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Campaña Evangelística 2023 Predicación, Karla Casas

Dotado por Dios1:03:48

Transcription

¿Qué le decimos a nuestra hermana? Ya me cambiaron el apellido, chicos. Vamos a cerrar nuestros ojos ahí en nuestro lugar. Y yo quiero que, que esta tarde, pongas tus, todos tus pensamientos, hermano de Dios, que no haya nada que te distraiga. Quizás hay un poquito de calor, quizás hoy hiciste muchas actividades, pero vamos a poner todos esos pensamientos que a veces traemos en la cabeza y los vamos a, a poner en manos de Dios. Y vamos a decirle a Dios: "Dios, toma el control de mis pensamientos este día, que tú seas hablando a mi corazón en este día. Dios, hoy dispongo a escuchar tu voz, Señor, y aprender de lo que tú quieres enseñarme esta noche. Adiós, Padre amado, ruego, Señor, tu bendición sea sobre tus hijos, Padre amado. Te pido, Señor, que tú nos bendigas en gran manera y no solamente eso, sino que tú hables al corazón de ellos. Hoy te ruego, Espíritu Santo, que camines con nosotros, que tu presencia se pueda sentir tan palpable, Señor, que no podamos salir de este lugar, Señor, sin adorarte, sin exaltar tu nombre. Padre, hoy me pongo delante de ti, Señor Jesús, presentándome, Señor, como un vaso que quiere ser usado para ti. Hoy ruego, Señor, que tu Espíritu Santo nos acompañe y tu gracia sobre cada uno de nosotros. Para ti es la honra, Señor, de todo lo que hacemos, pero hoy pongo en tus manos a tus hijos, Señor, porque yo sé que tú tienes una, tu palabra especial que los va a bendecir este día. Así que te ruego, Espíritu Santo, que tu presencia nos acompañe, en el nombre de Jesús. Amén y amén."

Quiero que abras tu Biblia conmigo en el Salmo uno y dice: "Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado." Y dice la palabra: "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche." Dice aquí: "Será como árbol plantado junto a las corrientes de las aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará."

Ahora, yo quiero que leas conmigo el verso tres nuevamente, pero quiero escuchar tu voz. Dice: "Será como árbol plantado junto a las corrientes de las aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará." Quiero que le digas al Espíritu Santo: "Dile, Espíritu Santo, habla mi vida este día, habla mi corazón, háblame ahora, Señor Jesús, en el nombre de Jesús." Puedes tomar tu lugar ahí donde estás.

[Música]

El Salmo uno es uno de mis favoritos de muchos salmos, pero el Salmo uno trae una enseñanza muy especial a mi vida. Porque hace unos años atrás, a mi familia y a mí nos gusta mucho viajar por la carretera. De hecho, yo comúnmente viajo por carreteras y cuando ando por las carreteras, hay unas carreteras que a mí me llaman mucho la atención y son las que están a la orilla del mar. Porque en la orilla del mar, los árboles se ven un poco diferente. Nosotros conocemos los árboles que en el invierno se sus hojas no están a la vista, sino que eran como pelones nuestros árboles, ¿verdad que sí? En el invierno, pero en la primavera nosotros vemos florecer estos árboles y se ve increíble cuando los árboles están verdes. Pero cuando yo voy por la carretera, me llama mucho la atención que yo he pasado en primavera y los árboles están verdes, he pasado en verano y los árboles están verdes, he pasado en otoño cuando todas las hojas caen y los árboles están verdes, y también he pasado en el invierno y los árboles están verdes.

Y cuando yo bajaba con mi familia en una edad quizás de los ocho años, nueve años, "Oye mamá, ¿por qué los árboles de Monterrey? Porque yo vengo de Monterrey, en invierno son tan feos." Y ella decía: "¿Cómo?" Y yo le decía: "Es que cuando pasamos por aquí, los árboles siempre están verdes." Y ella me contaba que las raíces de esos árboles estaban conectadas con corrientes de agua. Y eso eran los ocho años cuando me contó esta historia.

Cuando yo conozco a Dios y empiezo a leer el Salmo, que fue uno de los árboles que yo me empecé a conocer y leí el verso tres. Y quiero que lo leas conmigo otra vez. El verso tres dice: "Serás como árbol plantado junto a las corrientes de las aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará." Y la Biblia hace una comparación de nosotros con un árbol plantado que dice que su hoja no cae porque este árbol plantado está conectado con las corrientes de las aguas. Y sabes, para los hijos de Dios, las corrientes de las aguas es la presencia de Dios, es estar conectado con el Dios vivo que nosotros conocemos, es tener una conexión con él de poder hablar, de poder platicar, de poder dialogar con una persona que nos conoce tal y como somos. Porque el Espíritu Santo sabe quién eres tú, sabe por qué llegaste a este lugar, sabe por qué estás aquí delante de su presencia, por qué apartaste tiempo el día de hoy. Quizás unos llegaron: "No, yo no quiero ir." O quizás otros dijeron: "Tengo mucho calor, ojalá que la hermana Carla predique rápido para para hacer ahorita lo que vamos a hacer la cena o algo así, porque yo tengo hambre, chicos." Eh, entonces yo voy a ser breve, pero voy a hablarles lo que Dios quiere hablar.

Y yo me pregunté una pregunta hace unos meses atrás y la pregunta que me hice y que le hice a Dios, yo le pregunté a Dios: "¿De qué trataba la vida del creyente? ¿De qué trata ser cristiano? ¿De qué se trata venir a la iglesia todos los domingos? ¿De qué se trata orar todos los días? ¿De qué se trata que yo lea la Biblia todos los días?" Y empecé a preguntarle a Dios: "¿De qué trata la vida del creyente? ¿De qué trata la vida de ser un hijo de Dios? ¿De qué se trata, Dios?" Y entonces él empezó en las oraciones que yo tenía, empezó a verme y me dijo: "Se trata de conocer a Dios y de conocer a Jesús." Y eso me dio una, una breve respuesta, pero yo le decía: "Señor, ¿de qué se trata?" Y otra respuesta que Dios me dio: "Se trata de que des fruto a donde quiera que vayas."

Y empecé yo a leer la palabra de Dios y quiero que abras conmigo en Juan capítulo 15, verso 16, porque la palabra de Dios dice así: "No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca, para que todo lo que pidieres al Padre en mi nombre, él os lo dé." Voy a leerlo nuevamente. Dice la palabra de Dios: "No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a ustedes."

[Música]

Cuando yo leí ese versículo, a mí me emocionó. Porque, ¿cuántos de aquí tenemos defectos? Levanten su mano. No me dejen sola. Somos bastantes. Y cuando yo leía el versículo que dice: "No me elegiste tú a mí, sino que yo te elegí a ti", yo dije: "Wow, Dios volteó a verme, Dios me miró." Dije: "Vaya, ¿qué qué talento vio el mío? ¿Qué virtud vio en mí?" Pero cuando yo decía y empezaba a pensar yo: "El Señor me elegiste por hablar mucho, me elegiste por porque soy buena, a lo mejor leyendo, me elegiste porque porque soy alta, me elegiste porque porque porque porque te caigo bien." Empecé yo a preguntarme esas cosas. "¿Por qué me elegiste a mí?"

Y entonces me contestaba Dios: "Yo no te elegí, Carla, porque sepas mucho. Yo no te elegí porque hables mucho. Yo no te elegí por tu apariencia tampoco." Y entonces empecé a preguntarme y dije: "Señor, entonces, ¿por qué me elegiste a mí?" Porque eso es lo que dice la palabra de Dios, que él nos eligió a nosotros y no nosotros lo elegimos a él.

[Música]

Y después de que a lo mejor pensé en muchas cualidades que yo puedo contar, que eran como unas cinco, las que yo había notado, empecé a decir: "Dios, pero yo tengo bastantes defectos. Soy enojona de vez en cuando, no me gusta que me manden a la tienda." Ya estoy viendo caritas que se identifican conmigo.

[Música]

Pues me gusta levantarme un poquito después de las nueve. Y empecé a a ver unos defectos que yo tenía y tengo muchos, pero no me quiero exhibir este día, entonces nada más dije tres. Entonces dije: "Dios, tengo demasiados defectos para que tú me hayas elegido a mí." Y Dios volvió a responder y me dijo: "Es que no se trata de tus defectos tampoco. Yo no te elegí ni por tus talentos, ni por tus defectos. Yo te elegí porque yo di a mi hijo para que tú tuvieras vida eterna." Y eso me entró más en el corazón, porque yo dije: "Wow, no es por lo que sé, no es por lo que no sé, sino que ahora entiendo que alguien había dado la vida por mí."

Y entonces dice: "Yo os elegí a vosotros y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto." Entonces, eso quiere decir que Dios ha depositado algo en nosotros para llevar fruto y no solamente eso, sino para que nuestro fruto permanezca, para que todo lo que pidamos al Padre, él nos lo dé. ¿Tú te imaginas o tú has pensado en algo que le quieras pedir a Dios este día?

[Música]

Si hoy te dijera: "Adiós, pídeme lo que quieras." Tú, ¿qué le dirías a Dios? Y te voy a hacer pensar un poquito. ¿Qué le pedirías a Dios en este momento? ¿Paz? ¿Amor? ¿Una nieve de chocolate? ¿Qué le pedirías a Dios? Porque la palabra dice: "Y todo lo que pidieres al Padre en mi nombre, él nos lo dará." Él nos va a dar. Y yo de verdad estaba emocionada porque yo decía: "Dios, tú no me elegiste a mí, o sea, yo no te elegí a ti, sino que tú me encontraste a mí y me dices que a donde quiera que vaya yo tengo que llevar fruto y ese fruto tiene que permanecer para que todo lo que yo pida a ti, tú me lo des." Entonces, como un acertijo, prácticamente, lo que Dios nos está escribiendo aquí. Dios nos dice: "Yo te elegí a ti, tú no me elegiste a mí. Te he escogido para que lleves fruto y cuando lleves ese fruto, todo lo que me pidas, te lo voy a dar."

Pero ahora vamos a ver otro versículo. Dice Romanos capítulo siete, verso cuatro: "Así que también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, de que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios." Y Dios nos habla de llevar un fruto para Dios. ¿Y cuál es el fruto que nosotros podemos llevar a Dios? Nuestra propia vida es un fruto que nosotros podemos entregar.

Ahora, ve a Mateo capítulo 13, verso 23: "Oye y entiende la palabra, y da fruto, y produce ciento y a sesenta y a treinta por uno." Y Dios nos habla de que nuestro fruto se debe de multiplicar. Y empecé a leer y a leer tantos versículos sobre el fruto y le dije: "Señor."

[Música]

"Yo necesito que me respondas la pregunta que hice al principio: ¿De qué trata la vida del creyente? ¿Por lo cual Dios nos hizo sus hijos?" No solamente para creer, sino para que también tengamos cambios en nuestra vida. Él solamente desea que tú y yo llevemos el fruto que él ha puesto en nosotros. Eso es lo que él desea. A Juan 15:8 dice: "En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto." Y la palabra de Dios en Juan 15:1-2 dice: "Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el Labrador. Y todo aquel que en mí lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto." Y habla sobre una limpieza que debemos de tener, porque Dios desea limpiar nuestra vida para que nosotros llevemos fruto.

Y me gustó mucho la ilustración que acaban de hacer un ratito, en donde ponen a alguien que se limpie. Y yo quiero que saques tu trapito imaginario, sácalo conmigo, imaginario, de tu bolsillo. Es un trapito blanco y ponle mucho cloro, por favor, ahí todos. Muy bien, los jóvenes, pónganle cloro. Muy bien. Y ahora le vas a decir a Dios: "Limpia mis pensamientos." Dile al Señor, de manera imaginaria: "Limpia algunos." No le echaron bien el cloro, porque veo un poquito de mugre todavía. Y ahora dile al Señor: "Limpia mis labios." Que ya veo aquí algunos chismosos. Dile al Señor: "Limpia mis manos."

[Música]

Porque algunos se ensuciamos nuestras manos. Dile al Señor: "Limpia mis oídos." Porque algunos les gusta escuchar a Peso Pluma, yo no sé por qué. No se ríen, chicos. Y es que hay algo que sucede, que Dios desea limpiarte a ti y a mí, porque dice: "Yo soy la vid verdadera, y él es el Labrador, y todo lo que lleva fruto, lo limpiará para que lleve más fruto." Y si Dios nos va a usar, tú y yo necesitamos ser limpiados, limpiados de lo que no le agrada a Dios, limpios en nuestros pensamientos, en nuestros labios, en nuestros oídos, en nuestras manos, porque a veces nosotros ensuciamos este cuerpo que es el templo de Dios, que es el templo que Dios nos ha dado para glorificar su nombre. Entonces, o sea, tú y yo limpiamos ese templo, que lo limpiemos, porque a veces dejamos que se contamine. El Padre se regocija cuando sus hijos producen fruto.

¿Y cómo voy a hacer que llevar fruto? Dios tiene cuidado especial y para eso necesita podar y limpiar. ¿Y cómo va a limpiar nuestra vida? Yo quiero que vengan seis personas aquí al frente rapidito, sino yo paso a todos los jóvenes. A ver, chicas, vengan. Tres chicas. Ya vienen, se están poniendo los zapatos. Necesito de tres chicos aquí rapidísimo.

[Música]

Aquí adelante.

[Música]

Necesito dos chicas más, por favor. Una más me hace falta. Más una chica o un chico, venga para acá.

[Música]

Adelante. Y la Biblia habla sobre que el Padre tiene que podar y limpiar aquellos que llevan el fruto para que lleven más. Ahora, necesito que se agarren la mano así, como una enfrente de la otra, uno enfrente del otro, así, más o menos así. Pónganse. Ok. Un poquito más para allá. Vamos a ver, así. Pónganse. Y ustedes pónganse de este lado. Dos. Ya veo el triple. Entonces, Dios no son la que tenemos que podar. Pero, ¿qué es lo que tenemos que podar? Y entonces yo estaba leyendo y hace unas meses atrás, yo tengo una amiga que a ella le gusta plantar mucho árboles y le gusta, ¿cómo se le llama? Tiene un jardín, literalmente. Y me dice: "Carla, necesito que me acompañes a donde se compran las plantas porque necesito poner unas palmeras en esta zona." Y ahí voy yo con ella. Y estábamos escogiendo diferentes palmeras, había palmeras grandes, palmeras chiquitas, palmeras de todo tamaño. Y entonces escogimos unas palmeras y tenían una semilla así gordita. No sé si alguna vez han visto una semilla de una palmera. Bueno, pues era así gordita. Y entonces estaba la semilla de esa manera y tenía muchas ramas así hacia un lado y hacia el otro, tenía muchas ramas. Y el jardinero nos empieza a explicar y nos dice lo siguiente: "Chicas, van a una maceta así de grande y cuando la tengan la maceta, van a sacar toda la tierra, gran parte de la tierra, y luego van a poner la semilla y luego van a poner esa planta ahí y va así y van a llenar de agua totalmente toda la maceta y durante tres días van a dejar reposar la maceta con el agua, no vayan a ahogar la palmera." Y así. Y de ahí yo salí toda una jardinera, chicos. Ya se plantaron palmas, al menos.

Y entonces estábamos ahí y mi amiga llevaba seis palmeras y ahí vamos cargando las semillas de palmeras. Pero antes de de que estuviéramos al al carro, a donde estábamos poniendo las palmeras, una de las palmeras tenía unas hojas de color amarillo y esas hojas de color amarillo se veían ahí en ese lugar. Y entonces la la chica nos explica y dice: "Ay, por favor, no se les vaya a olvidar cortar las hojas color amarillo porque si no toda la palmera se va a contaminar." Y entonces nosotros habíamos anotado todo en la libreta, pero adivinen qué, no anotamos cortar las hojas amarillas. Y cuando estaban las hojas amarillas, nos llevamos las palmeras al lugar donde las íbamos a plantar, las plantamos, las dejamos ahí, pero no hicimos algo: cortar las hojas amarillas. Dejamos ahí, como nos dijo el jardinero, una semana sin echarle agua porque habíamos llenado la maceta de agua. Y cuando regresamos, sucedió algo que ahora no solamente una palmera estaba contaminada, sino que las seis palmeras tenían hojas amarillas. ¿Qué es lo que sucede cuando tú y yo no cortamos algo que a Dios no le agrada? Contaminamos no solamente nuestro ser, sino que también contaminamos a los que están alrededor de nosotros. Entonces, somos como esas palmeras que no solamente una se contaminó, sino que todas las que estaban alrededor se contaminaron. Y saben por qué, porque no cortaron lo que Dios había dicho que tenían que cortar. Y hay cosas que los jóvenes tenemos que cortar en nuestra vida para producir fruto, para que ese fruto que Dios ha puesto en nosotros, Dios se glorifique y Dios use nuestras vidas.

[Música]

Ahora, no traje unas tijeras, pero vamos a hacerlo de manera simbólica.

[Música]

Hágase para... Hay cosas que los jóvenes, sí, me escuchan, ¿verdad? Hay cosas que los jóvenes necesitamos cortar. Hay algunas chicas o chicos...

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...que salen con personas que no creen en el mismo Dios que nosotros creemos. Y sabes qué dice Dios: "Vamos a imaginar que mis manos son unas tijeras y dice: Corta." Ok. Pero lo que sucede es que a veces los hijos de Dios no somos obedientes. Ya, agárrense fuerte. Y entonces, cuando Dios quiere cortar algo que a él no le agrada, se resiste, se resiste, y ahí queda. Entonces, lo primero que Dios nos dice es que nosotros cortemos con lo que a él no le agrada. Y a veces puede ser una relación de noviazgo, un amigo o una amiga que son cercanos a nosotros, y Dios nos dice: "Córtalo, porque yo necesito que tú, cuando yo corte eso, tú crezcas."

[Música]

Ahora, cuando hay un corte y no de nosotros, sino que viene de parte de Dios, ese corte a veces duele en el corazón.

[Música]

Yo no te voy a decir que los cortes no duelen. Y ahora vas a decir: "Yo me sorprendí porque los cortes a veces son no solamente para cortar las hojas amarillas, los cortes también se hacen cuando hay fruto, cuando ya está la manzana lista, ¿qué hace el jardinero? Corta."

[Música]

Para recoger el fruto. Entonces, yo me preguntaba: "¿No solamente Dios corta lo bueno, sino que lo malo?" Sino que también corta cosas buenas de nosotros. Y la realidad es que sí. Puede ser una relación de noviazgo, y luego hay amistades que los jóvenes tenemos que a veces Dios nos dice: "Tienes que conquistar." Y si están porque esa amistad te hace hablar como a Dios no le agrada, te hace tratar a los demás como a Dios no le agrada, te hace hacer cosas como a Dios no le agrada, pero tú quieres encajar con esas amistades o con esos amigos porque pertenecen a un círculo social en el que a ti te gustaría. Pero eso no le agrada a Dios y Dios te dice: "Corta."

[Música]

Y te va a doler cortar con tus amistades. Y vas a decir: "Es que me vas a dejar sin amigos, Carla." Pero, ¿qué no es mejor agradar a Dios? ¿Qué no es mejor agradarlo a...

[Música]

...él? Y hay otra cosa en donde Dios trabaja con nosotros, no solamente en las amistades. Ahora se trata de lo que Dios ha puesto en nuestra vida, que es cuidar nuestro templo, que es cuidar nuestros oídos, que es cuidar nuestros ojos, que es cuidar nuestra boca. Y Dios te dice: "Tienes que cortar con lo que escuchas." Y este cuerpo se resiste. Tienes que cortar con lo que hablas. Y mira, yo no les dije que se pusieran duros, pero batallamos. Y tienes que cortar con lo que ves hoy, porque hay chicos que ven pornografía y no lo dicen. Tienes que cortar con lo que a Dios no le agrada. ¿Sabes por qué? Si no lo cortas tú, va a venir el de arriba y lo va a cortar de tajo.

[Música]

Y eso va a doler. Y esos son cosas que tú y yo necesitamos cortar. Las cosas que tienen que ver con nosotros, las cosas que tienen que ver con nuestras amistades, y las cosas que tienen que ver con algo que nosotros queremos.

[Música]

Yo no sé si Dios está hablando a tu corazón, pero cuando Dios hablaba a mi vida sobre los cortes, yo le decía a Dios: "¿Por qué tienes que cortar estas áreas de nuestra vida?" Y es que Dios tiene que podar lo que a nosotros no nos agrada. Y si nosotros no nos apartamos, él va a venir y va a venir a cortar, porque él está interesado en todos ellos y en todos ustedes. Y él está interesado en mí, en todos nosotros. Está interesado para que nosotros hagamos lo que él desea que hagamos, que todo lo que él nos ha dado lleve mucho fruto. Pero para producir fruto, tiene que haber cortes en nuestra vida. Tiene que haber cosas que él va a empezar a cortar. Y a veces él nos va a pedir y nos va a decir: "A partir de ahora, tú vas a tener que hacer esto y vas a tener que cortar con ese lazo." Y a veces van a ser cosas buenas, pero a veces van a ser cosas que tienen que ver con nosotros. Chicos, pueden tomar su lugar. Denle un fuerte aplauso a ellos que vinieron a ayudarme.

Dios desea que tú y yo llevemos fruto. Bueno, ¿qué es el fruto? Para ponerlo más fácil, yo diría que el fruto es una vida cambiada. Tú y yo somos una vida cambiada, una vida en Cristo, una vida en la que hemos muerto nosotros mismos para que Cristo viva en nosotros. Y ahora, ¿qué es que Cristo viva en nosotros? Una vida que busca complacer a Dios en todo y no a la gente. Una vida cuyo tema central y prioridad es Dios. Veamos lo que dice la Biblia en Gálatas cinco, veintidós-veinticinco: "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza." Con tales cosas no hay ley. Y los que creen en Cristo y andemos más bien en el Espíritu. Lo que Dios quiere decir es que él nos ha hecho nuevas criaturas y ahora tú y yo somos hechos a la imagen de Cristo. Y ser hechos a la imagen de Cristo es que hay una porción de él en nosotros. Y esa porción de él es el amor, es el gozo, es la alegría, la benignidad. Es cuando la gente nos dice: "Oye, te ves diferente, oye, hablas diferente, hoy actúas diferente." ¿Sabes por qué? Porque su imagen está en ti, su presencia está en ti.

Pero cuando vienen los cortes, hay cosas que te van a doler a ti. Yo recuerdo, ¿cuántos tienen acá 18 años? Levanten su manita. [Música] 19, 20. Menores de 20. Más de 25. [Música] Ok. Ya sé. Yo conocí a Dios y muchos de ustedes ya se saben mi historia, quizás de cómo lo conocí, de como Dios habló a mi vida, Dios tocó mi corazón y todo. Cuando estaba en la facultad, había un anhelo de estar en la presencia de Dios. Yo trabajaba, estudiaba mi facultad, tenía un turno de noche, estudiaba de seis a diez de la noche y por la mañana trabajaba. Y cuando trabajaba era de seis a diez de la tarde y después me tenía que ir a la universidad. Y en ese tiempo estaba estudiando, pero los fines de semana yo tenía que trabajar. Lo que era el sábado y yo trabajaba de demostradora de chocolates, este, y parte del domingo. Y entonces el domingo era un día especial para mí, porque yo decía: "Yo tengo que estar en la casa de Dios, yo tengo que escuchar la palabra, yo tengo que escuchar el mensaje." Pero a veces no podía llegar el domingo, porque a veces me tocaba tráfico para llegar a a la iglesia y a veces solamente me tocaba el tiempo de la administración, el tiempo donde decía el predicador: "Pasan todos al altar." Y yo llegaba corriendo y quizás todos los pecadores y yo como quiera pasaba. Pasen los que no, y yo como quiera pasaba, porque para mí era importante estar en el altar. Entonces yo le decía al Señor: "Señor, habla mi vida y haz conmigo lo que tú quieras." ¿Alguien le ha dicho eso a Dios?

[Música]

Ok, no se lo digan, porque es una oración muy difícil. Y les voy a decir por qué. Cuando yo empecé a orar y le decía: "Señor, habla mi vida y haz conmigo lo que tú quieras." Yo me empecé a dar cuenta que Dios me pedía que yo cortara ciertas cosas. Y Dios me decía: "Ahora tu tiempo me pertenece, ahora tu vida me pertenece." Y cuando yo empecé a entender eso, yo dije: "¿Qué oración tan rara hice?" Porque dije: "¿Por qué le entregué mi vida a Dios y ahora quiere mi tiempo, quiere mi espacio, quiere mis amigos, quiere mi novio, quiere todo?" Y entonces me empezó a hablar Dios y me dijo: "Tú tienes que vaciar tu vida para yo llenar tu vida." Y fue un proceso difícil para mí, porque puedo decirte que a la edad de 18 años, pues a mí me gustaban muchas cosas que yo empecé a tener que cortar. Y entonces Dios me decía: "Si tú quieres más de mí, tienes que buscarme más a mí."

[Música]

Y ahí fue donde empecé a darle tiempo a Dios. Y dije: "Señora, a partir de ahora, yo te voy a buscar momentos libres y si no tengo tiempo, voy a hacer tiempo para buscarte." Y recuerdo que por los horarios que yo tenía, para mí era muy difícil buscar a Dios. Y yo me puse un horario medio complicado, que era a las cinco de la mañana levantarme. Y mi casa, en aquel tiempo, era una casa chiquita. Y en esa casa chiquita, el espacio donde podía yo orar, que fue mi lugar favorito durante mucho tiempo, era enfrente del refrigerador. ¿Cuántos tienen un lugar para orar aquí? Yo iba. Entonces, yo en la mañana ponía mi despertador y yo iba corriendo al refrigerador y me hincaba y le decía a Dios: "Aquí, donde nadie me ve, aquí donde nadie me escucha, voy a buscar tu presencia." Y a veces oraba durante media hora y no sentía nada. Y y no, yo decía: "Dios, bueno, porque yo estaba aprendiendo a orar, ¿de qué se trata? Si te estoy buscando, yo esperaba a veces que un ángel del cielo bajara y me dijera: 'Carla, Dios te está escuchando'." Pero eso no pasa. Y a veces yo decía: "Dios, yo aquí." Pero eso no da. Y entonces leía versículos de la Biblia que dicen: "De madrugada yo te buscaré." Y ahí, Señor, te estoy buscando porque quiero más de tu presencia, quiero más a tu Espíritu. Y durante una temporada no pasó nada. Y yo dije: "Dios, se me hace que no lo estás escuchando."

Y una madrugada que me levanté a las cinco de la mañana, me voy corriendo y dije: "Bueno, esta es la última, porque ya estoy apartando tiempo para ti, Dios." Y estaba yo hincado enfrente del refrigerador y fue cuando le dije al Señor: "Señor, yo quiero que uses mi vida."

[Música]

Y le dije: "Dios, quiero que uses mi vida de una manera sobrenatural, como está escrito, y quiero que todo lo que dice tu palabra, yo lo viva." Y entonces ese día yo empecé a llorar. Y fue cuando Dios me dijo: "Vas a tener que cortar muchas cosas para que yo use tu vida." Y es que no te puedo decir que fue una voz la que me dijo, sino que entendí que Dios deseaba que yo le entregara al 100% mi vida para él usar mi vida. Y cuando yo le dije: "Señor, pues voy a empezar a cortar todo lo que a ti no te gusta." Porque era una oración, le dije: "Voy a cortar esto, voy a cortar aquello, voy a cortar esto." Y él me dijo: "Sí, vas a tener que cortarlo." Y puedo decirte que ese día yo sentí como una mano caliente estaba sobre mi cuerpo y me asusté. Y le dice: "Ay, hoy sí vino." Porque a veces pensamos que Dios no nos va a escuchar, que Dios no lo vamos a sentir, que no lo vamos a palpar. Pero Dios mide la manera en la que nosotros lo hacemos, la intensidad con lo que hacemos. Él mide nuestra fidelidad, porque él es fiel con nosotros, pero él mide qué tan fiel vas a ser tú para ser usado por Dios. Y qué tanto vas a dejar las cosas que a él no le agradan para ser usado por Dios.

Cuando me levanté de ese lugar, yo empecé a decirle: "Señor, es que yo no sé hablar, es que yo no sé compartir, pero yo necesito ser que tú uses mi vida." Entonces Dios empezó a cortar cosas.

[Música]

Terminé mi escuela y cuando terminé mi escuela, y yo quedé a contarte esa historia, porque hay muchos chicos que quizás aquí quieren servir a Dios. Terminé mi escuela, mi universidad, y cuando termino la universidad, yo ya le había prometido a Dios que yo le iba a servir de tiempo completo. Y antes de graduarme, yo ya trabajaba en un trabajo que yo ya les había comentado. Y ese trabajo me daba todo lo que yo necesitaba. Dios me había puesto en un lugar de privilegio. Y digo un lugar de privilegio, porque aunque yo no había terminado mi universidad, ya me habían dado un puesto casi de gerencia, un puesto en donde yo ya ganaba lo que quizás alguien que todavía, alguien que ya es licenciado, ganaba ese dinero. Entonces, cuando yo termino el Instituto Bíblico, digo, cuando termino la universidad, Dios me dice: "Carla, ¿te acuerdas que tú me prometiste que me ibas a servir en tiempo completo?" Y lo primero que yo hice, porque yo había hecho una oración, le dice:

[Música]

"Ah, lo que entendiste." Y yo dije: "No puede ser. Dios me estaba pidiendo mi trabajo y no solamente mi trabajo, me estaba pidiendo mi título."

[Música]

Y como todos los jóvenes necesitamos una oración de, ¿cómo se le llama esa oración que todos ocupamos comprobar que es verdad que Dios te habló? Y lo pides de prueba. No, a ver, Señor, háblame otra vez, que me lo diga el siervo, que me lo diga el pastor, que me lo diga la que está predicando, qué me lo diga. Y entonces yo llegué ahí ese día, había un culto y durante un mes el pastor había invitado a un evangelista, otro evangelista y otro evangelista. Y durante un mes estuvieron predicando evangelistas. Pero llegó un evangelista y ese evangelista llega a ese lugar y yo estoy allá en la última banca, estoy allá sentada, hacía mucho calor y yo estaba escuchando el mensaje. Y recuerdo el mensaje que ella él predicaba sobre la flor de lirio en los valles. Y cuando hablaba sobre esa flor, yo decía: "Qué hermosa historia." Porque contaba como esa flor florecía aún en el desierto. Y yo empecé a sentir la presencia de Dios y su Espíritu Santo fue tan fuerte que yo dije: "Dios, tú estás en este lugar." Y él hace un llamado y dice: "Pasan al frente todos los jóvenes." Y yo estaba en la parte de atrás, pero como sentía tanto la presencia de Dios, él dice: "Aquí, pasen todos." Y yo me quedé ahí en mi lugar, porque yo estaba llorando en mi lugar. Y cuando estaba llorando, él pasa aquí a todos al frente y está orando, dice: "Hay alguien que Dios le está hablando este día." Y entonces él dice: "Empieza a orar por todos." Y dice: "Aquí hay una joven que hizo una oración con Dios hace un tiempo." Sabes que esa oración del refrigerador la hice cuatro años atrás. Cuatro años atrás y le dije al Señor: "Señor, usa mi vida." Pero yo no sabía cuándo iba a ser, ni en qué tiempo, ni en qué momento.

Y entonces, uno de los primeros obstáculos que yo tuve para servir a Dios fue mi papá. Y les cuento por qué, porque mi papá, mi familia, yo no vengo de familia cristiana. Y cuando yo le dije: "Quiero servir a Dios", lo primero que dijo mi papá: "Eso es para gente santa." O sea, yo no calificaba. Se dan cuenta. Esto es para gente que ha estado toda la vida en la iglesia. Y yo le dije: "Es que yo siento un llamado de Dios." Y cuando hice la oración ahí en el refrigerador, le dije al Señor: "El día que tú me llames, el día que tú confirmes que verdaderamente ha sido real todo esto, yo quiero que mi papá esté de acuerdo." Y entonces, allá en la última banca, dice: "Aquí hay una joven que hizo una oración."

[Música]

Y en ese tiempo yo le dije: "Señor, mi papá me pide que yo estudie la universidad, pero yo también quiero servirte a ti. Así que durante cuatro años yo no voy a hacer nada hasta terminar mi carrera universitaria." Cuando sucede eso que yo voy a la iglesia y está este evangelista, empieza a hablar y dice: "Pase al frente." Le manda a llamar a mí, porque yo estoy llorando y todo, y paso al frente. Y lo primero que me dice este evangelista, me dice: "Dice el Señor que el pacto que tú hiciste con él de cuatro años se ha terminado. Que él ya te permitió estudiar, pero ahora dice que vayas a hacer lo que te mandó a hacer." Ya tenía dos años trabajando en un trabajo donde ganaba una fuerte cantidad de dinero. Y después de ahí, le habla a mi papá y le dice a mi papá: "Venga, señor, quiero hablar con usted. Es su hija, ¿verdad?" Y mi papá le dice que sí, sí es mi hija. Y cuando le habla a mi papá, le dice: "Yo te he sustentado durante cuatro años y te voy a estar." ¿Qué pasó en esos cuatro años? Nosotros teníamos una casa pequeña y el anhelo de mi mamá era tener una casa grande. Y en esos cuatro años, Dios nos permitió tener una casa grande. Otra cosa que sucedió, mi papá durante un tiempo había estado buscando trabajo y no encontraba trabajo, pero cuando nosotros llegamos a Cristo, Dios le dio un negocio a mi familia. Eso fue otra cosa que sucedió. Y hubo milagros sobrenaturales que llegaron a mi casa y a mi hogar que mi papá había visto. Y entonces, cuando le habla a mi papá, le dice: "Así como te he sustentado, voltea y me ve y me dice: 'Te voy a sustentar a ti'." Y yo dije. Y le dice a mi papá: "Pero te voy a decir una cosa, ya no vuelvo a ser piedra de tropiezo para ella."

[Música]

Y yo dije: "Dios me está hablando otra vez." Porque ya me había hablado hace cuatro años, pero él vuelve a confirmar que el llamado era real. Que tengo que decirte con esa historia, lo que sucede con esa historia es un contexto base. Si la hermana Carla vino, contamos muchas historias, ¿verdad? No, lo que quiero decirte es que cuando Dios habla a tu vida, habla. Y a veces te va a pedir que corte ciertas cosas para que él produzca en ti algo mayor, para que él te lleve a cosas más grandes, para que él te lleve a usar la vida que él desea usar contigo.

Entonces, yo me emocioné, salí en mi casa, llegué a mi casa y me dice mi papá: "Hija, ve a hacer lo que Dios te mandó a hacer. Yo ya no voy a interrumpir nada." Y lo primero que yo dije: "Wow, sí." Y dice: "Pero parece que Dios dijo que te va a sustentar." Y cuando Dios, él, mi propio padre, me dice: "Ahora, yo no sé qué vas a hacer." Y entonces yo entendí que Dios me estaba pidiendo mi trabajo.

[Música]

Esa noche le dije a mi mamá: "Le dije, mañana voy a hacer algo, mamá." Y le dije: "Y voy a renunciar a mi trabajo."

[Música]

Voy a hacer un corte.

[Música]

Eso fue a los 20 años. ¿Cuántos tienen 20 años acá? Fue mi primer corte que yo tuve que hacer con Dios. Llegué a la oficina de mi trabajo y estaba la contralora, la segunda que era dueña de ahí. Y le digo: "Oiga, tengo que contarle algo." Le dije: "Hoy voy a presentar mi renuncia." Y esta persona a mí me dice y me dice: "Carla, ¿por qué vas a renunciar si ya acabas de graduarte? Hoy te vamos a volver a aumentar el sueldo. Ya sabemos que tú ganas, pero vamos a volverte a aumentar el sueldo." Y yo le dije: "No, lo que pasa es que me tengo que ir por asuntos personales." Y ella me hace una oferta. Y lo primero, oferta que me hace y me dice: "Carla, yo trabajaba, yo soy licenciada en relaciones internacionales, así que los que predicamos también estudiamos, quiero decir esto." Y me dice: "Tú has sido encargada de la importación, pero yo tengo un obsequio para ti. Ahora quiero que te encargues en la importación y de la exportación." Cuando yo que ese trabajo, yo quería las dos cosas. Pero nada más me habían dejado trabajar en una. Y me dice: "No renuncies, yo te ofrezco esto." Y yo por dentro, lo primero que dije: "Miserable." Y le hago yo así: "No, me tengo que ir porque tengo asuntos personales que resolver."

Me hace una segunda oferta. Y luego dice: "Carla, yo tengo una oferta para ti. La importación y la exportación son tuyas y en un mes te doy el puesto de tu jefa."

[Música]

Puse la misma cara.

[Música]

Que dijo: "¿Qué en un mes tienes el puesto de tu jefa y te voy a dar un aumento del 5% por esta oferta que te estoy dando?" Saben qué hacía por dentro mi corazón. Yo quería hablar con Dios en ese momento, así como decirle: "Oye, ¿qué te parece si trabajo un poquito más?" Y entonces le digo: "No, me tengo que ir por asuntos personales." Y ella se enoja y empieza a poner cara de gruñona. Y entonces me dice: "Carla, tengo una tercera oferta para ti." Y yo dije: "La primera me gustó, la segunda también. No quiero saber la tercera." Y entonces ella me dice: "La importación, la exportación, el puesto de tu jefa en un mes." Y ella rompe una hoja de papel y me da el papel en blanco y me dice: "Carla, anota el sueldo que tú quieres." Cuando ella me da ese papel, mi corazón se quebró. ¿Saben por qué? Porque yo tenía que hacer un corte a lo que siempre había soñado. No sé si me estás entendiendo, pero yo espero estar hablando tu vida hoy. Y ese era un corte que Dios me decía: "Tienes que hacerlo, porque al hacerlo yo voy a producir en ti algo que tú no tienes." Y cuando yo estaba haciendo ese corte, le digo a ella y le digo: "No puedo recibir ninguna de las ofertas que me estás dando." Y ella se molesta y me dice: "¿Qué empresa te está pagando más? ¿A cuál lugar te vas?" Y le digo yo: "Es que me voy por..."

Asuntos personales. Entonces ella se levanta en su escritorio, agarra la mesa y se me queda viendo así fijamente a la cara, y me pone muy nerviosa. Y me dice: "¿Quién te va a pagar más que yo, si te estoy dando un papel en blanco?". Y yo, casi de los nervios, mejor dicho, de los nervios, le dije: "Sabe que me voy, porque me voy a ir a servir a Dios". Así se lo solté. Nunca lo había dicho de voz alta, ni hago fuerza, solamente ese día lo digo. Y le dije: "Me voy porque me voy a ir a servir a Dios".

Entonces esta mujer se para enojada, me ve los ojos, y yo así como: "Yo dije, va a lanzar la cuarta oferta". Me ve a los ojos y me dice: "Vete, porque yo no te puedo pagar más". Que yo quiero que le den un fuerte aplauso a Jesús, porque aún el impío entiende que nuestro Dios es grande. Ahora, yo agarré mi cajita. Usted sabe que cuando uno lo bueno renuncia, ¿verdad? Yo agarré mi cajita, llevaba mis cosas y le dije: "Adiós".

Este corte me dolió. Por una parte, estaba muy emocionada porque iba a hacer lo que Dios me pedía hacer, y por otra parte, estaba cortando con algo que a mí me gustaba hacer. Y entonces, yo te voy a decir por qué es. Dios nos pide cortes en nuestra vida, porque cuando hay un corte, Dios produce lo mejor de nuestra vida. Entonces, había algo que yo no tenía que era necesario hacer ese corte. ¿Sabes por qué? Porque ahora camino en fe, y porque ahora mi mi sueldo proviene del cielo, y porque mi sustento proviene del cielo. Pero si yo no hacía ese corte, Dios no iba a aumentar mi fe. No sé si me estás entendiendo. [Música] Hay cortes que Dios tiene que hacer en tu vida. Ahora, yo no te estoy diciendo: "Deja tu trabajo, deja tu escuela". Yo te estoy hablando del corte que Dios me hizo hacer a mi corta edad. Ese fue uno de los cortes que a mí me dolió, porque Dios desea que tú y yo podamos lo que a él le estorba. No solamente te estoy hablando lo que a él no le agrada, porque tú puedes tener un novio que a él no le agrada por no creer en lo mismo que tú. Tú puedes tener amistades tóxicas que te dicen: "Fuma, toma, escucha cierta música que a Dios no le agrada", y tú te necesitas hacer ese corte. Y tú necesitas hacer otro corte que Dios te dice: "Oye, cuida tus pensamientos, cuida tus labios, cuida tu boca, cuida tu voz", y necesitas hacer otro corte. Pero hay cortes que provienen de Dios que te van a doler, y es algo que a mí casi no me gusta predicar, porque cuando yo hablo de los cortes de Dios, el corte de Dios produce fruto. [Música] Mi primer corte produjo fe. [Música]

Llegué al instituto bíblico y antes de llegar al instituto bíblico, como mi papá me había pagado la universidad, él me dijo: "Oye, Carla, ya sé que vas a entrar al instituto bíblico". Y lo primero que yo pensé es que él me iba a ayudar a pagarlo. Y lo que él me dijo fue lo siguiente: "Dios te llamó, él te paga". Y yo, bien orgullosa, le dije a mi papá: "Sí, me va a pagar". Me fui al instituto bíblico y apenas me estaban pidiendo la cuota de inscripción, y yo no llevaba dinero porque ya me había quedado sin trabajo. Y entonces, llego al instituto bíblico y entonces llega el maestro y me dice: "Tienes que pagar la inscripción más la mensualidad del mes". Y yo dije: "Señor, tú dijiste que me ibas a sustentar". Dije: "No sé cómo se usa esto o cómo se hace, pero necesito que me mandes a alguien que venga a pagar". Y le digo yo al director en ese día, y le dije: "Director, este, ahorita va a venir un hombre que va a venir a pagar la escuela". Fue mi primera oración de fe. Te voy a decir lo que pasó. Yo me subí a mi salón de clases y yo dije: "¿De dónde voy a sacar el dinero para pagar la inscripción?". Y sucedió algo muy chistoso, porque yo creo que Dios escuchó lo que yo dije. Llegó un hombre al instituto bíblico y cuando llega al instituto bíblico, dice: "Director, tengo tres meses que el Señor no me deja dormir y me dijo que viniera a pagar seis meses de mensualidad de un alumno". Y entonces el director voltea y dijo: "Ah, usted es el hombre que...". "Sí, déjeme anotar todo lo que usted me dice. ¿Cuánto dijo que va a pagar? Seis meses". Y dice: "Díganle que ya quedó. Yo ya hice lo que Dios me pidió", así le dijo. Entonces el director sube a mi salón de clases y me dice: "Hermana Carla, aquí está su recibo de pago". Y yo le dije: "¿Por qué el recibo de pago?". Dijo: "Es que usted dijo que iba a venir un hombre a pagar y ya vino el hombre a pagar los primeros seis meses". Dale un fuerte aplauso a Jesús, porque Dios desarrolló fe en el corte. ¿Qué es lo que Dios va a cortar de tu vida o qué es lo que tú tienes que cortar? Y puedo hablarte de más cortes que Dios hizo en mi vida, porque empezó Dios a cortar que yo dije: "Señor, ¿por qué?". Técnicas que cortar con esto. Y vamos a abrir unos versículos de la Biblia. Primera de Pedro dos nueve. Quiero que abra su Biblia. Dice: "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncies las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable". Dice la palabra de Dios: "Mas vosotros sois linaje escogido". Dios te ha escogido para hacer cosas grandes. Dios te ha escogido para que su palabra sea predicada. Dios te ha escogido por tu talento, no por tus defectos. Dios te ha escogido porque él te ama y ve cosas grandes en ti. Él te llamó de las tinieblas a la luz admirable. Él te llamó para que hicieras cosas extraordinarias para él. Por eso estás en este lugar. Dice Primera de Pedro dos cinco: "Vosotros también sois como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo". Dice que nosotros somos como piedras vivas que nos encendemos unas a otras. Cuando alguien del cuerpo de Cristo está caído, Dios se levanta y no solamente Dios se levanta, sino que tú en su cuerpo, o sea, todos nosotros nos ayudamos los unos a nosotros a levantarnos. ¿Qué quiere decir esto? Que Dios ve en ti el fuego que él puso. Hay algo que Dios puso en tu corazón que está ardiendo por dentro, que tú necesitas hacer algo por él. Entonces, dice su palabra que él es el labrador y corta, y va a hacer cortes que a ti no te buscan y que no te van a agradar. ¿Qué más puede cortar Dios en tu vida? En algunos puede ser la escuela, en algunos puede ser el trabajo, en algunos puede ser una relación. Pero lo que Dios va a cortar contigo es para producir algo especial. [Música] Mi primer corte fue para producir fe. Ahora, yo te pregunto esta noche. [Música] ¿Cuál es el paso que vas a dar tú? Porque dice que la palabra "muerte" es el proceso en donde el jardinero tiene cuidado y corta para que el árbol tenga un rendimiento y ese rendimiento sea producido. Ahora, ¿qué es lo que va a producir? Dice que el corte es una práctica agrícola, la producción, dice, forestal se emplea para obtener más árboles más fructíferos, más grandes, por tanto, de mayor calidad. ¿Qué es lo que sucede cuando Dios corta? Produce cristianos de buena calidad. Ahora, quiero que le digas a tu amigo que está a un lado y le digas: "Eres producto de buena calidad", porque aquí no nos gustan los productos de mala calidad. ¿Sabes cuál es el producto de mala calidad? Los cristianos que son tímidos. Eso es un producto de mala calidad. Esos que dicen: "Sí, Dios, te voy a servir", pero viven como si no fueran cristianos. Esos que dicen: "Sí, Señor, te entrego mi vida", pero en realidad no hacen ningún cambio para servir a Dios. Ahora, dice la palabra en el Salmo uno que leímos desde el principio, y con esto quiero que te pongas de pie ahí donde estás. Dice: "Serás como árbol plantado junto a corrientes de las de las aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará". Y en el verso, en el verso dos, dice: "Sino que de ley, sino que la ley de Jehová en está hasta su delicia, y en su delicia medita de día y de noche". ¿A cuántos nos gusta el pastel aquí? A mí me encanta el pastel, el pastel así grande y así. Y hay algo que que me gusta hacer, pero que siempre me dice: "No hagas", y es que cuando yo veo un pastel, yo agarro mi dedito y le hago así. ¿Cuántos hacen eso? Amén. Y cuando le hago así, me saboreo todo el pastel. Pero no solamente me saboreo el pastel, sino que la palabra nos dice que el que medita de día y de noche está en su delicia. Esto quiere decir que Dios nos dice que cuando leemos su palabra, nosotros le hacemos [Música] a leer es nuestra delicia, buscar su presencia es nuestra delicia, que él sea nuestro primer lugar en todo, porque él quiere hablar de esta noche, pero también va a cortar. Él va a cortar áreas de tu vida que no te gustan, áreas de tu vida que te gustan, porque así como corta lo que no le gusta, también corta lo que a ti te gusta, pero para que seas un cristiano de calidad. ¿De qué trata la vida del creyente? De que tú y yo seamos semejantes a él, de que nuestra vida sea como la de él, que él entregó su vida en la cruz del Calvario. Y sabes que venimos a ser nosotros aquí, entregar nuestra vida. Y no importa la juventud que tú tengas, no importa los años que tú tengas, lo que Dios desea es usarte a ti. Ahora, ¿cuál es el corte que le vas a entregar a Dios? Yo quiero que pasen aquí todos los jóvenes al frente, porque voy a orar por ustedes, y yo sé que Dios va a hacer algo especial este día. [Música]