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Omanti, bienvenidos, bienvenidas a todos. Gracias por acompañarnos una vez más y saludos afectuosos de aquí de Barcelona, que es de donde estamos haciendo la actividad esta.
Como sabéis, todas estas actividades que organiza Brah Kumaris tienen como objetivo, pues, un cambio personal a través del autoconocimiento y la meditación raya yoga. Hoy el tema que vamos a tocar es la filosofía de la abundancia. Y para eso tenemos como una frase que proyectamos, pero no veis que que dice un corazón eh generoso y lleno de gratitud es un imán para la abundancia. Y esto ya me parece que da una pista de por dónde vamos a movernos.
Eh, yendo un poco al título de la conferencia, eh, la filosofía, la palabra filosofía viene del griego. ¿Sabéis que quiere decir filo? Eh, filo es amor y Sofía es e sabiduría. O sea, en realidad filosofía es amor por la sabiduría, ¿no? Y la filosofía lo que hace es la búsqueda de y el y el entendimiento y la comprensión de de quiénes somos, de cómo es este mundo, de cuál es nuestro lugar en él.
No es y pensaba que clarificar sobre la abundancia es interesante porque a veces se puede llegar a confundir. De hecho, estuve mirando las definiciones y realmente el término más extendido de abundancia es mucha cantidad y y y es correcto, es un término que se refiere a lo que es material, pero lo que es espiritual no se refiere a eso. Lo que es espiritual, abundancia se refiere algo que tiene que ver más pues con la plenitud, con la satisfacción. con la felicidad. Eso tiene que ver con la abundancia espiritual.
Entonces, aunque realmente su su origen, su energía y su impacto es diferente tanto de un significado como de otro, tienen como cierta relación y se llegan incluso a complementar. Entonces es importante conocer la diferencia para que cuando luego utilicemos ese término, pues lleguemos a resultados efectivos, porque a veces la abundancia la buscamos por caminos que nos llevan a destinos pues o no deseados o equivocados, ¿no? A veces en en la búsqueda de de esa abundancia.
Entonces, vamos a ver eh un poco, vamos a empezar por la abundancia material, que es quizá la más la más extendida, ¿no?, que se entiende por abundancia material. Y en realidad la abundancia, en la abundancia material nos enfocamos en conseguir pues una gran cantidad aquí, sí, de bienes, de recursos materiales, ¿no? De posesiones, dinero, joyas. [risas] todas estas cosas, propiedades, esto es lo que y realmente eso tiene un reconocimiento social y da y es sinónimo de de riqueza y de prosperidad, pero material, porque si lo miramos eh en realidad hasta cierto punto eh esa abundancia material te puede llegar a pues una seguridad, quizá una comodidad, pero el sentimiento de plenitud no está tan claro que cuando una persona tiene muchas cosas se sienta plena y feliz. Y es muy fácil adivinar por qué. Es muy fácil porque eh en las cosas materiales nunca tenemos suficiente, siempre queremos más. O sea, si tenemos esto, queremos lo otro, si tenemos lo otro queremos lo otro. Y aquí siempre estamos mirando de aquí para allá porque esa abundancia está eh está enfocada en la falta, no en lo que tienes. O sea, lo que miras es todo aquello que y entonces nunca se acaba, es inacabable. Y si es inacabable, ¿qué quiere decir? Que nunca estás satisfecho, que no puedes, o sea, no no te satisface. Y es muy y es muy fácil también ver por qué no te satisface. Estamos intentando llenar algo que no es físico con algo que es material y entonces no cabe ese coche, no cabe dentro [risas] de mí, ese piso no cabe dentro de mí, no, no cabe todo eso dentro de mí y entonces no me puede llenar ese sentimiento de plenitud, no lo puedo alcanzar a través de ese tipo de de abundancia material.
Entonces, ese eh eh la abundancia material también eh tiene como una dirección de fuera hacia dentro, o sea, queremos eh queremos tomar todo de afuera para sentirnos para sentirnos llenos y completos. Empezamos a tomar eh todo de afuera para sentir la plenitud, pero no nos acaba de de llenar. Y en ese ejercicio, pues si no conseguimos tomar, pues entonces vamos a pedir y entonces mendigamos, pedimos, eh tomamos de todos los sitios incluso de de lo que no es nuestro, ¿no? Hay incluso personas que llegan pues a robar, a timar, a engañar para conseguir pues esos bienes materiales, ¿no? Muchos ejemplos estamos los estamos viendo, pero al final al final la plenitud no se da, sino más bien, ¿qué es lo que desarrollamos en nosotros? En nosotros pues desarrollamos eh eh una una actitud egoísta, por ejemplo, acaparadora, avariciosa, mezquina. [risas] mirando me salió la palabra roñosa. Envidiosa también, una actitud de envidia porque deseamos lo que tienen otros, no no valoramos lo que tenemos nosotros. Desconfiada también e intranquila. Fijaros, todo eso, nada de eso nos va a acercar a la plenitud. Nada de eso nos va a acercar a la plenitud, sino más bien, no nos va a alejar. ¿Lo veis?
Bueno, entonces, como os he dicho antes, no es que solo haya un tipo de abundancia, sino que la abundancia integra esos dos principios, tanto material para como eh espiritual. Lo único que estoy comentando es que si nos enfocamos exclusivamente en lo material, además eso también desarrolla una conciencia de falta, de escasez, de carencia, ¿no? De que nunca nunca voy a tener, entonces no puedo desarrollar abundancia desde esa conciencia. Si bien es cierto que hay unos mínimos materiales que para vivir dignamente las personas deben tener, ¿no? Es lo que se conoce como necesidades básicas, ¿no? La comida, la alimentación, el vestir, ¿no? Para mantener la temperatura corporal y el cobijo para poder tener protección y seguridad y poder descansar. Estas son, evidentemente que vamos a tener que tener algo así, pero si estamos buscando la plenitud a partir de la abundancia material, ya veis que no acaba de llegar, no acaba de llegar.
Bueno, vamos a ver. Por el contrario, la abundancia espiritual, como os decía, tiene como otros principios. parte de una conciencia de plenitud, de satisfacción, de conexión de conexión con con mi interior, de una conexión interior con aquello que soy yo, pero también lo que lo que trasciende más allá de lo que soy yo, con esa fuente superior a incluso a mi propio ser. Y eso hace que yo conecte con mi naturaleza espiritual. Y ahí en esa naturaleza espiritual tengo todo lo que necesito. Lo que pasa que si lo desconocemos pues estamos yendo hacia fuera. [risas] Entonces ahí tenemos tenemos la paz que nos da armonía, tenemos el amor que nos da confianza, tenemos la felicidad que nos da satisfacción, tenemos la verdad que nos da sabiduría y tenemos el poder que nos da fortaleza interior. Y eso es lo que necesitamos y eso lo tenemos que desarrollar. Y para eso, por ejemplo, la meditación es algo que nos puede ayudar, pero también hay más cosas. Vamos a ir viendo algunas cosas más.
Entonces es este principio de espiritual o interno funciona diferente al al principio de abundancia material. La abundancia espiritual funciona de dentro hacia afuera. Con lo cual, si yo, por ejemplo, activo pues esos recursos internos que tengo, los pongo en marcha, los potencio, los fortalezco, pues cualquier cosa que salga de mí, ya sea bien a través de lo que yo pueda decir, de lo que yo pueda hacer, de mi propia de mi propia actitud ante la vida, va a mostrar esos recursos, los va a mostrar y va a crear abundancia, eh, nunca voy a sentir falta, porque en realidad ese sentimiento de plenitud espiritual no es por la cantidad, sino es que no me falta de nada. La sensación de plenitud, no sé si la habéis tenido en algún momento, ¿no? Hay momentos que tenemos esa experiencia, es que no me falta nada y no me hace falta nada. Realmente es como que por dentro estoy completo, pero por fuera tampoco no tengo necesidades ni deseos que por contra sí se sí se crean cuando mi mi conciencia es más material. Hm. Si sí que se conecta con con todas esas necesidades que muchas veces son innecesarias. Hm.
Entonces, a nivel espiritual, pues hay este principio, como os decía, de dentro afuera. Y cuando lo ponemos eso en la práctica, se multiplica, es decir, se crea ese fenómeno de abundancia. Y entonces una de las características que tiene la abundancia espiritual es que atrae a la abundancia física. A veces nos quedamos atrapados porque nos faltan cosas a veces esenciales, eh, también hay que reconocerlo, pero nos quedamos atrapados solamente en lo físico y en lo material y nos olvidamos de lo espiritual. Y en cambio, cuando te enfocas en lo espiritual, lo físico automáticamente empieza como a crecer. Esa abundancia empieza a crecer y a multiplicarse. Pero tenemos que potenciar esa parte. que es más espiritual en nosotros y que, como decía la frase, ¿no? La gratitud, el agradecimiento, son cosas son cosas internas que como un imán van a traer la abundancia. La abundancia en cualquier aspecto, a nivel espiritual, pero también a nivel físico, la van a traer. Seguramente yo la experiencia que tengo que no es una abundancia en gran cantidad, pero es una abundancia de ser suficiente para que tú puedas vivir y estar sin tener que preocuparte. Claro, si quieres tener ya muchas cosas, hacer muchos viajes y hacer, pues entonces esto, pero estos ya son necesidades, ¿no?, que vamos que vamos buscando, pero que no son tan necesarias. Y además te das cuenta cuando haces este trabajo interno, ¿no?, de desarrollar abundancia espiritual, incluso todas esas esos deseos y necesidades desaparecen, o sea, como que no pierden valor en tu vida. Es como que ya no no tienen peso. Hm. Te sientes bien. Y ese sentimiento, además, de plenitud, que diría más de de rebosar, te da un sentimiento de querer compartir con otros, de querer compartir todo eso y cuando y cuando lo compartes, además, se multiplica más [risas] todavía, ¿no?
Entonces, bueno, vamos a ver cómo integramos las dos estos dos tipos de abundancia, tanto la física como la espiritual. Yo he puesto como cinco puntos o he pensado, ¿no?, sobre esos cinco puntos que van a desarrollar abundancia en general. Eh, no vamos a decir un tipo u otro, pero en general. Uno es la generosidad. la generosidad, pero mirada en el en el punto de dar sin expectativas, es decir, dar sin esperar, porque muchas veces damos, pero porque estamos esperando recibir y eso no es generosidad, es otra, es conveniencia, no se dice así o es e, ¿cómo se dice? A nivel económico, tras tras acciones que hacemos con otros, pero no realmente no es generosidad. Pues la generosidad es de este tipo, ¿no? Dar sin esperar. Y cuando damos de esa forma, el es posible que muchas veces que dememos recibamos de ese de ese hecho de dar, pero para mí ya es suficiente la satisfacción del dar. Cuando yo tengo satisfacción en el dar es cuando ya no espero recibir. Pero tiene que haber esa satisfacción. Si no la hay es porque estoy esperando recibir, ¿eh? O sea, yo estoy contento por el dar. Si luego recibo, está bien, pero fijaros, ya recibo porque yo estoy satisfecho y recibo porque la situación me devuelve pues parte o más de lo que estoy dando. Así es como funciona la generosidad. Y en este y en este dar a veces pensamos también, ¿no? Siempre llevamos todas las cosas a nivel físico. En este dar podemos dar o compartir nuestro tiempo, podemos dar o compartir pues nuestra energía, nuestros pensamientos, como hemos hecho hace un momento. Ha sido un ejercicio de generosidad. Por eso os decía que tenía relación con con la charla y podemos también ofrecer pues nuestro cuidado, nuestra cooperación. Quiero decir, hay muchas cosas que podemos ofrecer y podemos dar que es más allá que lo físico y que a veces tiene más valor que lo que es físico, sin quitarle, ¿no?, el valor que pueda tener a lo físico. Pero sí que es cierto que a veces es invalorable esa ayuda que damos en esa en ese ejemplo, ¿no?, de generosidad. En realidad, si miramos la naturaleza, es un ejemplo de generosidad y de abundancia. Y ya se puede quemar un bosque que a los años florece todo. ¿Lo habéis visto? Es ese es el ejemplo y lo tenemos tan cerca y a veces no lo miramos en ese en ese aspecto, ¿no? De de generosidad, de de dar.
Otro aspecto es el agradecer. el agradecimiento. Estos eran los que estaban en la frase. Ser agradecido. Precisamente ser agradecido quiere decir apreciar y valorar lo que tenemos y no no eh obsecarse en lo que nos falta y y mirar a ver qué nos falta y qué no tenemos y tal. Sí, tengo esto, pero fíjate aquello. Y me he encontrado con personas que lo tienen todo y ven algo que tiene el vecino y mira, este tiene esto. Y [risas] y yo pienso, pero jolín, si lo tienes tú todo, ¿para para para qué quieres eso si no no lo necesitas para nada? Y es que a veces hay como esta tendencia. Así que el agradecimiento, además, el agradecimiento cuando valoramos todo aquello que tenemos, todo aquello que somos también cuando agradecemos se crea un sentimiento como de satisfacción, de bienestar en en uno mismo. Así que el agradecimiento es y la gratitud, ¿no? Son son cosas también que son como muy interesantes.
Otro aspecto sería la sencillez y la honestidad. Y aquí está en ajustarnos a lo que es necesario o saber ajustarnos a lo que es necesario. Realmente, ya digo, cuando desarrollamos esa abundancia espiritual, ya automáticamente te vas como acoplando y ya muchas necesidades que no que no lo son en realidad. ya no no como no las contemplas. Así que la sencillez nos lleva a eso, ajustarnos a lo que es necesario, a no a no eh malgastar, por ejemplo, a no malusar las cosas. Hay un principio que está relacionado con esto y es que lo que mal utilizo lo voy a perder con el tiempo y eso me lleva a la escasez. O sea, si por ejemplo trato mal a las personas que me rodean, pues me estaré acercando a la soledad porque estoy utilizando mal la compañía. Hm. Si si por ejemplo eh desperdicio la comida, pues es posible que no me aproveche lo que me debería aprovechar y en algún momento es posible que que incluso no la llegue a tener. Por eso es muy importante pues tener esta conciencia. Cuando yo tengo el respeto de usar todo con amor y con cuidado, eso crea crea abundancia, se o sea, se tiene un alcance eh mayor del que podría tener de otra forma. Bueno, eh, o sea, y luego también cuando hay honestidad conmigo mismo, pero también cuando hay honestidad en la forma, por ejemplo, que en que yo me gano la vida, incluso a nivel material, pues aquellos beneficios que yo tengo, pues se mantienen en armonía y con el y temporalmente también son duraderos. cuando no cuando no hay esa honestidad, sabéis, ¿no? Lo que pasa que tan pronto tengo algo como tan pronto lo lo pierdo, eh, y lo y lo y lo dejo de tener.
Bueno, y em otro aspecto también sería la visión positiva, tener una visión positiva delante de las situaciones, que esto también es una cosa que a veces nos cuesta. Es decir, ante las situaciones y ahora no voy a decir problemas, voy a decir situaciones, porque ¿quién convierte una situación en un problema? Mi forma de verlo [risas] es lo que lo convierte. Voy a hablar de situaciones. Cuando viene una situación a mí, pues eh ser e o sea, buscar soluciones. Buscar soluciones. Puede ser la situación que sea, ¿no? Siempre intentar buscar soluciones porque en esa búsqueda voy a desarrollar creatividad. Hm. en vez de pues quedarme estancado en el problema o crear más problemas aparte aparte de eso, que qué me va a reportar pues escasez, eh, [risas] que es lo que os os comentaba. Eso por una parte y por otra parte también ver esas situaciones como oportunidades. Cuando yo veo una oportunidad tengo tengo la capacidad de de aprender y de crecer con eso. Pero si yo la veo como una dificultad, como un obstáculo, eh como un problema, ¿qué es lo que pasará? Me empezaré a quejar y me quedaré ahí y no voy a desarrollar ninguna abundancia. Entonces, en esta visión positiva también nos va a ayudar.
Y por último, algo que nos puede ayudar también es la meditación. La meditación abre como ese camino para activar, ¿no?, y fortalecer y nutrir pues esos recursos internos que hace que incluso todo lo que he dicho anteriormente vaya fluyendo en mi vida de una forma fácil y natural, que no tenga que pensar, ahora tengo que ser agradecido, ahora, sino que ya salga de una forma natural. La meditación también me va a ayudar a eso.
Hoy he traído una historia, me gustan mucho las historias, quizás la quizá la conozcáis, pero que tiene mucha relación. Lo estaba pensando, ya la conocía desde hace mucho tiempo, pero pensé, bueno, igual les gusta, ¿os gustan las historias? Sí. Bueno, se llama La ciudad de los pozos. Quizá la quizá lo conozcáis. Es una historia de de Jorge Bucay, que es un filósofo, ¿no?, y escritor, terapeuta, me parece también. Y dice que había una vez una ciudad que no estaba habitada por personas como todas las demás ciudades del planeta. Esa ciudad estaba habitada de pozos, de pozos vivientes, pero pozos al fin. Eran pozos lo que había. Los pozos se diferenciaban entre sí, no solo por el lugar donde estaban excavados, sino también por el brocal, por la abertura, ¿no?, del pozo, la parte, la boca del pozo. Habían pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol, metal y metales preciosos, pozos humildes de ladrillo y madera y algunos más pobres con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra. Suena de algo esto. La comunicación entre los habitantes de la ciudad era brocal a brocal y las noticias cundían rápidamente de punta a punta del poblado. Un día a la ciudad llegó una moda que que seguramente había nacido en algún pueblito humano. La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie de serlo debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no es lo superficial, sino el contenido. Y así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaron de joyas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros más prácticos se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más optaron por el arte y fueron llenándose de pinturas, pienos de colas y sofisticadas esculturas postmodernas. Finalmente, los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas. ¿Os suena todo esto? Pasó el tiempo. La mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no pudieron incorporar nada más. Los pozos no eran todos iguales, así que si bien algunos se conformaron, hubo algunos que pensaron que deberían hacer algo más para seguir metiendo cosas en su interior más. Uno de ellos, que fue el primero, en lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose. No pasó mucho tiempo. Antes de que la idea fuera imitada por todos los pozos, gastaban gran parte de su energía en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior. un pozo pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver que sus vecinos se ensanchaban desmesuradamente, o sea, se iban a juntar las bocas casi. Y él pensó que si seguían hinchándose, pronto se confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad. Quizás a partir de esa de esa idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero en vez de hacia lo ancho, hacia lo profundo y hacerse más hondo. Así que pronto se dio cuenta que todo lo que tenía dentro de él le imposibilitaba para poder profundizar, para ir cabar hacia abajo, pues le molestaba. Y si quería ser más profundo, debía vaciarse de todo lo que había dentro del pozo. Al principio tuvo miedo del vacío, pero luego cuando vio que había alguna posibilidad, vacíó de posesiones el pozo y empezó a hacerse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas que él había sacado fuera. Un día, sorpresivamente, el pozo que crecía hacia dentro, muy adentro en el fondo, encontró agua. Había agua porque todos los pozos estaban vacíos. Eh, nunca antes otro pozo había encontrado agua y el pozo superó la sorpresa y empezó a jugar con el agua del fondo, humedeciendo las paredes, salpicando los bordes y, por último, salcando el agua hacia fuera. ¿Y qué pasó? La ciudad nunca había sido regada más que por la lluvia, que de hecho era bastante escasa en el lugar. Así que la tierra alrededor del pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar. Las semillas de sus entrañas brotaron en pasto, en tréboles, en flores y en tronquitos, en blbles que se volvieron árboles. Después la vida explotó en colores alrededor del alejado pozo al que empezaron a llamar el vergel. Todos preguntaban cómo había conseguido el milagro. Ningún milagro, contestaba el Vergel. Hay que buscar en el interior, hacia lo profundo. Y muchos quisieron seguir el ejemplo, pero desecharon la idea cuando se dieron cuenta que para ir hacia el fondo tenían que soltar todo lo que habían acumulado. Así que seguían ensanchándose cada vez más. En otra punta de la ciudad, otro pozzo pues decidió también correr al mismo riesgo y empezó a profundizar y también llegó al agua y también salpicó fuera creando un segundo oasis. Y le preguntaron, "¿Qué harás cuando se termine el agua?" "No sé lo que pasará", contestaba, "pero ahora cuanto más agua saco, más agua hay." Pasaron unos cuantos meses después del gran descubrimiento y un día por casualidad los dos pozos se dieron cuenta que el agua que habían encontrado en el fondo era la misma, que era el mismo río subterráneo que pasaba por uno, inundaba la profundidad del otro. Así que se dieron cuenta que se habría para ellos una nueva vida, una nueva forma de conectarse, de comunicarse, de estar más cerca y de estar más unidos. Y así es como se acaba la historia. suena algo de esto de lo que tiene relación con lo que estamos eh diciendo, pues está un poco ahí, ¿no?
La abundancia la podemos encontrar en la profundidad y para eso lo que nos ayuda es la meditación. La meditación nos abre pues como ese camino para que activemos todos esos recursos que hay en el interior y podamos conectar con ellos y no solamente es con ellos, sino que también podamos con conectar con lo divino que hay en ellos y con el divino también con lo que es más elevado. Este tipo de abundancia espiritual normalmente prescinde de tomar de todo aquello que sea externo a nosotros. O sea, lo creamos nosotros y conectamos con esa fuente eh suprema, ¿no?, de de todas las cualidades, ese océano, de todas las cualidades para realmente generar esa esa abundancia. Y entonces una vez que una vez que lo hacemos, como os decía, y si lo hacemos de forma continuada, pues a través del silencio empiezan a brotar, ¿no? Esos brotes como el agua, ¿no? Empieza a salpicar todo el agua y empiezan a salir esos brotes y hace que después pues esas cosas que os he dicho, ¿no? como pues el ser generoso, el ser agradecido, el ser sencillo y el conectar con la sencillez, con la honestidad, con esa visión positiva, pues se desarrolle en nosotros de una forma natural y fácil.
Bueno, pues vamos a experimentarlo eso y a ver si es verdad y cuando acabemos pues tenemos ese sentimiento en nosotros. Muy bien, pues nos ajustamos bien en la silla. [música] Mantenemos la espalda recta, [música] los pies bien asentados en el suelo. Dejamos que todo nuestro cuerpo quede suelto, [música] que no haya ninguna presión. Respiramos profundamente [música] y en cada inspiración vamos llevando la atención hacia el interior. Y cuando soltamos el aire, dejamos marchar cualquier preocupación, cualquier [música] tensión que sentamos en nuestro interior. Cualquier tema pendiente también [música] lo soltamos. Y cuando inspiramos, volvemos a ir más y más en lo profundo. [música] Es como estar penetrando en la profundidad de ese pozo, [música] desde fuera hacia dentro y poco a poco vamos alcanzando ese espacio, [música] ese medio acuoso. que es refrescante, que es calmado y sereno. Vamos conectando con nuestra luz interior, la luz del alma. Es como si se encendiera esa luz, como si conectáramos el interruptor y esa luz se activa y junto a esa luz se activan todas nuestras cualidades. Podemos sentir cómo surge la paz de nuestro interior. Siento la paz. Creo más paz. Me rodeo de paz. Y siento como esa paz va creando armonía en mi interior, una armonía llena de calma, de quietud, de serenidad. Conecto también con el amor que surge de mi interior, ese dulce amor que esparce su fragancia más allá. de esa luz que irradia rayos de dulzura, de comprensión. Amables raí de luz surgen de mi interior. Soy como un farón. que infunde la luz del amor. [música] La luz del amor. amor hace que mi paso sea firme, seguro y confiado en ese camino que me acerca la felicidad. Sentimientos de alegría burbujean en mi interior. [música] Y ese borbujeo crea una satisfacción. un contentamiento, [música] una sensación [música] de que tengo todo lo que necesito. Y esa es la verdad. Es la verdad que hay en mi interior. No es una imaginación, es una experiencia. Lo que estoy viviendo, lo que estoy sintiendo, todo está en mí. Todo sale de mí. Solo tengo que llevar mi atención porque ahí donde pongo la atención doy mi energía y esa energía se multiplica. [música] Cuando conecto con mi sabiduría interior, de inmediato me indica el rumbo a seguir. el destino de mi conexión más allá de este mundo físico, [música] en un plano de silencio y de quietud, conecto con ese ser divino. [música] Permito que el amor de su luz se vierta sobre el alma. Y siento como mi luz interior se intensifica, se hace más [música] fuerte, más poderosa. Creo un sentimiento de plenitud en mi interior. [música] Y ese sentimiento evoca lo más valioso que hay en mí. [música] Siento gratitud por ser como soy, por ser quien soy y entiendo que cada uno tiene que ser [música] como es. Generosamente ofrezco mi gratitud también a todos aquellos seres que me acompañan en este camino. Sin ellos me sentiría solo. Agradezco su compañía. Agradezco lo que me enseñan. Potencio mi sentimiento de aprendizaje por todo aquello que me rodea, por todo aquello que yo puedo aportar y contribuir. para que este mundo se mueva hacia la armonía, hacia el [música] bienestar. Agradezco la naturaleza, todo lo que me da. con una generosidad absoluta, [música] sin pedirme nada cambió [música] y aprendo de ello que cuanto más doy más recibo, más abundancia hay en mi vida. Y todo lo que es esencial y necesito se va materializando, va viniendo a mí como un imán. atraído por esa abundancia espiritual, por ese sentimiento [música] de compartir todo aquello que tengo, [música] todo aquello que soy. Y es en ese punto donde voy a encontrar felicidad. donde voy a encontrar unidad, cercanía, bienestar. Si observo mi experiencia ahora mismo, es como la de un faro. que irradia luz. [música] Soy un ser radiante. Ni siquiera soy consciente de estar dándome luz porque surge de una forma natural y fácil. Y con esa conciencia suavemente voy retornando a esta sala, este lugar donde estoy. Respiro profundamente y siento como el agradecimiento ocupa todo mi interior. Om.
Muy bien. Pues simplemente para complementar, ¿no? Estas ideas que os comentaba a nivel espiritual también hay dos conciencias que nos ayudan mucho a poner en práctica todo esto. Uno es la conciencia de ser un instrumento, porque asociado a lo que os decía, esa conciencia más material, pensamos que si damos mucho nos vamos a quedar sin, pero hay una conciencia espiritual que es la conciencia de ser un instrumento. Entonces, esa conciencia es dar sin pensar que el que está dando soy yo, sino que estoy cogiendo esa energía que viene de arriba y la estoy distribuyendo con los demás. Esa es la conciencia de ser un instrumento. Eso es lo que se llama yoga también cuando decimos tenemos esa conexión, porque el yoga es conexión. Cuando tenemos esa conexión con Dios, cuando tenemos esa conexión con el océano de todas las cualidades, nos convertimos como en instrumentos. Entonces puedes dar de forma ilimitada, ¿no? No hay miedo a a que se agote, ¿no? Esa es una conciencia que también nos puede ayudar. Y otra es la de ser depositarios. Pensamos que lo que tenemos es mío es nuestro, no pensamos eso. Pero hay otra conciencia que es pensar que lo que tenemos es para que lo cuidemos. Eh, lo tenemos nosotros, pero no es nuestro. está para cuidarlo. Eh, y eso puede ser con objetos, pero a veces también puede ser con los hijos, porque si no desarrollamos otras otras conciencias que nos llevan más a la escasez, no a la abundancia. Esa es otra conciencia que también e nos puede ayudar. Y por último, hay una frase que estaba recordando, que es que es una han enumerado una ley de la abundancia. Hay una ley de la abundancia y la ley de la abundancia dice que no es suerte o destino, sino que es el resultado de nuestras creencias, de nuestras actitudes y de nuestras acciones. Eso es lo que desarrolla la abundancia. ¿De acuerdo? Muy bien. Pues me despido de todos vosotros. Hasta la próxima. Om sant. [música]