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Que hay veces que los zarandeos son necesarios para que la paja se salga. El el trigo se zarandea es para que la paja se salga. Te lo voy a decir de nuevo: el trigo se zarandea, se sacude para que la paja se salga y el grano se quede. A veces Dios permite el zarandeo en el creyente para que esa mala maña, para que esos malos comportamientos se salgan, se salgan, se salgan, se salgan, se salgan.
Está aquí la iglesia. Oiga lo que es que Jesús le dice a Pedro: "Satanás te me ha pedido para zarandearte". Pero ahí está, pero yo he orado por ti. Mi oración te guarda, mi cobertura te protege. Mi presencia estará allí cuando te sacuda. No estás solo, Pedro. ¿Quién más me dice: "No estoy solo"? Diga eso: "No estoy solo". Cuando él te zarandee, Jesús estará contigo. Jesús está. ¡Ay, Dios mío! ¡Agarra eso, agárralo!
Hay una palabra que nos va a bendecir de una manera especial. Quiero que vayas conmigo al Libro de Mateo, Mateo capítulo 5, versículo 43. Búsquelo, por favor. Abra su Biblia y si no tiene, pues lea en la pantalla. Mateo 5:43 y 44. Cuando usted lo tenga, diga un fuerte amén. Mire lo que dice allí la palabra de Dios: "Jesús dijo: Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Oiga lo que él dice ahora: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, y haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen."
Levante las manos al cielo y dele gracias a Dios conmigo. Padre, nos disponemos a hablar tu palabra. Padre amado, te ruego que nos hables, que nos ministres. Te pido que sane a todo aquel que vino enfermo, que la unción de tu Espíritu Santo sea, Señor, manifiesta para traer sanidad, liberación y salvación. En el nombre de Jesús, la iglesia dice amén. Vamos a darle otro aplauso fuerte a Dios y con un "Gloria a Dios" puede tomar su asiento dando gracias. Aleluya.
Présteme su atención, por favor. Esta noche quiero enseñar un mensaje importante, de mucha importancia. No que los otros mensajes no hayan sido importantes, no, no, no. Pero este mensaje de mucha importancia para mí. Yo quiero que usted entienda el mensaje que voy a estar ministrando hoy. Oiga el tema de este mensaje. Atiéndame acá. No hable con la gente, por favor, que estoy viendo alguno. No se distraiga. Atiéndame aquí al altar. Al que le vaya a hablar, dígame: "Me, me habla ahorita. No me hable ahora, que estoy atento a la palabra". Está aquí. Pues seguimos. Gloria a Dios.
Voy a hablar de interior. Diga conmigo: Sanidad interior. Hay personas que por fuera están sanas. Usted lo ve tan saludable, están robustos, se ven bien, caminan, pueden hacer sus quehaceres. Pero por dentro están enfermos. Porque la enfermedad de la que te voy a hablar no es física, sino una enfermedad espiritual.
Que hay creyentes en las iglesias que están enfermos, necesitan sanidad interior. Y por eso quiero hablar de esto: sanidad interior. Porque una persona creyente que aceptó a Cristo como su Señor y Salvador, una persona que tenga odio, que tenga raíz de amargura, que tenga resentimiento, que se aire constantemente, es una persona que que está enferma. ¡Ay, santo! ¿Qué fue lo que dije? Es una persona que está enferma, que está herida y necesita sanidad. ¿Está conmigo? ¿Está aquí? Y ha aprendido que el que está herido, hiere. Escúcheme, una persona con herida no puede estar ministrando, porque la persona da de lo que tiene. Usted no puede dar lo que usted no tiene. ¿Está aquí la iglesia?
Entonces, hay creyentes heridos, enfermos, que necesitan sanidad porque no no han podido disfrutar lo que es la vida cristiana, no han podido disfrutar lo que es el gozo de la salvación, no han podido disfrutar lo que es la libertad en el Espíritu Santo. La Biblia dice que la vida en el espíritu es gozo y paz en el Espíritu Santo, y que donde esté el Espíritu Santo, allí hay libertad. Alaba la gloria del Señor. Dale otro aplauso a tu Dios. Yo sé lo que estoy hablando.
Entonces, escúcheme. Vivimos en un mundo lleno de pecado y de maldad, en donde vemos constantemente personas cometiendo errores y faltas. Eso se debe a que mayormente también sucede en la iglesia. Y eso se debe porque las iglesias están compuestas por pecadores arrepentidos. ¿Cuántos pecadores arrepentidos hay aquí? Qué bueno que usted levantó la mano. Yo soy el primero. Yo soy un pecador arrepentido. Está aquí. Y usted es un pecador. Lo único que nos hace diferente de los que están en el mundo es que ellos no se han arrepentido y viven en su vida de pecado. Nosotros nos convertimos a Cristo y estamos ahora caminando hacia la santidad. Alaba a Dios. Dale otro aplauso a Dios.
¿Por qué estoy diciendo que nosotros somos pecadores arrepentidos? Esto significa que en alguna ocasión vamos a fallar, porque no somos personas perfectas. En algún momento podríamos errar, cometer faltas, errores, fracasos. ¿Está aquí? La Biblia dice que justo no hay ni aún uno. Todos somos pecadores delante de Dios. Por eso el Señor no dejó el perdón para que nos sanemos los unos a los otros. Alaba a Dios.
Ahora, que no dejó el Señor, diga conmigo: el perdón. El perdón es el medio para sanarnos, para perdonarnos. Y la Biblia dice que de la manera que Cristo nos perdonó, debemos de perdonar a nuestros hermanos. Pero algunos no han puesto en práctica este mandato del Señor que nos dice en su palabra. Por eso hay algunos que dentro de la iglesia no se hablan, dentro de la iglesia no se llevan, dentro de la iglesia no se visitan, dentro de la iglesia no se saludan. Hay algunos que hasta se esquivan. Si él viene por la derecha, yo cojo por la izquierda. Alaba a Dios. Que espero que no seas tú. Aplaude a Dios fuerte hoy.
Venimos a romper con esa malicia del con todo espíritu de división y de contienda en la iglesia. Escúcheme bien, el espíritu de división y de contienda no tiene parte ni suerte en la iglesia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Hoy venimos en la unción del Espíritu Santo para echarlo fuera. ¿Quién me dice amén? Pastor, lo vamos a echar fuera.
Aprendido de nuestro Señor Jesucristo, y es que fue un ejemplo de amor y servicio. Jesús no solo habló del amor, Jesús vivió el amor. Y vivirlo es demostrarlo. Porque una cosa es hablar del amor y otra cosa es demostrar el amor. Una cosa es hablar del servicio y otra cosa es que tu vida se convierta en un servicio a los demás. Entonces, una persona enferma no puede estar sirviendo. Discúlpeme, una persona enferma no puede estar sirviendo. Hay que sentarla hasta que se sane, hasta que sea libre.
¿Dónde están los que me motivan a predicar este mensaje? Este mensaje nos va a cambiar la vida a todos, a todos. Nuestro Señor y Salvador Jesucristo le dio ejemplo a sus discípulos, le enseñó lo que es el amor, le enseñó lo que es el servicio. ¿Está aquí? Le enseñó lo que es amar al prójimo. Jesús no solo habló de amar al prójimo, Jesús demostró de lo que es amar al prójimo. Entonces, necesitamos creyentes que su vida sea un ejemplo a seguir, que su vida sea cambiada. Yo no concibo que una persona creyente esté llena de odio. Yo no lo concibo. Que una persona que tenga a Cristo como su Señor y Salvador, que esté lleno de raíz de amargura, de resentimiento, de ira, es una persona que vive aburrida, que no refleja el gozo, que no refleja alegría. Esa persona está enferma, necesita sanidad. Aplaude fuerte a Dios. Aplaude.
Jesús es nuestro mayor ejemplo. Jesús es un modelo, no solo para nosotros, sino también lo fue para sus discípulos, para aquellos que caminaron con él, que comieron con él, que dormían con él, que ministraban con él, que se movían con él. Jesús fue un ejemplo a sus discípulos. Jesús le modeló lo que es el verdadero amor y el verdadero servicio. Con su servicio, con su amor, Jesús logró cambiar y transformar a los apóstoles. El Pedro que Jesús llamó, que caminó con él, no es el mismo Pedro que termina después que Jesús es crucificado y resucitado. Usted va a ver que no es el mismo carácter. Cuando Jesús llama a Pedro, Pedro era un hombre iracundo, se airaba. Pedro no sabía lo que era el amor, Pedro no sabía lo que era servir a los demás. Pero Jesús, con su ejemplo, le enseñó a Pedro que no es con fuerza, que no es con espada, sino con el Espíritu Santo de Dios. Alguien aplauda a Dios, por favor.
Yo sé que para cambiar se necesita tiempo. Yo sé que Dios necesita tiempo para que nuestras vidas sean cambiadas. Pero usted no se puede pasar 5, 6, 10 años sin cambiar. Y hasta la cuánta vemos a un Pedro que todavía a los 3 años de andar con Jesús anda con una espada cortando orejas. Pero ven acá, Pedro. Y Jesús tiene que decirle: "Pedro, Pedro, no es eso lo que yo te he enseñado. Guárdala. Guarda tu espada, Pedro, porque al que a espada hiere, a espada muere. Guarda tu espada. No es con fuerza, Pedro. ¿Acaso tú no sabes que si yo oro a mi Padre ahora mismo, me daría 12 legiones de ángeles? No quiero que me defienda". Pedro. Y eso la Biblia dice que fue que le cortó la oreja. Pero la intención no era cortarle la oreja. No. Alaba la gloria de Dios. Alguien alabe a Dios.
Pero Pedro aprendió la lección. Sí, sí. Pedro aprendió de su maestro. Pedro fue uno de los hombres que fue cambiado, que fue transformado. Cuando vemos las cartas que escribió Pedro, nos damos cuenta que que que la vida de Pedro no fue la misma. Cuando leemos sus cartas, como la carta de segunda de Pedro, capítulo 1, verso 5, oiga lo que escribe el apóstol Pedro: "Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; y a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor". Alguien alaba a Dios por Pedro. Y le escribe a la iglesia y le dice: "Porque si si estas cosas están en vosotros y abundan, no os dejarán estar ociosos, sin fruto, en cuanto al conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo". Vemos a Pedro hablando de amor, hablando de virtud, hablando de fe, ¡oh, gloria a Dios!, hablando de piedad, hablando de afecto fraternal, hablando de amor, hablando de dominio propio. Vemos a un Pedro con carácter. ¿Por qué? Porque Jesús lo cambió. Y Jesús lo cambió no solo con palabras, sino con hechos. Porque un líder que nada más habla y habla y habla y no demuestra con su vida lo que habla, hay problema. Porque hay algunos líderes que en el altar se ven muy santos, en el altar se ven muy consagrados, en el altar se ven muy humildes, en el altar se ven llenos de amor. Déjelo que baje del cuidado. Déjelo que baje, que hay algunos que después que bajan del púlpito son altivos, son arrogantes, son prepotentes, son falta de amor y de servicio. El mismo Jesús que predicaba era el mismo Jesús que se socializaba.
Y le he dicho en otras ocasiones que no voy a predicar un mensaje que yo no vivo. Si yo no tuviera a la altura de este mensaje, no lo estuviera predicando. ¿Qué es lo que yo le he demostrado a ustedes? ¿Ha visto usted amor en su líder? ¿Sí o no? ¿Ha visto usted en su pastor gozo? ¿Sí o no? ¿Ha visto usted en su pastor servicio? ¿Sí o no?
Aleluya. ¿Cuándo usted me ha visto a mí ofendiendo a alguien con palabras descompuestas? ¿Cuándo usted me ha visto a mí maltratando a alguien dentro o fuera de la iglesia? Entonces, ¿por qué hay algunos que lo hacen? Predica. Yo espero no encontrar a nadie maltratando a alguien que venga a visitarnos. Yo no lo voy a permitir. No lo voy a permitir. Yo tengo que vivir lo que predico y usted tiene que vivir lo que predica también. Ah, gracias por ese grupo. Gracias, gracias, Señor, por ese grupo que está aplaudiendo y está entendiendo lo que estoy hablando. Alguien da gloria a Dios. Gloria.
Qué lamentable que hay lugares donde hay iglesia que hermanos no se hablan. Y a veces un inconverso dice: "¿Y esos no son creyentes los que están peleando? ¿Y esos no son creyentes los que están discutiendo?". Un impío, un inconverso, diciendo: "Pero esos son los de la iglesia". ¡Uy! Míralo. Qué vergüenza debería de caérsele, no la cara.
Eso es como un vecino que tiene a su lado dos personas creyentes. Y el de repente el vecino empieza a escuchar platos rompiéndose y estallando potes y estallando sillas. Y el vecino inconverso diciendo: "¿Y esos no son los cristianos que suenan ahí?". ¡Uy! ¡Ay, santo! Se fue el gozo. Alabado sea Dios. ¿Dónde están los que alaban a Dios? ¿Dónde están los que alaban a Dios?
Alguien alaba a Dios. Diga conmigo: Sanidad interior. Dígalo de nuevo: Sanidad interior. El Señor me hablaba de esto. Hay gente que necesitan sanidad. Si usted no puede reflejar el amor de Dios, el servicio de Dios, la bondad de Dios, es posible que usted necesite sanidad. Porque donde usted se mueve, ahí donde usted trabaja, sus compañeros de trabajo tienen que ver en usted el amor, tienen que ver en usted el servicio, tienen que ver en usted el testimonio. Yo no concibo que en un lugar de trabajo se hable mal de un creyente por mal carácter, porque hiere a la persona con palabras, porque no puede socializar con la gente. Eso no fue lo que Jesús nos enseñó. ¿Quién me dice amén a eso?
Jesús dijo: "Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen". Ay, meditando en estas cosas que Jesús enseñó, eso es un grado espiritual. No todo creyente está en ese grado espiritual. Amad a vuestros enemigos. ¿Usted sabe lo que Jesús está diciendo? Que ame a tu enemigo, que bendiga los que te maldicen, que haga bien a los que te aborrecen, que ore por los que te ultrajan y te persiguen. Eso es un nivel espiritual y no todos están a ese nivel. Predica. Porque lo que vemos es que cuando alguien maldice, el otro maldice. Que cuando alguien es tu enemigo, tú ni le hablas y le coges odio. Que cuando alguien te hace mal, tú lo aborreces. Eso es lo que se ve en el mundo. Y cuando alguien te está ultrajando, ora, pero para que Dios se lo lleve o lo corte. ¡Uy! Jehová te lo lleva o te lo envío. Cuidado. La gloria de Dios.
Romanos 12:21 dice: "No seas vencido de lo malo, si no vence con el bien al mal". Pero esta palabra es para creyentes maduros, para creyentes que han crecido en el conocimiento, que conocen lo que es el verdadero evangelio, que son creyentes que deben vencer al mal con el bien. El mal no se vence con otro mal. Si tú me maldices, yo no te puedo maldecir. Alguien alaba a Dios.
Poco creyente conocen este principio: "No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien al mal". La Biblia dice que los creyentes debemos vencer con el bien al mal. Te doy un ejemplo: si alguien no te habla, háblale. Si alguien no te busca, búscalo. Si alguien no te saluda, salúdalo. Si alguien no te ayuda, ayúdalo. Si alguien no te bendice, bendícelo. Si alguien no te presta, préstale. Si alguien no quiere lo mejor para ti, deséalo. Déjalo. Pero é, lo estamos haciendo lo contrario. La mayoría de creyentes están haciendo lo contrario, venciendo con el mal al mal. Quieren vencer al mal con otro mal. Tú no me hablas, yo no te hablo. Tú no me buscas, yo no te busco. Tú no me saludas, yo no te saludo. Tú no me ayudas, yo tampoco te ayudo. Tú no me visitas, tampoco te voy a visitar.
Silencio en la sala. Silencio. Dale un aplauso a Dios. No se te vaya ahí al... Vence con el bien al mal. Vence con el bien al mal. Jesús demostró que se puede. Sí se puede. Yes. Los que quieren vencer el mal con el mal, esas son las gente que terminan heridos, que no le hablan a nadie, no comparten con nadie, no ayudan a nadie. Se hieren porque ellos quieren actuar como actúa el mundo. Y Dios no está llamando que nosotros no podemos caminar como está caminando el mundo. Qué diferente cuando alguien no te habla y tú le hablas. Que tú ves que alguien no te está saludando y tú de repente lo jalas: "Ven acá, manita, ¿y por qué que tú no me saludas? Venga, abrázame. Yo soy tu hermana y te amo. ¿Por qué no me saludas?". Venga, abrázate. Venga acá, hermanito, ¿y por qué que tú no me llamas? Por eso te estoy llamando, porque hace días que tú no me llamas. Antes tú me llamabas. ¿Por qué ya no me llamas? Te estoy llamando porque quiero decirte que te amo y que no te vi en la iglesia y me hace falta. Predica. Sigue mi alma te alaba. Alguien alabe a Dios.
Pero es lamentable. Cuántos creyentes viven enojados, aburridos. Espiritualmente están enfermos. El Señor quiere una iglesia libre. Y vuelvo y repito, una persona con odio, con ira, con raíz de amargura, necesita sanidad. Por eso Jesús dijo: "Yo he venido a libertar a los cautivos". Isaías 61:3 dice: "Vine a ordenar que a los afligidos de Sion se le dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado, y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová para gloria suya". Aplaude a Dios. Ahora aplaude. Alguien da gloria a Dios.
Me gusta este pasaje porque Jesús dice allí, Isaías profetizando del ministerio de Cristo, dijo que él vino a ordenar, o sea, vino con autoridad. "Vine a ordenar que a los afligidos de Sion se le dé gozo en vez del espíritu angustiado". Dios no te quiere con un espíritu angustiado, hermano. El que tiene que vivir angustiado es el, no yo. Es... Aplaude a Dios. Ahora aplaude a Dios. Dios no quiere que tú vivas afligido. Él vino para que tú tengas óleo de gozo, óleo de gozo en vez de luto, manto de alegría en vez del espíritu angustiado. Pero hay creyentes que tú lo ves con un espíritu angustiado. Alaba a Dios. Ese manto de alegría del que se habla aquí no se ve en muchos creyentes. Manto de alegría. Varón, Dios te bendiga. Amén. Amén. Sierva, Dios me le bendiga. Amén. Amén. U, pero si nada más fuera una vez, se pasa. Pero es que ese es su carácter todo el tiempo. En el tiempo viven como que se le perdió una papeleta de $100. Uy, uy, uy. La Biblia dice que el gozo del Señor es nuestra fortaleza. El creyente que está gozoso está fortalecido. Está entendiendo. Un creyente gozoso tiene el fruto del espíritu, porque el fruto del espíritu es amor, gozo, paciencia, bondad, benignidad, templanza, fe, mansedumbre. Hay alguna persona que uno se pregunta: "¿Y es que no tiene fruto?". Y es que no tiene el fruto del espíritu, porque el fruto del espíritu es amor. Oiga, el primero es amor, gozo, paz, bondad, benignidad, templanza, fe, mansedumbre. Pero hay creyentes que tú no le ves amor, paz. ¿Paz? ¿Dónde? Viven turbados, viven estresados. Gloria. Templanza. ¿Usted sabe lo que es la templanza? La templanza es sinónimo de firmeza que tiene temple. Alguien que no se mueve con facilidad, alguien que tiene estabilidad emocional. Templanza. Pero hay creyentes que tú lo saludas hoy, están en victoria. Lo saludas mañana, te dice que está ahí. Y al otro día te dice: "Ay, varón, batalla. Ora por mí, que no estoy bien". Alaba la gloria. Te falta templanza. Estoy hablando contigo, contigo estoy hablando. Te falta templanza. La templanza es un fruto del espíritu y no depende de tu situación. ¿Estás en prueba? Está firme. ¿No tienes prueba? Estoy firme. ¿Tienes dinero? Firme. ¿No tienes dinero? Firme. ¿Estás soltero? Está firme. ¿Está casado? Firme. Adora. Te está yendo bien, firme. De repente te está yendo mal, porque hay algunos que creen que a los cristianos a veces no les va mal. Predica. Porque Jesús enseñó: "En el mundo tendréis aflicciones". Aflicciones, ¿qué? Tendréis en el mundo. ¿Gozo? No. Jesús dijo: "En el mundo tendréis aflicciones". ¿Qué son las aflicciones? Problemas, dificultades, levantamientos, ataques. ¿Está aquí? Esas son las aflicciones que nadie, óigame bien, nadie por más unción que tenga, esté exento de eso. En algún momento podría llegarte una aflicción. Pero una cosa es que me llegue y otra cosa es que qué yo voy a hacer cuando me llegue. Yes. La Biblia dice que estemos preparados para el día malo. Para el día bueno no te prepares, prepárate para el malo, porque te puede llegar un día malo, un día donde no te va bien, un día donde el enemigo se te podría levantar. Predica. Un día donde alguien te va a atacar. ¿Está aquí la iglesia? La Biblia dice que estemos preparados para el día malo, no para el bueno. ¿Cuántos estarán preparados para ese día malo? Levanta la manita. Porque si no estás preparado, te vine a preparar hoy para que si el enemigo te sacude, por si tienen que sacudirte, no te desplomes. Porque hay creyentes que tienen tanta firmeza que el enemigo lo sacude, pero no lo puede mover. Alguien alaba a Dios.
¿Sabes por qué no lo puede mover? Porque su cimiento está fundamentado en la roca, y esa roca se llama Cristo. Y el que fundó su casa sobre las rocas, que soplen viento, que vengan ríos, porque tu casa, tu casa, tu casa, tu casa, tu casa, no caerá. No caerá. Alguien diga: "No caerá". Sobre la roca. Aplaude a Dios. Ahora aplaude. Aleluya. Alguien da gloria a Dios.
Escúcheme aquí. Nadie está exento de que te zarandeen un día. No, que yo soy el apóstol. Sí, el zarandea a los apóstoles también. Predica. ¿O acaso no le dijo Jesús a Pedro: "Satanás te me ha pedido para zarandearte"? ¿Para qué, Señor? Y descubrí que el zarandeo es sacudir con violencia. Lo que Jesús le está diciendo a Pedro: "El te quiere sacudir con violencia". Señor, ¿y qué hiciste? Lo reprendí. No. Alaba a Dios. Porque hay veces que los zarandeos son necesarios para que la paja se salga. Sí, el el trigo se zarandea es para que la paja se salga. Te lo voy a decir de nuevo: el trigo se zarandea, se sacude para que la paja se salga y el grano se quede. A veces Dios permite el zarandeo en el creyente para que esa mala maña, para que esos malos comportamientos se salgan, se salgan, se salgan, se salgan, se salgan. ¿Está aquí la iglesia? Predica. Se salgan.
Uh, oiga lo que es que Jesús le dice a Pedro: "Satanás te me ha pedido para zarandearte". Pero ahí está, pero yo he orado por ti. Mi oración te guarda, mi cobertura te protege. ¡Ay, Dios mío! Mi presencia estará allí cuando te sacuda. No estás solo, Pedro. ¿Quién más me dice: "No estoy solo"? Diga eso: "No estoy solo". Cuando él te zarandee, Jesús estará contigo. Jesús está. ¡Ay, Dios mío! ¡Agarra eso! ¡Agárralo!
Alaba a Dios. Jesús le dijo a Pedro: "Tranquilo, que ya el diablo te va a zarandear, pero no te va a destruir. Ya yo oré por ti". Mira, mira el poder que tiene la oración. Así estoy yo orando por ti. Y quién está orando por mí. Por eso es que Dios me está dando la victoria. Aplaude a Dios. Ahora aplaude a Dios. Por eso es que el diablo no ha podido tocarme. Por eso es que el diablo no ha podido este ministerio, porque tengo una cobertura de oración. Tengo hombres y mujeres a toda hora, a toda hora, clamando, intercediendo: "Jehová, guárdalo. Jehová, cúbrelo. Jehová, úsalo. Jehová, protégelo. Jehová, fortalécelo. Jehová, dale sabiduría. Jehová, dale conocimiento".
Pastor, ¿y a usted le gusta que oren por usted? Claro. De hecho, la necesito. La oración. El creyente que diga: "No, yo no necesito que oren por mí". Cuidado. Cómo. Pero hasta Jesús pidió la oración. Le dijo a los apóstoles: "Oren, porque mi alma está angustiada. Ayúdenme a orar". Y dice que se apartó y cuando regresó, dijo: "Pedro, Pedro, ¿no has podido orar conmigo ni siquiera una hora?". Pedro, ahora que te necesito. Uh. ¿Dónde están los que están orando por su pastor? Delante de Dios. No la suba si no está orando por mí. No la suba. Cuidado. Dios mío. Gracias, Padre, por ese grupo. Alguien alabe a Dios. Ahora alabe a Dios. Aleluya. Alabe a Dios.
Hay un remanente. Necesito que aprendas a perdonar. Atiéndeme. Necesito que aprendas a perdonar. El creyente que aprende a perdonar se parece a su Señor. El creyente que no ha aprendido a perdonar necesita nacer de nuevo. El perdón no es opcional, no es si usted quiere, es un mandato. Esto es tan peligroso que Jesús dijo: "Cuando estéis orando, perdonad si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos perdonará vuestras ofensas". Ay, Dios. Escúcheme. Para el que no perdona, Dios se le vuelve condicional. "Hasta que tú no perdones, yo no te voy a perdonar". Si tú no perdonas, tampoco serás perdonado. ¿Está, está entendiendo lo que te estoy hablando? Jesús dijo que el que no perdona, él tampoco será perdonado por el Padre. Así que a nosotros nos conviene perdonar. De hecho, aquí hay algunos que deben de ponerse a cuenta con su hermano. Eso, eso me revela Dios. Aquí hay gente que deben de ponerse a cuenta.
Aleluya. ¿Por qué digo eso? Porque yo no concibo que un hermano no le hable a otro hermano, raíz de amargura hacia otro, que no soporte a su hermano y que cuando ve esa persona se irrita. ¿Usted ha visto cuando un gato ve un perro? ¿Lo ha visto usted? Sí o no. Dígame para déjame parafrasear. Cómo que el gato se pone desde que el perro le pasa como diciendo: "Cuidado". Escúcheme, escúcheme. Así hay creyentes que cuando alguno llega, se siente mal, se irritan. "Ya llegó". Y no le dirigen ni la palabra. Se enojan con esa persona. Estás enfermo y necesitas sanidad. Sanidad.
Mateo 5:25 dice: "Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, el juez te entregue al alguacil y sea echado a la cárcel. Porque de cierto te digo que no saldrá de allí hasta que pague el último centavo".
Ay, señor. Predica. Alguien dijo: "Ponte de acuerdo con tu adversario en tanto que estás en el camino". ¿Dónde estamos nosotros ahora? Abra la boquita que usted se lo sabe. ¿Dónde estamos nosotros? En el camino. ¿Quién es el camino? Cristo. ¿Hacia dónde estamos caminando? Hacia el Padre, hacia el Juez. Ponte de acuerdo con tu adversario, con el que tiene el problema, mientras tanto estás en el camino, antes de que llegue donde el Juez. Ay, ay. Todos seremos juzgados, todos delante de la presencia del Señor. Y cada quien, dice la Biblia, que dará cuenta de sus obras, que cada quien será juzgado según sean sus obras, y que serán juzgados según está escrito en los libros. Todo lo que hacemos se escribe, se graba, se registra con nombre, apellido, lugar, día, hora, dirección. Ahí está todo. Y cuando estemos delante del Padre, se abrirá una pantalla. Ahí está fulana con mengana que no se hablan. ¡Uy, uy! En grande, en grande, en HD, full. Yo le voy a dar un consejo: arréglate ahora. Se lo dije riendo, pero se lo voy a decir serio: arréglate ahora. Todo el que muere con falta de perdón en su corazón, se perdió. No vale que se congregaba en la iglesia del ungido tal, del pastor tal. No. Esto no es por eso, hermano. Usted podrá tener el mejor pastor, el mejor predicador, y si usted no cambia, u. Lo dijo alguien. Alaba a Dios todavía. Porque no solo depende del buen predicador o de o del buen pastor. Hay una parte que la hace el líder, pero hay otra parte que la hace usted. ¿Sí o no? Judas tuvo el mejor predicador, ¿sí o no? El mejor pastor lo tuvo Judas. ¿Se salvó? No. Se perdió teniendo el mejor predicador. Milagros. Judas vio todos los milagros que usted se puede imaginar. Judas vio el cojo andar, el ciego, leproso ser limpiado, endemoniado ser libre. Judas escuchó los mejores mensajes, los mensajes más ungidos, lo escuchó Judas. Y al final se perdió. ¿Está aquí? Porque hay una parte que la hace el pastor y hay otra parte que la hace usted. Y con esto voy terminando. Dios me pedirá cuenta de lo que predico y a ti te pedirá cuenta de lo que te predicaron. Aleluya. ¡Ay, santo! Ahí sí se le fue el gozo a alguno. ¡Ay! Alaba a Dios. ¿Dónde están los que alaban a Dios?
Todavía estoy confiado y estoy consciente de que el Señor un día me dirá: "Ernesto, siéntate ahí. Vamos a hablar ahora. ¿Qué predicaste? ¿De qué hablabas? ¿Qué enseñaste?". ¡Ay, Dios mío! ¡Ay, santo! "¿Cuáles fueron tus mensajes?". Señor, no, tranquilo, que tenemos todo el tiempo para hablar. Estamos en la eternidad. Suave, Señor. Pero no, no, no mires reloj. Aquí no se usa eso. ¿Qué le predicaste? ¿Qué se enseñaste? Yo tengo que saber qué fue lo que prediqué. Tendré que dar cuenta. Por eso trato de que todo lo que predique esté en la palabra, todo lo que enseñe en la palabra. Yo no puedo predicar porque yo creo, porque yo opino. No, no, la palabra. Pero hay otro grupo que el Señor le va a decir: "Siéntate ahí. ¿Quién fue tu predicador? ¿Tu pastor? ¿El Ernesto Cueva? ¿De sus mensajes fue cuando te habló de sanidad interior? ¿Sí o no? ¿Estabas ahí en el culto? Sí. ¿Cuidado? Te habló del perdón, ¿sí? Te dijo que debías de perdonar. ¿Qué hiciste con el mensaje?". Mire, Dios, para que usted no llore ese día. ¡Uy! Predica. Lo que cuando se te pregunte: "¿Qué hiciste con el mensaje?". "Cambié, Señor. Cambié. Yes, yes, yes, yes. Me arreglé con mi hermano. Le pedí perdón. Lo llamé. Lo busqué. Me puse de acuerdo". Amén. Alguien diga amén a eso. Amén. Amén. Amén.
Yo oro a Dios para que cuando te pidan cuenta del mensaje que se te predicó, tú no tengas que ponerte triste, sino que tú te alegres y sonrías al Padre, porque el mensaje que se te dio te cambió la vida. Porque hay gente que dice: "Es que los perezosos somos así". Por eso es que yo no he cambiado, porque los perezosos somos así. Bueno, pues déjame decirte que si el perezoso no cambia, perecerá. ¿Dónde están los que alaban a Dios todavía? Los que alaban a Dios.
Uy, me anima a predicar. Todavía predica gente que se agarra de su genética para no cambiar. "Es que mi familia es así". Rompa con eso. Con eso. No acepte parámetros ni nada que te maldiga en el presente por vida pasada. Si papá no vivió una vida correcta, yo no tengo que vivir como él. Si mamá no vivió una vida correcta delante de Dios, yo no tengo que vivir como ella. Dios me está llamando a cambio, porque de modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, y he aquí que todas son hechas nuevas. ¿Está aquí? ¿Está entendiendo? Todas son hechas nuevas. Vaya poniéndose de pie y dando gloria a Dios. Alguien puede dar gloria a Dios.
Después de yo escuchar un mensaje como este, atiéndame. Después de yo escuchar un mensaje como este, ¿no es verdad que yo teniendo una situación con alguien no la voy a resolver? No te hagas el chivo loco. Predica. Te hablé en un buen dominicano: "No te hagas loco". Porque hay gente que sabe que tiene que arreglar, pero no la arreglan. ¿Sabes por qué? Porque el orgullo. El orgullo es un enemigo del creyente. "No fue ella que me ofendió. Ella es la que tiene que venir donde mí". Orgullo. ¿Se fueron? ¿Están aquí todavía? Sí. Es, es, sí. Es. No, él fue, él fue. Y si Cristo viene, que me habló mal. No, hermano. El orgullo. Agárralo, envuélvelo y tíralo a la basura. ¿Quién me dice amén? Pastor, ¿quién me dice amén? Porque voy a orar. Te voy a decir algo: Oye, funciona el reino. El que se humilla será exaltado y el que se exalta será humillado. ¿Qué usted quiere? ¿Qué cuesta decirle algo? "Ven acá, hermanita, necesito que nos pongamos a cuenta. Mira, me pasó esto, te acuerdas de esto cuando me hablaste. Sí, me sentí mal y necesito que tú entiendas que me sentí mal para que nos pongamos de acuerdo. Perdóname". De hecho, le voy a decir algo: hay gente que tiene los cielos cerrados porque no perdona. Uh. Lo dijo. Se fue ahí, ¿no? Te lo voy a repetir de nuevo: hay gente con cielos cerrados porque no perdona. ¿Cómo así, pastor? Jesús dice: "Si vienes a traer tu ofrenda al altar, deja allí tu ofrenda y ve y reconcíliate con tu hermano, y luego ven y presenta tu ofrenda". Quiere decir que traer ofrenda estando con problema, eso ni se recibe. Ay, ay, ay. Fluye. Gente que ofrendan y ofrendan. El problema es que no se te abren los cielos porque tienes situación con tu hermano. Tienes situación con tu hermana y te tienen los cielos cerrados. Aunque ayunes. Y otros tienen problema de cielo cerrado porque tienen problemas con su esposo o con su esposa. ¡Uy, uy! Cuidado. No, no te escondas. Fluye. Lo dijo la Biblia. Dice que cuidemos a nuestras esposas y las amemos para que vuestras oraciones no tengan estorbo. ¿Qué es un estorbo? Impedimento, obstáculo, impedimento. Que tú ores y no sube, choca, se devuelve, se devuelve. Vuelve y oro, choca, pasa, se devuelve. U, pero hay otros que oramos y para arriba, oramos para arriba, oramos para arriba, y después para abajo, para abajo, la respuesta. Alaba. Vi alguien alabar a Dios fuerte ahora. Alguien alabar a Dios. ¿Dónde están los que los que alaban a Dios?
Hoy va a haber mucha gente aquí cambiada. Yes. Hoy aquí vamos a dar fruto. Todo el mundo. Todo. Así que la primera oración que quiero hacer es por aquellos que necesitan perdón de Dios, que le dicen: "Señor, yo necesito que tú me perdones. Yo necesito tu perdón. Y si tengo que perdonar a alguien, lo voy a perdonar. Y si tengo que sanar a alguien, lo voy a sanar". Así que quiero orar por alguien. Si hay alguna persona que no es creyente y hoy me dice: "Pastor, yo necesito el perdón de Dios, pasa aquí al altar. Yo quiero orar por ti". Déjame decirte de que si te humillas, los cielos se te abrirán. Si te pones a cuenta con Dios, los cielos se te abrirán. Abro el altar para orar. Caminar. Alguien que me diga: "Pastor, yo necesito la oración hacia tu altar. Quiero orar por el perdón". Alguien que me diga: "Pastor, yo necesito el perdón de Dios". ¿Habrá alguien? ¿Alguien que me diga: "Pastor, ore por mí por salvación"? ¿Ore por mí para que Dios me salve, me perdone? Ven. No quiero otra cosa que no seas tú. Ven. Paga. ¿Quién más? Pastor, pero me van a ver que me vean. No importa que me vean. No importa que me vean. En tu silencio. ¿Quién más me dice: "Pastor, ore por mí por salvación, por perdón"? Sentiré gloria a Dios en tu presencia me gozaré. No quiero otra cosa que no seas tú. Bajo tu sombra quiero habitar. Allá en tus atrios, perdón y un amor incansable me abrazas. Sigo abriendo el altar. Alguien que me diga. Alguien que me diga: "Ore por mí, por de pecador me salvó".
Vamos a hacer esta oración. Amado, quiero que hagamos esta oración. Haga esta oración conmigo. Repita esta oración. Diga: "Señor, en esta hora te pido perdón. Perdona mis pecados, perdona mis faltas". Dígale: "Límpiname con tu sangre. Dígale: "Borra mi maldad y límpiame de mi pecado". Dígale: "Recíbeme como tu hijo, que hoy te recibo como mi Padre". Padre. Dígale: "Inscribe mi nombre en el libro de la vida y no lo borre jamás". Repita esta oración. Dile: "Escribe mi nombre en el libro de la vida y no lo borre jamás". Ayúdame a servirte y amarte hasta que tú vengas o hasta que yo muera". No repitan las manos. Vamos a orar por ustedes. Ponle la mano a él. Hay una liberación en él. Liberación. Todo espíritu que atormente esa vida, te damos una orden en el nombre poderoso de Jesús, abandone ese cuerpo ahora. Espíritu de tormento, espíritu de opresión, suéltalo, suéltalo en el nombre de Jesús de Nazaret. Ordenamos ahora mismo. Ordenamos ahora. Ahora sé libre. Ahora mismo sé libre. Sé libre. Sé libre. Sé libre. Ahora mismo. Ordénale. Ordénale que salga. Todos los que están en él ahora. Declaro sanidad en ti, varón. Levanta las dos manos. Dios sana tu piel. Hoy le hablo a tu piel y hoy le hablo a tu hígado. Le hablo a tu hígado. Dios está sanando tu hígado. Veo la mano de Dios sobre tu hígado ahora. Toda infección en tu piel, ahora, ahora, ahora, ahora, ahora. Todo hongo, todo parásito en tu piel, se seca ahora. Ahora, por el poder de la palabra, sé sano ahora mismo en el nombre de Jesús. Vas a hacer lo que no podías hacer. Por el poder de la palabra, Dios te está sanando ahora. Dios te está sanando ahora. Ahora, ahora, ahora.
Míreme. ¿Con qué usted vino hoy aquí? ¿De problema de salud? ¿Qué usted tiene? No duermes bien. ¿Tú crees que Dios te puede sanar? ¿Y de esa hernia? ¿Crees que Dios te puede sanar? Levanta las dos manos. Padre, gracias por sanar este hombre. Sana. Le hablo a la hernia discal, sana ahora mismo. Ordeno a hernias que se sequen ahora. Ahora, ahora. Sé sano ahora. Sé sano ahora. Huesos, huesos, sean sanados ahora. Ahora, ahora. Habla tu columna, enderézate ahora. Ahora, en el nombre de Jesús de Nazaret. Gracias, Padre. Me uno a la fe de.
Esta mujer clamó por su nieto. La palabra: donde quiera que esté su nieto, ahora envío la palabra. Declaro ahora neuronas, declaro mente renovada, declaro todo retraso mental. Ahora mismo se quebranta toda obra del, toda obra satánica. Por tu palabra envío la sanidad. Ahora profetizo sanidad sobre este joven, sanidad sobre ese niño. Ahora, ahora, ahora. Padre, reprendo el insomnio, todo lo que impide que este hombre duerma. Ahora, en el nombre de Jesús, declaro sanidad sobre él. Qué tú tienes. Gracias, Padre. Gracias por sanarlo. Reprendo el dolor en los brazos, reprendo el dolor en los huesos. Ahora, por tu palabra, por tus llagas, ahora, en el nombre de Jesús, sano. En el nombre de Jesús de Nazaret.
Quiero hacer una oración antes de terminar por todo aquel que entendió este mensaje y necesita la oración por fortaleza. Yo quiero que pase aquí. Y necesita la oración. Todo el que escuchó esta palabra y necesita la oración, pasa aquí, que quiero orar por ti. Ven. Gracias, Padre. Ven. Gracias, gracias, Padre. Gracias, Señor. Rápido, que voy a orar para terminar rápido. Rápido, hágalo rápido. Si va a pasar, si va a pasar, hágalo. [Música] Rápido. Y todo el que tiene algo contra alguien o con alguien, y esa persona está aquí, no salga de aquí sin arreglar esa situación. Está aquí. La iglesia está aquí. La iglesia. [Música] No pase este mensaje por alto.
Necesito que ponga esta palabra en práctica. Todo el que pasó, levante la mano. Levante la mano y diga: Gracias, Padre. Vamos fuerte. Gracias, Padre, por tu palabra, que es la que me sana y es la que me liberta. Te pido que me perdones. Te pido que me limpies con tu sangre. Quiero ser libre. Quiero ser libre. Rompe todo yugo del. Ahora, que se rompa en mi vida lo que me tiene los cielos cerrados. Se va a romper ahora. Diga: Yo me desligo. Yo me desligo de toda maldición. Yo me desligo de toda obra del. Yo me desligo de toda obra de la carne. Ahora mismo, por el poder de la palabra, se va de mi vida. Se va de mi vida. Se va de mi casa. Se va de mi familia. Ahora. Hable. Hable. Hable. Hable. Diga: Fuera. Fuera. Pierden legalidad. Todo demonio pierde legalidad. Ahora. Hable con autoridad. Diga: Pierde legalidad. Ahora. Pierde legalidad. Ahora. Diga: Para fuera. Va. Fuera. Fuera. Diga: Demonio, fuera. Fuera. Fuera de mi casa. Fuera de mi vida. Yo me libero. Yo me libero. Yo me libero. Yo me libero. Yo me libero. Ahora. Ahora. Ahora. Ahora. Ahora. Diga: Ahora me libero. Me libero. Me libero. Confiese eso. Me libero. Me libero. Diga: Yo no acepto odio en mi vida. No acepto odio en mi vida. No acepto raíz de amargura. No acepto falta de perdón. Fuera. Fuera. Fuera. Fuera. [Música] Fuera.
Veo cielo abierto. Veo cielo abierto. Veo cielo abierto en tu vida. Veo cielo abierto en tu vida. Hay cielo abierto en tu vida. Se abrieron los cielos. Se abrieron. Cielo abierto. Cielo abierto. Cielo abierto. Cielo abierto. Cielo abierto. Cielo abierto. Cielo abierto. En el nombre de Jesús. Reprendo todo problema de osteoporosis. Reprendo todo problema en tus piernas. Reprendo todo problema de grasa en tu hígado. Reprendo ahora mismo. Ordeno al hígado que sea sanado. Fuera toda enfermedad. Fuera. Fuera de tu cuerpo. Fuera. Mírame. Empieza a mover las piernas. Muévala. Muévala. Muévala. Muévala. Muévala con libertad. Muévala con libertad. Muévala. Muévala. Muévala. Hágalo. Que usted lo puede hacer. No diga que no. Levántela otra vez. Levántela. Haga así con las dos. Hágalo. Hágalo. Hágalo. Hágalo. Que eso es fe. Ponga a obrar la fe. Ponga a obrar la fe. Ponga a obrar la fe. Ponga a obrar la fe. Gracias, papá. Gracias, Padre. Gracias por sanar esta [Música] mujer.
Hay un milagro de sanidad en ti. Hay un milagro. Hay un milagro de sanidad en ti. Dije que hay un milagro de sanidad en ti. Levanta las dos manos. Dios me dice que te está sanando de enfermedad. Se está pudriendo en tu vida. Ahora. Ahora. Ah, Dios te sana. Hoy te está tocando el poder de Dios. Da gracias. Gracias por sanar tu hija, Padre. Levanta la mano. Sielva. Gracias por sanarla, Señor. Gracias porque hoy va a hacer lo que no podía hacer. Dije que hoy vas a hacer lo que no podías hacer. El mismo que te sanó el brazo te está sanando otra vez. El mismo que te sanó hace un tiempo el brazo. Me dice que te está sanando. Te está sanando. [Música] Recibe. Todo el que pasó, levante la mano y diga: Gracias por mi milagro. Vamos. Diga: Gracias por mi milagro. Diga: Gracias por mi milagro. Diga: Gracias por mi milagro. Y declare: Voy a hacer. Vamos. Diga fuerte: Voy a hacer lo que no podía hacer. Porque por sus llagas, dígalo. Con sus llagas, yo fui curado. Por esa palabra estoy sano. Mírame. Ahora, todo el que no podía hacer algo, hágalo. Ahora. Hágalo. Si no podía caminar, hágalo. Si no podía mover los brazos, hágalo. Usted haga lo que no podía hacer. Ponlo a hacer. Ponle a hacer lo que no podía hacer. Con qué tú viniste aquí. Pregúntale. Pregúntale. Porque sentí que Dios la sanó. Quiero que alguien testifique de algo que no podía hacer. Venga acá. Yo oré por ti por los brazos. Sube aquí. Sube aquí. Micrófono, varón, atiéndeme, por favor. Venga acá. Sentí, sentí tu sanidad. Tú viniste con qué aquí. Con dolores fuertes en los brazos, pastor. En los brazos. Y que tú no podías hacer. Que lo haga ahora. Porque siento la mano de Dios sobre ti. Vamos. Hágalo. Hágalo. No podía hacer eso antes. Bueno, espere. Aplaudir. No podía aplaudir tan fuertemente. Aplaudele a Cristo. Aplaudele ahora. Aplaudele. Un fuerte dolor en los brazos. Un fuerte dolor. Se aplaudía. Sí. Y ahora, ¿qué está pasando? Habla de mí un poco. La molestia, pastor. Gracias, Padre. Declaro el milagro completo en el nombre de Jesús. ¿Cuántos dan aplauso a Dios por él? Haga lo que usted no podía hacer. Muévalo. Muévalo. Muévalo. Muévalo. Esa es la fe. Hágalo. Este hombre vino aquí, pastor, con discal. Cuando usted oró por él, él no se podía bajar. Pero dice que ya se fue el dolor y se puede bajar. Bájate. Hazlo varias veces. Si usted hacía antes, ¿qué pasaba? Si hacía eso, me dolía un poco atrás. Te dolía atrás. Y ahora, cuando te doblaste, ¿qué pasó? Hazlo de nuevo. Hazlo de nuevo. Dilo. No me está doliendo ahora. No vas a a do. Y vas a dormir también. Tú lo crees. Vas a dormir hoy. Claro. Tengo sin tomar pastilla. Vas a dormir. Es lo que quiero. Dale un aplauso a Dios. Desde Santiago vino a buscar ese milagro. ¿Dónde están los que dan gloria a Dios? Pastor, él dice que vino con cáncer en el hígado. Cáncer en el hígado. Así es. Y te dolía antes. Antes de la oración, ¿te dolía algo? Todavía me duele un poco. Todavía. Dime. Todavía me duele un poco. ¿En qué lado? En este lado, aquí, que atrás. Padre, en el nombre de Jesús, ordenamos al cáncer que se [Música] seque. Cáncer en el hígado, te secas. Te secas desde la raíz. Espíritu Santo, gracias por llevarte este dolor. Gracias. Si tú te doblabas, mírame. Si tú te doblabas o algo te dolía así. Si tú te doblabas. Tú tienes fe en los milagros. Tú crees. Doblaste. [Música] Doblaste. Así es. ¿Qué está pasando? Díselo a ellos. Me duele un poco, pero no como antes. ¿Cuándo te toca cita? ¿Cuándo te toca cita? Eh, estoy en los procesos aquí en la capital. Yo soy de Asua. Perdón. Estoy aquí en la capital en proceso. Yo soy de. No, ¿cuándo te toca cita al médico? Es lo que le digo. Vine ayer a una cita y no pude, no pude hacer el papel como era para entrar a. Está bien. Vuelve. Vuelve, que va a haber una sorpresa para. Gracias, Padre. Mire, José Gabriel. ¿Dónde está José Gabriel? Papá vino. ¿Sabes con qué vino el papá de él? Con cáncer en la próstata. Le oramos aquí. Fue, se chequeó y no aparece el [Aplausos] [Música] cáncer. Gracias, Padre. ¿Cuántos dan gracias, Padre? Levanta la mano y diga: Gracias, Señor. Gracias, Padre. Gracias por tus hijos, Padre. Gracias por este mensaje. Declaro que todo el que vino a este lugar sale sano de esta casa. Sale libre de esta casa. Profetizo, Padre, en el nombre de Jesús, que hoy toda situación es sanada, es restaurada. Gracias, papá. Alguien. Dígale: Gracias, Padre. Gracias, Señor. Alguien dele gracias al Padre. Quiero que le dé un aplauso fuerte a Jesús. Hágalo. Hágalo. Hágalo. Alguien [Música] elévala. Con lo que termino. Todo el que tiene una situación y sabe que esa persona está aquí, antes de salir, búsquela. Y si con la que usted tiene la situación no está aquí, desde que termine el culto, llámelo. Se escuchó lo que yo dije. Llámelo. Pastor, pero él fue que me ofendió. Llámelo. Él es que no me habla. Llámelo. Abrace a alguien. Busque a alguien y empiece a sanar esa situación desde allá.