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DIOS HONRA A LOS QUE LE HONRA | PASTOR ERNESTO CUEVAS

Pastor Ernesto Cuevas1:16:40

Transcription

Honrar a Dios te saca de la escasez, te saca de la miseria. Honrar a Dios trae cambio y trae rompimiento. Honrar a Dios trae crecimiento espiritual, trae prosperidad y trae respaldo divino. Honrar a Dios hace que nuestros graneros se llenen. Eso se llama que la bendición de Dios te persigue, que tú no andas detrás de ella, es ella que anda detrás de ti, que donde tú vas, Dios te bendice, Dios te prospera. Hay una gracia. Sonríe, por favor. Hay una gracia. Te estoy hablando a ti. En ti hay una gracia y cuando esa gracia se manifiesta sobre ti, tú no tienes que tocar puerta porque la gracia te la abre. Tú no tienes que pedir porque Dios pone el sentir en la gente de que te bendigan, de que te honren. Tú no tienes que recomendarte porque esa gracia te recomienda. Tú no tienes que decir, "Démelo a mí el trabajo." No. Dios hace que te lo den a ti el trabajo. La contrata. Otros hicieron condizaciones, pero a ellos no se la probaron. Pero se la probaron a ti. Eso se llama gracia. Primera de Samuel, primer libro de Samuel, capítulo 2, versículo 30.

Esta es la palabra que Dios ha puesto en mi espíritu y confío de que tú vas a salir bendecido de este lugar. Gracias por ese grupo que me dijo amén. Amén. Cuando usted tenga esa porción bíblica, grite amén. Lo tengo. Amén. Mire lo que dice allí la palabra de Jehová para nosotros hoy. Dice así la Biblia. Por tanto, Jehová, el Dios de Israel, dice, "Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente." Eso es lo que yo había dicho. Más ahora. Ha dicho Jehová, nunca yo tal haga. Porque, ¿qué? Diga eso porque yo honraré a quién? A los que me honran. Dígalo de nuevo. Yo honraré a los que me honran y los que me desprecian, ¿qué va a pasar con ellos? Serán tenidos en poco. Levante la mano y de gracias. Gracias por tu palabra, Padre. Háblanos. Enséñanos, instrúyenos mientras hablamos tu palabra, que la fe de tu pueblo crezca. Sana al que vino enfermo, liberta al cautivo y salva al perdido en el nombre de Jesús. Dele otro aplauso a Dios y puede tomar su asiento.

¿Cuántos pueden dar gloria a Dios fuerte? Quiero empezar diciendo que el deseo de Dios es honrarte. El deseo de Dios es bendecirte a ti, prosperarte, romper cualquier yugo de opresión, romper cualquier atadura, cualquier limitación. El deseo de Dios es que sus hijos sean libres y que sean bendecidos en todas las áreas. Este es el evangelio que yo conozco, que no solo te salva, sino que te libera. Y no solo te libera, también te prospera. ¿Quién se atreve a creer eso? Porque si el enemigo está bendiciendo a los que le sirven allá afuera, yo pregunto, ¿no va Dios a bendecir a los que somos fieles a él? Amén. Gracias por ese grupo que me está diciendo. Amén. Yo pregunto, ¿no bendecirá Dios a los que le sirven? Bueno, pues tú eres uno de ellos. Dios te va a bendecir. Aplaude a Dios ahora.

Pero hoy quiero hablarte de un principio bíblico y hoy te quiero hablar de la honra a Dios. Dios pide que se le honre. Y de hecho, Dios hizo un pacto, una promesa. Dios dijo, "Yo honraré a los que me honran." Hermano, no es el hombre que está hablando, es Dios. Y Dios está diciendo, "Yo voy a honrar. Yo Jehová, no el hombre, Jehová, voy a honrar, pero voy a honrar a los que me honran." ¿Habrá alguien que me dice, "Yo honro a Dios aquí?" Los que quieren honrar a Dios, levanta la mano por lo menos para que yo te vea. Los que quieren honrar a Dios, no levanto tres manos porque no nada más tengo dos. Sí, quiero honrar a Dios. Ernesto Cueva quiere honrar a Dios todos los días de su vida. Hasta que muera voy a honrar a Dios. Y óigame, ¿con qué lo voy a honrar? Lo voy a honrar con todo. Con todo. Con mi vida, con mis dones, con mis talentos, con mi tiempo, con mis finanzas. Y todo lo que Dios me dé será para la gloria y la honra de su nombre. Todo lo que soy y todo lo que tengo lo voy a dedicar para honrar a mi Dios. ¿Quién me dice amén? Que lo sepa el y sus demonios. No voy a dedicar nada de lo que Dios me da para para el mundo. Porque hay gente que Dios le dio voz y esa voz se la dedica al mundo. Pues yo no se la voy a dedicar al mundo, yo se la voy a dedicar a Dios. Hay gente que Dios le da el don de tocar como está tocando el pianista. que tocan bien, pero se lo dan al mundo. Bueno, pues yo voy a tocar para Dios. Gracias. ¿Quién me dice amén? ¿Quién me dice amén? ¿Quién me dame una señal por allá, por allá, por allá, por allá? Todo lo que soy y todo lo que tengo lo voy a utilizar para darle gloria a mi creador. Porque de hecho la Biblia dice que fuimos creados. ¿Para qué? ¿Para qué? Para la gloria de Dios. Todo lo que tú tienes es para que glorifique a tu Dios. Todo lo que Dios te ha dado es para que honres a Dios. Aleluya. Esto es el todo del hombre, honrar a Dios y guardar sus mandamientos. Aplaude a Dios ahora. Aplaude y diga, "Vamos a honrar a Dios. El honrar a Dios, hermano, me cambió la vida. Yo no sé a usted, pero Ernesto Cueva le cambió la vida. Y yo siendo cristiano, lo he dicho en otras ocasiones, no conocía el principio de la honra, por eso estaba oprimido, estaba en escasez, estaba en miseria, pero yo no lo hacía por ignorancia, porque hay personas que no hacen cosas porque no saben, pero después de este mensaje, si usted no lo hace, no es porque no sabe, es porque no querrá hacerlo. Aplaude ahora. Yo sé lo que te estoy hablando. Después que yo te enseñe este principio, si usted no lo hace es porque no quiere hacerlo. Pero en mi caso, en mi caso, yo no lo hacía por por no tener la revelación, por ignorancia, por falta de conocimiento. Pero cuando encontré este pasaje del capítulo 2, verso 30 de Primera de Samuel, que encontré que Dios honra a los que le honran, dije, "Pero si yo quiero que Dios me honre, solo debo honrarlo. Eso es fácil, eso no es complicado. Son algunos que se complican la vida. Yo encontré esto porque Jehová dice así, "Yo honraré a los que me honran." Y me quedé ahí meditando en ese pasaje y el Señor ahí mismo me habló, "Ernesto, ¿quiere que yo te honre?" Y yo dije, "Sí." ¿Quién dice sí también? Pero ponte contento. ¿Quieres que Dios te honre? Amén. Pues hónralo. Amén. ¿Quieres que Dios te salte? Pues sáltalo. ¿Quieres que Dios te tome en cuenta? Pues tómalo en cuenta. ¿Quieres que Dios te dé lo mejor? Pues dale lo mejor. Algunos no están diciendo nada, pero está bien. Está bien. Conocer el principio de la honra a Ernesto Cueva le cambió la vida. Y no solo a mí cambió la vida de mis hijos, porque la bendición que cae sobre los padres abarca los hijos. Amén. Así que te voy a decir algo. Si la bendición de Dios te cayó encima, ay Dios mío, que se prepare todo lo que está tu alrededor, porque tus hijos serán bendecidos, tus padres bendecidos, tu nieto bendecido. Es más, hasta el perro de tu casa será. Aplaude a Dios ahora. Todo lo que hay en tu casa será bendecido. Porque la bendición opera como la maldición. Hay maldición que cae sobre una persona y esa maldición abarca sus hijos y abarca a sus nietos. Por eso dice, "Yo Jehová que visito la maldad sobre los padres y los hijos hasta la tercera y cuarta generación. Hay maldiciones que abarcan la tercera y cuarta generación, pero no es menos cierto que también hay bendiciones que abarcan la tercera y la cuarta generación. Ahí te meto yo a ti hoy. Agarra eso. Agárralo. No es posible que usted muera pobre, miserable, méndigo, que digan, "Ay, no. Me llama la atención que la Biblia habla de David. Dice, "Y murió el rey David lleno de día." Wow. Lleno de gloria. Le gusta eso y en riqueza. Oiga, cómo murió. Lleno de día. O sea, que duró muchos años lleno de gloria. A David se le conoció en todo lugar y en riqueza. El hombre murió rico diciéndole a Salomón, "Yo he acumulado en abundancia oro, plata y cobre, madera, piedra preciosa para construir la casa de mi Dios." Coge toda esa riqueza y esfuérzate y constrúyele casa a Jehová tu Dios. Yo la he acumulado. Construye. Alaba la gloria. Alguien aplauda a Dios. ¿Dónde están los que me motivan a predicar hoy aquí? Pues quiero decirte que el deseo de Dios es honrarte y para tú activar la honra de Dios, tú debes de honrarlo, porque Dios no va a honrar a alguien que no lo honra. Y por eso cuando Dios me reveló eso, la vida me cambió. Y no solo eso, me dijo, "¿Harás un libro?" Aquí está. Dios honra a quién? A los que le honran. Usted no se imagina la cantidad de personas que me ha llamado llorando para testificarme cómo su vida cambió después que ellos leyeron este libro, porque yo hablo de cinco principios de honrar a Dios, cinco maneras de cómo tú honrar a Dios. Y gente me llamaron llorando diciendo después que leí ese libro, la vida me ha cambiado, la economía me ha cambiado. Porque si a mí me cambió, te tiene que cambiar a ti también. Allá arriba, allá, allá una señal allá. Si a mí me sacó de atrás y me puso adelante, a ti te va a sacar también. Si Dios me sacó de abajo y me colocó arriba, a ti también te van a sacar de ahí. Dios me dejó me sacó de la cola y me puso por cabeza. Yo no sé cómo usted se siente si todavía está en la cola. ¿Habrá alguno en la cola aquí? Pues si está en la cola te voy a sacar de allá atrás. Alaba la gloria de Dios. Gracias por ese grupo que se está gozando. Es Jehová que lo dice y dice, "Y no serás cola," dice Dios, sino cabeza. Lo que Dios te está diciendo, tú no vas a estar allá en en la el es lo último de allá. Jehová dice, "Yo te pondré por cabeza adelante dirigiendo." Y Jehová le dijo a Israel, "Será mi especial tesoro." Wow. Y serán llamados tierra deseable. Es de ti que están hablando. Gózate. Jehová diciéndole a su pueblo, "Lo pondré por cabeza y no por cola. Lo pondré arriba y no abajo. Ustedes serán llamados mi especial tesoro y serán llamados tierra deseable." Mire los planes que Dios tiene para sus hijos, pero eso es para los que le honran. Aplaude a Dios y tú lo vas a honrar. ¿Alguien alaba a Dios?

¿Qué es honrar? Honrar. ¿Por qué Dios exige honra a sus hijos? Honrar significa dar gloria, estimar, admirar, reconocer, exartar, poner en alto, premiar, valorar, reconocer a una persona. Eso es lo que Dios está diciendo. Valóenme, exáltenme, pónganme en alto, denme el valor que yo me merezco. Eso es lo que Dios está diciendo. Y entonces cuando tú siembras honra, lo que tú siembras, Dios te lo va a devolver para atrás. Aplaude a Dios. Ahora sí. Dios te lo va a devolver porque él honra a los que le honran. He aprendido que honrar a Dios lo que provoca que Dios no honre. Y honrar a Dios provoca, escúcheme, que el yugo del se pudra. Amén. Sí, te lo voy a decir de nuevo. Honrar a Dios provoca que el yugo del se pudra. Cuando honramos a Dios, el devorador tiene que salir de nuestro territorio, porque Dios dice, "Yo lo reprenderé. Yo reprenderé al devorador que se come vuestro fruto, que se come vuestra finanzas." Dios dice, "Cuando tú me honres, yo voy a salir a pelear por ti y el devorador tendrá que soltar lo que te aplaude a Dios ahora. Tendrá que soltar lo que te pertenece." ¿Quién me dice amén? ¿Quién cree eso? Honrar a Dios te saca de la escasez, te saca de la miseria. Honrar a Dios trae cambio y trae rompimiento. Honrar, honrar a Dios trae crecimiento espiritual, trae prosperidad y trae respaldo divino. Honrar a Dios hace que nuestros graneros se llenen. Hay gente que tiene almacenes, pero vacío. Tengo dos almacenes. Sí. ¿Qué tiene ahí? Vacíos. Están vacíos. No. Salomón escribió en Proverbios capítulo 3, verso 9, "Honra a Jehová con tus bienes." Oiga, "Honra a Jehová con ¿qué? Con tus bienes y con la primicia de todo tu fruto. ¿Qué sucederá? Y serán llenos tus graneros. ¿Quieres que tus graneros se llenen? Sí. Gracias por ese grupo que dijo amén, pastor, pero yo no tengo granero, pero tiene nevera, pero tiene despensa. Gente que tiene nevera, pero vacía. Tiene despensa, pero vacía. Esos son tus graneros. Que abre la nevera. Agua arriba, agua abajo. Parece una piscina más que nevera. Alaba la gloria de Dios. llena de agua. Eso va a cambiar. ¿Quién me dice amén? Hame una señal, por favor. Diga, eso va a cambiar. Mi deseo es que cuando tú abras la nevera, pescado, carne de re, carne de pollo, camarones, chivo, eso el congelador. Más para abajo, manzana, pera, uva. Piña, gracias por ese grupo, ¿eh? Y que tiene que estar empujando la nevera porque la cosa no te Ahí es que yo te quiero. Que esas mujeres digan, "Mi amor, ¿y qué es lo que te voy a cocinar hoy? Ahí tengo chivo, tengo pescado, tengo camarones. Por favor, ¿dónde están esas mujeres sabias? Mi amor, ¿qué quieres que te cocine hoy? Mi amor, hazme chivo. No, no. A chivo comí ayer. Hame pescado. Llame una pechuguita de pollo a la plancha. bendecido, prosperado en victoria. Sí, sí. Yo creo en un Dios que prospera. Creo un Dios de sobreabundancia. Creo en un Dios de sobreabundancia. No creo en un Dios quebrado. No me hable de ese Dios quebrado, que yo no lo conozco. El Dios que yo conozco no está en crisis. El Dios que yo conozco no está quebrado. El Dios que yo conozco no pide limosna. Que el Señor reprenda al No vendieron un Dios quebrado, un Dios en crisis. Se equivocó el Gracias por ese grupo que me está ayudando a predicar. Dios me reveló que él no es Dios de limosna. A Dios no se le da limosna. Él no está, él no está en crisis, quebrado. A Dios se le da ofrendas. Y la palabra ofrenda significa sacrificio, algo que te cuesta. ¿Está conmigo? Yo oro a Dios para que el entendimiento se te abra. Porque hasta que el entendimiento no se me abrió y yo entendí el principio de la honra, mi vida no cambió. No cambió. Cuando aprendí este principio de cómo honrar a Dios y Dios me reveló cinco de ellos, mi vida cambió. Pasé de andar detrás de la bendición. a que la bendición ande detrás de mí. ¿Quién quiere estar ahí que ser sincero? Cristiano que anda detrás de la bendición corriendo para alcanzarla y no la logra alcanzar. Por eso algunos viven corriendo de país en país atrás de la bendición. ¿Para dónde te vas? Para Suecia. ¿Y a qué? Atrás de la bendición. Porque allá en Suecia me va bien allá. La economía está estable y que vaya. La bendición se le pone difícil también porque el problema no es la bendición, es la mentalidad. Usted no está llamado a andar detrás de la bendición. La Biblia dice que la bendición de Dios está llamada a andar detrás de ti. Dios dice, "Y mi bendición te perseguirá." que Dios dice que tu su bendición, ¿qué? Pero oiga donde él dice, "Donde quiera que vaya, mi bendición te alcanzará. Por más que tú corras, te va a alcanzar. Así ando yo que por donde quiera que me muevo. Bendición, bendición, bendición. Alábalo. La bendición es tan grande que si me subo a los aviones allá me alcanza la bendición. los aviones. Voy al mecánico, allá me alcanza. Le compartía eso anoche a los a los hermanos en en el taller de discipulado que estaba dando, que eso es increíble. Yo yo mismo me sorprendo cómo es que la bendición de Dios me persigue. En estos días estoy donde el mecánico cambiándole el aceite a mi vehículo y se me acerca una persona y me dice, "¿Usted usted es cristiano?" Digo, "Sí, soy pastor." Me dice, "Yo sabía. Algo me movió acercarme a usted. Digo, "Gloria a Dios." Me dice, "¿Usted me permite bendecirlo?" Digo, "Pero, ¿cómo así que siento sembrar una ofrenda en usted?" Digo, "Varón, pero yo no estoy en ofrenda, ni estoy predicando, ni estoy nada." Me dice, "No, que Dios acaba de decirme que le dé una ofrenda." Digo, pero hasta hasta en el taller de mecánica, señor, hasta aquí tú me estás persiguiendo. ¿Dónde? ¿Dónde están los que alaban a Dios, por favor? Eso no es normal. Óigame, eso no es normal. No estoy predicando, no estoy orando por nadie, no estoy diciendo nada, solo estoy hablando con el mecánico, hablándole de Dios y invitándolo para la iglesia porque me lo quiero ganar. Y él me escucha y me dice, "Quiero sembrar una ofrenda en usted." Le digo, "Varón, ¿y tú estás seguro que fue Dios que te habló?" Me dice, "Yo conozco a Dios. Dios mío, alguien alabe la gloria de Dios." digo, "No, no, señor, ni en el mecánico me capo." Me dice, "Por favor, déjeme bendecirlo." Digo, "Ya está bien." Sí, porque no vamos a entrar en una batalla de que de que digo, "Ya está bien, ya me convence." Alaba la gloria de Dios. No sé si me estaré entendiendo. Cuando la bendición te persigue, Dios no tiene lugar, ni momento ni territorio. Estoy en un avión a 30,000 pies de altura esperando, trasladándome de Kansas a Miami y de repente una mujer se acerca en el avión. ¿Es usted el pastor Ernesto Cueva? Dije, "Sí." Me dice, "Yo sabía. me dice, "Y oraba a Dios tener un encuentro con usted." Digo, "Bueno, eso es seguro porque me vio en las redes." Me dice, "Yo deseaba bendecirlo." Digo, "Pero, ¿cómo así?" Centra la mano en la cartera y me dice, "Quiero sembrar una ofrenda en un avión allá 30,000 pies de altura. Son tres asientos. Mi esposa está a la mano derecha, yo estoy en el medio y y aquí en la esquina hay un inconverso y está escuchando la conversación porque ella está en el pasillo hablando conmigo y un inconverso ahí que déjeme bendecirlo. Yo no hermana, usted no tiene que hacer eso. Me dice no es que Dios me habló que le que le dé una ofrenda. Yo no sé qué es lo que usted está haciendo. Digo, hermana, ¿usted está segura? Me dice, "Por favor." Y y el el inconverso que está ahí está está escuchando todo. Cuando veo la insistencia de ella, pues dejo que me dé la ofrenda y la tomo. Era una ofrenda considerable en dólares. Cuando ella me pasa la ofrenda, el Espíritu Santo viene sobre mí. ¿En dónde ciencia? Le doy una palabra, la mujer empiece a llorar en el avión y el inconverso viendo eso, pero llorando, llorando y empieza a hablar lengua llena de Dios y se va hablando lengua a su asiento y el inconverso viendo eso. Digo, "Señor, fuiste tú que provocaste esto." Yo no ni por ahí quería pensar en eso. Antes de terminar de bajar el avión, hermano, antes de salir del avión en Miami, vuelve y se me acerca con los ojos lagrimeando todavía. Yo creo que para darme el testimonio de la palabra que Dios le dio, me dice que Dios no me dejó tranquila en el asiento. Digo, "¿Cómo así, hermana? Pienso que fue por la palabra que que el Señor le dio a través de mí. Me dice que ahora Dios me dice que le dé todo lo que tengo en la cartera." Digo, "No, no, no. digo, "No". Dice, "Por favor, pastor, yo no yo venía llorando todo el avión. Digo, señor, pero dime." Y el inconverso ahí también digo, "Dios mío, hermano, ya yo no sabía que era lo que iba a hacer." me dice, "Por favor, pastor, yo no sé qué es lo que usted está haciendo en la República Dominicana." Digo, "Mire, hermana, ya está bien. ¿Usted me puede explicar eso? Aleluya. Lo que me costó fue, hermana, póngame su nombre ahí y dígame a qué iglesia pertenece para yo llevarla en oración, porque ya yo yo no entiendo esto. No sé si usted me entiende. ¿Cómo es posible que la bendición de Dios te persiga donde quiera que tú vas? Ahora, si usted me dice que es que yo ando andrajoso, que dicen, "Ay, hombre, ay, ay. Hay que ayudarlo, ¿no, hermano? Yo andaba bien vestido, representado, oloroso, que lo que menos muestro es miseria. Alaba. Me veía como ahora. Alaba. Eh, ¿quién más se ve bendecido? Sonríe. ¿Qué más se siente bendecido? Yo te veo a ti. Yo no veo miseria. Yo no veo pobreza en tu rostro. Yo no veo escasez. Yo te veo bendecido. Pero yo le voy a decir algo. Yo me bajé de ese avión hablando con Dios. Digo, "Señor, pero dime, ¿tú te estás pasando de bueno conmigo? Porque ni siquiera estoy pidiendo dinero. Yo no estoy en necesidad. Pero es que no cesa la bendición de llegarme. ¿Cómo es que Dios pone a tocar a otro para que me bendiga sin yo pedir? No sé si me entiende. Eso se llama que la bendición de Dios te persigue, que tú no andas detrás de ella, es ella que anda detrás de ti. Que donde tú vas, Dios te bendice, Dios te prospera. Hay una gracia. Sonríe, por favor. Hay una gracia. Te estoy hablando a ti. En ti hay una gracia. Y cuando esa gracia se manifiesta sobre ti, tú no tienes que tocar puerta porque la gracia te la abre. Tú no tienes que pedir porque Dios pone el sentir en la gente de que te bendigan, de que te honren. Tú no tienes que recomendarte porque esa gracia te recomienda. Tú no tienes que decir, "Démelo a mí el trabajo." No, Dios hace que te lo den a ti el trabajo. Oye, sé lo que te estoy hablando. La contrata otros hicieron cotizaciones, pero a ellos no se la probaron. Pero se la probaron. Te la probaron a ti. Eso se llama gracia. José cuando estaba delante del faraón, después que le dio el consejo y le dijo, "Quinte la tierra y ponga gente sabia a que le administre todo lo que usted va a recibir en esos 7 años, porque vienen 7 años de hambre." Dijo, "Búsquese a alguien que le administre." Él no dijo, "Búsquenme a mí. No busquese a alguien. Y cuando el faraón lo ve, dice, "Pero yo creo que eres tú que va para allá. Tú no te estás recomendando." Pero y faraón pregunta a su príncipe, "¿Quién como este hombre sobre el cual mora el espíritu de los dioses? Y si Dios le reveló a él futuro, ¿quién podrá más que él gobernar Egipto?" y le dijo, "Yo soy faraón y desde hoy usted será el que dirige todo Egipto. Sin usted nadie moverá un pie y sin usted nadie moverá una mano. Yo te pregunto, ¿quién puso esa gracia en José? Por favor, ábreme la boquita. ¿Quién puso esa gracia en José? Jehová. José no se recomendó, la gracia lo recomendó. Josué, José no, no dijo, "Pónganme a mí, no." La gracia dijo, "Es él." Y lo que Dios me está diciendo que el mismo Dios de José es el Dios tuyo. Y Dios está diciendo que es contigo, que es a ti, que el trabajo es tuyo, la posición es tuya, porque yo soy el que pongo el querer como el hacer. Ay, Dios mío. ¿Dónde están los que alaban? Aplaude a Dios ahora. Sigue, sigue aplaudiendo. ¿Dónde están los que creen eso?

Y vuelvo y te repito, el deseo de Dios es honrarte, bendecirte. Y Dios quiere bendecirte, darte riqueza, darte bienes para que ellas te sirvan a ti, no para que tú le sirvas a ella. Te lo voy a explicar porque hay personas que son esclavos de las riquezas. La riqueza lo tienen esclavizados. Son esclavos de sus negocios, de sus empresas. Tienen tiempo para todo menos para ellos mismos y para Dios. Esclavos. No sé si tiene si me está entendiendo, pero hay gente que son tan ricos que nada más tienen tiempo para sus negocios. No tienen tiempo ni para su familia. Es más, hay gente que no tiene tiempo ni para ellos mismos. Sí, te lo estoy diciendo así mismo. ¿Cómo así, pastor? Si que hay gente que son tan ricas que no tienen tiempo ni para ello. No pueden disfrutar un buen hotel, no se puede, tienen tanta riqueza que no pueden decir, "Me voy a quedar hoy o una semana descansando." Porque la riqueza no lo deja. Tengo que supervisar, tengo que ver quiénes fueron, quiénes no fueron. Mire, hermano, no sé si me estaré entendiendo. Esclavos. Recuerdo en los años 90 por allá que yo trabajaba en una empresa que a veces me obligaban a trabajar los domingo y el que no venga mañana domingo está cancelado. Yo, wow, yo que quería quedar, oiga, yo que yo que no era rico, decía, yo que quería quedarme en mi casa descansando. tienen que venir mañana. Y me forzaban ahí el domingo porque si no me cancelaban. Y ese domingo ahí estaba el dueño supervisando. A ver quiénes fueron. Digo, "¿Y qué y usted qué hace aquí? Yo usted estuviera descansado con descansando con mi esposa en un hotel o por lo menos en la casa." No sé si me estará entendiendo. ¿Quién lo obligaba era ahí a a ver su negocio? El dueño. Te estoy hablando del dueño. A veces se me paraba atrás y yo sin digo, "Ay, Dios mío, lo tengo atrás." Y yo decí esto no tiene lógica. gente que le sobra el dinero, que si yo estuviera en el lugar de él, yo estuviera descansando. Sin embargo, él me está supervisando a mí y obligándome a que venga a trabajar. Son esclavos. Si, aunque usted no lo entienda, son esclavos. No tienen tiempo ni siquiera para disfrutar sus bienes porque están afanados con la riqueza. Jesús dijo en Mateo 13:22, "El que fue sembrado entre espinos, este es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de la riqueza ahogan la palabra y se hace infructuoso. Hay creyentes que la riqueza lo ahoga. El afán lo ahoga. Hay dos cosas que el Señor habló aquí. El afán de este siglo y el engaño de la riqueza ahogan a muchos creyentes. Personas que estaban bien hasta que Dios lo prosperó. Jamás usted lo vuelve a ver por la iglesia. ¿Estás aquí o te fuiste? Eran fieles hasta que no tuvieron dinero. Vinieron en olla, no en el caldero. Oí por ahí que está. vinieron a y Dios agarra, lo bendice, lo prospera y el afán de este siglo y el afán por la riqueza lo ahogaron y hoy están afanados allá afuera cuando deberían de estar en la casa de Dios adorando su santo y bendito nombre. Aplaude a Dios ahora. Alaba a Dios. Y por eso Jesús dijo, "No podéis servir a dos señores, porque amarás al uno y aborrecerás al otro. No podéis servir a Dios y a la riqueza. Descubrí que la riqueza es un Señor y hay gente que le sirve, son su esclavo." Pero yo le dije a la riqueza, "Óyeme bien, tú me vas a servir a mí. Yo haré contigo lo que me dé el deseo. Mientras yo descanso, usted estará trabajando para mí. ¿Quién más me dice amén, por favor? ¿Quién más? ¿Quién más me dice amén, pastor? Amén. Porque si Dios te da una empresa, es para que esa empresa te sirva a ti, no para que tú sirvas a tu empresa y ella te esclavice. ¿Sí o no, hermano? No sé si estará entendiendo, pero hay personas que se dejan ahogar de las riquezas y el Señor dice que no podemos servir a dos señores porque amarás a uno y aborrecerá al otro. No podemos servir a Dios y a la riqueza. queriendo decir, cuando Dios te da riqueza, tú no puedes sustituir el lugar de Dios por los bienes que te ha dado. Ellos solo pueden servir para honrar al Dios que te la dio. ¿Quién quién me puede decir amén a eso? Amén. Por eso aprendí que la honra a Dios es sumamente importante en la vida del creyente y no hacerlo, escuche, trae consecuencia. El no honrar a Dios trae consecuencia. Por esto Saúl fracasó. No terminó bien porque no aprendió el principio de la honra a Dios. Está aquí. ¿Usted sabía que Saúl fracasó porque no valoró como Dios lo honró? Yo te lo voy a enseñar. Y descubrí que a Saúl no lo escogió Samuel, lo escogió Dios. La Biblia dice en Primera de Samuel, capítulo 9, verso 15, "Un día antes que Saúl viniese, Jehová había revelado a oído de Samuel, diciendo, "Mañana a esta hora, yo enviaré a ti un varón de Benjamín, al cual ungirá por príncipe sobre mi pueblo Israel, y salvará mi pueblo de mano de los filisteos, porque yo he mirado a mi pueblo, por cuanto su clamor ha llegado delante de mí." Y luego que Samuel vio a Saúl, Jehová le dijo, "He aquí, este es el varón del cual te hablé. Este gobernará mi pueblo. Levántate y úngelo." Quien recomienda a Saúl es Dios. le dice, "Este es el hombre que tú ungirás y será el rey de mi pueblo, el príncipe que gobernará mi pueblo." Saúl, cuando Dios lo encontró, no era nadie. ¿Está aquí? ¿Me me entendiste? Si no era nadie, no lo conocía nadie más que su familia. No tenía fama, no tenía poder, no tenía riqueza. Cuando Dios lo llamó, andaba buscando una asna que se habían perdido. Oigan, era en lo que andaba buscando burro, buscando una asna que se habían perdido y Dios pensando en ponerlo en rey sobre Israel. Y Dios le dijo a Samuel, "Mañana a esta hora viene uno que te enviaré para que lo unja por rey de Israel." Está aquí. Saúl pasó de ser un don nadie a ser el primero en Israel. Dios lo exaltó, lo posicionó, le dio poder, le dio autoridad y le dio riquezas. Pasó de ser un don nadie a ser el rey de una nación sin hacer campaña, sin decir, "Voten por mí." No hizo campaña, no hizo elecciones. Dios le dijo, "Es él. Así sí es bueno. Es él. Agarra eso. Es él. Eh, que Dios te diga, ¿eres tú? Saúl no se lo creía. Cuando Samuel le dijo, "Así te dice Jehová, tú gobernarás mi pueblo. Tú serás el próximo rey." Y lo ungió. Saúl dijo, "No, pero tú tienes que estar equivocado. Es conmigo que tú estás hablando. Pero si yo soy de uno de las tribus más pequeña y la casa de mi padre es una de las casas de la familia más pequeña. ¿Cómo es que Dios está pensando en mí?" Dice Samuel, "Bueno, yo no sé. Fue Dios que te dijo, me dijo que te unja porque ni él se lo creía." No sé si me estará entendiendo. Eso es para que usted vea hasta dónde llega la misericordia de Dios sobre una persona. Dios lo escogió, Dios lo ungió, Dios lo capacitó. Ahora, ¿qué esperaba Dios de Saúl? Que lo honrara de la misma manera en que él lo honró. ¿Sí o no, hermano? Sí. Eso era lo único que Dios esperaba, que él lo exaltara, que él lo reconociera, que él lo valorara, que él lo honrara. De la misma manera en que Dios honró a Saúl, pero no fue así. Saúl salió ingrato, desobediente. No honró a Dios con su vida. No honró a Dios con su puesto que le había dado, con el puesto que le había dado. Después de estar en el trono varios años gobernando, Jehová dijo a Samuel, capítulo 15, verso 10 de Primera de Samuel, dijo Jehová, me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí y no ha cumplido mi palabra. Y se apesadumbró Samuel y clamó a Jehová toda aquella noche. ¿Qué pasó allí? ¿Será que Dios se equivoca? Diga, "No, Dios no se equivoca. Dios lo escogió y le dio la oportunidad de servir. Pero el que no sirve no sirve. ¿Dónde están los que alaban a Dios aquí? Escúcheme. Tal vez para otro tú no valgas nada. Tal vez para otro tú no seas sabio y capacitado. Tal vez para otros no te valoren. Pero Dios quiere darte la oportunidad a ti, a ti, si Dios quiere darte la oportunidad. ¿Y por qué quiere darme la oportunidad? Porque Dios no hace accesión de persona. Todos en este camino tenemos la oportunidad de que Dios nos llame, de que Dios noca, de que Dios nos escoja. ¿Está entendiendo? De que Dios nos bendiga. Ahora yo pregunto, cuando Dios te haga esos bienes, ¿qué tú harás con él? ¿Cuál será tu actitud hacia Dios? Porque Saúl con su actitud hacia Dios provocó su destitución. El Señor dijo, "Me pesa haber puesto a Saúl por rey y le voy a quitar el reino. Lo que le di se lo voy a quitar y pondré a otro en su lugar." y le dijo a Samuel, "Déjate de estar llorando a Saúl porque yo lo he desechado y ya me he provisto de rey de la casa de Isaí. Toma el cuerno y vete a la casa de Isaí porque ya tengo uno que va a sustituir a Saúl." Aplaude a Dios. Ahora sé lo que te estoy hablando. ¿Dónde están los que aplauden a Dios? ¿Qué nos enseña eso que Dios da? Pero Dios quita. Sí, a algunos no no le va a gustar esto. Pero Dios da y Dios quita y Dios pone y destituye. Dios diciéndole a Samuel, "Yo lo puse, yo lo quito, lo voy a destituir. No me honró, no me valoró. no me obedeció. Con su actitud hacia Dios y con su desobediencia provocó su destitución. Y Dios me revelaba cuántas personas en este tiempo están como Saúl. Mm. Que Dios te escogió, que Dios te señaló, que Dios te posicionó, que Dios te honró. Algunos no tenían trabajo, Dios le dio trabajo. Otros no tenían negocio, Dios te dio negocio. Eras un don, nadie. Dios te abrió la puerta, no fue tu sabiduría. Dios te abrió la puerta, no fue tu relación. Dios te abrió la puerta. Dije, Dios te abrió la puerta. Porque por eso alguno tienen la puerta cerrada, porque se adjudicaron la gloria a ellos. Esto me lo gané yo. Esto lo hice yo. Esto lo levanté yo. Esto lo edifiqué yo. Esto lo preparé yo. Dios te va a quitar ese yoyo hasta que aprenda a decir Jehová Dios. El Señor me revelaba que la historia vuelve a repetirse. ¿Cuánta gente tiene la misma actitud de Saúl? que son mal agradecidos, no honran a Dios de la manera que Dios los ha honrado. Y espero que usted no sea uno de ellos y que si tú eres uno de ellos, sea humilde y te arrepientas, porque eso fue lo que lo que el Señor le dijo a Nabuconodosor a través de Daniel. redime tu pecado y humíllate. Reconoce que fue Jehová que te puso en el reino. Reconócelo. Y le dijo Daniel, "Redime tu pecado." No, esta no fue la gran Babilonia que yo edifiqué con el poder de mi brazo. Ay, ahí mismo bajó el vigilante y le dijo, "Cortado eres y echado por tierra. Con la bestia del campo te apacentarán, te crecerán. Ay, ay, ay, ay, te crecerán las uñas como las aves. Comerás hierba hasta que reconozca que Jehová reina sobre los reinos de esta tierra. Jehová te saca del palacio. Comerás hierva en el campo, orgulloso, altivo, arrogante. Si se hubiera si hubiera escuchado a Daniel y redime su pecado y se humilla, todavía no tuviera en el trono ahí tranquilito. No, pero se escribió de su de su orgullo, porque hay gente que tú lo corriges y se ensañan como Caín. Se te fue el gozo. Si Dios te está hablando, sé humilde, no te ensañes, no no te enojes. Bienaventurado al que Dios corrige, hermano. David dice, "Dichoso el que el que Dios corrige." Pero hay gente que son orgullosas. Dios la corrige y se ensañan, se revelan. Y el Señor me revelaba, "Hay gente que son como Saúl, tienen que cambiar de actitud." ¿Está aquí? ¿Me me está entendiendo? No sea malo, agradecido. De la manera en que Dios te está honrando, hónralo. Amén. Porque no es posible que Dios te dé mucho y que tú le des poco. Espero en Dios que entienda lo que te estoy hablando. Saúl fue que provocó su destitución. Los que desprecian a Jehová, Jehová dijo, "Lo que me desprecian serán tenido en poco." ¿Cuáles son los que desprecian a Dios? Los que no lo valoran, los que no le dan el lugar que él se merece, los que no muestran agradecimiento. Santo Dios. Los que no muestran agradecimiento, está aquí. Amén. Dios dice, "Serán tenido en poco." Yo oro a Dios para que eso no pase contigo. Yo oro a Dios para que Dios te tenga pendiente, que Dios sea que te escoja, te bendiga, te prospere. Amén. Ay, santo. Diga algo. Diga algo. Si yo yo oro a Dios para que Dios te tome en cuenta. Pero Dios dice, "Lo que lo que me desprecian diciendo, lo que no me dan el valor que yo me merezco serán tenido en poco." Así que yo oro a Dios para que eso no pase contigo. No voy a dejar que lo que Dios me ha dado se me quite por falta de honra a su persona. Lo voy a repetir. No voy a dejar que lo que Dios me ha dado se me quite por falta de honra a su persona. No me va a pasar lo que le pasó a Saúl. Que me dice, "A mí tampoco. Si no me va a pasar lo que le pasó a Elí, no me va a pasar lo que le pasó a Caín. Voy a marcar la diferencia en este tiempo. Me propongo honrar a Dios públicamente, Señor. Me propongo honrar tu santo y bendito nombre. ¿Quién más me dice yo también? Porque el no honrar a Dios trae consecuencia, pero honrarlo trae resultado favorable. Yo elijo qué quiero recibir. Usted elige lo que quiere recibir de parte de Dios. Yo quiero ser honrado, quiero ser reconocido, quiero ser usado, quiero que Dios me ponga alante, quiero que Dios me saque de atrás, pues yo también voy a hacer con él lo mismo. Lo voy a honrar, lo voy a poner adelante, le voy a dar lo mejor, le voy a dar lo primero. ¿Alguien me dice, "Amén?" Lo voy a honrar con lo que tengo y lo voy a honrar con lo que soy. Alguien diga amén a eso. Aplaude. Y ya termino. Aleluya. ¿Alguien puede dar gloria a Dios? Y termino con esto para orar. Algunos solo son fieles en la abundancia. ¿A dónde dije que son fieles? Son fieles en la abundancia, pero cuando llega la escasez sueltan la fidelidad, no sabiendo que la palabra dice, "Si en lo poco fuiste fiel, en lo mucho te pondré." El que tiene, el que quiere que Dios lo ponga en lo mucho tiene que dar buenos resultados en lo poco. Hm. Si quieres que Dios te bendiga y te prospere y te lleve a la abundancia, muestra fidelidad en lo poco. Si una persona te da 1,000 pesos para que tú lo negocies, para que tú

No lo pongas a producir y lo malgastas y lo malinvierte, ¿tú crees que te dará 100,000? Nadie te dará 100,000. Porque si te dieron 1000 y no fuiste fiel en eso. El Señor dice, "Si en lo poco eres fiel, en lo mucho te pondré. Y al que tiene, si es fiel en lo que tiene, dice el Señor, se le dará más. Por eso dijo, quítenle el talento [música] aquel que no trabajó y dénselo aquel que tiene 10, porque al que tiene le será dado más y al que no tiene lo poco que tiene le será quitado.

¿Dónde están los que alaban a Dios? Ve poniéndote de pie. Ve poniéndote de pie, aplaudiendo, aplaudiendo, aplaudiendo. ¿Dónde están los que dan gloria al Señor? ¿Dónde están los que dan gloria a Dios? ¿No es verdad que yo voy a esperar a que Dios me quite [música] lo que me dio para que yo lo honre? No seré agradecido.

¿Quién [música] más me dice, "Yo también?" Sí, seré agradecido. Declare eso. Declárelo. [música] Seré agradecido. Abra la boquita. O o es lo contrario que tú quieres ser. Tú quieres ser lo contrario porque porque lo que te estoy poniendo a repetir y veo gente con la boca cerrada. O trae el trae tu trae tu espíritu aquí. Usted no puede estar con el cuerpo aquí, el espíritu por allá vagando por la casa. [música] Amén. Concéntrese.

Hablar la palabra te da legalidad en el mundo espiritual. Porque el poder de la vida y de la muerte está aquí, mire, está en la boca. Y lo que tú hablas es lo que tú vas a recibir. [música] Si te están poniendo a a confesar una palabra, únete, que tú no sabes lo que te está liberando eso. ¿Dónde están los que me dicen amén? Amén. Si yo te digo, levanta la mano, levántala, no la dejes abajo. ¿Por qué? Porque eso te bendice. Estando en la iglesia pequeña, dije, levanten la mano y adore a Dios. Una hermana que se había caído ese día se le debió la muñeca, la levantó con la muñeca deviada. Cuando la levantó, Dios se le enderezó en el aire. Obediencia. Gente que uno le dice, "Levante la mano, declare conmigo desobediente. Ah, alaba a Dios. Si no se te fue el gozo ahora. Alaba a Dios.

¿Dónde están los que alaban a Dios? Los que alaban a Dios. Siento que hoy hay un rompimiento espiritual en [música] tu vida. Siento que hoy hay un rompimiento espiritual en tus finanzas. Hay un rompimiento espiritual en tu casa, en tu familia, en tu ministerio. Todo lo que estaba retenido, Dios lo va a soltar. Todo lo que estaba atado, Dios lo va a liberar. Lo que Dios dijo que es tuyo, lo vas a alcanzar. levanta la mano y agárralo. Lo que Dios dijo que es tuyo es tuyo. [música] Nadie te va a tomar lo que Dios dijo que te pertenece. Dios dijo que eres tú y eres tú. ¿Alguien puede levantar la mano y adorar a Dios? [música] Levántela. Empiece a dar gloria. Dígale, "Gracias, Señor." Dígale, [música] "Gracias." Dígale, "Aquí hay uno que te va a honrar. Aquí hay uno que te va a valorar. Aquí hay uno que te va a reconocer. Aquí hay uno que te va a exaltar. Aquí hay uno que te va a dar lo mejor. Aquí hay uno que te va a dar lo primero. Aquí hay uno que te va a dar la primicia de sus dones, [música] de su talento, de su tiempo, de su finanzas, de su ministerio, de su vida. Aquí hay uno. Bendito sea el Señor. Siento su presencia. Siento [música] tu presencia, Señor. Quiero que los ángeles ministradores se muevan ahora. Quiero legiones [música] de ángeles peleando por tu pueblo. Quiero legiones de ángeles que empiecen a moverse del norte al sur, del este a oeste. Declaro ángeles guerreros. Declaro ángeles ministradores. Declaro ángeles con espada desenvainada que empiecen ahora a moverse a favor de tu pueblo. [música]

Mi vida dele gracias a Dios un momento. Un chisma bajito. Sigan, pero un [música] chisma bajito. Dele gracias a Dios un momento. Siento que a alguien Dios lo va a cambiar de posición hoy. [música] Si siento que a alguien Dios lo va a cambiar de posición, a alguien Dios lo va a sacar de atrás y lo va a colocar adelante, a alguien Dios lo va a sacar de abajo y lo va a colocar arriba. A alguien la maldición generacional de su padre, de su abuelo, de su tatarabuelo, se le va a romper. Deslíguese, deslíguese. Usted no reciba herencia de [música] cosas que no te bendigan. De cosas que no te bendigan. Deslíguese, delíguese de eso. No acepte enfermedad, no acepte miseria, no acepte pobreza, no acepte escasez. Delíguese. [música] Diga, "Yo me desligo de eso. Yo me desligo. Mi propiedad es Cristo. Mi herencia Cristo. Mi mi beneficio, Cristo. [música] Gracias, papá. [música] Alguien dele gracias a su padre. Dígale, "Gracias por tus planes. Gracias por tus proyectos. Gracias por lo que tiene pensado conmigo, con mi casa, con mi familia." Dígale, "Gracias a Dios." Gracias. [música] Gracias. [música]

Antes de terminar quiero orar. [música] Si usted de los que me dice, "Pastor, económicamente estoy librando una batalla, no me está yendo [música] bien, no estoy bien económicamente, necesito que Dios cambie mi posición financiera. [música] Yo quiero que tú pases aquí adelante. Venga. Pero también si usted me dice, "Pastor, necesito [música] que Dios me sane, necesito que Dios me liberte. Si hay alguna área donde te sientes oprimido, venga, que voy a dedicar 5 [música] minutos para orar y terminar. Venga. [música] Y aún los que me ven a través de la transmisión, si tú eres de los que me dices, "Pastor, estoy siendo oprimido, estoy siendo oprimida. No, no siento que avanzo, no siento que crezco, no siento que me estoy desarrollando. Aún a través de la transmisión, ponte en comunión con Dios. Mientras yo oro por ellos, Dios estará trabajando [música] allá donde tú estás. Mientras yo oro por ello, la maldición allá se te va a romper. Hay un hay una unción de sanidad, de liberación, de prosperidad sobre el pueblo. Hoy alguien empiece a alabar a Dios lo que pasaron. Tal vez yo no te toque, tal vez no te voy a tocar, pero lo importante es que Dios te toque. Lo importante es que hoy tú te humilles. Empieza humillándote. Empieza reconociendo que necesita perdón de Dios, que necesita restauración de Dios, que necesita sanidad de Dios. Empieza a humillarte, empieza a pedirle perdón a Dios, empieza a limpiar tus pecados. Redime tus pecados, redímelos, redímelo. Como le dijo Daniel a Nabuconodosor, humíllate. Redime tus pecados. [música] Confésalo. Empiece a dar gracias. Empiece a dar gracias. [música] Empiece a dar gracias en sol. Dame sol ahí. [música] Grande eres tú. Grandes tus milagros son. [música] No hay nadie como tú. No hay nadie [música] como tú. Grande eres tú. Grandes tus [música] milagros son. No hay nadie como tú. No [música] hay nadie como tú. Dígalo. Grande eres tú. [música] Grande tus milagros son. No hay [música] nadie como tú. Diga, "No hay nadie. No [música] hay nadie como tú. Grande, grande eres tú. Grandes [música] tus milagros son. No hay nadie como tú. Levante las manos y libérese adorando. [música] Libérese, hay dígalo. Dígalo. [música] Grande, grande eres tú. Grande tus [música] milagros son. No hay nadie como tú. Diga que no hay nadie. No [música] hay nadie como como tú. Grande grande eres tú. [música] Grande tus milagros son. [música] No hay nadie como tú. No hay nadie. No hay nadie. No [música] nadie como tú. [música] Grande eres tú. Grande tus [música] milagros son. No hay nadie como tú. [música] No hay nadie como [música] tú. Vamos a orar por ellos. [música] Ven, Diego, ayúdame a orar por ellos. Melvin, ayúdame a orar por ellos. Vamos [música] a clamar por ellos. Vamos a orar por ellos. Queremos ungirlos. Toque algunos. Toque alguno. Tóquelo. Los que vinieron enfermos, levánteme la mano. Los que vinieron enfermos, enfermos, [música] enfermos. Ustedes dos, usted, vengan un poquito más para acá. Déjeme la mano, déjeme la mano levantada para yo verla, para orar por sanidad. Sanidad, sanidad. [música] Los que vinían enfermos, me uno a tu fe hoy. Lo demás por alguna situación [música] diferente. Creemos en un Dios que hace milagro. Creemos en un Dios que hace milagro. Deje la mano levantada. Los que están enfermos, los que están enfermos, los que están enfermos. La iglesia quiero que extienda la mano para acá. Ahora [música] empezamos orando por los que vinieron oprimidos. Empezamos orando por los que tienen alguna situación de salud para que el poder de Dios sea sanando [música] ahora mismo. Ordeno que toda enfermedad te suelte, todo dolor te deje libre. Ahora suéltala. Espíritu de enfermedad, te ato. Espíritu de enfermedad, te ordeno que la [música] suelte ahora. Huesos sean sanados ahora por el poder de la palabra. Por el poder de la palabra. Declaro sanidad ahora. Todo espíritu de enfermedad, todo dolor en los huesos, en la coyuntura, séana ahora en el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús, reprendo toda dolencia, reprendo todo malestar. Ahora mismo la mano de Dios empieza a sanarte. Ahora mismo. Recibe el milagro. Recibe el milagro. Ahora, ahora recibe el milagro, varón. Recibe el milagro. Reprendo todo espíritu de muerte, todo espíritu de opresión. Ahora suelta su cuerpo. Suéltalo. Atento con él. Suéltalo. Suéltalo. Te doy una orden que lo suelte. Suéltalo. Ahí está Dios sanándote, varón. Ahí está Dios sanando tus riñones. Ahí está Dios sanando tu páncreas. Ahí está Dios sanando tu sistema sanguíneo. Recibe el milagro. Recíbelo ahora. Recibe tu sanidad. Recibe tu sanidad. Recibe tu sanidad ahora. Recíbela ahora. Ahora. Ahora. Hablo a tus riñones. Hablo a tu páncreas. Habla a la próstata, hablo al sistema cardíaco. Ahora [música] recibe sanidad. Ahora recibe tu sanidad ahora. Huesos se han sanado. Tejidos sean liberados ahora por el poder de la palabra. Por el poder de la palabra. Recibe sanidad. Ahora ordeno a todo dolor que te suelte, ordeno a toda molestia que te suelte. Ordeno en el nombre [música] de Jesús, ahora mismo llamo a la existencia tu milagro. Recíbelo ahora en el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús. Padre, profetizo sanidad sobre tus hijos, sobre tu pueblo, sobre tu siervo. Ahora, dolor, suéltalo. Dolor, suelta [música] tu cuerpo. Dolor suéltalo. Ahora, en el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús, por tus chagas declaro sanidad sobre ella. Todo el que pasó ahora empiece a levantar las manos. Todo empiezo a liberarlo de toda opresión, de toda atadura. Ahora mismo ordeno que sean sanados, ordeno que sean liberados. Toda situación [música] ahora mismo lo suelta, lo suelta, lo suelta en el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús, en el nombre de Jesús, recibe tu sanidad, [música] recibe tu sanidad. Ahora mismo le hablo a tu cuerpo, le hablo a tus tejidos, le hablo a tus órganos. Eres sana por [música] sus llagas. Empiece a dar gracias todo el que pasó adelante por alguna situación económica. Ordeno que tu finanzas se libere. Ordeno que toda opresión del te suelte. Te suelte, te suelte. Te suelte. Te suelte. Te suelte. [música] Te suelte. Ahora, ahora, ahora. Empiece a orar. Empiece a orar. Empiece a dar gracias. Diga, "Yo me libero." [música] Diga, "Yo me libero. Todo el que pasó, diga, yo me libero de toda situación, [música] de todo problema. Me libero. Me libero." Diga, "Fuera de mi casa. Diga, fuera de mi territorio. Diga, espíritu [música] de miseria, fuera. Espíritu de escasez, fuera. Espíritu de miseria, fuera. Fuera. Fuera. Fuera. Fuera. Fuera. Diga. Fuera. Fuera. Fuera. Fuera. Todo demonio para fuera. Todo espíritu de opresión para afuera. Suelta los cuerpos, suelta las vidas, [música] suelta las casas, suelta la familia. Demonio, fuera. [música] Fuera, fuera en el nombre de Jesús. Padre, oramos por este hombre. [música] Declaramos sanidad sobre este hombre. Declaramos sanidad sobre este hombre. Profetizo, [música] varón, tu milagro. Declaro que el poder de Dios cae sobre ti allí donde está. Declaro que el poder de Dios te sana. Declaro que el poder de Dios te liberta. Declaro que por sus llagas Dios te sana hoy. Dios te sana hoy. Empieza a dar gracias, varón. Empieza a dar gracias. Hablo a tus órganos. Hablo a tus riñones. Hablo a tu páncreas, hablo a tu sistema cardíaco. Hablo a los huesos. Toda infección, toda inflamación. Cáncer lo ato ahora. Ato al cáncer. Ato al cáncer. Suelta este cuerpo. Suelta este hombre. Empieza a dar gracias. Empieza a dar gracias. Todo el que pasó [música] levante la mano y diga, "Gracias por mi milagro." Diga, "Gracias por mi milagro." Vamos, alguien diga, "Gracias por mi milagro." Diga, "Yo lo recibo." Vamos, alguien diga, "Yo lo recibo. Yo recibo el milagro que necesito." Dígame, "Me declaro bajo cielos abiertos." Dígale, "Me declaro bajo cielos abiertos." Diga, "No acepto ninguna maldición." Diga, "No acepto [música] ninguna opresión. Se va, se va, se va, se va, se va, se va, se va, se va, se va, se va, se va, se va, se va. Siento el poder de Dios sanando. Siento el poder de Dios sanando. Atento con ella. Siento el poder de Dios sanando ahora. Siento el poder de Dios sanando. Siento el poder [música] de Dios sanando. Atento con ella. Recibe, recibe, recibe, recibe, recibe. [música] Levante la mano y dé gracias. De gracias, de gracias. Diga gracias, Padre. Vamos, todos [música] los que no pasaron, diga gracias. Diga gracias por mi milagro. Diga gracias Dios porque tú quieres [música] bendecirme. Tú quieres honrarme. Dígale gracias. Dale un aplauso fuerte a Dios. Aplauda. [música] Quédese ahí. No se mueva. Quédese [música] ahí. Ahí mismo donde está. Si hay alguien que me diga, "Pastor, yo quiero ser salvo." [música] Salvo. Yo quiero a Cristo. Levántame la mano. Quiero orar por ti por salvación. [música] Usted, ¿quién más? Venga, venga. ¿Quién más? Usted. Aplauda a Dios por él. Aplauda a Dios por él. [música] Tráeme ese hermano. Venga. ¿Quién más me dice, "Pastor? Yo quiero a Cristo. Yo quiero ser salvo." Aplaude a Dios por este otro. ¿Quién más me dice, "Pastor, yo quiero ser salvo. Yo quiero ser salvo." [música][aplausos] Dele otro aplauso a Dios por él. Quiere a Cristo, quiere que le ore. [música][aplausos] ¿Cómo te llamas, varón? Escúcheme, hermano. ¿Cómo te llamas? José Manuel Agronte. José, ¿tú sabes lo que Dios me está diciendo de ti, José Agramonte? que Dios te trajo a sanarte aquí hoy y que Dios te va a alargar los años. El pensó que tú te ibas a ir antes de tiempo, pero Dios dice que no. José Agramonte, Dios hoy le alarga los años. ¿Tú lo crees eso? Para que predique a tus amigos, para que le predique a los que bebían contigo. [aplausos] Mm. Sí, sé lo que te estoy hablando. Esa gente que bebía contigo antes, ya tú no vas a beber, le vas a hablar de Cristo. José Agramonte, ¿dónde están los que alaban a Dios? Alguien alabe a Dios por José Agramonte. Dígame. Él me trajo aquí. Él te trajo aquí. Dios lo usó para traerte aquí, pero fue Dios que te trajo. José Agramonte, levánteme la mano. Levante la mano. Todo el que pasó, levante la mano. Levántela y declare esto conmigo. Diga, "Señor Jesús, públicamente yo te acepto como mi Señor y mi Salvador." Dígale, "Perdona mis pecados y límpiame con tu sangre. Desde hoy mi vida cambia. Desde hoy soy una nueva criatura." Dígale, "Inscribe mi nombre en el libro de la vida y que jamás sea borrado. Recíbeme como tu hijo, que hoy te recibo como mi padre." Aplauda a Dios por ello. Dios mío. Dame un abrazo, José Agramonte. Te vamos a dar seguimiento a ti. Te vamos a dar seguimiento. Ayúdamelo. Oramos por ellos y terminamos. Extienda la mano para acá. Toque alguno de ellos. Ven, José, no te vayas. Ora por él, ora por ellos. Ora por ella. La iglesia [música] orando. Oramos por estas vidas. En el nombre de Jesús, pedimos que lo liberte. Pedimos que rompa el yugo. Pedimos que sus cadenas se pudran, que desde hoy sus vidas cambien, que desde hoy sus vidas [música] sean transformadas, que desde hoy sus vidas sean cambiadas. Gracias por sanar a José Agramonte, Padre. Gracias por sanarlo desde hoy. [música] Gracias por salvarlo y libertarlo. Declaro que José Agramonte será un nuevo hombre y cada uno de estos siervos [música] tuyos declaro la sanidad sobre tu hijo. Declaro fortaleza sobre ti, varón. Dios te va a cambiar esa situación. Dios te va a cambiar ese [música] proceso por el que está pasando. Dios va a cambiar tus lamentos en en gozo, en alegría. Gracias por esta vida. Gracias, Padre. Gracias por ellos. Los bendecimos, los cubrimos con tu sangre y declaramos que son propiedad tuya en el nombre de Jesús. Alguien dele un aplauso a Dios y quédense ahí que vamos a anotar sus nombres. Por favor, aplauda [música] fuerte a Dios por ellos. ¿Dónde están los que dan gloria a Dios? Los que dicen aleluya. Oro a Dios para que Dios te bendiga esta semana, que donde quiera que vaya sea bendecido [música] y sea prosperado. Amén. Abraza al que está a tu lado y Dios te bendiga. Nos vemos mañana con la ayuda del Señor en el matutino orando a las 6 de la mañana. Abrace a su hermano. Dios lo bendiga. Hay gente interesada por el libro. ¿A dónde? Denis.