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Es urgente! Cómo estas delante de Dios?

Sermones Sana Doctrina1:03:17

Transcription

Este no es el tiempo para tener un pie en la iglesia y otro en el mundo. Se terminaron esos tiempos de estar con una vida fría, apagada dentro de la iglesia. Es urgente, escúcheme lo que le estoy diciendo. Es urgente que el pueblo de Dios se vuelva a buscar al Dios de la gloria. Es urgente que verdaderamente nos volvamos a una vida práctica de santidad.

Dejemos los pleitos, las contiendas, las envidias, las divisiones, las rencillas, que es un montón de pecados que se están cometiendo en estos tiempos que van a poner en peligro a multitudes que están en la iglesia. Hermanitos, por favor, arreglemos nuestra vida delante de Dios. Es extremadamente peligroso servir a Dios a media en estos últimos días.

La Biblia es clarísima cuando dice que nadie sabe el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir por su iglesia. Nadie sabe cuándo es la venida de Cristo. Hay que estar preparado. Preparado. No podemos estarnos preparando. Hay que estar preparado.

Todo aquel que me escucha en este momento, arregla tu vida delante de Dios. Si estás cometiendo un pecado, escúchame, escapa por tu vida. Apártate de ese pecado, apártate de ese adulterio, de esa fornicación, de esos pleitos, de esas raíces de amargura que te tienen atado. Deje esos resentimientos, deja ese esa contienda, esos chismes. Apártate de eso. No pongas en riesgo la eternidad. No pongas en riesgo la salvación de tu alma.

Esto es demasiado delicado, demasiado serio, hermano. Yo siento poderosamente en mi corazón que estamos viviendo los últimos días, estamos en peligro. Por favor, es tiempo de despertar, es tiempo de volvernos a Dios. Es tiempo de que sirvamos a Dios en espíritu y en verdad. Sea bendito el nombre de Jesucristo.

Me duele tanto, pero tanto el corazón al ver la condición de la iglesia de estos últimos días. De tanto cristiano apagado, frío, sin oración, sin ayuno, sin palabra, sin una vida práctica de santidad, me duele tanto el corazón porque aprendí a amar a los seres humanos, amar las almas y sobre todo amar a Dios sobre todas las cosas. Y eso es causa de profundo dolor.

Hermanitos, esto no es tiempo de celebrar, es tiempo de llorar delante de la presencia de Dios. Le suplico en el amor de Dios, necesitamos un avivamiento, un despertar. Nosotros tendemos una campaña de dos días en el estacionamiento de nuestra iglesia central y ese es el lema. Volvamos a un despertar. Nos surge volvernos a Dios. Apártate de toda tibiez espiritual.

¿Qué momentos los que estamos viviendo? ¿Qué tiempos más críticos? ¿Qué tiempos más difíciles, tiempo de extremo peligro, palabras proféticas de Cristo cumplidas al pie de la letra. Jesús dijo, "Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará." Mire cómo está el amor de la iglesia hacia su Señor, a su Salvador. Hay una indiferencia, una apatía, una frialdad en el corazón de cientos de cristianos. La gente se queda en su casa. deja de asistir al templo y les da igual. No sienten ni tan siquiera reprensión porque han caído en un letargo espiritual peligrosísimo, en un descuido terrible espiritualmente.

Ten cuidado, estos caminos son extremadamente serios. Dios no está jugando con nadie. Dios no es juguete de nadie. Esta palabra es la palabra bendita de Dios revelada. Aquí está revelada la perfecta voluntad de Dios. Aquí está dicho lo que Dios quiere decirle al hombre. ¿Cuál es su perfecta voluntad? ¿Cómo él quiere que nosotros nos conduzcamos? Que vivamos, cuál es el estilo de vida cristiana que él quiere que nosotros practiquemos.

Es urgente, amado pueblo de Dios. Escúchame, por favor. Tengo un tema que compartir con ustedes en esta gloriosísima noche y quiero despertar la conciencia de todos aquellos que estamos en este glorioso camino hacia la patria celestial. Escúchame, por favor, escúchame. El tema que voy a compartir con ustedes hoy es el siguiente. ¿Cómo estás delante de Dios? Medita, medita con profundidad. Detente por un momento. No corras, no contestes rápido. Hagamos un examen profundo de nuestra vida. Hagamos un examen profundo de la vida cristiana que estamos llevando, de la vida de oración que llevamos. ¿Cuánto tiempo le dedicas a Dios? ¿Cuánto tiempo le dedicas a la oración? ¿Cuánto tiempo le dedicas a escudriñar las escrituras? ¿Cuánto tiempo le dedicas a Dios durante la semana yendo al culto?

Hoy te pregunto, ¿cómo estás delante de Dios? No dije delante de los hermanos, delante del pastor, delante de la iglesia, no, delante de Dios, porque a los hombres los podemos engañar. Les podemos mentir, les podemos inventar cualquier historia, cualquier excusa disfrazada de verdad y la gente no va a creer. A cualquiera le podemos decir que nosotros amamos a Dios, pero con nuestros hechos negarlo. Pero yo te voy a decir algo. Tú puedes engañar a la gente, puedes engañar a todo el mundo, pero jamás, escúchame, jamás podrás engañar a Dios. Jamás, jamás. Escríbelo en lo profundo de tu corazón. Llévate esta palabra. Ya basta de tanta hipocresía, falsedad dentro de la iglesia. Quiero recordarte que nadie puede engañar a Dios. Nadie. Nadie.

Oh, es que yo no quiero ver los días que vienen, porque la Biblia dice que es necesario que el juicio comience por casa. Y si el juicio comienza por casa, ¿cuál será el final de los impíos y pecadores? Dios va a empezar a poner en orden va a empezar a arreglar altares que están arruinados delante de la presencia de Dios. Como en los tiempos de Elías, hay demasiado desorden, depravación, falta de reverencia a un Dios que es santo.

Nunca olvides este principio. Dios es santo. Dios es santo. Te lo repito, delante de Dios no podemos andar como a nosotros nos parezca. Por eso Cristo dijo en Mateos capítulo 15 versículo 8, "Este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí." Son cientos de cristianos hoy que están adorando a Dios, que cantan, que han grabado música cristiana, que predican bien, que tienen vasto conocimiento bíblico, pero Dios les está viendo el corazón lejos de él. Dios no se equivoca. Dios no se equivoca. Dios no va a ser burlado de nadie. Te lo repito. Lo dijo el Señor de la iglesia. Este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, dijo.

Mire hermanito, hay gente que usted la ve en las congregaciones, en los templos, que parecen ángeles, predican bien, cantan bien, visten bien, pero su corazón está lejos de Dios. Hay una cantidad de personas que están viviendo una doble vida dentro de la iglesia. Y hay que decirlo porque yo siento fuertemente decir esto de parte de Dios. Arreglemos nuestra vida. Y vuelvo a preguntarte con este tema, ¿cómo está? ¿Cómo estás delante de Dios? ¿Cómo te sientes? Sé sincero. No digas mentira. No trates de engañar, no trates de mentir. Di la verdad, cómo estás delante de Dios. ¿Cómo te sientes?

Te pregunto, si Cristo viniera en este momento mientras estoy hablando esta palabra, ¿estás preparado para irte con él? te irías en el arrebatamiento de la iglesia. Si en este momento te tocara morir, ¿estás preparado para estar delante de la presencia de Dios? Son preguntas. Yo no la puedo responder por ti. El hermano no lo puede hacer por ti. Lo tienes que hacer tú. Este camino se hereda. Est es una relación personal de cada ser humano con Dios. Yo te puedo amar, yo puedo orar por ti, yo puedo vigilar, ayunar, predicarte la palabra, pero yo no puedo hacer nada por ti si tú no quieres nada con Dios. Yo puedo anhelar que la iglesia que yo pastoreo sea santa, que ore, que ayune, que busque a Dios, pero yo no puedo hacer nada por ellos si ellos no quieren. Esa es la realidad de lo que estamos viviendo.

¿Sabes cuál es mi deber? Predicarte la verdad, hablarte la palabra tal como está escrita, sin quitarle ni agregarle. Y yo dedicaré mi vida a predicar este evangelio no adulterado. Dedicaré mi vida al servicio de Dios y de las almas. Pero aquí depende todo de cómo tú recibas la palabra.

Vaya conmigo, por favor, al salmo 139 y vamos a leer, vamos a empezar leyendo dos versículos, el verso 23 y el verso 24. Escuche esto, bendita palabra esta. Y leo la poderosa palabra de Dios honrando al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. David le dice a Dios, examíname. Aleluya. Examíname, oh Dios. y conoce mi corazón. Wow. Hay que tener valentía para esto. Porque una cosa es que yo le diga a un hermano, ¿qué piensa usted de mí? Pero el hermano puede tener un buen concepto de mí, una buena opinión. puede decir, "Usted parece cristiano. Yo creo que usted es cristiano por lo que veo." Pero decirle a Dios, al que todo lo sabe, al que te conoce por dentro y te conoce por fuera, el que conoce tus motivaciones, el que conoce tus pensamientos, el que conoce aquel que aún no está la palabra en tu lengua y he aquí, dice David, tú la sabes. Decirle a ese bendito Dios, examíname. Y para eso estamos en esta en este estudio bíblico, en este mensaje hoy, porque yo quiero retar a todo aquel que quiere servirle a Dios, al que quiere ir al cielo, al que quiere amar a Dios más que a su propia vida, al que quiere ser cristiano de acuerdo a la bendita palabra de Dios.

Deja de andar huyendo, deja de evadir la palabra, deja de excusarte. Hay una cantidad de excusas baratas que estamos poniendo los cristianos hoy en día y Dios no acepta excusas. Dios ama la verdad. Dice el salmo 51 verso 6. He aquí que tú amas la verdad en lo más íntimo y en lo secreto. Le dijo, "Me has hecho comprender sabiduría. Dios quiere la verdad de nosotros. No importa cómo estés, si estás débil, si has dejado de orar, si has dejado de ayunar, si has caído en un pecado, si dejaste de servir a Dios en espíritu y en verdad, mira, hermanito, deja de estar contando cuentos y dile a Dios la verdad en este momento. Y por eso te digo hoy, ¿cómo estás? delante de Dios, ¿cómo te sientes? No te estoy diciendo qué piensa la gente de ti, qué opinan los demás de ti, no. Vamos a ponernos delante de aquel que todo lo sabe. Este es nuestro día, nuestra noche, nuestro momento. Hagamos lo que hizo David. Hermanito, no te pierdas. Deja de estar buscando la opinión de la gente. Busca la opinión de Dios. que la gente hoy te aprueba, mañana te desaprueba. Hoy está contenta contigo, mañana están enojados contigo. Hoy dicen que te van a apoyar, mañana no te van a apoyar. Por [resoplido] eso lo más importante es ponerse delante de las de la presencia de Dios aquí en este camino. La opinión que vale es la de Dios. ¿De qué sirve que a mí me tiren flores? ¿De qué sirve que la gente me diga que yo soy el mejor predicador del mundo? ¿De qué sirve que la gente diga, "¿Qué pastor ese?" Y Dios diga, "Yo ni tan siquiera lo conozco." ¿De qué me sirve todo eso? Yo prefiero que me desaprueben unos cuantos, que me rechacen los hombres, que me menosprecien, que me critiquen, que hagan lo que quieran, pero que Dios tenga una opinión positiva de mí, porque esa es la que tiene valor.

Qué osadilla la de David. Y es lo que necesitamos la mayoría de cristianos hoy, esa valentía de decirle a Dios hoy, habla con él. Allí donde estás, habla con él. Sé valiente. Toma valor, restáurate, levántate. Si estás mal, hoy es el día que Dios va a hacer un milagro en tu vida. No sigas caído en tu pecado. No sigas atado ese pecado, esa malicia satánica que no te ha permitido levantarte para la gloria de Dios. Si estás débil, dile a Dios que estás débil. Si no sientes deseos de orar, dile a Dios, "Padre, yo me siento vacío y he perdido el interés de orar." Díselo. Qué lindo es estar delante de Dios. y decirle, "Quiero que me examine, que me hagas una radiografía, que me pases por el escáner del Espíritu Santo, que veas qué hay dentro de mí." David Gutiérrez. Quiero que averigües si hay algo que no te agrada en mi vida, si hay algún pecado oculto, si hay alguna atadura, si hay alguna malicia, algún área de mi vida que todavía no ha sido cambiada, quiero que me examines.

Mire, hermanito, yo le voy a decir algo. Es mejor, escúcheme, caer en las manos de Dios, que caer en las manos de un chismoso, que caer en las manos de un hombre. Ay, mi hermano, los hombres solo sirven muchas veces para destruir, para criticar, para hablar mal a tus espaldas después de que tú les has confiado tu problema, tu necesidad. Ese es el error que cometemos los seres humanos, que en lugar de buscar a Dios, en lugar de ir delante de Dios, le andamos contando nuestros problemas a todo el mundo. Escúchame bien. gente, mientras sea tu amigo, tu amiga, te van a prometer fidelidad, van a prometer que no te van a traicionar, pero el día, toma nota, el día que ya no sea tu amigo o tu amiga, el día que te caiga mal, ese día vas sacarte los trapitos al sol, porque los seres humanos son contaditos, los que son fieles, los que son íntegros, los que son rectos, los que tienen una palabra de honor, los que respetan lo que prometen. Bendito sea Dios. Son pocos los que tienen lealtad. Son pocos los que te van a ser fieles y no te van a traicionar.

Por eso hoy te quiero invitar, escúchame, a que vayas delante de la presencia de Dios y te pregunto, ¿cómo estás delante de Dios? Sé sincero. Si tienes que llorar, llora. Derrama tu corazón. derrama lágrimas delante de Dios. Vale la pena. Vale la pena llorar llorar delante de Dios. Aunque te llamen cobarde, aunque te llamen débil, no importa. Derrama tu corazón delante de Dios, que es el único ser bendito que tiene misericordia, el único que lo recoge a uno cuando no vale nada, el único que mete su mano poderosa para restaurarnos cuando hemos caído de la gracia de Dios. Por eso el salmista decía, "Siete veces cae el justo y siete veces lo levantará Jehová." Por eso la palabra de Dios dice, "Bienaventurado el hombre que confía en Jehová, bendito Dios." Y dijo David, examíname. Dile, dile allí donde estás, en ese cuarto, en esa sala, en ese automóvil, detente. Deja que Dios empiece a hacer algo sobrenatural en tu vida. Deja que Dios empiece a limpiarte con el poder de la palabra.

¿Sabes qué dice la palabra de Dios? Juan capítulo 17 verso 17 dice este libro sagrado. Santifícalos en tu verdad. Tu palabra, sí, tu palabra es la verdad. Hoy esta palabra va a empezar a santificar muchos de los que me están oyendo a través de radio, televisión, redes sociales. La palabra de Dios va a santificarte. Dile, límpiame. Deja de andar fingiendo lo que no eres. Deja de estar demostrando que estás contento, gozoso, libre, feliz, cuando tú sabes mejor que nadie que por dentro estás mal, estás podrido, estás vacío, no te sientes bien, pero muchas veces nos interesa la opinión de la gente. Muchas veces queremos exhibirnos delante de las personas. Queremos demostrarle que nosotros andamos bien delante de Dios y la hay que ser honesto. Hay muchos que están viviendo del pasado. Yo oraba, yo ayunaba, yo alababa a Dios. Dios me usaba. Yo era lleno del Espíritu Santo. Yo hablaba en otras lenguas. Pero yo te pregunto hoy, ¿cómo estás hoy? Hoy, este momento delante de la presencia de Dios, ¿cómo estás? Olvídate de lo de ayer. Olvídate de lo que pasó hace 10 años, 20 años. Aquí no cuenta el pasado, aquí cuenta el presente. ¿Cómo estás delante de Dios? Eso es lo que vale en este momento.

Hay cantidades de cristianos viviendo del pasado, viviendo de las oraciones que hacían cuando empezaron en este camino, que no te das cuenta que hace tiempo dejaste de ser un hombre y una mujer de oración. Hace tiempo dejaste de ayunar. ¿Cuánto tiempo llevas de no ayunar? ¿Cuánto tiempo llevas de no escudriñar las escrituras? ¿Qué dice la Biblia en Juan capítulo 5 verso 39? Escudriñad las Escrituras porque a vosotros parece que en ella tenéis la vida eterna y ella son las que dan testimonio de mí. ¿Qué dice la bendita palabra de Dios? El que sabe hacer lo bueno y no lo hace le es pecado. ¿Y qué estamos haciendo los cristianos hoy? Desperdiciando nuestra vida. desperdiciando nuestro tiempo. Cuando el apóstol Pablo dice, aprovechando bien el tiempo porque los días son malos. Iglesia bendita de Jesucristo, despertemos, por favor. Los días son malos y estamos desperdiciando el tiempo. Aprovéchalo. Aprovéchalo.

Esto es un llamado de Dios. Es un llamado de Dios. Dios nos ama tanto que nos está confrontando con el poder de la palabra. Y por eso he tomado estos textos de la Biblia donde David, repito, tiene la valentía, porque hay que ser valiente para hacer esto. Le dijo, "Examíname." Eso es abrir el corazón delante de la presencia de Dios. Eso es tener deseo de que Dios cambie nuestra vida. Eso es ya no querer vivir más en el pecado, porque nadie, nadie que quiera servir a Dios anda huyendo de Dios. Todo lo contrario. El que quiere ser cristiano, el que quiere servir a Dios en espíritu y en verdad, no ser un fanático religioso, no ser un simple visitante de la de la iglesia o del templo, no, sino que quiere ser un auténtico cristiano de acuerdo a la palabra de Dios, un hombre de rectitud, un hombre de santidad, un hombre de integridad. Y cuando digo un hombre, me estoy refiriendo también a las hermanas de la iglesia. Cuando uno quiere sinceramente servirle a Dios, uno no evade la palabra, no evade uno va donde está Dios.

¿Sabes qué dijo Job en un momento? ¿Quién me diera, dijo el saber dónde encontrar a Dios, yo iría hasta su silla. Y hoy vengo a decirte, ese bendito Dios está aquí, está allí contigo en ese cuarto, en esa sala, en ese carro. Allí está. Yo siento su presencia en este lugar y sé que está con muchos de ustedes que me están oyendo. Ahí está a tu lado en este momento. Déjalo que te administre. Déjalo que te toque, déjalo que te llene del Espíritu Santo. Oh, gloria, gloria, santo. Mi alma te alaba, Jesús. Siento que Dios está haciendo algo poderoso en este momento. Dios está haciendo algo grande con la iglesia. Oh, gloria a Dios. Dile a Dios que trate contigo. Invita a Dios. Quiero que en este día me examines. Ya estoy cansado. Dile, dile, estoy cansado de vivir una vida falsa. Estoy cansado de ser un hipócrita. Estoy cansado de ser un tibio dentro de la iglesia. Estoy cansado de ser un visitante de la iglesia, pero un témpano de hielo espiritualmente hablando. Estoy cansado de vivir una vida pobre de oración. Estoy cansado de no ser un cristiano conforme a tu voluntad.

¿Sabes cómo lo vamos a lograr? Haz lo que hizo David. Aquí está Dios. Ahí está Dios contigo en este momento. No le tengas miedo. Tenle miedo a los chismosos, al tener miedo a la gente, pero no a Dios. No le tengas miedo a Dios. Tenle reverencia. Tenen un temor reverente que es totalmente diferente. A Dios no se le sirve por miedo, ni miedo al infierno, ni miedo al castigo, ni miedo al juicio. A Dios se le teme con reverencia porque es santo, porque es bendito, porque es digno de que le sirvamos en la hermosura de la santidad, como dice la palabra, porque es digno de que lo amemos más que a nuestra propia vida. Porque no hay un ser más glorioso, más bueno que Dios. No hay, no hay. Dios es más bueno que tu papá, que tu mamá, que tu tío, que tu abuelo, que tu hijo, que tu esposa, que tu esposo. No hay nadie como Dios. Nadie. Nadie. Dime, por favor, ¿quién es más bueno que Dios? No lo vas a encontrar. Él nunca te ha dejado. Él nunca te ha traicionado. Él nunca te ha dejado abandonado en la batalla de la vida. Allí ha estado Dios a pesar de que muchas veces nosotros hemos sido crueles, hemos sido infieles, hemos sido injustos, más sin embargo, Dios siempre ha estado ahí, allí a tu lado, secando tus lágrimas, levantándote cuando te has equivocado en la vida.

Por eso David sabía quién era Dios y le dijo, "Examíname, examíname, oh Dios. Aleluya. Y conoce mi corazón. Qué lindo es abrir, qué lindo es abrir el corazón a Dios. Yo quiero que tú conozcas mi corazón porque yo puedo equivocarme, yo puedo cometer errores, yo puedo pensar que estoy haciendo las cosas bien y quizás ando mal. Yo puedo pensar que estoy haciendo lo correcto y quizás estoy equivocado. ¿Por qué no vamos delante de Dios? Dile en este momento, díselo. Dile a Dios, hoy es el día de mi restauración. Hoy es el día que me voy a levantar. Dile, examíname. Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón y pruébame y conoce mis pensamientos. Oh, gloria a Dios. David estaba derramando su corazón delante de Dios. Derrama, derrama tu corazón, iglesia, amigo que me escuchas, derrama tu corazón delante de Dios en este momento. Habla con Dios. Dile, por favor, dile allí donde estás, conoce mi corazón y pruébame y conoce mis pensamientos. Qué valentía tuvo David.

Escucha lo que le dice. Y ve, le dijo, ve si hay en mí camino de perversidad. Bendito sea Dios. No le dijo Dios, "Yo soy David, el rey más grande de Israel. soy el ser más bueno, más justo, más recto. No le dijo, "Mira, Señor, ve si hay en mí camino de perversidad. Mira si en mí hay algo podrido, algo que no te agrade. Mira si hay en mí algo que tú no apruebes, que a ti no te agrade." ¿Sabes qué es lo que David sentía? Hambre de [carraspeo] Dios. Por eso dice la Biblia, "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados." El salmista decía, "Mi alma tiene sed, sedo, como el siervo brama por las corrientes de las aguas." Así dijo, clama por ti, oh Dios, el alma mía. Yo ya estoy cansado de todo lo que este mundo ofrece, cansado del pecado, cansado de esas vidas frías apagadas en las iglesias, de ver el cristianismo hoy sin hambre de Dios, sin deseos de conocer a Dios, sin deseos de servir a Dios, solo haciendo un bulto en una iglesia, solo practicando un estilo de vida religiosa, sin cambio, sin nuevo nacimiento, sin santidad, sin obediencia, sin oración, sin pureza, sin ayuno, sin estudio de la palabra.

No sé si todo esto que estoy mencionando está desnudando nuestro corazón delante de Dios. Lamentablemente hoy en los cristianos de nuestros tiempos se ven más los frutos de la carne que los que el fruto del espíritu. Y eso está registrado en la palabra de Dios en Gálatas capítulo 5. Bendito Dios. Volvámonos a Dios, iglesia, por favor. Habla con Dios y dile y ve si hay en mí camino de perversidad. y guíame", le dijo, "en camino eterno." Qué lindo es poderle decir a Dios, "Tómame de la mano. Quiero conocerte, quiero servirte, quiero ser cristiano, quiero servirte en espíritu y en verdad."

¿Dónde están? ¿Dónde están los cristianos que están deseando el bautismo del Espíritu Santo? ¿Dónde está la iglesia que anhela los dones del Espíritu? ¿Dónde está la iglesia que le está pidiendo a Dios un cambio radical? ¿Dónde está la iglesia que le está pidiendo a Dios una vida de santidad y de pureza, una vida de rectitud? Una vida genuinamente cristiana. ¿Dónde está esa iglesia? ¿Dónde? ¿Dónde están esos cristianos? Espero que muchos de ustedes me estén escuchando en este momento y estén sintiendo la llama del espíritu al arder en el corazón de ustedes. Sea bendito el nombre de Dios. Aleluya.

¿Sabes algo? David sabía quién le hablaba. David sabía que Dios lo sabía todo. Porque en este salmo 139 habla de la omnipresencia y de la omnisciencia de Dios. Es decir, estamos frente al Dios que todo lo sabe. Todo lo sabe. ¿Sabes? Hay cientos de personas que piensan que tienen engañado a Dios, que tienen convencido a Dios. A Dios nadie lo engaña. Nadie, nadie, nadie. ¿Sabes qué dijo el apóstol Pablo en Gálatas capítulo 6 verso 7? No os engañéis. Escúchalo. Escúchalo, amigo y hermano. No os engañéis. Dios no puede ser burlado. Te estás engañando tú mismo. A Dios nadie lo engaña. Nadie. Nadie. Por linda que sea la excusa que pongamos, por muy hipócritas que seamos, nadie puede engañar a Dios. Nadie.

Hace rato Dios nos está esperando. Está esperando que reflexionemos, que recapacitemos, que despertemos. Nos viene de muchas maneras. Muchas veces, hermano, lo dije en el mensaje de ayer, que al que Dios ama, Dios lo disciplina, lo disciplina. Y yo creo con todo mi corazón que Dios va a empezar a meter disciplina y azote dentro de la iglesia para que muchos no nos perdamos. Porque si si seguimos por el camino que vamos, por ese camino de indiferencia, por ese camino de apatía espiritual, por ese camino de un descuido total espiritualmente, muchos se van a perder. La Biblia dice, "¿Y cómo escaparemos si descuidamos?" Si descuidamos una salvación tan grande, la salvación es por gracia, pero una vez tú eres salvo, la Biblia dice que no la puedes descuidar. No la puedes descuidar. Es como alguien que te da un regalo, un tesoro y te dice, "Es tuyo, cuídalo." Y viene usted y lo pone en cualquier lugar y lo y lo olvida en cualquier lugar y lo abandona en cualquier lugar, como si fuera una cosa sencilla. ¿Usted sabe lo que es cuando a usted le dan una perla preciosa? Cuando le dan algo de valor, eso se atesora, se cuida, se guarda en un lugar seguro.

¿Sabes cuál es la mejor manera de cuidarnos? Nuestra salvación debemos de hacerlo con temor y temblor, viviendo en santidad, en obediencia a la palabra. Esa es la mejor manera de cuidar nuestra salvación con temor y temblor. Santo. Aleluya.

Escucha, ¿por qué David decía a Dios, examíname? Escucha esto. El Salmo 139, verso 7 en adelante, para que tú entiendas a quién le estaba hablando David. David dice, "¿A dónde me iré de tu espíritu?" ¿A dónde? Es como decir, "Si me voy a pecar, hago lo malo delante de Dios, ¿a dónde huiré de su espíritu? ¿A dónde huirás del Espíritu Santo que no te encuentre? ¿A dónde? Escúchame bien. Escúchame. Tú que estás planificando ir a cometer un pecado, ir a cometer un adulterio, una fornicación, un robo, mentir deliberadamente, tú que estás a punto de ir a cometer un pecado con alevocía, con premeditación, escúchalo. Yo te pregunto, pregúntate, mejor dicho, como dijo David, ¿a dónde oirás de su Santo Espíritu? No dejes que el te engañe. No dejes que Satanás te engañe. Dale gracias a Dios por esta palabra, porque hay muchos de ustedes que están al borde del fracaso y esta palabra está llegando en el momento perfecto para tu vida. Para que no fracases, dale gracias a Dios, no a mí, a Dios. Dale la gloria. Porque muchos van a ser librados si escuchan la palabra de Dios. Dios se te está cruzando en el camino y no es casualidad, es que te ama demasiado.

Usted que está empezando a ser tentado con pecados de la civia, pecados de la carne, pecados de fornicación, de adulterio, ten cuidado. piensa, recapacita y por un momento dale lugar a Dios y a la palabra. ¿A dónde? Eso es la pregunta que hizo David. ¿A dónde me iré de tu espíritu? ¿Dónde te vas a esconder? ¿En qué cueva? Quizás tú digas los los planes que tienes es hacerlo a medianoche en la oscuridad, en un motel, en un hotel, rentar un hotel en otra ciudad y irte con la mujer que no te pertenece. Lo tienes bien planificado, pero yo te pregunto, te pregunto, ¿a dónde te irás de su Santo Espíritu? ¿A dónde? Cuando estés cometiendo el pecado, allí va a estar el Espíritu Santo. Escúchamelo. Ahí va a estar el Espíritu Santo viéndote cometer el pecado delante de la presencia de Dios. Y no digas que Dios no te habló, no digas que Dios no te avisó, no digas que fue que eras débil. No, no, aquí no hay excusa. Porque sabes por qué estás escuchando este mensaje? Porque Dios te ama. Porque Dios se te está cruzando en el camino. Porque no quiere, Dios no quiere que te pierdas. No quieres que destruyas tu hogar, tu casa, tus hijos, tu familia. Dios no quiere que por tu pecado le hagas un daño terrible a la iglesia donde estás congregándote. Que no te das cuenta que por el mal testimonio de algunos cristianos, son cientos de personas no cristianas que no quieren saber nada del evangelio por su mal por la mal conducta y el mal testimonio de cristianos.

Dios dice aquí, "¿A dónde me iré? de tu espíritu y pregunta una vez más, David, ¿y a dónde huiré de tu presencia? ¿A dónde, hermanito? Mire, lee esta palabra porque te va a servir en el camino del evangelio. Verso 8 dice, "Si subiere a los cielos, allí estás tú. Y si en el Seol hiciere mi estado, he aquí, allí tú estás, oh Dios. Si tomare las alas del alba y habitar en el extremo del mar, aún allí me guiará tu mano y me hacirá tu diestra. Si dijere, ciertamente, aleluya, las tinieblas me encubrirán. Aún la noche resplandecerá, aleluya, alrededor [resoplido] de mí. No es así que muchas veces pensamos nosotros. Nadie lo sabe. No lo sabe la iglesia, no lo sabe el pastor, no lo sabe mi esposa, no lo sabe mi esposo, no lo saben mis amigos. Es de noche, está oscuro, nadie me ve. Aquí no hay cámaras. No es así que pensamos muchas veces. Qué equivocados estamos. Qué error más fatal. Qué error. Qué mentira de Satanás. Escucha, esta es palabra de Dios. Esta es palabra de Dios. Si dijere, "Ciertamente las tinieblas me encubrirán. Aún la noche resplandecerá alrededor de mí, dijo. Para Dios no existe la oscuridad. Dios lo ve todo, lo escudriña todo, lo sabe todo, aunque nadie se lo diga. Aún las tinieblas no encubren de ti y la noche resplandece como el día. Bendita palabra. Lo mismo te son las tinieblas que la luz. Ese es mi Dios. De este Dios es el que yo te estoy predicando hoy. ¿Te das cuenta? Por eso David le dijo, "Yo quiero que tú me examines. Yo sé quién tú eres. Yo sé que todo lo sabes. Yo sé que tú estás en todo lugar." Ahí está, ahí está con nosotros en este momento. Aleluya. ¿Qué haces huyendo de Dios? ¿Qué haces planificando hacer el pecado, hacer el mal? ¿A dónde te vas a esconder? ¿A dónde te vas a meter? ¿Dónde está el lugar que tú piensas que es apropiado para cometer pecado y que Dios no te vea? Dímelo. ¿Dónde es? ¿A dónde piensas huir? Dios te va a alcanzar. Te va a alcanzar. Sé sabio.

Oh, bendito momento. Este, mire, hermano, yo estoy personalmente compungido con esta palabra. Y escucha el tema, ¿cómo estás delante de Dios? ¿Cómo estás? ¿Cómo está tu vida de santidad? Sé sincero. ¿Cómo te sientes delante de Dios? ¿Cómo te sientes? Olvídate de la opinión de la gente. Vengo a decirte cómo te sientes delante de Dios. ¿Cómo está tu vida de santidad?

Nadie se salva por estar en una iglesia. Nadie se salva por cargar una Biblia. Nadie se salva por tener conocimiento bíblico. Nadie se salva por ser líder de una iglesia. Nadie se salva por ser pastor, predicador, evangelista, maestro, teólogo, doctor de la palabra. Te lo repito, nadie se salva por eso. Nadie. ¿Sabes qué dice la Biblia? Seguid la paz con todos. Medita, reflexiona. No es con los que te caen bien. No es con el grupito de amigos que tú tienes en la iglesia. No es con ese grupito que te reúnes después del culto para estar hablando de chismes, para hablar de fulano, de mengano, de sutano. No, no, no. ¿Sabes qué dice la Biblia? Seguid la paz con todos, aún con aquel que te ha hecho daño, aún con aquel que te criticó, que habló mal de ti, también con él tienes que seguir la paz. Este camino es así, hermanito. ¿Sabes qué dice la Biblia? Que debemos de amar a nuestros enemigos. Amar a los amigos no cuesta. Amar al que me dio un regalo no cuesta. Amar al que me dio un plato de comida, eso no cuesta. Eso lo hacen los pecadores también. Así lo dijo Jesús. Amar al que no me hizo un bien. Eso es el verdadero amor de Dios. Ese es el verdadero cristianismo bíblico. Amad a vuestros enemigos. Y sabes qué dice la palabra, te lo voy a repetir. Seguid la paz con todos, porque casi siempre que se oye hablar de la santidad, la gente solamente dice, "Sin santidad nadie verá al Señor." Espérese, porque nadie puede ser santo si no tiene paz con todos. Hay que predicar el evangelio con total integridad y como es. Hay muchos que están hablando de santidad y no le hablan a los demás, no aman a los hermanos. Hay muchos, incluyendo predicadores, pastores, evangelistas, que están hablando de sana doctrina y de santidad. y no se llevan con el pastor de la de la otra iglesia, no tienen paz con todos. Cuidado, esto es una seria advertencia de Dios. Aquí no dice que tiene que esto ser parcial, aquí esto es parejito. Seguid la paz con todos, con todos. Y luego viene la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. No importa cómo te llames, no importa el título que tengas, si no sigues la paz con todos y la santidad, no podremos ver al Señor. Y cuánta contienda que hay en la iglesia hoy. Cuánto pleito, cuánta división que este se lleva, no se lleva con aquel, que aquel no se lleva con el otro, que aquel pastor no puede reunirse, ni tan siquiera ver al otro hermano, ni una llamada le puede hacer. Qué qué triste es vivir un evangelio así, que no puedas ni tan siquiera llevarte bien con los hermanos de la iglesia ni con los consiervos en el ministerio. Qué triste. Ese no es el evangelio verdadero de Cristo. El evangelio verdadero de Cristo debe de ser causa de gozo. Si yo encuentro un hermano en la calle, si yo veo un consiervo, otro pastor, otro predicador, que acaso yo estoy en en competencia con él. No trabajamos para el mismo reino, para el mismo Dios, para el mismo glorioso evangelio. ¿Hasta cuándo vamos a entender esto, hermano? ¿Sabe por qué nos hemos vuelto inefectivos en estos últimos tiempos? Porque las iglesias se han convertido como en sectas religiosas de grupito. Yo soy del grupo fulano, yo soy del grupo sutano. Si no eres de mi concilio, ya tú no eres parte de la iglesia de Cristo. ¿Quién te dijo eso a ti? ¿Sabes qué es lo que no podemos adulterar? Es la palabra. Eso no se puede adulterar. La iglesia de Cristo, la iglesia verdadera lavada con la sangre de Cristo, la iglesia que tiene el sello del Espíritu Santo. La iglesia que predica la palabra sin quitarle ni agregarle. La iglesia que cree en la santidad por dentro y por fuera, la iglesia que es practicante de lo que dice la Biblia es la iglesia verdadera y no es el nombre, no. Bendito sea el nombre de Jesucristo.

Y voy a cerrar con estos pasajes. Vaya conmigo a Primera de Juan. Si tiene una Biblia, por favor consúltela porque es importantísimo. Y vuelvo al tema, ¿cómo estás delante de Dios? Dímelo. Sé sincero. ¿Cómo estás delante de Dios? Si Cristo viniera en este momento, ¿cómo te encontraría? Escuche bien lo que voy a decir. Hay muchísimos cristianos hoy en las iglesia que están amando más al mundo que a Cristo. Están amando más la vanidad, el libertinaje, el evangelio carnal, el evangelio liberal, el evangelio acomodado, el evangelio superficial. que a Jesucristo. ¿Cómo estás delante de Dios? ¿Sabes qué dice esta palabra? ¿Qué pasarías si Dios nos encuentra de esta manera? ¿Sabes que Dios le dice hoy a la iglesia? Y estoy cerrando este mensaje. Primera de Juan, capítulo 1, capítulo 2, versículo 15, 16 y 17. Esto es palabra de Dios. Si te gusta o no te gusta, yo lo siento mucho, pero si eres cristiano verdadero, debes de amar la palabra de Dios. No te molestes con la palabra. Esto es Biblia. Esto no es opinión personal mía. Estos no son argumentos del pastor David Gutiérrez. Estos son los mandatos divinos de Dios.

Dice este libro sagrado, no améis al mundo. ¿Y cómo está la iglesia hoy? Enamorada del mundo. Es vergonzoso todo lo que está pasando. Mire cómo visten los cristianos hoy. No hay decoro, no hay pudor, no hay temor, no hay reverencia. Antes era normal ver que una mujer anda arete. Hoy hasta los hombres en las iglesias andan con garete. Pero es que esto se descontroló todo. Todo lo que el mundo practica lo estamos trayendo a la iglesia y lo estamos normalizando, aceptando como algo que a Dios también le agrada. Porque si yo lo practico es porque entiendo que a Dios le agrada. Repito, no améis al mundo. Si tú quieres esta palabra, te la voy a predicar. Iglesia bendita de Jesús, te repito una vez más. No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Y no es que yo sea radical, extremista, esto es Biblia. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, la vanagloria de la vida, te lo repito, no provienen del Padre, sino del mundo. Y cierro con este texto. El mundo pasa y su deseo, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

¿Cómo estás delante de Dios? ¿Cómo te sientes? Yo he predicado esta palabra no para que te sientas ofendido, sino para que nos encarrilemos en el camino de la verdad. Ya es tiempo que la iglesia se vuelva al camino, al camino del evangelio, a la palabra de Dios tal como está escrita. Si quieres reconciliarte, aceptar a Cristo como tu único y suficiente Salvador, quisiera en este momento orar por ti. Haz esta oración con todo tu corazón allí donde estás y dile al Señor, Señor Jesús, en este momento te pido perdón. Reconozco que he pecado, que estoy vacío, me siento mal. Hoy no te voy a decir una mentira, te voy a decir la verdad. Perdóname. Estoy arrepentido. Cámbiame. Quiero nacer de nuevo. Quiero caminar de acuerdo a tu voluntad y a tu palabra. Jesús, entra mi corazón. Santifícame en tu verdad. Tu palabra es la verdad. Séllame con tu Santo Espíritu y escribe mi nombre en el libro de la vida. Gracias, Jesús. Muchas gracias. Gracias por perdonarme mis pecados. A partir de hoy quiero que seas el Señor de mi vida. Amén. Y amén.

Vamos a orar por ti, Padre, en el nombre de Jesús. Mire esas personas que están reconciliando y aceptando. Gracias, Espíritu Santo, por la palabra. Gracias por confrontarnos. Gracias por hablarnos a tiempo. Gracias por cruzarte en nuestro camino. Gracias por tener misericordia de nosotros y no dejarnos en nuestra ceguera espiritual. por no dejarnos abandonados en el pecado, por hablarnos a tiempo y fuera de tiempo. Padre mío, te ruego en el nombre de Jesús, rompe las cadenas, rompe ataduras, toda cadena de pecado, de malicia, de vicio, todo espíritu inmundo, en el nombre de Jesús, suelte esa vida. Gracias, Padre. Mira los que están enfermos, Señor. Toque esos cuerpos por el poder de tu palabra, en el nombre de Jesús, por las llagas de Cristo. Recibe tu milagro allí donde estás. Gracias, gracias. Ay, gracias, Señor. Levántalo en el nombre de Jesús. Levántalo. Gracias, Espíritu Santo. Amén y amén. Que Dios te bendiga, Dios te guarde. Este ha sido tu servidor en Cristo, el pastor David Gutiérrez, que les ama y está orando por ustedes. Te suplico en el amor de Dios, ora por este servidor, ora por mi familia, por el ministerio, porque tengo muchos compromisos que cumplir este año y necesito la oración de la iglesia. De antemano, muchísimas gracias por separar ese tiempo para oír palabra de Dios y para orar por nosotros también. Nosotros oraremos por ustedes. Bueno, nos vamos a despedir en este momento. No olvide compartir el mensaje, dejar un comentario que glorifique y exalte el nombre de Dios y por favor ayúdenos a predicar este evangelio al mundo entero. Compártalo en todas las plataformas de las redes sociales para la gloria y honra de Dios. Muchas gracias. Que Dios los bendiga a todos.