuerdo, ahora me tranquilizo diciendo: "No es un temblor, no es la Llorona, es un olor". Pero en eso mi cerebro se despierta y ese [ __ ] eso es peor, esto es real, te puedes morir. Salí de la habitación porque está en un séptimo piso en el hotel, salí descalzo, sin lentes, sin teléfono, sin cartera. Me valió madre, salí corriendo al pasillo. En el pasillo me encuentra mi representante, señora Andrade, que ya venía por mí. Y viene asustado, viene con los ojos desorbitados y me dice. Y yo quería ser el alfa, el macho y decirle: "Tranquilo, toma mi mano si quieres vivirla". Pero me salió. ¿Han visto esos comerciales que dicen: "No corro, empujo o grito"? Europeo. Fueron siete pisos por la escalera de la salida de emergencia, corriendo y gritando. No empuje a nadie porque no había nadie. Si una viejita y con la nada, esto ya viviste, cooler antes, pero no pasa nada. Nos pasamos grados. [Aplausos]