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Buenos días, bienvenidas y bienvenidos a esta meditación de la mañana. Hoy vamos a dedicar la meditación a estar libre de influencias. Y como reflexión inicial, estaba pensando que hay una forma práctica, podríamos decir incluso una estrategia, pero una buena estrategia para no influirnos. Es, eh, en vez de tomar, dar. Me voy a explicar con un ejemplo. Imaginaros que viene una persona enfadada a mí. Viene con malos modos, malas palabras. Entonces, lo que me sale, eh, de forma, digamos, espontánea es empezar a juzgar a esa persona, su comportamiento, empezar a juzgarla, tener pensamientos negativos sobre o al menos inútiles sobre esa persona, incluso contestarle también del mismo modo y con malas palabras.
Pero pensémoslo de otra manera. Imaginaos que en vez de empezar a tener ese tipo de pensamientos, comienzo a pensar: "Esta persona está mal, está nerviosa, está afectada por algo. ¿Qué necesita esta persona? Incluso más allá, ¿qué le puedo yo dar a esta persona para calmarla o para o para que esté feliz?" Porque no está nada feliz. Entonces, te has convertido automáticamente de uno que toma en uno que da. Y cuando uno da, no toma. En el sentido de que imagínate que tú estás dando, incluso físicamente con tus manos, no tienes manos para nada si alguien te quiere dar algo. Entonces, es como que espiritualmente también el dar protege. Es una forma de protección contra las influencias. Entonces, eh, una buena estrategia empezar a pensar en dar algo a las personas en vez de tomar para no afectarte por su comportamiento.
Otra, otro ejemplo es con las situaciones. Las situaciones que te dan, te están influyendo, te están dando tristeza, te están dando preocupaciones. Entonces, en vez de tomar esa tristeza, esas preocupaciones, porque son situaciones que, pues, no son muy, muy positivas, ¿por qué no pensar en buscar soluciones? En este caso, buscar soluciones es dar. Ayer una amiga me hablaba de que a un familiar muy cercano le habían detectado cáncer y que ella lo estaba llevando bien, pero estaba como de alguna forma tratando de mantener un equilibrio porque no era fácil. En ese caso, ¿cómo puedes ayudar? Pues buscar formas de ayudar, de de encontrar soluciones. De esto es como lo que te mantiene, eh, realmente lejos de la influencia.
Pero bueno, eso son estrategias prácticas y es muy fácil hablar, pero luego a la hora de la verdad, ¿qué sucede? A la hora de la verdad, lo que sucede es que si no tenemos fortaleza espiritual, si no tenemos resiliencia espiritual, no vamos a poder estar libres de influencias, porque las influencias nos llegan automáticamente si no tenemos esa fortaleza. La fortaleza no es que nos haga impermeables a las cosas ni a las personas, porque fortaleza espiritual no es rigidez, es flexibilidad, es adaptabilidad, es saber adaptable. Se habla mucho de la resiliencia, ¿no? Esa capacidad de adaptarnos.
Entonces, eh, para incrementar la resiliencia, ¿qué es lo que se necesita? Se necesita constancia en mi trabajo espiritual. Trabajo no en el sentido de trabajo duro, sino en el sentido de, eh, generar, eh, momentos, eh, dedicarme tiempo, comprenderme mejor, meditar, reflexionar. Y en las meditaciones conectar conmigo misma, con el ser que soy, con esas cualidades que siempre decimos, ¿no?, que están ahí en el alma, esas cualidades esenciales y básicas están ahí eternas y conectar con la fuente, con el ser supremo. Eso va a ir poco a poco nutriendo al alma cada día y casi sin darme cuenta voy a generar resiliencia. Y en el momento de las situaciones y de las relaciones, me voy a dar cuenta de lo que he profesado. Me voy a dar cuenta de mi madurez. Y esto seguro que hemos tenido alguna experiencia de ese tipo. Yo la he tenido, por ejemplo, cuando ha faltado un familiar muy cercano y yo he tenido un papel ahí de mucha cercanía y de mucha responsabilidad, me he dado cuenta de que los años de meditación estaban dando su fruto. Que si esto me hubiera pasado antes de empezar a meditar, me hubiera bloqueado. Consolidar, entonces, persistir, constancia cada día, cada día estudiar conocimiento espiritual, cada día meditar y buscar también una forma de servir a los demás espiritualmente. Hay muchas maneras, empezando por el pensamiento, porque esa práctica de dar, aparte de generar un buen karma, está un karma elevado, también está protegiendo porque no olvidemos que el dar protege, como hemos comentado al principio.
Así que con esos pensamientos iniciales para estar libres de influencias, vamos a empezar a meditar. Para comenzar la meditación, voy a ir centrando mi energía espiritual. Voy centrando mi energía espiritual en mi habitación interior, ese espacio sagrado, en ese espacio en el que me siento muy cómoda, muy cómoda. Puedo mantener los ojos abiertos si lo deseo, o cerrados como prefiera. Pero si mantengo mis ojos abiertos, mis ojos están relajados, mirando a un punto delante de mí, como una imagen que me dé paz, que me dé tranquilidad, que me ayude a concentrarme. Y voy a ir concentrando mi atención y recogiendo esa energía del pensamiento. Nuestra energía del alma la voy a ir concentrando desde la expansión a la introversión. En estos momentos suelto, suelto mis inquietudes, mis preocupaciones, lo suelto todo y me voy a dar este regalo para el silencio y de conexión. Mi conexión con mi esencia, con ese alma maravillosa que soy, con esas cualidades maravillosas que tengo. De conexión con mi propio ser. Siento como en mí están vibrando esas cualidades. Siento la vibración de la paz interna. Vibraciones de paz. Siento la vibración del amor. Oscuro en mi interior. Es un amor completamente puro. Un amor profundo, inquebrantable. Y así, en esa conexión con mi ser profundo, con mi esencia, abro mi alma para experimentar la vibración divina. Siento el amor divino hacia mí. Amo el amor infinito, que acoge, que no juzga, amor que afecta, comprende. Amor que me fortalece. Y esas vibraciones de amor son un torrente y van por ese camino, todos esos rincones oscuros que todavía quedan en mi alma, liberándome del pesado. Siento más ligera, más ágil y más plena y siento un profundo agradecimiento por llenarme de ese amor puro y poderoso.
Siento el deseo puro de compartir y compartir ese amor de tantas formas lo puedo hacer: en forma de respeto, en forma de escuchar con paciencia, forma de ayudar en lo que necesitan. Siento ese deseo puro de compartir ese amor divino en cualquiera de sus formas. Pienso: ¿qué necesita realmente esa persona verdaderamente? ¿Qué necesita más allá de las apariencias? O ¿qué necesita esa situación más allá de las apariencias? ¿Cómo pueda contribuir? Ese deseo de dar me protege de las influencias. Porque el dar es la mejor forma de protección. Libre de influencias, libre del pesado. Esa actitud impide el pesar en mi vida, manteniendo ese estado y esa conciencia elevada. Voy tomando conciencia de lo que me rodea, volviendo al mundo de la acción.
Gracias por estar ahí hasta el final. Ha sido para mí también una experiencia muy agradable, muy bonita empezar la mañana con vosotros, con vosotras. Y aunque no os veo, pero sé que estáis ahí y sois esta mañana un grupo muy numeroso y luego todos los que estáis visualizando esto en otros momentos. Así que muchas gracias a todos y que tengáis un día muy, muy feliz. Y recordar, somos donadores libres de influencia.