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¿No puedes DEJAR las DROGAS? Esto es lo que debes SABER | 2x13

Luis Pérez | Adicciones al Descubierto51:43

Transcription

Soy un adicto y por mucha terapia que haya hecho, por la muerte de mi hermano o por el abandono de mi padre, no significa que haya dejado de ser adicto. De la droga y de la adicción se sale hablando. No hay cosa que odie más que ir a terapia y que haya una mesa en el medio. Y al típico psicólogo detrás de una mesa cogiendo notas y yo hablaba y yo pensaba, "Este tío no está entendiendo lo que le digo. El adicto necesita ver para creer y para recuperarte tienes que creer para ver. El terapeuta que sabe cómo tratarte, algunas de las pautas que te va a poner no te van a gustar. Pensé, si este terapeuta que está aquí dice que dice que es adicto, que dice que se ha metido lo que se ha metido. Si esto es verdad y este tío hoy se va de vacaciones con su hija y su mujer, yo quiero ser como él. Y a partir de ahí, pues empezó toda mi pelea con la enfermedad. Si a mí me hubieran dicho, "Luis, si tú ahora confías en el tratamiento, tu vida va a ser así, no me hubiera creído nada. ¿Sabes por qué?

[Música]

Bienvenidos a este nuevo capítulo de adicciones al descubierto. Este podcast es para ti, para ti que quizás eres adicto, que eres consumidor, que intentas dejar de consumir y sin saber cómo lo vuelves a hacer, que no sabes por qué no puedes parar, no sabes cómo solucionarlo. Después de consumir te sientes mal, a veces sientes culpa, a veces te aíslas y te sientes solo. Te cuesta compartir tus sentimientos y tus emociones. Me llamo Luis Pérez, soy adicto, he pasado por lo que tú estás pasando y voy a intentar compartirte las mejores herramientas para que puedas superar esta situación.

Comenzamos.

[Música]

Luis, en episodios anteriores hemos hablado de tu historia en profundidad. Hoy no vamos a centrarnos en eso, pero sí que me gustaría empezar abordando este tema desde una perspectiva más personal, ¿no? ¿Cuándo supiste por primera vez que tenías un problema?

Realmente me di cuenta que tenía un problema cuando tuve una sobredosis, pero yo ya me daba cuenta que tenía problemas. Es decir, yo había momentos, lo digo porque no hace falta esperar a llegar a una sobredosis o a tener una situación traumática para recuperarse, porque a veces es tarde. Yo he conocido adictos que han muerto de una sobredosis, que han muerto de un accidente de tráfico. Conozco madres de adictos que he tenido en la clínica que han perdido a su hijo en una recaída y es duro, es complicado porque cuando tú estás consumiendo tú no te das cuenta que tienes un problema, pero toda tu familia ve que tienes un problema. Tú eres el último en enterarte de que necesitas ayuda.

Pero solo hay que abrir un poco los ojos y levantar un poco la cabeza y darte cuenta de cómo está tu relación de pareja. Si tienes muchas discusiones con tu pareja, si es una relación tóxica, si hay desconfianza, si la culpas a ella de lo que pasa, hay que ver cómo está tu situación económica, cómo es tu relación con el dinero, cómo es tu relación con los proyectos que haces, si terminas las cosas que empiezas, si la vida te va bien. Hay veces que la gente me dice, "Luis, es que mi vida no me va bien por esto, por lo otro, porque aquello falla, porque esto tendría que ser de otra manera." Y yo les digo, "Mira, hay alguien que está haciendo lo mismo que tú y al que la vida le vaya bien." Dice, "Sí." Digo, "Por eso a esa persona le va bien y a ti no, porque las cosas te van bien cuando tú estás bien. Cuando tú estás mal, las cosas te van mal."

Entonces, el levantar la cabeza y el poder analizar los diferentes contextos de mi vida y ver cómo están puede ayudar a que uno se dé cuenta de que tiene un problema y que no tenga que llegar a tocar fondo. Hay un ejercicio que me gusta recomendarlo y es coge una hoja, anota con papel y boli cómo está cada contexto de tu vida, cómo está tu relación con tu pareja, cómo está la relación con tu salud, cómo está tu relación con el dinero, cómo está la relación tuya con tus amigos, no con esos amigos de consumo, con los amigos de toda la vida. ¿Sigues teniendo relación con ellos? Esos esos amigos con los que ibas a jugar al fútbol, esos amigos con los que quedabas al salir de clase. ¿Seguís siendo amigos? ¿Tenéis contacto diariamente o cada vez estáis más distanciados y cada vez estás cada vez estás más cerca de personas que están consumiendo sustancias y lo que os une es solamente el consumo.

Entonces uno se puede dar cuenta de que su vida se está dejando, de que su vida está siendo distinta a la que él pensaba que iba a ser y que realmente igual se está alejando incluso de lo que él es y y se está convirtiendo en alguien que realmente no quiere ser, pero no se da cuenta que está convirtiéndose en esa persona, ¿no? Entonces yo sí que me daba cuenta que perdía amigos, tenía discusiones con mi pareja, me peleaba mucho con la gente, yo salía de fiesta como los demás, pero yo siempre estaba en peleas, siempre tenía problemas, siempre tenía discusiones, me peleaba con empleados, me peleaba con amigos, me peleaba con con no amigos, pero que eran conocidos, me peleaba con clientes, siempre tenía vivía de mal humor, vivía irritable, vivía siempre como si estuviera amenazado. Con ganas de crear una pelea, una disputa, de enfadarme con la gente, ¿no? Entonces yo me daba cuenta que algo no iba bien. Pero hasta ese punto de decir, pues esto es porque consumo, esto es porque tengo un problema de adicción y porque necesito ayuda y me voy a meter en un centro, esto no pasa hasta que aparece esa sobre hasta que viene esa sobredosis y me veo tumbado en la cama del hospital.

Y no solo eso, sino que cuando ya me veo tumbado en la cama del hospital, siento que me voy a morir. Siento que que mi vida termina, porque yo el día que me da la sobredosis, yo pienso que no voy a salir, yo veo la muerte ante mí, yo creo que me voy a morir, me quedo con unos unos ataques de pánico terribles y digo, "Es que ya no voy a volver a consumir porque estoy acojonado." Y a los 4 días estaba consumiendo otra vez. Y ahí es cuando yo digo, "¿Cómo puede ser que incluso después de que me haya dado una sobredosis, cómo puede ser que incluso después de sentir que me iba a morir, de verme en la cama de un hospital, de ver a mi familia derrumbada, ver que estaban sufriendo, ver que estaban asustados, que no sabían qué hacer conmigo, que no sabían cómo enfrentar esa situación y vuelvo a consumir, digo, [ __ ] tengo un problema y necesito ayuda." Y entonces ingreso en una clínica de desintoxicación, hago el tratamiento y empiezo a reconstruir mi vida con mis altibajos, pero siempre en una línea ascendente hasta día de hoy.

Y en el momento en que tú te das cuenta, pues eso, que que tienes un problema y por tanto eh si tienes un problema no le tienes que poner solución. ¿Hay algo que te dolió especialmente admitir en ese momento, en el momento de ver que tenías ese problema y que tenías que ponerle solución?

Lo que más me costó admitir fue el tener que cambiar mi manera de ser, porque que las drogas eran un problema para mí era evidente. Yo consumía y me sentaban mal las drogas, no me sentaban bien. Yo ya no lo pasaba bien consumiendo. Yo tomaba una raya de cocaína y a la media hora lo estaba pasando mal. Empezaba tomando alcohol, a la hora estaba tomando cocaína y a la hora y media me sentía mal. A mí las drogas no me sentaban bien. No las utilizaba para ir de fiesta. Yo las drogas las utilizaba para encerrarme en una habitación a solas, a oscuras, a veces con prostitutas, a veces solo y para aislarme del mundo y para morir me las utilizaba. Pero tener que cambiar mi manera de ser es lo que más me ha costado, es lo que más miedo me ha dado y es el trabajo que llevo haciendo toda mi vida.

Porque Luis si se deja su tendencia es a volver a ser como antes y eso significa ya al final de la carrera volver a consumir, ¿no? Entonces ese trabajo de cambiar de manera de ser es para toda la vida. Uno no dice, "Voy a cambiar en tratamiento y a partir de ahora soy una persona diferente y esto se ha terminado aquí." No, el que crea que ha cambiado y que a partir de ahora nunca más volverá a ser el de antes está equivocado. A mí lo que me ayuda a mantenerme abstinente, por supuesto, pero lo que me ayuda a encontrar ese puntito de felicidad cada día, ese puntito de satisfacción cada día, ese amor por mi familia, ese amor por la vida, esas ganas de vivir, de tener retos, de vivir apasionado, de reír, de bailar, de de salir a correr, es trabajar cada día en mi personalidad, es revisarme, estar presente de cuáles pueden ser esos pensamientos, esas esas preocupaciones, esas obsesiones, esas mentiras que a veces uno se puede contar a sí mismo también, porque es muy difícil salir de donde estás si no te dices la verdad, porque todo lo que hagas lo harás en falso. Y hay que decirse la verdad.

Mira, me pasó una cosa ayer, me pasó una cosa que digo, "Hostia, la enfermedad está ahí conmigo." Y me alegré porque me di cuenta que estaba detectando la enfermedad. Pero en un principio no la vi y es que ayer salí en bicicleta con los amigos, bajábamos de un puerto y uno de los compañeros dice, "Vamos a cruzar por aquel puente porque tengo que ir a comprar no sé qué y así ya lo cojo." Y yo pensé, "Hostia, es el puente de donde se cayó mi hermana y y donde falleció mi hermana." Mi hermana tuvo un accidente peatonal, pero fue al bajar de un puente y al al bajar de ese puente, porque había mal acceso, no había una bajada como hay ahora, no había ni escaleras ni una rampa, al bajar del puente se cayó y cayó desde lo más alto hasta la cera y al caer en el suelo tuvo un traumatismo cráneoencefálico y después de estar 5 años en la UV murió.

Cuando pasé por allí, claro, no les dije a mis compañeros, "Oye, vamos a ir por otro sitio." Pensé, "Bueno, paso y ya está." Cuando pasé por allí, bueno, pensé en mi hermana, vi toda la fotografía, vi el lugar donde se había caído mi hermana, vi la altura del puente, estaba yo cruzando el puente y pensé, "Hostia, caerse de aquí arriba el el dolor que tiene que sentir una persona, el miedo que tiene que sentir." Pero después, según iba cruzando el puente, empecé a sentir cariño por mi hermana, empecé a sentir amor, empecé a sentirme agradecido por haber tenido a a mi hermana conmigo durante 13 años y me sentí en paz. Fuimos a comprar lo que teníamos que comprar, volvimos para casa y después ya a mediodía me pongo a trabajar, empiezo con el trabajo y tal y empiezo a tener una ansiedad, empiezo a tener una angustia como un globo aquí empiezo a tener una sensación de que me falta un poquito el aire y digo, bueno, ¿y qué me pasa? digo, si es que no me pasa nada, estoy bien.

Y luego por la tarde, ayer por la tarde yo asisto a reuniones de adictos, porque me gusta asistir a reuniones de adictos, porque soy adicto y porque es un lugar donde me siento cómodo y no me siento juzgado. Y pensé, mira, no sé lo que voy a decir, pero voy a hablar, tengo que hablar porque estoy sintiéndome un poquito con un malestar. Y yo he aprendido que de la droga y de la adicción se sale hablando. Yo me curo hablando. Yo necesito hablar y cuanto más hablo, mejor me encuentro y llevo así toda mi vida y toda mi recuperación. Y según iba escuchando a una compañera de la terapia, iba despertándose en mí esta situación que había vivido por la mañana de cruzar el puente de donde mi hermana había caído. Pido el turno de palabra para compartir y me doy cuenta que yo no soy adicto porque mi hermana falleció. Esto ya lo sabía yo. Esto no hace falta, no hace falta que nadie me lo diga. Ya lo aprendí en tratamiento, pero sí que me doy cuenta y detecto que yo con la muerte de mi hermana me he drogado mucho y he utilizado mucho la muerte de mi hermana para drogarme, para justificar el consumo. Yo he cogido mucho ese dolor y lo he aprovechado para justificar lo que para una persona no adicta y adulta es injustificable. Y ahí me doy cuenta que tengo la enfermedad dentro y que los síntomas están, que tengo ansiedad, que tengo angustia y me doy cuenta que, [ __ ] me ha removido eso, pero no me ha removido porque yo no acepte la muerte de mi hermana. Yo acepto la muerte de mi hermana. Sé que ha muerto y también sé que está conmigo. También sé que me acompaña, que me guía, que me cuida. Me siento protegido, pero soy un adicto y por mucha terapia que haya hecho, por la muerte de mi hermano o por el abandono de mi padre, no significa que haya dejado de ser adicto. Ni eso es la razón por la que yo soy adicto. Yo soy adicto porque he nacido con una predisposición genética desarrollada adicción. Por eso el mi amigo, el que consumía más que yo, por eso mi amigo, el que tenía más tolerancia pudo parar de consumir y yo no. Y por eso gente que ha sido huérfana, gente que ha sufrido bullying, que ha sufrido acoso incluso han tenido una una vida más dura que la mía, no han desarrollado adicción. Pero como yo he utilizado mucho eso para drogarme, para justificar lo que hacía, al pasar por ahí se me activó la enfermedad.

Y para alguien que nos esté escuchando, para un adicto, ¿no?, que vea que tiene un problema, pero no encuentre aún el camino para solucionarlo, no encuentre la

Y una cosa antes de ir a otro tema, que se me activó la enfermedad no quiere decir que me voy a ir a consumir, no quiere decir que tengo ganas de consumir, quiere decir que detecto en mí los síntomas que me predisponen con el tiempo a consumir si no detecto que esto es un azar, es una situación de riesgo que me predispone a consumir. Pues las situaciones de riesgo pueden ser personas, lugares, contextos emocionales, situaciones en las que uno ha sufrido. Entonces, muchos adictos creen que por no expresar, no verbalizar o no identificar estas situaciones, ya no tienen ganas de consumir y que han superado la enfermedad. Y es absolutamente lo contrario. Uno va a recaer cuando no se dé cuenta de cuando su enfermedad se activa, porque todo lo que puede aprender un adicto es a identificar esos estados emocionales que le van a llevar a consumir. Un adicto no va a identificar que tiene ganas de consumir cuando le venga la cabeza si voy a beberme o no un trago, cuando le venga la cabeza a fumarse un porro, meterse una raya. Ahí no lo va a parar. Si yo me planto en la puerta de un bar y me pregunto, ¿entro entro a pedirme una cerveza o no entro? Yo ahí no tengo [ __ ] a pararlo. Donde lo paramos es en los estados emocionales que nos damos cuenta que tenemos y ahí nos detenemos y ahí hablamos en terapia con un compañero de tratamiento, con un terapeuta. Lo escribo en mi diario personal porque si no uno se puede pensar, hombre, entonces para qué me recupero? No me recupero para no seguir siendo un adicto, porque voy a ser un adicto toda la vida. Me recupero para aprender a vivir con esta enfermedad. Y aprender a vivir con esta enfermedad tiene como consecuencia conocerse emocionalmente, saber cuáles son tus debilidades, no consumir, pero también saber cuáles son tus fortalezas, convertirte en una mejor versión de ti mismo, porque yo no tendría la vida que hoy tengo si no fuera gracias al tratamiento que he hecho. Yo no sería el marido que soy hoy si no fuera gracias al tratamiento que he hecho. Yo no cuidaría de mi mamá, ni de mi familia, ni de mis empresas si no fuera gracias al tratamiento que he hecho. Gracias al tratamiento que he hecho, he podido conocerme mejor a mí mismo, saber cuáles son mis limitaciones para no caerme, pero también saber cuáles son mis fortalezas para desarrollarme en todas las áreas de mi vida.

Justo con esto respondes un poco a lo que te quería preguntar, pero no del todo. Tú ya llevas muchos años en recuperación y no como eres al final un adicto y la adicción es una enfermedad para toda la vida, ¿no? Pues te encuentras en momentos en que tienes que gestionar cosas. Para una persona que nos esté escuchando, que aún no se haya puesto en recuperación, pero vea que es adicto, ¿no es un poco desesperanzador ver que va a estar toda la vida luchando contra una enfermedad?

No sabes que es desesperanzador, Sabina, tener que vivir toda la vida dependiente de una sustancia, vivir toda la vida anestesiado emocionalmente, vivir toda la vida sin saber lo que es el amor, vivir toda la vida sin disfrutar de las personas que quieres, vivir toda la vida prohibiéndote la vida misma. Yo cuando me drogaba no viajaba con mi familia, no pasaba días enteros con ellos, necesitaba irme rápido para poder consumir. No tenía amigos, nadie confiaba en mí. Mis proyectos se veían frustrados. Pensaba que lo tenía todo y no tenía nada. Vivía en una jaula de oro. Eso sí que es desesperanzador, ver que tienes 40 años, que tus hijos no quieren saber nada de ti, que tu mujer se divorcia de ti, que tus hermanos te tienen como algo menos que un [ __ ] raro, que tu familia se avergüenza de ir contigo por la calle, que tus amigos se alejan de ti porque les da vergüenza que te vean con ellos. Eso es desesperanzador.

La recuperación viene a quitarte unas cosas para que luego puedas hacer otras. Porque yo pensé, ahora tengo que dejar a los que creo que son mis amigos porque solo lo creo, porque no lo son, porque solo me quieren por mi dinero o porque consumo con ellos o porque se aprovechan de mí. Tengo que renunciar a las mujeres que me gustan, que en realidad no me gustan, porque ese tipo de chicas yo no me iría con ellas. Si hoy encontrara a esas mujeres en mi vida, no tendríamos nada en común, por lo tanto, nunca podríamos ser pareja. Tengo que dejar de lado un personaje, tengo que dejar de parecer un tipo duro. [ __ ] igual me hacen daño porque me voy a mostrar vulnerable. Un personaje y una coraza que lo que hacía era distanciarme de mí mismo y vivir una desconexión de la realidad absoluta, la más desconexión que he conocido en mi vida porque no disfrutaba de nada. Y pensé, [ __ ] ahora tengo que dejar todo esto y me voy a sentir mal y me voy a sentir solo y me voy a sentir vacío y qué haré con mi vida. Y estaba asustado, pero ahí nace o va a nacer o va a tener que nacer algo que el adicto no tiene y que no deposita en nadie, que es la confianza. El adicto es alguien desconfiado, alguien temeroso. Y ahí el adicto va a tener que confiar por primera vez en algo que no se ve, en algo que no puede tocar. El adicto necesita ver para creer y para recuperarte tienes que creer para ver y tienes que creer en el tratamiento y vas a tener que confiar plenamente a pies juntillas en el tratamiento. Y lo único que va a ver el adicto, mira todo lo que le estoy pidiendo al adicto. Estoy pidiendo que va a tener que confiar ciegamente en algo que no ve. Y todo lo que le puedo dar, que es lo mismo que me dieron a mí y fue lo que hizo que en mí se despertara quizás la posibilidad de que me podía recuperar. Todo lo que te voy a dar es un adicto aquí sentado que vive en abstinencia, un adicto que hoy va bien vestido, un adicto que le gusta cuidarse, que vive bien, que no consume, que vive muy bien, además, que es muy feliz, que vive con familia, que le quieren, que es querido, que la gente confía en él.

Yo pasé de estar arruinado, de perderlo todo. Lo perdí todo. Perdí mi empresa, perdí mi pareja, perdí mis amigos, perdí mi familia y después de recuperarme yo no tenía nada. Cuando salí del tratamiento no tenía nada, solo tenía mi recuperación. Y yo pensaba, "¿Y ahora qué voy a hacer? Porque yo no tengo dinero, yo no tengo trabajo, no tengo casa, mi familia no puede pagarme más cosas. Me estuvo pagando el tratamiento durante mucho tiempo. Mi madre quedó arruinada. Debíamos, mi madre debía dinero al banco, debía dinero a la familia, le habían le habían dejado dinero para tratamiento. Y pensé, "¿Y ahora qué voy a hacer?" Yo solo sabía una cosa. Sabía que quería compartir mi historia. Sabía que tenía una historia muy jodida. Yo sabía que había tenido una vida jodida y la adicción ya era la punta de licu que mi padre nos haya abandonado, después del bullying que sufrí en la escuela, después de perder a mi hermana, ya lo último era drogarme hasta morirme. Esto ya fue la la guinda del pastel. Y yo lo que sabía era que tenía una historia muy jodida y que tenía que agarrarme a esa recuperación, tenía que agarrarme a esa historia porque era lo único que tenía, una historia muy jodida. Y yo quería compartir mi historia, no tenía un duro, no tenía dinero. Y un amigo mío me dice, "Luis, ¿ves a conocer a un chico que se llama Conrad?" Que por cierto hoy es uno de mis mejores amigos. Gracias, Conrad. Y me dice, "¿Ves a conocer a Conrad que se dedica al marketing?" Y quizás Conrad puede dar a conocer tu historia y quizás así puedas hacer un libro y quizás empieces un camino que te ayude a seguir en lo que a ti te gusta, en lo que tú quieres hacer, que es compartir tu mensaje, pero que puedas vivir de ello, ¿no?

Y yo me voy Abel, un amigo mío de Barcelona, me presento a Conrad en una cafetería, una reunión de media hora. Yo le cuento mi vida a Conrad. Conrad me dice lo que me dice lo que hace. Se va y al día siguiente me manda un presupuesto y yo le llamo a Conrad y le digo, "Mira, Conrad, yo no puedo. Me parece muy ético y muy razonable lo que me estás contando, pero yo no puedo pagarte esto, no tengo dinero. Yo vengo de de estar en tratamiento, vengo de de perderlo todo en mi vida y la conversación se queda ahí. Y a los dos días me llama Conrad y me dice, "Mira, Luis, eh, tus tu historia personal eh me ha llegado muchísimo y quiero ayudarte en tu proyecto y quiero que cuentes tu historia y yo voy a poner el dinero que que necesites, las horas de trabajo y lo que haga falta para que para que la gente conozca tu historia y para que se pueda dar a conocer al mundo, porque vas a poder ayudar un montón de personas y yo quiero participar en este proyecto. Y Conrad eh empezó a trabajar en el proyecto, empezó a a dedicarse que la gente me conociera, empezó a poner todo su trabajo, su empeño, horas suyas de trabajo en ayudarme y hoy estamos aquí, ¿no?

¿Por qué te digo esto? Porque yo esto no sabía que iba a pasar. Yo no sabía que hoy iba a ser el fundador de la institución que está reconocida como la mejor institución de Europa para tratar las adicciones. Una institución donde viene gente de todo el mundo a recuperarse. Una institución donde está el mayor porcentaje de recuperación que hay en Europa. Yo esto no lo sabía, ni me lo imaginaba, ni pensaba que hoy podría estar aquí sentado, ni que podríamos haber comprado estos sillones, ni que podríais estar vosotros conmigo, ni que estaríamos en esta maravillosa villa con piscina, con pista de tenis, con con caballos, con monitores de yoga, con psiquiatras, con psicólogos. Yo todo esto nunca hubiera creído que fuera capaz de tenerlo, pero confié en la recuperación. Tuve fe.

Yo vi a un adicto sentado en una silla de terapia recuperado que un sábado a mediodía me dijo, "Me voy de vacaciones con mis hijas y con mi mujer." Y yo pensé, "Hostia, yo nunca voy de vacaciones con mi familia. ¿Por qué yo no voy de vacaciones con mi familia?" Pensé, si este terapeuta que está aquí dice que dice que es adicto, que dice que se ha metido lo que se ha metido. Si esto es verdad y este tío hoy se va de vacaciones con su hija y su mujer, yo quiero ser como él. Un tío bien vestido, elegante, con un reloj, un tío bien plantado, [ __ ] me puedo recuperar. Y seguramente si no fuera por aquel terapeuta en mí yo nunca hubiera creído que me podría recuperar. Porque yo cuando iba a terapia había un psicólogo detrás de una mesa. No hay cosa que odie más que ir a terapia y que haya una mesa en el medio. No hay cosa que me distancie más del paciente. Es que lo odio. Estaban de me me veía el típico psicólogo detrás de una mesa o psiquiatra, me da lo mismo, cogiendo notas y yo hablaba y yo pensaba, esto no va a funcionar. Este tío no está entendiendo lo que le digo, no sabe lo que me pasa, no sabe cómo me siento.

Y la primera vez que yo tuve una puñalada en el corazón que pensé, "Hostia, me han roto, fue cuando ese terapeuta me cogió después de una terapia de grupo y me dijo, "¿Te quieres recuperar?" Digo, "Sí." Dice, "Pues tú no te vas a recuperar nunca así." Digo, "¿Por qué?" dice, "Porque en vez de hacer tratamiento, te pasas aquí el día persiguiendo chicas, te pasas la vida persiguiendo mujeres." [ __ ] me clavó una puñalada en el corazón. Fue la primera vez que sentí que alguien me rompía, que alguien sabía lo que me pasaba sin que yo hubiera hablado con él. Yo salí de allí y pensé, "Yo quiero ser como él. Quiero ser como él. ¿Por qué? [ __ ] porque mi familia no confía en mí, porque estoy solo, porque no tengo amigos, porque estoy arruinado, lo he perdido todo. Yo venía de tener una vida muy buena en cuanto económicamente hablando, familiarmente hablando. Yo no, sí he tenido un padre que nos ha abandonado, una familia que una hermana que ha fallecido, pero yo no he sido una persona en situación de calle y he ido a un buen colegio. Yo he vestido con buena ropa, he tenido buena educación, tengo una familia, tíos, primos que se quieren, ¿no? Y lo he perdido todo. Así como hay familias que las ves que dices, "Hostia, pobrecitas." Bueno, yo he tenido una vida jodida, pero dentro de de lo malo he tenido un techo, he tenido una madre, he sobrevivido, ¿no? Y claro, ver este terapeuta, la vida que tenía y que encima era capaz de romperme en 5 minutos como nunca nunca nadie antes había podido, [ __ ] pensé, se puede salir de esto. Y ahí tuve fe y ahí supe que me podía recuperar. Y a partir de ahí pues empezó toda mi pelea con la enfermedad, porque ahí el terapeuta que sabe cómo tratarte, algunas de las pautas que te va a poner no te van a gustar. Si te digo que te van a gustar todas, te miento. Lo que sí te va a gustar mucho, y esto te lo prometo, es la vida que vas a tener después.

Porque si a mí me hubieran dicho, "Luis, si tú ahora confías en el tratamiento, tu vida va a ser así." Yo les hubiera dicho que ni de coña. Yo les hubiera dicho, "Oye, a mí no me contéis películas. Me estáis liando, me estáis mintiendo, me estáis manipulando, me estáis engañando. No me hubiera creído nada." ¿Sabes por qué? Porque yo no creía. Yo no sabía creer. No creía ni en mí mismo. Creía que sí. Creía que creía en mí mismo, pero no creía en mí mismo. Porque alguien que cree en sí mismo construye una buena vida, va por una buena vida y se ciñe al plan. Alguien que cree en sí mismo no le tiembla el pulso a la hora de pedir ayuda, a la hora de dejar de consumir, a la hora de crear un proyecto, a la hora de cuidar de una familia, a la hora de cuidarse. No le timbra el pulso, no tiene miedo. Alguien que cree en sí lo hace a pesar de cómo, dónde y cuándo. Alguien que no cree en sí está siempre diciendo que las cosas van a cambiar, que mañana va a ser distinto. Coya es la última vez, que no voy a volver a consumir. Te prometo que no voy a volver a consumir. No voy a volver a consumir. Es la última vez llorando. Lo prometen a a la pareja, se lo prometen a su mamá, a su mujer, a sus hijos y aguantan un mes, dos meses, tres meses, 6 meses, el que más, pero luego vuelven a consumir porque no creen. No tienen ni confianza en sí mismo ni confianza en los demás. Y el tratamiento te va a pedir que confíes, te va a pedir que tengas fe, que creas. Y ese es el trabajo más difícil para el adicto. Es lo más complicado, porque el adicto dice, "Yo voy a soltar el amor de mi vida, que es la droga y es mentira y esa vida que he creado a cambio de nada." ¿Por qué es a cambio de nada? Porque tú hoy dejas de consumir y mañana no recibes nada. Lo que recibes mañana es dolor. Pero con las semanas de abstinencia y con los meses aparece una cosa que se llama paz, que se llama satisfacción. que se llama No cambio mi vida por nada. Yo no cambiaría mi peor día de ahora por mi mejor día de antes, nunca, porque mi peor día de ahora es mucho mejor que mi mejor día de antes. Y yo esta frase cuando me la decía en recuperación me daba una rabia porque pensaba, pero si yo ya llevo dos semanas limpio, yo ya llevo un mes limpio y aquí yo no siento nada y este dice que es feliz. que un mes no es nada. ¿Cuánto llevas consumiendo? Llevas 2 años consumiendo, 5 años, 10 años consumiendo, 15 años y en un mes quieres sentirte bien. Esto lleva un proceso. Por eso, ¿qué desesperanzador puede ser ver que los resultados tardan en llegar o que no?

La pregunta era, ¿qué desesperanzador puede ser el ver que tengo que estar toda la vida cuidándome, revisándome y estando pendiente de mis estados emocionales? No es una bendición, es un regalo, es ser consciente. Yo creo que hay mucha gente que va por ahí como un pollo sin cabeza, con mucho dolor dentro, dañando a los que tiene al lado, frustrado por la vida y sin embargo no sabe qué le pasa, ¿no? Identificar esos estados de ansiedad, de angustia, de preocupación, de frustración y ponerles el nombre que tiene significa vivir. La emoción significa vivir el problema que uno se encuentra en el día a día, pero a la misma vez también significa poder encontrar una solución y poder avanzar en la vida. Yo antes era inconsciente, nunca había sentido ansiedad, nunca había sentido angustia, nunca había sentido frustración, pero sí que lo tenía y lo expresaba con el consumo muriéndome. Lo expresaba siendo impulsivo, lo expresaba comportándome mal con mi familia, lo expresaba consumiendo, lo expresaba con compras compulsivas, lo expresaba con sexo compulsivo. Todo eso que no podía verbalizar, todo eso a lo que no podía ponerle palabras que no sabía expresar, lo expresaba consumiendo y rompiéndome la vida en mil pedazos.

Y en eso que comentabas de que el adicto tiene que confiar, tiene que tener fe y es algo que justamente al adicto le cuesta, yo diría que en general a las personas nos cuesta, ¿no? Si no tenemos datos objetivos, si no lo sentimos en el presente, eh tener esa fe en el futuro, esa confianza, eh, es difícil, ¿no? Entonces ahí esa confianza, esa fe, esa rendición que muchas veces has comentado, cómo se cómo se construye, ¿no? Es decir, yo me imagino también por lo que comentabas que tener referentes e por eso este podcast y por eso traemos a muchas personas que se han recuperado. Por eso también siempre comentas que es tan importante las terapias grupales para también ver a personas que ya han salido de la adicción, ¿no? Y al final estos testimonios te dan fe. Eh, pero ¿cómo se construye eso?

Pues mira, se construye en primer lugar con esfuerzo, porque cuando tú te esfuerzas y empiezas a conseguir pequeñitos logros, hay una cosita que se llama autoestima que se refuerza. Y en segundo lugar, sin buscarla. La fe no se busca. La fe y la confianza aparecen cuando dejas de buscarla, porque cuando tú la tienes ya no la buscas porque ya la tienes. Y cuanto más la buscas, si es que la buscas, menos la tienes. Sé que es algo que parece contradictorio, pero es algo muy parecido a vivir en paz. Yo empecé a tener confianza en mí mismo, empecé a tener fe cuando dejé de buscarla, cuando pensé, "Esto es lo que hay, va a ser y punto." Y ahora disfruta del presente, intenta hacer las cosas lo mejor posible. Si estás aquí con Sabina, intenta estar aquí con Sabina. Si después estás con tu gato, intenta estar con tu gato. Y si es momento de estar con tu pareja, intenta estar con tu pareja. Y ahí aparece ese momento que yo lo defino como un momento en el que te fundes con las cosas. Yo hay veces que hago una actividad y me pasa el tiempo de una manera y me pasa la vida de una manera que sin darme cuenta se me han ido 4 horas en eso. Y hay otras veces que estoy haciendo algo y en una hora estoy irritable, voy con prisas, estoy pensando en mil cosas, ahí no estoy confiando en la vida, ahí estoy desconfiado, ahí estoy con miedo. Y eso provoca ansiedad, provoca angustia, provoca malestar. Y la confianza aparece en ese momento en el que tú confías y punto. Y es lo que hay. Y viene dada porque tú has hecho unos esfuerzos antes, porque ese momento llega cuando tú puedes ver de dónde vienes y dónde estás. Porque cuando uno se pone en tratamiento viene de lo peor y cuando uno lleva 3 meses o cuatro en tratamiento está en un punto que dices, "Hostia, he recuperado a mi familia, he sido capaz de dejar las drogas, estoy haciendo deporte todos los días, soy capaz de meditar durante 20 minutos, soy capaz de salir a hacer footing, he podido dejar de fumar, soy capaz de escribir un diario, he empezado a escribir un libro y llevo 40 páginas. [ __ ] yo he pasado de ser un drogadicto a ser alguien que medita, alguien que ha dejado de drogarse, alguien que lleva 40 páginas de un libro escrito. [ __ ] si yo he sido capaz de esto, ¿será que no seré yo capaz de hacer más cosas y no lo sé? Y entonces la autoestima se refuerza. Por eso te digo que el adicto primero va a tener que dar mucho a cambio de nada. para después poder recibir.

Y en ese bucle antes de realmente pedir ayuda, ¿no? Cuando alguien ve que tiene un problema, decide dejar las drogas y dice, "Venga, esta semana no consumo." Pero consume, ¿eh? No, esta será la última vez. y no lo acaba siendo y se frustra, ¿no? Porque ve que quiere dejar de consumir, pero no puede. Eso porque pasa yo creo ahí dices, ve que quiere dejar de consumir y no puede. Pero yo ahí añadiría una pregunta y es, ¿cómo se siente después de consumir? Si se siente mal tiene un grave problema, porque si se siente mal y encima después vuelve a consumir, significa que cada vez se siente peor. Lo que significa a su misma vez que cada vez necesita consumir más para estar más anestesiado. Y se siente peor y necesita consumir más y está en este círculo autodestructivo. Y esto pasa porque el adicto ha caído en las telarañas de la adicción. La adicción es una enfermedad que tú naces con una predisposición genética, empiezas a consumir, no sabes que te estás enganchando y te das cuenta que la tienes cuando quieres dejar de consumir y no puedes y nunca antes, porque todos tenemos un amigo que cuando quiere ha dejado de consumir. Yo tengo amigos que consumían más que yo y hoy no consumen y no se han puesto en tratamiento. Y yo que hacía todos los esfuerzos por dejar de consumir, que me encerraba en mi casa, que me iba con mi con mi novia a al Pirineo, que me iba con mi amigo, el que no consumía, que le daba el dinero a mi familia para que me lo guardaran, que hacía todo lo posible por no consumir, volvía a consumir. Yo no iba de fiesta por no consumir y al día siguiente de la fiesta me iba a consumir. Y pensaba, seré tonto que ayer era sábado, era día de salir, no salí por no consumir y hoy domingo estoy consumiendo. Yo me sentía tonto y y sabes cuándo cuánto más tonto me sentía, sea cuando iba a los centros pagaba, pedía ayuda para hacer exactamente todo lo contrario a lo que los terapeutas me decían que tenía que hacer. Ahí sí que me sentía tonto. Digo, "¿Serás tonto, tío? Que estás pagando aquí una pasta, que estás utilizando aquí un tiempo para hacer otra cosa diferente a lo que te dicen que te tienes que hacer. ¿Cómo puede ser eso? Porque las sustancias afectan sobre la parte prefrontal del cerebro. Las sustancias achicharran los circuitos de recompensa. Un adicto tiene el cerebro achicharrado. Entonces, decide mal, piensa mal, siente emociones que no existen para él, bueno, existen para él, pero que no existen en realidad por situaciones que no han pasado. Tiene una distorsión de la realidad. Cuando debería estar contento está triste. Cuando debería estar triste, está contento. Lo que le tendría que frustrar, no le frustra. Lo que no tiene sentido, ni pies, ni cabeza, ni argumentación le enfada. Vive en una montaña rusa. Por eso la familia nunca sabe por dónde cogerle. No sabe qué día tiene, no sabe si es momento de hablarle, de no hablarle, no sabe si le va a gritar o si le va a abrazar, porque como su cerebro está hackeado y ese cerebro entiende que lo más importante en su vida es la droga, pues va a desatender a sus hijos, va a desatender a su pareja, va a hacer sufrir mucho la familia, va a conducir colocado. ¿Qué persona adulta en su sano juicio? conduce colocado. ¿Qué persona después de tomarse unas copas con un poquito de cabeza coge el coche? Luego viene un tío que va borracho, se mete encima tuyo y mata a tu hija en un accidente de tráfico. [ __ ] es que no quería hacerlo. Es que me he equivocado ya. Pero es que le has [ __ ] la

vida a esa familia. Es que si fuera tu hija lo querrías matar. ¿Qué hacemos ahora? ¿Por qué esperar a que pase esto?

Y Luis, cuesta mucho cuando alguien acepta que tiene una adicción, ¿no? Normalmente cuesta mucho pedir ayuda. ¿Por qué pasa eso? ¿Qué creencias? ¿Qué miedos hay que lo impidan? Pues que el último en enterarse que está enfermo es el adicto. Toda su familia, sus amigos, su pareja, los compañeros del trabajo, todos saben que tiene un problema menos él. Y hasta que no pierde el trabajo, hasta que no le para a la policía porque va bebido y tiene una orden judicial, hasta que su mujer no se divorcia de él o hasta que sus hijos no le contestan una llamada, no se da cuenta que tiene un problema hasta que no pierde cosas importantes en su vida. Y muchas veces, aún así, aún viéndolo entre comillas, eh, que su vida se está desmontando, aún así cuesta, sigue costando pedir ayuda.

Ah, es muchísimo. Cuesta. Hay que hacer una intervención familiar, hay que hacer un proceso en el que el adicto pueda darse cuenta que tiene un problema. Si esto no se hace, es muy difícil hacer el tratamiento. Es muy difícil que el adicto llegue a la clínica y es muy difícil que se haga el tratamiento bien porque él no sabe la gravedad del problema que tiene. Es que es normal que no lo haga bien, es que no lo sabe, es que no lo ve, es que está enganchado, es que tiene tiene una enfermedad mental.

Es que si si a ti te ponen una venda en los ojos y yo te digo, "Sabina, vete de Madrid a Barcelona." Seguramente al primer kilómetro te des una [ __ ] porque no puedes ver. Pues el adicto es lo mismo. El adicto cuando tú tomas una raya de cocaína, cuando tú te fumas un porro, cuando tú te tomas una cerveza, en el núcleo cumben se enciende una especie de cartel luminoso que dice, "Esto es necesario para sobrevivir." Y es más importante que comer y que tener sexo. Pero desde ese núcleo salen proyecciones hacia la amígdala. Y la amígdala se encarga de gestionar las emociones y las emociones son lo que nos hacen tomar decisiones. Entonces, todo el sistema emocional está sometido al consumo y las emociones que el adicto siente están predispuestas a que el adicto después se vaya a consumir.

Por eso hay gente que sin ninguna razón monta una pelea con su pareja, porque de esta manera puede [ __ ] la puerta, irse a tomar y justifica, he consumido por culpa de mi pareja. Por eso hay gente que se pelea con los amigos, con la familia, porque así me voy, estoy solo y puedo consumir. Porque si estoy con mis amigos que son sanos, no puedo consumir. Si estoy con la gente que no consume, yo no puedo consumir. Yo tengo que que justificar por qué me voy de aquí. Y para esto tengo que pelearme con alguien o tengo que que estar a malas con alguien o tengo algo no tiene que gustarme porque si no, ¿cómo yo justifico esto? Porque el adicto no es tonto. El adicto está enganchado, pero no es tonto. Y si el adicto no encuentra una justificación, el adicto dirá, "Oye, ¿y y yo por qué me estoy metiendo esto que me está matando?" Pero como está enganchado, va a encontrar todas las razones que sean necesarias para seguir consumiendo hasta que aparezca el tratamiento adecuado, la familia adecuada que siga las pautas del tratamiento y que con mucho trabajo finalmente conseguiremos que el adicto se dé cuenta que tiene un problema y diga, "Joder, tío, es que estoy enganchado, es que he estado ciego." Y ahí se ahí se derrumbe el adicto porque se dé cuenta de todo el daño que ha causado su familia, se dé cuenta de que ha tirado media vida perder, ahí aparecerá la culpa, aparecerá la lástima hacia uno mismo y ahí estaremos los terapeutas, la gente que hemos pasado por eso, le diremos, "Tranquilo, porque esto que parece que has perdido en tu vida, que es verdad y no lo podemos tapar debajo de una alfombra porque lo has perdido o se ha roto, podemos reconstruir gran parte. Y seguramente habrá otras cosas que van a entrar en tu vida que no te imaginas como ha pasado en mi vida, que yo no imaginaba que iba a tener la vida que hoy tengo, ni la esposa que hoy tengo, ni la familia que hoy tengo, ni el trabajo que hoy tengo. No lo sabía. Si me lo hubieran dicho, no lo hubiera creído. Pero los que ya hemos pasado por esa situación, podemos por lo menos explicarle cómo nos hemos sentido y cómo estamos ahora, porque por lo menos nosotros hemos estado ahí y sabemos cómo se siente.

Muchas veces también hemos comentado que se buscan soluciones que seguramente no sean las adecuadas, ¿no? Creo que eso es porque hay miedo a ingresar en un centro. Hay miedo ingresar en un centro. Yo creo que no. Yo creo que hay desconocimiento de la enfermedad que el adicto tiene. Porque si yo supiera que con el tratamiento adecuado y con el centro adecuado me iba a recuperar, iba a tener la vida que tengo, hubiera entrado de cabeza Sabina. Lo que pasa que como no lo sabía, como hay desconocimiento, como no sé hasta dónde me va a llevar esta enfermedad, hasta que me lleva por delante. Como no sé que mi hijo se va a matar en un accidente de tráfico hasta que se mata. Como no sé que mi hijo va a tener un brote psicótico hasta que le da. Como no sé que mi hijo va a tener una parada en el corazón hasta que le da. Como no sé que mi hijo le van a meter en la cárcel porque se ha metido en una pelea hasta que se meta en una pelea. Como no sé que mi hijo, su mujer, se va a divorciar de él hasta que se divorcia. Como no sé que mi hijo no me va a contestar el teléfono hasta que no me lo coge, entonces yo siempre creo que eso a mí no me va a pasar y que el adicto es aquel que se pincha heroína en un cajero y que eso le pasa al vecino.

Los [ __ ] Cuando yo le pregunto a una familia aquí que llega, le digo, "Oye, ¿tú te pensabas hace 10 años que ibais a estar en esta situación?" Me dicen ni de coña. Si a mí me hubieras dicho, Luis, que hace 10 años yo hoy iba a entrar por la puerta de este centro, te hubiera dicho que no, que yo nunca hubiera estado ahí, que eso mi hijo no. Y esto lo vemos aquí con los invitados que traemos. Mm. Nadie se imagina esto. Hombre, es que si uno se lo imaginara, pararía de consumir de repente, porque esto es un infierno. Vivir enchado es un infierno.

La luz aparece, el principio de luz aparece cuando aparece el tratamiento adecuado, cuando aparece un tratamiento en el que por lo menos llegas y las familias ven que aquí se ha recuperado gente y esto ya por lo menos les da un poquito de calma porque les aparece la esperanza de que oye, a ver si mi hijo es el próximo, a ver si el próximo es mi hijo, por lo menos aquí veo gente recuperada, porque cuando a mí me traen un sistema nuevo de tratamiento, Sabina, que me los traen cada mes. ¿Sabes cuál es la pregunta que hago? Siempre les digo lo mismo. Les digo, "Traerme a 20 adictos que lleven más de 20 años de abstinencia y que no hayan vuelto a recaer." Y cuando me dicen, "Estos 20 adictos que llevan 20 años de abstinencia no los tenemos porque nuestro tratamiento fue inventado el año pasado, les digo, entonces no lo voy a aplicar en mi clínica, no lo voy a aplicar aquí, porque para mí un adicto está recuperado cuando puede vivir toda la vida sin ninguna sustancia. Y como yo con este método sí que conozco adictos que llevan 20, 25, 30, 35 años de abstinencia, entonces aplico este método porque sé que funciona y funciona muy bien para muchísima gente, para el 100% de los que se quieren recuperar. Por eso cuando me traen un método que me dicen, "No, es que lleva un año funcionando y no lo hemos probado durante 20 años." Pienso, pues pruébalo durante 20 años y cuando alguien lleve 20 años limpio, igual lo pruebo, porque yo no voy a comprometer mi recuperación ni mi vida por un sistema que a mí no me da una seguridad.

Luis, yo creo que el episodio de hoy nos ha dado mucha luz para entender esa contradicción, ¿no?, entre que el adicto quiere dejar de consumir pero no puede y se encuentra en esa frustración. Así que muchas gracias un día más por darnos esa luz. Muchas gracias a todos vosotros por acompañarnos en este episodio de hoy. Haceros una propuesta y es que si tenéis algún tema en especial del que queréis que hable en los próximos capítulos, anotámelo que lo tendré en cuenta. Gracias. M.