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EL SABIO Y EL TERCO | Juan Pablo Lerman @lacentraloficialcol

Juan Pablo Lerman37:54

Transcription

El sabio y El terco puede repetirlo fuerte conmigo. 1, dos. TR. Yo voy a empezar a diagnosticar a usted cómo son estas dos personas. Cómo es un sabio, cómo es un terco. Y mi propósito es que al finalizar esta palabra, usted pueda catalogar cómo está su vida. Pero estoy completamente seguro que hoy Dios le va a hablar. Vamos a hablar del sabio y El terco. Entonces, empecemos hablando del primero, y es el sabio. Pero antes de mostrarle cómo funciona el sabio, permítame referirle esto: el afán constante del Señor siempre ha sido que nosotros tomemos buenas decisiones en la vida. El Antiguo Testamento tiene un versículo que a mí me llama profundamente la atención y habla de esto. Deuteronomio dice lo siguiente: Léalo conmigo. Deuteronomio, capítulo 30, versículo 19, dice: "Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la Tierra como testigos de la decisión que tomes. Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir."

Primer llamado del Señor a través de Moisés. Y le dice: "Ustedes pueden escoger bien o pueden escoger mal." Cómo me encantaría que escogieran bien. Porque si escoges la vida, note esto: las buenas decisiones no, no solamente lo benefician a usted. Un poder que tienen las decisiones buenas es que cuando te metes por el camino correcto, no solamente te va a ir bien a ti, también le va a ir bien a tu familia. Pero quiero que escuches: con las malas decisiones pasa lo mismo. Cuántas veces nosotros, por escoger mal, no solamente perjudicamos nuestra vida, sino que nos llevamos por delante también a nuestra familia.

Pero hay un texto en el Nuevo Testamento que también habla de esto. Primera de Corintios. Dios dice en el capítulo 10, versículo 23, lo siguiente: "Algunos de ustedes dicen: 'Yo soy libre de hacer lo que quiera'. Claro que sí, pero no todo lo que uno quiere conviene, ni todo fortalece." La vida cristiana. Note estos versículos. Vuelve otra vez la Biblia a decirnos: usted puede decidir, pero yo le invito a que decida cosas que le traigan conveniencia, cosas que le hagan bien a su vida, cosas que le hagan bien a su familia, cosas que le hagan bien a tu hogar. Cómo es posible que en las encrucijadas de la vida tú estés viendo un camino que sabes que te va a hacer bien, pero insistas en meterte por un camino equivocado. Pues de eso es de lo que voy a hablarle hoy. Y permítame adentrarme con el primer principio de la palabra. Hablemos del sabio. El sabio, en primera instancia, aprende con consejo y dirección. Repítalo fuerte conmigo. Uno, dos, tres. Muy bien. El sabio aprende con consejo y con dirección.

La cita bíblica principal que leímos dice que el Señor nos guía por el mejor sendero para la vida, nos aconseja y vela por nosotros. ¿Qué es un consejo? Míreme a los ojos. Un consejo es una alternativa, un consejo es una propuesta, un consejo es una opción. No es una obligación, es una opción. En medio de la vida, Dios nos aconseja. La palabra nos aconseja. Dios nos muestra la forma de ser buenos esposos, buenos trabajadores, buenos hijos, buenas esposas, buenos padres. Constantemente la palabra nos está diciendo: "Ey, ¿por qué no tomas este camino?". Pero sabe cuál es el problema. Que hay gente que cree que Dios va a venir a hacer por ellos lo que solamente nosotros podemos hacer. Él nos muestra el camino, pero ¿cuántas personas en medio de la vida, ante el consejo de la palabra, se meten por lo que ellos quieren? O simplemente no conocen el consejo de la palabra. Si usted quiere apropiarse del consejo de Dios, necesita amar la Biblia. Así no diga amén. Así es. Mientras no ames la palabra del Señor, nunca conocerás el consejo de Dios. La Biblia dice: "Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera para mi camino." Quieres aprender a vivir dentro del consejo de Dios, dedica tiempo para leer la palabra del Señor, dedica tiempo para aprender la palabra de Dios.

¿Cuántas personas aquí, desde que están congregando, desde que están recibiendo palabra, su forma de pensar ha cambiado? Su forma de vivir ha cambiado. ¿Sabe por qué? Porque la palabra te da un consejo. Ahora, usted puede venir, sentarse los miércoles, sentarse los domingos, venirse al culto de jóvenes, pero si no pones en práctica el consejo de la palabra, vas a seguir haciendo lo mismo que te ha dañado la vida. El consejo, escuche bien, funciona en los corazones obedientes. Lo voy a volver a repetir: el consejo solo funciona en corazones obedientes. ¿Alguna vez usted ha tratado de aconsejar a una persona que cree que sabe más que usted? Hagan uh. ¿Cómo se siente? Da rabia. Uno venir a decirle: "Mira, ¿por qué no lo haces de esta manera?" Y esa persona dice: "Sí, sí, sí, pero yo lo voy a hacer así." Se pierde el consejo cuando una persona no es obediente. Se pierde el consejo cuando una persona no es humilde. Hay gente aquí que el mayor foco de sus problemas no es que no los hayan aconsejado. Los han aconsejado. El problema es que son tan desobedientes y tan necios que están metidos en problemas que ellos mismos están fabricando porque carecen de obediencia.

¿Dónde está el carrito que les pedí? Háganme el favor. Levante la mano a todos los que mercamos aquí. Levante las dos para que se vean más. Es que vamos a mercar aquí. Entonces ustedes me van a entender. ¿No les pasó a ustedes alguna vez que llegaron al supermercado, agarraron el carrito y les tocó un carrito que tenía las llantas chuecas? Levante la mano y gríteme amén si usted es uno de ellos. ¿Cuál es el problema de un carro con las llantas chuecas? Que no va para donde usted quiere, va para donde él va. Y es horrible mercar de esa forma. No se deja guiar. No puedes hacer nada con algo testarudo. No puedes hacer mucho con alguien que no se deja guiar. Dios quiere levantar tu familia, Dios quiere levantar tus hijos, Dios quiere levantar tu ministerio, pero tienes que aprender a ser obediente al Señor para que cuando Dios te hable, te sientes aquí y aprendas a escuchar y digas: "Yo en eso estoy fallando, eso no lo estoy haciendo bien." El consejo no solamente se escucha, el consejo se pone en práctica y llega la bendición de Dios sobre la vida.

Pero hay gente que, escuche bien, está fallando porque en la opción del consejo y de la guía, la está despreciando. Dios no solamente nos aconseja, la palabra también dice que Dios nos guía. Diga conmigo: Dios nos dirige. Otra vez, diga: Dios nos dirige. Para el consejo, usted necesita obediencia. Pero para la dirección, también. Cuando usted se sube en un carro y pone un GPS para que le trace la ruta, no vas a lograr mucho si tú escoges tu ruta distinta a la que el GPS te está marcando. No vas a lograr mucho si en lugar de obedecer lo que él te está trazando, tú insistes en irte por donde a ti te parece que es mejor. Hay gente igual. La palabra les dice: conságrate, consagra tu juventud, consagra tu matrimonio, sé un hombre fiel, sé una mujer fiel, sé un hombre respetuoso, sé una mujer respetuosa, honra al Señor, honra tu familia. Pero están viviendo de una manera contraria y están esperando que les vaya bien. ¿Sabe qué está haciendo usted, mi querido amigo? Recalculando la ruta distinta a la que Dios le ha dado. ¿Quieres ver la bendición de Dios? Cuando Dios te marque la ruta, dile: "Señor, así yo no entienda por dónde voy, te voy a obedecer porque sé que en obediencia llegaré al propósito que Dios ha trazado para mi vida."

Pero el problema de muchos de nosotros es que queremos rutas y consejos a nuestra medida. Lo voy a volver a repetir: queremos rutas y consejos a nuestra medida. Escriba esto, por favor, en algún lugar de sus apuntes: los consejos y las instrucciones de Dios no son conforme a nuestra talla, son conforme a nuestro propósito. Se pueden llevar el carro, por favor. Es que estoy que me voy para allá, pero me caigo. Dije: los consejos de Dios no vienen de acuerdo a su talla, vienen de acuerdo a su propósito. Es decir, los consejos de Dios no siempre son cómodos. Las instrucciones de Dios no siempre son lo que más nos gusta. ¿Por qué? Porque muchos de nosotros, por estar insistiendo en lo que nos gusta, estamos fallando en cosas fundamentales de nuestra vida. No esperes que Dios te diga cosas que te gusta. Espera que Dios haga cosas que te conviene. Hay momentos donde tú tienes que cortar con cosas que no te van a gustar, pero te va a convenir. Hay momentos donde tienes que salirte de cosas que no te van a gustar, pero te van a convenir. Hay momentos donde tienes que emprender cosas que te están asustando, pero van a ser convenientes para tu vida. ¿Sabes por qué? Porque Dios no está trabajando en sacarte una sonrisa solamente. Dios quiere llevarte a tu propósito, porque el gusto te alegra por el momento, pero el propósito bendice tu vida y tus generaciones. Yo no sé si alguien me está entendiendo en este lugar.

Dios te aconseja y te guía. Dígame amén. Ahora, usted tiene que estar listo para algo. Cuando Dios se decide a guiarlo a uno, a veces hace cosas raras, extrañas. Dios nos mete por caminos tan raros y uno dice: "Señor, yo me yo yo me me me reposé en tu voluntad, pero no entiendo lo que estás haciendo." Dije: "Está bien, voy a confiar en ti, pero me metes por unos caminos que yo no logro entender." ¿A alguien le ha pasado alguna vez? Levante las dos manos para que se nos veamos más. Y usted dice: "Pastor, dije, bueno, Señor, yo te voy a obedecer." Y arranca la cosa enredarse. Uno dice: "Padre, yo no sé si hice bien, yo no sé si hice mal, yo no sé si es por aquí, ni es por allá." Porque cuanto más no se entiende, más confianza necesita.

Hace unos días, el Día del Padre, un día antes, mi esposa me dio un regalo del Día del Padre maravilloso. Fue la graduación de una carrera que estaba haciendo, una especialización. Y entonces estábamos felices, nos fuimos a comer, comimos delicioso. Pero yo tenía una prisa. Yo quería llegar a la celebración del Día del Padre aquí en la iglesia, porque ese día nos iban a dar a los hombres una caja y en la caja había comida. Digan: Gloria a Dios. Tenía hambre. Yo quería venirme rápido. Y además, cuando yo voy por carretera, me da lo que nos da a todos los hombres. Levante la mano los hombres que están aquí que manejan. Carros, muchachos, ¿cierto? Que cuando uno sale a manejar y si alguien se lo pasa, nosotros nos lo tenemos que pasar. Ahí vamos. Digan amén los que me entienden. Y la esposa empieza: "Pero, ¿cuál es su afán? ¿Cuál es su afán?" Le voy a decir cuál es nuestro afán. Afán nuestro afán es ganar, llegar. Queremos llegar. Pero mire, usted es que lleva ganado. No, yo quiero llegar. Y entonces yo salí. Mire cómo empezó todo. Lo primero que hago el sábado es que les dije: "Se alistan. Si tienen que irse en pijama, se van en pijama. Pero yo arranco a las 4 de la mañana." Terminamos de comer en el restaurante como a medianoche, pero yo dije: "Yo me levanto porque me levanto." Puse dos alarmas y me acosté. Llegamos al hotel, puse las alarmas antes de irme. Llegó a mi cuenta un dinero y cuando llega ese dinero, alguien me dice: "Pastor, Dios me puso en el corazón mandarle esta semilla." Dije: "Wow, qué bendición. Mañana me la gasto en Cali. Aleluya." Día del Padre. Ahí llegó el regalo. 4 de la mañana. De repente, yo estaba durmiendo y cuando abro los ojos, ¿cuántos se han despertado así como de la nada, asustados? Levante la mano. Y lo veo así. Me desperté, hermano. Eran las 7 de la mañana. Pregúnteme cuándo sonó la alarma. Pregúnteme. No sé. Pregúnteme quién la pagó. No sé. Yo dejé el celular lejos, hermano. Yo no sé si fue que yo me levanté sonámbulo y apagué eso. No sé. Pero a mí nunca me pasa. Yo tengo que madrugar, ¿cierto, mi amor? Muchas veces para irme a un vuelo y a mí no me pasa eso. Yo me levanté asustado y yo dije: "Señor, ¿y ahora qué?" Los levanté a todos y les dije: "Así, oliendo aguardado, pero vamos." Ya salí en el carro, puse el GPS y marcaba que yo iba a llegar a las 11:30 de la mañana a Cali. Dije: "No importa, yo voy por la caja llena de comida." Y arranqué en ese carro, hermano. Y en medio del camino, llegamos a la línea y cuando ya nos íbamos a empezar a descolgar, ¿a que no sabe yo qué iba haciendo? Pregúnteme. Compitiendo con una con una Ford. Me la tenía cañada. Me roncaba el carro y yo se lo roncaba más. Y ahí iba yo detrás del man. Y mi esposa me decía: "Bájale." Yo decía: "No, yo necesito llegar a la iglesia." ¿Cuál llegar a la iglesia? Yo no quería que esa Ford me ganara. Y ahí iba yo, dele. Cuando de repente, bajando la línea, yo mando el freno y el carro empieza a patinar. Y yo dije: "Ay, Señor, hay poder en la sangre de Cristo." Empecé a reprender cuanto demonio me acordé y volví a mandar. Pero estaba lloviendo muy fuerte. Entonces yo le empiezo a dar despacio. Le digo a mi esposa: "Mi amor, este carro está raro." Me dice: "Dale despacio, dale despacio." Empecé a darle despacio. Cuando veo que al lado va pasando un carro pequeñito, chiquito, más rápido que yo. Yo dije: "Mentiroso." Quiero humillarme. Y cuando trato de acelerar, vuelvo y el carro me patina otra vez. Y yo le dije a mi esposa: "Mi amor, algo no está bien aquí." Mire lo que dice la Biblia. Antes de seguirle contando el cuento, diga conmigo: Espíritu de chisme, aguanta un poco. Dice el versículo: "Te guiaré por el mejor sendero para tu vida, te aconsejaré y velaré por ti." Ese es el regalo de Dios. Dice: "Oiga, los sabios a los sabios yo los aconsejo y me obedecen. A los sabios yo los guío y me hacen caso." Y no solamente eso, a los sabios yo los protejo. ¿Cuántos dicen amén a eso? Pero se acuerda que yo le dije que Dios hace cosas raras con uno, hermano. Yo, en ese carro, así tambaleando, yo despacio, yo dije: "Este carro le pasa algo." Yo sentí que el freno empezó a fallar. Y una cosa es que usted le falle el freno solo, otra cosa es que usted venga en su carro con su esposa y tenga sus dos hijos atrás. Dije: "Señor, ¿y ahora qué voy a hacer?" Padre santo, estaba yo ahí. Dije: "Aquí estoy en medio de la línea, señor, no tengo señal." Doblo la curva y un letrero dice: "Taller a 100 metros." Llego al taller, parqueo en ese lugar. Mire cuántos han visto un taller feo. Ese taller era más feo que el que usted vio feo. Ahí parqué yo. Destaparon el carro. Tienen la foto por ahí. Miren ahí llegué yo. Esto que usted está viendo aquí está lindo por aquí. Si ven, Anita, miren aquí. Anita anda corriendo. Mi esposa. Ahí llegamos. Destapan, bajan la llanta y me dice el mecánico: "Señor, los cáliper de sus mordazas están reventados." Yo no sé usted cómo hizo para llegar. Yo no soy mecánico, pero me explicaron que el sistema de frenos no estaba funcionando y por eso el carro estaba haciendo lo que estaba haciendo. Queridos hermanos, yo pude haberme matado en ese lugar junto a mi familia por andar corriendo detrás de un Ford. Ahí llegamos. Tuvimos que esperar cuántas horas, mi amor. Cuatro horas aplastados, comiendo calentado, aguantando frío. Y mire, pasaron varias cosas. Póngame las fotos, por favor. Mire, ahí estamos nosotros celebrando el Día del Padre. Ahí, donde los ve tan lindos, no se han bañado ninguno. Ahí, solo yo estaba bañado. Bueno, mi esposa también. Pase. Mire ese marrano que está ahí. Anita dijo: "Yo me quiero llevar ese marrano para la casa." Le dije: "Mira, ¿cómo se te ocurre? ¿Qué le va a pasar a los marranos? Toman leche." Estás loca. Mire, también pasó Jerónimo. Mire, nos tomamos fotos ahí en pijama. Qué belleza. Siga, por favor. Pase, pase. Hay otra más. Ya no hay más. No colocaron la foto del gato. Bueno, había un gato de taller comiendo ratones y Anita desesperada que, por favor, que le llevara ese gato. Me hizo una pataleta que usted no se alcanza a imaginar. Me arreglaron el carro, me cobraron un ojo de la cara, pero sabe cómo me vine. Despacio, tranquilo. Llegué aquí porque quiero que escuche esto: cuando Dios lo guía, él sabrá cómo bajarte las revoluciones y él sabrá enseñarte que una cosa son tus planes y otra cosa son los tuyos. Yo quería venir por una caja y sabe qué hizo Dios. Me dijo: "Te voy a poner a celebrar el Día del Padre en un taller, aguantando frío con tu bella familia, dándote cuenta que no se trata del que corre, sino del que Dios tiene misericordia." Hasta eso es bendición. Cuando usted es guiado por Dios, escúcheme, él va a estar con nosotros siempre. Gríteme amén, por favor.

Entonces, el sabio tiene esa alternativa. Pero, pastor, ¿qué pasa cuando uno no hace caso? ¿Qué pasa cuando uno es desobediente. Pues ahí viene el segundo punto y último de mi palabra. Póngalo, por favor. El terco. Diga conmigo: segundo. Fuerte, diga: segundo. El terco necesita el freno y la brida. Estas dos palabras a mí me llamaron profundamente la atención, queridos hermanos, porque la Biblia literalmente así lo dice. El versículo número nueve del capítulo 32 de Salmos dice: "No seas como el mulo o el caballo, que no tienen entendimiento, que necesitan un freno y una brida para mantenerse controlados." Estos elementos, el freno y la brida, efectivamente corresponden a dos artefactos que se ponen en los caballos para poderlos guiar. El caballo, un animal grande, fuerte, impetuoso, que necesita control. Cuando no es amaestrado, hace unos días nos fuimos nosotros a pasear y nos fuimos a un lugar y quisimos montar caballo. Pregúnteme cuántas veces yo he montado caballo en la vida. Nunca. Era mi primera vez. Pero yo no se lo iba a decir a nadie porque yo no quería que se me notara. Los montañeros. Así que yo llegué allá y entonces mis hijos: "¿Ustedes quieren montar?" "Sí." "Vamos a alquilar caballos." No sé qué cuánto tiempo. Entonces me hablaron de un plan que duraba 15 minutos, otro que duraba media hora, otro que duraba una hora y otro que duraba dos. Ya que no sabe cuál iba a pagar yo. Gracias a Jehová de los ejércitos, ya iban a cerrar porque con media hora me bajé así, ve, hermano. Yo no podía ni moverme. Era horrible eso. Ahí zapateaba. Yo dormí y me temblaba aquí todavía. Horrible. Nos subimos ahí en el caballo y cuando yo me senté en el caballo, yo le dije suavecito, le dije al jinete: "Le dije, esto, ¿cómo se maneja?" Entonces él me dice: "Fácil. Si usted quiere ir a la derecha, le jala la brida para la derecha. Si quiere ir a la izquierda, le jala la brida para la izquierda. Y si quiere frenar, le jala las dos." Y ahí aprendí a qué se refiere Dios con ese versículo.

El freno. ¿Me pueden poner la imagen del freno, por favor? Es un sistema que entra en la boca del animal y que cuando él no quiere parar, se tensiona y genera dolor. Y ese dolor lo hace parar, lo frena. Cuando una persona desprecia el consejo de la palabra, clasifica para parar por el dolor. Cuando una persona desprecia el consejo de la Biblia y dice: "No, yo voy a seguir fornicando con mi novia, aunque en la iglesia me enseñaron que eso no se hace. Yo voy a seguir haciendo negocios ilícitos, aunque en la Biblia y en la iglesia me enseñan que eso no se hace. Yo voy a seguir sustrayendo lo que no es mío porque es que necesito." Aunque en la iglesia me enseñen que eso no se hace, querido amigo, tenga mucho cuidado porque el que no para por el consejo, parará por el dolor. He visto gente que un embarazo no deseado, una enfermedad que nunca se imaginaron, una pérdida que nunca, que nunca soñaron, les generó un dolor que los hizo parar. Es más, hay gente aquí que ya lo ha probado. Hay gente aquí que sabe lo que implica el dolor de la terquedad. Y si hay algo hostil con tu propósito es que insistas en cosas que Dios te mostró que no te convienen, pero tú sigues ahí. "Señor, ¿podrías mostrarme si este noviazgo es tu voluntad?" Se lo muestra Dios por todos los medios. El tipo le es infiel, la engaña, sigue mujeres casi desnudas por redes sociales. Usted lo ha cachado más de una vez, le ha visto videos pornográficos, le ha visto conversaciones con otra, y usted dice: "Es que yo no sé, yo creo que Dios lo va a rehabilitar." Amiga, su problema no es que Dios no le ha mostrado. Su problema es que usted necesita el dolor para parar. Aunque no diga amén, así es.

Hay gente que lamentablemente, en lugar de el camino de la sabiduría, está tomando el camino del necio. Y el necio para, porque para. Y sabe por qué. Porque cuando Dios tiene un plan y tiene un propósito con alguien, lo llevará por las buenas o lo llevará por el dolor. Y yo sé que hay mucha gente sentada aquí diciendo: "Pastor, si no hubiera sido ese dolor, créeme que yo no estaría en esta iglesia. Si no hubiera sido por ese dolor, créeme que yo no estaría conectado viendo esta palabra." Me dolió la vida. Yo siento que Dios me... en seco. Yo tenía los planes, tenía todo diseñado, todo estaba programado y se me dañó. Y no entiendo por qué. Hoy vine a decirte lo que pasa es que cuando no te dejas guiar por el consejo, el Señor no tiene problema con sacar las herramientas, montárselo. Me goce viéndote mal. Lo que pasa es que para poderte direccionar, necesitas por momentos aprender a detentarte.

La brida. La brida es ese instrumento que te guía, que te dirige, que te conduce. ¿Sabes que estás en la temporada de la brida? Porque no estás haciendo lo que quieres, estás haciendo lo que te toca hacer. ¿Sabes que estás en la brida porque no hay muchas opciones para restaurarte? ¿Sabes que estás en la brida porque tu tu alma late con fuerza y tu espíritu te ha dicho que en tus caminos y en tus fuerzas no te podrás levantar y que la única opción es que te determines no a ir en pos de tus planes, sino en que el jinete por excelencia, el Rey que pronto volverá, te diga: "Hijo, esa fuerza que tienes, ese talento que te ha dado, esas puertas que te ha abierto y que no las has sabido aprovechar, otra cosa vas a ver cuando te des cuenta que no es tu camino, sino es mi camino por el que te voy a llevar." Señor, pero ¿por qué para allá? Dale para donde yo te estoy guiando. Si hay un error garrafal que alguien puede cometer es desobedecer al que lo está guiando. No hagas eso.

Yo tuve un perro, se llamaba Dante, un Schnauzer blanco hermoso. Nosotros nunca habíamos tenido perro y nos compramos un perro. En ese momento vivíamos en un barrio. ¿Te acuerdas, amigo pastor? ¿Te acuerdas del barrio donde vivíamos? El barrio donde yo vivía era un barrio popular y a la cuadra era un barrio de millonarios, pero yo vivía en el popular. Y yo sacaba mi perro a pasear y cuando yo sacaba el perro a pasear, me encontraba con los perros de los millonarios. Y yo dije: "Ese perro, yo tengo que tenerlo bien." Le pagaba salud, comida, y me hizo tour de comidas como Jerónimo cuando Jerónimo estaba chiquitico. Yo tuve que hacer tour de leches. "No, que esta leche lo irrita." "Entonces cómprele otro." Y yo esa leche la acabé de comprar, ese tarro está. Yo me hago chocolisto con eso, pero yo no voy a botar eso. Vamos. Pero imagínese con la comida del perro recién comprada. ¿Cómo me la como? Y esa me la hacía al perro. Pero yo trataba de darle al perro lo mejor, lo mejor, buenos collares, buenas correas, buena cama, y tratando de ser un buen amo. Sacaba el perro a pasear y no le voy a negar que cuando yo iba ahí por la cuadra y veía los demás perros, esos perros de pedigrí, sí, pero les faltaba hablar. Y el mío todo ñero. No le voy a negar que yo a veces decía: "A Dante, tú por qué no te puedes portar así como esos perros." Yo lo miraba y yo le hablaba y yo le decía: "Bro, culturízate, mano." Él nomás me miraba así. Y yo, un día, después de tanto sacarlo, dije: "Yo me voy a arriesgar porque, ¿qué es que el bendito perro? Yo siempre lo tenía que tener con collar." Dije: "Ya no más. Este perro lleva mucho tiempo conmigo, es un perro de oración, me ve predicar, ha visto el comportamiento de los demás. ¿Qué puede salir mal?" Lo miré y le dije: "Dante, te voy a soltar el collar. Pasea y aquí te espero." Porque yo vi en YouTube que un señor dijo que a los perros hay que hablarles. Hermano, no todo lo que sale en YouTube es cierto. Yo solté el pero. [Música] Prata se fue de ahí para abajo, ese perro corriendo como cuando un perro persigue una moto así y se marchó. Yo miraba el perro por allá. Yo decía: "Señor, yo estaba con Gero y me dice: 'Papá, corre por Dante'." "Corre por Dante." "Amor, es libertad, mi hijo, que se vaya y el perro corra." Y corre. Yo me devolví. Mi esposa: "¿Y dónde está Dante?" Le dije: "Se fue, mi hija, se fue." Nada que hacer. Volví al rato, llegó Don Guillermo, un vecino que vivía con nosotros en una moto, con ese perro. Parecía un trapero revolcado. "Este perro es suyo." "¿Y por qué lo regresaron?" Yo estaba tan feliz. Me liberé. Volvió otra vez. Pregúnteme si alguna vez lo volvió a sacar sin collar. Jamás. Porque mientras no aprendas a obedecer, no te pueden quitar la brida.

¿Sabe qué dice la Biblia? Que la gente terca necesita el control para poder mantenerse en el camino adecuado. Señor, yo quiero que se acabe este problema. ¿Sabe cuándo se le va a acabar el problema? Cuando usted vuelva a la obediencia. ¿Sabe cuándo se le van a acabar sus... cuando usted vuelva a obedecer al Señor? Y usted va a poder ver reconstruir su vida y volver a brillar y volver a florecer y recuperar la paz que había perdido y recuperar la alegría que había perdido y poder ver el gozo de una familia bendecida, el gozo de unos hijos restaurados, la bendición de un ministerio relevante. Cuando entiendas que tu principal tarea no es poner tus planes por encima de los planes del Señor, sino decirle: "Dios, yo hago un paso, doy un paso atrás y decido certer a ti. Dime qué es lo que quieres que haga." Voy a estudiar tu palabra, voy a aprender de ti. Porque así como la desobediencia te lleva a problemas, la obediencia te va a llevar al propósito de Dios para ti y para los tuyos. Yo no sé si alguien me está entendiendo en esta mañana.

Pero quiero que levantes tu mano y le digas: "Señor, dame un espíritu obediente, dame un espíritu sensato. Quiero ser una persona sabia." Pero termino con: ¿Cómo empecé? ¿En cuál de los dos caminos está usted? El consejo, la sabiduría es opcional. Usted decide si la toma o si la deja. Usted decide si se va por ese camino o sigue insistiendo en lo que no le conviene. Pero el freno y la brida, esos no son opcionales. Esos llegan porque llegan. Yo quisiera hoy decirle con todo mi corazón: iglesia, escoja la obediencia. Que este mes, donde Dios va a traer una unción de restauración, escojas la obediencia. "Pastor, mi vida sentimental está quebrada." Escoge la obediencia. "Pastor, mi vida económica está quebrada." Escoge la obediencia. "Pastor, mi mi proyecto de vida está quebrado. Yo me había ilusionado con algo y me cerraron la puerta." Escoge la obediencia. Porque el camino de la de la sabiduría tiene tres beneficios. ¿Recuerda cuáles te dije? Dios te aconseja, Dios te guía y Dios vela por ti. No hay nada mejor que obedecer al Rey.

Y termino con esta frase que les pedí a los muchachos que pudieran conectar. Quiero que la lea en su corazón y nunca la olvide: "La terquedad es capaz de meterte en los peores problemas de tu vida. Escoge obedecer a Dios y déjate guiar por aquel que conoce el camino a tu propósito. El sabio es guiado por amor, con amor. El terco es corregido por el dolor. Escoge a Dios y no al pecado." Yo quiero saber si alguien aquí dice conmigo: "Pastor, yo quiero pedirle perdón a Dios porque reconozco que me ha faltado obediencia. Reconozco que el camino de la sabiduría ha estado ahí, pero he tomado el de la terquedad. Reconozco que Dios y su palabra siempre han estado ahí, pero yo he decidido escoger mal. Que este año, que este 2024 no termine con esa marca y esa huella de que tú eres un desobediente, sino que por el contrario, este año termine diciendo: 'Esa persona que había perdido todo se levantó y volvió a florecer porque escogió obedecer al Rey de Reyes y Señor de Señores'." Si usted es uno de ellos, diga un fuerte amén y aplauda a Jesús, por favor.

Póngase de pie, por favor. Levante sus manitos al cielo y quiero que hagas una oración sincera para Dios. Levanta tus manitos, cierra tus ojos y solo tú sabes si estás en el camino de la sabiduría o en el camino de la terquedad. Si estás en la temporada donde el consejo es el que te inspira o es donde el freno y la brida son las que te están guiando. Con tus manitos en alto, dile: "Señor, por favor, perdóname si has hallado en mi corazón desobediencia. Límpiame de ella." Cierra los ojos y ora conmigo y dile: "Señor, purifícame, lávame, endereza mis pasos, muéstrame el camino porque yo lo quiero seguir y lo quiero obedecer." Bendigo a tu iglesia, los que están aquí, los que están viendo esta palabra en este momento. Llegaron hasta aquí ahora y dicen: "Señor, reconozco que he sido un terco. Reconozco que el dolor me ha hecho frenar, que las bridas me han conducido, pero hoy te digo: anhelo volver a obedecerte, anhelo caminar en tu voluntad, anhelo hacer lo que tú me has llamado a hacer." Bendigo a cada vida y cada persona que está en este lugar y te doy las gracias por hablarnos, por enseñarnos y levantarnos en el nombre poderoso de Cristo Jesús. Que alguien diga un fuerte amén y amén.

Que el Señor los bendiga. Espero que esta palabra haya sido de bendición para tu vida. El sabio y El terco. Si usted conoce a alguien así que aplique dentro de estas dos condiciones, pues yo le invito a que le comparta esta predicación. O si tal vez usted dice: "Pastor, yo clasifico dentro de una de esas dos." Espero que esta palabra haya sido de gran bendición y de edificación para su vida. Quisiera invitarla a que pueda escribir en los comentarios qué fue lo que aprendió, qué fue lo que más le llamó la atención de esta palabra. También disfruto mucho cuando nos escriben desde qué ciudad y desde qué país nos están viendo. He escuchado testimonios y he conocido personas que en diferentes países y en diferentes ciudades, cada semana están esperando que salga un nuevo mensaje para verlo, compartirlo y sobre todo recibirlo. Yo quiero hacer una oración por usted en este momento y también invitarle a que no deje de orar por nosotros, por Lorenita, por Gerito, por Anita, por este servidor, que somos una familia que servimos a Dios como evangelistas donde el Señor nos lleva y donde Dios abre las diferentes puertas. Así que permítame, por favor, orar en este momento por usted, eh, declarando sobre su vida que la sabiduría de Dios reposa sobre cada uno de nosotros.

Padre, te damos gracias. Gracias por habernos hablado a través de tu palabra en este día, por enseñarnos a través de este paralelo cómo tratas tú al que decide ser sabio y cómo tratas tú al terco. Señor, guarda nuestro corazón de la necedad y permítenos crecer cada cada día en sabiduría, en humildad, en obediencia, en fe. Oro por cada persona que está viendo esta palabra, señor. El que dice: "Siento que esta palabra me llegó tarde, que si la hubiera escuchado antes, no hubiese sido necesario el freno y la brida para poder conducir y controlar mi vida." Pero sin importar qué tan tarde parezca ser para algunos, declaro en el nombre de Jesús que de ese proceso, de esa prueba, de esa corrección, saldrán mejor de lo que ahora están. Hoy, señor, activo la misericordia de Dios, ese amor y esa bondad que está presta para cada uno de nosotros. En tu nombre te doy las gracias y bendigo a cada persona, señor. Amén y amén.

Si esta palabra ha sido de bendición para tu vida, yo quiero invitarte a que puedas dejarnos un comentario, también que puedas presionarle me gusta y si sabes de alguien que pueda ser edificado a través de ella, pues te invito a compartirla. También, si no te has suscrito a nuestro canal, hazlo para que cada semana puedas estar recibiendo un nuevo video, un nuevo contenido que estamos realizando para que podamos ser juntos edificados cada día más y más en la palabra del Señor. Les mando un abrazo muy fuerte. Que el Señor los bendiga y nos vemos la próxima semana con más de este canal y de este espacio donde, repito, hablamos del Señor, hablamos de su bendita palabra y de eso que nos edifica y nos va a ayudar a ser cada día más y más como el Señor quiere que nosotros seamos. Que Dios te bendiga. [Música]