Transcription
La adicción al trabajo es una enfermedad muy difícil de detectar y una de las más peligrosas, porque son adicciones que muchas veces quedan encubiertas bajo el éxito, bajo los hábitos saludables o el reconocimiento social.
El adicto al trabajo se engancha a ese estado que le produce el tener el estrés, al reconocimiento social, al poder y a la economía.
"O hace un tratamiento o me separo de él." La irritabilidad, el enfado, el aislamiento, la soledad que vive ese matrimonio no se sostienen al tiempo.
Cuando alguien ya lleva mucho tiempo consumiendo trabajo se relaciona con la adicción a la cocaína, con el consumo de otras sustancias. La adicción es la expresión muchas veces de un conflicto inconsciente, algo a lo que no puede ponerle palabras, no tiene herramientas para expresar.
Bienvenidos a este nuevo capítulo de adicciones al descubierto en el que voy a hablar de algo muy común y muy difícil de detectar y que además mantiene una relación con otras adicciones y otras enfermedades mentales. Y esta es la adicción al trabajo. Comencemos.
Hola, Luis, ¿qué tal? ¿Cómo estás?
Hola, Sabina, ¿qué tal? Pues hoy vamos a hablar eh, como bien has dicho, de una de estas adicciones conductuales que hemos tratado alguna vez, aunque de manera más superficial, ¿no? Antes de meternos de lleno en la adicción al trabajo, me gustaría que explicaras un poco qué entendemos por adicciones conductuales o adicciones sociales.
Las adicciones sociales son aquellas que, además de ser en la mayoría de casos también conductuales, son más difíciles de detectar y tienen una mayor dificultad a la hora de que el adicto pida ayuda, porque son adicciones que muchas veces quedan encubiertas bajo el éxito, bajo los hábitos saludables o el reconocimiento social. Y estas adicciones mayormente son el trabajo, donde hay un reconocimiento del éxito. Pueden ser también las redes sociales donde el que se expone tiene capacidad de influencia sobre otras personas. puede ser adicción al dinero, ya que el dinero es algo necesario para sobrevivir y está bien visto en la sociedad en la que vivimos tener dinero. Y esto no significa que el trabajo sea malo o que que a alguien le guste tener dinero sea malo o que tener redes sociales sea malo, sino la finalidad con la que el sujeto realiza esa conducta. No es lo mismo ir a trabajar para ganarse la vida o ir a trabajar porque disfrutas del trabajo y es algo que te gusta y que te apasiona, que ir a trabajar para obtener un reconocimiento social, para obtener poder o solamente riqueza. Estamos hablando de contextos distintos y un para qué distinto a la hora de realizar esa conducta. Y las adicciones sociales normalmente se ocultan detrás del éxito y detrás de algunas metas o hábitos que están bien vistos en la sociedad.
Y en comparación con las adicciones a sustancias, ¿funcionan de manera similar? ¿Funcionan de manera diferente?
Las adicciones sociales, como puede ser, por ejemplo, el trabajo, funcionan de una manera similar a la de las otras adicciones. El adicto desarrolla la dependencia para tapar algo del orden de lo emocional o para combatir los síntomas de una enfermedad psíquica, pero a la hora de identificar una adicción con otra, hay distinciones. Por ejemplo, el adicto al trabajo no sufre una dependencia física y los síndromes de abstinencia son más difíciles de detectar. Cuando hay una sustancia química y la retiras, eh, los síntomas fisiológicos y psicológicos son más evidentes. Cuando hablamos de una adicción al trabajo, estos síntomas que aparentemente se pueden ver en otras sustancias no son tan visibles y muchas veces cuando se identifica que hay una adicción al trabajo, más bien cuando el que la sufre lo identifica, porque la familia sí que lo detecta, pero el que está enganchado, el adicto, el que se droga con el trabajo, no lo identifica hasta que esta adicción deriva en una consecuencia más grave, porque la adicción al trabajo está muy relacionada cuando alguien ya lleva mucho tiempo consumiendo trabajo, se relaciona con la adicción a la cocaína, con el consumo de otras sustancias, se relaciona con trastornos psicosomáticos, pero también con la enfermedad coronaria, porque las personas que están enganchadas al trabajo sufren de altos niveles de estrés. Y muchas veces a lo que esas personas se enganchan es a las sustancias químicas que produce el estrés, al efecto que produce el trabajo y la presión en la persona y no al trabajo en sí. El adicto al trabajo se engancha a ese estado que le produce el tener el estrés y se engancha al reconocimiento social, al poder y a la economía. Pero no es como el que no es adicto al trabajo, que lo que le gusta y le apasiona es su trabajo.
Luis, muchas veces hemos comentado el consumo de sustancias viene a tapar algo más profundo, ¿no? En el caso de la adicción al trabajo, ¿qué función cumple ese trabajo excesivo desde un punto de vista emocional?
Muchas veces lo que está haciendo la adicción al trabajo es rellenar un vacío y ese vacío a veces viene por una falta de autoestima y lo que viene a hacer el trabajo y el éxito es mitigar esa baja autoestima, porque con el trabajo a través del esfuerzo va a obtener reconocimiento y va a obtener gratificación eh y recompensas económicas y sociales. Pero muchas veces, igual que con otras adicciones, la adicción al trabajo está relacionada con alguna otra enfermedad mental, no solamente con la adicción al trabajo. Y hay estudios que ya demuestran que una de las enfermedades mentales con la que hay una mayor relación es con la bipolaridad, porque el que tiene bipolaridad tiene momentos en los que está en estados de hipomanía o de manía. Y en esos momentos esa persona cree que es más creativa, necesita dormir menos horas, está más exaltada, se siente más motivada, tiene capacidad de producir más, pero lo que le está pasando en ese momento es que está en una fase de manía o de hipomanía, o por lo contrario, esta persona muchas veces entra en fases de depresión, de culpa, de cansancio. Entonces, a veces cuando hablamos de alguien que es adicto al trabajo y que trabaja compulsivamente, puede ser que tengamos una persona que es adicta al trabajo, pero también que de base haya una enfermedad mental. Como como el sujeto no sabe que es un enfermo mental, lo que está haciendo a través de esta conducta es paliar los síntomas de esta enfermedad y lo que está haciendo es paliar la ansiedad y regular el estado del ánimo a través de esa conducta compensatoria.
Y a nivel cerebral, Luis, ¿qué ocurre cuando recibimos, por ejemplo, reconocimiento, no? Por nuestro trabajo o como tú bien decías, validación en las redes sociales?
Claro, cuando tú recibes validación por el trabajo bien hecho, se activan los circuitos del placer, que son los mismos circuitos cerebrales que se activan cuando consumes drogas. Esto en una persona que no tiene predisposición genética para desarrollar adicción no es un problema. Cuando encontramos una persona que tiene, además de factores psicológicos que favorecen la adicción, tiene predisposición genética, esto hace que esa persona sea más vulnerable a engancharse, porque la persona que tiene predisposición genética a desarrollar adicción, vive muchas veces en un estado de insuficiencia. Todo le es insuficiente, siempre necesita más, nunca está satisfecho y esto es por la falta de algunos aminoácidos en el cerebro. Entonces, el adicto es alguien insaciable, alguien que siempre necesita más, alguien que siempre quiere más, alguien que nunca tiene suficiente, que si lo tiene blanco lo quiere negro, que si está arriba quiere estar abajo. Entonces ahí en el tratamiento a la hora de poder superar la adicción entra en juego el conocerse a uno mismo también y el saber cómo es una persona, porque la mayor herramienta que puede tener un adicto para rehabilitarse es conocerse a él mismo. Porque el tratamiento, cuando alguien va a rehabilitarse, el tratamiento no va a instaurar nada nuevo dentro de ti. El tratamiento lo que va a hacer es crear ese contexto en el que tú te sientas cómodo, estés a gusto y te sientas confortado para poder hacer ese trabajo de conocerte a ti mismo y de saber cómo eres para poder controlar esos impulsos.
Creo también que hoy en día en nuestra sociedad, ¿no?, eh trabajar mucho está bien valorado. Entonces, me imagino que eso no ayuda nada a identificar estas adicciones al trabajo.
En el siglo XVII, trabajar estaba mal visto. Trabajar era de esclavos y el trabajo se enfocaba únicamente en que los esclavos pudieran dar una buena vida. a los mandantes. Esto al paso de los siglos y de los años ha ido cambiando hasta tal punto que llegamos en un momento en el que no trabajar estaba mal visto. Llegábamos en un momento en el que trabajar en algo que no fuera productivo era casi una locura, era un desecho social el que no el que no trabajaba. Y esto se ha ido reforzando con los años y ahora estamos en en un momento de hiperproductividad. Estamos en un momento en el de hacer más, más, más y más a veces para validar nuestra identidad, porque sobre todo en los adictos al trabajo, la identidad y la autoestima va muy ligada al rendimiento y a la producción. Si soy capaz de rendir más y de producir más, me siento bien, me siento satisfecho. Pero si estoy en un momento de mi vida en el que no puedo producir, en el que necesito descansar, en el que me están pasando otras cosas que me impiden producir la misma cantidad, eh me siento con baja autoestima, eh me siento hundido, estoy infeliz y muchas veces eso también hace que la persona adicta al trabajo acabe consumiendo alcohol, acabe cocaína para rendir más. muchos adictos al trabajo, como empiezan a consumir para rendir más y para paliar los síntomas emocionales que que están sufriendo por esa adicción y también porque el trabajo excesivo provoca estrés y para poder lidiar con el estrés a veces necesitan consumir alcohol. del alcohol es un relajante, el alcohol es un eh es un ansiolítico y muchas veces cuando alguien entra en esa fase de distrés en el que uno cree que no va a ser capaz de enfrentar depende qué proyectos en los que se haya metido, necesita contrarrestarlo con con el alcohol, con hipnóticos, con sedantes o con diferentes fármacos que muchas veces los aditos al trabajo acaban desarrollando dependencia a ellos.
Claro, cuando hemos hablado de la cocaína, ¿no? Comentamos que es una droga muy vinculada también a a empresarios de éxito, a profesionales de éxito y me imagino que todo va por aquí, ¿no? necesidad de trabajar mucho y muy duro para, por una parte esconder esas deficiencias emocionales quizás que uno tiene y además se viene reforzada porque el contexto te está diciendo que estás teniendo éxito porque estás trabajando mucho y ahí también en esos ámbitos la cocaína, el alcohol están ampliamente normalizados.
Es una enfermedad, la adicción al trabajo es una enfermedad muy difícil de detectar y una de las más peligrosas, porque como es muy difícil de detectar cuando estalla, cuando nos damos cuenta que hay un problema, es porque viene una enfermedad física o porque viene consumo de cocaína o porque aparece un paro cardíaco o cualquier enfermedad coronaria que esté relacionada con el tipo de vida que está llevando esa persona. Y ahí quiero hacer un inciso y es muy importante porque así como un adicto a la cocaína o un adicto al alcohol, le vas a decir que tiene un problema con el alcohol y va a tardar más o va a tardar menos, pero puede ser que te diga que sí. Por ejemplo, una persona que tiene un trastorno por consumo de sustancias, como es el alcohol o la cocaína, tarda entre tres o 4 años desde que empieza a consumirla hasta que se hace evidente que tiene un problema. El alcohólico desde que empieza a consumir hasta que se hace evidente que tiene un problema, pasan 10 o 15 años. Pero el que es adicto al trabajo nunca va a evidenciar que tiene un problema con el trabajo hasta que no aparece como consecuencia una enfermedad física, mental o de consumo por otras sustancias.
¿Qué ocurre cuando aparece esa enfermedad física, cuando aparece el infarto, cuando aparece la enfermedad coronaria? Cuando aparece el consumo de otras sustancias, cuando aparecen los problemas familiares que siempre acompañan al adicto al trabajo, es el momento de señalarle a ese adicto al trabajo que no puede continuar con esa vida. Y ese momento de crisis lo vamos a utilizar como motivación para que esa persona haga un cambio de vida, aprenda a vivir de una manera nueva. Y esto no es fácil porque esto necesita muchas veces una intervención psiquiátrica porque el adicto va a sufrir síntomas de abstinencia, aunque sea adicto al trabajo, va a tener irritabilidad, va a tener insomnio, cefaleas, trastornos psicosomáticos, dolores de espalda y de cuello. Por otro lado, vamos a tener que enfocarlo desde una vertiente psicológica para hacer un trabajo más íntimo y más personal en función de el para qué estoy enganchado a esa conducta, no tanto el por qué, sino el para qué, qué consigo yo con esto por otro lado, también a nivel socioterapéutico, hay que aprender a vivir de otra manera y esto se hace con un equipo multidisciplinar y con un tratamiento completamente integrado, igual que lo haríamos con alguien que tiene dependencia a la cocaína. Muchas veces pensamos que alguien tiene un problema con la cocaína, pero realmente es adicto al trabajo. Deja de consumir cocaína, hace un tratamiento, se va para su casa y vuelve a entrar en los mismos patrones de conducta que hicieron que consumiera cocaína. Entonces, estamos tratando la enfermedad desde lo superficial y no desde la raíz. Y ahí la importancia de que un tratamiento tenga todas las fases por las que debe pasar, una fase de desintoxicación, de de deshabituación, una fase de reaprendizaje, pero también una fase de introspección en el que uno descubre el por y el para qué de esa conducta y entonces puede hacer un abordaje completo del tratamiento.
Y Luis, siendo tan difícil de identificar la adicción al trabajo, ¿qué señales son las que nos pueden indicar que nosotros o que alguien de nuestro entorno puede estar desarrollando una adicción al trabajo?
Mira, hay dos que son claras y las va a detectar la familia, pero no quien sufre la adicción. Una es que casi toda la energía y todo el tiempo de esa persona está enfocada en el trabajo y por otro lado le cuesta prescindir de tareas laborales o de estar pensando siempre en el trabajo. Por ejemplo, una persona adicta al trabajo, le cuesta irse de vacaciones y si se va de vacaciones o hace algún viaje tiene que relacionarlo con el trabajo. No puede descansar. Son momentos de descanso en los que no puede desconectar. está con la familia, está en una comida familiar, está reunido y está pendiente de las tareas del trabajo, está pendiente de los correos, de las notificaciones, de lo que está pasando. Después hay otras, por ejemplo, le cuesta divertirse, no sabe vivir, solo sabe trabajar, no sabe realizar otras actividades recreativas, vive bastante aislado, no tiene muchos amigos y los que tiene son en relación al trabajo, a los negocios, a las empresas. Además, deterioran otras áreas de su vida, como es el sueño, como es la relación con la familia. No se acuerdan de las celebraciones familiares, no se acuerdan de los cumpleaños porque lo que tienen en la cabeza es la droga, que en este caso es el trabajo. Así como con un adicto a la cocaína, toda su vida gira en torno a esa sustancia, con un adicto al trabajo, todo su entorno gira en torno al trabajo. Todo lo que hace tiene que tener una relación con lo laboral y su identidad queda ligada al trabajo o a la productividad. Si no produzco, no valgo. Si mi empresa no tiene éxito, me siento mal. Si no produzco lo mismo, tengo miedo de lo que van a pensar mis compañeros de trabajo. Tengo miedo de perder mi lugar de trabajo. Estos son síntomas de una persona que tiene adicción al trabajo y además cuando no están trabajando sienten ansiedad y culpa.
Supongo también que la negación debe de tener un papel importante en este tipo de adicción.
Pues como con toda adicción, el adicto va a negar que tiene un problema. La adicción se denomina enfermedad del autoengaño, enfermedad de la negación. El adicto es incapaz de aceptar o de identificar que tiene un problema en sí mismo. Además, es, yo creo que es la única enfermedad del mundo en la que el último en enterarse que tiene un problema es el enfermo. Y como todo adicto va a encontrar una justificación de por qué lo hace. Y en el caso del adicto al trabajo, esta justificación vendrá todavía más reforzada, porque en la sociedad en la que vivimos, las metas, el éxito y y el refuerzo económico están bien vistos. Pero el adicto lo va a justificar diciendo que esta es su manera de ser, que él es muy trabajador. Lo va a justificar diciendo que el éxito y tener una buena vida requiere de mucho esfuerzo y que para conseguir vivir bien, para tener una casa, para poder ir de vacaciones, tiene que trabajar de esta manera y que no pueda hacerlo de otra manera y va a manipular a su familia para poder seguir con la misma brecha. A través de esas justificaciones va a hacerle creer a la familia muchas veces que es necesario que trabaje de esa manera, pero poco a poco se van deteriorando las relaciones familiares porque el que es adicto al trabajo solo piensa en el trabajo, desatiende a sus hijos, desatiende a su mujer, se van de vacaciones y no no disfruta. Hay una frase que a mí me dicen mucho las familias de los adictos y es está ausente, no está. Estoy con él y estoy sola. Esta es una frase que me dicen mucho las los matrimonios, las mujeres de los adictos y es porque el adicto, aunque esté de vacaciones, está pensando en el trabajo. Siente ansiedad, entonces se frustra, siente irritabilidad, entonces eso provoca discusiones familiares porque hay tensión y la convivencia se hace difícil.
¿Y qué diferencia hay entre un adicto al trabajo y una persona muy trabajadora?
Pues hay una frase que yo creo que lo clava. Y es que el adicto al trabajo vive para trabajar y el que no es adicto trabaja para vivir. El adicto al trabajo trabaja estresado. El que no es adicto al trabajo trabaja disfrutando del trabajo. El adicto al trabajo trabaja por prestigio, por dinero, por reconocimiento, por mitigar una baja autoestima, por alimentar una identidad que va ligada al trabajo. El que no es adicto al trabajo no trabaja por esas razones. trabaja porque le gusta su trabajo, trabaja porque se siente realizado, porque pasa un proceso de maduración personal, porque trabajar no es malo. Trabajar es necesario para el ser humano y es necesario para reafirmarse y desarrollarse como persona, pero llevado al extremo y llevado al punto de enganche donde lo lleva un adicto al trabajo, eso ya complica esa conducta porque a veces deriva en otras enfermedades. El adicto al trabajo prescinde la familia, no cuenta con ellos. Todo lo que él haga va a girar en torno al trabajo. Por ejemplo, pues va a renunciar a sus vacaciones, va a renunciar a sus amigos que no tienen que ver con el trabajo, va a renunciar a hacer actividades recreativas. El adicto al trabajo cree que estar de vacaciones, eh tener momentos de ocio, es perder el tiempo. Cree que de alguna manera está desaprovechando la vida. Y esto no significa que una persona que le dedica mucho tiempo a su trabajo o que lo vive con entusiasmo sea adicto al trabajo, sino lo que distingue a una persona adicta de una persona no adicta es el para qué hago ese trabajo y cómo vivo ese proceso.
Que esta es una pregunta que muchas veces te dirige de una manera clara hacia el problema, pero también hacia la solución. La pregunta más difícil de responder para un adicto y que muchas veces le lleva a un bucle de una salida sin respuestas es el por qué lo hago. El por qué cuando una persona se pregunta por qué me pasa esto, siempre encuentra una justificación que le aclara pocas cosas y que no determina exactamente lo que le pasa. Pero cuando uno se pregunta, ¿para qué lo hago? y la respuesta empieza con un para qué. Eso lo que hace es una determinación del problema y a la misma vez una claridad de cómo puedo salir de ello. No es lo mismo por qué lo hago que para qué lo hago. Cuando yo me pregunto para qué lo hago, estoy reduciendo las posibilidades. De manera que la respuesta que voy a encontrar va a ser mucho más clara y va a tener mucha más concisión en el problema que realmente está ocultando esta enfermedad. Hay una frase que dice que el fracaso muestra lo que el éxito oculta y muchas veces detrás de un problema podemos darnos cuenta de alguna situación que realmente lleva con nosotros mucho tiempo y que no hemos podido resolver, que no hemos podido sanar, no hemos podido hablar y nos da la oportunidad de hacer ese trabajo personal y de reconciliarnos con a veces con nosotros mismos o con algún dolor que lleva mucho tiempo latente y que el trabajo, La adicción es solamente la manera que el adicto ha encontrado de ponerle palabras a un dolor que no puede expresar de otra manera. La adicción es la expresión muchas veces de un conflicto inconsciente. El adicto va a expresar a través de la conducta adictiva, sea la cocaína, sea el juego, sea el sexo, sean las drogas, sean las redes sociales, algo a lo que no puede ponerle palabras, no tiene herramientas para expresar. Por eso es tan importante ir a terapia. No se va a terapia solo para decir, "Voy a ir a terapia y voy a hablar de este problema." No, porque entonces muchas veces uno como no sabe que tiene un problema, no va a terapia y uno solo sabe que tiene un problema con la cocaína, solo sabe que tiene un problema con el trabajo o con el juego. Y esto es muy complicado de resolver porque no estás tratando el problema desde la raíz. Pero cuando uno tiene un problema y va a terapia, cuando uno tiene una dificultad más que un problema, por ejemplo, con las drogas y va a terapia, se puede ir a terapia para aprender a hablar, para aprender a expresarse. La adicción es una palabra que proviene del latín y significa no decir. A significa no y decir dictar significa hablar. Entonces, el origen de la adicción es no hablar. En la mayoría de los casos, muchas veces uno se engancha para paliar los síntomas de una enfermedad mental. Entonces, tenemos una persona con patología dual. Entonces, tenemos una persona con patología dual que tiene un trastorno mental y un trastorno por consumo de sustancias. Pero para poder resolver el trastorno por consumo de sustancias, hay que aprender a hablar y de ahí la importancia de ir a terapia. Por eso, muchos de los métodos que se han intentado para superar las adicciones han sido fallidos, porque no se trata solamente de equilibrar esos neurotransmisores que funcionan de una manera eficiente, sino también de aprender a hablar, a expresarse el como uno se siente ante las situaciones del día a día y algunas de ellas pueden parecer insignificantes. Pero para una persona algo que puede ser muy traumático, puede ser traumático, pero para otra persona el mismo problema puede no ser un trauma y para otro algo muy insignificante puede ser un verdadero trauma, pero para otro no serlo. Entonces, la recuperación va a consistir muchas veces en un entrenamiento pedagógico de aprender a hablar, de aprender a expresarse, de saber compartir los sentimientos, cómo me siento. También un trabajo socioterapéutico, saber poner límites, saber decir que no, que está muy ligado con el aprender a quererse, con la autoestima. Cuando tú estás diciendo que no a algo porque no te beneficia, te estás diciendo sí a ti. Este quizás es una de las complicaciones que encuentran muchos adictos que no tienen límites y tanto les perjudica en sus relaciones porque ellos traspasan los límites que quizás otras personas tienen y eso hace que la que las relaciones empeoren. Pero a la misma vez un adicto que no tiene límites también hace y le provoca que se aprovechen de él porque tampoco sabe decir que no. Entonces va cargando esa mochila de piedras y hasta el punto que se siente sobrepasado y muchas veces la salida que encuentra es el consumo.
Porque el adicto al trabajo realmente qué busca, ¿el trabajo en sí o sus beneficios psicosociales?
Sin duda, el adicto al trabajo no busca la experiencia y la realización del trabajo, sino los beneficios psicosociales, el reconocimiento, lo afectivo, la estima que pueda sentir de otras personas hacia él por el reconocimiento en la sociedad del tanto produces, tanto vales, bien vista para muchos. y que no es un problema para todos, para el que es vulnerable a desarrollar adicción y para el que está enganchado, sí es un problema.
¿Y cuáles son los factores internos que lo empujan a esa conducta? ¿No se me ocurre pues eso, baja autoestima, por ejemplo, pues una relación bastante clara y común entre los adictos al trabajo y las adicciones sociales la encontramos en un vacío existencial y en problemas familiares?
Muchas veces estos problemas familiares pueden ser la causa de esta adicción, pero también pueden ser la consecuencia. Y las personas que desarrollan concretamente adicción al trabajo son personas bien posicionadas socioeconómicamente, son normalmente de clase media alta alta y son personas modestas, no son personas en situación de calle, no son personas que estén en familias que parecen aparentemente desestructuradas, pero sí son personas con carencias emocionales y muchas veces veces consumen para tapar algo de lo orden de lo emocional. Sirve como un regulador del estado del ánimo esa conducta.
¿Y qué situaciones de riesgo hay en esta adicción?
Pues aparte de las que hemos comentado, algunas situaciones de riesgo para desarrollar adicción al trabajo son, en primer lugar, la predisposición genética, la carencia de algunos aminoácidos en el cerebro que hace que alguien sea un ser insaciable y que necesite más para sentirse bien en busca de un bienestar que nunca llega y que muchas veces acaba con una enfermedad coronaria, con un trastorno psicosomático, con una enfermedad mental. Y por otro lado, una situación de riesgo que está muy en auge y que va a provocar quizás más adictos al trabajo es el teletrabajo. El teletrabajo puede ser un problema a la larga para algunas personas porque encierra a las personas, los aísla. el empleado o el empresario ya no tiene que salir para trabajar, ya no cambia de espacio, se queda trabajando en casa y eso hace que sea difícil mantener esa línea divisoria, ese límite entre momento de trabajo y momento de descanso. Además, con esto a nivel conductual puede ser un problema porque no solo registra los estímulos el cerebro, sino que también los registra el cuerpo. Y así como el cuerpo para dormir bien por la noche, tiene que entender que a la cama solo se va para dormir, no se va a leer, no se va a comer, no se va a jugar y que a la mesa solo se va para comer, que no se come en el sofá o que no se come de pie, porque si de esta manera lo que está haciendo el cuerpo es que muchas veces te está pidiendo comida fuera de horarios. Pues así como sucede con la comida y sucede con el sueño, también sucede con el trabajo. Si tú estás trabajando cada día en un sitio, si tú hoy trabajas en casa y mañana en la oficina, el cuerpo ya no sabe dónde tiene que trabajar, porque la memoria se graba en el cerebro, pero también se graba en el cuerpo. Entonces, cuando uno se queda trabajando en casa, haciendo teletrabajo, encontrar esa línea divisoria es muy complicado. Y las personas vulnerables y con predisposición a engancharse, pues seguramente acaben trabajando más horas de lo normal, acaben despertándose por la noche, se despierten por la mañana y lo primero que hagan sea mirar los correos o el teléfono móvil. Se van a dormir mirando el teléfono móvil y esto pues acaba con personas que tienen cefaleas, dolores de cabeza, insomnio, irritabilidad, ansiedad, trastornos de angustia.
Y qué consecuencias, ya sean físicas, emocionales o sociales, puede tener la adicción al trabajo si no se detecta.
Las consecuencias que puede tener la adicción al trabajo son que acabe consumiendo otras sustancias como puede ser el alcohol o las drogas, que tenga un trastorno psicosomático o enfermedad coronario. La adicción al trabajo muchas veces se acaba detectando cuando desencadena una enfermedad más grave. No porque la adicción al trabajo no sea grave, sino porque como no hay una dependencia física y los síntomas no son tan visibles como en alguien que consume cocaína, se tarda mucho más tiempo en detectarse. Y cuando se detecta, tenemos a una persona a la que le tenemos que decir, "El estilo de vida que llevas te ha traído hasta aquí, hasta esta situación y es momento de cambiar la manera de vivir. Porque la connotación de adicción al trabajo, soy un adicto al trabajo, uno lo va a entender cuando ingresa en un centro. cuando sepa que es la adicción, cómo funciona el cerebro, los circuitos cerebrales, pero de mientras como tú le digas a alguien que es un adicto al trabajo, te va a decir que no, que trabajar es una necesidad. Así como un adicto a la cocaína no te va a decir que la cocaína es una necesidad, aunque para él lo sea, el adicto al trabajo sí que te lo va a decir. Entonces, hay que esperar ese momento en el que esa manera de vivir traiga otras consecuencias y en el momento que aparecen esas consecuencias mostrarle que no puede seguir viviendo de la misma manera. Y entonces sí iniciar un tratamiento para la adicción.
Sabemos que para un adicto es muy difícil eh pedir ayuda. También lo es para el familiar del adicto, ¿no? La madre, la pareja, los hijos, las hijas. Supongo que en el caso de una adicción al trabajo, eso es aún más complicado porque al no haber una sustancia de por medio que quien más quien menos sabe que son nocivas, ostras, pedir ayuda en estos casos supongo que pues tiene ese componente añadido.
Mira, yo tuve un adicto al trabajo que lo estuve tratando en la empresa que en su sector era el número uno, era bueno en lo que hacía y además era un adicto al trabajo. Por lo tanto, podemos decir que era una persona que tenía mucho reconocimiento, tenía éxito laboral, eh una economía que siempre iba en ascenso y la mujer me lo trajo porque me dijo, "Luis, o hace un tratamiento o me separo de él porque no puedo con él, no puedo mantener la convivencia con él." Y hay personas que aguantan, parejas que aguantan, matrimonios que aguantan, pero mal viviendo. Porque así como si es verdad que la economía es necesaria para vivir, que el éxito laboral puede facilitarte la vida a nivel económico, a nivel de comodidades, también es cierto que cuando el adicto ha desarrollado dependencia, se ha enganchado, es un adicto al trabajo, la convivencia es insostenible porque la irritabilidad, el enfado, el aislamiento, la soledad que vive ese matrimonio, que vive esa familia no se sostiene en el tiempo. Entonces, la familia tiene que pedir ayuda al lugar adecuado porque el adicto cree que necesita trabajar de esa manera para poder tener la vida que tienen y cree, es decir, su creencia, él no te está engañando cuando te dice, "Es que el éxito o el tener una buena situación económica requiere esfuerzo. Él no te está engañando. Es la creencia que él tiene. Él lo vive así. Entonces va a ser imposible desmontárselo. Y ahí lo que hay que iniciar es un proceso de intervención familiar. Ahí lo que tiene que hacer la familia no es luchar con él, no es insistir, es pedir ayuda profesional. Y a través de unas sesiones la familia le explica al terapeuta qué están viviendo, cómo lo están viviendo. Y el terapeuta empieza a darle pautas a la familia y empieza a darle indicaciones de lo que tienen que hacer, no para obligarle ni para confrontarle, sino para que ese señor o esa señora que es adicta al trabajo se dé cuenta que no puede continuar con esa vida. Y esto funciona muy bien.
Pues, Luis, hoy hemos entendido un poco más cómo funcionan estas adicciones sociales, estas adicciones conductuales, qué las diferencia y qué semejanzas tienen con las adicciones a a las sustancias. Así que bueno, en el futuro quizás eh si nuestros oyentes les interesan estos temas podamos tratar también otras conductas adictivas como al sexo, la ludopatía, etcétera. Así que como siempre, gracias por todo tu conocimiento.
Muchas gracias a todos vosotros por acompañarme cada día en adicciones al descubierto. Anotármelo si queréis que hable de alguna adicción en concreto o de otros temas que lo tendré en cuenta para los próximos capítulos. Gracias.