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SUPERAR la ADICCIÓN: todo sobre los TRATAMIENTOS | 2x09

Luis Pérez | Adicciones al Descubierto1:04:50

Transcription

Lo único que les queda es el suicidio o seguir consumiendo. Intentan dejar de consumir y se dan cuenta que no pueden. Hay un momento de autodestrucción brutal. Es lo que me pasó a mí. Empezaba un tratamiento, lo dejaba, no seguía las pautas y cuando volvía a tomar cocaína me tomaba toda la cocaína que no me había tomado en el mes anterior. La recaída aparece cuando el proceso se hace mal y una vez se recae, opciones: seguir consumiendo hasta que te mueras o aprender de la recaída y retomar el tratamiento con la sabiduría que he podido sacar de esa recaída. Yo no conocía la enfermedad, pero me quería recuperar. Yo, cuando me dio la sobredosis, yo pensé que me iba a morir aquel día. De verdad, me rendí al tratamiento y me di cuenta que todo lo que había aprendido en las diferentes clínicas, todo era útil. El que quiere recuperarse se puede recuperar donde sea y el que no quiere recuperarse no se va a recuperar en ningún sitio.

Querida comunidad Adicciones al Descubierto, bienvenidos al episodio de hoy, donde voy a compartir con vosotros los diferentes modelos de tratamiento que hay para abordar las adicciones, desde un tratamiento ambulatorio hasta el ingreso en una comunidad terapéutica o hospital de desintoxicación. ¿Cómo comienzan mis sesiones en terapia? Me llamo Luis y soy adicto. Comencemos.

[Música]

Hola, Luis, buenos días.

Hola, Sabina. ¿Qué tal? Seguimos aquí. Parece que no se nos acaban los temas. Hoy, como bien has dicho, vamos a analizar un poco cuáles son las diferentes opciones de tratamiento para la adicción, porque son muchas, con intensidades y recurrencias variadas. Así que, como siempre, me gusta empezar hablando de tu propia historia, y es que cuando nos has explicado cómo te recuperaste, nos contaste que hiciste varios tratamientos para superar la adicción. Algunos funcionaron mejor que otros, y me gustaría que a modo de resumen nos explicaras qué tipo de tratamientos hiciste para superar la adicción.

Bueno, me gustaría aclarar en primer lugar que atribuir el éxito de una recuperación a un tratamiento o a una clínica no me parecería justo, porque por el contrario, el hecho de que una persona fracase o tenga recaídas también se le atribuiría a la clínica. Entonces, creo que primero de todo hay que aclarar que el que quiere recuperarse se puede recuperar donde sea y el que no quiere recuperarse no se va a recuperar en ningún sitio. Dicho esto, esto tiene matices. No es lo mismo un centro donde se trabaja con la familia, no es lo mismo un centro donde hay psiquiatras, psicólogos y terapeutas y socioterapeutas, que un centro en el que solo hay una figura terapéutica, como puede ser solamente un psicólogo o solamente un terapeuta o como puede ser solamente un tratamiento farmacológico. ¿Por qué digo esto? Porque sí que es verdad que los matices ayudan en muchas de las intervenciones a que esa persona que en un primer momento no quiere tratamiento, finalmente acepte el tratamiento. Y esto es aún de mayor importancia cuando ya entendemos la adicción como una enfermedad que secuestra la voluntad del que del que consume, porque donde afectan las sustancias es en la parte prefrontal del cerebro, esa que se encarga de decidir y de valorar lo que está bien y lo que está mal. Entonces, se tiene que haber un momento en el que el paciente se quiere recuperar, pero también hay que comprender que hay un momento del tratamiento en el que el paciente no se quiere recuperar, y ahí es la familia y es el programa, es el equipo terapéutico y la clínica quienes tienen que trabajar de manera conjunta hasta que finalmente el paciente acepta el tratamiento, no obligándole, sino mostrándole el camino y haciendo que él mismo pida la ayuda. Y esto es realmente interesante porque una vez el paciente ya se quiere recuperar, una vez ya se ha rendido, ya va a aceptar cualquier tratamiento, va a aceptar todo tipo de pautas y va a aceptar cualquier camino que le conduzca a la recuperación. Pero hasta que llega ese momento, hay un momento de autodestrucción brutal. Hay un momento en el que muchos de los adictos, cuando intentan dejar de consumir y se dan cuenta que no pueden, lo único que les queda es el suicidio o seguir consumiendo. Llega un momento en el que el paciente, el adicto, se ve perdido.

Tratamientos que hice. Hice desde tratamientos ambulatorios y centros de día hasta clínicas de ingreso y comunidades terapéuticas. Claro, hay un dato interesante en todo esto y es que el adicto va a intentar hacer ese tratamiento en el que haya una brecha y pueda seguir consumiendo, porque él es inconsciente del problema que tiene y cree que lo va a poder solucionar, y en la mayoría de las veces va a intentar hacerlo a su manera. ¿Por qué te digo esto? Porque yo era de esos. Yo era de esos que las pautas muy estrictas, los tratamientos que me decían que no se podía consumir ningún tipo de sustancia, que tenía que cambiar, que tenía que ir más allá de simplemente dejar de consumir una sustancia, yo no quería esos tratamientos, porque yo lo que quería era dejar de consumir una sustancia, poder seguir consumiendo otras sustancias, pero ser el mismo de siempre. Y poco a poco, recaída tras recaída, es ahí donde me di cuenta de que sí, yo había llegado a tocar las puertas de una clínica de desintoxicación por las drogas, que habían sido las drogas lo que me habían llevado hasta allí y el alcohol, pero me di cuenta de que mi trabajo en la clínica tenía que ir mucho más allá que el hecho de dejar de consumir sustancias, que el que tenía que cambiar era yo, que mi problema no eran las drogas, aunque eran las drogas lo que me habían llevado hasta una puerta de una clínica de desintoxicación, mi problema no eran las drogas, mi problema era mi manera de ser. Y ahí es donde me di cuenta que todos mis patrones de comportamiento, esas actitudes, esa manera de ser, esa gestión del pensamiento, esa gestión de las emociones, es lo que a mí me producía el malestar, las obsesiones, eh, la baja autoestima, el pensar que siempre soy una persona que van a rechazar. El creer que no soy capaz de conseguir depende qué logros en mi vida. Es decir, el sentir esa impotencia, esa frustración, el no saberla gestionar, el sentirme diferente del resto de personas, es lo que hacía que finalmente yo sufriera y tuviera que consumir para poder sobrellevar ese sufrimiento.

¿Qué pasa? Que cuando tú estás en un tratamiento ambulatorio, tú cuando sales de terapia te vas a tu casa. Entonces, cuando yo salía de terapia, antes de ir a mi casa, me iba a consumir. ¿Qué pasa? Que muchas veces el tratamiento ambulatorio es la fantasía de que haciéndolo a mi manera y seguir con los mismos amigos y seguir con el mismo estilo de vida y tal, pero yendo una hora a terapia a la semana o dos, voy a poder dejar de consumir y esto se va a terminar. Y como que te quitas también un peso de encima y decir, "Bueno, yo estoy haciendo algo por recuperarme, estoy yendo a terapia." Sí, pero muchas veces se hace por la familia, porque hay una familia que está presionando o a veces también el adicto pide ayuda y quiere hacerlo a su manera, pues porque quiere dejar, no quiere dejar de trabajar o porque tiene hijos o por diferentes circunstancias, ¿no? ¿Qué ocurre? Que poco a poco ahí lo que van a aparecer muchas de las veces, habrá alguna excepción, pero van a ser recaídas y en esas recaídas poco a poco el adicto se va rindiendo y va aceptando que la manera de recuperarse que él está intentando no va a ser positiva y que esto no va a tener un buen final. Es lo que me pasó a mí. Yo estuve unos años yendo a terapia, estuve yendo a centros de día, estuve yendo a centros ambulatorios, pero empezaba un tratamiento, lo dejaba, no seguía las pautas, seguía consumiendo, dejaba de consumir cocaína y consumía alcohol, dejaba de consumir alcohol y consumía prostitución, dejaba de consumir prostitución y jugaba. Entonces iba cambiando el objeto, iba cambiando la sustancia o la conducta adictiva, pero el problema estaba igual. Y cuando volvía a tomar cocaína, me tomaba toda la cocaína que no me había tomado en el mes anterior. Que por eso las recaídas son tan peligrosas, porque una persona deja de consumir, pero cuando recae vuelve a consumir las mismas cantidades que consumía cuando lo dejó. Y es ahí donde a veces aparece la sobredosis, como fue en mi caso, que eso ya fue el punto en el que dije, "Vale, me voy a ingresar porque es que me voy a morir."

Y la primera vez que no sé si decir que pediste ayuda o que te forzaron a ir a terapia, ¿qué fue lo que te llevó ahí la primera vez que decidiste entrar en tratamiento?

Pues la primera vez que, bueno, que ingresé, no, la primera vez que fui a terapia fue porque mi familia se dio cuenta que estaba consumiendo. Yo tenía entonces una pareja que ella no consumía y entonces pues a partir de ese momento tuve que ir a terapia para de alguna manera calmar las aguas y ese malestar que la familia tenía. Entonces, pues lo que me hacían allí era pues que me hacían analíticas y iba a terapia una o dos veces a la semana. Al final lo que hacía era manipular las analíticas, era no ir el día, por ejemplo, que tenía que orinar, no ir a terapia o si iba contaba en terapia lo que quería y seguía consumiendo. Por lo tanto, esto para mí no era efectivo. Además, vivimos en una sociedad que yo esto lo veo muchas veces con gente que consume y que me dice que no es para tanto, que que consumir alcohol o que consumir drogas para ellos no es un problema. Claro, la gente pide ayuda cuando el consumir drogas ya se ha convertido en un problema. Entonces, es difícil empezar en un tratamiento ambulatorio y poder sostenerse sin recaer porque ya es tarde. Normalmente el tratamiento ambulatorio como algo preventivo funciona muy bien, pero cuando ya has desarrollado adicción y no puedes parar, entonces la mayoría de las veces hay que ingresar. Por eso nosotros aquí en la clínica utilizamos mucho el tratamiento ambulatorio para después del ingreso. Una vez se ha finalizado el ingreso, la persona siga asistiendo a terapia, bien de manera presencial o de manera online. Y lo que hacemos es un mantenimiento en el tiempo. Y ahí sí que funciona muy bien porque ya el adicto ha cogido las bases que necesita para poder mantenerse abstinente. Ha adquirido esos conocimientos, ha cambiado de manera de ser. Sus patrones de conducta son diferentes, ya no se comporta de la misma manera, ya no gestiona las emociones de la misma manera, ya no interpreta en general los acontecimientos que le suceden de la misma manera. Digamos que quien sale de la clínica con una alta terapéutica, sale y tiene una alta terapéutica porque el equipo ha probado que esta persona está preparada para enfrentar sus situaciones del día a día sin la necesidad de volver a utilizar sustancias. Sin embargo, cuando alguien está consumiendo y quiere hacer solamente terapia, es el propio adicto quien está decidiendo cómo tiene que ser su tratamiento. Y muy probablemente si esa persona que está enferma, esa persona que tiene secuestrada esa parte prefrontal del cerebro que se encarga de valorar lo que está bien, lo que está mal, de decidir, decide por ella misma, muy probablemente se equivoque y aparezcan las recaídas.

Entonces, como ya has comentado en varias ocasiones, al final para que un adicto se ponga en un tratamiento serio, hay dos opciones. Una es que haya tocado fondo, como fue tu caso, ¿no? Que ya veías que te dio una sobredosis y casi te mueres. Y en ese punto es cuando dices, "Vale, o me pongo en tratamiento o me voy a morir." Es decir, hay un punto de inflexión muy bestia. Pero además, eh, la otra opción es no tener que llegar a eso y sobre todo a partir de la familia poder hacer un ingreso aceptado por el paciente con esa preparación previa de intervención con el adicto que hacéis antes de ingresar, ¿verdad?

Esto es muy importante y ahí sí que hay diferencia entre clínicas, entre terapeutas o tratamientos. Y es interesante porque ya no hace falta esperar a que el adicto toque fondo. Cuando yo estaba consumiendo, cuando yo estaba en activo, estas técnicas que hoy utilizamos en la clínica no existían. Tengo una frase de mi madre grabada que me acompaña muchas veces. Me acuerdo un día que iba conduciendo con hermanos libres en una llamada y cuando cuelgo mi madre me dice, "Hostia, Luis, dices que si nosotros hubiéramos conocido esto que tú haces hoy con las familias y con los pacientes, nos hubiéramos ahorrado un montón de años de sufrimiento y quizás no hubieras tenido que pasar por tantas clínicas y podríamos haber prevenido algunas de las situaciones que tuvimos." Antes había que esperar que un adicto tocara fondo y se diera cuenta de que tenía un problema. Hoy, a través de una intervención familiar, lo que hacemos es empezamos empezamos a intervenir con la familia, les empezamos a dar pautas, les decimos cómo se tienen que comportar con su ser querido, les explicamos bien cómo es esta enfermedad y hacemos una meticulosa preparación terapéutica específica para esa familia y para ese paciente. Y lo que conseguimos es que una persona que no quiere saber nada de tratamientos, que una persona que ni siquiera sabe que tiene un problema, pida ayuda, quiera el tratamiento sin obligarle. Y esto tiene un valor terapéutico altísimo porque el tratamiento es mucho más eficaz y hay muchos menos inconvenientes que con una persona que se le obliga o con una persona que no sabe que tiene un problema. Normalmente cuando hacemos este tipo de intervenciones, como ya hay unas semanas en las que hemos estado trabajando con la familia y después con el paciente, cuando el paciente ingresa, el tratamiento es mucho más eficaz.

Claro, y también que como se toma acción antes hay menos riesgos, porque en tu caso, por ejemplo, decidiste tomar eh la firme decisión de ingresar en un centro cuando ya te había dado una sobredosis y habías sobrevivido, pero en otros casos no, esa sobredosis eh quizás sea letal. Por tanto, la importancia de eso y también de poder acortar los años de recuperación, porque desde la primera vez que tú te pusiste en tratamiento, en eso que nos comentabas que ibas a terapia y demás, hasta que finalmente superaste la adicción, como tú bien has dicho, pasaste por muchos tratamientos y por tanto también me imagino que pasaron muchos años desde ese primer momento hasta que finalmente ingresas por última vez en un centro.

No te creas que pasaron tantos años, porque sí que fueron unos años, como dos o tres años, pero hay una cosa interesante en todo esto y es que yo no conocía la enfermedad, pero me quería recuperar. Yo, cuando me dio la sobredosis, yo pensé que me iba a morir aquel día. Yo pensé que no iba a haber un mañana para contarlo. Yo, cuando vi la cara de mi madre, la cara de mi familia, me sentí la persona más avergonzada del mundo. Me sentí el hijo más malcriado del mundo, eh, me sentí lo peor. Y cuando empecé tratamientos, ingresaba y dejaba el tratamiento, había algo muy curioso y es que yo, cuando consumía, cuando recaía, ese mismo día pedía ayuda y me volvía a ingresar. Yo, desde que empecé el tratamiento hasta que finalmente me recuperé, aunque pasé por diferentes centros y tuve varias recaídas, nunca estuve periodos de consumo largos en los que yo no pidiera ayuda.

Ibas empalmando, ¿no?

Eh, sí, iba empalmando un centro con otro. De hecho, hubo centros de un centro a otro en los que solo estuve un día u en la calle porque salía, consumía, pero yo mismo me buscaba un centro, yo mismo pedía ayuda otra vez y yo mismo me ingresaba otra vez. Entonces, sí que finalmente lo que me pasó es que, y esto también es un dato curioso, por esto me gusta atribuir el éxito o el fracaso al adicto, porque durante el proceso tiene que haber una rendición, tiene que haber una aceptación del problema y por lo tanto una aceptación del tratamiento a la manera que le indican los los terapeutas, pero también un set de querer recuperarse. Y cuando tú te quieres recuperar, claro, hay tres tipos de pacientes, ¿no? Hay un tipo de paciente que no sabe que tiene un problema. Este no era yo, porque yo después de la sobredosis sabía que tenía un problema. Hay otro tipo de paciente que sabe que tiene un problema y que se quiere recuperar, pero como él quiere. Este sí era yo. Y después hay un tercer tipo de paciente que sabe que tiene un problema, que pide ayuda, que pregunta qué hay que hacer y lo hace. Y yo tuve una transición desde el paciente número dos hasta el paciente número tres, pero cada vez que caía, cada vez que tropezaba, cada vez que tenía una recaída, rápidamente me daba cuenta de que mi método no funcionaba y lo volvía a intentar. Lo que pasa que como era muy cabezón, como estaba muy enganchado y tenía un ego muy grande, yo siempre quería hacerlo a mi manera porque hay unos principios que son básicos para la recuperación, para poder seguir el tratamiento y para no recaer. Y el primero de todos es la humildad, es el hecho de llegar a un grupo de terapia y saber que yo de esto no sé nada. Porque si tú llegas a un grupo de terapia por drogadicto o por alcohólico y cuando llegas allí tú quieres enseñar a los otros cómo se tienen que recuperar, empezamos mal. Y normalmente el adicto, para proteger el consumo, ha sido esa persona que ha mostrado a los demás que no necesita de ellos, que es autosuficiente y por lo tanto tiene un ego desmedido que justamente protege el consumo a fin de poder seguir consumiendo. Entonces, romper esa coraza me costó muchísimo. Y hubo un momento en el tratamiento en el que pedí ayuda a Dios. De verdad, hubo un momento en el que me fui a a la montaña de Montserrat, a la Virgen de Montserrat, y le pedí ayuda después de una recaída porque yo no sabía cómo salir de la droga. Y aquel día ahí me rendí bien, porque yo había estado en buenos centros, eh, había pasado por varios, había aprendido mucho en los centros. Y me acuerdo cuando llegué a la última clínica de desintoxicación donde ingresé, que ingresé varias veces en esa clínica y pensé, "Hostia, voy de mal en peor, porque en aquella clínica es donde recaía más gente de todas las que había estado." Y estuve ingresado un mes o dos, salí, consumí y ahí fue cuando dije, "Hostia, porque como ya he pasado por varias clínicas, ¿dónde más tengo que ir? ¿Realmente tiene que ver con ellos o tiene que ver conmigo?" Y ahí fue cuando de verdad me rendí al tratamiento y me volví a ingresar en la misma clínica y me di cuenta que todo lo que había aprendido en las diferentes clínicas, todo era útil. Y estando en aquella clínica, que es donde recaía más gente, yo empecé a aplicar todo lo que había conocido en las otras clínicas, empecé a aplicar todas las estrategias de prevención de recaídas, empecé a practicar los hábitos que me iban a acompañar el resto de mi vida. Empecé a meditar, empecé a hacer yoga, empecé a enfrentarme a la realidad, empecé empecé a confrontarme conmigo mismo. Si estaba arruinado, estaba arruinado. Si a mi pareja la había engañado, la había engañado. Si había robado, había robado. Empecé a decirme las verdades. Y la unión de las diferentes técnicas que aprendí en los diferentes centros por donde pasé fue lo que yo apliqué para mantenerme abstinente.

Esta mañana lo hablaba con mi esposa y yo le decía, "Hoy en el podcast va a salir el tema de los centros y de los diferentes tratamientos por los que pasé." Y ella rápidamente me ha dicho, dice Luis, dice, "Pero es que tú has hecho mucho más de lo que te decían en la última clínica donde estuviste para recuperarte. ¿Has ido mucho más allá?"

Claro que he ido mucho más allá porque entendí que el que estaba equivocado durante todos años, esos años de consumo era yo, no las clínicas, no los centros, no los terapeutas. Entonces yo recuerdo la primera vez, yo pasé de clínicas de Barcelona a clínicas de Madrid, de clínicas de Madrid a clínicas de Tarragona, de clínicas de Tarragona a clínicas de Barcelona otra vez, es decir, yo pasé por toda España, por todo tipo de clínicas. Yo recuerdo estar en una terapia en Madrid con un terapeuta que iba superb vestida, que estaba derecho con un reloj guapísimo, un tío superelegante y recuerdo que empieza la terapia y comenta que él también es adicto. Y pensé, "No puede ser." Yo venía de recaída tras recaída tras recaída, de juntarme con lo peor, de estar en una Y cuando digo juntarme con lo peor, no digo que yo estuviera con gente que está en situación de calle, eh, ni mucho menos. Yo podía estar con empresarios, podía estar con ejecutivos consumiendo cocaína sin parar y eso no significa que eso para mí no sea lo peor, porque esa situación para mí era lo peor, ¿no? Y esto lo aclaro porque mucha gente cree que lo peor es estar durmiendo en un cajero, ¿no? Lo peor es estar roto por dentro, estar destrozado y mostrarle a la gente que estás bien. Eso es lo peor. Y yo recuerdo esa terapia donde pensé, "Hostia, si este tío ha hecho lo que dice que ha hecho, recayó las veces que dice que recayó y hoy está aquí sentado, significa que se puede salir de la droga." Que por cierto, es un terapeuta que muchas veces lo tengo en mente porque es esa primera foto que yo tuve de alguien recuperado que se dedicaba a ayudar a otras personas y esa persona a mí me dio fe. Y esa persona, en esa terapia, seguía un tipo de tratamiento que yo no quería aceptar porque lo primero que me dijo es, "Luis, has empezado mal el tratamiento. He visto que estás tonteando con una chica y si quieres recuperarte tienes que alejarte de ella." Y yo no quería alejarme de las chicas. Yo quería dejar de consumir, pero quería ser la misma persona que había sido siempre. Y me intentó ayudar ese terapeuta, me intentó ayudar esa clínica, pero empecé a manipular a mi familia, engañé a mi familia, engañé a los terapeutas, empecé a manipular las analíticas, empecé a hacer el tratamiento a mi manera y finalmente pedí el alta y me fui.

¿Qué pasa cuando yo después de aquella clínica sigo yendo a otras clínicas? Sigo aprendiendo. Algunas más conductuales, algunas con un tratamiento psicoanalítico, algunas con un tratamiento cognitivo conductual. Pero cuando llego a la última y veo el número de recaídas que hay allí, digo, "Aquí algo falla." Entonces yo empiezo a [ __ ] esas ideas de cada centro. Me acuerdo siempre de aquel terapeuta que es adicto y aquello se me queda aquí porque a mí la imagen de aquel chico se me quedó grabada porque yo pensé, "Hostia, este tío se quiere, este tío se cuida." Me acuerdo que era sábado, mediodía, hacíamos terapia por las mañanas y cuando terminó la terapia dijo, "Bueno, chicos, ahora mismo empiezan mis vacaciones. Me voy con mis hijas y mi mujer." [ __ ] tenía familia, tenía una familia y él cuidaba de esa familia. Y eso para mí fue algo muy grande porque yo no sabía ni siquiera cuidar de mí mismo. Y yo pensaba que me quería y pensaba que lo tenía todo en mi vida. Pensaba que era un tío elegante, pensaba que era un tío respetado y eso era la distorsión de la realidad que yo tenía, porque aquella persona, [ __ ] me hizo de de espejo. Viéndole a él lo mal que estaba yo, pero también al mismo momento a dónde yo podía llegar porque me transmitió fe. Y lo que hice fue, estando ya en otra clínica, empezar a seguir aquel tratamiento que ese chico me había enseñado, parte de ese tratamiento, porque luego en la otra clínica conocí toda esa parte más holística, como es el yoga, cómo es la meditación, cómo es la terapia con caballos y todo eso también lo cogí.

Cuando llegué de la Virgen de Montserrat de pedirle ayuda y me ingresé otra vez a la clínica. Yo me sentía muy avergonzado porque me había ido de la clínica y volver a la misma clínica habiendo recaído, no es plato de buen gusto. Y no quería hablar con nadie, ni con los terapeutas ni con los compañeros de tratamiento. Estuve unos días aislado y iba y me sentaba al lado de un caballo y y me quedaba allí mirando al cielo. Pensaba en lo que había sido en mi vida, pensaba en mi hermana, le pedía mucha ayuda a mi hermana. Eh, es siempre he pensado que me acompaña y yo estaba ahí con todos esos pensamientos y tal, juzgándome, culpándome, sintiéndome mal. Y también me di cuenta que los animales no me juzgaban, me di cuenta que ese caballo que estaba ahí conmigo me aceptaba tal y como yo era, ¿no? Entonces sí que ahí conocí esa parte más holística y dije, "Hostia, esto también lo quiero en mi vida." Entonces, yo lo que hice fui fue aunar esos dos discursos terapéuticos, ese discurso terapéutico tan necesario, tan contundente, tan eficaz y tan estricto para cortar el consumo y para no sustituir una sustancia o un comportamiento por otro, pero a la vez la amabilidad que me daba ese tipo de tratamiento que acompañaba mis días con el yoga, con la meditación, con el montar a caballo, con el estar en la naturaleza y ahí fue donde encontré ese equilibrio, ¿no? ¿Qué es lo que hoy hacemos aquí? Y yo siempre lo digo, yo no he inventado esto. Yo sigo dos tratamientos que aprendí por separado y lo que he hecho ha sido [ __ ] lo mejor de cada uno de ellos y los resultados son los que ves. Que pueda estar aquí sentado contigo y testimonios y familiares y gente recuperada. Y ser adicto es una putada. Es verdad. No es ningún regalo, es una enfermedad jodida. Es una enfermedad donde ni siquiera los médicos ni los neurólogos han podido encontrar una solución. No tiene cura conocida. Entendemos como recuperación, como tratamiento y si alguien quiere como curación el hecho de poder vivir sin consumir, pero con una enfermedad que sigue latente, que sigue estando ahí. Sin embargo, una vez estamos enfermos de adicción, ya no lo podemos cambiar. Tenemos que aceptar este hecho, pero sí que podemos hacer algo con ello y es aprovechar esa situación para conocernos a nosotros mismos, porque es a través del autoconocimiento y del comprendernos y del aprender a querernos cómo vamos a superar esta enfermedad y de que se despierte ese concepto de fe, de yo sí puedo salir de esto, de empezar a creer en ti. Y esto es realmente importante cuando no ha habido aún una medicación o una operación que pueda curarnos de esta enfermedad.

Luis, ahora que hemos conocido tu experiencia personal, todo lo que te ha enseñado, los diferentes tratamientos por los que pasaste y y que al final, como tú bien decías, es lo que aplicas hoy en día, me gustaría tratar de manera individual cada una de las diferentes opciones que que hay para tratar las adicciones, ¿no? Comentabas, por ejemplo, que tú empezaste por terapia psicológica y en me acuerdo eso me hace pensar que en otros episodios hemos comentado que muchos adictos dan su primer paso hacia la recuperación, justamente así acudiendo a un psicólogo. Pero recuerdo también, por ejemplo, si no me equivoco, el caso de Sergio, que es uno de los testimonios que pasó por aquí, que al acudir al psicólogo le diagnosticaron una depresión, pero en realidad su problema de fondo era otro, ¿no? También. Y tú has hablado muchas veces de eso, de pedir ayuda eh al sitio que quizás no es el adecuado.

Claro, es una enfermedad un poco rara la adicción. Yo les hago una pregunta a los pacientes cuando estoy en terapia de grupo. Les digo, "¿Cómo os miraba el médico cuando iba a la consulta?" Y normalmente me responden, "Me miraba mal." Y y ¿por qué crees que te miraba mal? Me me responden, pues yo creo que porque he ido muchas veces a pedir ansiolíticos, he ido muchas veces a pedir medicación por haber consumido y no creen que yo sea capaz de salir de esto o por lo menos no me pueden dar una solución. Claro, la medicina no acaba de encontrar una respuesta a la adicción. La psicología funciona muy bien para trabajar esos aspectos más íntimos, esas situaciones que uno ha vivido, esa problemática que ha acompañado al adicto a lo largo de su trayectoria, pero tampoco aborda la adicción de raíz, tampoco trata la enfermedad, no hay una preparación en la carrera de psicología para tratar adictos, porque sigue siendo una enfermedad para algunos desconocida y muy rara. Sin embargo, sí que ya están preparados para tratar la depresión, para tratar el TDAH, para tratar trastorno bipolar. Y ahí es donde aparece la figura del terapeuta, muchas veces terapeuta adicto rehabilitado, porque entendemos que los síntomas del consumo de la enfermedad de la adicción son muy parecidos a los síntomas de una depresión. El adicto ha estado apático, el adicto se aísla. El adicto muchas veces ha intentado suicidarse. El adicto quiere estar solo, el adicto no tiene ganas de hacer nada, el adicto se queda encerrado en su habitación. Es decir, hay síntomas que son muy parecidos. Entonces, si quien tiene en consulta al adicto no es un especialista en adicciones, muy probablemente le diagnostique depresión, como pasaba con Sergio. Sergio no tenía ninguna depresión. Sergio dejó de consumir, hizo el tratamiento y hoy está feliz con su familia, tiene ganas de vivir. Todos habéis visto el podcast, todos le habéis conocido, eh, y habéis conocido la situación que tiene. Y esto pasa con muchísimos adictos. Por eso muchas veces se va a pedir o se dice que se va a pedir ayuda al sitio equivocado porque no es un sitio donde se sea especialista en el tratamiento de la adicción. Entonces se diagnostica al paciente de depresión, por ejemplo, como pasó con Sergio, pero sigue consumiendo drogas cuando las drogas son un alterador del estado de ánimo directo. Es decir, tú te tomas una raya de cocaína ahora y de aquí 5 minutos estás como una cabra. Tú eres adicto a la cocaína y si hoy no consumes, te sumes por las paredes. Si eres alcohólico y dejas de beber, empiezas a temblar. Es decir, hay una sintomatología que tiene una relación directa con el consumo.

Hemos hablado ahora de la terapia psicológica. Hablemos de otro caso y es que sabemos que muchas veces la seguridad social no cuenta con los recursos suficientes para abordar ciertas enfermedades como por ejemplo la adicción, ¿no? Y eso lleva a que se propongan tratamientos más bien de parche como la medicación, no solo en la seguridad social, ¿no? También fuera de ella. Pero, por ejemplo, hoy en día en la seguridad social hay fármacos para dejar de fumar y en casos más graves como con sustancias ilegales se deriva a los CAS, ¿no?, donde la intervención con Metadona eh pues tiene mucho peso. ¿Tiene realmente sentido este enfoque tan medicalizado? ¿Está justificado? ¿Se está dejando de lado algo importante del tratamiento?

De fondo, esta pregunta, Sabina, que me haces es una muy buena pregunta porque muchas familias se la harán o muchas personas, pero difícil de responder. Hay una relación directa entre recursos y calidad del tratamiento, número de intervenciones psicológicas, número de intervenciones psiquiátricas, número de talleres, tipo de abordaje, si se trabaja con la familia o no se trabaja, todo esto cuesta dinero. Entonces, la seguridad social llega hasta donde llega o ofrece hasta donde ofrece. Yo no creo que el Estado no tenga la manera de saber cómo tendría que ser un buen tratamiento. Sin embargo, creo que hay unos recursos y que esos recursos son los que hay y que con eso el usuario se tiene que apañar. Hoy en día no lo vemos solamente en las drogas, lo vemos lo vemos también en el hospital o en otras áreas de la salud donde tiene que haber una intervención que las listas de espera son enormes, ¿no? Entonces, yo creo que sí que tienen que saber cómo sería un buen tratamiento, porque hay buenos tratamientos en España y hay gente recuperada, muy bien recuperada, que comparte las experiencias y los tratamientos y buenos profesionales, pero tienen un número limitado y con eso se tienen que apañar. La medicación, por ejemplo, la medicación es un uso muchas veces necesario en el tratamiento, sobre todo en la primera fase, entendiendo ya que el tratamiento tiene tres fases, pero en la primera fase, esa fase de desintoxicación en el que se hace una retirada de la sustancia, pueden aparecer paranoias, pueden aparecer compulsiones, pueden aparecer delirios. En esa fase es importante que haya una supervisión médica psiquiátrica y que muchas de las veces se necesite medicación y luego poco a poco se vaya retirando la medicación. Ahora, medicalizar a un adicto y dejarle medicado como método de tratamiento para nosotros no es la mejor de las opciones, ya que es muy probable que deje de consumir una sustancia, pero se haga dependiente a otra. Y probablemente que con el tiempo se encuentre consumiendo las dos sustancias por la que había pedido ayuda y que ahora haya creado una nueva dependencia a esta otra sustancia. Y esto muchas veces ocurre, que aquí nos llega un adicto a la cocaína, un adicto al alcohol o a veces también un adicto al juego. Ha ido al médico, le han recetado medicación, se ha enganchado a la medicación, ha vuelto a beber y ahora tenemos un alcohólico que toma medicación y esto es un cóctel molotov.

Te iba a preguntar también, Luis, por el tratamiento ambulatorio, pero lo has comentado antes, ¿no? Que básicamente funcionan y funcionan bien, sobre todo ya en un proceso de luego de alta terapéutica para eh pues hacer como un seguimiento. Hablemos de, por ejemplo, Alcohólicos Anónimos o Narcóticos Anónimos, estas terapias de 12 pasos, ¿qué tienen de bueno y qué limitaciones tienen también?

Bueno, las terapias de Alcohólicos Anónimos de los 12 pasos tienen, bueno, tienen pros y tienen contras depende del momento del tratamiento en el que te encuentres. ¿Por qué digo esto? Pues porque para empezar no es un tratamiento profesional y ellos mismos, los Alcohólicos Anónimos, lo dicen tanto en sus libros como en sus reuniones. Si necesitas asistencia médica, necesitas ir a una clínica o necesitas ir a una comunidad terapéutica, pero sin embargo son de gran ayuda cuando has pasado las primeras fases del consumo. Quizás yo te diría, por mi experiencia a partir de los 2 años de tratamiento. A mí personalmente la terapia de Alcohólicos Anónimos me parece una terapia muy útil y muy necesaria, sobre todo como alguien que está rendido a la enfermedad, que acepta que es adicto para el resto de su vida, para el resto de sus días y que llega un momento que ya lleva dos o tres años en tratamiento y esa persona ya o cuatro años vuela sola y en a partir de ese momento en el que esa persona vuela sola, siempre puede tener un espacio donde ir y compartir cómo se siente. Ahora, alguien que esté consumiendo, alguien que esté enganchado y llega allí por primera vez, va a pensar, "Estos son una panda de chalaos, eh, no tienen nada que ver conmigo y yo me voy de aquí." Es muy probable. Yo la primera vez que fui a una terapia de Alcohólicos Anónimos, con todo mi ego pensé, "Vaya panda de mataos." Yo que soy empresario, que la vida me va de [ __ ] madre, que siempre tengo gente a mi alrededor, guay, que tal, pues estos no tienen la misma enfermedad que yo, a estos les pasa algo diferente. ¿Qué pasa cuando tú ya has hecho todo el proceso de tratamiento? Cuando tú ya has entendido cómo funcionas, cuál es tu personaje, cuál es esa coraza que tienes y te rindes al tratamiento y empiezas a quitar capas de cebolla y ya te haces humilde y te quedas con tu esencia y aceptas la enfermedad tal y como es, tú sabes que eres tan enfermo como aquel que está en aquella terapia. Duerma en un cajero o sea millonario. La enfermedad es la misma. Sin embargo, ese abordaje desde que el adicto está enfermo, hasta que llega esa rendición y hasta que pasan los años de abstinencia, hasta que se recuperan los circuitos del cerebro que necesitan su tiempo. Y todo ese proceso en el que el paciente tiene que entender la enfermedad, rendirse, contención, no recaer, terapias individuales, terapias con los psiquiatras, terapias con los socioterapeutas, para todo ese proceso es justo, porque en Alcohólicos Anónimos no hay terapeutas, no hay psicólogos, no hay médicos, son reuniones donde solo hay adictos. Entonces, la voluntad y la rendición tiene que ser absoluta para encontrar el sentido a una terapia de Alcohólicos Anónimos. Alguien que ha tocado fondo, que está en la calle, que no tiene a dónde ir y está en ese punto de rendición que que es aquel adicto de hace 20 años que decíamos que ha tocado fondo, que esto hoy si se coge a tiempo no hace falta tocar fondo, porque para qué esperar a tocar fondo cuando puedo solucionarlo antes. Entonces, claro, antes llegaba mucha más gente a ese tipo de terapias que ahora, pero es una alternativa para hacer un seguimiento a largo plazo. Yo no creo que durante los dos o tres años primeros de tratamiento sea la respuesta, pero sí que le encuentro gran utilidad. A mí personalmente me parece muy útil, como he comentado, y yo he ido a muchas terapias de Alcohólicos Anónimos y es un lugar donde sé que siempre puedo volver. Es una manera cuando tú ya llevas años limpio, como es mi caso, cuando tú vas a una terapia de Alcohólicos Anónimos, es como que estás otra vez con gente que te comprende. Es como que, bueno, yo puedo venir aquí hablar de mis problemas que sé que nadie me va a juzgar y sé que nadie me va a etiquetar, ¿no? Y es una manera también de acordarte a donde nunca más quieres volver, porque ves muchos dramas y de ser humilde y de y de aceptarte a ti mismo, de aceptar tus limitaciones, que muchas veces se cree que como ya me han dado el diploma y ya pone aquí que estoy recuperado, me han dado la alta terapéutica. Bueno, que esté recuperado no creo que lo ponga en ningún diploma, pero como que ya te han dado esa alta terapéutica que dice que puedes volar solo, pues puede ser que te aceleres, ¿no? Y que quieras empezar proyectos, que quieras tener pareja muy rápido, que quieras hacer una vida normal. Y al intentar hacer esa vida normal, entre comillas, lo de normal, pues te empieces te empieces a encontrar impedimentos, empieces a sentir ansiedad, empieces a a tener bajones, empieces a tener días en los que te puedan venir esos antiguos pensamientos de, [ __ ] no sé si seré capaz de lograrlo. Por ejemplo, el que se pone a estudiar o el que empieza un proyecto. Esas esos miedos y esas inseguridades. Claro, cuando tú vas allí, te sientas en un grupo y empiezas a hablar y [ __ ] vale, es que yo llevo 7 años limpio, yo llevo ocho, yo llevo 10, pero es que allí lleva hay uno que lleva 25 años limpio y sigue hablando y le siguen viniendo, ¿no?, esos pensamientos, esas inseguridades y las sigue compartiendo. Por eso me parece tan útil y tan bonita esa terapia cuando tú ya has aceptado la enfermedad y tú ya vives como un enfermo adicto. Que vivir enfermo adicto.

No es vivir aislado, no es vivir con la correa puesta. Vivir como un enfermo adicto es vivir disfrutando de la vida. Que nos recuperamos para aprender a vivir, para disfrutar de la vida, para no seguir sufriendo.

Se sufre cuando dejas la sustancia, pero no se sufre cuando has superado el proceso. Cuando tú ya eres un adicto en recuperación, cuando tú ya has aceptado la enfermedad, te has rendido y ha pasado el tiempo suficiente donde los circuitos se han recuperado y empiezas a sentir placer, felicidad y satisfacción por las pequeñitas cosas del día a día, por estar con tu familia, por darle un abrazo a tu madre, por darle un beso a tu mujer, por abrazar a tu perro. Cuando tú empiezas a disfrutar de esto, empiezas a saber lo que es vivir. Ahí es donde experimentas la gratitud y el esfuerzo que has hecho. La gratitud del esfuerzo que has hecho porque disfrutas de la vida, no estás sufriendo.

Porque tú puedes estar dos años sin consumir o cinco, pero sufriendo, pasándolo mal, estando siempre [ __ ] viviendo frustrado, con ansiedad, entonces no hace falta que te recuperes. Mejor seguir consumiendo. No nos recuperamos para dejar de consumir, nos recuperamos para dejar de sufrir. Yo dejaba de consumir y sufría, y lo pasaba mal y al final tenía que volver a consumir. Vivía sin consumir, pero vivía intentando agradar a los demás. Vivía intentando ser siempre esa persona que tenía alguien quizás a quien culpar también de sus malas decisiones o de las consecuencias que tenía en su vida. Alguien que necesitaba tener siempre a mujeres a mi lado. No sabía estar solo. Claro, sufría, necesitaba tapar con cualquier cosa que no fueran las drogas. Entonces, eso tenía una fecha de caducidad. Aguantaba una semana, dos semanas, 3 meses, 9 meses, la vez que más aguanté. Pero muy pronto volví a recaer porque yo no había cambiado, solo había dejado de consumir, entonces seguía sufriendo.

Y me hicieron una pregunta una vez, bueno, me hicieron una reflexión que quiero compartir y es que las personas normalmente cambian después de que les haya sucedido algo muy [ __ ]. Personas que alguna vez han tenido un cáncer o que han tenido una enfermedad muy jodida y luego cambian su manera de vivir, se preocupan menos, se van más de vacaciones, disfrutan más de la familia, en general sufren menos. Y a mí me hicieron la pregunta de, ¿por qué esperar, Luis, a que te suceda algo [ __ ] en tu vida para cambiar de manera de ser? ¿Por qué esperar a una próxima sobredosis? ¿Por qué esperar a otra ruptura de pareja? ¿Por qué esperar a perder otro trabajo? ¿Por qué esperar a la próxima quiebra económica? ¿Por qué no lo haces ahora? ¿Por qué no cambias ahora?

Y esta reflexión hizo que mi cabeza girara y entendiera que mi problema eran las obsesiones, que mi problema era la inmediatez, que mi problema era la manera en la que yo quería conseguir las cosas. Una persona que no tenía paciencia, una persona que no tenía respeto, que pensaba, yo pensaba que yo valoraba a los que tenía a mi lado, yo pensaba que yo a mi pareja la tenía la tenía, fíjate lo que digo, ¿no? En aquel momento la tenía bien cuidada. Yo pensaba que era un buen hijo. Yo pensaba que era un buen empresario y ahora lo veo y digo, "Hostia, pero si es que la vida que tenía era una [ __ ], si es que sufría, si es que me iba con cualquiera que me diera un poco de cariño." Entonces, ¿para qué vivir así?

Luis, vamos a ver para terminar, eh, el otro tipo de tratamiento, ¿no?, que es el más intensivo, los centros de desintoxicación. ¿Qué tendríamos que tener en cuenta a la hora de decidir en qué centro ingresar?

Bueno, pues esta es una buena pregunta también. Pues empezando porque sea un centro que cumple con los criterios y con los registros y las licencias necesarias para tratar este tipo de dependencias, empezando por ahí, que sea un centro bien establecido dentro de la norma y que cumple los criterios que sanidad dice que hay que seguir para poder tratar a un adicto porque si no nos encontramos a veces en sitios, en situaciones de las que queremos salir corriendo.

En segundo lugar, que no haya una única figura de intervención, que no haya solo psicólogos o que no haya solo un psiquiatra o que no haya solo adictos rehabilitados, sino el conjunto, el equipo multidisciplinar es lo que hace que un tratamiento tenga una gran calidad. Ese equipo multidisciplinar que habla, que comparte observaciones acerca de cada caso y que finalmente saca una conclusión. No es lo mismo lo que ve el socioterapeuta que lo que ve el psiquiatra, que lo que ve el psicólogo y lo que ve el terapeuta. Son situaciones distintas, cada uno de ellos tiene una función y el hecho de poder aunar esos diferentes discursos con un mismo objetivo hace que el tratamiento sea mucho más enriquecedor. Esto por un lado.

Y en segundo lugar, un tratamiento que prevenga la recaída antes de que ocurra. Muchas veces dicen, "Bueno, es que la recaída forma parte del proceso." Cuidado, la recaída no forma parte del proceso. La recaída aparece cuando el proceso se hace mal, entonces se recae. Y una vez se recae, tienes dos opciones: seguir consumiendo hasta que te mueras o aprender de la recaída y retomar el tratamiento con la sabiduría que he podido sacar de esa recaída, pero la recaída no es necesaria. Es más, es bien peligrosa la recaída porque en las recaídas aparecen las sobredosis. Entonces, hay centros que ya tienen en cuenta que van a haber recaídas y, por lo tanto, poco hacen para intentar evitarlas. Y esto yo sí que lo he vivido en centros y hay centros donde se trabaja muchísimo para que el paciente evite la recaída. Para mí, el segundo tipo de tratamiento es el más adecuado.

Sé que quizás esta pregunta te incomode, Luis, pero me gustaría también que nos dijeras, según tu experiencia profesional, pero también lo que has podido ver a nivel profesional, qué errores comunes sueles suelen haber en algunos centros de tratamiento. Me comentabas, por ejemplo, lo de las recaídas.

Vaya pregunta. Pero yo creo que puede ser muy útil también a la gente que nos esté escuchando. Pues mira, uno de los errores que se cometen muchas veces es creer que el propio paciente va a encontrar la respuesta en los primeros meses de tratamiento a cómo seguir limpio y no recaer. Hay una parte de responsabilidad por parte de los profesionales cuando vemos la enfermedad de la adicción a través de los ojos de la ciencia, donde queda evidenciado que hay una vulnerabilidad genética y que el uso de sustancias afecta al cerebro, afecta a la amígdala, a la gestión de las emociones. El cerebro recuerda cómo se consigue la sustancia y cuál es esa sustancia que la hace sentir bien. Por lo tanto, cuando retires la sustancia, ahí el adicto tiene poco margen de decisión y muy probablemente acabe otra vez en el mismo sitio si se le deja hacer lo que él quiere. Entonces, ahí tiene que haber un trabajo muy intensivo con el adicto para que acepte esas pautas y ese tratamiento que le estás ofreciendo, pero a la misma vez tiene que haber un vínculo entre profesional y paciente para que siga las indicaciones y para que confíe en ti, ¿no? Entonces, yo creo que es un grave error dejar al libre albedrío que cada uno tome sus decisiones. Yo he visto centros que parecen más una casa de colonias que un centro. Y esto es una putada para las familias que pagan el tratamiento, pero sobre todo para esas familias que pierden a sus hijos o a sus hermanos o a sus padres en una recaída. Porque el dinero es una consecuencia secundaria y colateral. Pero yo estando en tratamiento viví como un compañero mío de tratamiento moría de una sobredosis. De hecho, en mi libro lo explico y gracias a esa experiencia vi dónde me podía llevar esta enfermedad. Pero para mí, el hecho de experimentar con adictos, el hecho de dejar que ya se dará cuenta cuando recaiga, el hecho de que no haya un orden en el tratamiento, que no haya una disciplina, que no haya una estructura y que cada uno haga lo que le da la gana, es un grave error. Es un grave error que se comete muchas veces en centros donde hay una multitud muy grande de pacientes. También lo he visto en centros pequeños, eh, también lo he visto en centros donde hay muy pocos pacientes.

Mira, el otro día me comentaban de un caso que estaba en un centro que la madre lo quería traer para aquí y el chico estaba ingresado, pero a la misma vez estaba viendo series de Netflix, estaba viendo prostitución, es decir, tenía conductas adictivas que no se estaban trabajando en el tratamiento. Entonces, claro, el paciente puede estar ahí muy contento porque dice, "Bueno, aquí me dejan tener sexo, me dejan tener Netflix, me dejan casi hasta consumir, entonces estoy genial porque no estás sintiendo ese vacío que el adicto siente cuando tú le quitas la sustancia." El problema es que cuando salga a la calle, ese vacío está exactamente igual que cuando ingresó en la clínica, porque el problema no es la sustancia, es lo que hay dentro. Pero si no apartamos lo que tapa eso que hay dentro, no podemos verlo, no podemos enfrentarlo, no podemos confrontarnos con esa realidad. Entonces, es importante que en el tratamiento se aparten conductas, hábitos y objetos que puedan ser un sustituto al consumo, a la sustancia a la que el adicto está enganchado, para poder ver ese hoyo en el que está metido, para poder hacer ese trabajo, poder profundizar en las raíces, en el por qué y en el para qué ha necesitado el adicto agarrarse a esa muleta.

Y Luis, eh, ¿hay un tratamiento universal o cada persona necesita algo distinto? Los que les funcionan a unos pueden no funcionarlos a los otros o hay unas hm una metodología base que sí funciona y que así lo demuestran los casos de recuperación, por ejemplo.

Pues sí que hay una metodología base que funciona así y es tratar a cada caso por separado, tratar a cada caso como único, porque aunque todos compartimos la misma enfermedad, cada uno tiene sus peculiaridades. No tengo la misma familia yo que el que tenía mi compañero de tratamiento. No tengo la misma situación de salud yo que el que tenía mi compañero de tratamiento. No consumimos la misma sustancia, ni las mismas cantidades, ni tenemos la misma edad, ni los dos tenemos hijos. Cada uno tiene su situación. Entonces, a través de los ojos de como vemos la enfermedad, como una enfermedad que es progresiva si no se hace lo correcto y a veces hasta mortal. A través de esos ojos diferenciamos entre cada caso y hay que saber diferenciar. No es lo mismo una señora de 60 años alcohólica que un chico de 22 años que fuma marihuana. Son casos distintos y por lo tanto tienen que ser abordados de manera distinta. Nunca se puede, nunca se puede sistematizar un tratamiento o estandarizar para todos, porque cada uno tiene sus peculiaridades.

Y esto lo saben muy bien y me voy a meter en un terreno pantanoso. Todas esas personas, todos esos empresarios o inversores que han querido entrar en este sector y les ha salido rana. Un centro de desintoxicación no es algo que tú puedas crear, que tú puedas sistematizar y deshacerte de ello. Los mejores centros de desintoxicación del mundo son centros que los han fundado adictos rehabilitados o sus familiares. Y esto está demostradísimo en Estados Unidos. Los mejores centros de Estados Unidos son centros de familias que han pasado por esa situación o el propio gerente o alguien de la familia. Son los mejores centros que hay y donde salen más personas recuperadas porque hay una sensibilidad especial con esa situación y muchas veces dicen que los centros de desintoxicaciones que tal y cual. Claro, prueba, métete. Yo conozco gente que ha empezado un proyecto con un centro de desintoxicación y lo ha tenido que cerrar. Hace como tres o cuatro años aquí en España aparecieron unos holandeses que se dedicaban a la salud mental. Empezaron a poner centros de desintoxicación. Los propietarios no tenían esa sensibilidad con los adictos porque no conocían la enfermedad. Lo hicieron como una inversión y tuvieron que cerrar el chiringuito, irse porque la gente no salía recuperada y por lo tanto esto no tenía ningún sentido y evidentemente pues la gente no les pedía ayuda, no iban a otros sitios. Quiero decirte que estamos ante una problemática que para tratarla hay que conocer muy bien.

Luis, yo creo que el episodio de hoy dará mucha luz a los que han decidido ponerse en tratamiento, porque me imagino que debe ser muy difícil entre todas las opciones decidirse. Y también a a las personas que tienen familiares, amigos, parejas que son adictos para saber cuáles son sus opciones y qué pasos a seguir. Así que pues nos vemos en otro episodio y hasta la próxima.

Muchas gracias, Sabina. Muchas gracias también a vosotros, comunidad, por acompañarnos en este episodio de hoy. Acordaros que si queréis que hablemos de algún tema en concreto, anotámelo aquí abajo para que lo pueda leer. Gracias.