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Puesto pues para participar en este momento y que bueno también el contacto está con los catequistas para el pase de lista y todas esas cosas. Algunas preguntas que también pueden enviar de forma digital.
Pues a todos bienvenidos. Desde luego, juntos suplicamos a Dios nos conceda la gracia de saber aprovechar este tiempo lo mejor posible. Todos siempre tenemos muchas cosas que hacer en casa, en el trabajo. Por eso no quisiéramos estar aquí sin aprovechar la oportunidad.
Pedimos a Dios que ilumine al profesor José de Jesús Li, que va a impartirnos este ciclo de catequesis. Posiblemente ya conocido por algunos de nosotros. Un buen amigo, además. Le damos la bienvenida y pues le pasamos el micrófono para para este momento.
Si gustan, nos ponemos de pie los que puedan. También allá, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desprecies las súplicas que te hacemos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todos los peligros, o Virgen gloriosa y bendita. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Profe, bienvenido. Buenas tardes. Simplemente la siguiente, por favor. A gusto estar aquí compartiendo. Si me escuchan bien, ¿verdad? Si no hay problema. Perfecto.
Entonces, vamos a comenzar nuestras pláticas para papás y padrinos de los niños que van a ser la Primera Comunión y la Confirmación. Me quiero presentar de nuevo para que ustedes me conozcan. Me llamo José de Jesús López. Soy de la Ciudad de México. Tengo ya 7 años viviendo aquí en Querétaro. Estudié Ciencias Religiosas, hice una especialidad en Sagrada Escritura, un bachillerato y me dedico a la docencia. Soy maestro. Tengo 54 años, bueno, casi 54, 53. Y bueno, desde hace algún tiempo trabajo aquí en la Parroquia de Pentecostés. Entonces, hoy regreso aquí a la parroquia después de un año y un poquito más. Precisamente lo último que hice aquí en la parroquia fue la cuestión de las pláticas con los papás. Se suspendieron y bueno, para mí es un placer estar de nuevo aquí en la parroquia.
Para los que nos ven en casa, vamos a iniciar. Vi que algunos trajeron su Biblia. Alcancé a ver a alguien que trajo su Biblia. Entonces, vamos a comenzar. Para las siguientes semanas vamos a traer nuestra Biblia. Ahora sí que esa va a ser nuestra nuestro libro de texto. Vamos a leer dos pasajes de la Escritura. Después, yo les voy a decir cuál es el sentido de este los estos textos. Es importante tenerlos en cuenta.
El primero de ellos va a ser el libro del profeta Isaías, capítulo 1, versículo 3. Pero antes de que lo busquen en su Biblia, me gustaría preguntar aquí. Obviamente, en casa no podríamos saber, pero bueno, lo comentamos. ¿Quién de ustedes en diciembre pasado, en la Navidad, puso su nacimiento? ¿Que puso su nacimiento? Ok. ¿Y quién es de los que pusieron en su nacimiento podría hacer que faltara, pero casi casi son piezas que no nos faltan? ¿Quién puso un burro y un buey ahí en el pesebre? Casi la mayoría. Bueno, la pregunta es muy sencilla para los que están también en casa. ¿Por qué ponemos en este nacimiento un burro y un buey? En esta experiencia del nacimiento en la Navidad, pareciera la respuesta como muy obvia. Porque el Evangelio de Lucas dice en tres ocasiones en el capítulo 2 que pusieron a Jesús en un pesebre y sabemos que un pesebre es un lugar donde comen los animales. Entonces, entendemos que pudo haber sido un establo, pudo haber sido una gruta. No tenemos más referencias del texto bíblico. No lo lo dice. Y entonces nosotros suponemos, puesto que es un pesebre, de que hay animales ahí. Y como el texto bíblico dice que José y María vinieron desde Nazaret hasta Belén, como para darnos una idea, son 150 kilómetros de distancia. Nazaret se encuentra en el norte de Israel, Belén se encuentra en el sur de Israel. Más o menos 150 kilómetros. No sé si 150 kilómetros será de aquí de Querétaro a Tepeji del Río, más o menos. No me ubico. Más o menos serían tal vez más, tal vez menos. Pero de aquí hasta Tepeji del Río, por poner una referencia. Y entonces, obviamente, el transporte común en Israel era el burro o el asno. Hace tres semanas lo veíamos a Jesús entrando en la ciudad de Jerusalén en el Domingo de Ramos, montado en un burro, en un asno. Entonces, pareciera como muy obvio. Ponemos ese burro y ponemos ese buey en el nacimiento, puesto que había animales y puesto que fue el que los transportó o por lo menos a María lo transportó de camino desde Nazaret hasta Belén. Eso es como la respuesta digamos obvia. Pero hay una razón más. No sé si alguien sepa por qué ponemos estas dos figuras en el nacimiento. Entonces, si hay alguna... sé que ahora no podemos como que entrar en relación, pero con levantar la mano, alguien tiene alguna idea de por qué ponemos estas dos figuras. La respuesta es como, vuelva a repetir, como muy obvia, pero hay una razón más. Y por supuesto, es la que me interesa. Es una razón mucho más importante. Y esa la vamos a encontrar en la Biblia, en la Palabra de Dios. Y ahora sí, se pueden buscar los que la trajeron. Libro del profeta Isaías, capítulo 1, versículo 3.
Lo que pasa es que estas dos figuras están recordando este pasaje de la Sagrada Escritura. Dios está hablando al pueblo de Israel. Estamos más o menos con unos 700 años antes de que venga Jesús, más o menos unos 700 años antes de que venga. Y miren lo que dice Dios. Dice una cosa tremenda, una cosa muy particular. En este caso, este... no sé si alguien ya lo tenga. Yo le paso por la cuestión de la cámara, si puede pasar, por favor. Si para qué... discúlpeme para no salirme. Ve y lo sostengo aquí. Miren lo que dice en el texto del profeta Isaías, capítulo 1, versículo 3: "El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor, pero Israel no me conoce, mi pueblo no comprende". A la hora de Dios, te alabamos, Señor. Bien, ¿qué cosa más tremenda está diciendo Dios? Un burro, un buey me reconoce en la mano del que les da de comer. Pero resulta que Dios se queja de su pueblo Israel y dice: "Pero mi pueblo no me reconoce, mi pueblo no me hace caso". Entonces, a mí me gusta comenzar cada vez que puedo una plática para pedirle precisamente. Estamos en este ambiente de oración. Pedirle a Dios que nos haga más bueyes y nos haga más burros. ¿Para qué? Para que podamos reconocer la presencia de Dios. Miren qué ironía. Un animal sí puede reconocer la mano de su amo, pero muchas veces a los seres humanos, a ti y a mí, nos cuesta trabajo precisamente reconocer la presencia de Dios en nuestra vida. Esta es la primera referencia. Hay que pedirle. Y también documento porque ya saben que nuestra cultura a veces estas palabras de buey y burro, nosotros le damos otro otro sentido. Y entonces, yo creo que es bueno pedirle a Dios: "Dame la capacidad de poder reconocer tu presencia en mi vida, que no pase desapercibida tu presencia en mi vida". Entonces, este es el primer texto.
El segundo que me interesa también es muy fácil. En su Biblia, en el libro del Éxodo, es el segundo libro de la Biblia, muy fácil. El libro del Éxodo, los que están en casa, capítulo 33, versículo 7. Libro del Éxodo, capítulo 33, versículos 7. Y si alguien quiere verlo, pasa aquí y yo me sostengo el micrófono para que pueda hacer la lectura. Libro del Éxodo, capítulo 33, versículo 7. El número grande, segundo libro de la Biblia, es muy fácil. Al principio de la Biblia, al principio, casi al principio. El primer libro se llama Génesis, el segundo se llama Éxodo. El capítulo 33, el número grande es el capítulo, el número pequeñito, pequeñito es el versículo. El versículo siete. Aquí ya lo tenemos. Entonces, vamos a leer este segundo pasaje.
"Moisés la tienda y la plantó para él a cierta distancia fuera del campamento. La llamó Tienda del Encuentro, de modo que todo el que tenía que consultar la llave salía hacia la Tienda del Encuentro que estaba afuera del campamento". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Voy a volver a repetir el texto para tenerlo presente. Dice que Dios le dio una orden a Moisés que plantara una tienda, una tienda como de campaña, que va a ser la imagen de lo que muchos años después será el Templo de Jerusalén. Y la llamó la Tienda del Encuentro. Depende de la Biblia que se tenga, hay otras Biblias que dicen que era la Tienda de las Citas Divinas. Pero dice dos cosas que me llama la atención en el texto. Si ustedes lo pueden ver o lo escucharon ahorita, dice dos cosas que quiero resaltar. Dice que plantó a cierta distancia fuera del campamento. Si uno recuerda la historia bíblica, por lo menos lo hemos visto en la película esta de "Los Diez Mandamientos", posiblemente leyendo el texto, pero en esta película de "Los Diez Mandamientos", Israel sale de la esclavitud de Egipto y andan caminando durante 40 años en el desierto. Entonces, está el campamento. Por lo que entendemos del texto, está el campamento y dice el texto que plantó una tienda a cierta distancia fuera del campamento. No dice a cuánta distancia: 100 metros, 500 metros, 1000 metros. No lo dice. Simplemente dice que estaba a cierta distancia afuera del campamento. Y la segunda cosa que quiero resaltar, si ustedes escucharon en el texto, dice que todo aquel que quería consultar o que quería hablar con Dios, tenía que salir del campamento para dirigirse a la tienda de las citas divinas.
Miren, porque me gusta comenzar con este texto. Ya estamos aquí en la tienda de las citas divinas. Vamos a hacer una actualización del texto. Es decir, que lo más sencillo es decir o comentar que nuestra casa es el campamento. No sé a dónde vives, a qué distancia estás aquí de la parroquia, un kilómetro, dos kilómetros, o estás aquí a la vuelta, no lo sé. Y que de tu casa, campamento, has venido aquí a la parroquia. Los que están en casa, pues bueno, se han quedado allí. Entonces, han venido de la casa, que diríamos es el campamento, hasta la parroquia, que sería la Tienda del Encuentro. Pero eso sería simplemente una acomodación. Estaríamos acomodando el texto. Así como lo dice la Biblia, lo podríamos aplicar en nuestra vida. Pero yo quisiera ir un poco más allá, de valga la expresión, de la literalidad del texto. Me gustaría decir algo mucho más importante. La casa, nuestra casa, no tan solo es la imagen de nuestro hogar, sino que la casa, el campamento, es la imagen de nuestra persona. Y entonces, yo tengo que salir, no tan solo de mi casa hogar, sino tengo que salir de mí mismo. Yo no tengo el gusto de conocerte hasta el día de hoy. No sé cómo es que te va en la vida, si la vida te sonríe, si la vida te va bien, si hay dinero, si hay salud, si el matrimonio está funcionando, si la experiencia de la vida es grata para ti. No lo sé. No sé si tal vez la vida se te está rompiendo, si tal vez esta pandemia ha sido desastrosa. No lo sé. Si hay falta de dinero o falta de trabajo. Ha sido complicado para todos. Yo no sé cómo es que te va en la vida. Pero lo que sí sé es que si tú quieres hablar con Dios, entonces uno tiene que, valga la expresión, salir de uno mismo.
Porque miren, les decía ahorita, tengo 53 años. La mitad, más de la mitad de mi vida, he trabajado en la Iglesia Católica. Estas pláticas he tenido la oportunidad de compartirlas en muchos lugares y me ha tocado que es muy, muy común ahorita. Porque traemos un poco este, nos traemos aquí cubierta la cara, pero es muy común que cuando se invita a la gente a la parroquia a tomar las pláticas, mucha gente viene con su cara, por no decir que con su jeta. Luego luego yo me doy cuenta, valga la expresión, dadas los años, me han dado experiencia. Luego luego yo me doy cuenta cuando alguien viene a la fuerza, cuando alguien viene como irremediablemente, casi casi es como una, valga la expresión, como una tortura. Luego luego se ve la incomodidad. Y entonces, el problema es que hablarle a alguien que no quiere escuchar es como hablar con la pareja. Porque uno viene bloqueado. Porque muchas veces uno lo que está argumentando es: "¿Por qué tenemos que venir? Si yo no voy a hacer la Primera Comunión". Y entonces, yo les comparto y siempre les digo que con mucho respeto lo digo. Yo trato de ser lo más franco que puedo, lo más directo que puedo. Con quién hay que trabajar a marchas forzadas es con los adultos, no es con los chicos. Muchas veces uno se sale por la tangente diciendo: "Es que yo no voy a hacer la Primera Comunión". Incluso si viene algún padrino, ¿abrir, levante la mano si tiene algún padrino? Ok. ¿Una madrina? ¿U otra? Perfecto. Muchas veces a veces los padrinos le dicen a su compadre: "Para que veas que sí quiero a mi ahijado, a mí nada me voy a aventar cinco pláticas de hora y media". Esto ya es como si uno estuviera haciendo, no sé, como algo sobrehumano. Casi casi como ¡guau! Siete, quince, siete horas y media de pláticas para que veas que sí quiero a mi ahijado. Estoy haciendo casi casi. Pero con mucho respeto lo digo, con quién hay que trabajar a marchas forzadas, porque nos urge, valga la expresión, es con los adultos. A veces uno cacarea demasiado, vuelva a repetir, habla demasiado diciendo: "Es que estos jóvenes de ahora y estos niños de ahora y esto". Y sí puede ser lo que sea, pero uno sabe perfectamente que nuestros hijos simplemente son un reflejo de quién, de quién a nosotros mismos. Y entonces, algo que comento y lo digo muy repetidamente es que si tú estás bien, presumiblemente, muy presumiblemente, tus hijos estarán bien. Pero si tú no estás bien, tal vez haya una excepción. Por eso somos los que tenemos que hacer un alto en la vida. Los seres humanos, como nos cuesta trabajo detenernos en la experiencia de la vida, ¿para qué? Para replantearnos la existencia. Obviamente, estamos aquí desde el espacio de la fe. Se supone que todos los que estamos aquí, excepción de los niños, más o menos ya tendríamos resueltas, se supone, las famosas preguntas existencialistas. Esas que te haces cuando tienes 16, 17, 18 años. ¿Cuáles son las preguntas existencialistas? ¿Quién soy? ¿A dónde voy? ¿Hacia dónde me dirijo? ¿Para qué carambas estoy en esta tierra? ¿Cuál es el sentido de tener un matrimonio, de tener unos hijos? ¿Cuál es el sentido de tener dinero, para qué trabajar? Se supone que a esta edad, más o menos, uno debería tener más o menos resuelto la experiencia de la vida. Pero como a veces no es así, uno seguidamente, los seres humanos, muy seguidos tendríamos que detener para replantearnos las cosas. Siempre es bueno. Por eso comienzo con este texto bíblico del libro del Éxodo. Uno tiene que salir. ¿Por qué? Porque miren, yo los estoy viendo aquí. Bueno, en casa, pues no lo estoy viendo, por supuesto, pero los estoy viendo aquí físicamente. Lo estoy viendo aquí. Pero muchas veces, sagrados Dios, ¿dónde estará la mente? Uno puede estar aquí, pero a veces como de cuerpo presente. Estoy yo aquí, pero ya estoy pensando qué vamos a cenar, ya mañana comienzan las clases, híjole, y no compré el huevo y no compré. Y a veces uno está aquí como de cuerpo presente, pero su mente está en Jalisco, está en otra dinámica, en otra situación. Porque vamos a decirlo así, de frente, valga la situación, pues porque en realidad no quiero estar aquí. Estoy porque no me queda de otra. Por supuesto, esto no es lo general. Uno sabrá, Dios, uno sabrá, por supuesto, cuál es la razón de estar aquí. Entonces, lo que estoy diciendo en palabras sencillas es que uno tiene que bajar la guardia. Porque muchas veces no viene así. Porque es porque no quiere. Yo preferiría estar en mi casa descansando, haciendo otra cosa, otra dinámica, otra situación. Pero resulta que en la parroquia se les ocurrió a los santos catequistas. Aquí tengo a una. Y que cinco pláticas y no lo podrían hacer en una y media. Miren, hola. Yo estoy trabajando en la Diócesis de Tula. Bueno, que camina, que camina, no hay problema. Trabajo en la Diócesis de Tula, específicamente en Tepeji del Río y sobre todo trabajo en Ixmiquilpan. Miren, mamá lo va a comentar. En Ixmiquilpan, en la parroquia, para que un niño pueda hacer la Primera Comunión y confirmarse, se necesitan cuatro años. Tres, los tres primeros años para que el niño tenga derecho, valga la expresión, a hacer la Primera Comunión y el siguiente año para que el niño se confirme. Pero lo interesante no es nada más que son cuatro años, que de por sí uno escucha y siente como que, qué bárbaro, como si fue en un suplicio. El detalle es que los papás tienen que ir cada ocho días a la catequesis. A la catequesis, casi todas es sábados de 9 a 11 de la mañana. Y los papás tienen que ir a la catequesis mientras los niños están recibiendo la suya. Ellos reciben la propia. Porque se ha creído en la Diócesis de Tula que precisamente los papás es el secreto. Y miren, aquí solamente es una vez al año y cinco sesiones. Entonces, casi casi está, valga la expresión, como regalado. Uno tendría que disponer el corazón, abrir el entendimiento, ¿para qué? Para que lo que hoy escuchemos sea de bendición para nuestra vida. Ojalá que ya haya salido de tu campamento personal.
Les voy a decir cómo vamos a trabajar durante estas cinco semanas. A mí me gusta ser muy ordenado y les digo entonces cómo vamos a trabajar las cinco semanas. Los cinco temas que vamos a trabajar: el primero, el día de hoy, va a ser la familia. Hoy, hoy vamos a trabajar sobre, vamos a hablar sobre la familia en general. Vamos a hacer un análisis de la realidad de la familia. Ese es el tema número uno.
Tema número dos. Voy a ir yo, voy a ir de lo general a lo particular. Entonces, primero hablamos de la familia. En segundo momento, voy a hablar la próxima semana. Hablaré del matrimonio. Porque ustedes saben perfectamente que puede existir familia, pero no necesariamente matrimonio. Son dos realidades que pueden estar unidas, pero no necesariamente. Puede existir familias donde no haya matrimonio. Ok. Toda familia será, todo matrimonio será una familia, pero no necesariamente toda familia implicará un matrimonio. Por desgracia, así son las circunstancias. Pensemos en una persona que ha enviudado, se queda con sus cuatro hijos. Pareció bueno. Entonces, a ese viudo o a esa viuda con sus cuatro hijos, ¿siguen siendo una familia? Sí, pero ya no hay matrimonio. Toda la próxima semana hablaré del matrimonio. El tema se llama "Propuestas prácticas para un matrimonio feliz o para un matrimonio más feliz". Yo quiero partir de que ya somos felices y que podríamos hacer para que nuestro matrimonio fuera más feliz.
La tercera semana, el tercer tema, voy a hablar de la educación de los hijos. Vuelvo a repetir, voy de lo general a lo particular: familia, primero. Segundo tema, el matrimonio. Y el tercer tema, vamos a hablar sobre la educación de los hijos. Algunas ideas para tener presente en la cuestión de la educación de los hijos.
En la cuarta semana, voy a hablar del sacramento. A mí me sigue emocionando mucho el que los papás pidan un sacramento para sus hijos. Pero el punto no es nada más que pida yo un sacramento para mis hijos, ya sea la confirmación o ya sea la Primera Comunión. A mí me tiene que quedar claro, o lo más claro posible, a quién nos referimos o qué entendemos que es un sacramento. Entonces, vamos a hablar sobre los sacramentos. ¿Qué es un sacramento?
Y el último día, vamos a hablar sobre los padrinos y las madrinas. Vamos a hablar en qué consiste ser padrino. Cuáles son los requisitos que se necesitan para ser padrino. Vamos a hablar de qué tipos de padrinos encontramos actualmente en nuestra en nuestra Iglesia. Vamos a hablar de la etimología, de dónde viene la palabra. Porque desde la etimología de la palabra, ya tiene que ver mucho el papel que tengamos como padrinos. Nada más por poner un ejemplo así de rápido, lo digo. Padrino viene de "par trinos" y "par trino" significa el que hace las veces de padre. Un padrino es el que hace las veces de padre o hace las veces de madre. ¿En qué sentido? No físico, por supuesto, sino en un sentido espiritual. Entonces, ahí ya empieza la dinámica, la problemática. Solamente voy a mencionar un detalle para que ustedes se den cuenta. Después lo voy a repetir para tenerlo presente. Pero miren, es un padre espiritual. A mí me llama la atención. Uno lo puede ver con su propia experiencia, su propia experiencia o la puede ver con experiencia de otros, tal vez sobrinos, etcétera. Pero algo que me llama la atención, algo que me llama mucho la atención de un padrino de una madrina es que cuando van a visitar al ahijado, van a visitar a sus compadres, muchas veces el padrino, la madrina le pregunta al niño: "¿Y cómo te va en la escuela? ¿Y cómo te portas con tus papás?". Y le hace este tipo de preguntas. Si hemos escuchado, más o menos, más o menos. Pero a mí me llama muchísimo la atención que de verdad, se lo digo así, lo que es rara vez he visto un padrino que le pregunte a su ahijado: "¿Has ido a misa? ¿Qué estás confesando?". Y a veces, cuando yo digo esto, como que veo así cara de chihuahua. "¿A poco eso se pregunta?". Claro, eres un padrino, el que hace las veces de padre espiritual. ¿De qué tendría que hablar el padrino también? De las cosas de quién, de las cosas de Dios. Claro. Y ahí es donde la puerca torció el rabo, hoy donde las cosas ya no funcionan tan como uno uno quisiera. Por poner un ejemplo nada más, porque después lo va a retomar. Levántese la mano, ¿quién fue a misa ayer? ¿Ya sea físicamente o? Ok. Y ahí empiezan las dificultades. Soy profesor de Sagrada Escritura aquí, nada más para tomar la referencia. Damas con que levante la mano, no necesito más. Con que levante la mano me es suficiente. Piense, estamos el lunes. Lunes. Los que fueron a misa, levante la mano. ¿Quién recuerda el Evangelio de ayer? Si no supe qué pasó ayer, puedo decir quién ganó en el fútbol. Por eso a veces la misa. Y mira, en ciencia, lo que estoy preguntando. Durante casi, bueno, voy para 32 años de dar clase y joven, comienza a dar clases y una de mis tareas como profesor de Sagrada Escritura que tengo es preguntarle a mis alumnos de lunes a sábado. Ahora ya doy menos clase, güiza, por la pandemia, mucho menos. Preguntarles las lecturas del domingo. Siempre comento de broma que los del sábado tienen perdón porque ya pasaron cinco días, 600 horas de televisión, 400.000 de celular y pues bueno. Pero los del lunes, y obviamente yo tendría que preguntar algo mucho más importante, mucho más importante. Sé que es lunes, pero ahí viene el reto. Sé que es lunes, pero ahí viene el reto de ver o de preguntar algo mucho más importante. Ojalá que coincidamos todos los que están en casa, por supuesto. Ojalá que coincidamos. Yo tendría que preguntar: ¿Quién ha podido practicar el Evangelio de ayer? Que es más importante, ¿recordar o practicar? Pregunto, ¿practicar? Por supuesto. Pero aquí hay como una inteligencia así como de tres dedos de inteligencia para poder practicar. Lo primero que tengo que hacer es que recordar qué dijo Jesús ayer. Cuál fue la escena de ayer. Tal vez yo tendría ya tenemos una referencia. Fue el Evangelio. A veces decimos: "Fue el Evangelio de Tomás". Y tal vez yo tendría que preguntarme: "¿Qué tan crédulo o incrédulo soy?". ¿Cómo están mis niveles de creer? Bueno, entonces este podría ser un buen espacio para retomarlos. Nada más puse un ejemplo de lo que a veces un padrino tendría que hacer. Dentro de cinco semanas lo volveré a retomar. Ese es el sentido de padrinazgo. Entonces, hablaremos de qué implica ser padrino.
Entonces, vamos a comenzar el tema del día de hoy. Ya entramos en materia. El tema es la familia. Hoy luces para nuestro caminar. Tenemos que comenzar con un texto de la Biblia. Los que tengan la Biblia, es un pasaje, solamente vamos a leer dos pasajes más, muy sencillo. Es en el primer libro de la Biblia, que es el libro del Génesis, capítulo 3. Para los que están en casa, capítulo 3, versículo 9. Muy sencillo. Libro del Génesis. Si alguien no tiene, ya de este lado, alguien de este lado que lo tenga. A ver, si alguien ve de mi lado derecho. Libro del Génesis, capítulo 3, versículo 9. Si ya lo tiene, muy fácil. Bueno, vamos a ir. Si puede pasar desde atrás, por favor. Disculpe para esta pequeña molestia técnica, pero bueno. Libro del Génesis, capítulo 3, versículo 9. Es la primera vez que Dios le va a hablar al ser humano. El capítulo 3 del libro del Génesis es un capítulo que habla de la famosa caída de estos personajes que llamamos Adán y Eva. Se han separado de Dios y la primera palabra que le va a hacer Dios a este personaje que llamamos Adán es una pregunta. Piense qué es lo que le va a decir: "¿Dónde estás?". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. Fíjense qué pregunta le hizo: "¿Dónde estás?". Porque si yo no sé dónde estoy, ¿a dónde podré ir? Bueno, podría ir a muchos lados, pero es muy posible que si yo no sé dónde estoy, solamente estaré dando tumbos, valga la expresión. Entonces, lo primero que tenemos que hacer es un pequeño análisis de la realidad. Claro, no lo vamos a, no somos especialistas, pero vamos a decir algo que obviamente todos lo conocemos. Para poner un ejemplo muy sencillo, el señor, su nombre, ¿cómo se llama? Juan. Si le permiten aquí, conocido Juan. Puede hacer este ejemplo muy sencillo. Es que no lo veía. Hacía... Ok. Con suponer que el señor Juan y yo somos amigos de toda la vida. Yo soy aquí de Querétaro, me fui a vivir a la Ciudad de México, pero regreso a Querétaro y entonces aquí nos vemos en la parroquia. El señor Juan me dice: "¿Qué pasó usted? ¡Qué justo me da de verte! Te espero a comer en la casa el próximo sábado". Y me invita a comer a su casa. Yo le digo: "Juan, ¿sigues viviendo en donde siempre?". "Sí, no me cambié". Pero como me fui 40 años a la Ciudad de México, usando como norteado aquí en Querétaro. Y entonces voy, pero me pierdo, no me ubico. Bueno, yo quería que podía llegar. Bendito Dios, Juan tiene el mismo teléfono de siempre. Le hablo por teléfono y le digo: "Sabes qué, Juan, me perdí". ¿Qué lo primero que me diría en la parte de "Hay, paisano"? Y lo primero que me diría: "¿Dónde estás?". "Mira, estoy aquí en... en Astrológos". "Astrológos". "En la década atrás". "Y esta consigna". "Mineros". "Nombre". Me dice: "Pues estás completamente perdido". "Pero mira, de Mineros vas a combinar dos cuadras, te vas a encontrar con un Oxxo". Ya saben que siempre hay un Oxxo en los estacada. "Y al lado está un portón negro". "Ya, ahí no es". "Es al lado". "Ah, perfecto". Pero lo primero que preguntaría Juan, el señor Juan, le diría: "¿Dónde estás?". Entonces, es la pregunta que Dios hoy nos está haciendo: "¿Dónde estoy?". No lo van a decir: "Pues aquí en la parroquia de Giro, de casa, pues aquí en mi casa". ¿Dónde estoy? A nivel personal, ¿dónde estoy? A nivel de matrimonio, si yo pudiera calificar del 1 al 10 mi matrimonio con los 10, 15, 30, a 40 años que tenga de matrimonio o menos, ¿qué número le pondría? En mi experiencia de la vida, del 1 al 10, ¿dónde diría que estoy? ¿Dónde estoy ubicado? Si pudiera calificar, sé que es objetivo, porque tendríamos que ver desde qué área: como hijo, como padre, como trabajador, como cristiano y como católico que soy, como persona, hablando de valores, en mi proyecto de vida, ¿dónde estaría ya ubicado? Si pudiera esta pandemia que nos ha hecho repensar muchas cosas, porque la vida se te puede ir en un momento. ¿Dónde estoy? ¿Dónde están mis hijos? ¿Dónde está mi relación de pareja? O si no la tengo, ¿dónde estoy ahorita en mi situación personal? ¿Dónde está mi familia? Lo primero que tenemos que hacer es un análisis de la realidad, saber dónde estamos.
Entonces, vamos a hacer un análisis. Inventaron, solamente vamos a ver la tercera parte. Inventaron unos sacerdotes que se les conocía como sacerdotes obreros. Entonces, ellos hicieron en Europa del año 1940, 1950 del siglo pasado. Y se hace una metodología muy especial. Estos sacerdotes obreros que trabajaban en fábricas, atendían la cuestión pastoral. Y estos sacerdotes hicieron una metodología muy sencilla que todavía la Iglesia Católica, nuestra Iglesia, la sigue haciendo en sus documentos. Los documentos eclesiales son tres pasos: es ver, juzgar y actuar. Ver, juzgar y actuar. Nosotros, en este caso, solamente vamos a ver el primero de los pasos: ver la realidad. ¿Qué sucede en Querétaro? ¿Qué sucede aquí en esta colonia? ¿Qué sucede? Porque a veces uno puede decir muchas cosas, pero en realidad, ¿qué es lo que sucede? Uno puede generalizar. Voy a poner un ejemplo muy concreto de Ixmiquilpan. Ixmiquilpan es el segundo municipio en todo el país, en todo el país, con mayor ingesta de alcohol. Solamente superado por Milpa Alta, que es una alcaldía de la Ciudad de México. Dicho de otra forma, en Ixmiquilpan no les gusta tan guarnizo. Y entonces, todos los problemas que tenemos a raíz de la bebida. Aunque uno tiene que ver la realidad. Si voy a decir algo muy concreto aquí de Querétaro, por poner un ejemplo, hasta donde yo tengo entendido, Querétaro es el tercer estado, el tercer estado de todo el país con mayor número, un porcentaje, perdón, corrijo, no número, porcentaje de católicos. El primero es Guanajuato, el segundo es Aguascalientes y el tercero es Querétaro. Porcentajes, no números. Porque a lo mejor la Ciudad de México, tal vez el 50% se dice católico, pero el 50% de la Ciudad de México son como 6 millones. Y aquí, pues no tiene tantas personas. Aquí Querétaro, si no me falla la memoria, tiene dos millones de habitantes o casi los dos millones de habitantes. Pero el porcentaje es decir que más del 90% de los habitantes de Querétaro. Pero aquí voy a poner un ejemplo. Piensen las ironías. Es otro dato que yo tengo. Querétaro es el tercer estado del país con mayor número de adolescentes embarazadas. Creo que el primero es Chihuahua, si no me falla la memoria. Entonces, ahí como que hay una cierta ironía. Somos bien católicos, bien católicos, bien católicos, pero nos gusta el gusto, valga la expresión. Entonces, ahí tendríamos que replantear qué sucede en Querétaro, qué sucede en esta colonia, qué sucede en esta parroquia. Entonces, solamente vamos a ver la realidad. Ok. Entonces, vamos a hacer un ejercicio muy sencillo. Todo lo que voy a decir a continuación no es que ustedes no lo sepan. Si lo saben, si lo saben, pero solamente es para tomar conciencia. Solamente para tomar conciencia. Todo lo que voy a decir a continuación, ustedes lo saben. Lo vemos todos los días en las noticias, en el radio, lo escuchamos, lo vemos en televisión, en los noticieros. No es que no lo sepamos. Solamente vamos a tomar conciencia. En este análisis que vamos a hacer rápido, solamente voy a tomar la parte negativa. Al final, voy a decir la parte positiva, pero va a ser pequeñita. Pero voy a insistir en la parte negativa, solamente para tomar conciencia de cuál es nuestro reto. Después voy a decir la parte positiva, ok. Todos vamos a hacer un ejercicio muy sencillo. Para esto, cuando yo les diga "ya", aquí tengo yo en el reloj. Perfecto. Entonces, cuando diga "ya", les voy a pedir que den un aplauso. Aquí me voy a guardar un aplauso y nos vamos a quedar en silencio 20 segundos. Después, lo voy a decir otra vez. Ya, usted es bueno, aplaudir y nos quedamos en silencio otros 20 segundos. Y este ejercicio lo vamos a hacer en tres ocasiones con distintos tiempos: 20 segundos, tal vez 15, 10 segundos, un poquito menos, y 5 segundos. Y después les voy a explicar esto que San Juan Pablo II, en sus innumerables viajes, el Papa Francisco también ha dicho que es la cultura de la muerte. El Papa Francisco ha hablado mucho de la cultura del descarte, es decir, estamos descartando, separando una problemática que nos está matando como humanidad. Entonces, nosotros tenemos que tomar conciencia de esta cultura de muerte. Con Pablo II, San Juan Pablo II decía que los que somos católicos tenemos que luchar en contra de esta cultura de muerte. Entonces, ¿a qué nos referimos? Vamos a hacer el ejercicio así rápidamente. Entonces, cuando yo les diga "ya", un aplauso y nos quedamos 15 segundos en silencio. Nada más es para tomar conciencia del tiempo. Ya. Ok. 15 segundos. Un poco más corto. 7 segundos. Vamos a comenzar. Y en casa también, por favor. Ya. Ok. Vamos a hacer más corto. 5 segundos. Tal vez menos. Posiblemente tendríamos que hacerlo así. Vamos a tomarlo como referencia. Entonces, menos de 5 segundos. Entonces, ya. Ya. Ya. Posiblemente sea así. Es el último, es el más dramático. Ok. Voy a explicar esto con este ejemplo tan sencillo de lo que es la cultura de muerte. Cada vez que... bueno, antes de explicar, hay que tomar en cuenta que somos 7 mil millones de seres humanos en esta gran casa que se llama Tierra. Somos 7 mil millones de seres humanos. Entonces, la masa es para tomar en cuenta este detalle. Ok. Cada vez que aplaudimos en la primera ocasión, 15 segundos o un poquito más, posiblemente un poquito más. Una persona en nuestro planeta se infectó del VIH. Y qué es el VIH, sinónimo de que, sinónimo de vida, sinónimo de que, de muerte. No hay vacuna. Y qué tiene que ver. No es la única forma de contagiarse el contacto sexual. No tiene que ver mucho con nuestras conductas sexuales. Y donde a veces tiene que ver nuestra conciencia, la infidelidad y otra realidad. Entonces, mira, hay países como Uganda, donde uno de cada tres grandes ya están infectados. 12 infectado. En México hay muchas personas que están infectadas. Muchas mujeres y no lo saben. Su esposo los contagia. Otra vez, lo que dice como Pablo II, esto es una cultura de muerte. Número 2. Cada siete, tal vez diez segundos, posiblemente menos, más. Una persona en nuestro planeta muere por estas cuatro causas. Número 1, por asesinato. ¿Qué podemos decir de nuestro país en los últimos dos sexenios y en el que va? Por asesinato. Antier balearon a uno de mis puños, un disparo de vía en la rodilla. Bendito Dios, estaba sentado en el auto, no quiso las llaves, disparar así es la realidad. Bendito Dios, no le pasó más que de hecho, no le pueden sacar la bala, le dio en la tibia y ahí se quedó. Pero no hemos sabido. Los que somos de la Ciudad de México, antes te robaban y ya quedaba fuera. Te roban y te matan porque traes, porque no traes, porque no traes. Yo no salgo de las mañanas con el Jesús en la boca diciendo: "Saber, a ver, espero regresar a la casa". Número 2, por la guerra. Lo hemos visto. Mientras veíamos y metían a Michael Jackson en la cárcel, en Ruanda había un genocidio, un millón de tutsis asesinados por los hutus, una tribu rival. Qué ironía. En el cincuentenario de la ONU, 1995, 50 años de la Organización de las Naciones Unidas, unidas, había 50 conflictos armados. El problema que hay ahorita en Siria, el problema que hay en República Centroafricana. Porque los seres humanos no nos podemos llevar por motivos religiosos, por motivos políticos, por motivos sociales, por lo que tú quieras y gustes. Pero una persona muere por la guerra. Número 3, en ese sentido de estos cuatro que estoy mencionando, un aborto. No van a hacer un perrito, no va a hacer nacer un gatito. Una persona en potencia. Un día tú y yo estuvimos así, microscópicos, valga la expresión. Yo tengo ese dato, a lo mejor está equivocado. No sé si aquí hay algún médico que me pueda corregir en ese sentido. No sé si hay algún médico aquí. Pero bueno, yo comento. Miren, para decirlo con todas sus letras. Imagínense, en una eyaculación masculina, por lo menos hay 20 millones de espermatozoides. Y resulta que uno, el mejor, o una serie de que le ayudan, es el que fecunda. Y ese soy yo. Si hubiera sido otro, se parecería mucho a ti, pero no serías tú. Para que vean que la vida es un don. Por eso el problema del aborto no es saber si el aborto sigue o el aborto no. Más bien, yo tendría que replantearme qué es la vida. La vida es un don, un regalo. Estoy aquí. Y número 4, por suicidio. Yo trabajé con un psicólogo en la Ciudad de México. Él da terapia a conductores del metro, porque los conductores del metro saben que han tenido esta experiencia dolorosa. Algunos de que cuando va pasando el metro, alguien se avienta en las vías. Y entonces, me comentaba hace muchos años que el promedio de muerte por sentarse en el metro era de 52 personas al año. Es decir, uno a la semana. Hace poco, hace como seis meses o un poco más, tal vez, leí que aumentó en 130% el porcentaje de suicidios en la cuestión del metro. Y estamos hablando del metro. Y estamos hablando del suicidio en el sentido más estricto de la palabra. Ya no hablemos del suicidio a largo plazo, valga la expresión, cuando uno se convierte en devoto de José Alfredo Jiménez, porque la vida ya no vale nada. Se murió mi esposo, me divorcié y voy triste, ando en la vida los próximos 30, 40, 50 años. Porque ya no le agarro sabor a la existencia. Pues yo lo decía hace rato, yo no sé cómo es que te va la vida, si la vida te sonríe, si la vida es un regalo, o tal vez para algunos, por desgracia, es una losa, es algo que tengo que estar ahí soportando, tal vez. Entonces, imagínense si esto es dramático. En el último ejercicio, que vuelva a repetir, podríamos hacerlo posiblemente así, cada cinco segundos o menos, ocurre un ilícito. El que tú gustes y.
quieras y manos. Hay un acto de corrupción, hay un asalto, hay un secuestro. Si nos vamos con la línea sexual, hay una violación, hay un incesto, hay un abuso de menor. Hay una prostituta más, hay un drogadicto más, hay un alcohólico más. Pues diríamos, tal vez tendríamos que hacerles así. Y todos los días lo vivimos.
Hoy sabemos por estadística que el delito que más se comete en nuestro país, en México, y que menos se denuncia es la violencia intrafamiliar. Aquí pregunto para los caballeros, que me interesan más a los caballeros en este caso, ¿alguien sabe qué celebramos el el 25 de noviembre de cada año? Desde hace como unos 15 o 20 años, más o menos. Así como por pura equivocación. Bueno, si alguna mujer sabe qué celebramos el 25 de noviembre. Dije de mayo, noviembre. 25 de noviembre de cada año, por una iniciativa de República Dominicana, hasta donde tengo entendido. Digo los caballeros, porque a los caballeros nos debería de interesar más. Tomar conciencia. Más. Es el día internacional de la no violencia en contra de la mujer. Violencia que casi 100%. No es que no haya mujeres que violenten a otras mujeres, pero es una violencia que quien la hace, los los caballeros. Hoy cualquier psicólogo les puede decir, si tú dejas de hablarle a tu esposa o a tu esposo, a tus hijos, por cierto número de horas, eso es violencia. Algunos dicen, no es prudencia. Como decimos de México, que estoy castigando con el látigo de mi desprecio. Y yo conozco papás que le dejan de hablar a sus hijos, dos, tres días, o a su esposo, o a su esposo, hasta que me vengas a pedir plana. Así somos los seres humanos.
Les cuento una historia, así rapidísimo. Tengo, voy a hacer, voy a tratar de ser muy, muy puntual. A las nueve de la noche, religión, una hora y media. Entonces, voy a tratar de ser muy, muy exacto. Responde esta historia, vamos para que ustedes se den una idea, nada más. Un matrimonio que yo conocí hace muchos años. Resulta que el señor le daba, bueno, a mí se me hace, ese es otro tema, pero lo comento de rápido, le daba su gasto. Esa frase a mí se me hace como primitiva, como de la era de las cavernas. ¿Por qué? Porque el principio, para mí, y lo digo desde la fe, es de quién es el dinero que entra en una familia. Bueno, la teoría dice, es uno de los puntos que vamos a trabajar la próxima semana, pero por lo menos la teoría dice que es de todos. Pero pareciera que es el que, pues, el que el dinero es el de que no trabajan. Entonces, el señor dice, milanés, milán a la tuya. Pues quién sabe. Bueno, entonces, ahí, y el señor le daba el gasto a la señora. Y resulta que cada vez que se enojaban, se molestaban, le dejaba de dar dinero. Porque porque se dejaban de hablar. Pero el señor no le daba hasta que ella le pidiera para doblar la, valga la expresión, y decir, no, pues me, me tienes que dar. Como la señora ya conocía cómo era su esposo, entonces del gasto que le daba, del vino que le daba, este, empezó a hacer, hay un guardadito. Y ahí van juntando, hay poquito, poquito, a poquito. Y resulta que después de mucho tiempo de que no se enojaron, se molestaron, y entonces, pues la señora ya tenía y su guardadito. Pasó una semana y no le pidió dinero y los niños comían y todo normal y todo tranquilo. Y hasta el señor le sorprendió. Dos semanas y todo normal. Y al señor, así como sacado de onda. Tres semanas y la señora tranquila, pues dándoles de comer, los llevaba a donde tenían que ir, a la escuela, etcétera, etcétera. Hasta que el señor se desesperó y le dijo, así, para que vean hasta dónde podemos llegar los seres humanos. Le dijo, nada más sé que le estás pidiendo dinero a tu familia y pobre de ti. Pero miren, lo peor fue esto. Le dijo, o que te estás acostando con alguien. Yo me hubiera ido. Pues porque me tomas. Entre los problemas que dije, es el machismo. Siempre comento también, hay hembrismo. Que la otra parte. Siempre comento. Levanten la mano quienes son machos. Y todos los hombres decimos, no, pues no soy manco. ¿Quién conoce el programa de los 12 pasos de AA? Nadie conoce el programa de los 12 pasos, que son pasos de vida inspirados en el evangelio. Bueno, el primer paso, y que de ahí se ha pasado, para la expresión, a muchos grupos de autoayuda, como comer impulsivos, drogas, etcétera. El primer paso es muy, es la puerta de entrada para poder recuperarse. Y el primer paso es vital, es reconocer que tengo un problema, reconocer mi ingobernabilidad ante el alcohol. ¿Cuál es el primer, el primer punto para poder solucionar un problema? Reconocer que lo tengo. Sin preguntar a quién es macho, realmente pocos levantarían la mano y dirían, sabes qué, pues la neta sí. La verdad sí. Uno tendría que replantearse. Entonces, miren, ya dijimos el primero, el segundo y el tercer ejercicio. Esta es la realidad. Dije algo raro. Dije algo que no supieran. Todos los días no sabemos. Y por supuesto, todas estas realidades que he mencionado, ¿a quién afectan? A la familia. A la familia. Aunque me salga de cámara, es la única vez que lo voy a hacer. Pero aquí voy a la parte positiva. No se me ha olvidado. Dije la parte negativa. Esta es la realidad que todos los días vivimos, por desgracia. Y posiblemente me estoy quedando corto. Todos los días lo vivimos. Voy a decir la parte positiva. ¿Cuál es la parte positiva? La parte positiva es esta. Y quiero hacer el recorrido, aunque me detenga, no va, sale un poco de cámara. Yo trato de entender que la parte positiva es esta. La parte positiva son papás y mamás que todos los días se levantan para partirse el alma por su familia, para evitar que precisamente nuestra familia no se vea afectada, en la medida de lo posible, por esta realidad. Esta es la parte positiva. Si estamos de acuerdo, ¿sí o no? Nos ve así con cara de chihuahua. ¿Sí o no? Aunque se escuche un poquito, un poco más fuerte para que vean que en la casa que sí. No. Esta es la parte positiva. Esta es la parte positiva. Yo vivo de la esperanza. Hay gente que me dice, es que nosotros no vamos a detener la cultura de muerte. Yo no voy a acabar con la prostitución. Yo no voy a acabar con el alcoholismo. Yo no voy a acabar con la drogadicción. Si yo lo entiendo, pero yo vivo de la esperanza. En este sentido.
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Soy descendiente de chinos. Mi abuelo era de China. Si se nota, no lo aquí el ojo rasgado. Mi primo es Bruce Lee. Me ha pedido Lee. Entonces, los chinos como pueblo oriental tienen una forma muy particular de expresar su experiencia. Y muchas veces la hacen a través de historias, de cuentos. Entonces, yo vivo de la esperanza. ¿A qué me refiero? Hay una historia china que dice que un hombre tenía un sueño. Era un sueño, tal vez guajiro, pero era su sueño. Él vivía al pie de una colina. Y entonces tenía un ventanal, así como del tamaño de la puerta de la más pequeña, aquí de la puerta del templo. Y él tenía un sueño que quería, desde su cama, acostado en su cama, él quería ver el amanecer del sol. Pero el problema que tenía es que enfrente tenía, pues, el monte. Entonces, dijo, un día voy a quitar este monte. Y entonces, todos los días subía con una carretilla, una pala, subía, llenaba de la carretilla de tierra, bajaba y aventaba la tierra a un lado. Subía, llenaba, bajaba, tiraba. Subía, llenaba, bajaba, tiraba. Subía, llegaba, bajaba, retirada. Cuando en el pueblo supieron que quería hacer, dijeron, hombre, tú estás bien loco, pero más de la cabeza. Pero no le importa. Todos los días subía, llenaba, bajaba, tiraba. Este hombre se casó. Para que vean que siempre hay un roto para un descosido. Se casó. Y este matrimonio tuvo un hijo. Ya ese hijo le inculcaron una palabra muy mexicana. Le inculcaron este sueño. Y entonces, el niño, a la edad que ya podía, 5 o 6 años, subía con su papá con una carretilla chiquita. Subía, llenaban, bajaban, tirar. Subía, llenaban, bajaban, tiran. Este niño creció, se casó. Aquel hombre murió, pero el hijo continuó. Y después el nieto. Y después el bisnieto. Y después el tataranieto. Y después de quién sabe cuántas generaciones, uno de esos descendientes logró quitar el último montón. Abrió el ventanal. Estaba haciendo un calor como el que está en la hora. Y a las seis de la mañana, acostado en su cama, vio el amanecer. Yo vivo de la esperanza. Un problema que tenemos, no sé si es cuestión de seres humanos o es una cuestión muy particular de nuestro país, pero a veces los mexicanos somos muy inmediatistas. Es decir, ya lo que truene, truene ahorita, como va. Y tenemos que entender que hay cosas que son con tiempo. Uno tiene que construir. Digo, uno tiene que construir. Entonces, yo vivo de la esperanza. La drogadicción, tal vez no acabe conmigo, tal vez ni con mis hijos y con mis nietos, pero vivo de la esperanza de que algún día va a terminar. La prostitución, o va a terminar la drogadicción, o va a terminar un golpeador de mujeres. Porque es, porque el principio, para mí, y por eso uno de los temas, el tercer tema que voy a dar es sobre la educación. Porque si yo educo a mis hijos, entonces el éxito está asegurado. Habrá una prostituta menos, habrá un drogadicto menos, habrá un macho menos. Claro, habrá uno menos de todo lo que he mencionado. Entonces, ¿con quién tienen que atorar? ¿Con quién tengo que trabajar? Y diría, a marchas forzadas, conmigo, para después hacerlo con mis hijos. Ahí está el secreto. Hacer con los que me corresponden. Solamente con los que me corresponden.
Acabo de ver una canción, más bien de oír una canción, y vi el video. Ricardo Montaner y Juan Luis Guerra, que parecería, se declaran cristianos. Y es un video muy interesante. Es una canción muy interesante que habla del matrimonio. Y presentan puros matrimonios de 50 años para arriba, 50, 60, 70. Hay una imagen de un matrimonio de 73 años de casados. Entonces, me gustó porque me hace recordar una historia que vi hace como 30 años en Canal 11. Por eso me llama la atención. Y por eso les digo que uno tiene que atender a lo que le corresponde. Es una historia que viene, Canal 11, le digo, como hace 30 años, de un matrimonio que cumplía bodas de diamante. Imagínense, bodas de diamante, 75 años de casados. Imagínense, a los, ¿con se casarían como a los 15 años? Creo. Pero lo interesante es que los dos estaban muy lúcidos. Y entonces, yo recuerdo en la imagen, no la tengo así presente. Una reportera les empezó a hacer preguntas. Se veían en un jardín. Estaban los dos sentados, cada uno en su silla. Estaban allí en una silla. Y atrás de ellos se veía mucha gente. Era como un jardín, mesas. Y parecía que era toda la familia. Les hicieron preguntas. Ellos agarraditos de la mano. Y entonces, este, la última pregunta que le hicieron fue esta. Por eso lo tengo aquí muy presente. Le preguntaron, ¿cuál es el secreto de su éxito de estar 75 años juntos? Y entonces, los dos contestaron al mismo tiempo. Por eso a mí me impresionó. Y pues no lo tengo aquí como grabado, porque contestaron exactamente lo mismo. Así como la canción de Timbiriche, "Tú y yo somos uno mismo". Contestaron, es que solamente educamos a seis. Ese es el secreto de haber tenido una familia tan exitosa. Porque eran como 100 personas. Ellos dijeron, solamente educamos los que, valga la expresión, los que Dios nos dio. ¿Cuántos te dio Dios? Dos. Uno. Ahí es donde tengo que trabajar. No vamos a educar a los que no son nuestros. Vamos a trabajar los que nos corresponden. Si haces la parte que te corresponde, te aseguro, en el nombre de Dios, no tendrás ningún problema. Harás la parte que te corresponde para que, para que esta cultura de muerte se acabe. Ok.
Vamos a terminar con un texto bíblico. Pero ya tenemos tiempo. Es el último texto que vamos a ver del libro del Éxodo. Es muy fácil. Es el segundo libro de la Biblia. Segundo libro de la Biblia. Capítulo 10, versículo del 21 al 23. Libro del Éxodo, capítulo 10, versículos del 21 al 23. Si alguien lo tiene, por favor. Libro del Éxodo, capítulo 10, versículos del 21 al 23. Es la novena plaga. Según uno recuerda la historia bíblica, hubo diez plagas con las que dice el texto bíblico que Dios azotó Egipto para que, para que Faraón dejara salir a su pueblo de la esclavitud del pueblo de Israel. Entonces, miren, esta es la novena plaga, la palabra de las tinieblas. Ya dijo a Moisés: "Extiende tu mano hacia el cielo y cubrirán las tinieblas el país de Egipto, tan densas que la gente caminará a tientas". Así lo hizo Moisés y al instante densas tinieblas cubrieron Egipto por espacio de tres días. No podían verse unos a otros, ni nadie pudo moverse durante los tres días. Pero había luz para los hijos de Israel en todos sus poblados. Palabra de Dios. Alabamos, Señor.
De la novena plaga, parece que el fenómeno físico que está detrás de esta plaga es lo que se conoce como un hamsin o hamsen, que es una gran tolvanera que es propia de la zona de Egipto. Se levanta tanto el polvo que precisamente se cubre y para que baje todo ese polvo tarda mucho tiempo. Nada más para que te des una idea, cuando barres tu casa, ¿se ha fijado que a veces entra el sol y se ve las partículas de polvo que hay, andan como volando? Para que bajen, más o menos tardan unas 7 horas. Si nadie pasara en la casa, bajaría. Pues a veces cuando dices, oye, tú eres que yo barrí y al siguiente día ya está otra vez con polvo, pues es que se levanta el polvo y va bajando poco a poco. Independientemente de lo que haya sucedido, Israel lo vio como un signo de Dios. Pero la parte que me interesa es esta. Bien, se dice el texto, dice el texto que había oscuridad en Egipto por espacio de tres días. El número 3 en cuestiones bíblicas significa un tiempo suficiente, un tiempo corto en ese sentido. Y dice el texto que no podían verse, no podían moverse. Pero dice el texto bíblico, si se fijaron hasta el final, dice que en la casa de los israelitas había luz. Porque leímos este texto muy sencillo. Aquí viene una pequeña tarea. Ojalá que en casa o aquí uno se pregunte. Es una imagen del matrimonio, los egipcios y los israelitas. La pregunta concreta es, ¿mi familia a cuál de las dos se parece? Por desgracia, hay familias que son como los israelitas. Perdón, como los egipcios. Bendito Dios que hay familias como los israelitas. Hay familias que no se hablan, no se ven, no avanzan. Como decimos en México, ni picha, ni cacha, ni dejan batear. Dos pasitos para adelante, tres pasitos para atrás, y vamos avanzando, nos retrocedemos. Son familias que viven en la completa oscuridad. Pero bendito Dios, dice el texto, que hay en la casa de los israelitas había luz. La pregunta aquí sería, ¿a cuál de las dos se parece mi familia? Pero esta casa, que somos como los israelitas, donde podemos hablar, decir las cosas. Miren, disculpen que lo diga, hay familias donde no se dicen las cosas de frente con claridad. Lo que es, como decimos en México, porque, porque miren, muchas veces desde el miedo que tenemos, a veces la señora no le puede decir al señor, bueno, me estás engañando, que nada más para saber si te mato, para saber si me voy, o qué hacemos. Pero muchas veces uno no dice las cosas de frente. Oye, ¿qué onda? ¿Qué vamos a hacer con nuestros hijos? Porque es, porque uno lo sabe perfectamente que después siempre hay alguien que empieza a decir, ya vas a comenzar. Hay familias que parecen muy unidas, muy unidas, platican de 20 mil cosas, pero las sustanciales, las profundas, las que se tienen que hablar, jamás se tocan. No dice nada. Hay familias que no se pueden ver de frente, no pueden moverse, avanzar en la experiencia de la vida. Pero hay familias que sí pueden decir. Puede ser doloroso, puede ser duro, pero esto nos ayudará a crecer. ¿A cuál de las dos se parece mi familia? ¿Seremos como los israelitas o seremos como los egipcios? Es una tarea. Ojalá que la puedas platicar con tu esposo, con tu esposa, allá en casa. Lo puedan platicar. ¿Cómo está nuestra familia? Ok.
Voy a pasar a la segunda parte. Ya hemos hablado un poco de la familia. ¿Cuál es el reto que tenemos? Saber dónde estamos parados. Ahora voy a hablar de el matrimonio. Obviamente, nada más voy a tocar algún punto porque ya el tiempo no se ha alcanzado. Pero lo primero que nos va a pedir es que, porque necesito hacerlo de esta forma, es que si se pueden poner de pie. A mí me gustan mucho los juegos con con movimiento. Nos ayudan a movernos un poquito. Si alguien está dormido, moverse. Bueno, entonces, vamos a hacer un ejercicio así muy sencillo. Lo pueden hacer allá en casa también, por supuesto. Se llama palo. Vamos a mover el dedo índice, por favor, hacia adelante. Este se llama palo, pero se llama índice. Pero ahorita, explosión. Márcalo. Ahora vamos a mover el meñique, que se llama bonito. Solamente el meñique. Y ahora vamos a mover el pulgar, solamente el pulgar, hacia adelante. Y este se llama y así como la segunda vocal. Y entonces, palo, bonito. Les vamos a hacer la canción. Si alguien lo sabe. Y cada vez que yo diga palo, mover el índice. Cuando diga bonito, mover el meñique. Y cuando diga y, mover el pulgar. Ahí en casa lo pueden hacer. Entonces, vamos a iniciar. Dice, muy lento para que podamos aprender. Y cada vez lo vamos a hacer más rápido. Dice, palo, palo, palo, palo, bonito, palo. Aunque vamos a intentar. Palo, palo, palo, palo, bonito, palo. La segunda parte. Palo, bonito, palo. Hay más o menos. Vamos a intentar. Dice, palo, palo, palo, palo, bonito, palo. El palo, bonito, palo. El último. Palo, palo, palo, palo, bonito, palo. Para lo bonito, para lo. Perfecto. Ok, hay más o menos. El segundo. Ahorita, por la cuestión de la pandemia, saludo enseñar. Pero la última parte no la vamos a hacer, que era como lo más emocionante. Pero él se llama tongo, tongo, tongo, tongo. Es como un King Kong mexicano. Entonces, a ver, aquí me voy a amarrar. No me va a poner. Entonces, vamos a intentar. Vamos a intentar. Dice, van a repetir después de mí. Tongo, tongo, el rey de la tribu. Vamos a intentar. Tongo, tongo, es el rey de la tribu. Los iniciar. Tongo, tongo, el rey de la tribu. En la segunda parte. Tongo, tongo, duerme sobre una estera. Es una cama de doblar. Repetimos esta segunda parte. Tongo, tongo, duermes sobre una. La tercera y última parte. Ven, tongo, tongo, ven. Ya no existen. Y tú, en el juego original, cuando este tú te acercas a alguien y le tocas la nariz. Pero como en este momento no podemos hacerlo, solamente le vamos a hacer así, como como de lejos. Ok. Lo divertido del canto es que lo hacemos en cuatro niveles. Lo más fuerte que se pueda. Vos fuerte.
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Después les explicaré por qué estos juegos así muy sencillos tiene su razón de ser. En la segunda parte, está solamente por el tiempo. Solamente voy a introducir el tema. A continuación, hablando de matrimonio, de este hombre es también que han decidido unir sus vidas. Ya les comentaba hace rato, no es necesario insistir jamás. Recordar que puede existir familia, pero no necesariamente puede existir un matrimonio. Son dos cosas diferentes. Pueden ser complementarias, pero no necesariamente se da. Y puse un ejemplo. Les pongo un segundo ejemplo, nada más para que tengan presente. En mi familia original, somos cinco hermanos. Somos puros hombres. Esta familia que les cuento, porque es un caso de una familia, eran cinco hermanos. Son cinco hermanos. Son también puros hombres. En ese tiempo, los dos mayores, aparte eran mayores de edad. Los papás se fueron a Estados Unidos a trabajar y dejaron a los dos mayores a cargo de nosotros. Y les mandaban dinero. Pero llegó un momento en que desaparecieron. Quién sabe qué sucedería. Morirían, los meterían a la cárcel. Quién sabe qué pasó. Seguramente murieron, pero ya no regresaron. Entonces, los dos hermanos mayores se hicieron cargo de los otros tres. Actualmente, los cinco ya están casados, hicieron su familia, etcétera. Pero pregunto, esos cinco hermanos que vivían allí en su casa, esos cinco hermanos, ¿son una familia? ¿Sí o no? Sí, claro. Aunque no necesariamente implicaba un matrimonio. Entonces, puede haber familia, aunque no implique necesariamente matrimonio. Ok.
Ahora voy a hablar propiamente del matrimonio. Aunque posiblemente esta no sea tu situación. Los que nos ven en casa, posiblemente su situación sea particular. Eres madre o padre soltero, divorciado, no lo sé. Pero estos criterios que voy a ir comentando, o esta realidad que voy a ir comentando, siempre nos puede ayudar en nuestra propia experiencia. Ok. Entonces, ¿cuál es la realidad de los matrimonios actualmente? Se dice que los matrimonios actualmente, de cada diez matrimonios que deciden unir sus vidas, la división sería esta: dos, tres, cuatro, dos, tres, cuatro, y uno. Lobo. Ya nada más señalando. Y la próxima semana vamos a ir concluyendo esta parte. A qué me refiero. De esos 10 matrimonios, de estas 10 parejas que deciden unir sus vidas, dos terminan en divorcio. Divorcio legal, con lo que implica un divorcio legal. Y este es un dato que tengo del INEGI del 2018, más o menos. No ha cambiado mucho en estos dos años. Pero en 2018, en México, en nuestro país, se casaron 500,000 parejas y se divorciaron 99,000. Casi 100,000. Es decir, la quinta parte, el 20%. Entonces, de cada diez parejas que deciden unir sus vidas, ya sea que se casen civilmente, se deciden unir como sea, se casan por la iglesia, como sea. De cada diez parejas que se unen en nuestro país, dos terminan en divorcio civil. Uno pensaría, como la canción de los dedos de los perritos, de los 10 que yo tenía, 2 se divorciaron y tú ya nada más me quedan 8. 8, 8. Y uno creería que los otros 8 funcionan. Aquí es donde viene el drama. Y dónde vienen dos divisiones que nos dan estos tres grupos que les estoy comentando. En esta división, ¿cuáles serían? De los ocho que me quedan, tres viven lo que algunos psicólogos llaman un divorcio blanco o rosa. Puedo el color que tú quieras. Es decir, no se han separado, no se han divorciado, pero su casa es como perros y gatos. Desde que Dios amanece hasta que Dios anochece, son problemas. Y la tuya, y la tuya, en vinagre, y son problemas. Y no se han divorciado. Y uno cree que se van a divorciar o se van a separar. No. Aquí viene el drama. Hay una codependencia terrible. Y los seres humanos tenemos una capacidad de aguante. Pero de señor y padre nuestro. Ya hablaremos la próxima semana. Nada más para dejarlo, alguien entre comillas, la emoción. Esto no nos debería emocionar, nos debería de tomar conciencia. ¿Qué está sucediendo? Tres viven como perros y gatos, casi a punto de divorciarse, pero no se divorcian. Y ahí pasan 10, 20, 30, 40, 50 años. A veces. Por eso no tendría que cuestionar qué es lo que se celebra cuando cuando hay esas bodas de 30 o 40 años de casados. A veces se le van 40 años de ponerte el pie. Aquí habría que ver qué es lo que estamos celebrando. El problema no son los muchos años de casados, sino cómo se viven esos años de casados. Cuánto nos quedan. Tenemos dos divorciados, tres que viven como perros y gatos, divorcio blanco, rosa, o el color que tú quieras. Cuatro. Unos dicen que tres o cuatro. Bueno, ahí habrá que ver. Tres o cuatro matrimonios de los que nos sobran viven, dicen estos autores, son matrimonios que sacan 6 de calificación. Y qué es el 6 de nuestro país, solamente así como el panzazo. No son matrimonios malos, pero solamente hacen lo necesario para poder funcionar. Hay algunos que dicen, son matrimonios mediocres. Es decir, no son malos, no roban, no matan, no golpean, no engañan. Hacen lo suficiente nada más para funcionar. Pero se dice que solamente uno o dos matrimonios de estos 10 están haciendo lo que tienen que hacer. Y una vez lo voy a comentar. Son ejemplos para el mundo, para la sociedad, para la familia, de que el mejor estado del ser humano es vivir en pareja. Que lo mejor que me pudo haber sucedido de la vida es haber encontrado a este hombre o a esta mujer. Y que la verdad, yo me saqué la lotería, valga la expresión. Solamente uno o dos matrimonios de esos 10 le están enseñando al mundo, a la sociedad, que el matrimonio es el mejor estado del ser humano. Que Dios me bendijo con esta persona. Y que la verdad, lo mejor que me ha sucedido es haberlo encontrado. Solamente dos, o posiblemente uno. Aquí la pregunta es, para los que están en casa, aquí también, ¿dónde estaré yo? De estos cuatro, ¿dónde me ubicaría? Es como están y matrimonios, ¿dónde lo ubicaría? Aquí, obviamente, tengo que decir cosas de cada uno de ellos, por supuesto. Pido permiso, nada más. ¿Puedo tres minutos? ¿Se puede? Por ahí atrás. Bueno, ya están aquí. Como ver, nada más el documento del último, porque me interesa. Lo repetiré la próxima semana, pero lo voy a mencionar. Y porque lo de los juegos, el argumento del último es esto. Para que ustedes se fijen. Lo que pasa es que uno cree que el matrimonio, bueno, uno trata de entender que te uniste a tu pareja, a tu esposo o esposa, que uniste por amor. Si te uniste por otra cosa, pues ya empezamos con los problemas, porque estaba embarazada, porque X, yo porque yo no sabía qué hacer con mi vida y me junté contigo. Y dos perdidos, tus más perdidos estamos. Pero bueno, trato de entender que te uniste a tu pareja por amor. Pero a veces uno cree que el amor es una cuestión particular. Es decir, yo te amo, tú me amas, y nuestro amor lo vamos a encerrar en cuatro paredes que son nuestra casa. Y hemos olvidado que el amor tiene una dimensión social. Una dimensión social. Y que todo, absolutamente todo, lo aprendemos por imitación. Se acuerdan cuando la enseñanza a tu hijo a comer. Te lo va a hacer un poquito más de lejos, por esta sana distancia. Pero como le hacías con tu hijo para, dice, abre la boca. Así. Y el niño, ¿qué hacía? Y tú le metías la cuchara. Como lo enseñaba a abrocharse los zapatos. Mira, anda, así, así, así. Como lo enseñaba a escribir la A. Se hace así, una bolita, la minúscula y un palito aquí. Todo es por imitación. Los que nos gusta bailar, se juegan de caballo dorado. Cuando comenzó, tú veías iglesias. Ahorita lo hicimos. Ese es el sentido. Schauer, palo, bonito, con fuera. Todo es por imitación. Todo. Entonces, ahí lo quiero decir de una vez. Lo repetiré. No importa si lo repito dentro de ocho días. Aquí donde viene el drama, o la parte fuerte, es lo que me interesa. Pero voy a dejar barato. Piensa en tres matrimonios que se te antoje, que tú digas, como ese matrimonio, me encantaría que fuera el mío. Porque el señor trata, la señora, la señora trata el señor, los dos tratan a sus hijos. Nombres, ese matrimonio me encanta. Piensa en tres. Y muchas veces uno empieza con, y así como cada chivo abajo. Miren, con mucho respeto lo digo, en ocasiones, mucho respeto lo digo, en ocasiones, ni siquiera el matrimonio de nuestros papás se nos antoja. Uno ama a sus viejos, pero uno dice, no, como mis papás, mi mamá es bien castrante, mi papá, hijo de su madre. Uno los ama porque son sus papás. Pero a veces no dicen la verdad. Yo quisiera otra cosa, honestamente. Algunos puede decir que sí. Bueno, ojalá. A veces nos cuesta trabajo. Porque porque los papás, aún no le brincan las cabras de los sentimientos que a veces a uno no le permiten ser objetivo. Pero bueno, piensa en tres matrimonios que se te antoje. Pero aquí viene, y con esto termino. Esto es lo más emocionante. No sé cuándo va a ser la primera comunión. Allá por junio, julio, no sé cuándo va a ser. Cuando hace julio. Bueno, cuando cuando sea, cuando sea, seguramente tendrán una reunión chiquitita de no más de 20 personas. O van a invitar a alguien para compartir. Imagínense que estuviéramos en un espacio, digamos, normal. Yo les sugiero, por dentro de un año, si Dios nos trae a esta vida, en la próxima reunión familiar que tengamos, a la mitad de la fiesta, pueden hacer moción de orden. Es decir, oigan, y pregúntenle a sus hermanos, a sus amigos, a la gente que los conoce. Aquí viene lo interesante. Oigan, ¿se les antoja mi matrimonio? Como decimos en México, solamente es para medirle el agua a los campos. Yo diría, en ese sentido, que muchos nos preguntarán. ¿Por qué? Porque tal vez muchos dirían, para que me quemo. Eso no sabe quién es. Pero tal vez sería un buen termómetro. Soy ejemplo para los demás de que el matrimonio es el mejor estado del ser humano, que vale la pena vivir casado, que la verdad, lo mejor que me pudo haber sucedido es haberme encontrado este hombre o esta mujer. No se lo tendría que preguntar a sus hijos. Y ya nada más lo pongo como referencia. Son cuatro niveles. La próxima semana lo retomaremos, tal vez este último ya más rápido, pero los otros tres me interesan. Comentarios. Entonces, ¿es donde estamos a nivel de familia? Dos divorciados, tres que viven como perros y gatos, su casa es un infierno, la antesala del infierno. Tres, cuatro, el número que quieras. Cuatro son matrimonios mediocres. Es decir, son matrimonios que mes, extra, muscular. Simplemente hacen lo suficiente para funcionar. No son malos. Pero la pregunta sería, ¿esto que estoy haciendo en mi matrimonio, en mi familia, es lo mejor que puedo hacer? No sabemos. ¿Podemos hacer algo más? Parece la gracia. Y para eso está Dios. Este es el sentido de Dios. Pues muchas gracias. Les agradezco. Primero Dios, aquí nos vemos dentro de ocho días a las siete y media. Terminaríamos este tema y comenzaríamos el segundo, que es sobre propuestas prácticas para un matrimonio más feliz. Muchas gracias. En casa, que Dios les bendiga. Gracias, profe. Qué amable. Y gracias a todos ustedes por su paciencia, en su caridad. A los que desde su casa nos han acompañado. Rezamos el Ave María y les doy la bendición. Perdón. Gracias también a los catequistas con todo su empeño. Dios les pague. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo y entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega, Señora, por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. El Señor esté con ustedes. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y sus familias y permanezca siempre. Gracias. Que tengan buena noche. Nos despedimos del Santísimo. Los que estamos aquí, acostumbraron a arrodillarse y persignarse. Perdón. Y hay aquí un aviso. Bueno, el primero, les agradecemos su presencia. Y también pedimos una disculpa para los papás que se conectaron por su. Tuvimos unas fallas técnicas, pero se está solucionando. Se pasaron a Facebook. Por favor, los papás que los papás y padrinos que se pasaron a Facebook, favor de en los comentarios poner el nombre del niño, el sector, este, bueno, ahí la frase, presente el nombre del niño, el sector y el impuro niño que digan presente. Los que también puedan, pueden hacer una captura de pantalla desde Facebook y enviársela a su catequista para decir que estuvieron de forma presente desde la plataforma. Y en verdad, una disculpa. Estamos arreglando fallas técnicas, pero ustedes saben que se hace de todo corazón. Dios bendiga. Gracias.