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[Música] ah [Música] ah [Música] ah Oh [Música] [Música] ah ah [Música] [Música] ah Oh [Música] [Música] ah [Música] a Dios alabanzas al Señor. Gloria al Señor. Amado Dios y Padre que estás en gloria, alabamos y glorificamos tu santo nombre, Jesús de Nazaret. Aquí estamos, Dios mío, reunidos en tu casa, Señor, como un solo pueblo. Dios mío, Padre celestial, aquí estamos, Dios mío, delante de ti, Jesús de Nazaret, porque hemos venido, Padre del cielo, a buscar tu presencia, a buscar tu rostro, Jesús de Nazaret. Hemos venido a tu casa, Dios mío, a darte toda la gloria, toda la honra, toda la exaltación, Padre de la gloria. Aquí estamos rendidos de ti, Jesús de Nazaret, con este nuevo día que tú nos has permitido, Señor amado, estar en tu presencia, Señor. Agradecidos contigo, Dios mío, por lo que has hecho y lo que seguirás haciendo, Padre celestial. Gracias te doy, Dios mío, por mis hermanos, Señor amado. Gracias por ellos, Dios mío, porque han puesto en su corazón, Señor, venir a tu casa, Señor, a exaltarte, Padre. Gracias, Dios mío, por los que aún vienen en camino, Padre celestial. Tráelos en gran bendición, Padre de la gloria. Gracias, Dios mío, Rey soberano, Padre, porque nos das la fuerza, Señor, y porque pones ese querer en nuestros corazones, Dios, para venir, Dios mío, a exaltarte, Señor, para venir a adorarte, Padre, para venir, Dios mío, a buscar tu rostro, Padre celestial. Yo te doy gracias, Señor, yo te alabo, Dios mío, yo exalto y glorifico tu amada presencia, mi amado Rey. Qué bueno eres, mi Señor. Qué bueno y maravilloso eres para con nosotros, Señor amado. Agradecido, Dios mío, con esta nueva mañana, Señor, porque tu palabra dice que cada día, Dios mío, tú renuevas esas misericordias, Jesús de Nazaret. Gracias, mi amado Jesús. Gracias, Padre del cielo, por cada uno de los que llegan, Señor, a tu casa. Gracias, Dios mío, por los que han venido, por esa alma, Dios mío, que ha venido sedienta, Dios mío, de ti, Padre celestial. Gracias por esos hermanos que vienen por primera vez, por segunda vez, Señor. Gracias por ellos, Padre. Gracias te doy, Dios mío, Padre, porque nuevas son cada mañana, Señor, tus misericordias, Padre de la gloria. Gracias, Padre celestial, porque podemos anhelar, Dios mío, tu casa cada día, Padre de la gloria, en el nombre poderoso de Cristo Jesús. Amén. Aleluya. Dios les bendiga, amados hermanos. Bienvenidos a la casa del Señor. Sean ustedes bendecidos en este lugar. Amén. Vamos a estar abriendo nuestra Biblia en el Salmo 84. Gloria al Señor. Vamos a leer, hermanos, con sabiduría, entendiendo lo que leemos, porque es la palabra del Señor, el consejo que Dios nos da cada mañana. Saludamos a todos los que están a través de las redes, que sean bendecidos a través de esta transmisión de la palabra del Señor. Gloria al Señor. Vamos a leer todos juntos. Eh, lo vamos a hacer, hermanos, con el entendimiento. Dice la palabra del Señor en el Salmo 84: "Anhelo por la casa de Dios". Vamos a leer todos juntos: "Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos. Anhela mi alma y aún ardientemente desea los atrios de Jehová. Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. Aún el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío y Dios mío. Bienaventurados los que habitan en tu casa; te alabarán. Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder; verán a Dios en Sion. Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración; escucha, oh Dios de Jacob. Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido. Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios que habitar en las moradas de maldad. Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová; no quitará el bien a los que andan en integridad. Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía." Gloria al Señor. Dichosos nosotros que hemos confiado en el Señor. Amados hermanos, gloria a Dios. Vamos a estar dándole gracias al Señor porque nos ha permitido terminar una semana en sus manos. Nos ha llenado de su gloria y nos ha bendecido cada minuto que hemos vivido en esta semana. Amado Dios y Padre que estás en gloria, seguimos delante de tu amada presencia, Señor. Aquí hay un pueblo, un remanente tuyo, Padre celestial, que ha venido a tu casa agradecido, Señor amado. Hemos venido agradecidos ante ti, Jesús de Nazaret, porque tú eres el que nos ha puesto, Señor, ese querer como el hacer, Dios mío, de llegar a tu casa, Señor. Ese anhelo por tu casa, Padre del cielo, es Dios mío lo que tú pones en nuestro corazón, Señor amado. Gracias te damos, Padre celestial, porque aún, Dios mío, seguimos de tu mano poderosa, Padre del cielo, porque aquí estamos, Dios mío, rodeados de tu presencia, Señor. Estamos, Padre del cielo, agradecidos contigo, Señor amado, porque nos das la fuerza, Señor, porque eres tú el que nos sostiene, Padre, porque eres tú, Padre del cielo, el que nos da esa fuerza cada día, Señor amado, porque nos instruyes a través de tu palabra, Señor, porque que nos rodea tu misericordia cada día, Padre celestial. Por eso estamos agradecidos, Señor amado, porque tú siempre tienes la mirada puesta en nosotros, Señor amado, porque hasta aquí, Señor, tú nos has ayudado, porque hasta aquí, Señor, tú nos sigues sosteniendo, Padre, porque hasta aquí, Padre del cielo, tú eres ese Padre amoroso para con cada uno de nosotros, Señor amado. Tú has tenido cuidado de nuestra vida, Señor. Tú tienes cuidado de cada pequeñez de nuestra existencia, Padre de la gloria. Gracias, Señor amado, porque son tantos los milagros, son tantos las cosas que hemos recibido de ti, Señor amado. Quizás inmerecedores, Dios mío, de tanta bondad, Señor, pero a ti te place, Dios mío, amarnos, Señor. A ti te place, Padre del cielo, bendecirnos. A ti te place, Padre, el cielo, llenarnos de tu gloria, Señor amado. Gracias, mi Rey. Gracias, Padre del cielo, porque ha sido, Dios mío, ese Padre, Señor amado, tan hermoso, tan maravilloso para con nosotros, Señor. ¿Cómo no alabarte a ti, Señor amado, si has entregado todo, Señor amado, en esa cruz, Dios mío, por nuestra vida, Señor, para perdonar nuestros pecados, Jesús de Nazaret? Tú lo has entregado todo, Jesús de Nazaret, por nosotros, Padre celestial. Estamos agradecidos, Señor amado, por todo ese sacrificio, Jesús de Nazaret, que tú hiciste, Señor, para limpiar nuestros pecados, Jesús de Nazaret, y para darnos esa salvación, Dios mío, tan grande. Padre, gracias te damos, Jesús de Nazaret. Gracias, Padre del cielo, porque aún y merecedores, Dios mío, de tanto amor, Padre celestial, tú lo hiciste, Dios. Gracias, Padre celestial, por nuestros hogares, nuestras familias, Señor. Gracias, gracias por tu iglesia, Dios mío. Gracias, Padre del cielo, por todo, Jesús de Nazaret. Te damos gracias, Padre, en el nombre de Jesús. Amén. Aleluya. Gloria al Señor. Gloria a Dios. Dios bendiga a cada uno de los hermanos. Amén. Hemos venido a exaltar aquel que nos dio la vida. Hemos venido a adorar al más precioso, al más hermoso. Oh, su presencia la que habita en este lugar. Presencia la que nos lleva a las alturas. Oh, tú eres santo, tú eres grande, oh, tú eres poderoso, maravilloso, Cristo Jesús. Oh, Señor, en esta mañana, palabras faltarían para decirte que eres el gran Rey, que eres el gran Yo soy, que eres el Alfa, la Omega, principio y fin de todas las cosas. [Música] [Aplausos] Aleluya. Eres el más precioso, eres el más [Música] hermoso. Palabras faltarían para [Música] decir que tú eres el grande, que tú, Señor, eres incomparable. La razón por la que vivo es por [Aplausos] ti. Eres el más precioso, eres el más [Música] hermoso. Palabras faltarían para [Aplausos] decir que tú eres el grande, que tú, Señor, eres [Música] incomparable. La razón por la que vivo es por [Aplausos] ti. Toda mi vida está en ti, todos mis sueños están en ti, todo lo que soy y lo que espero ser están en la persona de [Música] Jesús. Toda mi vida está en ti, todos mis sueños están en ti, todo lo que soy y lo que espero ser están en la persona de [Música] Jesús. Toda mi vida está en ti, todos mis sueños están en ti, todo lo que soy y lo que espero ser están en la persona de Jesús. Eres el más precioso, eres el más [Música] hermoso. Palabras faltarían para decir que tú eres el grande, que tú, Señor, eres incomparable. [Aplausos] Por la que vivo es por ti. Toda mi vida está en ti, todos mis sueños están en ti, todo lo que soy y lo que espero ser están en la persona de [Música] Jesús. Toda mi vida está en ti, todos mis sueños están en ti, todo lo que soy y lo que espero ser están en la persona de Jesús. Toda mi vida está en ti, todos mis sueños están en [Música] ti, todo lo que soy y lo que es [Aplausos] s están en la persona de Jesús. Están en la persona de Jesús. Están en la persona de [Música] Jesús. Santo es el Señor [Música] y digno de [Música] adoración. Mi corazón ofrezco a ti. Santo es él. Santo es [Música] él. Santo es el Señor y Santo es el [Música] Señor y digno de [Música] adoración. Mi corazón ofrezco a ti. Santo es él. Santo es él. Santo es el Señor. Santo es el [Música] Señor y digno de adoración. Mi corazón ofrezco a [Música] ti. Santo es él. Santo es él. Santo es el Señor. Santo es el [Música] Señor y digno de [Música] adoración. Mi [Música] corazón ofrezco a [Música] ti. Santo es él. Santo es él. Santo es el [Música] Señor. Santo es el Señor y digno de [Música] adoración. Mi corazón ofrezco a ti. Santo es [Música] él. Santo es [Música] él. Santo es el Señor y Santo es el [Música] Señor. Mi digo de adoración. [Música] Mi corazón ofrezco a ti. Santo es el [Música] Señor. Santo es el [Música] Señor. Santo es él. [Música] Señor. Aleluya. Santo es el Señor. Por eso a él atribuimos la gloria, la alabanza, toda honra y majestad sea para él. Aleluya. [Música] A ti atribuimos la [Música] gloria. A ti atribuimos la [Música] honra. A ti atribuimos poder y majestad. Santo es el [Música] Señor. A ti atribuimos la gloria, a ti atribuimos la honra, a ti atribuimos poder y majestad. Santo es él, Señor. A ti atribuimos la gloria, a ti atribuimos la honra y atribuimos poder y majestad. Santo es el Señor. Al atribuimos la gloria, a ti atribuimos la honra, a ti atribuimos Oh de mi majestad. Santo es el [Música] Señor. A ti aimos la gloria, a ti y a tios [Música] hra, a ti atribuimos H tu majestad. Santo es el [Música] Señor. Señor, a ti atribuimos, Dios mío, la gloria, la honra, la alabanza, Señor. Oso ti jeso, tú eres santo, santo eres tú, Dios mío. Oh, tu presencia, Señor, ha de llenarlo todo. A él atribuimos, hermano, a él atribuimos. A ti atribuimos la [Música] gloria. A ti y a hijo la honra. A tirio hijo pod de tu majestad. Santo es él, Señor. Aido la gloria, a ti atribuido la honra, a ti ti mimos poder y ad. Santo es él, Señor. Santo es el Señor. Santo es [Música] Señor. Santo es [Música] él. [Música] [Música] Señor, no tengo nada para [Música] ofrecer, nada que te pueda sorprender. Solo un corazón [Música] quebrantado una y otra vez. [Música] Y no hay nada que me enamore [Música] más, nada que me apasione más. Solo tu presencia, solo tu mirada me hacen suspirar. Señor, me inclino ante ti, Rey que [Aplausos] perdona multitud de errores. Me inclino ante [Música] ti, Cristo. [Música] Eternamente [Música] digno, [Música] impresionante, digno. Solo ante ti y un vino. [Música] Eternamente digno, impresionante. [Música] Digno, solo ante ti. Yo [Música] me inclino. No tengo nada para ofrecer, nada que te pueda sorprender. Su corazón queant, una y otra [Música] vez. No hay nada que amor en más, nada que me haion más. Solo tu presencia, solo tu mirada me hace [Música] suspirar. Cristo de ti, Rey que perdona multitud de errores. Me inclino ante [Música] ti. Eternamente digno, impresionante, Cristo. Solo un [Música] vino, digno, impresionante, Cristo. Solo an ti. Yo [Música] me inclino. [Música] Digno que tem, digno y presionante, digno. [Música] Solo [Música] yo. [Música] Digno. [Música] Eterno. [Música] Digno. [Música] Impresionante. [Música] Digno. Solo ante ti, yo me inclino. Digno, eternamente. [Música] Impresionante. El [Música] signo. Solo ante ti, yo me inclino. Digno. Aleluya. Él es digno, él es digno, él es digno de que os te adoremos. Aleluya. Hermano, si algo he aprendido en el evangelio es a gozarme delante de su presencia, es a rendirle a él todo tributo, todo honor, porque él me ha dado la vida, porque su presencia ha estado en medio de nosotros todos los días, porque nunca nos falla. Aleluya. Oh, oh, su palabra dice: "El Señor es mi pastor, nada me faltará". Cuántos lo creen hoy. Es que su presencia en medio de nosotros ha de manifestarse. [Música] El Señor es mi pastor, nada me fallará. En lugares de delicados pastos me hará descansar. Junto a aguas de reposo me pastoreará, confortará mi alma. Me guiará el Señor. En mi pastor, nada me faltará. Llevamos más [Música] descansar de reposo. Me pastoreará, confortará mi alma. Me [Música] guiará. Justicia por amor de su nombre. Me guiará, me guiará. De sombra de muerte, me guiará, me guiará. No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. Tu callado, alient. Mirá de justicia por amor de su nombre. Me guiará, me guiará. A que alé de sombra de muerte, me guiará, guiará. No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. Tu G su callado, alient. Mirá. Señor, mi pastor, nada me faltará. En lugar teamos pasará reposo. Me [Música] pastoreará, contará mi alma, me guiará. Te amamos de su nombre. Me guiará, me guiará. Aer de sombra de muerte, me guiará, guiará. Lo que más del curo, porque tú estarás conmigo. Tu callado, ao, meirás de Justicia por amor de su nombre. Me guiará, guiará. Aunque sombra de muerte, me guiará, guiará. Porque tú estarás [Música] conmigo. Llama al, no meirás, me guiará. [Risas] [Música] Aleluya. Hermano, dice su palabra que en el principio el espíritu de Dios se movía sobre las aguas. Hoy ese mismo espíritu hoy ha de venir aquí a moverse en medio de nosotros. Cuántos lo creen. [Aplausos] Aleluya. Oh, sí, Señor. Ven en esta hora, Dios mío. Ven en esta hora. En el principio, el espíritu de Dios se movía sobre las aguas. En el principio, el espíritu de Dios se movía sobre las aguas. Pero ahora se está moviendo dentro de mi corazón. Pero ahora se está [Música] moviendo dentro de mi corazón. En el principio, el espíritu de Dios se movía sobre las aguas. En el principio, el espíritu de Dios se movía sobre las satua. [Música] Pero ahora se está [Música] moviendo dentro de mi corazón. Pero ahora se está moviendo dentro de mi corazón. Jerusalén, qué bonita eres. Calles de oro, mar de cristal. Jerusalén, qué bonita eres. Calles de oro, mar de cristal. Por estas calles yo voy a caminar. Calles de oro, mu de cristal. Por esas calles yo voy a caminar. Calles de oro, más de cristal. En el principio, el espíritu de Dios se movía sobre las aguas. En el principio, el espíritu de Dios se movía sobre las aguas. Pero ahora se está moviendo dentro de mi corazón. Pero ahora se está moviendo dentro de mi corazón. En el principio, el espíritu de Dios se movía sobre las aguas. En el principio, el espíritu de Dios se movía sobre las aguas. Pero ahora se está moviendo dentro de mi corazón. Pero ahora se está moviendo dentro de mi corazón. En el monte carelo, para que el fuego acde el cielo. Elías oraba en el Monte Carmelo, para que el fuego vaar en el cielo. Y cuando el oró, el fuego marcó y todo el holocausto se consumió. Y cuando el oro, el fuego bajó y todo el holocausto se consumió. Pero que baj el fuego, encienda la llama, encienda la llama con su poder. Pero que baj el fuego, encienda la llama, encienda la llama con su poder. Ella sonaba en el Monte Carmelo, para que el fuego bacar en del cielo. Elías oraba en el Monte Carmelo, para que el fuego bajar en del cielo. Y cuando el oro, el fuego bajó y todo el oloco allí se consumió. Y cuando el oró, el fuego bajó y todo el holocausto allí se. Y pero que baj el fuego y descienda la llama, descienda la llama con su poder. Pero que baje el fuego, descienda la llama, descienda la llama con su poder. Pero que baje el fuego, encienda la llama, encienda la llama con su poder. Que baje el fuego, encienda la llama, descienda la llama con su poder. Que va fuego, descienda la llama, descienda la llama con su poder. Que baje el fuego, descienda la llama, descienda la llama con su [Música] poder. Gloria al Señor. Aleluya. Que baje el fuego, ese fuego espiritual sobre nuestras vidas. Gloria a Dios. Gloria al Señor. Vamos, amados hermanos, a estar orando por la convención que se va a dar allí en Cali. Eh, solo faltan unos días para desplazarnos allí a ese lugar y recibir esa gran bendición, hermanos. Entonces, vamos a orar por este propósito de esta convención. Amado Dios y Padre que estás en gloria, seguimos delante de tu amada presencia, mi Rey. Aquí estamos, Dios mío, hemos venido, Dios mío, a adorarte, Señor, a exaltarte, Padre. Hemos dado, Dios mío, Padre del cielo, todo de nosotros para ti, Jesús de Nazaret, pero también queremos, Padre del cielo, presentarte, Señor, esta convención allí en Cali, Señor amado, que seas tú, Padre de la gloria, glorificándote de una manera especial, Señor, sobre tu pueblo, Padre del cielo. Ese pueblo tuyo, Señor amado, que se desplazará, Señor amado, a esta ciudad, Padre celestial, que tú bendigas, Dios mío, a cada uno, Señor amado, de los que vamos a viajar, Señor. Que tú nos lleves, Señor, en seguridad, Padre. Que también, Padre del cielo, seas tú el proveedor, Señor, de los recursos, Dios mío, que necesitamos, Señor amado, para la estadía allí en este lugar. Señor, tú eres Dios mío, Padre del cielo, el que va a obrar, Señor, en nuestras vidas, Señor amado, el que va a hablarnos, Dios mío, a través de tu palabra, Señor, el que nos va a llenar de tu gozo, Señor, el que nos va a llenar, Dios mío, de tu gloria, Padre celestial. Bendice grandemente, Dios mío, allí a los expositores de tu palabra, Señor amado, a los que tú has escogido ya, Señor amado, para que nos lleven esa palabra, Dios mío, de exhortación, de aliento, de ánimo, Dios mío, de amor, Padre celestial. Que seas tú obrando, Dios mío, allí en este lugar, Señor, que seas tú despejando, Dios mío, los aires, Señor amado, que seas tú, Padre del cielo, llevándonos, Dios mío, en paz y en seguridad, Señor. Que tú puedas despejar, Señor, las carreteras, los aires, Señor, de las potestades, Dios mío, del Padre de la gloria, y que seamos, Dios mío, revestidos, Señor, de tu amor y de tu poder. Señor, gracias, Padre del cielo, porque sabemos, Dios mío, que tú vas a tomar el control absoluto, Señor amado, de esta convención allí en Cali, Señor amado. Gracias, Dios mío, por la oportun que nos da, Señor, de poder estar todo tu pueblo reunido, Señor, en un solo lugar, Padre celestial. Gracias te damos, Señor, por lo que vas a hacer allí, Señor, por lo que ya has hecho, Jesús de Nazaret. Gracias. También quiero presentarte, Dios mío, estas peticiones que hay aquí en tu altar, Señor, que piden oración por salud, Señor amado, que piden esa, Dios mío, delante de ti, Señor, por las enfermedades, Dios mío. Yo te pido, Padre del cielo, por la hermana Karen, Señor amado, que va a ser, Dios mío, intervenida quirúrgicamente, Señor, el martes, Padre celestial, que seas tú obrando, Dios mío, en esta cirugía, Señor, que sea tu mano poderosa, Dios mío, estando allí, Señor, en esta cirugía, Padre celestial, que seas tú, Dios mío, guardando, Dios mío, a mi hermana Karen, Padre de la gloria, que seas tú fortaleciéndolo, Jesús de Nazaret, fortaleciendo a sus padres, Señor amado. Gracias, Dios mío, porque sabemos, Señor, que tú tendrás cuidado, Señor amado, de cada uno de nosotros, Señor, de la enfermedad, Dios mío, que haya, Señor amado, en nuestros cuerpos, Señor. Sabemos, Padre del cielo, que tú tienes cuidado, Jesús de Nazaret. Aquí hay, Dios mío, peticiones también en agradecimiento a ti, Señor amado, porque has contestado, Jesús de Nazaret, esa petición, Dios mío, que por mucho tiempo han clamado. Padre celestial, yo te doy gracias, Dios mío, porque sabemos, Padre del cielo, que siempre tú estás, Dios mío, en cada situación, Señor, y que la respuesta, Señor, en tu tiempo, Padre. Gracias, Dios mío, Padre celestial, por ayudarnos, Señor, a tener esa paciencia, Señor, y esa fe, Padre del cielo, en ti. Gracias te doy, Padre celestial. Bendice también grandemente, Dios mío, al dador alegre, aquel, Dios mío, que lo recibido de tu mano, Dios mío, da, Padre, la gloria. Bendice las empresas de mis hermanos, bendice donde laboran, Dios mío, porque eres tú el que ha abierto esas puertas, Señor, para que tu pueblo, Dios mío, tenga empleo y tenga el sustento cada día de sus familias, Señor amado. Muchas gracias te doy, Padre celestial, en el nombre de Jesús. Amén. Gloria al Señor. Puede tomar asiento, amado hermano. [Música] Señor, Dios los bendiga. Dios los bendiga aún más. La palabra del Señor dice allá en Mateo 6 del 6 al 13: "Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público." Amén. Llena mi habitación. Hazlo ahora. Cerraré la puerta y en lo secreto me verás. No vine hoy aquí por recompensas. Vine por el placer de estar solo en tu presencia. Pues no hay luz lugar que se compare donde a solas puedo adorarte. Pues no hay lugar, pues no hay lugar que se compare donde a solas pueda adorarte. Derramo el perfume sin que me contte nada. No hay nada en este mundo igual a tu mirada. Perfecta fue a Cruz que me dio acceso para poder dañarte en mi lugar secreto. Derramo en si que meen nada. No hay nada en este mundo que se ig a tu mirada. Pera fue esa Cruz la que me acceso para poder aarte. Es mi lugar secreto. Llena mi habitación. Haz ahora. Cerraré la puerta y en lo secreto me verás. No vine hoy aquí por recompensas. Vine por el placer de estar solo en tu presencia. Pues no hay ningún lugar que se compare donde a solas puedo adorarte. Pues no hay lugar que se compare donde a solas puedo adorarte. Derrado el perfume sin que me enre nada. No hay nada en este mundo que se igual a tu mirada. Fuer a Cruz la que me dio el acceso para poder aarte. Es mi lugar secreto. Una el Per sin que me con. No hay nada en este mundo que seig a su mir. Pert festa Cruz la que me dio el acento para poder dañarte en mi lugar secreto. El perfume sin que me importe nada. No hay nada en este mundo que se igual a tu mirada. Perfecta fue esa Cruz la que me dio el acceso para poder hallarte en mi lugar secreto. Derramo el perfume sin que me importe nada. No hay nada en este mundo que sea igual a tu mirada. Perfecta fue esa Cruz la que me dio el acceso para poder en mi lugar secreto. Derramo el [Música] perfume. Gloria al Señor. Aleluya. Preciosa fue esta Cruz, hermanos, que nos dio esa oportunidad de estar en el secreto con el Señor. Gloria al Señor. Eh, le doy gracias al Señor y a mi pastor que me ha dado la oportunidad de dirigir este culto. Y vamos a pasar a esa parte bien importante que es la palabra del Señor con nosotros nuestro pastor. Gloria a Dios. El Señor les bendiga, amados hermanos, en esta mañana. Gloria al Señor. Sean todos bienvenidos a la casa del Señor. Damos gracias a Dios que nos regala un día muy propicio para poder adorar, exaltar al Señor y bendecirle. Gloria a Dios. Qué bueno iniciar un nuevo año en la casa de Dios, en la presencia de Dios y disfrutar de su presencia, expresarle nuestra gratitud por las tantas cosas que él hace a favor nuestro, las tantas cosas que él hace sin que nosotros las merezcamos. Bendito sea el Señor. Eh, sean todos bienvenidos a la casa de Dios en este día. Gloria a Dios. Le doy la bienvenida a mi hermano Daniel, que lo veo por allá. Dios lo bendiga. Su esposa, gloria al Señor. Y todos los que en este día nos visitan. Sean bienvenidos a la casa del Señor. Nos alegramos que estén con nosotros. Vamos a ir inmediatamente a la enseñanza, la meditación de la palabra de Dios. Les pido, por favor, que se pongan en pie entre tanto saludo a aquellos que nos siguen a través de Facebook, de YouTube, a la distancia, que están conectados con la transmisión de este nuestro primer servicio dominical de este año. Gloria al Señor y de este día. Gloria a Dios. Vamos a ir a la palabra de Dios, Lucas 22. Gloria al Señor. Vamos a considerar eh algunos versículos, allá cuatro versículos, los versículos 3 al 6 de Lucas 22. Gloria al Señor. Lucas, capítulo 22, versículos 3 al 6. Alabado sea Dios. ¿Lo tienen, mis amados hermanos? Qué bueno. Vamos a dar lectura entonces a estos versículos de la palabra de Dios y dice de la siguiente manera: "Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce. Y este fue y habló con los principales sacerdotes y con los jefes de la guardia de cómo se lo entregaría. Y ellos se alegraron y convinieron en darle dinero. Y él se comprometió y buscaba una oportunidad para entregárselo a espaldas del pueblo." Amén. Gloria a Dios. Oremos, amados hermanos. Bendito Dios, Padre eterno, te damos gracias porque nos regalas la bendición, la oportunidad de poder reunirnos nuevamente, de estar, Señor, en este primer domingo de este año en tu casa, exaltando y bendiciendo tu nombre. Dios, estamos aquí agradecidos contigo, pero también necesitados de tu palabra, de que hables a nuestras vidas, Señor. Tú que siempre tienes palabras de vida eterna, por favor, danos esa palabra en este día, porque no es otra sino tu palabra la que necesitamos escuchar, porque solo ella puede limpiarnos, solo ella puede fortalecernos, solo ella puede iluminar nuestros pensamientos y mostrarnos el camino, Dios mío, que debemos seguir. Por favor, Dios, glorifícate a través de la meditación de tu palabra. Habla nuestras vidas, permite que tu palabra hoy corra y sea glorificada por nuestro ser. Te lo ruego, Padre amado, y te doy muchas gracias en Cristo Jesús, Señor nuestro. Amén. Gloria a Dios. Por favor, tome su lugar, mi hermano querido. El título del mensaje de la palabra del Señor en este el tocando la puerta. Gloria a Dios. El tocando la puerta. Gloria a Dios. Cuando nosotros leemos este capítulo 22 del Evangelio de Lucas, encontramos algo muy llamativo y es que el versículo 3 dice: "Y entró Satanás en Judas". Y nos muestra el momento cuando Judas eh decide ir a los religiosos, a los sacerdotes, para ofrecerles entregar a Jesucristo, el Maestro. Pero si nosotros avanzamos al Evangelio de Juan, capítulo 13, allí nos dice la palabra de Dios en el versículo 27 algo que es muy ilustrativo y dice el versículo 27: "Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto." Pareciera haber una contradicción entre Lucas y Juan con respecto al momento en que Satanás entró en Judas. Según Lucas, eh, Satanás entró en Judas cuando él decidió ir y ofrecer a Cristo y venderlo. Pero según Juan, Satanás entró en Judas cuando este tomó el bocado que Jesús le ofreció en la cena. Para poder eh eh tener una claridad con respecto a a esta aparente contradicción de las escrituras, eh, vemos que en las en las dos ocasiones la palabra que se utiliza es "entró". Se dice que Satanás entró. Sin embargo, son situaciones diferentes. Y para poder hallar la respuesta y la explicación de que realmente eh no se contradecía Lucas y Juan, vamos a San Juan, capítulo 13, el versículo 2. En el en el versículo 2 del capítulo 13 dice allí: "Y cuando cenaban, como el ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase." Así que Juan dice que ya Satanás había puesto en el corazón de Judas el traicionar a Cristo. De manera que ese poner en el corazón de Judas traicionar a Cristo, eso significa que Satanás entró en Judas. Y yo lo explico de la siguiente manera: Cuando usted se encuentra frente a una casa, la puerta está abierta, usted está en el umbral, en la entrada de la casa, y usted coloca un pie dentro de la casa, se puede decir que usted entró a la casa, aunque no ha entrado completamente a la casa porque le falta un pie, o sea, tiene solo un pie dentro de la casa. Cuando ya introduzca sus dos pies, se puede decir que está ya completamente dentro de la. De manera que cuando lo que yo deduzco, hermano, es que cuando eh Judas decide traicionar a Cristo y venderlo, ya Satanás tenía un pie adentro de Judas, y ya Judas a partir de ese momento se encontraba a un paso de que Satanás tomara eh control completo de su vida. El asunto es que Satanás, por supuesto, empezó a colocar ideas en la mente de Judas acerca de traicionar al Maestro. Así como Satanás puede colocar pensamientos pecaminosos, perversos en nuestra mente, pero esos pensamientos pecaminosos no llegan a traducirse a convertirse en pecados hasta que hasta que no llegan al corazón. Cuando ya esos pensamientos pecaminosos eh los dejamos pasar hasta nuestro corazón, los dejamos llegar hasta nuestro corazón, es cuando ya decidimos hacer eso que estábamos pensando. Y es efectivamente lo que ocurrió en Judas. Tal vez Judas al principio luchó con esa idea, de pronto Judas decía: "No, no, esto no debo hacerlo, esto es algo malo, yo no debo traicionar al Maestro". Pero por supuesto que había algo que dominaba el pensamiento de Judas y algo que ocupaba el primer lugar en el corazón de Judas, y era ese amor al dinero y hacia las cosas materiales. Y hay una cosa muy simple, hermano, que debemos saber nosotros con respecto a nuestra relación con Dios, y es el hecho de que simplemente nosotros vamos a terminar haciendo aquello que amamos más. De manera que si no amamos al Señor, por eso el primer mandamiento es amar a Dios sobre todas las cosas, porque si él no es nuestro primer y más grande amor, si amar al Señor no está en en en primer lugar en nuestra vida, aquello que ocupa el primer lugar, aquello que amamos más que a Dios, eso es lo que vamos a terminar haciendo nosotros. Es por eso que la Biblia nos dice a nosotros que no es suficiente amar un poco al Señor. Cuando la Biblia dice de amar al Señor, no dice: "Ámalo lo que puedas amarlo, ámalo al menos un poquito". La Biblia no dice eso. La Biblia dice: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas." Bendito sea el Señor para siempre. Cuando Judas tomó la decisión de traicionar a Cristo, es precisamente cuando él le da la entrada a Satanás. Por eso se dice que Satanás entró en Judas, porque cuando él decide hacer aquello que estaba en su mente, esto es, traicionar a Cristo oficialmente, él le está dando entrada a Satanás en su vida. Como dije, a partir de ese momento, Judas queda solo a un paso de que Satanás tome pleno control de su vida, por su propio consentimiento, por supuesto. Mis amados hermanos, eh, como sabemos ya, la decisión final Judas la tomó allá en la cena, cuando tomó el bocado y Satanás tomó absoluto control de Judas. Y esto, por supuesto, lo hace Judas no en ignorancia, sino que Judas sabía realmente lo que estaba haciendo y lo que implicaba comerse el bocado que el Señor les le estaba ofreciendo a él. Hermano, esto me lleva a pensar algo que me ha impactado. Gloria a Dios. Y es el hecho de que primero, por supuesto, esto nos enseña que Satanás no puede tomar control de una persona por la fuerza, a menos que la persona abra la puerta de su corazón y le permita al maligno entrar en su vida. Está claro que la puerta del corazón se abre desde dentro, que nadie desde fuera va a forzar la puerta de nuestro corazón para entrar si nosotros desde dentro no la hemos abierto. Y también está claro que esta entrada de Satanás a la vida de una persona se da mediante decisiones, mediante las decisiones que una persona toma voluntariamente y a sabiendas de que lo que va a hacer es un acto maligno que desagrada a Dios. En otras palabras, si yo, como conocedor, como discípulo de Cristo y conocedor de la palabra de Dios, soy tentado y sé que eso que que que se me está ofreciendo es algo que desagrada a Dios, es algo que que que no que corresponde simplemente a una acción del enemigo, simplemente al decidir hacerlo, le estoy permitiendo la entrada al maligno a mi vida. Esto nos lleva también a considerar el pecado no como una acción normal que no es tan grave y que no trae consecuencias, hermanos amados. Cuando decidimos hacer el mal, realmente eh estamos invitando a Satanás a entrar a nuestra vida para que tenga algún derecho sobre ella. Gloria a Dios. En otras palabras, quien traiciona a Cristo como Judas está actuando bajo las órdenes del. Gloria a Dios. Si hay algo impactante también en este en estos versículos que hemos leído, en ese versículo 3 de Lucas eh 22, dice: "Y entró Satanás en Judas por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce." Entonces, la pregunta es: ¿Quién era el hombre en quien Satanás entró? ¿Quién era ese hombre en quien Satanás entró y lo doblegó y lo hizo cometer el acto más horrendo de la historia, el más repudiable y que lo destruyera completamente y lo llevara al infierno? Esa expresión "el cual era uno de los doce" añade un énfasis de tristeza, de patetismo a lo que hace Judas. Esa expresión "el cual era uno del número de los doce" sugiere que no existía ninguna excusa válida para esa acción repulsiva y espantosa de Judas, porque se trata de una persona privilegiada, de una persona en la que estaba en una posición de la que no se esperaba semejante acción. Todos los cuatro evangelistas, cuando hablan de Judas, añaden la expresión: "Era uno de los doce." Gloria a Dios. Igual, cuando en Hechos de los Apóstoles, los discípulos están deliberando acerca de cuál sería el sucesor y se refieren a Judas, dice: "El cual andaba con nosotros, era contado como uno de los nuestros." Así, mis amados hermanos, eh, Judas había pasado mucho tiempo al lado de Jesús, viviendo en la presencia inmediata de Cristo, cuando otros tenían que conformarse con ver a Jesús a la distancia. Judas tenía el privilegio de tenerlo cerca, de poder expresarle cualquier inquietud que tuviera y de poder contarle sus debilidades y sus pecados. Alabado sea Dios por eso. No hay excusa. Gloria a Dios. Él está tan cerca de nosotros que podemos hablarle a él acerca de eso que no le contamos a nadie. Pero si no hablamos con él, si no le descubrimos nuestro corazón, si no derramamos nuestra alma delante de él, siendo sinceros delante de su presencia, am, nunca vamos a liberarnos del pecado, nunca vamos a limpiarnos de esa mancha del pecado. Lucas eh, perdón, Judas había comido, había bebido con Cristo, había viajado con él, había visto el poder de la voz de la palabra del Maestro calmando los vientos y las tempestades, y cuando maldijo la higuera estéril. Judas también había sentido la ternura de la voz del Salvador llamando a los pecadores, invitándoles a arrepentirse y a venir y a descansar en él. Judas sabía que entre todos esos llamados de al arrepentimiento por parte del Maestro, Judas siempre estaba incluido. Judas sabía con cada predicación del Maestro que se refería a él, que la invitación a los pecadores arrepentirse era realmente una invitación a él mismo arrepentirse. Gloria a Dios. Este hombre, ustedes recuerdan que el Maestro dijo que él a los discípulos, a los cercanos, les enseñó cosas que la multitud no escuchó. Al él tuvo ese privilegio. Bendito sea Dios. Aleluya. Eso hizo parte de todos los privilegios de los cuales Judas eh disfrutó. Además, Judas había visto al gran Médico inclinarse misericordiosamente hacia el enfermo y sanarlo. Judas vio eso y muchas cosas más. Y después de todo eso, después de tantos privilegios, decidió traicionar a ese maravilloso Maestro por 30 piezas de plata. Una de las cosas que llama la atención aquí es que la experiencia de estar cerca de Jesús no cambió a Judas. Y eso nos enseña que no es suficiente estar cerca para ser salvos. A una persona le puede faltar un centímetro para ser salvo y aún así se irá a la condenación eterna. Esto no se trata de tanto de estar cerca de Cristo como de estar en Cristo, como dice la Biblia. Alabado sea Dios. Mis amados, para los que nos visitan, aquellos que no han tomado su decisión por seguir a Cristo, o aquellos que saben que están descarriados, apartados del camino del Señor, hay que hacer algo más que simplemente acercarse a la iglesia. Puedes estar cerca de la iglesia y lejos del cielo. Es necesario confesar públicamente a Jesucristo nuestra vida a él para ser salvos. Una de las grandes verdades que nos enseña la escritura es que cuando cuanto más la persona retarda su decisión para entregarse a Cristo, tanto mayor es la posibilidad de que no lo haga nunca. Es decir, que cuando una persona, una persona puede decir: "Estuve en la iglesia y escuché la predicación, muy bueno fue el mensaje, muy buena fue la enseñanza", pero te vas sin arrepentirte, te vas sin aceptar a Cristo y te vas creyendo que estás más cerca de Dios porque viniste a la iglesia, y resulta es que no estás más cerca de Dios. Ahora estás más lejos, porque cuando nosotros rechazamos la invitación a entregarnos a Cristo y a venir a él, hacemos que nuestro corazón esté más duro que antes de escuchar esa invitación que rechazamos. Bendito sea el nombre del Señor, mis amados. El hombre en quien Satanás entró fue precisamente uno a quien el mismo Señor que él traicionó le dio autoridad para echar fuera los demonios, y de hecho, Judas lo hizo. Así que el hombre que echó fuera los demonios de otros no pudo evitar que Satanás entrara a su propio corazón. El hecho es que si a uno de los discípulos le ocurrió esto, como dice la Biblia, "el que piensa estar firme, mire que no caiga". Gloria a Dios. Porque nosotros podemos pensar de alguien: "Este es un candidato para ser uno de los que se apartan". Todos somos candidatos. Si un discípulo terminó traicionando al Maestro y fracasando de la manera que lo hizo, todos estamos expuestos a ese mismo peligro. Por eso la Biblia dice en primera de Pedro 5:8: "Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el anda alrededor buscando a quien devorar." Bendito sea Dios. Ahora, la pregunta más importante aquí es: ¿Qué sucedió cuando Satanás entró en Judas? ¿Qué sucedió cuando Satanás logró
Poner un pie adentro de la vida de Judas. El asunto es que lo primero que ocurrió en él, según el versículo 4, es que Judas se dispuso a ir donde él sabía que no debía ir. El versículo 4 dice: "Y este fue y habló con los principales sacerdotes y con los jefes de la guardia." Judas tiene que desviarse del camino correcto y alejarse del Maestro para poder acercarse a los enemigos del Señor. Acercarte al pecado es alejarte del Señor, es distanciarte de él.
En el momento que Judas encamina sus pasos hacia los adversarios de Cristo, él sabe en su conciencia que lo que va a hacer es algo repudiable y una traición que el buen Maestro no se merecía. En su conciencia, él sabe que va a ir donde no debe ir. Gloria a Dios porque hay lugares a donde decidimos ir que desagradan a Dios, y nosotros mismos sabemos que yendo hacia allá estamos desagradando a Dios y siguiendo el consejo de Satanás. Gloria a Dios porque yendo allá, a ese lugar que sabe que no debe ir, no puede decir: "Dios me dijo que fuera", "El Espíritu Santo me guió a ir allá". Sabes que no, que fue el que te aconsejó que fueras y tú le hiciste caso.
Por eso la Biblia dice acerca de Balaán, en el capítulo 22, los versículos 21 y 22: "Dice de Balaán así: Balaán se levantó por la mañana y enalbardó su asna y fue con los príncipes de Moab. Y la ira de Dios se encendió porque él iba." Dice la Biblia: "la ira de Dios se encendió porque él iba y enalbardó su asna y fue con los príncipes." Ah, perdón, dice: "Y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo." ¡Dios mío! Este hombre, con la decisión de ir donde sabía que no debía ir, pone a Dios no como amigo, sino como adversario suyo.
Dice la Biblia en el versículo 12 de Números 22: "Usted lee que Dios le había dicho ya a Balaán: 'No vayas'". Pero usted sabe que después, pidiéndole al Señor permiso y autorización para lo que ya antes el Señor le había dicho: "No vayas". ¡Bendito sea Dios! ¡Aleluya! Qué terrible es esto, hermano querido, porque muchas veces nosotros también podemos oír la voz del Espíritu de Dios hablándonos allá dentro, diciéndonos: "No vayas, no vayas". Alabado sea Dios. Ahí sí podemos saber y estar seguros que es Dios, Dios tratando de evitarnos un gran mal a nosotros.
Cuántas personas hoy en día se lamentan en su fracaso diciendo: "En mi corazón yo sentía que no debía ir, y sin embargo fui, y por eso me lamento tanto hoy". ¡Bendito sea Dios! Ay, hermano querido, no solamente Balaán. También la Biblia habla en Proverbios 7 del joven falto de entendimiento, ese que el Proverbista dice que lo estaba mirando por la celosía de su ventana y que él estaba pensando que nadie lo estaba mirando. Gloria a Dios. Y el pasaje es largo, léelo completo.
Pero la Biblia dice en Proverbios 7:21 al 23: "Porque este pasaje habla de la funesta decisión de un joven falto de entendimiento que decidió ir a la casa de una mujer casada que se le ofreció a él, que le ofreció una noche de pasión porque su marido no estaba en la casa". Y Proverbios 7:21 dice: "Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras, le obligó con la salamera de sus labios". Y ¿qué dice la Biblia que hizo el joven? "Al punto se marchó tras ella." Fue, decidió ir donde él sabía que no debía ir, porque cuando él decidió ir allá, él no decidió ir a evangelizar a esta mujer casada, él sabía lo que iba a suceder allá en la casa de esta mujer. "Al punto se marchó tras ella, como va el buey al degolladero, y como el necio a las prisiones para ser castigado, como el sabe que se apresura la red y no sabe que es contra su vida, hasta que la saeta traspasa su corazón."
¡Bendito sea el nombre del Señor! Mis amados hermanos, si nosotros decidimos ir donde sabemos que no estará el Señor con nosotros, si decidimos ir donde sabemos que vamos a cometer un pecado y vamos a ofender a Dios, entonces podemos saber que ya él tiene un pie adentro.
Segunda razón que manifiesta que el enemigo ya tenía un pie adentro de Judas, y es que ideó un plan de cómo traicionar a Cristo. En el versículo 4 dice de cómo se lo entregaría, de cómo se lo entregaría. Mis amados, la Biblia habla de los dardos encendidos de fuego del maligno. ¿Qué son esos dardos encendidos que dice Efesios 6? Son pensamientos que lanza nuestra mente con ideas de cómo pecar y cómo hacer lo malo. ¿Verdad? Llega el pensamiento del pecado. Es decir, Satanás lanza un pensamiento pecaminoso para que se despierte en nosotros el interés de pecar. Y si Satanás ve que dio resultado esa flecha y que en nosotros se manifiesta el deseo de hacerlo, entonces inmediatamente él lanza otro pensamiento diciendo: "Mira, así lo puedes hacer". Gloria a Dios. Él da ideas acerca de cómo hacer lo malo.
Según Satanás es experto en dar ideas de cómo pecar y salir ileso, sin que nadie lo sepa. "Mira, si lo haces así y así, nadie se va a enterar". ¡Oh, gloria a Dios! Satanás sabe que a través del pecado, el desánimo se apodera de nuestra alma y ya no vamos a desear orar, ya le vamos a sacar el cuerpo a la oración y nos vamos alejando del Señor. Y de esa manera, él sabe que somos presa fácil. Satanás está empeñado en alejarte de la cámara secreta de la oración. Él está empeñado en eso, porque sabe que cuando te alejas de la comunión con él, cuando te alejas de la palabra, estás vulnerable a sus maquinaciones, a sus ideas, a sus ataques, a sus dardos de fuego.
Mis hermanos, cuando le damos entrada al maligno en nuestra vida, aceptamos las ideas pecaminosas que pone en nuestra mente y terminamos armando un plan para pecar y satisfacer nuestros deseos carnales. De hecho, mis amados hermanos, en Proverbios capítulo 6, de las siete cosas que abomina el Señor, dos son precisamente estas dos que hemos visto hasta ahora. Dice Proverbios 6:18: "Que entre las cosas que abomina el Señor está el corazón que maquina pensamientos inicuos y los pies, los pies presurosos para correr al mal". ¡Bendito sea Dios! Esas están dentro de las cosas que abomina el Señor.
Mis amados, solo Dios conoce los pensamientos de maldad, y Dios también conoce las mentes perversas que planean cómo llevar a cabo el pecado. Pero la Biblia dice de ellos que les irá mal. Por eso Miqueas 2:1 dice: "¡Ay de los que en sus camas piensan iniquidad y maquinan el mal! Y cuando llega la mañana, lo ejecutan, porque tienen en su mano el poder". Gloria a Dios. Si estamos en una cama, como dice el texto bíblico, pensando en perversidades, en adulterio y en fornicación, en cosas malas, ¿por qué no pensamos que en esa cama donde estamos acostados podría ser la cama de un hospital? Gloria a Dios. Porque sabe qué, una de las cosas que a veces Dios utiliza para evitar que algunos hagan el pecado es arrojarlos en una cama, porque con un dolor y una enfermedad tremenda, ya no hay deseos de pecar, de hacerlo malo, y tampoco hay fuerzas para hacerlo. Misericordia, ¡qué tan grande es que él nos dé la salud! Y si estamos sanos y saludables, ¿por qué no utilizar esa salud para glorificar a Dios, para buscar a Dios, para servirle a Dios? ¡Bendito sea el Señor! ¡Oh, gloria a Dios!
Tercer aspecto que manifiesta que Satanás ya tenía un pie adentro de la vida de Judas, y es que cuando Satanás logró meter un pie dentro de la vida de Judas, se manifestó lo que realmente él estaba buscando, y eso fue evidente para los demás. Por eso el versículo 5 dice: "Y convinieron en darle dinero". En otras palabras, los enemigos del Señor vieron en los ojos de Judas el signo pesos. Gloria a Dios. Es que se le ve el hambre de dinero que tiene Judas, no lo puede disimular. ¿Sabe una cosa, hermano? Cuando Satanás pone un pie dentro de la vida de una persona, el pecado ya no puede ser algo que se pueda disimular, se hará evidente. Gloria a Dios. Amén.
Por eso, la mente llena de lujuria, gloria al Señor, no puede ni siquiera en el mismo templo evitar lanzar miradas lujuriosas. Gloria a Dios. Alabado sea Dios. Y si eso es en la casa de Dios, que sabemos que estamos entre cristianos y nos están observando, ¿cómo será en la calle? Si esas miradas lujuriosas son con hermanas bien vestidas decorosamente, ¿cómo será en la calle con las mujeres mal vestidas? ¡Ay, Dios! El dinero y las cosas materiales era lo que ocupaban el primer lugar en el corazón de Judas. Judas nunca llegó a amar a Cristo porque amaba más el dinero y las cosas de este mundo. Ese pecado, esa avaricia, esa hambre de dinero y de cosas materiales, Judas siempre trató de mantenerlo discretamente, de saber ocultarlo y que nadie se diera cuenta. Y lo hizo tan bien que sus compañeros discípulos lo creían un hombre que amaba a los pobres, un hombre generoso con los pobres, y nunca sospecharon que Judas fuese un ladrón. Lo hizo muy bien.
Pero, por supuesto, llegó un momento en que Judas ya no lo pudo disimular más. Y el que pensaba que el Maestro no lo sabía y que estaba engañando a Cristo, se sorprende cuando Jesús le dice: "Lo que vas a hacer, yo sé lo que vas a hacer, y ya no hay nada que hacer. Así que hazlo. Quise evitarlo, quise evitártelo, pero no pude. No escuchaste mis advertencias. Así que hazlo". Ya no te puedo detener. Ese es un momento muy triste y lamentable, hermano querido, porque si hay algo que el Espíritu de Dios trata de hacer en nuestra vida es: "No lo hagas, no hagas eso, no digas eso, no pienses eso", porque el Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente, porque el Señor nos desea solo para él. ¡Bendito sea Dios!
Mis amados, entonces Judas siempre mantuvo oculto ese pecado de amor por el dinero, pero nunca quiso renunciar a ese pecado, nunca hizo nada por liberarse de él. Y cuando le dio cabida a Satanás en su corazón, ya no pudo ocultarlo más. Y por eso, antes que antes que vender a Cristo, Judas se vendió a sí mismo. ¡Bendito sea el Señor! Por eso ahora Judas actúa descaradamente. Yo me imagino la sorpresa de los enemigos del Señor cuando ven que Judas se acerca. Y de pronto, ellos esperaban que se acercaba para hacerles algún reclamo de por qué persiguen al Maestro, por qué lo odian. Pero ¡oh, sorpresa! Los enemigos escuchan de uno de sus discípulos cercanos, el único que ostenta un cargo entre los doce, diciéndoles a ellos: "¿Qué me quieren dar y yo les entrego al que ustedes odian, al Maestro?". ¡Qué terrible, hermano mío! Por eso ahora él actúa descaradamente, ofreciendo al precioso Maestro a sus enemigos por el precio que ellos le quisieran dar.
Por eso Mateo 26:14 y 15 dice acerca de esto: "Mateo 26:14 y 15 dice: 'Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata'". El hombre que fue llamado por Cristo a ser un valioso instrumento en sus manos, ahora se degrada a sí mismo y se arrastra miserablemente, ofreciéndose peor que una prostituta por las monedas que los enemigos de Cristo le quisieran dar. Amén. La mujer le diría al que pretendía sus servicios: "Vale tanto". Pero Judas no actúa de esa forma. Judas dice: "¿Qué me quieren dar?". Y ante la primera oferta de los enemigos de Jesús, Judas dice: "Venga para acá". No regateó el precio, mostrando precisamente lo degradado que estaba por dentro este hombre, lo destruido moralmente y lo reducido moralmente que Judas se encontraba. ¡Bendito sea el nombre del Señor!
Pero otro aspecto que manifiesta que Satanás tenía un pie adentro de la vida de Judas, es que Judas dejó su compromiso con Cristo para comprometerse con los impíos y con el mal. Porque el versículo 6 dice terriblemente: "Y él se comprometió". ¡Alabado sea Dios! Y él se comprometió. Usted sabe que esa es la razón por la cual algunos no se han entregado a Cristo. Es fácil venir a la iglesia un domingo, estar en la iglesia, venir de vez en cuando a la iglesia, eso cualquiera lo puede hacer. Pero comprometerse con Cristo es otra cosa. Eso es otra cosa. Gloria a Dios. Porque el que está comprometido con Cristo sabe que, así como el hombre que está comprometido, casado con una mujer, sabemos que ese compromiso implica negarnos a cualquier otra mujer, así el que está comprometido con Cristo, ese compromiso implica negarse a todo aquello que desagrade a su Señor, a negarse a todo aquello que ofenda a su Señor.
Judas se había comprometido a ser un seguidor de Cristo. Cristo lo llamó y no lo obligó a estar con él. El Señor lo invitó y Judas voluntariamente decidió ser un discípulo. El Señor no lo obligó a ser uno de los discípulos. Yo no creo que usted esté obligado aquí en este día. Gloria a Dios. "No, es que yo soy evangélico porque si no la mujer se enoja conmigo". No hagas esa pantalla. Sigue en tu mundo, sigue en tu pecado, sigue de la mano del... No hagas esa pantalla, porque Dios sabe que no estás comprometido con él y que eres un falso seguidor, no eres un verdadero discípulo. ¡Alabado sea el nombre del Señor! Judas estuvo de acuerdo con ser uno de los discípulos, no fue obligado a hacerlo. Pero lo cierto es que, aunque Judas tenía un compromiso con Jesús a ser un discípulo, Judas no estaba comprometido, señor, porque él mismo no lo permitió. Nunca le rindió su corazón. Y cuando nosotros no tenemos un compromiso real con el Señor, terminaremos comprometidos con Satanás y con el mundo.
Porque sabe una cosa, el verdadero compromiso con el Señor es hasta la muerte o hasta que él venga por nosotros. Nosotros no estamos aquí para pasar una temporada en la iglesia. Gloria a Dios. O como algunos que son cristianos por algunos meses del año, pero en los meses que hay parranda y que hay fiesta. Por eso que en diciembre pareciera que normalmente bajan las conversiones, porque la gente está diciendo: "Después que terminen estas fiestas de sembrinas, después que me pegue la última borrachera que me voy a pegar, entonces sí me voy a ser cristiano". Pero tristemente, hoy algunos de esos que pensaron de esa manera están tres metros bajo tierra. Porque ellos pensaron que tenían la vida comprada, que Dios me da licencia de irme a desbaratar en el pecado y en la perdición y que yo puedo regresar ileso. No, no. Algunos se han ido a pecar y no han regresado. Algunos fueron allá a la olla del vicio a decir: "Es la última traba que me voy a pegar", y allá terminaron muertos, apuñalados y muertos. No salieron de allá. ¡Bendito sea Dios! Qué tremendo es esto, hermano.
Así que Judas no tenía un compromiso real con el Señor. Hermano, mire, y cuando yo no tengo un compromiso con Dios, ¿con quién estoy comprometido entonces? Si no estás comprometido con Dios, dime, ¿con quién estás comprometido entonces? Sabe una cosa, hermano, algunos están comprometidos es con el enemigo. Es por eso que algunos no le fallan. Donde quiera que Satanás los cita, ellos llegan puntualmente a pecar, a hacer lo malo. Sabe una cosa que es muy cierta de la palabra de Dios, y es que la seriedad y el nivel de compromiso que nosotros tenemos con Dios, eso se manifiesta en la tentación. Es en medio de la tentación donde se pone de manifiesto cuán comprometidos estamos con el Señor.
Es por eso que cuando José se vio solo en la casa de Potifar, con la esposa de este seduciéndole, él estaba con Dios, hacerle fiel y a guardarse para él. Y por eso le dijo a la mujer: "No puedo hacerlo, no puedo. ¿Cómo haría yo este grande mal y pecaría contra Dios?". José no accedió a las pretensiones de esta mujer casada que le dijo: "Estamos solos, no hay nadie aquí, nadie lo va a saber". José dice: "Tal vez nadie aquí lo sepa, pero el Dios del cielo sí lo va a saber, él lo ve todo. Yo tengo un compromiso con él, por eso no puedo, no soy capaz, no puedo hacerlo", dijo José. Y prefirió salir corriendo de allí y que lo acusaran y lo calumniaran como lo hicieron, pero salir de allí con su conciencia limpia y tranquila. Salió diciendo: "No he faltado a mi compromiso con mi Señor".
No, cierta muchacha cristiana tenía, eh, preocupados algunos muchachos. Era una muchacha cristiana muy bonita y resulta que, perdón, siempre que alguien se acercaba a cortejarla, a decirle cosas, la respuesta de esta muchacha era: "No, gracias, estoy comprometida y mi novio ya viene". Gloria a Dios. Entonces dijeron: "Pero no puede ser", le dijeron algunos, "tan consagrada que te las das y eres una mentirosa, porque tú no tienes novio". Y ella respondió: "Sí, estoy comprometida con mi novio, mi Señor, y él viene pronto". ¡Alabado sea Dios! Por eso no puedo aceptar. ¡Alabado sea Dios! La verdad es que algunos no quieren romper sus compromisos con el pecado y con el mundo para comprometerse con Cristo. Por eso algunos no siguen a Cristo. Tienen un compromiso con una relación maligna que tienen por allá, con una mujer perversa y mundana, y por eso no puedo hacerme cristiano. Como tienen otros, tienen un compromiso con qué, con, con Bavaria, tienen algunos un compromiso, otros tienen un compromiso con, con aguardiente antioqueño. Por eso no pueden seguir a Cristo. Ellos tienen que ser fieles a esas empresas y consumir el producto. Gloria a Dios. Por eso no pueden comprometerse con el Señor, porque el evangelio, ellos saben que no es una falsedad y una hipocresía como en la religión tradicional, donde la persona viene a darse tres golpes de pecho y a contarle al sacerdote que, que, que, excúseme de mis pecados porque me pegué una borrachera, pero aún confesando el pecado está pensando y maquinando cuándo pegarse la otra borrachera, porque saben que en la religión la hipocresía es esa: "Yo confieso mi pecado, pero no estoy dispuesto a abandonarlo, quiero seguir en él, quiero seguirlo disfrutando". Por eso esa mentira de que la religión salva, de que no, no, yo sé que voy al cielo porque yo tengo mi religión. Nada más falso que eso. A Dios, gloria a Dios. "De cierto, de cierto te digo que si no nacieres de nuevo, no verás el reino de Dios", dice la Biblia. ¡Bendito sea Dios!
Otro aspecto que mostraba que Satanás tenía un pie adentro de la vida de Judas, ahora Judas buscaba oportunidades para hacer lo malo. El versículo 6 dice: "Y buscaba una oportunidad para entregárselo". Tan pronto Judas le da entrada a Satanás en su vida, ahora su ocupación principal es buscar una oportunidad para ejecutar su plan malvado. Por eso la Biblia habla de un muchacho también que le dio la entrada al en su vida y tristemente se convirtió en un depravado, porque él estaba buscando una oportunidad de cómo acceder sexualmente a su propia media hermana. ¡Bendito Dios! Dice Segundo de Samuel 13:7 al 14: "Y David envió a Tamar a su casa, dice, diciendo: Ve ahora a casa de Amnón, tu hermano, y hazle de comer. Y fue Tamar a casa de su hermano Amnón, el cual estaba acostado. Y tomó harina y amasó, e hizo hojuelas delante de él y las coció. Tomó luego la sartén y las sacó delante de él, mas él no quiso comer. Y dijo Amnón: Echad fuera de aquí a todos. Y todos salieron de allí. Entonces Amnón dijo a Tamar: Trae la comida a la alcoba para que yo coma de tu mano. Y tomando Tamar las hojuelas que había preparado, las llevó a su hermano Amnón a la alcoba. Y cuando ella se las puso delante para que comiese, hació de ella y le dijo: Ven, hermana mía, acuéstate conmigo. Ella entonces le respondió: No, hermano mío, no me hagas violencia, porque no se debe hacer así en Israel, no, no hagas tal vileza, porque ¿a dónde iría yo con mi deshonra? Y aún tú serías estimado como uno de los perversos en Israel. Te ruego, pues, ahora que hables al rey, que él no me negará a ti". La Biblia dice: "Mas él no la quiso oír, sino que pudiendo más que ella, la forzó y se acostó con ella".
Amnón era un joven carnal que tenía su mente y su corazón llenos de lujuria, estaba deseando que se le diera la oportunidad de estar a solas con Tamar, su media hermana, para llevar a cabo todas esas ideas perversas que se había imaginado hacerle a ella. Y cuando estuvo a solas con la muchacha, se desató toda su lujuria, convirtiéndose en un violador. Satanás utilizó la lujuria para entrar al corazón de este muchacho y destruirlo. ¡Cuán destructiva puede ser, hermano mío, la lujuria, la lascivia, la pornografía! ¡Bendito sea el nombre del Señor para siempre! Tan pronto Satanás logró capturar la mente de este muchacho, él planeó su plan perverso y lo ejecutó, lo llevó a cabo, ocasionando un terrible mal. Por causa de esa violación, este muchacho murió unos dos años después. ¡Bendito sea el nombre del Señor!
La verdad, y por último, hermanos, es que cuando Satanás logra tener entrada en una vida, conduce a la persona a una vida de hipocresía. Por eso en el versículo 6 dice: "A espaldas del pueblo". Así como Caín, la persona que le permite la entrada a Satanás es condenado a vivir una vida ocultándose de los demás, escondiendo sus malas acciones, sus malas intenciones, tras una falsa apariencia de bondad, con una falsa amistad, simulando una falsa... Caín le dice a su hermano: "Salgamos al campo", y le hace creer a su hermano Abel que es que su hermano lo quería mucho y quería pasar una buena tarde, una bonita tarde con él. Le hace creer a su hermano que le amaba, que disfrutaba de su compañía, pero él escondía sus intenciones homicidas, escondía bajo una apariencia de amabilidad. ¡Bendito sea Dios!
Simplemente quiero terminar con esto, que es una frase que he dejado para lo último en este pasaje que hemos leído, y es que la entrada de Satanás en el corazón de Judas produjo alegría en los enemigos de Cristo. El versículo 5, que dice: "Ellos se alegraron". ¡Alabado sea Dios! Ellos se alegraron. La acción despreciable de Judas ocasionó dolor y tristeza en el corazón del Señor, pero también esa acción ocasionó alegría en los enemigos del Señor. Porque las acciones nuestras o producirán tristeza al Señor cuando nosotros tenemos el Espíritu de Dios viviendo dentro de nosotros y nos dejamos llevar por el pecado y lo practicamos, la Biblia dice que automáticamente contristamos el Espíritu Santo que está en nosotros. Pero, por supuesto, cuando pecamos, nosotros no podemos ver ni escuchar la risa de los demonios que lograron hacernos que logramos que hiciéramos aquello que desagrada al Señor.
Como ustedes saben, mis hermanos, el fracaso de Sansón produjo gran alegría y celebración entre los enemigos de Dios y de su pueblo. Jueces capítulo 16, versículo 23 dice: "Entonces los principales de los filisteos se juntaron para ofrecer sacrificio a Dagón, su Dios, y para alegrarse. Dice la Biblia: Y dijeron: Nuestro Dios entregó en nuestras manos a Sansón, nuestro enemigo, y viéndolo el pueblo, dice, alabaron a su Dios diciendo: Nuestro Dios entregó en nuestras manos a nuestro enemigo y al destruidor de nuestra tierra, el cual había dado muerte a muchos de nosotros". El fracaso de Sansón hizo que los enemigos alabaran y adoraran al dios falso que tenían. Y aconteció que cuando alegría en su corazón dijeron: "Llamad a Sansón para que nos divierta". Y llamaron a Sansón de la cárcel, y sirvió de juguete delante de ellos, dice la Biblia. Nada más triste y lamentable le puede suceder a un hijo de Dios, a un servidor de Cristo, que terminar en ese estado lamentable de Sansón. El que hacía temer a los enemigos, ahora los hace reír, porque ahora Sansón es un fantasma, porque ahora es solamente una pálida sombra de lo que era cuando el Espíritu de Dios venía sobre él y cuando Dios lo utilizaba como su instrumento. Quedó reducido a un juguete, a un títere de los enemigos de Dios.
Mis amados hermanos, como sabemos, Satanás tenía un pie adentro de la vida de Judas, y pudo desembarazarse y zafarse de esa invasión satánica en su vida. Pero ustedes saben que él no hizo por librarse de de Satanás. Que si Judas, después de ese contrato criminal que hizo con los enemigos del Señor, le hubiese dicho al Señor, le hubiese contado la verdad y le hubiese dicho: "Es pecado, te he traicionado, te he ofrecido, tengo aquí las treinta piezas de plata, pero yo me arrepiento, perdóname". El Maestro lo hubiese perdonado. Y ante el perdón de Jesús, Satanás no hubiese tenido otra opción sino sacar su pie, el que tenía dentro de la vida de Judas, e irse. ¡Alabado sea Dios!
Mis amados hermanos, esto nos lleva a meditar a nosotros: ¿qué tanta influencia le hemos permitido al en nuestra vida a través del pecado, a través de la obediencia a los pensamientos y a los placeres de la carne, que nosotros hemos hecho todas algunas ideas perversas que de pronto él ha puesto en nuestra mente y le hemos hecho caso? Por favor, hermanos, estamos a tiempo. La reunión final con el Maestro todavía no ha llegado. Estamos a tiempo. Estamos a distancia. Judas estaba a pocas horas de la última cena. Así que Judas tuvo tiempo de poder arreglar las cosas. Y usted está aquí y Dios le ha traído hoy porque usted todavía tiene tiempo de arreglar las cosas, de arrepentirse, de rendirse al Señor. Que si Satanás tiene un pie o una pezuña dentro de usted, usted pueda librarse de eso. Es nuestro arrepentimiento y nuestra confesión y nuestra rendición a Cristo lo que desarma el, lo que le quita su poder y su influencia sobre nuestras vidas. Todavía usted está a tiempo. ¡Bendito sea el Señor!
Pero como dice el título de la predicación: "El tocando la puerta, no le abra". Por favor, le invito a estar de pie. Gloria a Dios. El Señor está en este lugar. Padre amado que está en los cielos, te damos muchas gracias por tu palabra. Gracias por este consejo de tu palabra, Señor. Oh Dios, gracias porque tu palabra siempre llega oportunamente. Tu advertencia siempre llega a tiempo, Señor. Oh Dios, oh Dios, oh Dios. Tal vez hayas advertido que alguna cadena, que alguna atadura el enemigo haya puesto en tu vida. Te puedes librar de eso. Solo tienes que venir al Maestro, arrepentido de corazón, confesando tu falta delante de él, tu pecado, y permitiendo que él, con su sangre preciosa, lave tu mente de todo pensamiento perverso y lave tu corazón de todo deseo perverso que hayas determinado, planeado hacer. Hay oportunidad. El Maestro está aquí y te llama. Todavía estás a tiempo. De esa trampa en que el enemigo te ha apresado, en esa red donde el enemigo ha logrado atrapar tu pie, te puede zafar. Oh, aleluya. El salmista dijo: "Dios había sacado sus pies, que como el ave que había quedado presa en la red del cazador, Dios lo libró". La Biblia dice: "Él te librará del lazo del cazador". Ese cazador satánico que quiere capturar las almas para llevarlas a la destrucción, tiene su lazo y de pronto ha capturado algunos, pero solo el Señor puede romper el lazo del cazador. Hay oportunidad. ¡Bendito sea Dios! De acercarnos a Dios en este día, de rendirnos a él, porque si el Hijo te libertare, serás verdaderamente libre. Hay alguna cadena en tu vida, el Maestro quiere romper esas cadenas. La única cadena que debe estar en tu vida es la cadena que te ata a ser un siervo de Cristo, un discípulo de él. Oh, aleluya. Gracias, Señor, por tu palabra preciosa. Gracias por amarnos tanto. Ten misericordia de nosotros. Guarda nuestro corazón de toda entrada, de todo acceso al enemigo, oh Dios. Limpia nuestra mente de todo pensamiento corrupto y perverso, de toda idea que él haya plantado en la mente. Líbranos, Señor. Limpia, guarda nuestro corazón de todo deseo pecaminoso, de toda decisión al pecado en nuestro corazón. Ten misericordia de nosotros, porque somos carne, somos débiles. Dios mío, ten misericordia. Aleluya. Quiero hacer una invitación en este día. Nos visita hoy, aún no ha entregado su vida a Jesucristo, o de pronto alguien está aquí que estuvo en los caminos del Señor algún tiempo, que caminó algún tiempo en los caminos del Señor, pero que por alguna razón se alejó, se apartó del camino del Señor. Yo le invito hoy a acercarse al Señor. Comience hoy una relación sincera y de verdad con el Señor. Dios la bendiga. Hay aquí una dama. Tal vez haya alguien más hoy que toma esa decisión, la más importante de la vida, la decisión de rendirnos al Señor, la decisión de ponernos a cuentas con Dios. Es la decisión más importante. Dios bendiga a este joven que se acerca. Usted seguramente se ha sentido, ha sentido usted que si Dios no hace algo en su vida, algo terrible va a pasar en usted, que el único que lo puede salvar, que lo puede librar a usted, es el Señor. Pero Dios no puede hacer nada por usted si hoy usted no hace lo que le toca hacer a usted. ¿Qué es lo que le toca hacer a usted? Dar el paso. Dar el paso de venir hoy con sinceridad, con arrepentimiento, para entregar su vida a Jesucristo y rendirse a él. Es lo que a usted le corresponde hacer. Y le aconsejo: no salga de este lugar sin haber tomado esa decisión. No salga de aquí si usted no ha arreglado sus cuentas con Dios. Si usted sabe que está alejado, apartado del camino del Señor, no salga de este lugar así. Usted no sabe qué vaya a suceder mañana. De pronto usted ha dicho: "No, no, yo sé que tengo un problema, pero yo cuando lo resuelva, voy a seguir los caminos del Señor". Le voy a decir una verdad: nunca lo vas a resolver tú solo, porque no es con tus fuerzas. El pecado con el cual estás lidiando, no hay fuerza humana para poder librarse de él. El pecado es una fuerza sobrehumana que nos domina a nosotros, que solamente un poder más grande que nosotros y que el pecado puede liberarnos de ese poder esclavizante del pecado. Oh, ¡bendito sea Dios! El Señor quiere que seamos verdaderamente libres. Él no quiere que vivamos en la esclavitud del pecado, siendo los servidores de Satanás, diciendo lo que él nos dice que hagamos. El Señor quiere que seamos libres del yugo de Satanás y que le obedezcamos a él. Pero no podemos ser obedientes al Señor a menos que haya una decisión de nuestra vida, a menos que Cristo entre en nuestro corazón, a menos que el Espíritu de Dios entre en nuestra vida. Solo el poder del Espíritu Santo de Dios en nuestra vida nos da la fuerza para poder vencer eso malo. Hay cosas que usted de pronto no le dice a nadie, que solo Dios y usted, y usted sabe que usted dice: "Yo no puedo dejar este vicio, no puedo dejar de practicar este pecado". Dios tiene el poder para liberarlo del pecado que sea, porque para eso murió en la cruz, para derrotar todos los pecados, cualquiera que sea. ¡Bendito sea Dios! Ustedes que están aquí, cierren sus ojos, por favor. Les voy a pedir un favor: pongan por favor la mano derecha en su corazón, porque vamos a hablar con Dios. Y a Dios le gusta que lo que le digamos se lo digamos de todo corazón. Esa es la clave para que Dios nos escuche. Cuando a Dios le decimos cosas de verdad que salen de nuestro corazón, él nos atiende y él responde nuestra oración. El siguiente favor que le voy a pedir es: repita esta oración que voy a hacer, la repite usted en voz alta, que usted mismo se escuche. Cuando usted ora en voz alta, eso produce un efecto liberador en su vida, que cadenas se rompen de usted y usted se siente libre, en paz, como que un gran peso le es quitado de su alma. Repita conmigo, por favor, la siguiente oración. Diga conmigo: "Señor, en este día me acerco a ti. Yo reconozco, Señor, que he estado lejos de ti, que he estado apartado de tus caminos. Perdóname, Señor, porque he preferido otras cosas antes que andar en tus caminos y obedecerte a ti. Perdóname por mis pecados. Tú sabes quién soy, tú sabes lo que he hecho, tú sabes todo de mi vida. No te puedo ocultar nada, por eso siento vergüenza delante de ti, Señor. Pero hoy estoy arrepentido y de todo corazón te pido que me perdones, por favor, Señor. Perdona mis pecados. No quiero, no quiero pecar más, no quiero desobedecer más. Quiero caminar en tu camino de verdad, Señor, sin soltar tu mano, sin apartarme de ti. Pero sé que solo no puedo. Si tú no me ayudas, Señor, yo no voy a ser capaz. Sabes que a mí me domina. Dame las fuerzas, ayúdame, Señor, para vencer todas esas cosas que me alejan y que me apartan de ti. Hoy confieso que Jesucristo es el Señor y el Salvador de mi alma. Señor, en este día abro la puerta de mi corazón para que tú entres. Espíritu Santo, entra a mi vida y al estar dentro de mi corazón, ningún, ningún demonio puede entrar a mi vida, porque yo pertenezco a Jesucristo. Cristo pagó por mi salvación con su muerte en la cruz del Calvario. Soy salvo, soy libre por la sangre de Cristo. Jesucristo es mi salvador, él es el dueño de mi vida, él es el dueño de mi corazón y solo pertenezco a él. Toda influencia maligna que ha dominado mi vida y mi mente, sale ahora de mi vida en el nombre de Jesucristo. Soy libre y me declaro libre por la sangre de Jesucristo. Señor, te doy gracias por salvarme, por hacerme tu hijo. En tus preciosas manos está mi vida y ninguna fuerza del mal, ni el mismo, podrá hacerme daño, porque tú eres mi Señor y mi salvador. Gracias, Cristo. Gracias, Señor. Amén".
Con sus ojos cerrados, dele gracias a Dios. Ore en sus propias palabras al Señor. Mientras hacemos una oración por cada uno de ustedes, extiendan sus manos acá, mis hermanos. Oremos por ellos. Bendito Dios, te damos gracias. Oh, hermano, el Señor aquí se puede. Oh, su presencia tan linda está en este lugar, trayendo liberación, trayendo libertad, trayendo paz. Entra, Espíritu de Dios, apodérate de ellos, que ellos sean tu templo ahora. Los declaramos templos de Dios. Confesamos que el Espíritu Santo habita en ellos, en sus vidas. Son libres por la sangre de Cristo. Toda cadena se rompe. Eres libre, eres libre, eres libre por la sangre de Jesucristo. Se rompe toda cadena, toda atadura sale fuera en el nombre de Jesucristo. Toda influencia perturbadora del maligno, la echamos fuera de estas vidas en el nombre de Jesucristo. Señor, sé un muro de fuego alrededor de ellos. Líbrala del lazo del cazador. Líbrala a ser fiel hasta que tú vengas por tu iglesia o hasta que ellos vayan a ti, Señor. Guárdalos en tus preciosas manos. Te los encomendamos. Gracias, mi Dios. En Cristo Jesús. Aleluya. Gloria a Dios. Estamos, mis hermanos. Varón, Dios me lo bendiga. Adelante. Madrecita, Dios la bendiga. Adelante. La mano del Señor, Dios la bendiga. Dios les bendiga. Gloria al Señor. Dios lo bendiga. Gloria a Dios. Queremos seguir orando por ustedes. Gloria al Señor. Que el Señor los siga ayudando. Gloria a Dios. Por favor, siéntese un momentito más. Gloria al Señor. Bien, mis hermanos, eh, damos gracias a Dios por su presencia, por su palabra, y recordándoles, mis hermanos, el día martes tendremos nuestro culto de oración, donde oramos por todas las peticiones, por todas las necesidades. El día jueves tenemos el culto de enseñanza bíblica. Martes y jueves, el culto es a las 6:30 de la tarde, aquí. Gloria a Dios. Para todos, eh, los que deseen estar en la casa de Dios. Esta semana inicia la primera convención de las tres que vamos a tener este año, y eh, inicia en la ciudad de Ibagué, gloria al Señor, el jueves, y concluirá el domingo con el favor de Dios. Mis amados, entonces será jueves, viernes, sábado y domingo la convención en Ibagué. Nosotros igual vamos a tener los servicios normales, pero a través de la página se va a transmitir la convención. Entonces, igual, eh, los que deseen conectarse con la convención, lo pueden hacer, ¿verdad? Y usted sabe que siempre llegan personas a la iglesia que no saben de la convención, y tiene que haber culto para ellos. Gloria al Señor. Entonces, para que tengamos presente esto. Gloria a Dios. Igual, el el domingo, nuestros dos servicios dominicales, 8:30 y 11:30 de la mañana. Gloria al Señor. También recordándoles el servicio de cafetería, gloria a Dios, y a la salida, el servicio de librería. Gloria al Señor. Una cosa, eh, recuerden, hermanos, la hoja de vida que yo les que se les entregó, no sé si algunos hermanos no la han llevado todavía. Los hermanos no olviden traer la hoja de vida. Recuerde, si le puede colocar una foto, magnífico, maravilloso. La entregan a la hermana Beatriz, al hermano William, al hermano Germán o al hermano Julio. Gloria a Dios. Y les digo una cosa también, eh, de pronto esta hoja de vida que estamos entregando es para aquellos hermanos bautizados y no bautizados que se sienten parte de esta iglesia o que, pues, eh, están llegando y desean ser parte de la iglesia. Si usted de pronto tiene su membresía en otra iglesia, en otro lugar, pues entonces no llene, no lleve la hoja de vida, porque usted tiene su membresía en otra parte. La idea es tener un archivo con todos los nombres y los datos de los miembros de esta iglesia. Si alguien no tiene, no ha llevado la hoja de vida, por favor, acérquese a la hermana a la hermana Beatriz y se la pide a ella, y los que la hayan traído, se la entregan a ella o a los hermanos que ya mencionamos. Les agradezco, hermanos, que me colaboren con esto. No es que el pastor los quiera controlar, es que es bueno que tengamos un archivo con todos los miembros de la iglesia, ¿verdad? Gloria a Dios. Muy necesario. Eh, entonces les invito a estar de pie. Vamos a orar. Damos gracias a Dios que lo de... Ah, el sábado no hay reunión de jóvenes porque ellos tienen una integración a las 5 de la tarde. Amén. Ah, también, hermanos, hoy tenemos un culto especial con el pastor Clemente Vergara, oficial internacional, eh, misionero en África, gloria a Dios, supervisor misionero en el continente africano. El culto va a ser en la iglesia de Envigado a las 4 de la tarde, para que los que puedan asistir y respaldar, estemos ahí en la iglesia de Envigado hoy a las 4 de la tarde con el pastor Clemente Vergara. Gloria a Dios. Vamos a orar. Bendito Dios y Padre que está en los cielos, te damos muchas gracias por tu inmensa bondad y misericordia, por concedernos la bendición de estar aquí reunidos, de recibir el consejo y la instrucción de tu palabra, de adorarte, de alabarte, de exaltarte, mi Dios. Padre maravilloso, muchas gracias por la bendición que nos has dado en este primer servicio dominical. Glorifícate en el segundo servicio y lleva a tu pueblo, Señor, los que van a salir a sus hogares o algún otro lugar, llévales en seguridad y en bendición. Desde ya, presentamos una semana victoriosa, bendecida para tu pueblo. Suple toda necesidad que hay en los hogares de mis hermanos. Apareja todo recurso que se necesite para cumplir todo compromiso económico, Señor, de tu pueblo. Guarda, mis hermanos, guarda cada hogar de peligro, de mal, Señor. Guarda tu pueblo, guarda a los pastores, a los hermanos que van a viajar hacia la Ciudad de Ibagué para estar en la convención esta semana. Presentamos esa convención también, que sea una gloriosa bendición. Glorifícate, Dios, de manera muy especial en estas actividades y en cada una de las actividades de esta semana. En tus preciosas manos encomendamos nuestras vidas y te damos muchas gracias, Padre amado. Amén. Gloria a Dios. El Señor les bendiga y les guarde, amados hermanos. Podemos saludarnos unos a otros en el amor del Señor.