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Diálogo interno - PNL Consultora - Salud + Deportes

Bla Producción de Contenidos7:52

Transcription

La gente. [Música] La manera en que nos comunicamos con los demás es tan importante como el diálogo con uno mismo. Es por eso que una comunicación intrapersonal positiva logrará que obtengamos una mejor mirada de nuestra propia vida.

A lo largo de la historia y haciendo inclusive yo una investigación, no cierto, sobre las culturas antiguas, vamos a poder encontrar que la palabra tiene una influencia muy importante en nuestras vidas, en el diálogo intrapersonal y en el diálogo interpersonal. En el coaching, en la PNL, a estas disciplinas las podemos mencionar o determinar como modelos comunicativos. De hecho, la PNL es un modelo comunicativo de excelencia que lo que hace es estudiar a gente, a personas en sus modelos de excelencia en la comunicación. Por eso logran lo que logran.

Es decir, que en algún sentido estamos configurados por la palabra y el pensamiento. La idea se hace en función de un lenguaje, de una palabra. Este almohadón que hoy tengo acá delante, por ejemplo, alguien lo pensó, alguien lo imaginó y lo hizo en función de un lenguaje. Vos y yo somos el resultado de la palabra. Entonces, tenemos que darle la importancia que tiene a la palabra y tomar conciencia de que esta nos configura. El mundo que nos rodea es el reflejo de nuestros pensamientos, dice Siddhartha. Con nuestros pensamientos verificamos la vida. [Música] Uy, si es negro en ese chico, en la atención, marchita.

Ahora bien, si empezamos a tomar dimensión de esta situación de lo que es la palabra, entonces tenemos que empezar a cuidarla. La palabra que usamos, ¿qué hacemos de ella? ¿Qué anidamos aquí adentro? ¿En qué nos enfocamos? Lamentablemente, en nuestra cultura, en nuestra matriz de aprendizaje, observamos que hemos sido educados de una manera no muy buena. Nos han hecho o nos han enseñado a ser foco en el error, en el defecto, en lo que nos falta, en lo que no tenemos. En entrenamientos que hago con deportistas o con gente en general, en empresas y demás, hago hincapié en esto: que tenemos que empezar a prestar atención al uso de la palabra.

Si hacemos un estudio, vamos a darnos cuenta que una persona, aproximadamente, en su diálogo intrapersonal está utilizando alrededor de 300 palabras por minuto, algo un poco menos o un poco más, pero aproximadamente 300 palabras por minuto, de las cuales el 80% son negativas. Esto, obviamente, el circuito, ¿cómo es? No pensamiento, idea, lenguaje. Eso desencadena que emociones y las emociones después provocan o producen comportamientos. Si seguimos este circuito, vamos a poder comprender la primera frase que habíamos dicho: que el exterior es el reflejo del interior. Si mis comportamientos son repetitivos porque mis pensamientos son negativos, lo que voy a estar configurando a mi alrededor no es agradable, no me voy a estar relacionando bien con la gente. [Música] [Aplausos] [Música]

Si hay algo que te está pasando a tu alrededor, pregúntate: ¿qué has hecho vos para provocarlo, para generarlo? Soy un convencido de que la suerte no existe, que la casualidad no existe. Son frases o palabras que hemos utilizado o rótulos que le hemos puesto a fenómenos que no podemos comprender. Cuando empezamos a darnos cuenta que el uso de la palabra configura nuestro entorno, que somos responsables a través del diálogo interno de provocar lo que provocamos alrededor y empezamos en consecuencia a cambiar ese diálogo, les aseguro, van a ser testigos presenciales de cómo el mundo que nos rodea empieza a cambiar. Nuestras relaciones dejan de ser, por ejemplo, competitivas, pasan a ser más colaborativas. Me empiezo a relacionar con la gente de otra manera y esto me da otro tipo de resultados.

Los propongo hasta como idea: en vez de buscar el error, el defecto, lo que no me gusta, empezar a buscar lo que sí quiero. Aquí en gabinete yo lo veo con muchos pacientes. Cuando se sientan y empiezan a hablar, saben perfectamente lo que no quieren y en la narración de lo que no quieren hay una especie de velocidad determinada que van desarrollando. Cuando yo les pregunto: "¿Y qué te gustaría vivir? ¿Cómo te gustaría que sea el vínculo y la relación o la circunstancia que estás viviendo?", empiezan a hacer un silencio, una pausa, y el ritmo que se iba llevando cambia. ¿Por qué? Porque no se atrevieron a pensarlo. No tienen ni idea. Saben lo que no quieren, pero saben, no saben lo que sí quieren.

Y yo lo hago metafóricamente esto para comprender. Es como si me subiera a un taxi y en lugar de decirle al taxista a dónde me tiene que llevar, le empiezo a escribir en todos los lugares en donde no me tiene que llevar. "No me lleves al barrio chato, no me lleves al barrio los plátanos, no me lleves al barrio tal o cual". El taxista me mira por atrás, me dice: "¿A dónde quieres ir? Decime dónde quieres ir". Bueno, la mente es igual. Si no le damos un lineamiento a dónde queremos ir, vamos a seguir repitiendo el modelo.

Hay un viejo refrán, me viene ahora a la memoria, que dice: "A aquel a aquello que resistimos, a lo que se resiste, persiste". En lugar de pensar en lo que no queremos, empecemos a pensar en lo que sí queremos, en la virtud, en la en la fortaleza, en la destreza. Y miremos a los demás desde la virtud, desde la cualidad, porque esa conducta la vamos a llevar hacia nosotros. Y les aseguro que la vida cambia. [Música] Sí.