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Como tener un equipo productivo/ Ap. Anthony Carreño

Anthony Carreño25:48

Transcription

[Música] [Música] Hola, bendiciones. Te habla el pastor Anthony Carreño. Doy gracias al Señor por estar nuevamente contigo en este video en la escuela Adiestrando Guerrero. Hoy quiero hablarte acerca de qué es tener un equipo productivo.

Recuerda que no manejas un grupo, manejas un equipo. Como creyentes, nosotros tenemos que aprender a trabajar los equipos dentro de la familia, los equipos dentro del ministerio, los equipos como líderes e incluso los equipos en el área del trabajo. Tenemos un problema grave cuando tratamos con la gente. Algo que falta en nosotros es la empatía. ¿Qué es empatía? Empatía es ponerme en los zapatos del otro y comprender sus situaciones. Jesús dijo que no hay nada mejor que llevar las cargas unos por los otros. Y en un equipo de liderazgo, necesitamos aprender que todos somos uno y que uno somos todos. No puede caminar una persona si todos los huesos, las articulaciones, el oxígeno trabajan en conjunto. Necesita el cuerpo estar bien equilibrado y necesita el cuerpo estar funcional para poder entonces caminar. Es como un auto. Un auto no puede, eh, andar por decirlo así, si todas sus partes no están correctamente donde tienen que estar. Un cuerpo no funciona bien si todos sus sentidos no están bien coordinados.

Entonces, necesitamos aprender como creyentes que Dios nos puso a trabajar en equipos. Nunca jamás nos encontramos en la Biblia que Dios trabajó solo. Si usted se encuentra en las escrituras, se da cuenta que él no dijo: "Voy a hacer". Él dijo: "Hagamos al hombre hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza". Recuerde libro de Juan capítulo 1, versículo 1: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era Dios, y el Verbo estaba con Dios". Es decir, que tres poderes extraordinarios estaban manejando la creación cuando Dios dijo: "Sea la luz".

Entendiendo esto, quiero que comprenda de que usted y yo necesitamos aprender a trabajar en equipo. A Dios no le gusta estar ni dejar las cosas solo. Él siempre tiene un sistema y tiene gente o tiene seres alrededor de ese sistema que trabajan conjuntamente con él. Cuando Jesús vino a la Tierra y comenzó su ministerio, dese cuenta que él encontró a 70 discípulos. De 70 discípulos escogió a 12 apóstoles y de 12 apóstoles escogió a tres cercanos. Quiero decir con esto que el Señor nunca estuvo solo a la hora de hacer el trabajo. Él siempre tuvo gente a su lado que le ayudó a manejar el ministerio.

Tenemos un problema con muchos creyentes, con muchos pastores y con muchos líderes que dicen que si ellos no están en el trabajo, no funciona. Que si ellos no están, las cosas no se hacen bien. Que si ellos no están, las cosas no son funcionales. Y por lo tanto, ellos tienen que tener el control absolutamente de todo. Y eso ha traído que familia, que ministerio, que liderazgo y que aún gente que le ama a esa persona se separe. ¿Por qué? Porque no han entendido que la estructura tiene que ver con grupo de gente, tiene que ver con personas que trabajen a su alrededor y no con la soledad en la que nosotros queremos caminar. Incluso cuando Jesús envió a la gente al ministerio, dice la Biblia que los mandó de dos en dos a liberar a los endemoniados y a sanar a los enfermos.

Entonces, partiendo de eso, ¿cómo puedo yo manejar un grupo productivo? Hablemos de casa, hablemos de ministerio, hablemos de liderazgo, hablemos incluso de la escuela donde yo estoy participando y soy capitán, capitana, general, generala, eh, eh, capitán mayor, como usted quiera mencionarlo.

Entonces, número uno, principio número uno. Principio número uno es de un poco de autonomía a su equipo. No significa que no va a supervisar, pero al momento de usted delegar una función, usted necesita o la persona necesita que usted le dé autonomía para que ella exprese sus ideas, para que ella, eh, haga el trabajo de acuerdo a su habilidad. Tenemos un problema con mucha gente que, eh, ahoga a la gente con la que trabaja y le dice: "Esta es la forma porque es mi forma, es la forma en que yo lo hago y por lo tanto tú tienes que hacerlo de esa manera". Quiero decirle que no es así. Quiero decir que hasta los niños tienen personalidades distintas. Usted no le puede decir a un niño que aprenda de una manera y a otro que aprenda de la misma forma. Los dos tienen una inteligencia emocional totalmente diferente, por lo tanto, captarán las cosas de forma distintas. Y yo tengo que aprender como líder, y tengo que aprender como ministro de Dios, y usted tiene que aprender como mujer de Dios, como líder, en dónde está que cada persona es distinta. Por lo tanto, ella va a manejar las cosas como lo aprendió, pero desde su óptica, y esa es la manera en que va a ayudar a que otros crezcan.

Vuelvo a repetir, hay ciertas cosas que se nos van a entregar de forma exacta y concreta y que nosotros tenemos que hacerlo de esa manera. Pero me acuerdo que cuando yo estaba en el Liceo, acá le llamamos Liceo Venezuela, quizás allá se llame secundaria. En secundaria, mi maestra de geografía me mandaba a hacer muchos cuestionarios, era muy escribir. Yo me acuerdo que yo escribía las preguntas y las respuestas de forma distinta, es decir, yo las leía, las analizaba y lo que entendiera, lo que yo escribía, y eso a ella le agradó. Ella incluso me dijo que sería buen escritor. Yo no le creí, pero hasta ahora me estoy dando cuenta que es cierto. Pero me felicitaba porque me decía: "Tú eres el único estudiante de todos los que tengo, 49 estudiantes éramos en el salón, que analiza la pregunta y da una respuesta con sus propias palabras. Ojalá todos fueran como tú". Entonces, era mi modo de poder aprenderme las respuestas y poder hacer muy bien los trabajos y el examen. De la misma forma pasa en un equipo. Cuando tú entregas a una persona un, un, un cargo, cuando tú entregas a alguien una asignación, tienes que soltarle un poco la cuerda, como decimos, eh, de forma ministerial, o tienes que darle cierta autonomía para que hasta cierto límite la persona pueda tomar decisiones.

Número dos, tienes que trabajar conjuntamente para empoderar a la gente en el trabajo. ¿Cómo es eso? Tienes no solamente que corregir sus errores, sino felicitarlos por los logros. Si mantuvo el grupo estable, si todos estuvieron haciendo el trabajo, si mantuvo los ánimos elevados, si trajo resultados efectivos al tiempo o antes del tiempo. El deber de nosotros como creyentes, perdón, como líderes, es levantar el ánimo de esa persona o levantar el ánimo de ese grupo felicitándolos con palabras de afirmación, con palabras de bendición, con motivaciones, aportando un regalo, ayudando a que esta persona pueda ser, eh, eh, eh, pueda sentirse querida y pueda sentirse que es importante lo que hizo y que de verdad se vio lo que la persona hizo. Por lo tanto, te recomiendo que en tu equipo de trabajo trates no solamente de destacar los errores, sino que puedas destacar las virtudes, puedas destacar la eficacia, puedas destacar la bendición de tener a esa persona tan responsable, tan entregada, tan habilidosa, tan inteligente dentro de tu equipo de trabajo. Te aseguro que eso va a traer armonía y todos van a querer, eh, desde cierto punto de competitividad, ser los mejores para poder, eh, ser halagados, porque todos necesitamos como seres humanos aprobación. Por lo tanto, todo, todo ser humano busca aprobación, todo ser humano busca ser aceptado. Y por ende, lo que tú vas a hacer como líder va a motivar a otros para que lleguen también al lugar donde esa persona llegó.

Entonces, número uno, tienes que dar autonomía. Número dos, tienes que empoderar a tu equipo de trabajo también dándole afecto, dándole experiencia emocional.

Número tres, no hables de la persona a sus espaldas. No hables de la persona a sus espaldas. Trata de que si vas a corregir algo, hazlo de frente, hazlo con la persona, pero no busques a un tercero porque inmediatamente dañas y bloqueas a la persona que está trabajando contigo. Por ende, necesitas ser inclusivo. Llama a la persona, tráelo a la oficina, llévalo a un parque, llévalo a tomar un café, comparte, hazle una videollamada y dile: "Estás cometiendo este error". No lo ofendas, no lo, no lo, no lo critiques delante de otros. Es una persona que es un poco susceptible y no tiene la madurez para oír que tú le, le, le regañes, vamos a decirlo así, porque no es regañar, sino corregir, le corrijas en público. Entonces, ten la inteligencia de llamarlo aparte y hacerle correcciones en privado. Se ve muy feo y se ve muy mal de que tú corrijas a alguien en público y le saques sus errores delante de aquellos a quienes quizás está orando, están debajo de su autoridad. Es más fácil llamarlo aparte, corregir, preguntarle el porqué, preguntarle el cómo, preguntarle el cuándo y tener empatía con esa persona y entender por qué se equivocó y desde ahí, desde esa óptica, entonces poder darle la corrección más sabia. Por lo tanto, yo te insto a que tú busques a la persona, no hables de ella a sus espaldas, la traigas aparte y la corrijas aparte para que puedas tener un equipo muy, muy productivo y no crees entre ellos división e incluso no, eh, no, no muestres o no reflejes a los demás que la persona a quien tú pusiste a cargo de alguna acción o a cargo de, de algún lugar o a cargo de alguna asignación no es competente. Recuerda que nunca nacimos aprendidos. Todos al final somos incompetentes y necesitamos a otra persona que nos eduque, que nos enseñe para llegar donde Dios quiere que nosotros lleguemos.

Cuatro, trata de ser inclusivo, no seas exclusivo. ¿Cómo soy exclusivo? Cuando hablo desde mi ego, cuando hablo desde mi yo: "Yo para esto, yo para aquello, yo camino aquí, yo lo hago así, yo lo hago mejor, si yo estuviera fuera así". Yo, yo, yo, yo. Ese "yo" en un líder tiene que morir. Tiene que entrar la palabra: "Nosotros". "Nosotros somos un buen equipo", "Nosotros nos equivocamos", "Nosotros lo hicimos bien", "Nosotros cometimos un error", "Nosotros vamos a seguir, eh, caminando en crecimiento", "Nosotros nos hemos atrasado". Nosotros. Usa la palabra "nosotros".

Y quiero darte un consejo en psicología que aprendí de un psicólogo hace muchos años que me enseñó y me dijo: "Antes de corregir a alguien, primero hágalo primero. Dile: ¿Has hecho esto bien? ¿Has hecho esto bien? ¿Has hecho esto bien? ¿Has hecho esto bien? Te felicito porque has hecho esto, esto y esto de forma excelente. Pero..." Y en ese "pero" entonces es donde viene la corrección por las cosas negativas que ha hecho.

Número cuatro, o perdón, número siguiente, perdí la cuenta. Número siguiente, reconoce tus errores. Si tú fallaste, tienes que reconocer ante tu grupo que tú cometiste un error y pide perdón. Pedir perdón es de valientes, pedir perdón es de humildes, pedir perdón es tener un alma sencilla. Líder que no pide perdón por sus errores, líder que no pide perdón por las situaciones que pudo haber, como decimos nosotros a los venezolanos, "metido la pata", lamentándolo mucho, es un líder fracasado. Porque todos cometemos errores. No, pero es que yo no quiero que hable mi debilidad. En el reino no es así. En el reino, el Señor permite que pasen ciertas cosas para autocorregir. Por lo tanto, yo te pido por favor que si tú cometiste un error en tu grupo, tú puedas llamar a ese grupo donde tú cometiste el error y tener la valentía y la humildad de decir: "Perdónenme, me equivoqué. No fue la forma, no fue la manera. Les pido perdón".

Número siguiente, seamos como líderes transparentes. Dios necesita gente que trabaje con la transparencia. Y si usted maneja un buffet de abogados, usted tiene que ser transparente. Si usted maneja un ministerio, usted tiene que ser transparente. Si usted maneja un liderazgo, usted tiene que ser transparente. Si usted maneja finanzas, que es muy importante, usted tiene que ser transparente. Cuando no hay transparencia y están esos velos que nosotros muchas veces queremos ocultarnos detrás de ellos, lamentándolo mucho, se manifiesta algo que se llama la hipocresía. Y tenemos una cantidad de gente que es teatrista. La palabra hipocresía viene de la palabra teatro. Incluso la gente que hace teatro, eh, simplemente hace un papel que no es suyo, que no es de su propia vida. Y a esa gente, en el tiempo de Grecia o de, o en los tiempos de los griegos, se le llamaban teatristas, se le llamaban hipócritas. Y ahí donde aparece la palabra teatro o la palabra actor. Entonces, no necesitamos en el liderazgo un actor, necesitamos gente genuina, gente que sea como es. Aunque sabemos que en el altar somos vasos tomados por el Espíritu Santo y que nos puede usar de acuerdo a su voluntad, también abajo del altar o debajo del altar necesitamos entender que tenemos que ser transparentes. No hablemos más de la cuenta, no hagamos más de lo que nosotros somos, porque lamentándolo mucho, vamos a terminar dañados. Conocí de alguien que hablaba mucho de plata, mucho, mucho, mucho de plata, hablaba mucho de dinero y lamentándolo mucho, no tenía. Y tuve que corregirlo, tuve que decirle: "Jamás hagas lo que estás haciendo. Nunca más lo hagas. Pide perdón al cielo porque eso te va a traer ruina porque esto que tú tienes no te lo, no es tuyo, te lo prestaron". Esto otro que tú, o sea, hay gente que se viste con escapulario ajeno, vamos a decirlo así, ora con escapulario ajeno y se llena de gloria con escapulario ajeno, con oraciones de otros. Pues tenemos que tener cuidado. Dios anhela que nosotros seamos gente transparentes. Tenemos errores y la gente va a ver los errores. No digamos que no los tenemos. No somos perfectos. Recuerden que somos seres humanos.

Número siguiente, para tener un equipo productivo, conoce a tus colaboradores. Conoce a la gente que trabaja contigo, conoce a la gente que está bajo tu autoridad, conoce sus necesidades, cómo se siente, qué le hace falta. Conócelo. Necesitas conocerlos para que entonces puedas ayudarlos a crecer de la misma forma que tú estás creciendo. Busca esta gente a tu equipo de trabajo, a esa gente cercana, a esa gente que te ha levantado las manos en el año, a esa gente que te ha ayudado y levántalo que necesitan. "Voy a ayudarte con lo que necesitas", "Eh, ¿cómo te sientes? Voy a ayudarte con ese sentimiento que te hace falta", "Voy a ayudarte con eso que te hace falta". Te aseguro que ganarás no solo su amor, sino también su confianza porque estás teniendo empatía. No es solamente de líder a, eh, a su líder o de líder a discípulo. O no, ahí vamos a hablar de algo más profundo. Va a haber conexión, se va a desarrollar amistad, se va a desarrollar cosas importantes dentro de ese equipo de trabajo.

Y por último, ya para cerrar y entrar al tiempo de la oración, es que tienes que enseñarles que por los errores hay consecuencias, pero por las cosas buenas que ellos hagan hay bendición. Es decir, que hay recompensa de un lado y hay consecuencias del otro. Dale entender de que si ellos hacen esto, hay un castigo. Quizás no, no un golpe, sino que estamos hablando de restricciones. Hay ciertas restricciones y hay consecuencias por los errores que ellos cometan en el trabajo que están desarrollando. Pero también hay beneficios si ellos hacen un buen trabajo. Entonces, te recomiendo que hagas una lista de consecuencias. Pueden ser penitencias. Y haz una lista de bendiciones, de dones. La palabra dones es gracias. O sea, una lista de consecuencias buenas, vamos a decirlo así, porque ellos hagan un buen trabajo. Bendícelos, hónralos, dale algo, anímales. Te recomiendo que lo hagas y está seguro que tu equipo de trabajo será el mejor.

Antes de cerrar, quiero que vayamos a la liberación y quiero que entiendas que si has sido un mal líder, Dios está aquí para ayudarte a hacer lo mejor. Te aseguro que después de este video, te pido que lo repitas y lo vuelvas a oír porque es un video de enseñanza corta pero importante. Vamos a liberarte en este momento, pero también te pido que anotes detalladamente y analices cada cosa que te estoy diciendo para que tu iglesia pueda crecer, tu ministerio puedas crecer, tengas equipos fuertes e incluso dentro de la familia puedas aprender a trabajar con tus hijos, puedas trabajar con el equipo de trabajo si tienes negocio, si tienes empresas, y sé que va a venir crecimiento, un crecimiento exponencial sobre ti porque tienes un equipo fuerte, un equipo sólido y un equipo bien centrado porque lo has empoderado con estas, eh, estos tips que te estamos dando en esta hora.

Por lo tanto, ahí donde estás, si quieres, por favor, pon el video en pausa, busca un balde, busca la sal. Vamos a liberar porque vamos a romper todo espíritu de altivez, de egocentrismo, todo espíritu de torpeza y todo lo que se ha levantado en nuestro liderazgo para paralizarlo en el nombre de Jesús y traer crecimiento a nuestro ministerio, a nuestra vida y a lo que Dios me dio por asignación. Por favor, pon el video en pausa y vuelve cuando tengas el balde, y sé que va a ser de bendición.

Okay, ya has vuelto, así que te pido por favor que cierres tus ojos y repitas esta oración conmigo: Padre celestial, en este momento te pido perdón porque me doy cuenta que he sido un líder malo. Padre celestial, te pido perdón porque he sido buen líder, pero me he estancado. Señor, pido perdón porque mi autoestima ha bajado, porque he sentido que mi ministerio se ha estancado. Pero hoy, en el nombre de Jesús, me presento ante tu trono y te llamo como juez y llamo a mis acusadores para hoy quitarles las actas, los títulos, los decretos que tienen en mi contra para destruir mi ministerio, mi liderazgo, mi asignación, mi llamado, lo que soy, lo que represento, lo que está bajo mi autoridad, mi negocio, mi empresa. Hoy, en el nombre de Jesús, les quito ese acta, les quito ese título y en el nombre de Jesucristo sea roto. En el nombre de Jesús, y pido ahora que los ángeles vayan y esas actas y esos títulos levantados sean clavados en la cruz del Calvario en el nombre de Jesucristo de Nazaret. Y hoy se levanta nueva acta, se levanta un nuevo título donde se levanta mi liderazgo, mi ministerio, mi asignación, mi llamado, mi equipo de trabajo, mi empresa, mi negocio, lo que soy, lo que represento y lo que está bajo mi autoridad en el nombre poderoso de Jesucristo el Mesías.

Por lo tanto, hoy renuncio a todo espíritu de, a todo espíritu de altivez, a todo espíritu de ego, a todo espíritu de autocompasión, a todo espíritu de estancamiento, a todo espíritu de "no puedo", a todo espíritu de parálisis espiritual, a todo pacto y nombramiento satánico que hicieron a mi nombre para paralizar mi llamado, para paralizar mi ministerio, para paralizar lo que soy, lo que represento, para, para, para, para paralizar mis finanzas. En el nombre de Jesús, todo estancamiento. Renuncio a los espíritus de estancamiento. Renuncio a todo lo que se ha levantado contra mí y en el nombre de Jesucristo de Nazaret, todo lo que ha entrado para detenerme como líder, para detenerme como ministro de Dios, cuando tosa va a subir al abismo y sin retorno. En el nombre de Jesucristo el Mesías, es una orden que estoy dando y es eterna y no cesa hasta que salgan en el nombre poderoso de Jesucristo. Amén y amén.

Ahora te pido por favor, rostro inclinado, inclínate hacia al frente, hacia dónde está el balde o la bolsita si la tienes ahí. A la cuenta de tres, quiero que tozas. Uno, dos, tres. Vamos, tosa. Todo espíritu de las tinieblas. Ahora le vengo hablando en el nombre de Jesucristo el Mesías. Va a subir y va a salir todo espíritu de ego, todo espíritu de estancamiento, todo espíritu inmundo de vagancia, todo espíritu de desánimo. Ahora, en el nombre de Jesucristo, sube y sal al abismo sin retorno. Es una orden. Obedece. Todo lo que está aquí, todo espíritu de estancamiento, todo espíritu de parálisis espiritual, todo lo que han levantado contra ti, hoy se rompe, se anula en el nombre de Jesucristo de Nazaret. Va subiendo y saliendo al abismo sin retorno. Vamos, cóselo una vez más. Uno, dos, tres. Vamos.

Otra vez, legión de muerte. Ahora, muerte ministerial, muerte financiera, muerte en el llamado, en el sueño, en el liderazgo, en la asignación. Sube y sal al abismo sin retorno. Es una orden. Obedece en el nombre de Jesús. Saliendo al abismo, saliendo al abismo. Termina de salir ahora. Te lo ordeno. Vamos, una última vez. Uno, dos, tres. Vamos.

Vamos, todo lo que queda va a salir ahora. Ahora, arrogancia, desesperación, estancamiento, muerte ministerial, muerte en tu liderazgo, en tu llamado. Sal. Es una orden. Obedece en el nombre de Jesús. Te vas al abismo y sin retorno. Es una orden ahora dada y es eterna. Sal. Sale en el nombre de Jesucristo al abismo. Vamos, fuera en el nombre de Jesucristo el Mesías.

Padre celestial, saca lo que queda dentro. Espíritu de Dios, saca lo que queda dentro en el nombre de Jesucristo de Nazaret. Por el poder de la palabra, lo declaramos hecho. Espíritu de Dios, limpia ahora mismo en el nombre de Jesús. Padre, atamos la venganza, padre, atamos la represalia, atamos la venganza, el ataque, el contraataque y todo lo que quiera venir contra ellos y contra mí. Lo declaramos inoperante en el nombre de Jesús. Ponemos manto de invisibilidad alrededor de nosotros y ángeles protectores, ángeles custodios ahora mismo en el nombre de Jesucristo el Mesías. Gracias, Señor. Te pido ahora que cierres todas las puertas y las selles con la sangre de Cristo. Te pido, padre celestial, que tu presencia venga sobre nosotros, que tu unción venga sobre nosotros, que avancemos, que caminemos, que no nos detengamos, Señor, en el nombre de Jesús, sino que tú vayas, padre celestial, peleando por nuestras vidas. Abre camino en el nombre de Jesús. Expande nuestro llamado, nuestro ministerio, nuestro liderazgo, lo que somos y representamos en el nombre de Jesucristo de Nazaret. Gracias, Señor. Quedamos y estamos en tus manos en el nombre poderoso de Jesucristo el Mesías. Gracias, Dios. Amén y amén.

Aleluya. Pues le bendigo en el nombre de Jesús. Doy gracias a Dios por ustedes por estar en este nivel. Sé que seguiremos avanzando y la manifestación de Dios será maravillosa para nuestras vidas. Se les ama, se les quiere y saludos. [Música] Bendiciones.