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05 La Marca de la Bestia - La Tormenta Perfecta - Juan Surroca

Logos TV36:35

Transcription

i [Música] [Música] cuando él le regala a ella una flor, eso es un símbolo, y ella entiende. Ella no va a la flor y va a decir: “Oh, sí, un florido arbusto espinoso de la familia de las rosáceas, etcétera, etcétera.” No, ella va a entender el símbolo: es una muestra de afecto, y probablemente su ritmo cardíaco se va a acelerar, ¿verdad? Hay un mensaje. Si tiempo después él le ofrece un anillo, ella no lo va a tomar como un simple elemento de adorno personal; el símbolo significa un compromiso de pareja, y ella va a entender el símbolo, y también su ritmo cardíaco se va a acelerar. Es el hermoso mundo de los símbolos. Hoy entramos en Apocalipsis y el libro de Daniel, y vamos a ver los fascinantes símbolos que Dios ha colocado ahí para que entendamos su mensaje. El título de este tema es: “La marca de la bestia”.

En la Biblia encontramos cuatro símbolos principales que describen a una organización, un enemigo de Dios. Cuatro símbolos que señalan, cada uno por separado, señalan directamente a un poder internacional perseguidor que iba a estar atacando la Biblia y al pueblo de Dios. El primer símbolo es la bestia; lo encontramos en Apocalipsis 12, pero sobre todo 13. Encontramos el cuerno poderoso, llamado el cuerno pequeño, pero que luego se hace poderoso en Daniel, capítulo 7; la Babilonia en Apocalipsis 18, y también la gran ramera de Apocalipsis 17. Y cada uno de ellos tiene su enemigo en frente; es decir, que mientras que el cuerno pequeño persigue a los santos, y la bestia persigue también a los santos, la gran ramera persigue a la esposa de Cristo en Apocalipsis 21:9, y Babilonia en frente de Jerusalén: eternos enemigos, las dos ciudades: Jerusalén y Babilonia en Apocalipsis 21:10. De manera que tenemos la bestia, el cuerno pequeño, la gran ramera y Babilonia. ¿Quién es este poder?

La marca de la bestia. Primero tendremos que saber quién es la bestia para entender cuál es la marca de la bestia. Y ya que cada uno de estos poderes describe a ese poder perseguidor de la historia, no nos va a ser difícil, porque Dios usa estos cuatro símbolos para señalar a ese poder perseguidor. ¿Por qué utiliza cuatro? Pues porque es un tema muy importante, y quiere que nadie tenga la menor duda. Sería suficiente con utilizar un símbolo, pero lo utiliza cuatro, como Jesús, cuando a veces dice: “De cierto te digo”, pero a veces, para hacer hincapié, dice: “De cierto, de cierto te digo”, y lo dice dos veces para hacer hincapié. En este caso, Dios lo está usando cuatro veces: cuatro símbolos para señalar al gran poder perseguidor de la Biblia y perseguidor de los cristianos fieles.

Primer símbolo: la bestia. Para saber cuál es la marca de la bestia, primero hemos de identificar a la bestia, como describe la Biblia a la bestia. Apocalipsis 13, los versículos del 1 al 8 y también del 16 al 18, presenta 11 características que le identifican. Veamos algunas. Por ejemplo, en Apocalipsis, capítulo 13, al principio, a partir del versículo 2, leemos lo siguiente: “La bestia que vi era semejante a un leopardo; sus pies eran como de oso, y su boca como boca de león. El dragón le dio su poder y su trono y gran autoridad. Y una de sus cabezas como herida de muerte; pero su herida mortal fue sanada. Toda la tierra se maravilló en pos de la bestia.” Aquí encontramos, primeramente, encontramos que esta bestia es un poder político, tiene gran autoridad, pero también es un poder religioso, porque se dice que todos adoran a la bestia, y todos van en pos de la bestia. Se dice que el dragón le da su autoridad. En el versículo 2 se dice que es un poder perseguidor, y también que recibe una herida mortal. El primer poder perseguidor fue la Roma imperial, y en los circos romanos ardían los cristianos; eran perseguidos, encarcelados. Pero cuando Roma imperial dejó de perseguir, ¿quién tomó el relevo? Fue la Roma papal, que mediante el tribunal de la Inquisición estaría prohibiendo la Biblia y su predicación, y estaría persiguiendo a muerte a todo el grupo disidente que dudase de la autoridad episcopal. ¿Y cuál es esa herida mortal que se menciona? En 1798, Napoleón envió al general Berthier, desde la nueva República atea francesa, para tomar la ciudad de Roma y encarcelar al Papa. Esa fue una herida mortal para la supremacía papal; perdió la mayor parte de su poder. Sin embargo, dice el texto también que su herida fue sanada, y volvió a tener un gran poder religioso, y tal como está detallado en la profecía bíblica, así se cumplió en la historia. Apocalipsis 13:8 dice: “La adoraron todos los habitantes de la tierra”, y así sucedió también durante toda la Edad Media y el Renacimiento, que le adoraron a la figura del papado todos los habitantes del mundo conocido, del mundo occidental. Se señala también en esta profecía de Apocalipsis 13 que es culpable de blasfemia, lo cual sucedió al vender el perdón mediante indulgencias o condenar al infierno mediante la excomunión. Ha sido también vistoso que los sacerdotes se arrogan el poder de perdonar pecados mediante su fórmula mágica: “Ego te absolvo”, etcétera, etcétera. Dice el texto bíblico que hace guerra contra los santos y los vence; esto es la persecución, la persecución a todo aquel que crea diferente. Dice el texto que reina por 42 meses, y esto enlaza con las demás profecías de la Biblia, con el cuerno pequeño de Daniel 7, del cual se dice que también persigue a los santos por 1260 días. 42 meses es el mismo tiempo que tres años y medio, o 1260 días; se refiere a los mil doscientos sesenta años de supremacía papal, desde que nace el papado en el 538 hasta 1798, donde Berthier encarcela al Papa y ponen fin a esa supremacía papal. De esta manera es muy fácil interpretar la profecía y encontrar al gran poder perseguidor de los fieles, perseguidor y destructor de la Biblia, que impulsó nuevos dogmas y doctrinas contrarias a la Biblia, que cambió los 10 mandamientos de la ley de Dios, que en aquella oscura Edad Media fue aliado con los reyes de la tierra, acumulando riqueza y poder terrenal y exterminando a todos aquellos que pensaran diferente. Está claro que estamos hablando del papado, no de ninguna iglesia ni ninguna confesión religiosa; no estamos hablando de las personas ni de su religión, estamos hablando de una oscura institución medieval que se ha comportado realmente mal. Hablamos de una institución, de un liderazgo del clero llamado el papado, que está señalado por la profecía bíblica y que se ha comportado de la forma contraria a Cristo. Cristo dice: “Escudriñar las escrituras”; el papado prohíbe la Biblia por siglos, la destruye, la quema en la hoguera. Cristo ama a las personas; el papado ordena, se ordena la muerte, la tortura y que ardan en la hoguera. Entendamos que, según la Biblia, la bestia no es una iglesia; según la Biblia, la bestia es una institución: el papado.

Vamos con el segundo símbolo: el cuerno pequeño, al que yo llamo el cuerno poderoso, más poderoso que los demás. Dice Daniel, capítulo 7, que del Imperio romano salen diez cuernos, los diez reinos sucesores. Vamos a leerlo en Daniel, capítulo 7, versículos 23 y 24: “Dice así: ‘La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra.’ La misma al mismo capítulo dice que se refiere al cuarto reino, el Imperio romano, el cual dice: ‘Será diferente a todos estos reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará.’ Los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes, y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente a los primeros, y a tres reyes derribará.” Interesante. De manera que del Imperio romano nos dice la profecía que salen diez cuernos, y efectivamente así fue en la historia, ya que al caer el Imperio romano ese territorio fue tomado por diez reinos godos que vinieron, diez reinos bárbaros que vinieron a ocupar el antiguo Imperio romano occidental. De manera que lo que había sido antes Roma occidental ahora era diez reinos. Estos diez cuernos que perfila la profecía, sin embargo, entre ellos sale un cuerno pequeño que dice que es diferente a los demás, y ese poder, al salir, arranca tres. ¿Qué es lo que sucedió en la historia? Esos diez reinos bárbaros, algunos de ellos abrazaron la alianza católica del obispo de Roma. Ahora bien, hubo tres que, por su religión arriana, estaban en contra del obispo de Roma, y llegaron a rodear y tomar la ciudad de Roma. En aquel momento Justiniano, emperador de Bizancio, apostó por ayudar al obispo de Roma y envió a su mejor general, Belisario, con un gran ejército para liberar Roma y apoyar a afirmar al obispo de Roma como líder de la Europa occidental, y así consiguió vencer militarmente a los tres reinos arrianos, los tres cuernos que fueron arrancados ante ese nuevo poder, ante ese cuerno pequeño que emergía: el papado. Efectivamente, Justiniano constituyó al obispo de Roma como obispo de todos los obispos; acababa de nacer el papado, y también le nombró el emperador al obispo de Roma corrector de herejes, algo que haría especialmente bien durante los próximos doce siglos. Ahora tenemos que el obispo de Roma ya es rey del territorio; ese cuerno pequeño de la profecía es rey como los otros reyes, y ha arrancado a tres: los vándalos, los visigodos y los ostrogodos. Ahora, según la profecía, parece mayor que los demás cuernos, parece mayor que sus compañeros. Dice el texto Daniel 7 que hace la guerra a los santos y los vence. El versículo 21 dice: “Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos y los vencía.” Daniel 7:25 dice: “A los santos del Altísimo quebrantará y sorprenderá; cambiará la ley de los diez mandamientos.” Daniel 7:25 dice, dice que pensaría cambiar los tiempos y la ley, como ha tratado el papado de cambiar la ley de Dios de tres formas distintas. ¿Conoces los diez mandamientos? ¿Sabes dónde están escritos? Están escritos en la Biblia, el Éxodo, capítulo 20, libro del Éxodo, capítulo 20. Sin embargo, cuando tú coges un catecismo editado por el papado, vas a ver que esos mandamientos no son los que están en la Biblia, sino los que se han cambiado por el papado en su catecismo. Ha omitido el segundo mandamiento de la ley de Dios, que prohíbe el culto a las imágenes, que prohíbe adorar a las estatuas. Ese segundo mandamiento fuera, no está en el catecismo católico. Segundo cambio: al quitar el segundo mandamiento, en vez de 10 quedan 9, que hace, toma el último y lo divide en 2, para que ahora sean el noveno y el décimo. Y el tercer cambio, todavía más grave, ha cambiado el cuarto mandamiento, que habla del sábado como día sagrado, Éxodo, capítulo 20, versículos 8 en adelante: “Acuérdate del sábado para tenerlo sagrado.” Sin embargo, cuando vas a un catecismo católico hoy en España, dice: “Santificarás las fiestas.” No se menciona para nada el día de sábado. “Santificarás las fiestas”, ¿cuáles? Las que diga el clero, las que diga la autoridad competente. Y así ha sido. Leemos en un catecismo católico, concretamente el Catecismo católico de doctrina para los convertidos, dice así: “Pregunta: ¿Cuál es el día de reposo? Respuesta: El sábado es el día de reposo; porque observamos el domingo en lugar del sábado. Observamos el domingo en lugar del sábado porque la iglesia católica cambió la solemnidad del sábado al domingo.” Impresionante, ¿verdad? Otra declaración católica, esta vez de “The Catholic Records”, un libro de 1923, editado en Londres: “La iglesia está por encima de la Biblia, y este cambio de la observancia del día de reposo, del sábado al domingo, es una prueba clara de ello.” Impresionante, ¿verdad? La autoridad que se otorgan a sí mismos de cambiar el mandamiento de la ley de Dios. En estos libros se dice claramente: “La iglesia está por encima de la Biblia, y el cambio de la observancia del sábado al domingo es una prueba clara de ello”, una prueba de la autoridad de la iglesia.

Tercer símbolo: Babilonia. Aquí encontramos esa fantástica imagen: por un lado Jerusalén, la ciudad fiel que tiene el templo, que tiene la Biblia; y por otro lado la capital del mundo, la poderosa ciudad de Babilonia, llena de ídolos, donde tienen al padre Dios, a la madre diosa, dioses pequeñitos, dioses medianos, dioses más grandes, todo eso que podríamos llamar confusión religiosa. Sin embargo, Babilonia, en la historia del Antiguo Testamento, avanzó militarmente hacia Jerusalén y la conquistó y la dejó en ruinas. ¡Qué triste, verdad! El libro de Apocalipsis nos dice que al final de la historia Jerusalén va a ser eterna, mientras que Babilonia va a ser ruinas eternas. Apocalipsis 18:2 dice: “Ha caído la gran Babilonia, la gran ciudad.” Esto nos trae al precedente de Isaías 13:19 al 22. En Isaías 13 leemos: “Babilonia, la hermosura de los reinos, la gran ciudad, nunca más será habitada; quedará desierta, en ruinas; solo las bestias del desierto caminarán por ella.” Impresionante, ¿verdad? Pues esta imagen de la gran ciudad que cae en una sola noche y que queda en ruinas para siempre, Apocalipsis la toma como la imagen de la gran Babilonia que gobierna hoy, ¿verdad?, que gobierna hoy el mundo religioso, diplomático, y esa poderosa ciudad, aunque hoy la vemos muy poderosa, la profecía dice que será ruinas eternas. Por eso dice Apocalipsis 18:7 y 8: “Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto dadle de tormento y de llanto; porque ella dice en su corazón: ‘Yo estoy sentada como reina; no soy viuda, y no veré llanto.’” Estas son las palabras que se usaban para la gran ciudad de Babilonia, que se sentía rica, poderosa e imposible de conquistar, y en una sola noche fue conquistada, y es hoy un conjunto de ruinas lamentable. Ese símbolo Dios lo toma para la Babilonia de hoy, para la ciudad poderosa de hoy. Babilonia, la ciudad perseguidora de Jerusalén, la ciudad perseguida. Durante toda la historia de la cristiandad ha habido una ciudad perseguidora; desde Roma salía el poder perseguidor, y Jerusalén, entre comillas, eran los cristianos perseguidos. Esto lo tenían tan claro los apóstoles que Pedro llama a la ciudad de Roma Babilonia, y esto lo encontramos en 1ª de Pedro 5:13: “La iglesia que está en Babilonia os saluda”, refiriéndose a la iglesia cristiana que estaba en Roma. De manera que él, para transmitir el saludo de los cristianos de Roma, dice: “La iglesia que está en Babilonia os saluda.” No existía en la época ninguna ciudad que se llamara Babilonia.

Y llegamos al último símbolo: la gran ramera. Y leemos en Apocalipsis 17:1: “Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera.” No es una ramera normal; aquí Dios la presenta como la estrella, la madre de todas las rameras, la por excelencia. ¿Y por qué Dios quiere mostrarnos este símbolo? ¿Qué es lo que encierra? Apocalipsis 17:2 dice: “Con ella han fornicado los reyes de la tierra.” Es la triste escena de un poder que ha buscado más la riqueza y el poder mundanal más que ser fiel a la palabra de Jesucristo. Apocalipsis 17:4 dice: “La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, adornada de oro, piedras preciosas y perlas; y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de las abominaciones y de la inmundicia de su fornicación.” Es decir, para tener el beneplácito de los poderes políticos y militares, había un precio que pagar; había que renunciar a la fidelidad a la Biblia y a las palabras de Jesús. Y como se dice aquí, esta prostituta está vestida de púrpura y escarlata, con joyas. Cuando tú ves una de las grandes reuniones en el Vaticano, tú vas a ver a todos los arzobispos ahí, a los cardenales, y vas a ver de qué colores están vestidos: exactamente de esos, de púrpura y de escarlata. Apocalipsis 17:5 dice: “En su frente tenía un nombre escrito: Babilonia.” Ahí está; este símbolo de la gran ramera lo conecta a la Biblia con el de Babilonia, y por medio de sus persecuciones están conectados con los otros símbolos, con el cuerno pequeño y con la bestia del Apocalipsis 13, completamente conectados. Esto es intencional; Dios ha querido marcar, en cuatro esquinas, cuatro símbolos; cada uno de ellos señala directamente al papado como el que cumple la profecía, el gran perseguidor de la Biblia, el gran perseguidor de la fe cristiana verdadera, pura y verdadera. Apocalipsis 17:6 dice: “Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos y de la sangre de los mártires de Jesús.” Esta gran ramera enjoyada está ebria, dice, de la sangre de los santos, porque es perseguidora; porque con el sistema de la Inquisición se encargó de exterminar a todo aquel que pusiese en duda su autoridad. Apocalipsis 17:9 dice: “Esto es para la mente que tenga sabiduría: las siete cabezas son siete montes sobre los cuales se sienta la mujer.” Siete montes, dice, que esta gran ramera se sienta sobre siete montes. ¿Sabéis cuál es la ciudad de las siete colinas? Esto es clásico; desde pequeño he oído hablar de la ciudad de las siete colinas: es Roma, la ciudad de las siete colinas, y la profecía estaba indicando que esa gran perseguidora de los santos se asentaba en la ciudad de Roma, la ciudad de las siete colinas. Apocalipsis, capítulo 17, versículo 18: esto es una sorpresa. Dice así: “Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.” Cuando Juan escribe esto, ¿sabéis cuál era la ciudad que gobernaba sobre los reyes de la tierra? La ciudad de Roma, por supuesto; era el Imperio romano. La mujer que has visto, todo apunta a Roma. Queridos amigos, en la cosa no puede estar más clara; esto no es cuestión de simple interpretación, esto es intencional. Si tú preguntas a un guardia, un policía: “Por favor, ¿dónde está el ayuntamiento?”, te va a señalar el ayuntamiento. Y si tú quieres ir por allá y seguir preguntando a otro policía: “¿Dónde está el ayuntamiento?”, te va a indicar. Cuando ya has preguntado a cuatro diferentes policías, y los cuatro te señalan al mismo punto, entonces no hay duda. Esta es la situación: los cuatro símbolos señalan al mismo poder perseguidor, al mismo poder investido de fuerza y poder mundanal, terrenal: la bestia, el cuerno pequeño de Apocalipsis 7, Babilonia y el símbolo de la gran ramera. Y ahora que hemos identificado quién es la bestia, y no tenemos dudas sobre eso, vamos a ver brevemente cuál es su marca.

¿Cuál es su marca? Dice Apocalipsis 13:16 al 17: “Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente; y que ninguno pudiera comprar o vender, sino el que tuviera la marca.” Impresionante, ¿verdad? Esa bestia va a marcar a la gente. ¿Cómo vamos a hablarlo? Lo dice: en su frente o en su mano. Recibir la marca en su frente es aceptarla con tu mente; recibirla en la mano es mediante la acción; la mano representa la acción, sea que tú lo asumes o sea que tú lo pasas a la acción; recibes esa marca de lealtad a la bestia. ¿Has oído hablar del emperador Constantino, uno de los emperadores romanos famosos? Constantino, en el siglo IV, fue el primero que dejó de perseguir a los cristianos; al contrario, dio a los obispos edificios, privilegios y puestos de autoridad en la política; les dio poder. Los obispos estuvieron encantados, pero esto tenía un precio: se proclamó Pontifex Maximus, es decir, jefe supremo de la iglesia, e impuso el domingo como día de culto. El día domingo ya era el día de culto al emperador y el día de adoración al sol en el Imperio romano. Así que, como una forma de unificar el imperio, impuso el domingo para los cristianos como día de culto. Hasta entonces los cristianos habían guardado el sábado del cuarto mandamiento, como dice Éxodo 20, del 8 al 11. Constantino, literalmente, cambió los diez mandamientos; cambió el culto de sábado al domingo para los cristianos; era una ley dominical promovida por el propio emperador y aceptada por la mayoría de obispos. Algunos, algunos cristianos rechazaron este cambio; querían ser fieles a la ley de Dios; lo pagaron con su vida. Empezaba una nueva época para el cristianismo, en la que se iría alejando de la palabra de Dios, la Biblia, para aceptar los dogmas de la autoridad del clero. El culto en domingo fue entonces la marca de su autoridad, el signo visible de su poder; comenzaba la oscura Edad Media. Desde entonces ha sido la marca de la autoridad del papado, el cambio del sábado al domingo. Cuando el Imperio romano cayó, el obispo de Roma acabó heredando la ciudad de Roma y el título de Pontifex Maximus hasta hoy, y ha mantenido la marca visible de su autoridad, también estaba, y heredó también la tarea de exterminar a los disidentes, de exterminar a los que contestan. Para hoy, en los días de hoy, en la tormenta que viene, la Biblia describe escenas de persecución; se repite la misma historia con la marca de la autoridad del pasado, como en tiempos de Constantino. No habrá libertad religiosa; ahora la ley dominical y la bestia impondrá su marca. Apocalipsis 13:16 al 17 dice: “Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente. La bestia pone su marca; y que ninguno pudiera comprar o vender, sino el que tuviera la marca de la bestia.” Dice el texto. El versículo 15 menciona incluso la pena de muerte; dice que hará matar a todo aquel que no la adora. Sé, cuando se recibe esta marca en la crisis final, la marca, nadie la tiene hoy; solo cuando entendamos que debemos decidir entre recibir esa marca de autoridad papal o recibir la marca de autoridad divina, observando los diez mandamientos; solo cuando nos encontremos ante esa ley, entonces la gente tomará partido; y si son leales al poder de moda, recibirán la marca de la bestia, según el papado, ¿cuál es la marca de su autoridad? Pero sin duda la cita más fuerte que he encontrado sobre este tema la encontramos en Librería de doctrina cristiana, en la página 3 y 4, cuando se pregunta si realmente el papado cambió el sábado e impuso el domingo. La respuesta es: “Sí, lo hicimos; es nuestro símbolo o marca de autoridad y poder.” Palabras proféticas: “Es nuestro símbolo o marca de autoridad”. Por lo tanto, si le preguntamos a la bestia cuál es su marca, ya nos dirá cuál es su marca: el haber cambiado del sábado bíblico al domingo del Imperio romano, al domingo que era el día de culto al sol y al emperador. Todavía hoy en inglés domingo se dice “Sunday”, el día del sol, el día de culto al sol. Apocalipsis 15:2 dice también: “Vi como un mar de vidrio mezclado con fuego, y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen y sobre su marca.” Esto es una promesa de victoria; debe ser la tuya, victoria sobre la bestia y su marca. Apocalipsis 14:9 es un mensaje para divulgar en todo el mundo, el mensaje del tercer ángel. Dice: “Sí, y un tercer ángel lo siguió diciendo a gran voz: ‘Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios.’” Una tremenda advertencia. ¿Advertencia? ¿Qué hacemos hoy desde aquí para que tú la conozcas? Recibir la marca de la bestia está muy relacionado con no obedecer a los diez mandamientos. Los que reciben la marca no obedecen la ley; los que obedecen la ley de Dios no reciben la marca, y eso en la crisis final va a ser muy importante, como dice Apocalipsis 12:17: que al final de la crisis el resto de la descendencia, los fieles, son los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Apocalipsis 12:17. ¿Recuerdas dónde están los mandamientos de Dios? Están en la Biblia, en Éxodo, capítulo 20, y el mandamiento del sábado en Éxodo 20, del 8 al 11, donde dice: “Acuérdate del sábado para tenerlo sagrado.” También se muestra en la Biblia el sábado como una señal entre Él y su pueblo: “Y les di también mis sábados para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que les santificó.” Dice Ezequiel, capítulo 20, versículo 12. Se dice que la forma de detectar un billete falso es conocer bien el billete auténtico. Acerca de doctrinas y acerca de la verdad de la Biblia es así también; no es lo mismo obedecer a Roma que obedecer a Dios. Hay un billete falso; tú debes conocer tu Biblia, debes conocer el billete verdadero. Un día solo habrá marcados en un lado y sellados por otro: marcados por la bestia o sellados por Dios para salvación. Y signos visibles serán que unos guardan la marca de la bestia con el culto en domingo, y otros guardan el día de Dios del cuarto mandamiento, el sábado.

Resumiendo: en la Biblia, cuatro símbolos fantásticos señalan al papado como la gran organización perseguidora, a la gran organización anti-Biblia. Y estos cuatro símbolos son: la bestia del Apocalipsis 13, el cuerno pequeño de Daniel 7, la gran ramera de Apocalipsis 17 y Babilonia en Apocalipsis 18. Cada uno de ellos describe la obra del papado en la historia: el gran poder perseguidor de los fieles, perseguidor y destructor de la Biblia, que impulsó dogmas y doctrinas contrarias a la Biblia, que pretendió dar o quitar la salvación con la excomunión y con la venta de indulgencias, que cambió los 10 mandamientos de la ley de Dios, aliado de reyes, acumuló riquezas y poder terrenal, exterminando a todos los que pensaban diferente. Recibir la marca de la bestia es aceptar la autoridad papal y rechazar la autoridad de Dios. Excederá la presión de la mayoría para abandonar la fidelidad a la Biblia. Dios explica en la Biblia una persecución, un tiempo difícil en el último tiempo; nos anuncia que una religión globalizada y opresiva, cuando los medios informáticos controlan a cada persona con la excusa de la lucha contra el terrorismo, las libertades desaparecen, y la bestia exige que todos reciban su marca. No es una película de ciencia ficción; es lo que anuncia la Biblia; es real; es el futuro próximo; es tu próximo futuro; es el aviso de un buen amigo, Jesucristo; un aviso que te estamos dando hoy aquí. “Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios.” Apocalipsis 14:9. El que tenga oídos para oír. La Biblia promete que las personas íntegras que confían en Dios serán felices por la eternidad. Babilonia será ruinas, y Jerusalén será eterna, y tú verás que valió la pena una vida nueva, limpia, maravillosa. [Música]