Transcription
[Música] 119 versículo 103 dice la Biblia: "Cuán dulces son a mi paladar tus palabras, más que la miel a mi boca."
Dos veces en esta sección David ha mencionado la meditación en la palabra de Dios. Él inició esta estrofa proclamando su amor por la palabra de Dios. Ahora no puede contenerse. Entre más crece en la palabra de Dios, más dulce se torna.
En el salmo 104 versículo 34 también David dice: "Dulce será mi meditación en él; yo me regocijaré en Jehová."
La palabra de Dios debería ser dulce a nuestro paladar. Si no lo es, es porque existe algún problema. ¿Te has puesto a pensar cuando has estado enfermo? A veces afecta nuestro sentido del gusto. Quizá nuestros platillos favoritos no saben igual, pero la comida es la misma. Es la enfermedad del cuerpo la que temporalmente ha afectado el sentido del gusto.
Cuando la palabra de Dios no le sea dulce a tu paladar, recuerda que el problema no es la Biblia. Ezequiel le fue dado un rollo que contenía las palabras de Dios y se le ordenó que se lo comiera. Él también descubrió la dulzura de tener la palabra de Dios en su boca. Eso lo puedes leer en Ezequiel 3 del 1 al 4. Sencillamente, no hay sabor tan dulce como el de las palabras de Dios.
Escucha lo que dice Jeremías 15:16: "Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos."
También en Job 23:12 Job no podía dejar de desear las palabras de Dios y dijo: "Del mandamiento de tus labios nunca me separaré; guardaré las palabras de su boca más que mi comida."
¿Hay algo más que puedas necesitar para darte un festín increíblemente rico de la palabra de Dios? Como todo alimento rico, a veces empieza a hacer efecto horas más tarde, cuando uno comienza a digerirlo. La Biblia tiene un sabor dulce para todo aquel que le tenga amor, pero es un libro que es necesario digerir, y a veces esa digestión puede causar un caso serio de indigestión espiritual. Nuevamente, el problema no está en la Biblia, sino en el proceso que la Biblia desarrolla para arreglar los problemas de nuestra vida.
¿Qué sabor tiene para ti la palabra de Dios? Si tu alimentación diaria de la palabra tiene un sabor como de avena seca, esto podría indicar que hay un problema espiritual en tu vida. El amor por la palabra es igual a cualquier otro tipo de amor. ¿Tiempo con tus seres queridos? Tal vez tu amor por la Biblia se ha enfriado porque hay otro amor en tu vida. Esto genera una reacción en cadena, ya que tu amor por Dios depende de tu relación con la palabra.
Acompáñame a orar.
Padre santo, buenos días. Te agradecemos por esta mañana, por esta enseñanza que nos das. Gracias, Señor, por ayudarnos a entender y ver de una forma tan práctica qué importante es que sintamos ese sabor de la palabra de Dios. Ayúdanos a ser honestos, sinceros, porque si no sentimos que sabe algo, es porque hay algo en nosotros que necesitamos cambiar. Gracias por afirmar que no es la Biblia, somos nosotros. Permite, Señor, que esa honestidad y esa humildad que ocupamos nos ayude a reflexionar y a meditar en los cambios que hay que hacer. Te lo agradecemos y lo ponemos en tus manos. En el nombre de Jesús, amén.
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