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Om shanti. Bienvenidos y bienvenidas a esta charla en la que hoy vamos a hablar sobre cómo las adversidades pueden ser un regalo.
Ha, interesante porque muchísima gente asocia lo que es incómodo, lo que es difícil, lo que llamamos un problema, algo malo. Y en realidad, si pensamos en la vida en general, si miramos con perspectiva, ¿no?, muchas situaciones que hemos considerado como difíciles, como incluso problemáticas o como adversidades. Parece que son cosas que van en contra de ti, pero con perspectiva y con tiempo. Muchas veces esas situaciones te han permitido luego llegar a otros sitios o conseguir otras cosas o cambiar de actitud o mejorar incluso en tu vida, fortalecerte incluso.
Entonces, la forma de de reinterpretar una adversidad en algo que es como un regalo, necesitamos tener esa capacidad de ver las tres dimensiones del tiempo que llamamos, ¿no? Es decir, el pasado, la experiencia que tengo de eso que está pasando en el pasado, lo que está pasando ahora, pero también la implicación que va a tener en el futuro. Entonces, cuando soy capaz de ver los tres aspectos, me doy cuenta de que muchas veces algo que parece una adversidad, que parece algo que que le llamaríamos algo malo me está pasando, resulta que si le das un poquito de vueltas y reflexionas un poco y entras un poco más en silencio, te das cuenta que hay muchos secretos escondidos detrás de de muchas adversidades. Y no vamos a poner los casos extremos como una guerra o como alguna situación así que también podríamos profundizar y veríamos que también hay beneficios, aunque parece que no, pero estamos hablando de lo cotidiano, ¿no? Hay muchas situaciones en lo cotidiano que les llamamos adversidades, problemas, dificultades, es que fíjate qué mala suerte que tengo. Y no nos damos cuenta del beneficio que hay detrás de todo eso.
Entonces, con la meditación lo que me permite es aprender a estar como más conectado conmigo, desconectado de desapegado de esa circunstancia, adversidad y desde ese espacio de desapego puedo entender qué beneficio hay detrás de esa situación. Y también con la pregunta, ¿qué estoy aprendiendo? ¿Qué beneficio hay? H o incluso qué puedo hacer en esa situación. Diríamos la peor posición es la de víctima, que es la que la gran mayoría de personas toma. Pues no sé por qué me ha pasado esto a mí, ¿no? Y por qué solo a mí y qué desgracia, fíjate, todas las cosas malas me pasan a mí, siempre me pasa a mí, todo me pasa a mí. Esa es la víctima. Pero cuando sabes encontrar el punto de aprendizaje, incluso llega un momento, si te acostumbras y te entrenas, las situaciones adversas se convierten en un punto de motivación incluso. Y lo que llamamos bueno, que a veces es aburrido, es decir, que no pasa nada, se convierte en una situación un poco incómoda en el sentido de decir, bueno, la vida tiene que tener un poco más de movimiento, ¿no? No tanta monotonía o igualdad. Y eso depende también de cada uno.
Es muy interesante, pero cuando empezamos a experimentar, más que vivir solo, experimentar una vida más espiritual y tenemos la intención interna de realmente mejorar, de avanzar, de progresar, de hacernos más fuertes en el sentido interno, ¿no? O de de entender la vida de otra manera y ponemos esa intención, la vida nos va a traer muchas adversidades. Entonces, hay gente que dice, "Oye, no lo sé, pero yo antes que no meditaba no tenía tantos problemas, pero ahora me está saliendo esto y lo otro y no sé qué. Este se ha enfadado conmigo." Claro, uno tiene que entender el proceso. Si tú quieres estudiar algo que que es de alto nivel, ¿no? Imagínate que quieres estudiar música y quieres ser un gran pianista y te dicen, "Mira, esa es la mejor escuela. Son los mejores profesores." Entonces, los mejores profesores, ¿qué van a hacer contigo? Te van a decir, "Mira, estudia 5 minutos cada día. Total, no, no vas a conseguir nada. ¿Tú te crees que le pagas a un buen profesor y te va a tratar así? No, te va a poner ahí, venga, repite. Ay, pero estoy un poco cansado. Otra vez y ahora mañana me harás tres ejercicios más. Pero tres ejercicios más y claro, te ayudará a progresar, tendrás que hacer un esfuerzo.
Entonces, la vida nos ayuda a progresar, es decir, a desarrollar todas las cualidades que necesitamos para sentirnos luego mucho mejor. Y la forma de de desarrollarlas es que venga alguna adversidad, lo que llamamos adversidad, que podemos llamarle situación, pero en la comodidad no desarrollamos ni siquiera musculatura física. Tenemos que ir al gimnasio y hacer un poquito de deporte, tenemos que caminar para hacer un poquito de piernas, ¿no? Tenemos que hacer un poquito de flexiones para hacer un poco de abdominales, si no no funciona. Pero hay una tendencia, ¿no? Un poco a la pereza, al descuido, a la comodidad. Y entonces ahí, claro que no viene nada. La vida dice, "Ah, ¿quieres estar cómodo? No te preocupes, yo te dejo ahí. Tú mira la tele, come, bebe y duerme." Pero claro, esa es la vida que muchos desean, pero eso no es vida para un ser humano. Un ser humano necesita una motivación. Un ser humano necesita como una como un estímulo también, no para conseguir cosas, sino para seguir creciendo.
Entonces, la medida que vas meditando y vas planteándote esa intención interna de seguir creciendo, la vida también te va atayendo diferentes circunstancias. Y es verdad que a veces hay incomodidad, pero cuando hay la determinación y la disciplina, ¿no?, de realmente querer progresar, pasas esa dificultad con con ilusión, incluso porque sabes que luego estarás más fuerte. Alguien decía que no importa cuántas veces te caigas, lo importante es cómo te levantas después de caer. O sea, te quedas caído o te levantas con más fuerza y dices, "La próxima vez ya sé por qué me he caído." Hm.
Entonces, la cuestión es aprender de cada situación, aprender de cada caída, aprender de cada circunstancia, aprender de cada adversidad y entonces te vas haciendo experto. Entonces, cuando la gente dice, "Oye, pero es que cómo me has ayudado tanto cómo sabías esto cómo se te ha ocurrido esto cómo esta perspectiva nunca la había pensado." Claro, porque las has vivido, porque las has experimentado, porque la vida te ha traído diferentes circunstancias con diferentes entrenamientos. Hm. Entonces llega un momento que que se hace normal eso. Es decir, te gusta, no es que digas, no es que seas masoquista, ¿no? Y digas, "Venga, voy a sufrir porque" no. Pero sí que estás abierto a que la vida te traiga sorpresas, pero esa sorpresa siempre tiene magia detrás.
Es lo mismo que el deporte. O sea, si alguien quiere hacer musculatura, si vais al gimnasio, que seguro que habéis ido, veréis, yo no, yo voy un poquito a hacer lo mínimo porque ahí sí que lo tengo claro, no necesito y no quiero el tiempo lo quiero dedicar a otras cosas, ¿no? Pero hay quien no, hay quien quiere hacer musculatura, ¿no? Entonces ves a los chicos de estos jóvenes y tal sudando con una cara que está parece que van a reventar a veces veo alguno y digo, "Dios mío, a ver, lo miro porque igual explota, porque lo ves ahí, oh ah, ya no puede más los músculos, ¿no? venas saliendo y sudando y levantando ya 28 29 30. Pero claro, luego sale una una musculatura espectacular, ¿no? Pero ha hecho esfuerzo y en esos momentos es incómodo. En esos momentos a veces necesita otro que le ayude o entre dos se motivan porque si no dices, "Buf, ya no hago más." Pero claro, a nivel espiritual o a nivel interno parece que nos cuesta más. A nivel físico parece que como lo vemos pues entonces uno lo hace. Pero a nivel interno cuesta más. Pero es lo mismo.
Entonces, hay ciertas circunstancias, adversidades que te hacen ponerte en un estado a veces de incomodidad, pero si lo entiendes y sabes lo mismo que en el deporte, que es un entrenamiento, todo cambia. O sea, no hay nada que permanezca igual, ni siquiera el dolor. El dolor no permanece siempre igual. El dolor tiene un punto y luego si te relajas y y suavizas el dolor empieza a bajar, ¿no? Pues esa intensidad de la adversidad es lo mismo. Llega un momento que te incómodo, igual tienes que tolerar o tienes que aceptar a alguien que tiene una personalidad difícil o te pasa algo internamente que que estás un poco revuelto por algo. Bueno, aguantas esa jugada, sabes que detrás hay un aprendizaje, sabes que estás haciendo musculatura y de repente baja y dices, "Oye, qué bien soy ahora. ¿Cómo es que me siento tan bien? Porque has subido tu nivel."
Y la verdad que la vida, yo cada vez, bueno, es mi mi reflexión, ¿no? Pero me doy cuenta que en la medida que que van pasando los años, si vas si te vas entrenando es que cómo estás más satisfecho de tu vida. Y no me refiero ahora a nivel físico, sino a nivel de situaciones y de circunstancias, porque adquieres más experiencia, adquieres más madurez, empiezas a entender las cosas de otra manera, te afectan menos. Cada vez hay menos cosas que te afectan porque hay más cosas que has pasado. Las cosas te afectan porque son nuevas, pero cuando las pasas dos o tres veces, pues al final te acostumbras y dices, "Esto ya no me afecta." Porque ya es lo mismo. Lo mismo que una persona, ¿no?, que tenga un carácter un poco difícil. Los primeros días te dices, "¿Qué le pasa?" Pero si tienes que estar cerca y tal y sabes darle la vuelta, claro, si no estás sufriendo todos los días, pero si tienes la herramienta de la meditación, la reflexión, el conocimiento espiritual, entonces vas pensando, vas entendiendo, vas observando, vas conociendo a esa persona, vas entendiendo sus reacciones, te das cuenta que no es nada personal, que le sale porque lo tiene dentro y entonces de repente puedes estar escuchándole, no hay ningún problema. Claro que tienes que hacer ese trabajo. Y de repente la gente dice, "¿Cómo no reaccionas? ¿Cómo no te molesta?" Es que no lo no lo veo eso, o sea, no me molesta. Pero tú has visto lo que dice, "Sí, lo dice, pero no me llega porque entiendo por qué lo dice. Entiendo de dónde viene." Hm.
Hoy precisamente estaba haciendo una sesión de coaching con un con un joven eh de una empresa que tiene así un carácter fuerte, enseguida reacciona enseguida y claro, él lo iba haciendo y tal y a mí me hacía gracia, pero a la gente le hace llorar. Entonces, lo mismo me hace gracia y y a otros les hace llorar. ¿Por qué? porque me lo yo estoy trabajando con él. O sea, aunque lo hable así no me afecta porque es un trabajo y yo tengo que ayudarle. Le veo como que algo que le está en realidad molestando, o sea, le está fastidiando, pero no consigue dominarse con sus reacciones. Y además vienen ya de una cultura que él tiene unas creencias que tiene que ser negativo porque así hace que las cosas funcionen mejor. Pero bueno, al final ya me ha dicho, "No, me ha gustado todo esto." Sí, no es verdad, tienes razón. Si es que si es que al final esto no sirve, es que y entonces ya he empezado a razonar. Entonces, ya se ha empezado a dar cuenta que hay un aprendizaje también de eso, detrás de eso, ¿no?
Así que así es la vida y si aceptamos la vida así, pocas situaciones son realmente situaciones en las que nos pueden quitar la paz o hacernos sentir mal, muy pocas. Y evidentemente no estoy hablando ya de los extremos, ¿no? Porque cuando son extremos, como podemos ver las noticias y en las guerras, ahí se necesita otro nivel, pero también hay personas que con otro nivel han conseguido incluso sacar beneficio detrás de de esas situaciones dramáticas, pero bueno, vamos a dejarlas como alto nivel. Pero, ¿cuántas circunstancias en nuestra vida no vienen que se llaman adversas? ¿Cuántas personas nos dicen algo que no nos gusta? ¿Cuántas veces se rompe algo se pierde algo? ¿Cuántas veces no sale lo que yo esperaba? ¿Cuántas veces nos ponen una multa o nos ponen hacienda, no sé qué y no me esperaba ese dinero? Bueno, pues todo eso son situaciones cotidianas de la vida que nosotros llamamos adversidades, pero en realidad vienen a entrenarnos.
Incluso algunas vienen simplemente a a enseñarnos a estar desapegados, porque vivir un poco desapegado, hay que entender esa palabra, ¿no? Pero aprender a vivir un poco desapegado es una cosa maravillosa, porque hay tantas cosas que nos apegamos, que que nos discutimos, que nos enganchamos y y no vale la pena. Entramos en un juicio de valor de esto es así o tiene que ser asá. Mira, suelta. Pasa nada. Hm. Y al final te das cuenta que no pasa nada. Si haces algo que tenías que hacer y lo haces, bien. Y si no lo haces, también la vida sigue. ¿No os habéis dado cuenta de esto?
Yo antes me preocupaba mucho si perdía un un avión o perdía un tren o algo, ¿no? Y nunca los perdía, pero un día lo perdí porque me me equivoqué de de estación. No miré bien y como estoy tan acostumbrado a ir a Tocha, cambiaron los trenes y los pusieron en Chamartín, los de Valencia. Y y como nunca voy a Valencia, el día de Valencia, yo todo tranquilo, todo calculado, todo perfecto, pero llego allí y digo, "No, no veo yo el tren de Valencia." Y ya cuando era la hora pregunto por allá, "Pero, ¿dónde está el tren de Valencia?" Dice, "No, esto es Chamartín." Digo, "Cha Martín, bueno," digo, "Esto es la experiencia de perder un tren, además de la forma absurda, ¿no? Porque lo tenía todo previsto y además salí con mucho tiempo de antelación, como a mí me gusta." Se perdió y luego pensé, "¿Y qué ha pasado?" Pues nada, nada. He perdido un dinero, sí, pero no voy a perder la felicidad o la paz por ese dinero. E con el móvil digo, mira las facilidades de la técnica, saqué otro y cogí un taxi, me fui ahí, lo cogí y me fui y ya está.
Entonces, te das cuenta a veces que tú le pones, yo le ponía más intensidad a la posibilidad de perder un tren, ¿no? De perder un avión y la la molestia que eso me podía producir y me generaba tensión si no llegaba. Cuando realmente lo perdí, pensé, no pasa nada. Y así hay un montón de cosas en la vida que nos enfadamos o nos molestan y dices en el fondo, si no pasa nada. Y si hay algo que tiene que pasar algo, bueno, pues en eso ya te permites, si quieres reaccionar o hacer lo que tú quieras. Pero si os fijáis, hay muchas situaciones en la vida en las que podemos estar desapegados y seguir con nuestra rutina, con nuestra vida normal y dejar que las cosas alrededor nos vayan ocurriendo, ¿no?
Y además luego con el tiempo también las cosas cambian, ¿eh? Y lo que era de una manera después de otra, yo lo veo, por ejemplo, aquí con el jardín, ¿no? O sea, esto era una jungla cuando llegamos. jungla literal, o sea, todo muy muy abandonado. Entonces estaba todo como entrelazado y todo una muchas cosas y fuimos limpiando, arreglando y hubo un momento que parecía un poco feo y todo, todo quitado, todo tal, todo cortadito, pocas cosas, pero no tienes que ver el momento. Muchas veces tienes que ser visionario de lo que estás haciendo, lo que ocurre y lo que será, ¿no? Y podéis pasearos luego por el jardín para ver cómo está, porque está de maravilla, o sea, ha crecido todo con una fuerza, están saliendo rosas, pero en un momento dado hubo que cortarlo todo y parecía como, "Ay, pobre jardincito, y sacarlo todo y tirar cosas."
Entonces, la vida a veces es así, ¿no? Hay situaciones en que parece que tiras, que cortas, que vacías, pero espérate que llega primavera y gracias a cortar, vaciar y limpiar brota todo con muchísima más fuerza, ¿no? Entonces, en la vida a veces tenemos etapas en las que tenemos que soltar. A veces hay etapas en las que uno no quiere dejar su trabajo y le dejan el trabajo, o sea, se lo despiden. Pero luego si te das cuenta es lo mismo que cortar y podar, ¿no? O sea, dices, "Pero, ¿qué has hecho? Lo has podado todo. Espérate, espérate, deja que venga el sol la primavera. Y prom brota con más fuerza. Pues, oye, espérate que a lo mejor has has podado el trabajo porque este no era el tuyo y deja que brote toda tu capacidad en otro lugar.
Entonces, si vemos la vida de esa manera, veréis que muy pocas circunstancias son circunstancias que te afecten y la gran mayoría de circunstancias siempre te estiran un poco más, aunque te moleste un poquito, pero te estiran un poco más. más comprensión, más paciencia, más adaptabilidad, más tolerancia, más flexibilidad y entonces después te sientes contento porque dices, "Bien, estoy más más preparado."
Eh, entonces vamos a meditar sobre este tema y os voy a guiar una meditación en la que vamos a, como en otras ocasiones, conectar un poco con nuestra vida, la vida de cada uno de vosotros y yo lo hago como sintiendo, ¿no? No pensando, sino sentir a ver si hay algo en vuestra vida que le llamaríais adversidad. Puede ser una persona difícil, puede ser un trabajo, puede ser una circunstancia concreta, puede ser un vecino que siempre os molesta y dices, "Es que tengo una cosa, una historia en casa." Eh, y entonces observarla un poquito a ver qué es lo que os molesta, ¿no? ¿Qué es lo que está ocurriendo allí? ¿Qué es lo que os hace m crear ese tipo de reacción? Y luego a partir de ahí trabajaremos el como suavizarlo, darle un poco de luz, darle calma y luego ver como eso poco a poco lo podemos percibir de una forma distinta. ¿De acuerdo? Muy bien.
Pues entonces vamos a empezar. Como siempre, buscamos una postura adecuada. Es bueno tener esa postura erguida, espalda bien apoyada en el asiento, pies bien apoyados en el suelo, manos relajadas. Primer paso siempre, y es importante, es breve, pero nos ayuda después a tener una buena meditación y es observar un poco tu cuerpo, simplemente observarlo como el observador desapegado, con desapego, pero darte cuenta si tienes que aflojar un poquito esos hombros que siempre, siempre, siempre acumulan tensión. Entonces, cuando tomas conciencia, puedes aflojarlos, soltarlos un poquito más y verás que es muy agradable y te ayudará en la meditación. Luego las manos, yo últimamente entre el móvil, ¿no? Los ordenadores, los dedos se quedan como enganchados a veces, entonces moverlos un poquito me me ayuda mucho. Es muy agradable mover un poquito los dedos y las manos. Y luego una zona tremenda que es la mandíbula. la mandíbula. Él cuando hay tensión apretamos, hay quien se destroza los dientes. Hoy una chica joven que también estaba trabajando con ella me decía eso. Dice, "Tanta tensión", dice, "tengo estos dientes todos nuevos porque de tanto mordé lo rompí." Fíjate, joven, pero la tensión, ¿no? Entonces aquí empieza la tensión en la en la en la mandíbula. De tanto en tanto hay que masajearse aquí un poquito, aflojar y veréis que también es muy agradable sentir que ah se libera un poco esa tensión porque además conecta con muchos muchos nervios y muchos músculos que vean en las cervicales que luego nos afectan en dolor de cabeza, pesadez. Es un punto importante. Muy bien.
Y una vez has hecho ese pequeño chequeo, ese ese esa revisión de del cuerpo, ya olvidas el cuerpo, lo dejas ahí bien aparcadito, bien sentado, bien relajado y diriges tu atención hacia la respiración. Observa tu respiración. Observa el aire al inspirar. Observa el aire al exhalar, el aire al inspirar y el aire al exhalar. Mantente un momento ahí. No hay nada más que hacer. Solo respirar conscientemente. Dejar que tu atención acompañe el ritmo natural de tu propia respiración. Y podrás notar que simplemente este ejercicio, respiración consciente ya te ayuda a interiorizar, a conectar con tu mundo interior. observar pasa dentro de ti. Así que además de observar la respiración, empieza a observar tu mundo interior. ¿Qué hay dentro? ¿Qué está pasando dentro? ¿Cómo te sientes? Investiga, observa, descubre. Conócete a ti mismo o a ti misma mejor, entendiendo los sentimientos que hay dentro de ti. Mantente ahí interiorizando.
Y ahora observa también tu mente ¿Cómo está tu mente? ¿Qué está ocurriendo dentro de ti? ¿Cómo van los pensamientos? Puedes convertirte en el observador desapegado, el observador de tu propia mente y dejar que los pensamientos simplemente pasen. No te identifiques con ellos. Déjalos pasar. Aprende a observarlos. Simplemente a tomar conciencia de que hay pensamientos, que aparecen ideas en tu mente, aparecen imágenes, simplemente son formas de energía, pero tal como aparecen, desaparecen. Mantente ahí entrenándote a observar tu propia mente. y date cuenta de la agradable sensación que empieza a despertarse dentro de ti cuando eres capaz de observar, de desapegarte, de no identificarte con esos pensamientos. Los pensamientos son solo pensamientos y si les pones atención e intención se convierten en realidades. Pero cuando estás desapegado son solo formas mentales nada más. No son la realidad, son solo pensamientos. Aprende a observarlos, a dejarlos venir, dejarlos pasar.
Muy bien. Y en esta actitud de introspección, te invito a conectar con con tu propia vida sin entrar en ningún detalle. Simplemente conecta con tu vida a tu manera, internamente y haz como como una revisión de tu vida más intuitiva que racional para detectar si hay alguna adversidad, lo que tú llamas adversidad, alguna situación que te produce incomodidad, alguna de esas situaciones en las que no estás cómodo, en las que a veces has pensado, a ver si termina ya. Qué mala suerte. Eso no me gusta. Observa, observa con desapego. No te involucres en ella. No la visualices de nuevo. Simplemente detéctala. Siéntela. Tal vez es una relación, tal vez es una situación financiera o económica, tal vez es una cuestión de salud. una situación de trabajo o familiar o tal vez otra cosa, pero siente, detecta y cuando la detectes, quédate ahí. No la revivas, no la vuelvas a dar vida, no, simplemente toma conciencia de que esa situación produce en ti un cierto nivel de malestar. Tal vez a veces es más intenso y otras veces menos, pero has detectado que está ahí. Así que observa qué malestar produce normally, qué sensación te produce, qué tipo de reacción activa esa situación adversa. Tal vez enfado, tristeza, quizá rechazo, irritabilidad, tal vez miedo, tal vez bloqueo. Observa, pero no te identifiques. Aprende a observar de esta manera en la que puedes trabajar con una situación sin implicarte en ella, como un observador desapegado. Observa qué impacto tiene en ti.
Y ahora intenta ir un poco más dentro de ti y observar pensamientos activa dentro de ti, cuál es la creencia que hay detrás, qué pensamientos genera esa situación. ¿Y por qué te quieres liberar de ella de ella? ¿Cuál es la incomodidad que te produce? Obsérvala. Y ahora convierte esa circunstancia, esa adversidad en un entrenamiento. Imagínate que la vida te ha traído esa situación para entrenarte para algo mejor, como una escuela de aprendizaje. Si te lo tomas como un entrenamiento, ¿cuál sería el fruto de ese entrenamiento? ¿Para qué crees que la vida te ha traído de esa circunstancia? Esa situación, esa persona, ese trabajo, ese conflicto, lo que sea. Piénsalo con desapego. No te impliques, porque si no te sentirás que quizá se activa la reactividad, la justificación. Observa. Observa cuál es el aprendizaje, para qué te está entrenando la vida. Sigue ahí investigando un poco, descubriendo un poco tu mundo interior.
Y ahora desapégate de esa circunstancia y llénala de luz con tu mente. Llena de luz esa persona, esa situación. esa incomodidad, esa adversidad a tu manera con tu mente. Llénala de una vibración limpia, llénala de buenos deseos. Todo se pondrá bien, todo irá bien. Todo mejorará. De todo aprenderé, todo pasará. Es un entrenamiento. Llena de luz esa situación. Y puedes incluso sentir, crear en ti ese sentimiento de que esa situación se diluye, se disuelve. Imagínate una vela que enciendes la vela, das luz y la cera se va derritiendo, se va disolviendo, va desapareciendo. Cuando iluminas esa circunstancia, como cera se diluye, se disuelve, se deshace. Y poco a poco va desapareciendo hasta que queda solo la luz y luego la luz también desaparece y no queda nada. Todo ya disuelto. Queda un espacio vacío. Queda un espacio para algo nuevo, un nuevo entrenamiento, un nuevo aprendizaje. Cuando aprendes algo, la vida cierra ese capítulo y abre uno nuevo. Si ves que hay un capítulo que se repite una y otra vez, es que no has aprendido todavía, no te has entrenado suficiente. Ábrete al aprendizaje. Ábrete al entrenamiento. interpreta esa circunstancia y deja que se disuelva con la luz, con la luz del entendimiento, con la luz del entusiasmo, con la luz de la positividad, con la luz del amor.
Y ahora dirige la tensión hacia el centro de la frente. Enfoca tu atención en un pequeño punto dentro de tu cabeza, a la altura de la frente y desconecta de todo lo demás. suelta la circunstancia, suelta la adversidad, suelta esa historia y conviértete en un punto como si todo se sumergiera en el punto. Deja que toda tu atención se enfoque en el punto y deja que todo lo demás desaparezca. Ahora solo existe un punto. Puedes visualizar un punto, puedes visualizar una pequeña estrella brillante. Puedes visualizar una pequeña luz. Concéntrate en esa luz y deja que toda tu atención esté enfocada en esa pequeña luz interior. Puedes empezar a crear pensamientos que activen tu potencial interior. Soy un ser consciente. Soy un ser de paz. Soy luz, energía consciente. Soy algo más que este cuerpo. Y desde esta conciencia me doy cuenta que la historia, la adversidad, las circunstancias son parte del teatro de la vida. No son buenas ni malas, son parte del teatro de la vida. Y yo soy el actor. Yo soy el alma. Yo soy la luz. que brilla en el centro de la frente.
Y en esta conciencia en la que todo se desvanece y solo queda el punto. conecta con una conciencia superior, con un ser de luz, con un ser superior consciente, un ser viviente, no una idea, no una metáfora, no algo abstracto, un ser viviente, consciente, divino. de otro nivel. No es humano, es un alma suprema. Irradia luz, irradia vibraciones de amor y de paz. Conecta, conecta. No hace falta hablar. No necesitas pedir, solo conectas. Su energía sube tu nivel de frecuencia y en ese nuevo nivel de frecuencia cualquier circunstancia o adversidad la ves desde otra perspectiva. Sigue absorbiendo y elevando tu conciencia. Cuanto más elevas tu conciencia, más pequeño ves el problema, más lejos queda esa adversidad. Es algo insignificante. conecta, absorbe, eleva tu conciencia y mantente arriba y te darás cuenta que todo queda bajo, pequeño, insignificante. Dicen que los problemas son la creación de una mente débil. Las adversidades son una creación de una mente débil. Una mente poderosa solo ve beneficio en cada situación. Solo ve entrenamiento. Solo ve que la vida es un teatro. Cada actor representa su papel y un buen actor solo se preocupa de su papel. de representarlo bien. Interacciona con los demás, pero se enfoca en representar bien su papel en cualquier circunstancia que le hayan dado como guion. Así que tu vida es un guion. No importa las circunstancias que hayan dentro de ese guion. Tú eres un buen actor. Y al terminar el teatro regresas a casa. Regresas dentro de ti, regresas a tu hogar interior, donde hay paz, donde hay calma, donde hay silencio. Sigue absorbiendo esa luz. Sigue subiendo el nivel de tu frecuencia. Ves más allá y suelta. Suelta suelta.
y con estos pensamientos, Con esta experiencia, prepárate para regresar, pero antes vuelve a observar tu mundo interior. ¿Cómo estás ahora? ¿Hay algo diferente? ¿El alguna energía nueva que se ha despertado dentro de t? Observa. Ahora sabes cómo interpretar o reinterpretar las adversidades. Y si sí practicas y te entrenas, las puedes convertir realmente en un regalo, un regalo de la vida para darte un empujón hacia tu destino, hacia tu progreso. Y ahora conecta con tu respiración. Respira profundamente y regresa.
La meditación nos ayuda a hacer viajes en el interior para también reflexionar, no solo estar en silencio y y en paz, que es muy agradable, pero también hacer esa reflexión interna. Si hay algo que en nuestras vidas nos está inquietando en ese espacio silencioso, en una actitud más calmada, más conectado con tu mundo interior y de forma desapegada, puedo ver cualquier circunstancia, cualquier situación y reinterpretarla. volverla a entender, darle un giro, disolverla y volver. Y todo eso ocurre sin hacer nada exteriormente. Ocurre todo dentro de ti. Cuando descubres ese secreto, muchas cosas las gestionas dentro y las disuelves. No las reprimes, las disuelves con la luz, con tu energía, con tu calma, las disueles. Muy bien. Seguimos todos avanzando. Hasta pronto. Om.