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Evangelio día Jueves 09/07/26 - Mateo 10, 7-15 - Misión de los doce.

Cooperadores de la Verdad (Católico)14:37

Transcription

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

[canto] Lectura del Santo Evangelio según San Mateo. Gloria a [canto] ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles, "Vayan y proclamen que ha llegado el reino de los cielos. Curen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, arrojen demonios. Gratis han recibido den gratis. No se procuren en la faja oro, plata ni cobre, ni tampoco alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón. Bien merece el obrero su sustento.

Cuando entren en una ciudad o aldea, averigüen quién haya ahí de confianza y quédense en su casa hasta que se vaya. Al entrar en una casa, sadúrenla con la paz. Si la casa se lo merece, su paz vendrá ella. Si no se lo merece, la paz volverá a ustedes. Si alguno no los recibe o no escucha sus palabras, al salir de su casa o de la ciudad, sacudan el polvo de los pies. En verdad les digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma y Gomorra que aquella ciudad."

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor [canto] Jesús.

El pasaje que hemos escuchado se llama el guion del misionero, porque Jesús da unas instrucciones precisas cuando vayamos a proclamar que el reino de Dios ya está cerca, ya está con nosotros y hay que comunicar ese reino, reino de la verdad y la justicia, reino de la paz y del amor, el reino de Cristo. Y Jesús les dice a sus misioneros, a nosotros, porque todos somos misioneros en la iglesia, gratis han recibido de gratis. ¿Qué significa esto que hemos escuchado todos? Gratis han recibido den gratis.

Queridos hermanos, les hago una pregunta. ¿Qué es lo que Dios nos da gratuitamente todos los días? Su amor. El amor de Dios es totalmente gratuito. Hoy hemos escuchado en la primera lectura uno de los pasajes más bonitos que hay en la Biblia para hablar del amor de Dios. Es un pasaje del profeta Oseas. Hemos escuchado como Dios dice que tiene un vínculo de amor con su pueblo y a Dios se le revuelven las entrañas. Dice la primera lectura, cuando ama a su pueblo, el corazón de Dios se conmueve cuando contempla a su pueblo, cuando nos contempla a nosotros. Dios nos ama gratuitamente y es un amor apasionado que nos cambia la vida. Hermanos, el amor de Dios es gratuito, totalmente gratuito. Y es ese amor lo que tenemos que transmitir nosotros como miembros de la Iglesia Católica, porque como les he dicho, todos somos misioneros, todos tenemos que evangelizar. Y la evangelización será eficaz si transmitimos el amor de Dios, es decir, el amor de Jesucristo.

Todo tiene sentido cuando en nosotros está el amor de Dios, cuando nos enamoramos de Dios. Cuando una persona se ha enamorado de Dios, nadie le obliga a venir a la iglesia. Viene porque ama a Dios. Cuando estamos enamorados de Dios, hablamos de Dios. Nadie te presiona, habla de Dios, no. Sale de tu corazón porque te has enamorado de Dios. Las instrucciones que Jesús nos ha dado hoy en el evangelio para ser misioneros se pueden vivir cuando estamos enamorados de Dios. Jesús ha dicho, "No lleven nada por el camino." ¿Por qué dice eso Jesús? Lo más importante es la plata. Hay personas que dicen, "Lo he escuchado, padre, yo no puedo evangelizar porque no tengo medios económicos. Enamórate de Jesucristo y vas a hablar de Jesucristo." Para hablar de Jesús no necesitas plata, no necesitas tener medios materiales. Para hablar de Jesús, lo que necesitas es que Jesús esté en tu corazón. Yo les pregunto, San Francisco de Asís era millonario, Santa Teresa de Calcutá era millonaria y fíjese cómo evangelizaban los santos son los enamorados de Dios.

Y dice Jesús, cuando vayan a un pueblo y entren a una casa, ¿qué tienen que decir? Que la paz llegue a esta casa. Cuando una persona está enamorada de Dios, transmite el amor de Dios, ¿qué es lo que trae paz? ¿Por qué en el mundo no hay paz? Porque falta amor a Dios. Porque no dejamos que Dios sea lo primero. Cuando tú haces que una persona se encuentre con Dios, estás llevando la paz, la verdadera paz. Por ejemplo, si se ha es que una persona se confiese, estás haciendo que esa persona recupere la paz. Porque, ¿qué es lo que nos quita la paz? El pecado. ¿Y por qué hay pecado? Porque nos falta amor a Dios.

Y dice Jesús, "Cuando alguien no te reciba, ¿qué vas a hacer? ¿Le vas a meter un cabezazo? ¿Qué vas a hacer cuando alguien no te reciba? Cuando te diga, "No, no, no quiero que hables de Dios. Eres un cucufato o una cucufata. Eres un fanático, una fanática. ¡Lárgate! ¿Qué vas a hacer? ¿Te vas a pelear? No, tú eres un enamorado de Dios. Tú tienes que amar. Jesús dice, "Retírate, retírate y sacúdete el polvo de tus pies." Es decir, deja el juicio a Dios. No juzgues a esa persona ni hables mal de esa persona. Que Dios la juzgue. Hermanos, si nos llenamos del amor de Dios, vamos a comunicar con eficacia el evangelio. Solamente si estamos enamorados de Dios, anunciaremos con eficacia el reino de Dios.

Pidámosle hoy a la Virgen Santísima, nuestra madre, que nos ayude a llenarnos del amor de Dios, que es lo que da sentido a nuestra vida y que es lo que impulsa la evangelización, que es la misión que realiza la iglesia en el mundo. Que así sea. Amén.

Hoy es jueves, día sacerdotal y eucarístico. Vamos a rezar las letanías de la preciosísima sangre de Cristo.

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Sangre de Cristo, unigénito del Padre eterno, sálvanos.

Sangre de Cristo, verbo de Dios, hecho hombre, sálvanos.

Sangre de Cristo, el nuevo y eterno testamento, sálvanos.

Sangre de Cristo, vertida hasta la tierra en la agonía, sálvanos.

Sangre de Cristo que corrió en la flagelación, sálvanos.

Sangre de Cristo que brotó en la coronación de espinas, sálvanos.

Sangre de Cristo derramada en la cruz, sálvanos.

Sangre de Cristo, precio de nuestra redención, sálvanos.

Sangre de Cristo, sin la cual no hay perdón, sálvanos.

Sangre de Cristo en Eucaristía, bebida y purificación de nuestras almas.

Sangre de Cristo, río de misericordia, sálvanos.

Sangre de Cristo, vencedora de los demonios, sálvanos.

Sangre de Cristo, fortaleza de los mártires, sálvanos.

Sangre de Cristo, valor de los confesores, sálvanos.

Sangre de Cristo, engendradora de vírgenes, sálvanos.

Sangre de Cristo, sostén de los que peligran, sálvanos.

Sangre de Cristo, solaz de los que trabajan, sálvanos.

Sangre de Cristo, consuelo de los afligidos, sálvanos.

Sangre de Cristo, esperanza de los penitentes, sálvanos.

Sangre de Cristo, alivio de los moribundos, sálvanos.

Sangre de Cristo, paz y gozo de los corazones, sálvanos.

Sangre de Cristo, garantía de vida eterna, sálvanos.

Sangre de Cristo, liberadora de las almas del purgatorio, sálvanos.

Sangre de Cristo, dignísima de toda honra y gloria, sálvanos.

Dios que quita los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.

Nos redimiste, Señor, con tu sangre hiciste de nosotros tu reino para nuestro Dios.

Oremos. Omnipotente y eterno Dios, que constituiste a tu unigénito hijo, redentor del mundo, y quisiste aplacarte con su sangre, te suplicamos nos concedas venerar de tal modo el precio de nuestro rescate, que por su virtud seamos preservados en la tierra de los males de la vida presente, para que gocemos en el cielo de su fruto eterno. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Rezamos por la santificación y multiplicación de los sacerdotes. Decimos:

Padre celestial, para mayor gloria de tu santo nombre, te ofrecemos al verbo encarnado, que acabamos de recibir en el sacramento de su amor y en quien tienes todas tus complacencias. Nos ofrecemos en su unión por manos de María Inmaculada, por la santificación y multiplicación de tus sacerdotes. Derrama en ellos tu divino espíritu, enciéndelos en amor a la cruz y haz muy fecundo su apostolado. Amén.

Queridos hermanos, hemos escuchado hoy este pasaje, el evangelio que se llama el guion del misionero. En la iglesia pregunto, ¿Todos somos misioneros? Sí, sí. Todos tenemos que anunciar el evangelio y proclamar que ya llegó el reino de Dios, el reino de Cristo. Y Jesús nos ha dicho, gratis han recibido den gratis. ¿Qué has recibido gratis? ¿Qué recibes gratis todos los días? El amor de Dios, que es algo tan bonito, lo hemos escuchado en la primera lectura, que nos lleva a decir que Dios se conmueve cuando nos ve, se le revuelven las entrañas, nos ha dicho hoy Oseas, así nos ama Dios, compasión. Y ese amor hay que transmitirlo a los demás. Por eso Jesús dice, "No lleves nada por el camino. A quien tienes que llevar en tu corazón es a Jesucristo. Si en tu corazón está Jesús, hablarás de Jesús. No necesitas tener plata para evangelizar.

Y cuando llegues a un lugar, ¿qué vas a decir? Paz, porque vas a llevar el amor de Dios que lo transforma todo, que cambia un matrimonio, que cambia una familia, que cambie el mundo. Y si alguien no te recibe, te basurea, ¿te vas a pelear? No, Jesús dice, "Retírate. Tú estás llevando el amor de Dios. Que Dios juzgue a esa persona. Tú retírate y reza por esa persona.

Vamos a pedirle a la Virgen que nos ayude a llenarnos todos los días del amor de Cristo, que es lo que da sentido a nuestras vidas y que es lo que impulsa la misión en la Iglesia.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Sagrado Corazón de Jesús, en ti. Dulce Corazón de María, sea la salvación. San José, ruega por nosotros.

El Señor esté con ustedes. Con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.

Pueden ir en paz. Oh, gracias, Señor.